Utilizamos cookies, propias y de terceros, para mantener sus preferencias y analizar sus hábitos de navegación en nuestra página web, con la finalidad de garantizar la calidad, seguridad y mejora de los servicios ofrecidos a través de la misma. Las cookies pueden ser aceptadas, rechazadas, bloqueadas y borradas, según desee. Ello podrá hacerlo mediante las opciones disponibles en la presente ventana o a través de la configuración de su navegador, según el caso. Más información en el apartado Política de Cookies de nuestra página web.


Aceptar Rechazar
Contacto Facebook Twitter

Blog Con Aval Sí

Financiero y Contabilidad: Información financiera y contabilidad para pymes y autónomos

Declarar bitcoins y criptomononedas a Hacienda

Las ventajas de las criptomonedas para las empresas han hecho que muchos inviertan en ellas y las comiencen a utilizar como medio de pago. Otros han visto un filón de negocio en el minado o la compraventa de criptomonedas, una actividad que en los últimos tiempos ha reportado elevados beneficios, despertando el interés de Hacienda.

Este año, por primera vez el Plan de Control Tributario hizo referencia a las criptomonedas indicando que “se estudiará la incidencia fiscal de nuevas tecnologías, como blockchain, y, en especial, las criptomonedas”. Luego señala que “se potenciará el uso por las unidades de investigación de la Agencia Tributaria de las nuevas tecnologías de recopilación y análisis de información en todo tipo de redes”. Esto significa que, si estás minando criptomonedas o realizando acciones de compraventa, tienes que declarar el bitcoin o cualquier otra criptomoneda a Hacienda.

¿Qué son las criptomonedas?

Se trata de divisas virtuales cuya creación se basa en un sistema de criptografía, que también se utiliza para controlar las transacciones financieras y verificar las transferencias de activos. Las criptomonedas operan al margen del control tradicional de los gobiernos e instituciones financieras, aunque se pueden usar para realizar todo tipo de transacciones, incluso fuera del entorno online. En España se aceptan como un medio legal de pago desde el año 2015.

¿Cómo declarar el minado de criptomonedas?

Minar criptomonedas implica destinar la potencia de procesamiento de un ordenador para realizar los cálculos necesarios con el fin de verificar las transacciones de esa moneda digital. Como resultado se recibe una compensación económica en esa criptomoneda.

Según el artículo 78 de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales, en el que se indica que “el Impuesto sobre Actividades Económicas es un tributo directo de carácter real, cuyo hecho imponible está constituido por el mero ejercicio, en territorio nacional, de actividades empresariales, profesionales o artísticas, se ejerzan o no en local determinado y se hallen o no especificadas en las tarifas del impuesto”, para minar criptomonedas debes estar dado de alta en el Impuesto de Actividades Económicas.

Dado que en ese proceso no existe un cliente final, no puedes emitir factura, de manera que las operaciones de minado de criptomonedas no están sujetas a IVA, ni en España ni en el resto de la Unión Europea, pero tendrás que presentar trimestralmente el modelo 130, mediante el cual vas pagando un anticipo del 20 % de la declaración de la renta sobre el rendimiento de tu actividad. Luego tendrás que declarar a Hacienda los bitcoins u otras monedas virtuales en el IRPF, aunque decidas conservarlas.

¿Cómo declarar bitcoins si te dedicas a su compraventa?

Si en vez de minar criptomonedas te dedicas a la compraventa de las mismas, el escenario es diferente. En primer lugar, las operaciones de venta están sujetas a IVA, aunque exentas de su pago. En lo que respecta al IRPF, las criptomonedas se consideran simples bienes que pueden ser vendidos o transmitidos y, como tal, generan pérdidas o ganancias, las cuales se deben señalar en el IRPF en la categoría “Ganancias patrimoniales de la Base Imponible del Ahorro”.

Lo usual es declarar las inversiones cuando las conviertes en monedas FIAT; como euros o dólares, aunque también deberías declarar el bitcoin si lo conviertes en otra criptomoneda, pues se considera una alteración patrimonial. El porcentaje a tributar dependerá de los beneficios, oscilando entre el 19% para ganancias inferiores a los 6.000 euros hasta el 23 % para ganancias superiores a los 50.000 euros.

¿Tienes que presentar el modelo 720 para declarar bitcoins u otras monedas virtuales?

El modelo 720 es una declaración informativa cuyo objetivo es evitar el fraude fiscal. No hay cuota a pagar o devolver, pero Hacienda lo usa para conocer tu patrimonio y calcular los posibles rendimientos que debes declarar en el IRPF. En el modelo 720 debes declarar las cuentas, valores, seguros, rentas e inmuebles que tienes en el extranjero.

Las criptomonedas no encajan en ninguna de estas categorías. Hacienda las considera más bien como un derecho a cierta cantidad de dinero, un concepto similar al de los cheques, los cuales no se declaran en el modelo 720.

No obstante, dado que no existe una normativa específica al respecto, hay quienes consideran que es necesario declarar el bitcoin u otras criptomonedas como patrimonio en el extranjero cuando el comercio de divisas se encuentra fuera de España. Por eso, es importante que te informes con un asesor fiscal, el cual valorará tu caso y te indicará la manera correcta de declarar a Hacienda el bitcoin o cualquier otra criptomoneda con la que operes.

Requisitos de la tarifa plana para autónomos

Con la ley de medidas de apoyo al emprendedor, aprobada en 2013, el gobierno puso en marcha una serie de cambios dirigidos a incentivar el autoempleo y facilitar el emprendimiento, entre ellos la aplicación de una tarifa plana para los autónomos.

Desde enero de 2018, el periodo de aplicación de esa tarifa plana se amplió de seis meses a un año, lo cual ha animado a muchas personas a emprender su propio negocio. En el primer semestre de este año el Régimen de Autónomos de la Seguridad Social ganó 44.000 cotizantes, un incremento del 2,2 %, según Cinco Días.

¿Qué es la tarifa plana de autónomos?

La tarifa plana para autónomos consiste en una reducción del pago mensual en las cuotas a la Seguridad Social. En vez de pagar los 278.78 euros que representan la cuota mensual mínima, solo tendrás que pagar 50 euros mensuales durante el primer año de emprendimiento.     

¿Cuáles son las condiciones de la tarifa plana para autónomos?

Los requisitos de la tarifa plana para autónomos han ido cambiando para permitir que más personas puedan beneficiarse de ella, de manera que ya no se aplica únicamente a los menores de 30 años sino a todos aquellos que comiencen una actividad como autónomo y cumplan las siguientes condiciones:

  • No haber estado dado de alta como autónomo en los últimos dos años, o tres si ya habías disfrutado de esta bonificación en el pasado. Existe una excepción: las mujeres que hayan cesado su actividad debido a la maternidad o proceso de adopción y que quieran retomar su negocio profesional, siempre que no hayan pasado más de dos años desde el día del cese.
  • Cotizar por la base mínima, pues si eliges una base diferente, en vez de pagar 50 euros durante el primer año, tendrás derecho a una reducción del 80 % sobre la base que hayas seleccionado.
  • No ser administrador de una sociedad mercantil ni trabajar como autónomo colaborador, aunque la tarifa plana sí aplica a las cooperativas de trabajo asociado.
  • Si estás en condición de pluriactividad; es decir, trabajas por cuenta propia y ajena, puedes elegir entre la tarifa plana para autónomos o las bonificaciones por pluriactividad.

La buena noticia es que, aunque tengas trabajadores a tu cargo, podrás disfrutar de la tarifa plana, algo imposible en el pasado.

¿Es posible que los requisitos de la tarifa plana para autónomos cambien en el futuro?

Solo el 15,5 % de los autónomos que emprendieron una actividad animados por el incentivo de la tarifa plana siguen trabajando, por lo que el gobierno actual se está cuestionando esta medida y ha dejado entrever que, aunque no la eliminará, es posible que establezca nuevas condiciones para la tarifa plana de autónomos.

Según El Economista, es posible que solo puedan acceder a la tarifa plana aquellos autónomos que no superen el Salario Mínimo Interprofesional, 735,90 euros al mes. Esa tarifa se aplicaría durante uno o dos años, aunque sería posible prorrogarla otro año, hasta un máximo de cuatro. El resto de los autónomos tendrían que pagar la cuota a la Seguridad Social en dependencia de sus ganancias reales y según una serie de tramos preestablecidos.

¿Cómo solicitar la tarifa plana de autónomos?

Si cumples con los requisitos para acceder a la tarifa plana para autónomos, debes darte de alta en la Agencia Tributaria, rellenando el modelo 037, y en la Seguridad Social bajo el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, mediante el modelo TA-0521. Si tienes un certificado digital, podrás realizar estos trámites por vía telemática.

Cuando te des de alta en la Seguridad Social se aplicará automáticamente la tarifa plana sin que tengas que hacer nada más, solo debes asegurarte de elegir la base de cotización mínima en el apartado 4.1 de la solicitud simplificada.

Blance de situación en las pymes

Si quieres que tu negocio prospere, necesitas aplicar correcciones a tiempo, antes de que sea demasiado tarde, llevando la contabilidad de la empresa de la forma correcta. El instrumento contable ideal para analizar el estado de tu pyme, conocer su situación actual y su evolución a lo largo del tiempo es el balance de situación, el cual se debe realizar desde el primer año de la empresa pues también te ayudará a sentar unas bases económicas sólidas que impulsen el crecimiento del negocio.

¿Qué es el balance de situación? 

El balance de situación es una “instantánea” de la empresa en un momento específico. Se realiza en base a la contabilidad de la empresa, analizando tanto los activos como las deudas y obligaciones, así como el patrimonio neto de la sociedad.

Dado que se trata de una imagen fiel de la situación económica de la empresa, es recomendable realizarlo en diferentes momentos a lo largo del año, sobre todo si tu pyme tiene una gran facturación:

Balance de situación inicial.

Se trata de un balance general que se realiza al inicio del ejercicio para establecer un punto de partida de comparación. En este caso, los saldos se presentan agrupados para facilitar la comparación de los datos.

Balance de comprobación.

Es un balance intermedio entre el inicio y fin del ejercicio para valorar el estado de las cuentas y comprobar el correcto funcionamiento de las operaciones mercantiles, evitando sorpresas al final del ejercicio.

Balance de cierre de ejercicio.

Este balance de situación se realiza al terminar el año con el objetivo de comprobar el funcionamiento de la empresa a lo largo de ese periodo.

¿Quién debe presentar el balance de situación?

Todas las sociedades mercantiles deben presentar un balance de situación. Las pymes y autónomos pueden presentar un balance abreviado, según indica el artículo 257 de la Ley de Sociedades de Capital, siempre que cumplan dos de estas condiciones durante dos ejercicios seguidos:

  • El total del activo no debe superar los cuatro millones de euros.
  • El importe neto de la cifra anual de negocios no debe ser superior a ocho millones de euros.
  • No tener más de 50 empleados durante el ejercicio.

¿Cuál es la estructura del balance de situación?

La estructura del balance de situación se divide en tres partes: activo, pasivo y patrimonio neto.

Activo

El activo de una empresa incluye tanto los bienes y títulos de propiedad como las deudas por cobrar. Se reflejan de menor a mayor liquidez según la facilidad para convertirse en efectivo.

Activo no corriente: Representa todos los bienes, propiedades y derechos de la empresa de difícil conversión en efectivo en el plazo de un año.

  • Inmovilizado material. Son los inmuebles y/o maquinarias a nombre de la empresa.
  • Inmovilizado intangible. Son las patentes, diseños industriales y/o derechos de la empresa.
  • Inmovilizado financiero. Son las inversiones de la empresa a largo plazo.

 Activo corriente. Se trata de aquellos bienes de la empresa que se pueden convertir fácilmente y a corto plazo en efectivo. 

  • Existencias. Son las mercancías de venta y materias primas objeto de venta o facturación.
  • Realizable. Son los derechos de cobro a clientes por las ventas realizadas o servicios prestados.
  • Disponible. Es la liquidez de la que dispone la empresa en efectivo o en sus cuentas corrientes.

Pasivo

Incluye las fuentes de financiación de la empresa.

  • Pasivo no corriente. Deudas con vencimiento a largo plazo, superior a un año.
  • Pasivo corriente. Deudas que vencen a corto plazo, en menos de un año.

Patrimonio neto

Es el conjunto de capital propio con el que se financia el funcionamiento de la empresa, que incluye tanto las aportaciones de los socios como las ganancias acumuladas. 

Para afirmar que la empresa goza de buena salud económica, el activo corriente debe ser mayor que el pasivo corriente, lo cual evitará problemas de liquidez a corto plazo. Por otra parte, el patrimonio neto debe oscilar entre un 35 y 50 %, en dependencia del tipo de actividad. Estos detalles del balance de situación te permitirán formarte una idea de la capacidad de tu pyme para seguir adelante.

Tags: Pymes
Conciliación bancaria

Si tienes una pyme, es importante que tus cuentas estén cuadradas. Un buen control financiero te permitirá vigilar las actividades y movimientos para asegurarte de que todo se ajusta al plan estratégico que has trazado. Una de las herramientas de control económico más importantes es la conciliación bancaria.

¿Qué es la conciliación bancaria?

La conciliación bancaria consiste en comprobar los registros de los libros contables de la empresa con los extractos de las cuentas corrientes para detectar posibles diferencias y realizar las correcciones o ajustes necesarios.

Lo ideal es ir comprobando cada uno de los asientos contables minuciosamente, razón por la cual se recomienda no dejar pasar demasiado tiempo entre una conciliación de cuenta bancaria y otra pues mientras más meses pasen, más difícil será cuadrar las cuentas.

¿Cómo beneficia la conciliación bancaria a tu pyme?

Mayor control de los recursos económicos.

 La conciliación bancaria te permitirá comprobar la veracidad de la información contable, de manera que podrás tener una imagen más exacta de la situación económica de tu pyme.

Facilita la toma de decisiones.

Cuanta más información poseas sobre el estado financiero de tu empresa, mejores decisiones podrás tomar. La conciliación de cuenta bancaria te permitirá tomar decisiones estratégicas basándote en datos fiables y actualizados.

Brinda seguridad ante una inspección.

La conciliación bancaria no es obligatoria, pero tener la contabilidad al día y las cuentas cuadradas te hará sentirte más seguro de cara a una inspección pues ya habrás detectado y corregido los errores o desajustes.

¿Qué tipos de conciliación bancaria existen?

Conciliación individual.

Partiendo del saldo de los libros contables de la empresa, debes encontrar las diferencias con el saldo bancario para hacer los ajustes contables necesarios y actualizar el saldo del libro de bancos, cuya validez depende de que las operaciones mensuales estén verificadas en el extracto bancario.

Conciliación conjunta.

Se realiza un documento con toda la información sobre los asientos que no corresponden para realizar las correcciones, que estarán a cargo del banco o la empresa, de quién sea el responsable de los errores.

¿Cómo hacer la conciliación de una cuenta bancaria?

Registra todos los movimientos contables que se producen en las cuentas bancarias de la empresa. Uno de los libros auxiliares más importantes para realizar la conciliación de cuenta bancaria es el libro de banco, en el que solo registrarás las operaciones que realizas con los bancos que trabajas.

Contrasta tu libro de bancos con el estado de las cuentas. Cada cierto tiempo, normalmente de manera mensual, el banco te enviará un estado de la cuenta con todos los movimientos registrados. Las entidades bancarias se rigen por la norma 43 de la Asociación Española de Banca, la cual regula las características del archivo en el que se reflejan los movimientos de la cuenta corriente y que usarás para realizar la conciliación bancaria. Debes confrontar esos datos con los que has anotado para ver si coinciden. Si no es así, tendrás que encontrar la diferencia o el error.

No es inusual que los saldos sean diferentes. Los errores más comunes consisten en duplicar un registro u olvidar contabilizar un movimiento. También es habitual equivocarse al colocar una coma o invertir el orden de los dígitos.

La diferencia no siempre es un error, en algunos casos puede deberse a la aplicación de un criterio de devengo diferente. Por ejemplo, la entidad bancaria no registra una operación hasta que no la contabiliza, pero como pyme es posible que ya hayas reflejado esa actividad en tus libros contables. En esos casos solo tendrás que realizar una anotación contable para dar un seguimiento a esa diferencia.

Por último, vale aclarar que no vale establecer una partida conciliatoria y olvidarte del descuadre. Si acumulas partidas conciliatorias, terminarás con una contabilidad alejada de la situación real de tu pyme y cada vez será más difícil cuadrar las cuentas.

Cómo calcular el finiquito de un trabajador

Cuando termina la relación laboral entre la empresa y un trabajador, esta debe realizar una propuesta de liquidación, lo que se conoce como finiquito de trabajo. La Ley del Estatuto de los Trabajadores deja claro que todo trabajador tiene derecho a esa compensación económica, independientemente de la causa de la extinción laboral, ya se trate de una baja voluntaria, un despido o la finalización del contrato laboral.

¿Qué incluye el finiquito?

El finiquito de trabajo es la suma de todo aquello que la empresa le debe al trabajador por las funciones desempeñadas, añadiendo la indemnización por despido, si es el caso. Para realizar el cálculo del finiquito de trabajo debes tener en cuenta:

  • Los días de vacaciones pendientes que el trabajador no llegó a disfrutar.
  • La parte de la nómina correspondiente al mes en que finaliza la relación laboral.
  • La parte proporcional a la paga extraordinaria, si se cobra aparte y no está prorrateada en la nómina.
  • Deuda de la empresa de los últimos 12 meses, como alguna comisión que no se percibió en su momento.

El cálculo del finiquito de trabajo paso a paso

La empresa debe confeccionar un documento en el que refleje las remuneraciones devengadas y las que todavía no se han percibido, así como la indemnización, si procede.

Salario pendiente del mes en curso

  • Dividir el salario por 30 días, para conocer el salario diario.
  • Multiplicar el salario diario por los días efectivamente trabajados.

Días de vacaciones no disfrutadas

  • Contar los días del año trabajados hasta el cese de la relación laboral.
  • En base a los días de vacaciones por año trabajado que se aplican, se calculan los días de vacaciones acumuladas y se les resta los días que ya se han disfrutado.
  • Los días no disfrutados se multiplican por el salario diario.

Pagas extraordinarias

Este cálculo se realiza de manera independiente para cada una de las pagas extraordinarias.

  • Tomando como referencia los días trabajados, se determina a cuántas pagas extraordinarias tiene derecho el trabajador. Si la relación laboral cesa en septiembre, por ejemplo, el trabajador tendrá derecho a la paga de Navidad que se devenga en enero y a la de verano.
  • Dividir cada paga entre 360 días para calcular la media de paga extraordinaria diaria.
  • Multiplicar esa media por los días transcurridos desde que se devengaron las pagas hasta el cese de la relación laboral.

Indemnización por despido

Este cálculo es más complejo ya que depende de los motivos del despido, aunque básicamente se trata de multiplicar los días por año trabajado según el tipo de despido por el salario diario, sumándole el resultado de dividir el total de pagas extras entre los 365 días del año.

En el caso del despido improcedente, por ejemplo, se calculan 33 días por año de trabajo hasta un máximo de 24 mensualidades. En los despidos colectivos o causas de fuerza mayor se prevén 20 días por año de trabajo hasta un máximo de 12 mensualidades. Estos son los tipos de indemnización por despido.

Al final, la suma de todas las partes dará como resultado el finiquito de trabajo que la empresa debe pagar.

Consecuencias para las pymes del retraso de pago de facturas

El retraso en el pago de las facturas es uno de los principales problemas con el que tienen que lidiar muchas pymes, sobre todo cuando llega el momento de liquidar ante Hacienda las facturas emitidas y no pueden esperar a su cobro efectivo. En esos casos se suele producir un problema de liquidez que puede llevar a muchas pymes a echar el cierre.

El retraso de pago de facturas pone a las pymes contra las cuerdas

La Ley de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales indica que el plazo de pago a proveedores no puede superar los 60 días, pero lo cierto es que tan solo el 28 % de las empresas lo cumple. El último informe de la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad revela que, aunque el año pasado se redujeron los tiempos de pago, aún están lejos de cumplir la norma. En el sector privado la media de pago a proveedores es de 77 días y en el sector público la morosidad duplica lo establecido por ley.

¿Por qué las pymes no reclaman?

Si sufres un retraso de pago, puedes reclamar los intereses de demora y una indemnización por los costes de cobro que has tenido que afrontar. Sin embargo, el 92 % de las pymes no exigen una indemnización legal por los costes de recobro y el 85 % ni siquiera piden los intereses de demora. Esto se debe a que desconocen el sistema de reclamación, pero también porque temen perder al cliente, lo cual no es extraño si se tiene en cuenta que el 72% de las pymes reconocen que les han impuesto plazos de pago superiores a los establecidos por ley.

Los efectos del retraso de pago en las facturas

El retraso de pago no causa un impacto en las grandes empresas que han diversificado más los riesgos, disponen de más recursos económicos y pueden acceder con mayor facilidad a líneas de crédito, pero en las pymes ese retraso al pagar la factura puede ser nefasto pues generalmente estas concentran su actividad en unos pocos clientes.

Si un negocio ya tenía problemas de liquidez, el aplazamiento de los pagos puede convertirse en la gota que colma el vaso, sobre todo cuando el ciclo de cobro suele ser más corto que el de pagos. En ese caso, esa pyme no podrá transformar sus activos en efectivo para afrontar el resto de sus obligaciones, como el pago a sus proveedores, las nóminas y los impuestos.

Esto sucede cuando la pyme se ve obligada a autofinanciar sus proyectos en curso, de manera que si se produce un retraso de pago, toda la cadena se ve comprometida. Al carecer de liquidez, la pyme no podrá financiar ni siquiera los proyectos en curso ni asumir nuevos, lo cual conduce a la quiebra.

Aunque la pyme tenga el músculo financiero necesario para afrontar los retrasos de pago, igualmente estos implican pérdidas económicas y de reputación:

  • Disminuyen los márgenes de beneficio.
  • Gastos bancarios de devolución de efectos impagados.
  • Aumentan los costes debido a las necesidades de financiación por las facturas impagadas.
  • Imagen financiera negativa que puede dificultar el acceso a la financiación.
  • Gastos administrativos adicionales por la gestión de los impagos o el pago a las empresas de recobro.
  • Costes adicionales en los créditos bancarios debido al incumplimiento de los pagos.
Tags: Pymes
La contabilidad del autónomo

A la hora de emprender una actividad por cuenta propia, la contabilidad suele ser uno de los aspectos más descuidados, aunque desconocer tus obligaciones fiscales y contables puede causarte más de un dolor de cabeza. Llevar una buena contabilidad como autónomo no solo te ayudará a pagar los impuestos y evitar sanciones sino que también te permitirá saber en qué situación exacta se encuentra tu negocio para que puedas tomar las medidas correctivas necesarias.

¿Cómo llevar la contabilidad del autónomo?

Tus obligaciones contables como autónomo dependerán del tipo de actividad que desarrolles y el régimen de determinación del rendimiento, por lo que no tendrás que llevar la misma documentación si tributas por la estimación directa que por la estimación objetiva, si trabajas como profesional o eres un empresario mercantil. La Agencia Tributaria indica qué documentos son necesarios en cada caso, aunque existen algunos libros contables imprescindibles.

Ingresos y facturas

La contabilidad del autónomo comienza con el libro de registro de las facturas emitidas, el cual permite calcular los ingresos que genera tu actividad. Se trata de un simple listado de todas las facturas que has hecho en el que debes reflejar una serie de datos:

  • Fecha de emisión de la factura
  • Número de la factura
  • Destinatario de la factura
  • Base imponible
  • Tipo de IVA aplicado y su importe
  • Retención IRPF, si procede

Gastos

La contabilidad del autónomo también prevé un registro de los gastos de la actividad profesional, gracias a los cuales podrás saber si estás teniendo pérdidas o beneficios. Recuerda que para que un gasto sea deducible y puedas incorporarlo en tu contabilidad debe estar directamente relacionado con tu negocio. Lo usual es que tengas que llevar tres libros de registros:

  • Libro de registro de facturas recibidas. Es un listado donde anotarás todas las facturas recibidas, tanto por la prestación de servicios como por los bienes que hayas comprado para tu actividad. Tendrás que reflejar los mismos detalles de las facturas que emites, incluyendo además el nombre y apellidos o razón social del emisor y su NIF.
  • Libro de registro de bienes de inversión. Los bienes de inversión son aquellos cuyo costo supera los 3.005,06 euros sin incluir el IVA, y que, por su naturaleza, se consumirán a lo largo de diferentes ejercicios fiscales, por lo que no puedes contabilizarlos como un gasto único sino que tendrás que distribuirlos durante varios trimestres o incluso años. La Agencia Tributaria ha clasificado los bienes de inversión por tipo, determinando los plazos de amortización mínimos y máximos que puedes aplicar.
  • Libro de registro de gastos. En este libro solo debes contabilizar los gastos para los cuales no tienes facturas, por lo que no puedes reflejar ni las facturas recibidas ni los bienes de inversión sino tan solo los tickets o recibos del banco. En este libro debes contabilizar el pago de la cuota de autónomos a la Seguridad Social, por ejemplo, ya que se justifica con el recibo del banco, así como el costo de una cena de trabajo. En caso de que tengas tanto el ticket como la factura, es mejor que contabilices el gasto en el libro de registro de facturas ya que así podrás desgravar el IVA correspondiente.
Qué es la pluriactividad

Si tienes un trabajo como empleado y te apetece emprender una actividad profesional por cuenta propia, puedes hacerlo como autónomo. La pluriactividad es una fórmula muy interesante a la que están recurriendo cada vez más profesionales porque les permite emprender un proyecto propio sin renunciar a la seguridad que representa el puesto de trabajo fijo.

¿Qué es la pluriactividad?

No es lo mismo ser pluriempleado que estar en situación de pluriactividad, aunque a menudo ambos términos se usan indistintamente. Si trabajas para dos o más empresas pero solo cotizas por el Régimen General, se considera que estás en situación de pluriempleo.

La pluriactividad implica realizar dos o más actividades laborales que obligan a cotizar en más de un Régimen de la Seguridad Social. La empresa para la que trabajes pagará las cuotas por el Régimen General y tú tendrás que darte de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, pagando las cuotas correspondientes.

¿Existen ayudas para los nuevos autónomos en situación de pluriactividad?

Con la Ley de Emprendedores se aprobó una reducción de las bases de cotización para los nuevos autónomos en situación de pluriactividad, incluyendo los autónomos societarios, de manera que el costo de trabajar por cuenta propia será menor del habitual durante los tres primeros años.

-       Si tienes un trabajo a jornada completa y comienzas tu andadura como autónomo podrás beneficiarte de una reducción de hasta el 50% de la base mínima de cotización durante los primeros 18 meses de alta. Durante los próximos 18 meses cotizarás el 75% de la base mínima.

-       Si tienes un trabajo a tiempo parcial con una jornada superior al 50%, durante los primeros 18 meses de alta podrás cotizar el 75% de la base mínima y durante los 18 meses posteriores abonarás el 85%.

Cuando te des de alta como autónomo en el RETA podrás solicitar esas bonificaciones, pero debes tener en cuenta que no son compatibles con otras, como la tarifa plana de 50 euros, por lo que tendrás que valorar qué opción te conviene más.

Otra buena noticia es que no tendrás que cotizar por incapacidad temporal, una cobertura obligatoria para el resto de los autónomos ya que esta prestación queda cubierta por el Régimen General de la empresa donde trabajas. La cotización por contingencias de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales también es voluntaria.

Restricciones a la cotización y devolución del exceso pagado

Si has superado el techo máximo de cotización por contingencias comunes, que son 12.368,23 euros, tienes derecho a que te devuelvan el 50% del exceso de las cotizaciones ingresadas, con un límite del 50% de las cuotas pagadas en el Régimen Especial.

Hasta el año pasado, para reclamar la devolución por el exceso de cotización tenías que presentar una solicitud pero con la Ley de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo la Seguridad Social devolverá el exceso de cotización sin necesidad de realizar ese trámite.

¿Tendrás derecho a dos pensiones?

Si cumples con los requisitos exigidos por cada régimen, tendrás derecho a dos pensiones. Si en el momento de la jubilación no estás dado de alta en uno de esos regímenes, es imprescindible que las cotizaciones acreditadas se hayan superpuesto durante al menos 15 años. En caso de que no tengas derecho a la pensión en uno de ellos, lo que has cotizado se sumará al régimen por el que curses la pensión.

¿El alquiler o la hipoteca es un gasto deducible si soy autónomo?

La carga fiscal que soportan los autónomos en España supera en ocho puntos la media europea, por lo que cualquier gasto deducible siempre es bienvenido.

El año pasado se ampliaron los gastos que pueden deducir los autónomos, incluyendo un porcentaje de las facturas del hogar, pero como la Agencia Tributaria mira con lupa estas deducciones, es importante que tengas claro qué condiciones debe cumplir el alquiler o la hipoteca para ser gastos deducibles.

Los requisitos para que un gasto sea deducible

Hacienda aplica tres criterios para determinar los gastos deducibles de los autónomos:

1. Los gastos tienen que estar relacionados con la actividad económica que realices.

2. Cada gasto debe tener su correspondiente factura o recibo.

3. Todos los gastos deducibles tienen que estar registrados en los libros contables.

Cuando trabajas en casa, es más difícil separar los gastos privados de los que corresponden a tu actividad como autónomo. Por eso sólo podrás deducir el porcentaje de los gastos en los que incurres para realizar tu trabajo.

¿Puedes deducir el alquiler de la vivienda?

Para incluir el alquiler de la vivienda dentro de las deducciones de autónomo, tienes que notificar a la Agencia Tributaria el espacio donde desarrollas tu actividad. En el modelo 036 o 037 podrás especificar los metros cuadrados de la vivienda que dedicas a tu negocio. Lo usual es que sea una o dos habitaciones, por lo que representará entre un 15-30% de la vivienda.

Si estás pagando un alquiler, para incluirlo como gasto deducible es imprescindible que el contrato esté a tu nombre y que tengas una factura diferenciada en la que se aplique el IVA ya que el alquiler de locales para negocios se grava con este impuesto. Por tanto, tendrás que pedirle a tu casero que te haga dos facturas, una de ellas con IVA, que es la que incluirás en tus libros contables. 

¿Puedes deducir la hipoteca?

Si estás pagando una hipoteca, tendrás que aplicar la misma regla proporcional, hasta un máximo del 30%, a menos que pruebes que realmente destinas al negocio una superficie mayor de la vivienda. En cualquier caso, no sólo podrás deducir los intereses de la hipoteca, sino también las amortizaciones por el desgaste del inmueble, los gastos del seguro de hogar e incluso los impuestos locales como el IBI. 

No obstante, a la hora de presentar el IRPF se aplican distinciones importantes entre una hipoteca de vivienda no deducible, vigente para los contratos firmados antes de 2013, y una hipoteca de vivienda deducible. En el último caso, no podrás desgravar el porcentaje de la vivienda que dedicas a tu actividad ya que la deducción es por adquisición de vivienda habitual. Ese porcentaje se reserva para las deducciones como autónomo.

Cómo pagar la declaración de la renta

Este año, la Agencia Tributaria estima que 13,8 millones de contribuyentes tendrán derecho a una devolución, cuyo importe ascenderá a 9.468 millones de euros. Para otros 5,2 millones de contribuyentes, la declaración de la renta será a pagar. Si es tu caso, te explicamos cómo pagar la declaración de la renta para que puedas cumplir con tus obligaciones fiscales manteniendo cierto margen de liquidez.

Declaración de la renta a pagar: ¿Qué opciones tienes?

1. Préstamo bancario.

Si tienes que pagar un importe elevado y no tienes liquidez suficiente, puedes recurrir a un préstamo. Muchas entidades bancarias han diseñado créditos específicos para pagar la declaración de la renta, cuyo importe máximo oscila entre los 15.000 y 30.000 euros, aunque lo más conveniente es solicitar solo el importe que necesitas. El plazo máximo de devolución varía entre seis y doce meses según la entidad.

2. Fraccionar el pago.

Una alternativa más interesante para pagar la declaración de la renta consiste en fraccionar el desembolso, como establece el artículo 65 de la Ley 58/2003. Debes asegurarte de marcar la casilla correspondiente en la última página de la declaración, aunque si utilizas el sistema Renta Web, la opción de pago fraccionado sale por defecto en todas las declaraciones de la renta a pagar.

El primer pago que corresponde al 60 por ciento del total, se realiza cuando presentas la declaración. En el segundo pago liquidarás el 40 por ciento restante y podrás posponerlo hasta el 5 de noviembre, como señala esta página de la Agencia Tributaria donde puedes comprobar todas las fechas límite de pago y domiciliaciones. 

Es importante que tengas en cuenta que no podrás fraccionar el pago si no presentas la declaración en tiempo y forma; o sea, si la entregas fuera de plazo o presentas una declaración complementaria por error en la declaración original.

3. Solicitar un aplazamiento.

Otra opción para pagar la declaración de la renta es solicitar un aplazamiento y proponer un calendario de pagos con el que te sientas más cómodo. No obstante, tendrás que justificar la razón por la cual pides ese aplazamiento presentando una serie de documentos, entre ellos tus ingresos, las cargas que tienes y las deudas. 

4. Hacienda

Se reserva el derecho de rechazar el aplazamiento, y si lo acepta, no te saldrá gratis. Tendrás que pagar un interés de aproximadamente un 3,75 por ciento de la deuda. Si la cantidad a pagar supera los 30.000 euros, te solicitarán un aval o garantía. En la Agencia Tributaria puedes encontrar más información sobre el aplazamiento de los pagos.

¿Cómo pagar la declaración de la renta?

La domiciliación bancaria es la forma más cómoda para pagar la declaración de la renta, pero esta opción solo está disponible si presentas la documentación por medios electrónicos. Si decides fraccionar el pago, debes recordar que ambas transferencias se tienen que hacer desde la misma entidad bancaria y la misma cuenta. También tienes la opción de domiciliar el primer pago e ingresar el segundo por vía electrónica o en cualquier entidad colaboradora.

Seguridad Comunicación segura mediante certificado del servidor SSL y el acceso a la información protegida y se almacenada cifrada. Su IP de acceso 37.134.82.141