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Legal: Consejos e-información legal para pymes y autónomos

Cobrar las facturas impagadas

Desde el inicio de la crisis económica, medio millón de pymes y autónomos han debido cerrar su actividad debido a los impagos. Según la ley, el sector público tiene un plazo máximo de 30 días para pagar, un periodo que se extiende a 60 días en el ámbito privado, pero el Boletín de Morosidad y Financiación Empresarial señala que el tiempo medio de pago es de 80 días.

Los deudores que superen esos plazos deberían pagar unos intereses bastante altos, pero en la práctica muchos autónomos y pymes terminan desistiendo de cobrar las deudas con tal de no enfrentar costosos litigios judiciales.

Sin embargo, existen otras vías para reclamar las deudas pendientes que no implican acudir a los juzgados.

Las vías más comunes para gestionar los impagos

Lo ideal es que logres gestionar los impagos sin necesidad de acudir a terceros. Contacta todas las veces que sean necesarias con el deudor y bríndale la posibilidad de renegociar la deuda.

Asegúrate de enviar cartas certificadas o burofax, de manera que si necesitas optar por la vía judicial, puedas presentar pruebas suficientes. Si no has logrado cobrar las facturas impagadas, puedes optar por una de estas opciones:

Empresas de recobro.

Hace unos años, una de las opciones más populares para gestionar los impagos era recurrir a las empresas de cobro de deudas, pero en los últimos tiempos cada vez menos autónomos y pymes solicitan sus servicios puesto que los índices de cobro de deudas han disminuido.

Las empresas de recobro suelen llevarse un porcentaje de la factura impagada intentando ofrecer opciones de negociación amistosa, como la posibilidad de renegociar las cuotas. Si la vía extrajudicial se agota, entrarán en juego sus abogados para reclamar por vía legal. En ese caso, debes saber que la ley te brinda la posibilidad de reclamar al deudor incluso los costos en los que hayas incurrido para cobrar las deudas pendientes.

Seguro de crédito.

Si cuentas con esta póliza, en caso de impago la aseguradora se hará cargo de un porcentaje de la deuda. El procedimiento suele ser el siguiente: al detectar el impago, lo notificas a la aseguradora, la cual tiene la obligación de pagar, contando seis meses a partir del aviso, el 50 por ciento de la cuantía pactada.

La aseguradora le reclamará el pago al deudor, por lo que la cantidad final que recibas dependerá de los gastos ocasionados por la gestión del impago. Algunas de estas pólizas también ofrecen un servicio de diagnóstico financiero de los clientes, para evitar el futuro riesgo de impago.

Notario.

Una de las vías tradicionales para cobrar las facturas impagadas es el requerimiento notarial, un acta en la que notificas al deudor la existencia de la deuda impagada y le instas a pagar. Mediante este procedimiento no solo intentarás cobrar rápidamente la factura sino que también logras interrumpir el plazo de prescripción de la reclamación del pago. Además, podrás recuperar el IVA repercutido en la factura impagada.

La otra vía es el procedimiento monitorio notarial. Funciona de manera similar al acta notarial pero si el deudor no te paga, te faculta para interponer una demanda judicial ejecutiva y solicitar directamente el embargo de sus bienes. Así logras acortar el plazo de apertura de la vía judicial y reduces el riesgo de que el deudor se declare insolvente.

Categoría: Legal
Tags: Autónomos , Pymes
Compliance penal para pymes y autónomos

Si eres una pyme o autónomo y no sabes qué es el compliance penal, podrías tener un problema en el horizonte. Esta herramienta surgió en Estados Unidos en la década de 1970 como un mecanismo de defensa ante las multas que tuvieron que asumir las grandes empresas por los escándalos de corrupción. Más tarde se extendió al resto del mundo, incluyendo España, hasta el punto que hoy se considera un factor clave para el buen funcionamiento y la reputación de cualquier negocio.

¿Qué es el compliance penal?

El compliance penal es un conjunto de herramientas dirigidas a evitar que se infrinjan las normas penales. Implica la identificación de las áreas donde se pueden cometer delitos en tu negocio, así como el establecimiento de protocolos para evitarlos o detectarlos rápidamente, junto a un sistema disciplinario. 

Al designar funciones específicas dentro de tu empresa puedes delimitar mejor las responsabilidades y evitar posibles sanciones por acciones que hayan cometido tus empleados o representantes. Eso significa que en el cumplimiento normativo, como también se conoce al compliance penal, se incluyen desde las medidas de seguridad laboral hasta las comunicaciones corporativas, la protección de datos y la gestión del capital.

Aunque el objetivo principal del compliance penal es prevenir los delitos en tu negocio, los modelos actuales van un paso más allá convirtiéndose en un sistema de gestión empresarial que te permitirá tener un mayor control sobre las operaciones y te ayudará a tomar mejores decisiones, reduciendo los riesgos legales y de reputación.

El cumplimiento normativo también funciona como una especie de aval ante terceros ya que mejora la credibilidad de tu negocio al demostrar tu compromiso con la legalidad y las buenas prácticas del sector en el que operas. Por tanto, puede ayudarte a ganar clientes, sobre todo en procesos de contratación pública o con grandes empresas.

¿Quiénes necesitan un compliance penal?

Toda actividad empresarial encierra una serie de riesgos que implican responsabilidades sociales, jurídicas y/o penales. Los autónomos y las pymes no escapan a esa realidad. De hecho, el artículo 31 bis del Código Penal señala la obligación de las personas jurídicas de contar con un modelo de prevención de riesgos penales.

Como persona jurídica, eres responsable ante la ley por los delitos que se cometan en tu nombre o a tu cuenta, ya se trate de tus representantes legales o de las personas a quienes has autorizado para tomar ciertas decisiones. La ley considera que, si se comete un delito en tu negocio, es porque no has cumplido con tu deber de supervisión, vigilancia y control. El compliance penal puede eximirte de esa responsabilidad, o al menos atenuarla. 

Compliance para pymes y autónomos

La buena noticia es que el compliance para pymes y autónomos es más sencillo. Si eres el administrador único y director de cumplimiento normativo, podrás reducir los costes y simplificar su implantación en tu actividad empresarial y/o profesional.

En España se ha adoptado la normativa UNE 19601, que regula todo lo relacionado con el diseño y aplicación del cumplimiento normativo. A través de la Asociación Española de Normalización puedes solicitar un certificado, con una validez de tres años, para demostrar que has puesto en marcha el compliance penal en tu negocio.

Categoría: Legal
Tags: Autónomos , Pymes
Impuestos sobre Sociedades para primerizos

Si acabas de abrir tu propia empresa, es probable que te sientas un poco abrumado por la contabilidad mercantil ya que sus requisitos son más complejos que los de un autónomo. Uno de los aspectos más importantes que debes tener claro es el Impuesto sobre Sociedades, que grava la renta de las empresas y otras entidades jurídicas.

¿Qué tipos impositivos se aplican en 2017?

El Impuesto de Sociedades se calcula a partir del resultado contable de la empresa, al cual se le aplica la base imponible correspondiente, que indicará cuánto debes pagar ese año. La Ley 27/2014, de 27 de noviembre regula todo lo relacionado con el Impuesto sobre Sociedades y determina diferentes tipos impositivos:

Tipo general del 25 por ciento. En 2014 el tipo general del Impuesto de Sociedades era del 30 por ciento pero con la reforma fiscal se fue reduciendo, de manera que a partir del 1 de enero de 2016 se aplica el 25 por ciento.

Tipo reducido del 15 por ciento para emprendedores. Desde 2015 las sociedades de nueva creación pueden beneficiarse de un tipo reducido, que se aplica durante los dos primeros años en los que se produzcan ganancias, aunque si estas superan los 300.000 euros se aplica un tipo del 30 por ciento.

Tipo reducido del 20 por ciento para las cooperativas. Se aplica a todas las sociedades cooperativas protegidas fiscalmente, aunque los resultados extracooperativos deben tributar al tipo general o al 30 por ciento.

¿Qué gastos puedes deducir?

Para poder deducir los gastos del Impuesto de Sociedades estos deben:

- Estar relacionados con la actividad de la empresa.

- Reflejarse adecuadamente en los libros de contabilidad.

- Estar justificados con una factura, preferentemente una factura completa pues en algunos casos la factura simplificada común no es suficiente.

- Corresponder al ejercicio de la actividad, no se puede imputar a un año el gasto realizado en el ejercicio anterior, aunque existen gastos que se pueden dividir en varios años fiscales.

¿Cuándo tienes que pagar el Impuesto de Sociedades?

Los plazos del Impuesto sobre Sociedades dependen del año fiscal de la empresa, lo cual significa que puedes seguir el año natural o elegir tu propio calendario. Aunque no existen fechas concretas, la ley establece ventanas temporales, por lo que tendrás un plazo máximo de seis meses a partir del cierre del ejercicio. Por tanto, si eliges el año natural, tendrás que presentar el impuesto, a más tardar, el 25 de julio. Recuerda que es obligatorio presentar el Modelo 200 de la Agencia Tributaria, aunque no resulte nada a ingresar o devolver o aunque no hayas desarrollado ninguna actividad.

¿Qué hacer si no puedes pagar?

Si cuando llegue el momento de pagar el Impuesto de Sociedades no cuentas con la liquidez suficiente, puedes pedir un aplazamiento. Según la Orden HAP/2178/2015, de 9 de octubre, Hacienda no te pedirá garantías para conceder el aplazamiento o fraccionamiento siempre que la cantidad no supere los 30.000 euros. Si es mayor, te solicitará un aval bancario, seguro de caución o garantía hipotecaria.

Trabajar como autónomo o crear una SL

La crisis ha motivado a muchas personas a emprender por su cuenta. Una encuesta realizada por investigadores de la ESADE a 800 emprendedores reveló que el 29 por ciento de ellos había iniciado su proyecto empresarial debido a la incertidumbre laboral. Si estás pensando en seguir sus pasos, es probable que tengas muchas dudas, como qué forma jurídica te conviene más: ser autónomo o constituir una sociedad mercantil.

Los puntos a favor y en contra que debes sopesar

Constitución de la actividad. Hacerte autónomo es un proceso más rápido y sencillo que crear una sociedad limitada (SL). Si no necesitas permisos especiales, solo tendrás que darte de alta en Hacienda y en la Seguridad Social, por lo que al día siguiente ya podrás comenzar a trabajar. Abrir una SL demanda más papeleo y puede tardar entre cinco días y dos semanas.

Responsabilidad. Muchos emprendedores deciden crear sociedades mercantiles para limitar su responsabilidad legal ante posibles deudas. Si contraes deudas y trabajas como autónomo, responderás ante terceros con tu patrimonio personal, incluyendo tu vivienda, pero en una SL la responsabilidad se limita al patrimonio de la empresa. 

Costos. Crear una sociedad es más costoso que darte de alta como autónomo, algo que puedes hacer tú mismo de manera gratuita. Para constituir una SL tendrás que aportar un capital mínimo de 3.000 euros y también debes considerar que como la contabilidad es más compleja, el costo de la gestoría es más elevado. Tampoco podrás aprovechar la tarifa plana para autónomos pues en una SL tendrás que cotizar en la Seguridad Social como socio administrador, lo cual supone un 20% más respecto a la cuota normal que paga un autónomo que no se beneficia de ninguna deducción.

Impuestos. Si trabajas como autónomo, tributarás a través del IRPF mientras que la SL lo hará por el Impuesto sobre Sociedades. Tributar a través del IRPF es más fácil, pero no es la opción más conveniente si obtienes grandes beneficios ya que a las sociedades no se les aplica un impuesto progresivo sino un tipo general del 25%. Sin embargo, considera que si quieres llevarte todo el beneficio a casa, tendrás que tributar por el IRPF. 

Financiación. A pesar de que las entidades bancarias brindan pequeños créditos para autónomos, las SL gozan de mayores ventajas para acceder a financiaciones más cuantiosas, así como a subvenciones estatales.

Imagen. Las SL suelen proyectar una imagen más formal y profesional, transmitiendo una mayor sensación de seguridad y solvencia que el autónomo, lo cual puede abrirte nuevos horizontes profesionales y facilitarte el acceso a clientes y/o proyectos más importantes.

¿Cuál es la mejor opción?

Lo más conveniente suele ser comenzar como autónomo y más adelante, si el proyecto funciona bien, crear una sociedad mercantil. Existen otras formas jurídicas, como la SLU y la SLNE, que pueden ser una opción interesante durante esa fase de transición.

LOPD: En qué consiste y sanciones por incumplimiento

Tanto las pymes como los autónomos tienen la obligación de cumplir con la Ley de Protección de Datos (LOPD) cuando recopilen información de carácter personal que pueda servir para identificar a una persona física. Su incumplimiento puede conllevar sanciones económicas, además de dañar la imagen de tu negocio.

¿En qué consiste la LOPD?

El objetivo de la LOPD es garantizar la adecuada protección y tratamiento de los datos personales que recopilen las empresas, asegurándose de que no serán utilizados para fines diferentes a aquellos para los cuales fueron recogidos. Para ello, establece tres niveles de seguridad:

Básico: datos identificativos como el NIF, número de seguridad social, nombre y apellidos, dirección postal…

Medio: infracciones administrativas o penales, nivel de solvencia, datos tributarios e información sobre el comportamiento de las personas, como sus aficiones y gustos.

Alto. Datos de carácter más personal, como la ideología, religión, creencias y estado de salud.

¿Cómo cumplir con la LOPD en tu negocio?

En una empresa, el encargado de recopilar y gestionar los datos sensibles también es el responsable de cumplir la ley. No solo debe cerciorarse de que la información es veraz, sino que debe protegerla e informar a las personas sobre el consentimiento para la recogida de sus datos, así como del derecho a rectificarlos o cancelarlos.

No obstante, es conveniente que contrates a una empresa especializada en la implantación de la LOPD que pueda brindarte asesoramiento y capacitación. Esta identificará los ficheros que contengan datos personales, como los de los clientes, empleados o proveedores, e indicará el nivel de seguridad a aplicar.

También se encargará de elaborar los documentos de seguridad e inscribir los ficheros en el Registro de la Agencia Española de Protección de Datos. Si manejas datos de nivel de seguridad medio o alto, considera que tendrás que hacer al menos una auditoría cada dos años, que pondrás a disposición de la AEPD.

¿Qué sucede si infringes la LOPD?

Si no cumples esta normativa podrías incurrir en responsabilidades civiles o incluso en competencia desleal. Según la Ley 2/2011, de 4 de marzo de Economía Sostenible, su incumplimiento también puede acarrear sanciones económicas cuyo importe varía desde 900 a 40.000 euros para las infracciones leves hasta multas de 300.001 a 600.000 euros para las faltas muy graves.

Una infracción leve consiste en desatender una solicitud de rectificación o cancelación o no inscribir los ficheros en el Registro General de Protección de Datos. Una sanción grave es no recabar el consentimiento de las personas o no aplicar las medidas de seguridad necesarias. Una sanción muy grave sería recoger datos de manera engañosa y comunicarlos sin permiso legal.

Se avecinan cambios…

Es probable que el nuevo Reglamento UE 2016/679 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 27 de abril de 2016 sobre el tratamiento de los datos personales conduzca a una revisión de la LOPD. No obstante, por el momento las empresas, pymes y autónomos seguirán rigiéndose por la normativa española.

¿Me hago autónomo si tengo un negocio online?

El comercio online es uno de los sectores que más ha crecido en España en los últimos años, por lo que quizá estás valorando la posibilidad de poner en marcha tu propio negocio en internet. En ese caso, debes saber que existen diferentes plataformas que te permitirán abrir una tienda online de manera relativamente rápida y sencilla, pero debes asegurarte de cumplir con la ley.

¿Es obligatorio darte de alta como autónomo para abrir una tienda online?

El Decreto 2530/1970, de 20 de agosto, señala que «se entenderá como trabajador por cuenta propia o autónomo aquel que realiza de forma habitual, personal y directa una actividad económica a título lucrativo, sin sujeción por ella a contrato de trabajo y aunque utilice el servicio remunerado de otras personas». Esto significa que si abres una tienda online, tendrás que darte de alta como autónomo pues se trata de una actividad comercial habitual.

¿Y si no vendes nada?

La obligatoriedad de darte de alta como autónomo, según la legislación de la Seguridad Social, depende de la regularidad con que realizas la actividad, no de los ingresos que obtengas. Dado que abrir una tienda online ya implica habitualidad, también estarás obligado a cotizar como autónomo, aunque tus ingresos no superen el Salario Mínimo Profesional anual. En este caso el factor decisivo no son las ganancias sino la continuidad en el tiempo.

Sin embargo, existe una laguna legislativa, ya que en 2007 el Tribunal Supremo dictó una sentencia que ha sentado jurisprudencia en la que determinaba que no es necesario darse de alta como autónomo si los ingresos son inferiores al Salario Mínimo Profesional. 

¿Qué puede pasar si no regularizas tu situación?

Para Hacienda y la Seguridad Social, si tienes un negocio online simplemente debes darte de alta como autónomo. Si realizan una inspección pueden obligarte a cerrar el negocio, pagar una multa y abonar el importe pendiente de las cuotas de la Seguridad Social, más un recargo del 20 por ciento y los intereses correspondientes. Si tus ganancias están por debajo del Salario Mínimo Profesional, podrías recurrir la sanción, pero no tienes garantías de poder ganar ya que entrará en juego el criterio jurisprudencial.

¿Te conviene registrarte como autónomo para abrir un negocio online?

Cada caso es diferente, pero si cumples con los requisitos para solicitar la tarifa plana que recoge la Ley 14/2013, de 27 de septiembre, de apoyo a los emprendedores y su internalización, lo más conveniente es que te des de alta antes de comenzar tu negocio online. 
Si no puedes aprovechar ninguna bonificación, deberías elaborar un plan de negocios que te permita valorar si es rentable abrir la tienda y pagar las cuotas de la Seguridad Social. Considera que desde el momento en que te registres en Hacienda podrás facturar, lo cual ampliará las posibilidades de tu negocio online, pero también tendrás que regularizar rápidamente tu situación en la Seguridad Social.

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Registrar la marca de tu empresa

Una de las primeras decisiones importantes que deben tomar tanto los autónomos como las pymes cuando abren su negocio se refiere a la marca de la empresa. Una buena marca no solo te permitirá diferenciarte de la competencia sino que también es fundamental para llegar al consumidor, por lo que es importante que la protejas. Por suerte, registrar una marca es un proceso relativamente sencillo que se realiza a través de la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM).

Tres pasos para registrar una marca:

1. Crea tu marca. Quizá se trata del paso más difícil ya que es importante que la marca represente los valores que deseas transmitir, que sea fácil de memorizar y que no te relacione con otras empresas, productos o servicios. La marca, a diferencia del nombre comercial que solo sirve para identificar y diferenciar a una empresa, te permitirá distinguir tus productos o servicios en el mercado. Antes de elegirla, considera que la OEPM no acepta nombres genéricos, palabras que puedan dar pie a engaños, nombres que indiquen procedencia geográfica ni descripciones de servicios o productos. 

2. Verifica el nombre. Si el nombre en el que has pensado ya está inscrito, no podrás registrar la marca. La OEPM tampoco suele permitir nombres muy similares a los de marcas populares. Para evitar estos problemas puedes usar el localizador de marcas, gracias al cual podrás verificar si tu idea ya está registrada a nivel nacional o si existe una marca internacional similar que ya opera en España.

3. Registra la marca. Una vez que hayas elegido el nombre, puedes registrar una marca. Si decides presentar el registro en papel debes acudir al organismo regional encargado de la propiedad intelectual. Si tienes un certificado digital o firma electrónica puedes realizar el registro de la marca de manera telemática, una vía mucho más rápida en la que también se aplica un 15 por ciento de descuento en las tasas a pagar. Cuando rellenes la solicitud debes especificar qué actividad o servicio desarrollas e insertar el logo, si ya lo tienes.

Tramitación y concesión del registro de marcas

La OEPM evaluará tu solicitud. Aunque es inusual, puede ser que durante ese mismo periodo alguien haya estado registrando la misma marca, en cuyo caso no admitirán tu solicitud. Si no hay problemas, tu registro de marca se publicará en el Boletín Oficial de la Propiedad Industrial durante dos meses.

Si en el plazo de 6 meses desde que se inició el procedimiento nadie ha presentado una objeción contra el registro de marca, te concederán el título de propiedad, válido por 10 años. Todo este procedimiento puede tardar entre 8 y 15 meses.

El precio del registro de la marca es de 144,58 euros, aunque se añaden 93,66 euros adicionales por la segunda clase y sucesivas en las que inscribas la marca. Este registro tiene un alcance nacional, por lo que también podrías plantearte obtener una protección internacional de tu marca.

Categoría: Legal
Tags: Autónomos , Pymes
5 errores comunes al darse de alta como autónomo

Darse de alta como autónomo es un proceso rápido, sencillo y sin costo que puedes completar en un solo día. Puedes hacerlo tú mismo en la Agencia Tributaria y la Seguridad Social, pero es importante que te informes bien antes de dar ese paso para que no cometas algunos errores que podrían costarte caro.

Los despistes y equivocaciones más comunes de los principiantes

1. Retrasar demasiado el alta en la Seguridad Social.

A partir de que te registres en la  Agencia Tributaria, tienes hasta 30 días naturales para darte de alta en el régimen de la Seguridad Social para autónomos. Sin embargo, si te das de alta en Hacienda el 1 de mayo, por ejemplo, y esperas hasta el 15 de junio, tendrás que pagar una cuota atrasada de la Seguridad Social más un 20 por ciento de demora. Además, perderás el derecho a cualquier tipo de bonificación. Para evitar estos problemas es mejor que te des de alta en la Seguridad Social lo más pronto posible, siempre en el mes natural en curso.


2. No solicitar la bonificación correspondiente al registrarte.

Existen diferentes bonificaciones destinadas a reducir la cuota de la Seguridad Social, valora cuál es la que más te conviene pues una vez que te hayas dado de alta como autónomo no podrás solicitarla. Considera además que las bonificaciones suelen ser incompatibles entre sí, por lo que debes elegir cuidadosamente cuál es la que más te permite ahorrar.


3. Comprar material para el negocio antes de registrarte en Hacienda.

Si compras los materiales que necesitas para tu trabajo antes de darte de alta como autónomo en Hacienda, no podrás deducirlos como gastos ya que la factura tiene una fecha anterior. Y no olvides elegir los epígrafes que mejor describan tu actividad ya que de ellos dependerá los gastos que puedas deducir y la forma de tributación.


4. Escoger el método de tributación menos conveniente. 

Al darte de alta como autónomo debes elegir entre dos formas de tributación: la estimación directa o la objetiva. Si elijes la estimación directa pagarás los impuestos según lo que ganes a lo largo de año pero si escoges la estimación objetiva pagarás según la estimación de los beneficios, que se calcula en función de la supuesta rentabilidad del negocio, sin considerar sus altibajos. Por tanto, si al inicio de la actividad tienes más gastos que ingresos, la estimación directa podría ser más conveniente.


5. No registrar tu vivienda en Hacienda, si trabajas en casa.

 Si trabajas en casa puedes deducir un porcentaje de las facturas del hogar, pero es imprescindible que estén a tu nombre y que hayas reflejado la vivienda en la Agencia Tributaria en el momento de darte de alta como autónomo mediante los modelos 036 o 037. Debes indicar cuántos metros cuadrados de la vivienda destinas al trabajo ya que en base a ellos se calcula la proporción de los gastos del hogar que corresponden al negocio.

Sociedad mercantil para tu negocio

Si eres autónomo, es probable que te hayas planteado la posibilidad de abrir una sociedad mercantil, un cambio de estatus legal que puede reportarte algunas ventajas pero que también conlleva nuevas obligaciones legales y tributarias, por lo que es importante que elijas la fórmula más adecuada.

¿Cuándo te conviene crear una sociedad mercantil?

Necesitas realizar una gran inversión, ya que para ofrecer crédito o subvenciones los bancos y la administración pública suelen exigir la creación de una sociedad. 

Quieres transmitir una imagen más profesional, ya que las sociedades mercantiles suelen generar más confianza y seguridad en los clientes potenciales.

Tus beneficios superan los 45.000 euros anuales, ya que con una sociedad pagarás menos impuestos.

Tienes que afrontar una deuda que supera el patrimonio de la empresa, de manera que al crear una sociedad proteges tu patrimonio en caso de insolvencia pues tu responsabilidad se limita al capital aportado.

¿Qué tipos de sociedades existen?

Sociedad de Responsabilidad Limitada (SL). Si vas a asociarte con otras personas, este tipo de sociedad es una alternativa muy interesante, ya que su constitución, mantenimiento y gestión es más sencillo que el de una SA. Además, el capital mínimo requerido es de 3.000 euros, aunque debes considerar que tendrás que asumir el régimen de autónomos para los administradores y los socios con control de la sociedad.

Sociedad Limitada Unipersonal (SLU). Si quieres tener el 100% de las participaciones en la sociedad, puedes crear una SLU. En este tipo de sociedad mercantil tendrás que aportar un capital mínimo de 3.000 euros, llevarás la misma contabilidad que una SL y pasarás a cotizar en la Seguridad Social como administrador, pero según la Ley 11/2013 de medidas de apoyo al emprendedor, durante los dos primeros años en los que obtengas beneficios podrás tributar al 15%. 

Sociedad Limitada Nueva Empresa (SLNE). Si no tienes claro cuál es el tipo de sociedad que más te conviene o no estás totalmente preparado para ese salto, la SLNE es una buena alternativa pues se trata de una forma jurídica transitoria que, aunque está sujeta al impuesto de sociedades e IVA, te brinda algunas ventajas fiscales en forma de aplazamientos en el año de constitución, además de tener un sistema de contabilidad más sencillo y un objeto social genérico que te permitirá desarrollar distintas actividades empresariales. Sin embargo, no podrás elegir el nombre, se mostrará tu nombre y apellidos.

Sociedad Anónima (SA). Este tipo de sociedad es más adecuada para las grandes empresas con numerosos accionistas, aunque también puede ser una sociedad unipersonal. El capital mínimo es de 60.000 euros, aunque en el momento de la constitución solo se debe desembolsar el 25%. Una de sus ventajas es la libre transmisión de acciones, a diferencia de las SL, donde tendrás que darle prioridad al resto de los socios, y que su estructura facilita la incorporación de nuevos inversores. No obstante, los trámites para su constitución y la gestión son más complejos y costosos.

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