Le informamos que esta web utiliza cookies propias y de terceros con fines de rendimiento, de funcionalidad y publicitarias. Al navegar por ella, usted consiente el uso de las mismas. Puede obtener más información en nuestra Política de Cookies.
Cerrarcerrar
Contacto Facebook Twitter

Blog Con Aval Sí

Etiqueta:

Sociedades Mercantiles

(Sociedades mercantiles)
Impuestos sobre Sociedades para primerizos

Si acabas de abrir tu propia empresa, es probable que te sientas un poco abrumado por la contabilidad mercantil ya que sus requisitos son más complejos que los de un autónomo. Uno de los aspectos más importantes que debes tener claro es el Impuesto sobre Sociedades, que grava la renta de las empresas y otras entidades jurídicas.

¿Qué tipos impositivos se aplican en 2017?

El Impuesto de Sociedades se calcula a partir del resultado contable de la empresa, al cual se le aplica la base imponible correspondiente, que indicará cuánto debes pagar ese año. La Ley 27/2014, de 27 de noviembre regula todo lo relacionado con el Impuesto sobre Sociedades y determina diferentes tipos impositivos:

Tipo general del 25 por ciento. En 2014 el tipo general del Impuesto de Sociedades era del 30 por ciento pero con la reforma fiscal se fue reduciendo, de manera que a partir del 1 de enero de 2016 se aplica el 25 por ciento.

Tipo reducido del 15 por ciento para emprendedores. Desde 2015 las sociedades de nueva creación pueden beneficiarse de un tipo reducido, que se aplica durante los dos primeros años en los que se produzcan ganancias, aunque si estas superan los 300.000 euros se aplica un tipo del 30 por ciento.

Tipo reducido del 20 por ciento para las cooperativas. Se aplica a todas las sociedades cooperativas protegidas fiscalmente, aunque los resultados extracooperativos deben tributar al tipo general o al 30 por ciento.

¿Qué gastos puedes deducir?

Para poder deducir los gastos del Impuesto de Sociedades estos deben:

- Estar relacionados con la actividad de la empresa.

- Reflejarse adecuadamente en los libros de contabilidad.

- Estar justificados con una factura, preferentemente una factura completa pues en algunos casos la factura simplificada común no es suficiente.

- Corresponder al ejercicio de la actividad, no se puede imputar a un año el gasto realizado en el ejercicio anterior, aunque existen gastos que se pueden dividir en varios años fiscales.

¿Cuándo tienes que pagar el Impuesto de Sociedades?

Los plazos del Impuesto sobre Sociedades dependen del año fiscal de la empresa, lo cual significa que puedes seguir el año natural o elegir tu propio calendario. Aunque no existen fechas concretas, la ley establece ventanas temporales, por lo que tendrás un plazo máximo de seis meses a partir del cierre del ejercicio. Por tanto, si eliges el año natural, tendrás que presentar el impuesto, a más tardar, el 25 de julio. Recuerda que es obligatorio presentar el Modelo 200 de la Agencia Tributaria, aunque no resulte nada a ingresar o devolver o aunque no hayas desarrollado ninguna actividad.

¿Qué hacer si no puedes pagar?

Si cuando llegue el momento de pagar el Impuesto de Sociedades no cuentas con la liquidez suficiente, puedes pedir un aplazamiento. Según la Orden HAP/2178/2015, de 9 de octubre, Hacienda no te pedirá garantías para conceder el aplazamiento o fraccionamiento siempre que la cantidad no supere los 30.000 euros. Si es mayor, te solicitará un aval bancario, seguro de caución o garantía hipotecaria.

Trabajar como autónomo o crear una SL

La crisis ha motivado a muchas personas a emprender por su cuenta. Una encuesta realizada por investigadores de la ESADE a 800 emprendedores reveló que el 29 por ciento de ellos había iniciado su proyecto empresarial debido a la incertidumbre laboral. Si estás pensando en seguir sus pasos, es probable que tengas muchas dudas, como qué forma jurídica te conviene más: ser autónomo o constituir una sociedad mercantil.

Los puntos a favor y en contra que debes sopesar

Constitución de la actividad. Hacerte autónomo es un proceso más rápido y sencillo que crear una sociedad limitada (SL). Si no necesitas permisos especiales, solo tendrás que darte de alta en Hacienda y en la Seguridad Social, por lo que al día siguiente ya podrás comenzar a trabajar. Abrir una SL demanda más papeleo y puede tardar entre cinco días y dos semanas.

Responsabilidad. Muchos emprendedores deciden crear sociedades mercantiles para limitar su responsabilidad legal ante posibles deudas. Si contraes deudas y trabajas como autónomo, responderás ante terceros con tu patrimonio personal, incluyendo tu vivienda, pero en una SL la responsabilidad se limita al patrimonio de la empresa. 

Costos. Crear una sociedad es más costoso que darte de alta como autónomo, algo que puedes hacer tú mismo de manera gratuita. Para constituir una SL tendrás que aportar un capital mínimo de 3.000 euros y también debes considerar que como la contabilidad es más compleja, el costo de la gestoría es más elevado. Tampoco podrás aprovechar la tarifa plana para autónomos pues en una SL tendrás que cotizar en la Seguridad Social como socio administrador, lo cual supone un 20% más respecto a la cuota normal que paga un autónomo que no se beneficia de ninguna deducción.

Impuestos. Si trabajas como autónomo, tributarás a través del IRPF mientras que la SL lo hará por el Impuesto sobre Sociedades. Tributar a través del IRPF es más fácil, pero no es la opción más conveniente si obtienes grandes beneficios ya que a las sociedades no se les aplica un impuesto progresivo sino un tipo general del 25%. Sin embargo, considera que si quieres llevarte todo el beneficio a casa, tendrás que tributar por el IRPF. 

Financiación. A pesar de que las entidades bancarias brindan pequeños créditos para autónomos, las SL gozan de mayores ventajas para acceder a financiaciones más cuantiosas, así como a subvenciones estatales.

Imagen. Las SL suelen proyectar una imagen más formal y profesional, transmitiendo una mayor sensación de seguridad y solvencia que el autónomo, lo cual puede abrirte nuevos horizontes profesionales y facilitarte el acceso a clientes y/o proyectos más importantes.

¿Cuál es la mejor opción?

Lo más conveniente suele ser comenzar como autónomo y más adelante, si el proyecto funciona bien, crear una sociedad mercantil. Existen otras formas jurídicas, como la SLU y la SLNE, que pueden ser una opción interesante durante esa fase de transición.

Sociedad mercantil para tu negocio

Si eres autónomo, es probable que te hayas planteado la posibilidad de abrir una sociedad mercantil, un cambio de estatus legal que puede reportarte algunas ventajas pero que también conlleva nuevas obligaciones legales y tributarias, por lo que es importante que elijas la fórmula más adecuada.

¿Cuándo te conviene crear una sociedad mercantil?

Necesitas realizar una gran inversión, ya que para ofrecer crédito o subvenciones los bancos y la administración pública suelen exigir la creación de una sociedad. 

Quieres transmitir una imagen más profesional, ya que las sociedades mercantiles suelen generar más confianza y seguridad en los clientes potenciales.

Tus beneficios superan los 45.000 euros anuales, ya que con una sociedad pagarás menos impuestos.

Tienes que afrontar una deuda que supera el patrimonio de la empresa, de manera que al crear una sociedad proteges tu patrimonio en caso de insolvencia pues tu responsabilidad se limita al capital aportado.

¿Qué tipos de sociedades existen?

Sociedad de Responsabilidad Limitada (SL). Si vas a asociarte con otras personas, este tipo de sociedad es una alternativa muy interesante, ya que su constitución, mantenimiento y gestión es más sencillo que el de una SA. Además, el capital mínimo requerido es de 3.000 euros, aunque debes considerar que tendrás que asumir el régimen de autónomos para los administradores y los socios con control de la sociedad.

Sociedad Limitada Unipersonal (SLU). Si quieres tener el 100% de las participaciones en la sociedad, puedes crear una SLU. En este tipo de sociedad mercantil tendrás que aportar un capital mínimo de 3.000 euros, llevarás la misma contabilidad que una SL y pasarás a cotizar en la Seguridad Social como administrador, pero según la Ley 11/2013 de medidas de apoyo al emprendedor, durante los dos primeros años en los que obtengas beneficios podrás tributar al 15%. 

Sociedad Limitada Nueva Empresa (SLNE). Si no tienes claro cuál es el tipo de sociedad que más te conviene o no estás totalmente preparado para ese salto, la SLNE es una buena alternativa pues se trata de una forma jurídica transitoria que, aunque está sujeta al impuesto de sociedades e IVA, te brinda algunas ventajas fiscales en forma de aplazamientos en el año de constitución, además de tener un sistema de contabilidad más sencillo y un objeto social genérico que te permitirá desarrollar distintas actividades empresariales. Sin embargo, no podrás elegir el nombre, se mostrará tu nombre y apellidos.

Sociedad Anónima (SA). Este tipo de sociedad es más adecuada para las grandes empresas con numerosos accionistas, aunque también puede ser una sociedad unipersonal. El capital mínimo es de 60.000 euros, aunque en el momento de la constitución solo se debe desembolsar el 25%. Una de sus ventajas es la libre transmisión de acciones, a diferencia de las SL, donde tendrás que darle prioridad al resto de los socios, y que su estructura facilita la incorporación de nuevos inversores. No obstante, los trámites para su constitución y la gestión son más complejos y costosos.

Categoría: Legal
SGR
Colaboradores
Supervisor
Financiación PYMES Financiación Autónomos Mapa web Política de Privacidad Política de Cookies ©2018 Desarrollado por SGRSoft, S.L.
Seguridad Comunicación segura mediante certificado del servidor SSL y el acceso a la información protegida y se almacenada cifrada. Su IP de acceso 49.207.194.72