Historia de éxito
Afigal
José Ramón Louro Castro, propietario, A Salgadura do Ézaro
Tras una larga y exitosa andadura en el sector de la construcción en España y en el extranjero, José Ramón Louro Castro hizo realidad su deseo de volver a Galicia con A Salgadura do Ézaro (Dumbría, A Coruña), un restaurante fruto de la reforma de un antiguo almacén de conserva de sardinas en salazón construido antes de 1800, que perteneció a su familia durante cinco generaciones y que ahora gestiona junto a su mujer, María Jesús Pita.
Este establecimiento hostelero, ubicado en plena Costa da Morte y con vistas al Atlántico, mantiene viva la esencia marinera con una carta que rinde un homenaje a su historia y que ofrece pescado fresco procedente de lonjas gallegas.
Para poner en marcha este nuevo negocio, sus propietarios contaron con el respaldo de Afigal. “Buscábamos un sitio cálido y acogedor donde disfrutar de las mejores materias primas de nuestra tierra”, señala el empresario gallego. Y lo consiguieron después de una complicada reforma para la que, explica José Ramón, el aval de Afigal fue fundamental. “Sin la ayuda de Afigal no hubiéramos logrado terminar la obra”, enfatiza. Sobre el principal valor que les aportó la SGR durante este proceso, María Jesús lo tiene claro: “Es muy importante la confianza que nos dieron, si no, habría sido imposible sacar este proyecto adelante”.