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Blog Con Aval Sí

Autor: ConAvalSí

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Qué es un aval

La mayoría de los negocios necesitan financiación externa en algún momento, ya sea en sus inicios para comenzar la actividad o más adelante para ampliar sus operaciones o sobrellevar una mala racha. Uno de los principales escollos que encuentran las pymes y los autónomos en su camino a la financiación suele ser el aval, un requisito que exigen muchas entidades financieras para proteger su inversión.

¿Qué es un aval?

El aval es un contrato en el que se refleja el compromiso de cumplimiento de ciertas obligaciones ante un tercero. En práctica, una persona o entidad se compromete a garantizar tu deuda o las obligaciones no dinerarias que hayas contraído ante el acreedor, ya se trate de un banco, la Administración u otra empresa. Para que ese compromiso sea válido, debe existir un contrato por escrito, que se suele oficializar con un aval notarial para proporcionarle un mayor respaldo legal.

¿Qué partes intervienen en un aval?

  • Avalado. Es quien contrata el aval y se compromete a cumplir con la obligación principal, ya se trate de una pyme, un autónomo o una persona física.
  • Beneficiario. Es el receptor del aval, quien ha solicitado la presentación del mismo, generalmente la entidad bancaria o la Administración pública.
  • Avalista. Es la empresa u organización, como las Sociedades de Garantía Recíproca, que garantiza por medio del aval que el avalado cumplirá sus obligaciones, respondiendo por éste ante el beneficiario en caso de incumplimiento.

Los tipos de avales

  • Aval financiero. Este tipo de aval suele ser necesario cuando solicitas un préstamo o crédito, ya que así el banco se asegura de recibir el pago. Se utiliza para respaldar las obligaciones financieras que contraen las empresas frente a terceros, ya se trate de líneas de crédito, préstamos bancarios o letras financieras. Como este aval reduce el riesgo al que se expone el beneficiario, suele mejorar las condiciones de negociación para que las pymes y autónomos puedan obtener tipos de interés más bajos y plazos de devolución más amplios. También son una opción válida para cubrir el aplazamiento de pago o los préstamos ante la Administración.
  • Aval técnico. Estos avales garantizan que cumplirás con los compromisos no dinerarios que hayas contraído. Son comunes para respaldar importaciones y la ejecución de obras. También suelen ser un requisito para participar en concursos públicos y licitaciones, así como para garantizar las obligaciones legales contraídas con la Administración cuando se reciben subvenciones estatales. La principal diferencia entre el aval técnico y económico radica en que el primero garantiza el cumplimiento de tus obligaciones contractuales, mientras que el segundo cubre tus compromisos de índole financiera.
  • Aval comercial. Esta modalidad de aval se usa en las compraventas para garantizar el pago de la cantidad acordada. Se puede utilizar para avalar todo tipo de bienes, así como el fraccionamiento de los pagos a los proveedores, las sumas que entregas de manera anticipada y los pagos a cuenta. También se puede utilizar para avalar pagos rotativos, como los que se realizan cuando recibes suministros periódicos.

¿Cuándo se necesita un aval?

A lo largo de la vida de una empresa, es probable que atraviese diferentes situaciones en las que necesite un aval. En 2019, por ejemplo, el 34,8% de las pymes españolas necesitaron financiación, según el IX Informe de Financiación de la Pyme. Sin embargo, el 40 % de ellas encontraron obstáculos para acceder a ésta. Las dos dificultades más comunes fueron el elevado precio de la financiación, ya sea por los tipos de interés y los costes asociados, y la falta de garantías solicitadas. 

La mayoría de las empresas pide avales financieros para acompañar las solicitudes de financiación bancaria al circulante. Generalmente, se trata de préstamos a corto plazo que la empresa utiliza para hacer frente a los pagos.

Los avales técnicos son menos comunes, el año pasado solo los solicitaron el 4,9 por ciento de las empresas para garantizar que iban a entregar el producto o servicio contratado en tiempo y forma, según el IX Informe de Financiación de la Pyme. Es probable que necesites recurrir a estos avales si vas a participar en licitaciones y concursos públicos, ya que la Administración querrá cerciorarse de que puedes cumplir con las obligaciones que contraigas. También los necesitarás para acceder a proyectos de gran envergadura en el sector privado.

Las empresas también suelen solicitar avales para obtener la financiación bancaria que necesitan para realizar inversiones. Esos avales pueden servirte para mejorar la infraestructura de tu empresa, ampliar el almacén, contratar más personal o, incluso, poner en marcha un proceso de internacionalización.

Las empresas de reciente constitución, que suelen tener más dificultades para acceder a préstamos por la falta de historial crediticio y garantías, también recurren a menudo a los avales para financiar la compra de equipamiento o el alquiler del local.

¿Cómo obtener un aval?

  1. Cada entidad determina el proceso a seguir para los solicitantes de avales, pero suelen establecer dos requisitos fundamentales: la empresa no puede estar en concurso de acreedores y debe encontrarse al corriente de los pagos en la Seguridad Social y la Agencia Tributaria.
  2. Tendrás que presentar diferentes documentos, entre ellos la memoria de la actividad económica, donde se reflejen tus principales objetivos de negocio, así como los productos y/o servicios que ofreces. También tendrás que presentar la cuenta de pérdidas y ganancias de los dos últimos ejercicios cerrados y del actual. Si se trata de una empresa nueva, tendrás que presentar el plan de negocio, en el cual debe quedar claro su viabilidad y la estimación de los beneficios, ya que estos serán los que te permitan devolver el préstamo.
  3. Con esta información en mano, el banco o la SGR evaluará el nivel de riesgo que representa la operación, y decidirá si puede avalarte o no. Si consideran que la operación es viable, te informarán sobre los costes y condiciones ulteriores.

SGR: La vía más sencilla, rápida y económica para obtener un aval

Durante 2020, las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) concedieron una cifra récord de avales que supuso la inyección de 2.730 millones de euros a pymes y autónomos, lo cual ha contribuido al mantenimiento de cerca de 275.300 puestos de trabajo, según datos de CESGAR.

El principal objetivo de estas sociedades es facilitar el acceso a la financiación a pymes y autónomos. El aval de una SGR te sitúa en una posición más ventajosa para negociar con la entidad bancaria, de manera que podrías obtener una reducción de los tipos de interés y/o una ampliación de los plazos de devolución.

La gama de productos para autónomos de las SGR y los avales para pymes es muy amplia. Pueden avalarte tanto si necesitas un microcrédito de 25.000 euros, como si solicitas un préstamo de hasta 100.000 euros, ya sea ante entidades bancarias o el ICO. También pueden ayudarte si necesitas aplazar el pago de las compras a proveedores, recibir un anticipo de subvenciones o realizar operaciones de leasing.

Una característica que distingue a las SGR del resto de entidades financieras es que financian a largo plazo los proyectos empresariales. El 90% de los proyectos financiados son a más de 3 años, de los cuales el 45% son a más de 8 años.

¿Qué coste tiene un aval?

El aval es un producto de riesgo, por lo que siempre tiene un coste para quien lo contrata. Ese coste no depende de si el beneficiario ejecuta o no el aval, sino que se aplica en forma de tipos de interés y/o comisiones de gestión.

Una de las principales ventajas de los avales de las SGR es que tienen costos más reducidos. Estas sociedades suelen aplicar una comisión de estudio y una comisión de aval anual. Cuando acepten tu proyecto, tendrás que adquirir participaciones en proporción al préstamo solicitado, pero cuando termine la operación podrás recuperar ese capital.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Contabilidad
Confirming internacional

La facturación y la gestión de pagos son tareas cotidianas en cualquier empresa, pero si trabajas con proveedores en el extranjero, estarás expuesto a los retrasos en los pagos internacionales, a elevadas comisiones sobre las transferencias y a las fluctuaciones de divisas. En ese caso, el confirming internacional te ahorrará muchos dolores de cabeza.

No es casual que el 5,8 % de las pymes haya recurrido a esta fórmula en 2019 y sea una de las mejor valoradas, según el IX Informe sobre la Financiación de la pyme en España. Ese año, más del 70 % del crédito comercial que existía en el mercado español correspondía a cesiones de factoring y confirming, según la Asociación Española deFactoring. A lo largo de 2020, el confirming siguió creciendo. Las pymes lo usaron como una estrategia para preservar los flujos de pagos a proveedores, asegurarse la financiación y contar con el circulante y la liquidez necesarios.

¿Qué es el confirming internacional?

El confirming es un servicio de gestión de pagos mediante el cual una empresa puede ofrecer a su proveedor la posibilidad de cobrar de manera anticipada las facturas, a través de una entidad financiera que actúa como acreedor. En práctica, esa entidad adelanta el importe de las facturas a los proveedores, de manera que estos pueden cobrarlas, generalmente, antes de la fecha de vencimiento.

En esta operación intervienen tres actores. Por una parte, la entidad financiera que presta el servicio. Normalmente se trata de un banco, en cuyo caso se hace referencia al confirming bancario. Cuando el servicio corre a cargo de otro tipo de empresas financieras, se denomina confirming no bancario.

Por otra parte, se encuentra el cliente o deudor, que es la empresa que contrata los servicios de la entidad financiera para que realice los pagos a su nombre; así como el acreedor o proveedor, que es quien cobrará la factura a través del banco o la entidad financiera.

El confirming internacional aplica ese mismo sistema de gestión de pagos, pero enfocado en los proveedores extranjeros, de manera que facilita a la empresa confirmadora el pago de las compras y brinda liquidez inmediata al proveedor.

Tipos de confirming

El confirming se puede clasificar según la fecha en que se produce el pago de las facturas:

  • Confirming sin anticipación de crédito. En esta modalidad el banco o entidad financiera gestiona los pagos de la empresa a sus proveedores, pero estos se realizan en la fecha del vencimiento, de manera que no se anticipa el crédito.
  • Confirming con anticipación de crédito. La empresa y el proveedor acuerdan una fecha de pago anterior a la del vencimiento de la factura, aplicando un descuento por el pronto pago. Este tipo de confirming actúa como una herramienta de financiación para el proveedor, ya que le permite disponer del dinero antes de tiempo. 

El confirming también se puede catalogar según el nivel de riesgo que implica:

  • Confirming con recurso. En esta modalidad, el proveedor asume el riesgo de impago, ya que no cobrará si la empresa no deposita en la entidad financiera el importe de la factura en la fecha de vencimiento, de manera que no existe seguridad en el cobro.
  • Confirming sin recurso. En este caso, la entidad financiera es quien asume el riesgo, ya que le asegura al proveedor el cobro de la factura pendiente, con independencia de si la empresa paga o no.

¿Cómo funciona el confirming internacional?

El confirming internacional funciona de manera muy sencilla. La empresa importadora debe indicar al banco o entidad financiera que desea abrir una línea de confirming y negociar las órdenes de pago a plazo a realizar a los proveedores.

Cuando el banco se compromete a realizar los pagos, la empresa documenta la transacción comercial a través de la factura e informa a la entidad financiera de la conformidad, la cantidad a pagar al proveedor y la fecha de vencimiento de la misma.

Entonces, el banco ofrece dos opciones al proveedor o empresa exportadora: esperar hasta el vencimiento para cobrar la factura o anticipar el cobro y correr con los gastos que ello represente. No obstante, independientemente de la opción elegida, el proveedor recibirá el pago a través de ese banco o entidad financiera.

En cambio, la empresa importadora debe depositar en el banco el importe de las facturas en la fecha pactada, ya sea el momento en que vence el pago, antes o después. Si el banco recibe el dinero tras el vencimiento de la deuda, el confirming también actúa como fuente de financiación para el cliente. Por tanto, la empresa tendrá que asumir los intereses y gastos que se apliquen.

¿Qué costes tiene el confirming internacional?

Cuando se activa una línea de confirming internacional, generalmente la empresa confirmadora debe hacer frente a los costes de apertura, los cuales varían según la entidad bancaria, el nivel de riesgo que esta considere que representa la empresa, y los servicios prestados por la gestión de los pagos y la cobertura.

Por otra parte, si el proveedor elige anticipar la factura, tendrá que asumir los costes financieros de la transacción, pagando un tipo de interés según el importe y plazo anticipado. A pesar de ello, la operación es conveniente desde el punto de vista económico, ya que su coste suele ser inferior al de los anticipos o descuentos tradicionales.

Ventajas de usar el confirming para las empresas

El confirming internacional es una solución ventajosa tanto para la empresa importadora como para la exportadora, puesto que:

  • Permite a la empresa importadora negociar mejores condiciones con el proveedor en lo que respecta a los precios y/o la entrega de mercancía, ya que cuenta con el respaldo de una entidad bancaria o financiera, lo cual también transmite una imagen más profesional y solvente.
  • Brinda tranquilidad y seguridad al proveedor, pues tiene el pago garantizado y conoce los tiempos de la transacción, un detalle fundamental cuando se trata de operaciones comerciales entre diferentes países. Además, anticipando el cobro de la factura, podrá obtener la liquidez necesaria para seguir adelante con su negocio con un coste mínimo. De hecho, el confirming le permite acceder a la financiación sin tener que demostrar su solvencia para obtener un crédito.
  • Disminuye los costes administrativos y operativos, ya que la entidad bancaria se encarga de gestionar los pagos a proveedores, de manera que la empresa no tiene que dedicar recursos humanos a esas tareas. Además, tendrá un mayor margen de maniobra para ajustar los plazos y las condiciones de recepción de la mercancía, a lo cual se le suma el ahorro de los costes que implica la emisión de cheques, pagarés o letras de cambio.
  • Gestión más eficaz de la tesorería, puesto que el confirming brinda la posibilidad de centralizar los pagos a diferentes proveedores, agrupándolos según la fecha de vencimiento de las facturas. También permite controlar y planificar mejor las necesidades de tesorería, evitar las incidencias con la domiciliación de los recibos y mejorar la liquidez, retrasando el pago a los proveedores sin afectar a estos.
  • No afecta a la situación económica, pues el confirming internacional no suma CIRBE a ninguna de las dos empresas. La Central de Información de Riesgos, que recoge la información de los préstamos, créditos, avales y garantías que cada entidad de crédito mantiene con sus clientes, no tiene en cuenta ese tipo de financiación, por lo que el confirming no aumenta el riesgo vivo. Así, el negocio mantiene su capacidad de endeudamiento para realizar otras inversiones.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Internacionalización
sociedades de garantia y recuperacion economica
La COVID-19 nos acompaña desde hace más de un año, de manera que sus efectos no solo se han hecho sentir en el ámbito sanitario, sino también en el económico. Algunos sectores han sufrido graves pérdidas mientras que otros están experimentando un auge. En ese contexto, la Confederación Española de Sociedades de Garantía (SGR-CESGAR) ha realizado un estudio sobre “El papel de las SGR en la recuperación de la economía española" para comprender mejor cómo pueden ayudar a las pymes y autónomos en la etapa poscovid.

Los retos y el papel de las SGR durante la crisis de la COVID-19

En el estudio, expertos en financiación de las pymes y el sistema de garantías español, asociaciones empresariales sectoriales y de pymes, Sociedades de Garantía Recíproca y especialistas institucionales coincidieron en que las SGR contribuyeron a evitar el cierre de empresas durante la crisis de la COVID-19, facilitándoles el acceso a la financiación adicional en mejores condiciones y apoyándoles en la reestructuración del pasivo.

No obstante, de cara al futuro las SGR se enfrentan a numerosos retos. En el plano operativo deben seguir apoyando a las pymes en el escenario poscovid y diseñar nuevos productos que respondan mejor a las necesidades emergentes. También deben ser capaces de gestionar la morosidad y mejorar la identificación de las pymes que pueden recibir un aval, digitalizando aún más su actividad.

¿Qué pueden hacer las SGR para ayudar a los sectores más afectados?

Las pymes y autónomos de sectores como la cultura, la hostelería, la restauración y los servicios han sido muy perjudicados por esta crisis. Según el análisis realizado por Cesgar, las SGR pueden desempeñar un papel protagónico en su recuperación, poniendo en práctica diferentes medidas:

  • Arbitrar líneas específicas para estas actividades.
  • Ampliar plazos y carencias a estas empresas.
  • Diseñar metodologías para identificar y dar seguimiento a las empresas viables dentro de estos sectores.
  • Apoyar el acceso a las ayudas que se ofrezcan.

Del estudio también se desprende que se deben flexibilizar criterios para adaptarse a la situación derivada de la crisis sanitaria para apoyar a estos sectores.

¿Cómo las SGR pueden apoyar a los sectores con mejores perspectivas?

Existen sectores que han crecido en medio de la crisis o que se verán reforzados gracias a los planes de recuperación económica, como el sector de la salud, las energías renovables y la digitalización. En estos casos, los expertos entrevistados en el estudio están de acuerdo en que las actuaciones más eficaces por parte de las SGR serían:

  • Desarrollar una oferta de productos específicos para estos sectores.
  • Ofrecer financiación con la colaboración de CERSA y CC.AA.
  • Cooperar con otros actores que apoyen a las SGR en la evaluación de los intangibles de estos proyectos.
  • Apoyar a las pymes de estos sectores para que puedan acceder a los fondos Next Generation.

Las innovaciones más importantes para el sistema de garantías

El panel de expertos consultado en el estudio considera que las SGR deben adaptar sus productos a las nuevas necesidades de los diferentes sectores, enfatizando en aquellos emergentes. También podrían brindar préstamos ligados al ahorro energético, así como avales de productos financieros diferentes al crédito y adelantos de las ayudas que se arbitren para las pymes.

Asimismo, es importante que optimicen sus recursos y dinamicen el acceso directo a clientes a través de acuerdos con asociaciones de empresarios, cámaras de comercio o entidades similares. De hecho, también es importante reforzar las relaciones con entidades colaboradoras y establecer alianzas con nuevos socios, con el objetivo de expandir y consolidar el sistema de garantías.

Como colofón, el informe señala que los servicios de información de las SGR y asesoramiento en sus oficinas son muy valorados por los clientes. Cobra especial relevancia también avanzar y potenciar el proceso de digitalización, que se inició hace más de tres años a través de Con Aval Sí. Las nuevas vías de comercialización deben orientarse a desarrollar, en mayor medida, una comunicación digital propia, así como incorporar canales digitales de entidades financieras y otros colaboradores para facilitar todo el proceso a las pymes y autónomos.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Legal
Diferencia entre aval técnico y económico

Los avales son esenciales a la hora de solicitar un crédito o presentar una oferta para un proyecto, pues son una garantía de que una entidad responderá por las obligaciones que contraes. Conseguir un aval también proporciona más credibilidad a tu empresa y mejora su imagen de cara a los clientes potenciales, lo que aumenta las posibilidades de acceder a proyectos de mayor envergadura. Para ampliar el horizonte de tu negocio, puedes recurrir a dos tipos de avales: el aval técnico o el aval económico, también conocido por aval financiero.

¿Qué es el aval técnico?

El objetivo principal del aval técnico es garantizar la capacidad de la pyme o el autónomo para cumplir con las obligaciones contractuales que ha contraído. Generalmente se solicita para participar en concursos y subastas públicas, así como para importar mercancías en régimen temporal, la ejecución de obras y los contratos de suministros.

La entidad que te avale responderá ante tu cliente por el incumplimiento de las obligaciones de carácter no económico. En una obra, por ejemplo, cubrirá posibles desviaciones de plazo, calidad y coste. Si no terminas en tiempo o la calidad final no es satisfactoria, el cliente para el que trabajas tiene derecho a ejecutar el aval y recibir una compensación por los daños causados.

Eso no significa que la entidad avalista asumirá tus prestaciones y se encargará de finalizar la obra o solucionar los problemas de calidad, sino que indemnizará económicamente a tu cliente según el perjuicio causado y las condiciones que estipule el contrato del aval.

¿Qué es el aval económico?

Los avales económicos se centran en garantizar las operaciones en las que sea necesario pagar una cantidad determinada en un plazo de tiempo específico, cubriendo los compromisos y obligaciones de pago que la pyme o autónomo contraiga con otra persona o empresa. Los avales económicos se dividen, a su vez, en dos categorías:

1.     Aval comercial

La entidad avala el pago de las sumas derivadas de operaciones de naturaleza comercial, como pueden ser: la compraventa de bienes, el fraccionamiento de pagos o los pagos a cuenta. En algunos casos, se pueden avalar pagos rotativos, como los que se realizan cuando se entregan suministros periódicamente. 

El aval comercial se suele utilizar en las operaciones de compraventa y es habitual anexarlo al contrato. En este caso, la entidad avalista sí asume tus obligaciones, ya que son de tipo económico. De hecho, los avales comerciales suelen tener un carácter solidario, lo cual significa que la entidad avalista responderá por todas tus obligaciones.

2.     Aval financiero

La entidad avalista garantiza el pago del préstamo o crédito que has contraído con otra entidad financiera. Este aval suele ser necesario cuando solicitas un préstamo o crédito, ya que así el banco se asegura de que recibirá el pago.

Al brindar mayor cobertura a los bancos reduciendo el riesgo al que se exponen, los avales financieros suelen mejorar los tipos de interés y plazos de devolución. Además, solo pagarás por los gastos de estudio de la operación de financiación y la comisión por la aceptación del aval, y no se aplican intereses, por lo que suele ser una opción más económica y conveniente que avalar con el patrimonio personal.

Las diferencias entre el aval técnico y económico

La principal diferencia entre el aval técnico y económico es que, mientras que el primero garantiza el cumplimiento de tus obligaciones contractuales, el segundo garantiza los compromisos de índole comercial o financiera que adquieras. Por eso, los avales técnicos se suelen utilizar para presentaciones a concursos o licitaciones para contratos de obras, mientras que los avales económicos se enfocan en garantizar operaciones que demandan el pago de una cantidad de dinero, ya sea a proveedores o entidades bancarias.

Otra de las principales diferencias entre el aval técnico y económico se refiere a sus implicaciones financieras. Con un aval técnico evitas la inmovilización del capital que suele destinarse a la constitución en efectivo de las fianzas mientras dure el contrato. Por tanto, tendrás más libertad para disponer de tus recursos económicos. El aval técnico tampoco exige pignoración de fondos por parte de la empresa, mientras que las entidades bancarias pueden llegar a pedirte que inmovilices gran parte de la garantía solicitada para concederte el aval económico.

Otra diferencia importante es que el aval técnico no se considera un producto financiero, según el Banco de España. Al no pasar por el sistema bancario, no computará en el CIRBE, el registro donde se anotan las obligaciones contraídas con las entidades financieras. Así, podrás mantener libres los límites de riesgo con las entidades de crédito, de manera que tu capacidad crediticia no se vea afectada, lo cual te permitirá recurrir a esos recursos bancarios para financiar otros proyectos y lograr que tu negocio siga creciendo.

Por último, recuerda que, si necesitas un aval técnico o económico, puedes pedirlo online, a través de Con Aval Sí. Plataforma que respalda la financiación de emprendedores, pymes y autónomos para que puedan desarrollar sus proyectos profesionales. 

 

 

 

Autor: ConAvalSí
Categoría: Contabilidad
Libros para emprendedores

Emprender un negocio no es sencillo. Los emprendedores tienen que lidiar con la incertidumbre propia del mercado y ser capaces de solucionar los desafíos que se presentan a lo largo del camino, desde encontrar financiación hasta gestionar la imagen de marca. La formación es clave para tener éxito en esa aventura, de manera que, si te estás planteando abrir un negocio, estos libros para emprendedores te vendrán como anillo al dedo.

Los libros para emprendedores más valiosos para tu negocio

  1. El libro negro del emprendedor, de Fernando Trías de Bes

  2. ¿Sabías que el 90 % de las iniciativas empresariales fracasan antes de cuatro años? Antes de comenzar una aventura empresarial, es importante que tengas claro lo que no debes hacer. Este libro para emprendedores analiza los diferentes factores que conducen al fracaso de un proyecto de negocio, para que puedas evitarlos.

    Trías de Bes es economista y considera que ser emprendedor es una postura vital. De hecho, en este libro también desgrana las características de los emprendedores de éxito, desde el espíritu luchador, la imaginación y la flexibilidad para afrontar los imprevistos, hasta la motivación, la ilusión, la tolerancia a la incertidumbre y la capacidad de recuperación tras un fracaso. Basado en datos, presenta situaciones reales a las que se enfrentan los emprendedores en su día a día para que puedas prepararte para esos imprevistos.

  3. Reinicia, de Jason Fried y David Heinemeier Hansson

  4. Este libro para emprendedores brinda auténticas perlas de sabiduría condensadas. Con claridad y sencillez, sus autores, los creadores de 37signals, una empresa de software pionera en la creación de productos que usan millones de usuarios en todo el mundo, proporcionan una visión diferente, fresca y clara del emprendimiento.

    A diferencia de los libros clásicos sobre cómo crear un negocio, “Reinicia” enfatiza en la importancia de experimentar, construir rápido en vez de dedicar demasiado tiempo a la planificación y tomar decisiones para avanzar. También hace referencia a la necesidad de aprender a medir el progreso, olvidarse de copiar a la competencia y crear audiencias. Este libro hará que te cuestiones cómo estás planteando o gestionando tu negocio, así como la pertinencia de los productos o servicios que ofreces.

  5. Generación de modelos de negocio, de Álex Osterwalder e Yves Pigneur

  6. Un buen producto o servicio no es suficiente para construir una empresa exitosa, es necesario diseñar un modelo de negocio eficaz. Estos profesores de la Universidad de Lausana, los creadores del modelo Canvas, han contado con la colaboración de 470 expertos en todo el mundo para analizar los nuevos modelos de negocio que están triunfando en el mercado global.

    Este libro para emprendedores es una guía práctica sobre la innovación empresarial en el entorno tradicional y online. Brinda herramientas de eficacia probada para que puedas diseñar e implementar un modelo de negocio eficaz. También revela las técnicas y modelos más innovadores que están utilizando las principales empresas para que puedas tomar nota de lo que está funcionando.

  7. Finanzas para emprendedores, de Antonio Manzanera Escribano

  8. ¿Cómo conseguir la financiación que necesitas para comenzar tu negocio? La falta de medios económicos suele ser un obstáculo para muchos proyectos empresariales. Este libro para emprendedores te enseñará a encontrar inversores y atraer capital.

    Enfocado en las startups, analiza su modelo económico y valoración, las fuentes de financiación disponibles y el proceso de negociación con los inversores hasta llegar al acuerdo y su ulterior salida de la empresa. De la mano de Antonio Manzanera, economista especializado en capital riesgo y emprendimiento empresarial, podrás profundizar en las Finanzas para que puedas redactar un plan de negocio sólido y hagas una buena planificación financiera que brinde confianza a los inversores y te permita negociar en términos más ventajosos.

  9. El método Lean Startup, de Eric Ries

  10. Este valioso libro para emprender te brindará las herramientas necesarias para que uses de manera más racional el capital del que dispones. Explica el método Lean Startup para que abordes adecuadamente el lanzamiento de productos y servicios, basándote en el aprendizaje validado, la experimentación científica y la iteración.

    Con su ayuda, podrás acortar los ciclos de desarrollo, medir los avances y obtener una retroalimentación valiosa. Este método te ayudará a comprender la importancia del Producto Mínimo Viable y te permitirá acelerar el proceso de fabricación y la búsqueda de capital, mientras eliminas las prácticas ineficientes que implican un gasto de tiempo y recursos.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Nuevos Negocios
ayudas restructurar deuda para pymes

Si tienes un negocio y solicitaste los préstamos otorgados a través de las líneas Covid I y Covid II, podrás acceder a las nuevas ayudas para pymes que permiten la negociación de la deuda. En mayo se publicó en el BOE el Código de Buenas Prácticas que apoya la solvencia de las pymes y los autónomos en dificultades que recibieron financiación con aval público del Instituto de Crédito Oficial (ICO), la Compañía Española de Reafianzamiento (Cersa) y la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (CESCE).

Las tres medidas principales de las nuevas ayudas para pymes son:

  1. Extender el plazo de amortización de los créditos avalados. Las pymes con deudas iguales o inferiores a 1,8 millones de euros, que ya hayan sido objeto de una extensión del plazo, pueden solicitar una prórroga adicional de otros 2 años. Las empresas que no se hayan beneficiado de esa ampliación pueden solicitar una extensión de 5 años. El tope de la deuda es menor para las empresas pesqueras, 270 000 euros, y 225 000 para las agrícolas. En cualquier caso, la extensión de la deuda no superará los 10 años.
  2. Mantener el aval cuando los créditos se conviertan en préstamos participativos. La entidad bancaria debe considerar la posibilidad de convertir las operaciones de financiación con aval público en préstamos participativos no convertibles en capital. Así, la empresa podrá reforzar sus recursos, ya que este tipo de préstamos se cataloga como capital desde el punto de vista mercantil.
  3. Acordar una reducción de la deuda pendiente. Es un último recurso que permite a la pyme negociar con el banco la reducción del capital pendiente de pago, de manera que la entidad reclame una parte del importe reducido al avalista y asuma otra parte. El importe a reducir puede ser de hasta el 50 % del principal avalado pendiente de cada operación, si la caída de la facturación en 2020 fue inferior al 70 %. Si las pérdidas fueron superiores, ese importe puede aumentar hasta el 75 %.

Cabe aclarar que los bancos concederán la extensión del vencimiento de los créditos cuando el cliente cumple los requisitos, pero pueden decidir sobre la conversión en préstamo participativo o la quita de la deuda pendiente.

¿Cuáles son los requisitos para solicitar las ayudas?

Puedes solicitar la aplicación de una o varias medidas, ya sea de una vez o de forma sucesiva, ante el banco con el que tengas la deuda mayor con aval público, ya que este se encargará de coordinar e informar al resto de acreedores para llegar a un acuerdo.

Para ampliar el plazo de devolución del crédito avalado, tendrás que, entre otros requisitos:

  • Demostrar que tu facturación cayó un 30 % en 2020. Si tu facturación no disminuyó tanto, puedes pedir la extensión del plazo de vencimiento, pero el banco no está obligado a concederla.
  • Estar al corriente en el pago del crédito avalado u otro otorgado por el mismo banco, por lo que no debes haber incurrido en un impago de más de 90 días.
  • No aparecer en los ficheros de morosos de la Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE), ni estar sujeto a un procedimiento concursal.
  • No haber sido condenado con anterioridad por delitos contra Hacienda o la Seguridad Social.

Para solicitar la conversión del préstamo en participativo, sin perder las coberturas del aval o la reducción de la deuda pendiente, además de los requisitos anteriores, tendrás que presentar un resultado negativo después de impuestos en la cuenta de pérdidas y ganancias del ejercicio 2020.

¿Qué entidades están adheridas al Código de Buenas Prácticas?

El Código de Buenas Prácticas es de adhesión voluntaria por parte de las entidades financieras. La Secretaría General del Tesoro publicará los nombres de las entidades que se sumen. Las entidades que lo hagan informarán a sus clientes y se comprometen a facilitar la renegociación.

Esas entidades financieras remitirán trimestralmente al Banco de España la información que requiera la Comisión de Control, en la que participarán vocales designados por el ICO, Cersa y Cesgar, entre otros. De hecho, las SGR se han adherido recientemente a este código en calidad de entidades financieras.

¿Cuáles son los plazos para solicitar estas ayudas?

El plazo para solicitar estas nuevas ayudas para pymes vence el 15 de octubre de 2021. Las entidades financieras tendrán 45 días, desde que reciban la petición con la documentación completa, para realizar una propuesta a la pyme o autónomo.

Tipos de contratos en comercio internacional

Cuando una empresa decide dar el paso hacia la internacionalización, no solo debe tener en cuenta los factores logísticos, sino también los detalles legales. Los contratos internacionales son una herramienta para solventar las disparidades legislativas y lograr que las relaciones comerciales fluyan mejor, de manera que las empresas puedan realizar transacciones y negocios con más seguridad y eficacia. De hecho, si estás pensando en operar fuera de las fronteras nacionales, debes conocer los principales tipos de contratos del comercio internacional.

Los contratos internacionales y las cláusulas más comunes

  1. Contrato de compraventa

  2. Es el contrato internacional más habitual, sobre todo en las pymes que están dando sus primeros pasos fuera de España. Este tipo de contrato de compraventa internacional es el que se utiliza cuando se entregan bienes o servicios. Recoge qué clase de producto se entrega y describe sus características, número de unidades, modo de envasado y embalaje, así como su etiquetado.

    En este contrato de compraventa internacional también se debe indicar el plazo para recoger el producto cuando se recibe la orden de compra, el precio y el método de pago, así como las condiciones del mismo. También incluye los Incoterms, las normas que determinan las condiciones de entrega de la mercancía y delimitan los derechos y obligaciones de las respectivas empresas.

  3. Contrato de franquicia

  4. Este tipo de contrato de comercio internacional se utiliza cuando un franquiciador cede el uso de su marca y comparte su saber hacer con un asociado, a cambio de una compensación económica. Este documento refleja las obligaciones de ambas partes, desde el uso de la marca y la formación y asistencia, hasta las condiciones de suministro o el compromiso de no competencia.

    Especifica, además, las características de la estructura que el asociado creará en su mercado y la posibilidad de establecer una multifranquicia o subfranquiciar la actividad a terceros. Las cláusulas de este contrato internacional suelen prever el calendario de aperturas, establecer topes máximos de precios para los productos o servicios, y determinar el sistema de control sobre la gestión del franquiciado.

  5. Contrato de distribución

  6. Este tipo de contrato de comercio internacional se utiliza cuando un fabricante llega a un acuerdo con otra empresa que adquirirá el producto y se encargará de comercializarlo en una zona geográfica determinada, asumiendo los riesgos que impliquen las operaciones. En este documento se determinan las condiciones de compraventa de los productos, el modo de entrega y el plazo de pago.

    Además, refleja el periodo de garantía concedido, las características del servicio de posventa, así como el stock y los recambios mínimos que el distribuidor debe tener en todo momento. Las cláusulas de este contrato internacional también recogen un acuerdo de exclusividad y no competencia, un volumen mínimo de ventas que la empresa comercializadora debe cumplir, así como una obligación de confidencialidad sobre la propiedad industrial.

  7. Contrato de agencia

  8. Este tipo de contrato internacional se utiliza para regular la relación entre una empresa que encarga a otra agencia la promoción de ciertos productos o servicios en un territorio geográfico concreto para aumentar su cartera de clientes, a cambio de una remuneración económica. En este documento se especifican los productos o servicios con los que se trabajará, las actividades a desempeñar y el territorio de actuación.

    Las cláusulas de este contrato internacional también suelen incluir una prohibición de competencia y los derechos de exclusividad de ambas partes, regulando además el uso de la marca e indicando la prohibición de divulgar secretos comerciales. También debe indicar si el agente está autorizado a firmar contratos en nombre de la empresa o a recibir pagos de los clientes, especificando los incumplimientos que dan pie a la rescisión del contrato.

  9. Contrato de joint venture

  10. Este contrato internacional regula la relación entre las empresas que se unen para alcanzar objetivos comerciales comunes. Las cláusulas principales se enfocan en precisar qué aporta cada empresa, ya sea en términos de capital, tecnología, materia prima, canales de distribución, saber hacer o productos.

    Asimismo, establece las obligaciones fiscales y la distribución de beneficios, especificando el procedimiento y las reglas del reparto según las aportaciones. Se recoge el sistema de financiación y se determina el cuórum necesario para tomar decisiones importantes. Además, suele establecer obligaciones de confidencialidad y prohibición de competencia entre las empresas.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Internacionalización
Cómo calcular el finiquito de un trabajador

Cuando un trabajador abandona una empresa, ya sea por voluntad propia o por un despido, es importante seguir el procedimiento estipulado para evitar reclamaciones. En esos casos, la Ley del Estatuto de los Trabajadores deja claro que todo trabajador tiene derecho al finiquito. Esa compensación económica no está vinculada a la causa de la extinción laboral, sino que se aplica lo mismo a la baja voluntaria que al despido laboral o la finalización del contrato laboral.

¿Qué es un finiquito?

Cuando termina la relación laboral entre la empresa y un trabajador, esta debe realizar una propuesta de liquidación de las cantidades que le adeuda, es lo que se conoce como finiquito de trabajo. En ese documento no solo se desglosan los conceptos y cantidades que la empresa debe liquidar al trabajador, sino que también implica que ambas partes están de acuerdo en rescindir el contrato laboral.

¿Qué incluye el finiquito de un trabajador?

En el finiquito de trabajo se suma todo aquello que la empresa debe al trabajador por las funciones desempeñadas, añadiendo la indemnización por despido, si es el caso. Para calcular el finiquito de un trabajador hay que tener en cuenta:

  • La parte de la nómina correspondiente al mes en que finaliza la relación laboral.
  • Los días de vacaciones pendientes que el trabajador no llegó a disfrutar.
  • La parte proporcional a la paga extraordinaria, si se cobra aparte y no está prorrateada en la nómina.
  • Deuda de la empresa de los últimos 12 meses, como alguna comisión que no se percibió en su momento.

¿Cómo calcular el finiquito por baja voluntaria?

La empresa debe confeccionar un documento en el que refleje las remuneraciones devengadas y las que todavía no se han percibido, así como la indemnización, si procede. No existe un modelo estandarizado de finiquito, pero este documento debe reflejar explícitamente su finalidad y contenidos.

Salario pendiente del mes en curso

  1. Dividir el salario por 30 días, para conocer el salario diario.
  2. Multiplicar el salario diario por los días efectivamente trabajados.

Por ejemplo, si el salario mensual del trabajador es de 1.500 €, se divide entre 30 días, obteniendo 50 € diarios. Si el empleado trabajó hasta el día 10 del nuevo mes, se multiplica 10 x 50, lo que arroja 500 €. A esa cantidad se le deben restar las deducciones de Seguridad Social e IRPF que paga la empresa. El resultado es el salario pendiente del mes en curso.

Días de vacaciones no disfrutadas

  1. Contar los días del año trabajados hasta el cese de la relación laboral.
  2. En base a los días de vacaciones por año trabajado que se aplican, se calculan los días de vacaciones acumuladas y se restan los días que ya se hayan disfrutado.
  3. Los días no disfrutados se multiplican por el salario diario.

Si el contrato terminó el 10 de diciembre, por ejemplo, el empleado habrá trabajado ese año 344 días. Dado que cada año se aplican 30 días de vacaciones, hasta ese momento le corresponderían 28,27 días, los cuales se deben multiplicar por los 50 € diarios. Si el empleado ya ha disfrutado de unos días de vacaciones durante ese año, estos se restan al total.

Pagas extraordinarias

Este cálculo se realiza de manera independiente para cada una de las pagas extraordinarias siguiendo la misma lógica que en el cálculo del salario pendiente, excepto porque no se restan las deducciones de Seguridad Social sino tan solo el IRPF correspondiente.

  1. Tomando como referencia los días trabajados, se determina a cuántas pagas extraordinarias tiene derecho el trabajador. Si la relación laboral cesa en septiembre, por ejemplo, el trabajador tendrá derecho a la paga de Navidad que se devenga en enero y a la de verano.
  2. Dividir cada paga entre 360 días para calcular la media de paga extraordinaria diaria.
  3. Multiplicar esa media por los días transcurridos desde que se devengaron las pagas hasta el cese de la relación laboral.

Complementos salariales

Si la empresa brindaba complementos salariales y no salariales, debe incluirlos en el cálculo del finiquito teniendo en cuenta el tiempo trabajado. La antigüedad, nocturnidad, turnicidad, peligrosidad o las primas a la producción son algunos de los complementos salariales más comunes. Dentro de los complementos no salariales se encuentran las compensaciones por los gastos del trabajador mientras desarrollaba su actividad laboral, los pluses de transporte o distancia, así como las dietas de viaje.

Sin embargo, el cobro de algunos complementos está sujeto a que el trabajador siga perteneciendo a la empresa. En ese caso, el empleado pierde el derecho a los complementos y si ha recibido algún anticipo, la empresa tiene derecho a reclamarlo, de manera que el resultado del finiquito podría salir negativo.

Indemnización por despido

El cálculo de este finiquito es más complejo ya que depende de los motivos del despido laboral, aunque básicamente se trata de multiplicar los días por año trabajado según el tipo de despido por el salario diario, sumándole el resultado de dividir el total de pagas extras entre los 365 días del año.

En el caso del despido improcedente, por ejemplo, se calculan 33 días por año de trabajo hasta un máximo de 24 mensualidades. En los despidos colectivos o causas de fuerza mayor se prevén 20 días por año de trabajo hasta un máximo de 12 mensualidades.

Al final, la suma de todas las partes dará como resultado el finiquito de trabajo que la empresa debe pagar.

¿Cuál es el plazo para recibir el finiquito?

Si el finiquito responde a un despido o a la finalización del contrato laboral, la empresa debe entregarlo junto a la comunicación del despido o el día en que termine el contrato. Si la empresa da días de preaviso, el finiquito se presentará el último día de trabajo, para ajustar las cantidades a esta fecha.

Si es el trabajador quien pide la baja voluntaria y no ha avisado con antelación, es posible que la empresa no pueda tener listo el finiquito para el último día de trabajo. Sin embargo, tiene la obligación de calcular el finiquito y entregarlo lo antes posible.

La ley no establece un plazo límite para que la empresa ingrese el finiquito, pero lo correcto es realizar ese pago en el momento de entregar el finiquito o en los días inmediatamente posteriores al cese de la relación laboral. En cualquier caso, el trabajador tiene un plazo de un año para reclamar la cuantía que la empresa le adeuda.

¿Es obligatorio firmar el finiquito?

El finiquito tiene un valor liberatorio para ambas partes y se considera como la prueba de la extinción del contrato laboral. Sin embargo, ese valor liberatorio no supone que el trabajador renuncie a sus derechos, aunque le resultará más difícil reclamar si ya ha firmado y dado su conformidad.

Por eso los abogados suelen recomendar a los trabajadores firmar el finiquito indicando “no conforme”. Así será más fácil reclamar en caso de que se haya producido algún error o no se reciba el pago. De hecho, la firma del finiquito implica que el trabajador está conforme con el cálculo y que ha recibido la cantidad reflejada en el mismo. Si en el momento de firmar el finiquito todavía no ha recibido el dinero, puede señalar “cantidades no recibidas”.

Si el trabajador no está conforme con el finiquito, puede negarse a firmarlo y presentar una papeleta de conciliación en el juzgado de su domicilio para instar a la empresa a llegar a un acuerdo amistoso que evite la vía judicial.

 

Autor: ConAvalSí
Categoría: Contabilidad
Elaborar un plan de carrera profesional

El talento es el ingrediente más indispensable para tener éxito, pero el éxito también depende de cómo se gestiona ese talento”, escribió Allan Schweyer, especialista en Recursos Humanos. La fuerza de una empresa proviene de sus empleados, por lo que, si tienes trabajadores a tu cargo, debes asegurarte de que se encuentran motivados y comprometidos. El plan de carrera es una excelente herramienta para encauzar tu negocio y motivar a tus empleados, mostrándoles que te preocupa su formación y crecimiento profesional.

¿Qué es un plan de carrera profesional?

El plan de carrera es un proceso mediante el cual se establecen metas profesionales y se identifican tanto los pasos a dar como los recursos que se deben destinar para alcanzarlas. En el caso de las pequeñas y medianas empresa (pymes), el plan de carrera se pacta con cada uno de los trabajadores, teniendo en cuenta sus objetivos e intereses, así como su trayectoria y competencias profesionales.

Esa “hoja de ruta” no solo contempla las necesidades formativas de los trabajadores, sino también los objetivos de negocio de la empresa y las características del sector donde opera. En la práctica, hacer un plan de carrera te servirá para identificar el desarrollo que cada empleado puede tener dentro de tu empresa y satisfacer sus aspiraciones profesionales, así como para gestionar de manera más transparente y eficaz tu negocio. 

Los beneficios de contar con un plan de carrera en tu negocio

  • Armoniza las estrategias de la empresa con los objetivos del personal. El plan de carrera es un instrumento eficaz para potenciar el crecimiento del negocio a través de la formación y capacitación de los trabajadores, ayudándoles a avanzar en su carrera profesional. Es una estrategia con la que todos ganan, pues la profesionalización repercute positivamente en los resultados de la empresa. 
  • Aumenta la motivación y el nivel de compromiso de los empleados con la empresa. El plan de carrera proporciona a los trabajadores nuevos retos y responsabilidades que les permitan seguir creciendo profesionalmente, lo cual suele aumentar su motivación y reconocimiento hacia la empresa.
  • Retiene el talento humano y reduce la tasa de rotación de los empleados. Un plan de carrera proporciona una vía clara de ascenso laboral y ofrece cierta seguridad dentro de la empresa. Si los empleados saben que tienen oportunidades dentro de la organización, no necesitarán buscarlas fuera, de manera que disminuye la rotación laboral y se retiene el talento, lo cual suele implicar un ahorro de costes, tiempo y esfuerzo para la empresa.
  • Mejora la marca empleadora. Una empresa que se preocupa por el desarrollo profesional de sus empleados y mejora sus condiciones laborales comienza a ser percibida como un lugar de trabajo atractivo. Una cultura corporativa que premia el esfuerzo y la dedicación potencia la marca empleadora y aumenta el reconocimiento a nivel social de la empresa, lo cual atraerá a nuevos talentos y le permitirá diferenciarse de la competencia.
  • Aumenta la productividad. Unos empleados más motivados y satisfechos estarán más comprometidos con la empresa y trabajarán mejor. Es probable que dejen de ver sus tareas como obligaciones y comiencen a percibirlas como pequeños pasos en su carrera profesional, lo cual se terminará reflejando en un mejor clima laboral y un aumento de la productividad.

¿Cómo hacer un plan de carrera?

1. Determina las necesidades futuras de tu negocio

Para elaborar un plan de carrera profesional debes planificar tu plantilla, considerando el número de empleados actuales y sus cargos. No olvides detalles como el porcentaje de rotación, la tasa de abandono y las jubilaciones. Por ejemplo, si el encargado de un área se jubilará dentro de cinco años, tendrás que cubrir su puesto, por lo que es recomendable que vayas formando a alguien para que ocupe su lugar.

2. Identifica las competencias necesarias para cada puesto

Cada puesto de tu empresa tiene un perfil por competencias. Por ejemplo, un comercial debe tener buenas habilidades comunicativas, ser empático, tener iniciativa, y saber negociar y llegar a acuerdos. Conocer las competencias de cada puesto te permitirá encontrar a la persona más adecuada para cubrirlo. Puedes comenzar creando un perfil individual de cada uno de tus empleados con estos datos:

  • Nombre del empleado
  • Edad
  • Formación académica
  • Puesto que desempeña
  • Antigüedad en la empresa
  • Puntos fuertes y principales competencias
  • Puntos a mejorar que influyen negativamente en su trabajo
  • Necesidades de capacitación
  • Evaluación de desempeño
  • Posibles puestos a ocupar 

3. Diseña un posible mapa de carrera

Con el organigrama en una mano y las descripciones de los puestos de trabajo en otra, puedes diseñar los vínculos entre los diferentes puestos en tu empresa. El objetivo es crear un mapa de carrera que sea transparente, en el que resumas las demandas de cada puesto y el camino a seguir para llegar hasta ellos. Así, tus empleados tendrán claro desde el primer momento cuáles son sus posibilidades de crecimiento dentro de la empresa y qué pasos necesitan dar para ascender y alcanzar sus metas profesionales.

4. Planifica la formación

En esta fase debes determinar qué tipo de formación necesita cada uno de tus empleados para que puedan ascender en tu empresa. Es una buena idea partir de las evaluaciones de desempeño, ya que te ayudarán a comprender cuáles son las capacidades y potencialidades de los trabajadores, así como sus puntos débiles y áreas a reforzar.

Puedes aprovechar tanto la formación bonificada y los programas de capacitación como la experiencia de otros trabajadores que pueden formar a los empleados más jóvenes. Incluso puedes hacer rotación de puestos de trabajo para que los empleados puedan conocer las diferentes áreas de la empresa y se formen una imagen más global de su funcionamiento. Sea cual sea la acción formativa que elijas, asegúrate de que siga un plan bien estructurado que prevea la posibilidad de que el trabajador asuma puestos intermedios.

5. Establece el periodo de aplicación

Un plan de carrera profesional sin fechas tope tiene grandes probabilidades de convertirse en papel mojado. Es fundamental que, junto a tus empleados, estiméis un tiempo prudencial para cumplir cada uno de los objetivos. Establece, además, unos plazos de evaluación para que siempre sepas en qué punto del camino os encontráis y si es necesario introducir correcciones. El proceso de evaluación y control del plan de carrera profesional suele ser más sencillo si fijas metas anuales y las compruebas al final de cada año.

Plan de carrera profesional, ejemplo en el sector turístico

Marriott International es un buen ejemplo de un plan de carrera profesional. A pesar de operar en un sector que se caracteriza por la elevada rotación de su personal, el grupo hotelero puede presumir de tener uno de los índices más bajos de rotación de personal (18%) y haber sido catalogada como una de las 100 mejores empresas donde trabajar.

Esta cadena hotelera cuenta con un sólido programa de capacitación y desarrollo de los empleados que se pone en marcha desde el mismo momento en que contrata a una persona. Cada programa sigue trayectorias diferentes para formar a los empleados en las áreas que más les interesen y que necesite la empresa.

Marriot prioriza las promociones internas, brindando a cada empleado la oportunidad de avanzar tan lejos como se lo permitan sus habilidades y capacidades. De hecho, la empresa afirma que el 50 % de sus directivos actuales han sido promovidos desde dentro. Así, el plan de carrera les ayuda a construir un liderazgo sólido, perpetuar una cultura organizacional que fomenta el bienestar de los empleados y los alinea con los objetivos de negocio, además de brindarles una ventaja competitiva en el sector.


Autor: ConAvalSí
Categoría: RRHH
alta como operador intracomunitario ROI

Cada vez más pymes expanden sus horizontes fuera de las fronteras nacionales como una estrategia para aumentar el volumen de negocio y ganar en competitividad. Sin embargo, antes de lanzarte a vender productos al extranjero o dentro de la Unión Europea, necesitas realizar una serie de trámites administrativos. Uno de los trámites más importantes consiste en darse de alta en el ROI para que Hacienda te reconozca como operador intracomunitario.

¿Qué es el ROI?

El Registro de Operadores Intracomunitarios (ROI) es una gran base de datos a nivel europeo en la que se encuentran todos los profesionales, empresarios y empresas que comercializan productos o prestan servicios en el ámbito de la Unión Europea.

El principal objetivo de este censo es facilitar el sistema de intercambio de información sobre el IVA. Un operador intracomunitario puede consultar fácilmente ese registro y comprobar si su cliente también es operador comunitario para no aplicar el IVA en la factura.

¿Quiénes están obligados a darse de alta en el ROI?

Todos los autónomos, empresarios y empresas que presten o reciban servicios en otros estados de la Unión Europea tienen la obligación de darse de alta en el ROI. También es obligatorio para quienes realizan entregas de bienes o adquisiciones intracomunitarias sujetas al impuesto.

La Agencia Tributaria señala que, como vendedor, tienes la obligación de comprobar que tu cliente esté registrado como operador intracomunitario para aplicar la exención de IVA. Es muy sencillo, solo tienes que buscar en el censo VIES el número de IVA que te haya facilitado, indicando además el país de tu cliente. Si la plataforma señala que “el número de IVA no es válido para las operaciones transfronterizas dentro de la UE”, tendrás que cargar en la factura el IVA que se aplica en España.

¿Qué pasos debes seguir para darte de alta como operador intracomunitario?

Para darse de alta en el ROI, debes rellenar el modelo 036. Es la declaración censal que debes presentar para tramitar tu alta en Hacienda. En el apartado 6 “Impuesto sobre el valor añadido”, en la sección referente a “Registros”, debes marcar la casilla 582, que indica “Solicita alta/baja en el Registro de operadores intracomunitarios”. No olvides señalar a continuación la fecha en la que tienes previsto realizar tu primera operación intracomunitaria.

Si ya te has dado de alta en Hacienda, puedes pedir tu número de operador comunitario en cualquier momento posterior. Solo tendrás que volver a presentar ese mismo modelo, marcando la casilla 130, que indica “Solicitud de alta/baja en el registro de operadores intracomunitarios”, la cual señala que se trata de una modificación.

Es importante que tengas en cuenta que se trata de una solicitud, no es el alta ROI definitiva, de manera que tendrás que esperar la tramitación. La Agencia Tributaria tiene un plazo de tres meses para aceptar tu inclusión en el censo. Si no recibes respuesta, significa que la solicitud ha sido rechazada. En ese caso, no podrás emitir o recibir facturas exentas de IVA por las operaciones intracomunitarias.

De hecho, Hacienda puede realizar las comprobaciones que necesite para verificar que realmente necesitas darte de alta en el ROI. Quizá te solicite documentación que demuestre que tienes proveedores o clientes en otros países de la Unión Europea. Para demostrarlo, puedes presentar los pedidos que hayas recibido, peticiones de presupuesto o, incluso, un correo electrónico de solicitud de servicio de clientes europeos potenciales.

Si no hay problemas, la Agencia Tributaria te dará de alta en el ROI y te asignará un NIF-IVA, también conocido como VAT Number. Se trata de un código formado por el prefijo de España (ES) y seguido del Número de Identificación Fiscal (NIF). Con ese número de operador intracomunitario, podrás comenzar a facturar sin IVA a tus clientes europeos y te servirá, a su vez, para que tus proveedores intracomunitarios te facturen sin IVA.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Internacionalización
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