En un mundo saturado de mensajes publicitarios, la ceguera a los anuncios es un fenómeno cada vez más habitual. Datos recientes sugieren que el consumidor promedio está expuesto a entre 4.000 y 10.000 anuncios diarios, por lo que no es sorprendente que el 67% admita que ni siquiera ve los banners.
Por si fuera poco, el 49% de los consumidores ha decidido no comprar a una marca tras ver el mismo anuncio demasiadas veces y el 22% confiesa que no la recomendaría. En ese contexto, el marketing de guerrilla se presenta como una alternativa para captar la atención y causar impacto sin ser demasiado intrusivo.
El marketing de guerrilla es una estrategia publicitaria que intenta impulsar las ventas creando interés por la marca o negocio a través de métodos novedosos y poco convencionales. Las acciones suelen tener un factor sorpresa que genera repercusión mediática o aumenta su potencial viral.
Gracias a esas peculiaridades y al hecho de que se enfoca en un grupo más reducido de personas que actúan como “altavoces”, el marketing de guerrilla no suele requerir un gran presupuesto. Aun así, tiene el potencial de construir una conexión emocional profunda con la audiencia y ser más memorable, lo que puede disparar las conversiones.
Para desarrollar una campaña de marketing de guerrilla, necesitas mucho más que creatividad, además de una buena dosis de planificación y estrategia. Cada acción puede tener un gran impacto, pero debes entender qué le interesa a tu público y cuándo es más receptivo a tu mensaje.
Antes de pensar en ideas creativas, debes tener claro qué quieres lograr con la campaña. Quizá te interese captar leads, reforzar el posicionamiento de marca o aumentar las ventas. Plantéate objetivos específicos, medibles, realistas y acotados en el tiempo, que realmente puedan guiar las acciones publicitarias.
El marketing de guerrilla solo funciona si conecta con las personas. Eso significa que los datos demográficos no bastan, debes identificar las necesidades, problemas, preferencias y hábitos de tu público objetivo. Entender sus expectativas y comportamientos te permitirá descubrir qué podría interesarles y asombrarles para diseñar una campaña más eficaz.
Las mejores acciones de marketing de guerrilla no necesitan explicación, son simples y directas. Por tanto, no te compliques con conceptos rebuscados. Enfócate en una idea que impacte visualmente y despierte una emoción clara, preferentemente sorpresa o curiosidad. Adidas, por ejemplo, ha construido tiendas pop-up inmersivas con la forma de sus cajas de zapatos en festivales para animar a sus clientes potenciales a tomar imágenes y vídeos que luego comparten en sus redes sociales.
Desde el street marketing, hasta las experiencias en el punto de venta, el lugar no es un mero detalle logístico, sino que forma parte del mensaje que quieres transmitir y determina su eficacia. No es lo mismo realizar una performance en una estación de metro que integrar la publicidad en el mobiliario urbano de un barrio residencial. Por consiguiente, analiza desde el flujo de personas y los horarios hasta la iluminación o el ruido, de forma que el entorno juegue a tu favor, no en tu contra.
Un error común en el marketing de guerrilla consiste en enfocarse tanto en buscar una idea original, que se olvida que la acción también debe reflejar los valores de la marca o empresa. Si haces algo muy llamativo, pero nadie lo asocia contigo, solo habrás generado ruido. Por tanto, asegúrate de que tu público te reconozca en el tono, el estilo o el mensaje.
La improvisación es enemiga del marketing. De hecho, antes de lanzar la campaña, debes comprobar las normativas municipales sobre el uso del espacio público, ya que es posible que tengas que pedir permisos e incurras en una multa si no lo haces. Recuerda que una buena idea mal ejecutada podría dañar la imagen de tu empresa, así que precisa los materiales, tiempos y responsables de la acción.
El marketing de guerrilla suele empezar en la calle, pero no termina ahí. Lo ideal es que diseñes la acción para que sea fotografiada, grabada y compartida. Por ende, antes del lanzamiento tendrás que preparar una landing page, mensajes de seguimiento, un código QR o, incluso, un hashtag para que las personas puedan interactuar y amplificar lo que han visto.
Por último, pero no menos importante, no olvides implementar herramientas de seguimiento para evaluar el impacto de la campaña. Así, sabrás si ha dado los resultados esperados y podrás aprender de posibles errores, integrando mejor esas acciones en tu plan de marketing.
Imagen de Freepik.