Le informamos que esta web utiliza cookies propias y de terceros con fines de rendimiento, de funcionalidad y publicitarias. Al navegar por ella, usted consiente el uso de las mismas. Puede obtener más información en nuestra Política de Cookies.
Cerrarcerrar
Contacto Facebook Twitter

Blog Con Aval Sí

Legal: Consejos e-información legal para pymes y autónomos

Cumplir con la LOPD si soy autónomo

Si eres autónomo y recopilas datos personales de clientes, proveedores y/o empleados, tienes que cumplir con la Ley de Protección de Datos (LOPD) que se aplica en España y con el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) que entrará en vigor a partir del 25 de mayo de 2018 en el ámbito europeo. Ambas leyes tienen el objetivo de garantizar la protección de los datos personales y su incumplimiento puede exponerte a graves sanciones económicas.

Siete pasos para cumplir con la LOPD en tu negocio

1. Identifica los ficheros con datos personales.

Si tienes empleados, clientes privados, proveedores o usuarios web, es probable que almacenes datos de carácter personal. El simple hecho de brindar la posibilidad de subscribirse a tu sitio web ya implica que debes cumplir con la LOPD como autónomo. Por tanto, el primer paso consiste en identificar los ficheros que contienen esos datos personales.

2. Determina el nivel de seguridad.

Como regla general, cuanta más información sensible recopiles, más medidas de seguridad tendrás que implementar. El nombre, dirección postal, correo electrónico, NIF y teléfono son datos de nivel básico. La información sobre la solvencia, créditos, infracciones administrativas y los datos referentes a la personalidad, aficiones y costumbres se consideran de nivel medio. La ideología, origen racial, religión, genética y orientación sexual son datos de nivel de seguridad alto.

3. Evaluación del Impacto en la Protección de Datos (EIPD).

Si recopilas datos de nivel de seguridad alto que pueden representar un riesgo para los derechos y libertades de las personas, es obligatorio evaluar la probabilidad de que se produzcan situaciones de riesgo y la gravedad de las mismas. Lo más conveniente es contratar a un profesional que administre los ficheros y lleve la seguridad, aunque también puedes recurrir a la figura del Delegado de Protección de Datos, cuya contratación es obligatoria si, por ejemplo, tienes una tienda online o trabajas con pacientes.

4. Elabora el Documento de Seguridad.

En este documento debes explicar cómo tratas los datos personales que recopilas, indicando desde el tipo de ficheros inscritos hasta los empleados que pueden acceder a ellos y el sistema de seguridad que usas. Puedes basarte en la guía del Modelo de Seguridad que ha diseñado la AGPD.

5. Informa a los propietarios de los datos.

Con la entrada en vigor de la RGPD, el silencio no se puede asumir como consentimiento, por lo que tendrás que implementar un mecanismo para que las personas den su consentimiento expreso. También debes informar de manera clara por qué recoges sus datos, para qué los usas y cómo pueden ejercer sus derechos.

 
6. Tiempo de conservación de los datos.

La LOPD indica que debes cancelar los datos cuando ya no sean necesarios para el fin por el cual los recogiste. Por ejemplo, si recopilaste los currículos de personas que solicitaban un empleo, debes cancelar sus datos apenas cubras la vacante.

7. Realiza auditorías.

Si gestionas datos de nivel de seguridad medio y/o alto, estás obligado a realizar al menos una auditoría cada dos años, o si realizas cambios en el sistema de información que afectan las medidas de protección de datos personales que habías implantado. Puedes hacerla tú mismo, redactando un informe que quedará a disposición de la AEPD, o contratar un profesional externo que conozca la ley de protección de datos para autónomos y te señale las deficiencias y medidas correctoras más oportunas.

Categoría: Legal
Tags: Autónomos
Pasar de ser autónomo a sociedad limitada

Al inicio de una actividad, es más fácil adoptar la forma jurídica del autónomo, pero a medio o largo plazo suele ser más conveniente convertirse en una sociedad limitada. Cuando la facturación supera los 40.000 euros, la carga tributaria que se soporta es elevada, lo cual, unido a las dificultades para hallar financiación y las trabas para trabajar con grandes empresas, hacen que sea más recomendable pasar de autónomo a sociedad limitada.

Una sociedad limitada (SL) brinda una imagen más profesional y abre las puertas a contratos mayores ya que las grandes empresas se sienten más seguras cuando pueden solicitar información empresarial que les permita valorar tus capacidades y solvencia. El cambio de autónomo a sociedad limitada también mejorará tu capacidad negociadora con otras empresas y entidades bancarias.

¿Qué trámites debo hacer para hacer el cambio de autónomo a sociedad limitada?

1. Solicitar la baja en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos.

Como autónomo, debes estar dado de alta en el RETA, por lo que tendrás que darte de baja. Dado que la baja se hace efectiva a partir del primer día del mes siguiente de la solicitud, es recomendable que apenas la solicites, te des de alta como administrador de la sociedad. Así no perderás la cobertura de la Seguridad Social.

2. Solicita una certificación negativa de denominación social

A través del sitio web del Registro Mercantil Central para acreditar que el nombre de tu sociedad es único.

3. Deposita el capital social.

Abre una cuenta bancaria a nombre de la SL e ingresa 3.000 euros. 

4. Firma la escritura de Constitución.

Acude al notario para formalizar la SL, llevando los estatutos previamente redactados, que puedes escribir tú mismo basándote en este modelo.

5. Solicita el NIF.

Primero te darán un NIF provisional, el definitivo llegará en un plazo de seis meses desde el momento en que presentes la escritura de constitución de la SL. Para obtener el NIF, solo tienes que seguir estos pasos en la Agencia Tributaria

6. Inscribe la empresa en el Registro Mercantil.

Para que la sociedad limitada tenga competencias jurídicas, debes inscribirla en la oficina del Registro Mercantil de la provincia donde esté domiciliada.

7. Date de alta en IAE y presenta la Declaración Censal en la Agencia Tributaria.

Da de alta la empresa en el Impuesto sobre Actividades Económicas, indicando la actividad empresarial, y presenta la declaración censal, el resumen de la situación y obligaciones fiscales de la SL para comunicar el inicio de la actividad.

8. Traspaso de activos. Para pasar de autónomo a sociedad limitada, debes trasferir los activos que tenías.

Lo más aconsejable es incluirlos como una aportación no dineraria a la SL, con una tributación del 1 por ciento del valor escriturado, de manera que pasan a formar parte del patrimonio de la empresa. También puedes arrendarlos a la nueva sociedad limitada manteniendo su propiedad o venderlos como persona física, pero en ese caso tendrían que tributar el IAJD, ITP o IVA.

9. Atar todos los cabos sueltos al pasar de autónomo a sociedad limitada

Si habías contratado empleados, debes realizar una subrogación empresarial, para garantizarles los derechos adquiridos y mantener sus obligaciones, como explica el artículo 44 del Texto Refundido del Estatuto de los Trabajadores.
Si tenías un crédito, préstamo o póliza como autónomo, solo debes comunicar a la entidad tu nueva forma jurídica para realizar la subrogación. En caso de que tengas un local alquilado o algún leasing, tendrás que cancelar el contrato y firmar uno nuevo.
Si tienes dudas, puedes acudir al punto de Atención al Emprendedor (PAE) más cercano, donde te ayudarán a realizar el cambio de autónomo a sociedad limitada.

Categoría: Legal
Tags: Autónomos
Seguro de Caución

El seguro de caución es una garantía que suelen demandar las Administraciones Públicas y las grandes empresas privadas para conceder determinados proyectos, ya que, de esa manera, cuentan con un respaldo económico adicional, más amplio del que puede brindar una pyme o autónomo por su cuenta.

A diferencia del aval bancario, la póliza de caución suele ser más económica puesto que las aseguradoras ofrecen tasas más competitivas y tampoco conlleva gastos de estudio, apertura, formalización o mantenimiento. Se suele conceder más rápido y sus garantías se aplican inmediatamente, siendo un producto más flexible que se diseña a medida.

¿Qué es el seguro de caución?

La póliza de caución se rige por la Ley del contrato de Seguro y sirve para garantizar a la persona física o jurídica con la que has contraído un acuerdo, que lo llevarás a cabo pues, en caso de que no puedas cumplir con tus obligaciones legales o contractuales, la aseguradora se hace cargo del pago o resarce económicamente al asegurado.

En práctica, la aseguradora se encargará de pagar la deuda que hayas contraído si no puedes hacerle frente, o indemnizará a la persona o empresa si no puedes realizar las obras según lo estipulado en el contrato. Obviamente, si has incumplido con tus obligaciones por causas que se te pueden imputar, la aseguradora te exigirá el importe que ha pagado.

¿Cuál es el fin del seguro de caución?

La póliza de caución es una condición habitual en los contratos de suministro, ejecución o gestión de obra, aunque puede utilizarse con diferentes fines:

1. Garantía de oferta.

Se solicita como garantía de oferta o licitación, siendo imprescindible para acceder al concurso o subasta pues respalda la seriedad de la oferta. El importe de la garantía suele variar entre un 2-10 por ciento del precio de la obra que sale a concurso.

2. Garantía de ejecución.

En este caso, el seguro de caución garantiza que cumplirás con tus obligaciones contractuales, siendo además una garantía de buena ejecución que cubre los perjuicios económicos que puedas causarle al acreedor, los cuales estarán cubiertos por la aseguradora según el capital asegurado. En España normalmente se demanda un importe del 5 por ciento. 

3. Garantía de anticipo.

Este seguro de caución se solicita en los contratos por importes elevados en los que necesitas que la empresa que ha contratado tus servicios te anticipe cierta cantidad, generalmente no más de un 30 por ciento del precio total. Con esta póliza garantizas que destinarás ese dinero a la obra, pero dado que la aseguradora cubre el 100 por cien del anticipo, suele considerarse una operación más arriesgada y es más costosa.

4. Garantía de calidad.

Con este seguro de caución, que generalmente tiene un plazo de un año, garantizas la calidad de la obra o servicio. En práctica, cubre los defectos de fabricación que podrían depender de factores como la calidad del material que utilizaste, por ejemplo.

5. Garantía aduanera.

En algunas operaciones de tránsito aduanero, sobre todo cuando los productos entran para después salir de España, Aduanas exige una póliza de caución para asegurar el cobro de la deuda tributaria en caso de que la mercancía finalmente no abandone el país.

Categoría: Legal
Tags: Autónomos , Pymes
Trámites para abrir una pyme

Abrir un negocio no es muy complicado, pero tendrás que realizar varios trámites, tanto para formalizar la constitución de la sociedad como para obtener la licencia de actividad. Los pasos generales para los nuevos negocios suelen ser estándares, aunque algunos requisitos varían de una Comunidad Autónoma a otra, por lo que es conveniente que te informes sobre los detalles específicos en tu Ayuntamiento.

¿Cómo empezar un negocio en 10 pasos?

1. Elegir la forma jurídica.

Uno de los pasos más importantes para emprender un negocio es elegir la forma jurídica de tu pyme. Debes considerar desde el tipo de actividad que desarrollarás hasta el número de socios que participarán. La mayoría de las pymes suelen elegir la Sociedad Limitada y en el sector primario se constituyen como Sociedades Cooperativas. En ambos casos se tributa por el Impuesto de Sociedades y la responsabilidad de los socios se limita al capital inicial aportado.

2. Solicitar la Certificación Negativa.

Así acreditas que el nombre de tu sociedad es único, un trámite que puedes hacer online a través del sitio web del Registro Mercantil Central asegurándote de presentar tres posibles nombres para tu pyme.

3. Depositar el capital social.

Tendrás que abrir una cuenta bancaria y depositar cierta cantidad, según la forma jurídica que hayas elegido. En las Sociedades Limitadas el mínimo son 3.000 euros y en la Sociedad Anónima 60.000 euros. El banco te dará un certificado donde conste el ingreso.

4. Constituir la sociedad.

Para formalizar la sociedad, tendrás que realizar junto a todos los socios una escritura pública ante notario, en la cual se incluyen los Estatutos Sociales, las normas que regirán la empresa que tenéis que llevar redactadas de antemano.

5. Solicitar el NIF.

En un primer momento te darán un NIF provisional y en un plazo de seis meses, cuando presentes la escritura de constitución, te darán el definitivo. Para realizar este trámite basta seguir los pasos que detalla la Agencia Tributaria

6. Inscribir la empresa en el Registro Mercantil.

Para que tu pyme tenga competencias jurídicas, debes dirigirte a la oficina del Registro Mercantil de la provincia donde esté domiciliada y presentar algunos documentos, entre ellos el CIF provisional, la copia auténtica de la escritura de constitución y la certificación negativa.

7. Darte de alta en IAE y presentar la Declaración Censal.

En las oficinas de la Agencia Tributaria deberás dar de alta la empresa en el Impuesto sobre Actividades Económicas indicando la actividad empresarial que vas a realizar. También debes presentar la declaración censal, el resumen de la situación y obligaciones fiscales de la sociedad para comunicar el inicio de la actividad, rellenando el modelo 036 o 037.

8. Legalizar los libros de sociedades.

En la oficina del Registro Mercantil pondrán un certificado oficial en la primera página de los libros y marcarán el resto de las hojas con el sello del Registro.

9. Registrar la marca y/o patentes.

Si tienes una marca o patente, es conveniente que la registres en la OEPM para que puedas protegerla.

10. Solicitar las licencias.

Según el tipo de actividad a desarrollar, es probable que tengas que realizar otros trámites. Para abrir nuevos negocios normalmente es necesario solicitar una licencia municipal de apertura, que se aplica a los locales, naves u oficinas donde ejercerás tu actividad y sirve para acreditar que ese espacio cumple la normativa vigente.

Categoría: Legal
Documentos para exportar desde España

Para las pymes, las exportaciones se han convertido en una vía para ampliar su cartera de clientes, aumentar sus ventas y consolidar su negocio.

No obstante, el proceso de externalización de una empresa es complejo, tanto desde el punto de vista logístico como legal. Es necesario cumplir una serie de requisitos para exportar, conocer los trámites aduaneros y tener todos los documentos para exportar necesarios. 

Trámites aduaneros y tributarios

- Declaración censal.

Mediante este documento comunicas a Hacienda el inicio de la actividad empresarial. Puedes hacer el trámite online rellenando el modelo 036

- Registro de Operadores Intracomunitarios.

Dado que las entregas intracomunitarias de mercancías están exentas de IVA, cuando te inscribes en este registro te libras de este impuesto, siempre y cuando sea gravado en el país de destino. Por eso, tanto el exportador como el importador deben tener un número de Operador Intracomunitario y estar dados de alta en el censo VIES

- Intrastat.

El Intrastat es un sistema de recopilación de los datos de tráfico de mercancías dentro de la Unión Europea. En España, es obligatorio presentar la declaración Intrastat en las operaciones intracomunitarias cuyo valor alcance el umbral de exención (400.000 euros). 

- Documento Único Aduanero (DUA).

El DUA es una declaración de exportación ante las autoridades aduaneras, compuesto por 8 ejemplares que varían según el destino de la mercancía.

Documentos comerciales necesarios para exportar

- Facturas.

Además de las facturas convencionales, quizá tengas que hacer facturas proforma, un documento provisional en el que facilitas a tu comprador la información necesaria sobre la operación.

También se usa para acompañar el envío de muestras sin valor comercial o incluso para que el comprador trámite una licencia de importación o solicite la apertura de un crédito. Según las leyes del país importador, podrías tener que emitir facturas aduaneras o facturas consulares, que deben estar visadas por el país importador en España.

- Lista de contenido.

Se trata de uno de los documentos para exportar más comunes, también conocido como packing list o lista de bultos. Detalla todos los componentes de la expedición, incluyendo el contenido de cada caja o paquete, ya que uno de sus objetivos es facilitar el reconocimiento e inspección durante el embarque.

- Certificado de origen.

Este documento prueba el origen de las mercancías que exportas. Normalmente lo expide la Cámara de Comercio e Industria cuando acreditas el origen del producto mediante documentos como como la factura del fabricante, el certificado de origen o el DUA de importación.

- Cuadernos ATA y CPD.

El cuaderno ATA es un documento de admisión temporal de mercancías, válido en los países que forman parte de la Cadena ATA, que puedes solicitar en la Cámara de Comercio de España. Permite que las mercancías pasen las fronteras para presentarlas en ferias y exposiciones, por lo que al reimportarlas quedan exentas de pagar IVA o derechos aduaneros. En el caso de los vehículos, se aplica el CPD, que emite el RACE.

Documentos de transporte de mercancías

Estos documentos para exportar mercancías dependen del medio de transporte que elijas. Por ejemplo, una naviera te emitirá el Conocimiento de Embarque Marítimo y una compañía de transporte aéreo el Conocimiento de Embarque Aéreo. El CMR es para el transporte por carretera y el CIM para el transporte ferroviario. Estos documentos no sólo son un acuse de recibo de la mercancía y su estado, sino que también son una prueba del contrato de transporte.

Existen otros documentos y requisitos para exportar en dependencia de la mercancía y el país importador. Puedes consultarlos en el ICEX.

Reformar un local comercial

Si ya has comprado o alquilado un local, el próximo paso será acondicionarlo para que se adapte a las necesidades de tu negocio y transmita la imagen corporativa que deseas.

Reformar el local comercial te dará la oportunidad de aprovechar al máximo el espacio distribuyéndolo de manera inteligente, así como de crear el ambiente adecuado para que tus clientes se sientan a gusto. Te explicamos los pasos básicos para que reformar un local no se convierta en un dolor de cabeza.

- 1. Verifica que el local cumple las normativas municipales

Primero necesitas conocer las normativas que se aplican a la actividad que vas a desarrollar. No importa que el local haya estado ocupado por una empresa similar a la que vas a abrir, es conveniente que preguntes todos los detalles en el Ayuntamiento, donde debes solicitar el Certificado de Compatibilidad Urbanística, en el que se determina que puedes desarrollar tu actividad económica en ese local y sin el cual no podrás solicitar la Licencia de Apertura.

Antes de reformar el local también es importante que compruebes los suministros de agua, luz y gas. Cada negocio tiene sus peculiaridades, por lo que quizá puedes plantearte implantar pequeñas modificaciones que te permitan ahorrar energía. Considera que en la mayoría de los locales comerciales el principal gasto energético se debe a la iluminación, mientras que el aire acondicionado y la calefacción representan apenas un 35 por ciento. 

- 2. Elige una empresa de reformas profesional

Si la reforma es considerable, elegir una empresa profesional con experiencia en el sector es una garantía de que conoce la normativa y de que sabrá sacarle el máximo partido al espacio, proponiéndote todos los cambios necesarios.

Considera que cuanto más detallado y preciso sea el proyecto, menos sobrecostes tendrás que enfrentar. No olvides que en el contrato deben figurar el presupuesto y los plazos. Incluso puedes incluir una cláusula de penalización en caso de que la empresa tarde más tiempo del previsto.

- 3. Los documentos para la reforma

Para reformar un local comercial es necesario contar con una licencia de obras, de la cual normalmente se encarga la empresa que has contratado. Los documentos a presentar varían en dependencia de la ubicación del local y la actividad económica a desarrollar.

Por ejemplo, si el local se encuentra en una planta alta, debe tener una licencia de obras donde conste el uso terciario del mismo, así como un Certificado expedido por el Administrador o el presidente de la Comunidad de Propietarios en el que se indique el uso de cada uno de los locales del edificio.

Mientras la empresa tramita la licencia de obras, puedes ir solicitando la licencia de actividad. Puedes comenzar los trámites presentando el proyecto técnico, siempre y cuando cumpla la normativa, esté realizado por un profesional acreditado y tenga el visado del colegio profesional. También deberás presentar una Declaración Responsable, en la que manifiestas cumplir los requisitos exigidos por la normativa vigente. En el caso de los pequeños comercios, dado que su actividad económica se considera inocua, suele ser más fácil obtener la licencia de actividad. 

Cuando finalice la reforma, la empresa te debe entregar el Certificado Final de Obra visado por el Colegio de Arquitectos o de Aparejadores, el cual no solo representa una garantía del trabajo hecho sino que también certifica que cumple la normativa vigente.

Categoría: Legal
Tags: Pymes
Cobrar las facturas impagadas

Desde el inicio de la crisis económica, medio millón de pymes y autónomos han debido cerrar su actividad debido a los impagos. Según la ley, el sector público tiene un plazo máximo de 30 días para pagar, un periodo que se extiende a 60 días en el ámbito privado, pero el Boletín de Morosidad y Financiación Empresarial señala que el tiempo medio de pago es de 80 días.

Los deudores que superen esos plazos deberían pagar unos intereses bastante altos, pero en la práctica muchos autónomos y pymes terminan desistiendo de cobrar las deudas con tal de no enfrentar costosos litigios judiciales.

Sin embargo, existen otras vías para reclamar las deudas pendientes que no implican acudir a los juzgados.

Las vías más comunes para gestionar los impagos

Lo ideal es que logres gestionar los impagos sin necesidad de acudir a terceros. Contacta todas las veces que sean necesarias con el deudor y bríndale la posibilidad de renegociar la deuda.

Asegúrate de enviar cartas certificadas o burofax, de manera que si necesitas optar por la vía judicial, puedas presentar pruebas suficientes. Si no has logrado cobrar las facturas impagadas, puedes optar por una de estas opciones:

Empresas de recobro.

Hace unos años, una de las opciones más populares para gestionar los impagos era recurrir a las empresas de cobro de deudas, pero en los últimos tiempos cada vez menos autónomos y pymes solicitan sus servicios puesto que los índices de cobro de deudas han disminuido.

Las empresas de recobro suelen llevarse un porcentaje de la factura impagada intentando ofrecer opciones de negociación amistosa, como la posibilidad de renegociar las cuotas. Si la vía extrajudicial se agota, entrarán en juego sus abogados para reclamar por vía legal. En ese caso, debes saber que la ley te brinda la posibilidad de reclamar al deudor incluso los costos en los que hayas incurrido para cobrar las deudas pendientes.

Seguro de crédito.

Si cuentas con esta póliza, en caso de impago la aseguradora se hará cargo de un porcentaje de la deuda. El procedimiento suele ser el siguiente: al detectar el impago, lo notificas a la aseguradora, la cual tiene la obligación de pagar, contando seis meses a partir del aviso, el 50 por ciento de la cuantía pactada.

La aseguradora le reclamará el pago al deudor, por lo que la cantidad final que recibas dependerá de los gastos ocasionados por la gestión del impago. Algunas de estas pólizas también ofrecen un servicio de diagnóstico financiero de los clientes, para evitar el futuro riesgo de impago.

Notario.

Una de las vías tradicionales para cobrar las facturas impagadas es el requerimiento notarial, un acta en la que notificas al deudor la existencia de la deuda impagada y le instas a pagar. Mediante este procedimiento no solo intentarás cobrar rápidamente la factura sino que también logras interrumpir el plazo de prescripción de la reclamación del pago. Además, podrás recuperar el IVA repercutido en la factura impagada.

La otra vía es el procedimiento monitorio notarial. Funciona de manera similar al acta notarial pero si el deudor no te paga, te faculta para interponer una demanda judicial ejecutiva y solicitar directamente el embargo de sus bienes. Así logras acortar el plazo de apertura de la vía judicial y reduces el riesgo de que el deudor se declare insolvente.

Categoría: Legal
Tags: Autónomos , Pymes
Compliance penal para pymes y autónomos

Si eres una pyme o autónomo y no sabes qué es el compliance penal, podrías tener un problema en el horizonte. Esta herramienta surgió en Estados Unidos en la década de 1970 como un mecanismo de defensa ante las multas que tuvieron que asumir las grandes empresas por los escándalos de corrupción. Más tarde se extendió al resto del mundo, incluyendo España, hasta el punto que hoy se considera un factor clave para el buen funcionamiento y la reputación de cualquier negocio.

¿Qué es el compliance penal?

El compliance penal es un conjunto de herramientas dirigidas a evitar que se infrinjan las normas penales. Implica la identificación de las áreas donde se pueden cometer delitos en tu negocio, así como el establecimiento de protocolos para evitarlos o detectarlos rápidamente, junto a un sistema disciplinario. 

Al designar funciones específicas dentro de tu empresa puedes delimitar mejor las responsabilidades y evitar posibles sanciones por acciones que hayan cometido tus empleados o representantes. Eso significa que en el cumplimiento normativo, como también se conoce al compliance penal, se incluyen desde las medidas de seguridad laboral hasta las comunicaciones corporativas, la protección de datos y la gestión del capital.

Aunque el objetivo principal del compliance penal es prevenir los delitos en tu negocio, los modelos actuales van un paso más allá convirtiéndose en un sistema de gestión empresarial que te permitirá tener un mayor control sobre las operaciones y te ayudará a tomar mejores decisiones, reduciendo los riesgos legales y de reputación.

El cumplimiento normativo también funciona como una especie de aval ante terceros ya que mejora la credibilidad de tu negocio al demostrar tu compromiso con la legalidad y las buenas prácticas del sector en el que operas. Por tanto, puede ayudarte a ganar clientes, sobre todo en procesos de contratación pública o con grandes empresas.

¿Quiénes necesitan un compliance penal?

Toda actividad empresarial encierra una serie de riesgos que implican responsabilidades sociales, jurídicas y/o penales. Los autónomos y las pymes no escapan a esa realidad. De hecho, el artículo 31 bis del Código Penal señala la obligación de las personas jurídicas de contar con un modelo de prevención de riesgos penales.

Como persona jurídica, eres responsable ante la ley por los delitos que se cometan en tu nombre o a tu cuenta, ya se trate de tus representantes legales o de las personas a quienes has autorizado para tomar ciertas decisiones. La ley considera que, si se comete un delito en tu negocio, es porque no has cumplido con tu deber de supervisión, vigilancia y control. El compliance penal puede eximirte de esa responsabilidad, o al menos atenuarla. 

Compliance para pymes y autónomos

La buena noticia es que el compliance para pymes y autónomos es más sencillo. Si eres el administrador único y director de cumplimiento normativo, podrás reducir los costes y simplificar su implantación en tu actividad empresarial y/o profesional.

En España se ha adoptado la normativa UNE 19601, que regula todo lo relacionado con el diseño y aplicación del cumplimiento normativo. A través de la Asociación Española de Normalización puedes solicitar un certificado, con una validez de tres años, para demostrar que has puesto en marcha el compliance penal en tu negocio.

Categoría: Legal
Tags: Autónomos , Pymes
Impuestos sobre Sociedades para primerizos

Si acabas de abrir tu propia empresa, es probable que te sientas un poco abrumado por la contabilidad mercantil ya que sus requisitos son más complejos que los de un autónomo. Uno de los aspectos más importantes que debes tener claro es el Impuesto sobre Sociedades, que grava la renta de las empresas y otras entidades jurídicas.

¿Qué tipos impositivos se aplican en 2017?

El Impuesto de Sociedades se calcula a partir del resultado contable de la empresa, al cual se le aplica la base imponible correspondiente, que indicará cuánto debes pagar ese año. La Ley 27/2014, de 27 de noviembre regula todo lo relacionado con el Impuesto sobre Sociedades y determina diferentes tipos impositivos:

Tipo general del 25 por ciento. En 2014 el tipo general del Impuesto de Sociedades era del 30 por ciento pero con la reforma fiscal se fue reduciendo, de manera que a partir del 1 de enero de 2016 se aplica el 25 por ciento.

Tipo reducido del 15 por ciento para emprendedores. Desde 2015 las sociedades de nueva creación pueden beneficiarse de un tipo reducido, que se aplica durante los dos primeros años en los que se produzcan ganancias, aunque si estas superan los 300.000 euros se aplica un tipo del 30 por ciento.

Tipo reducido del 20 por ciento para las cooperativas. Se aplica a todas las sociedades cooperativas protegidas fiscalmente, aunque los resultados extracooperativos deben tributar al tipo general o al 30 por ciento.

¿Qué gastos puedes deducir?

Para poder deducir los gastos del Impuesto de Sociedades estos deben:

- Estar relacionados con la actividad de la empresa.

- Reflejarse adecuadamente en los libros de contabilidad.

- Estar justificados con una factura, preferentemente una factura completa pues en algunos casos la factura simplificada común no es suficiente.

- Corresponder al ejercicio de la actividad, no se puede imputar a un año el gasto realizado en el ejercicio anterior, aunque existen gastos que se pueden dividir en varios años fiscales.

¿Cuándo tienes que pagar el Impuesto de Sociedades?

Los plazos del Impuesto sobre Sociedades dependen del año fiscal de la empresa, lo cual significa que puedes seguir el año natural o elegir tu propio calendario. Aunque no existen fechas concretas, la ley establece ventanas temporales, por lo que tendrás un plazo máximo de seis meses a partir del cierre del ejercicio. Por tanto, si eliges el año natural, tendrás que presentar el impuesto, a más tardar, el 25 de julio. Recuerda que es obligatorio presentar el Modelo 200 de la Agencia Tributaria, aunque no resulte nada a ingresar o devolver o aunque no hayas desarrollado ninguna actividad.

¿Qué hacer si no puedes pagar?

Si cuando llegue el momento de pagar el Impuesto de Sociedades no cuentas con la liquidez suficiente, puedes pedir un aplazamiento. Según la Orden HAP/2178/2015, de 9 de octubre, Hacienda no te pedirá garantías para conceder el aplazamiento o fraccionamiento siempre que la cantidad no supere los 30.000 euros. Si es mayor, te solicitará un aval bancario, seguro de caución o garantía hipotecaria.

Trabajar como autónomo o crear una SL

La crisis ha motivado a muchas personas a emprender por su cuenta. Una encuesta realizada por investigadores de la ESADE a 800 emprendedores reveló que el 29 por ciento de ellos había iniciado su proyecto empresarial debido a la incertidumbre laboral. Si estás pensando en seguir sus pasos, es probable que tengas muchas dudas, como qué forma jurídica te conviene más: ser autónomo o constituir una sociedad mercantil.

Los puntos a favor y en contra que debes sopesar

Constitución de la actividad. Hacerte autónomo es un proceso más rápido y sencillo que crear una sociedad limitada (SL). Si no necesitas permisos especiales, solo tendrás que darte de alta en Hacienda y en la Seguridad Social, por lo que al día siguiente ya podrás comenzar a trabajar. Abrir una SL demanda más papeleo y puede tardar entre cinco días y dos semanas.

Responsabilidad. Muchos emprendedores deciden crear sociedades mercantiles para limitar su responsabilidad legal ante posibles deudas. Si contraes deudas y trabajas como autónomo, responderás ante terceros con tu patrimonio personal, incluyendo tu vivienda, pero en una SL la responsabilidad se limita al patrimonio de la empresa. 

Costos. Crear una sociedad es más costoso que darte de alta como autónomo, algo que puedes hacer tú mismo de manera gratuita. Para constituir una SL tendrás que aportar un capital mínimo de 3.000 euros y también debes considerar que como la contabilidad es más compleja, el costo de la gestoría es más elevado. Tampoco podrás aprovechar la tarifa plana para autónomos pues en una SL tendrás que cotizar en la Seguridad Social como socio administrador, lo cual supone un 20% más respecto a la cuota normal que paga un autónomo que no se beneficia de ninguna deducción.

Impuestos. Si trabajas como autónomo, tributarás a través del IRPF mientras que la SL lo hará por el Impuesto sobre Sociedades. Tributar a través del IRPF es más fácil, pero no es la opción más conveniente si obtienes grandes beneficios ya que a las sociedades no se les aplica un impuesto progresivo sino un tipo general del 25%. Sin embargo, considera que si quieres llevarte todo el beneficio a casa, tendrás que tributar por el IRPF. 

Financiación. A pesar de que las entidades bancarias brindan pequeños créditos para autónomos, las SL gozan de mayores ventajas para acceder a financiaciones más cuantiosas, así como a subvenciones estatales.

Imagen. Las SL suelen proyectar una imagen más formal y profesional, transmitiendo una mayor sensación de seguridad y solvencia que el autónomo, lo cual puede abrirte nuevos horizontes profesionales y facilitarte el acceso a clientes y/o proyectos más importantes.

¿Cuál es la mejor opción?

Lo más conveniente suele ser comenzar como autónomo y más adelante, si el proyecto funciona bien, crear una sociedad mercantil. Existen otras formas jurídicas, como la SLU y la SLNE, que pueden ser una opción interesante durante esa fase de transición.

Financiación PYMES Financiación Autónomos Mapa web Política de Privacidad Política de Cookies ©2018 Desarrollado por SGRSoft, S.L.
Seguridad Comunicación segura mediante certificado del servidor SSL y el acceso a la información protegida y se almacenada cifrada. Su IP de acceso 79.146.235.147