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Legal: Consejos e-información legal para pymes y autónomos

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cuota autónomos 2020

Con el nuevo año también suelen llegar novedades fiscales a las que los autónomos deben estar pendientes. 2020 no será la excepción, la cuota de autónomos volverá a subir, encadenando una década en la que la cotización por la base mínima ha experimentado un incremento total del 15,56 %.

¿Por qué sube la cuota de autónomos?

El Real Decreto-ley 28/2018, de 28 de diciembre prevé un aumento progresivo de los tipos de cotización, aplicables por contingencias profesionales y por cese de actividad a los trabajadores autónomos incluidos en el Régimen Especial de la Seguridad Social de los Trabajadores por Cuenta Propia o Autónomos y en el Régimen Especial de la Seguridad Social de los Trabajadores del Mar.

Esos incrementos están previstos hasta 2021, a partir de ese momento el tipo de cotización será el que se establezca en la Ley de Presupuestos Generales del Estado. De hecho, el aumento de la cuota de autónomos es independiente de las revisiones de las bases mínimas de cotización al RETA, que suele realizarse cada año cuando se presentan los Presupuestos Generales del Estado.

Esa subida anual se debe a una recomendación realizada en el Pacto de Toledo, en el cual se recogen diferentes acuerdos sobre el sistema de la Seguridad Social para estabilizar las reformas que se vayan introduciendo, independientemente del partido político que gobierne. El objetivo es ir acercando las cotizaciones de los autónomos a las de los trabajadores asalariados, una medida que ha contado con el apoyo de las organizaciones de autónomos más representativas.

¿Qué aumentos se aplicarán?

Desde el 1 de enero de 2019 todos los autónomos tienen que cotizar por contingencias profesionales, cese de actividad y formación bonificada, por eso se produjo un aumento del tipo general y de la base de cotización. Sin embargo, la ley también especifica un aumento progresivo durante los próximos años por: 

-       Tipo por contingencias profesionales del 0,9 % del año anterior, al 1,1 % en 2020 y al 1,3% en 2021.

-       Cese de actividad, pasando del 0,7 % actual al 0,8 % en 2020 y el 0,9 % en 2021.

Eso significa que la nueva cuota de autónomos a la Seguridad Social subirá un 0,3 %. Para un trabajador que cotice por la mínima, ese incremento supone 2,84 euros al mes, un total de 34,2 euros más anuales. En el caso de los autónomos societarios la subida mensual será de 3,64 euros, sumando 43,7 euros más al año.

Más cambios en el horizonte

La OCDE ha recomendado eliminar la posibilidad de que los autónomos elijan sus bases de cotización, una medida que avala el actual gobierno, que ya había propuesto aplicar un sistema de pago según los ingresos reales del autónomo.

Este cambio podría beneficiar a los autónomos que no alcancen los ingresos necesarios para equipararse al Salario Mínimo Interprofesional, los cuales pagarían una cuota más reducida. Sin embargo, es probable que suponga un aumento de las bases de cotización para muchos otros autónomos que cotizan por la base mínima pero que ganan más.

Según un informe de PwC, el 86,3% de los autónomos persona física cotizan por la base mínima pero el 70 % declaran un salario superior al salario mínimo interprofesional, por lo que este cambio supondría una subida de las cotizaciones para la mayoría de estos profesionales, si bien es una medida compleja de poner en práctica.

Otro cambio importante es el aumento del 5,56 % del salario mínimo interprofesional, que pasará a ser de 950 euros al mes. Eso podría significar que cambie la base mínima de cotización sobre la que se calcula la cuota que los autónomos deben pagar a la Seguridad Social, algo que ya ha ocurrido en el pasado. Se especula que, tras las negociaciones del gobierno con las principales asociaciones de trabajadores autónomos, ese incremento no supere el IPC, por lo que no sobrepasaría el 1 %, pero todavía no se conoce la cifra exacta.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Legal
Diferencias crédito y préstamo

A lo largo de su vida la mayoría de las pymes necesitan recurrir a la inversión externa, ya sea para poner en marcha el negocio, hacerlo crecer o financiar el circulante. Elegir la modalidad de financiación correcta puede marcar la diferencia entre el éxito o el fracaso de un negocio.

El crédito comercial es el instrumento financiero más utilizado por las pymes españolas, seguido por las líneas de crédito y el préstamo bancario, opciones a las que recurren el 28,2 y 20,6 % de las empresas, según el informe sobre la financiación de la pyme de 2018. Conocer las diferencias entre crédito y préstamo te permitirá elegir el instrumento más adecuado para tu modelo de negocio.

¿Qué es un crédito?

El crédito o línea de crédito es un contrato entre una entidad crediticia y la empresa, mediante el cual se cede cierta cantidad de dinero durante un periodo de tiempo establecido. La entidad crediticia, que suele ser un banco, pone a disposición de la empresa cierta suma, de manera que esta decide cuánto necesita y en qué momento, teniendo flexibilidad a la hora de devolver las cantidades utilizadas, las cuales vuelven a estar disponibles hasta que termine el periodo del crédito. 

¿Qué es un préstamo?

Un préstamo es una operación financiera en la que una entidad, generalmente un banco, concede una cantidad de dinero fija a la empresa, que esta debe devolver dentro de un límite de tiempo determinado. La empresa firma un contrato en el que se indican los intereses que debe pagar y los detalles para la devolución de las cuotas, que suelen tener un carácter regular, ya sea mensual, trimestral, semestral o anual.

Principales diferencias entre crédito y préstamo

Grado de flexibilidad. El crédito es un instrumento financiero más flexible que el préstamo, ya que la pyme podrá disponer del dinero cuando lo necesite, dentro del periodo de tiempo establecido en el contrato. Las condiciones de devolución también suelen ser más cómodas, no son tan rígidas como las cuotas y plazos que imponen los préstamos.

Pago de intereses. Como regla general, las líneas de crédito suelen tener intereses más altos que los préstamos, pero debes tener en cuenta que solo pagarás por la cantidad que uses efectivamente, no por la totalidad del dinero, si bien en algunos casos se puede cobrar una pequeña comisión sobre el saldo que no se ha utilizado. En el caso de los préstamos, los intereses se aplican desde el primer momento sobre la totalidad de la suma recibida.

Posibilidad de realizar aplazamientos. Otra diferencia entre crédito y préstamo se refiere a los aplazamientos. Si has pedido un préstamo, cuando hayas amortizado todo el capital a través del pago de las cuotas, se dará por concluida la operación, sin posibilidad de acceder a más dinero, a menos que pidas otro préstamo. De hecho, solicitar el aplazamiento de un préstamo suele implicar renegociar las condiciones originales del contrato, de manera que es probable que termines pagando intereses más altos. Si has solicitado una línea de crédito, es más probable que puedas renovarla cada año o que la puedas ampliar.

Finalidad. El destino del capital suele ser otra diferencia entre crédito y préstamo. Las líneas de crédito se suelen usar como un colchón financiero, al cual recurrir cuando afrontes una falta de liquidez debido al retraso de pagos de los clientes, para financiar el circulante. Los préstamos, al contrario, se suelen utilizar para financiar actividades de mayor envergadura, como una ampliación del almacén o un proceso de internacionalización.

Necesidad de garantías. Dado que los préstamos se usan para cubrir necesidades mayores de las pymes y autónomos, suele tratarse de cantidades más elevadas que las que otorgan los créditos, por lo que también es más probable que las entidades bancarias soliciten garantías y avales que reduzcan el riesgo de la operación. Considera que aportar esa documentación también suele representar un coste adicional que correrá a cargo de la empresa.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Legal
deducir gastos de Navidad

La Navidad es el momento perfecto para reforzar tu estrategia de fidelización y mantener tu marca activa en la mente de los clientes, así como para estrechar los lazos con los empleados que han trabajado a tu lado durante todo el año y con tus proveedores de confianza. Por supuesto, la cena de Navidad, las cestas y los regalos representan un coste adicional para tu negocio, por lo que si eres autónomo es probable que te preguntes si puedes deducir esos gastos.

¿Puedes deducir los gastos de las cestas de Navidad?

Como autónomo, puedes deducir todos aquellos gastos en los que incurras para la realización de tu actividad profesional, siempre que puedas justificarlos y cuentes con la factura o justificante de compra. Los gastos de Navidad no son una excepción, pero existen algunos detalles importantes recogidos en la Ley del Impuesto sobre Sociedades que debes tener en cuenta.

Las cestas de Navidad, por ejemplo, uno de los regalos más comunes en estas fechas, se pueden deducir, pero siempre y cuando formen parte de los usos y costumbres de tu negocio. Eso significa que, para que la Agencia Tributaria considere que tienes derecho a deducir el gasto que representan, debe ser un hábito repetido a lo largo del tiempo.

Por tanto, si nunca has regalado cestas de Navidad o lo has hecho de manera ocasional, no podrás deducir esos gastos. Para poder deducir su importe, tendrás que justificar su naturaleza y sistematicidad. Por consiguiente, el primer año no las podrás deducir, pero si guardas los comprobantes, durante los años sucesivos podrás deducir ese gasto pues se considera que se trata de una costumbre.

¿Puedes deducir los regalos a clientes?

Las cestas de Navidad que regales a clientes, colaboradores o proveedores se consideran gastos de relaciones públicas, por lo que son deducibles bajo este concepto, pero debes cumplir ciertos requisitos. En primer lugar, es importante que la factura refleje que se trata de un obsequio personalizado y que los regalos lleven tu logo.

También puedes regalar muestras de productos, pero en ese caso los obsequios deben carecer de valor intrínseco, por lo que deben llevar grabado de manera indeleble la publicidad de tu marca o indicar que se trata de una “muestra comercial” o que está “prohibida su venta”.

En cualquier caso, este tipo de gastos no puede sobrepasar cierto importe. La ley es muy clara: “los gastos por atenciones a clientes o proveedores serán deducibles con el límite del 1 % del importe neto de la cifra de negocios del período impositivo”. En el caso de las muestras gratuitas de productos, estos no deben superar los 200 euros de importe al año.

¿Puedes deducir el IVA de los gastos de Navidad?

Todo lo relacionado con la aplicación y declaración del IVA está regulado por la Ley del Impuesto sobre el Valor Añadido. En el artículo 7, esta indica que “no estarán sujetas al impuesto las entregas gratuitas de muestras de mercancías sin valor comercial estimable, con fines de promoción de las actividades empresariales o profesionales”.

Si adquieres regalos o cestas de Navidad para tu personal, clientes y/o proveedores, no tendrás que repercutir IVA por la entrega, pero las cuotas soportadas en la adquisición no serán deducibles. No obstante, si los regalos consisten en productos que comercializas habitualmente, tendrás que repercutir el IVA, pero las cuotas soportadas son deducibles. En el caso específico de la cena de Navidad, el IVA soportado no es deducible.

Por último, no olvides que para deducir los gastos de Navidad, estos deben estar debidamente inscritos en tus libros de contabilidad y debes guardar la justificación documental pertinente para presentarla si Hacienda la solicita en el momento de calcular el IRPF.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Legal
nuevas medidas de la ATA

El colectivo formado por los trabajadores autónomos no está pasando por su mejor momento. La Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos alertó de que este año se han producido más bajas que altas, en comparación con el mismo periodo de 2018, lo cual puede ser un signo de que existe una “burbuja del emprendimiento” a punto de explotar.

Desde la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) han apuntado a la parálisis que atraviesa España y todas las reformas estructurales que se han quedado en suspenso, reclamando al Gobierno en funciones y a los diferentes grupos parlamentarios la aprobación de una serie de medidas que impulsen y faciliten el trabajo autónomo.

Las principales medidas que propone la ATA

Eximir de la cotización a los trabajadores autónomos cuyos ingresos no superen la mitad del salario mínimo interprofesional anual. Para ello, tendrán que demostrar que no han realizado una actividad continua durante 2 meses o discontinua durante 4 meses en un periodo de un año.

Tarifa plana de 60 euros para aquellos autónomos cuyos ingresos no superen el salario mínimo interprofesional, aplicable durante 2 años que pueden ser prorrogables.

Tarifa plana de 30 euros para estudiantes menores de 25 años que estén cursando estudios universitarios, superiores reglados o FP, aplicable durante todo el periodo formativo.

Tarifa plana de 30 euros durante 24 meses para las mujeres que emprendan en el ámbito rural (poblaciones de menos de 5.000 habitantes), ya inicien una nueva actividad o se encarguen de la sucesión de una empresa.

Ampliar de 12 a 24 meses la tarifa plana de 60 euros para las autónomas que se reincorporen a la actividad después de la maternidad. Las mujeres que hayan interrumpido su actividad por la maternidad podrán acogerse a la tarifa plana dentro de los dos años siguientes a partir de la fecha en que se reincorporan a la actividad.

Tarifa plana de 60 euros durante el primer año para los autónomos que contraten a su primer trabajador de manera indefinida, siempre que no hayan tenido trabajadores durante los últimos 12 meses.

Posibilidad de deducir las cuotas de los autónomos societarios en el Impuesto de Sociedades, siempre que exista proporcionalidad entre la base de cotización y los rendimientos que declara la sociedad.

Brindar un subsidio de 426 euros durante 6 meses a los autónomos que hayan agotado la prestación por cese de actividad.

Los nuevos autónomos cuya facturación no supere los 30 000 euros anuales, quedarán exentos de tributar en concepto de IVA durante los 24 primeros meses de actividad por el importe que resulta de la diferencia entre el IVA soportado y el repercutido.

Garantizar los aplazamientos de IVA a los autónomos, de manera que disminuya la presión fiscal y se facilite el pago.

Ampliar la jubilación activa al 100% a todos los autónomos sin que sea necesario contratar a un trabajador. Así se brinda la posibilidad de compatibilizar pensión de jubilación con una actividad laboral.

Calcular la pensión sobre toda la vida laboral, teniendo en cuenta el 75 % de los mejores años y el 25 % de los peores.

Establecer una retribución mínima del Trabajador autónomo dependiente (TRADE) de 1 050 euros mensuales para evitar posibles abusos. Además, el TRADE, no su cliente, es quien debe comunicar y registrarse a través del Sistema RED, indicando los datos del cliente o clientes, que supongan al menos el 75 % de su facturación.

Posibilidad de deducir en el IRPF el 100% del gasto del vehículo eléctrico y la totalidad del IVA en su adquisición, tanto si se trata de un vehículo profesional como de aquellos que sean necesarios para el desarrollo de la actividad del autónomo.

Con estas y otras medidas la ATA pretende fomentar la contratación por parte de los autónomos, brindarles una mayor protección social, combatir la figura del falso autónomo, reducir las trabas y cargas administrativas y disminuir la presión fiscal.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Legal
Avales ante la administración

Con la Ley de Contratos del Sector Público que se aprobó en 2017, la administración ha intentado favorecer el acceso de las pymes y autónomos a las licitaciones públicas, agilizando los procedimientos, dividiendo los proyectos en lotes más pequeños y fáciles de gestionar, eliminando algunos requisitos y mejorando la transparencia a la hora de publicitar las licitaciones. No obstante, las ofertas deben ir acompañadas de un aval ante la administración.

¿Qué son los avales ante la administración?

La ley exige una serie de garantías para poder firmar un contrato público, uno de ellos es el aval. El artículo 108 indica que una de las formas aceptadas es el “aval de alguno de los bancos, cajas de ahorros, cooperativas de crédito, establecimientos financieros de crédito y sociedades de garantía recíproca autorizados para operar en España”.

El aval ante la administración tiene el fin de garantizar que las empresas cumplirán con las obligaciones legales y formales que han contraído con el organismo público correspondiente, demostrando que cumplen con las condiciones para acceder a los procesos de licitación y avalando la ejecución del contrato en tiempo y forma.

Tipos de avales ante la administración

Aval de Licitación. Es un aval provisional que debe presentar la empresa que quiera realizar una oferta para participar en un concurso público. Este tipo de aval garantiza que, si la empresa llega a ser la adjudicataria, firmará el contrato de ejecución con la administración, manteniendo las mismas condiciones que realizó en su oferta inicial

Aval de Cumplimiento. Es un aval definitivo que sustituye al aval de licitación y se aporta cuando la empresa ha sido adjudicataria del concurso. También conocido como aval de ejecución de contrato, garantiza el cumplimiento de las obligaciones que ha adquirido la empresa ante la administración.

¿Qué garantías ofrecen?

Fianza provisional. Mediante el aval de licitación, el avalista responde por el mantenimiento de la oferta que presentó la empresa para que le concedan determinada obra o servicio. En práctica, garantiza que la empresa tiene la capacidad técnica y/o financiera para mantener las condiciones de su oferta.

Ejecución de obra o prestación de servicios. Garantiza la adecuada ejecución del contrato, según las condiciones pactadas, de manera que la empresa se ajuste al presupuesto, tiempo y forma acordados. Esta cobertura se extiende, además, al periodo de garantía que pacten la empresa y la administración.

Acopio de materiales o anticipos. Durante la ejecución de una obra pública, es habitual que la administración realice un anticipo del presupuesto o una entrega a cuenta para la realización de la misma, destinada a la compra de los materiales necesarios. Esta cobertura garantiza que el material acopiado se destinará a la obra en cuestión o que los anticipos a cuenta se utilizarán según los términos previstos.

Garantía de retenciones. En los contratos de construcción y prestación de servicios que se extienden por largos periodos de tiempo, es habitual realizar diferentes pagos distribuidos a lo largo del contrato, en vez de hacer un único pago. Esta garantía sustituye las retenciones de las certificaciones de obra pactadas en contrato y se destina a cubrir cualquier defecto o vicio oculto, respondiendo por la buena ejecución de las obras o servicio contratado.

Ventajas de contar con los avales ante la administración

El aval de una SGR te permitirá presentar tu oferta en los concursos públicos, garantizando que cuentas con los recursos necesarios para encargarte de la obra o los servicios de la licitación. No solo te ayudará a transmitir una imagen más profesional y demostrar tu capacidad técnica o solvencia económica, sino que también te permitirá obtener parte de la liquidez que necesitas para ir poniendo en marcha las operaciones antes de la ejecución de las obras.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Legal
Gestión de clientes

Una adecuada gestión de clientes es fundamental para afrontar las épocas más complicadas del negocio o lidiar con un aumento de la competencia en el sector. Conocer a tus clientes y monitorizar sus hábitos de compra, te permitirá ofrecer experiencias personalizadas que contribuyan a la fidelización y aumenten tu cuota de mercado.

¿Por qué debes gestionar a tus clientes?

Segmentar mejor. Las herramientas de gestión de clientes te permiten monitorear, clasificar y medir el comportamiento de los consumidores, de manera que podrás obtener perfiles más precisos de tus diferentes clientes objetivos (o poner otro término que se entienda mejor).

Mejorar la experiencia de compra. Conocer mejor a tus clientes y al público potencial te permitirá diseñar estrategias de marketing personalizadas que mejoren significativamente la experiencia de compra.

Aumentar el índice de fidelización. Una adecuada gestión de los clientes va más allá de las ventas. Al crear un vínculo emocional a largo plazo con tus clientes, podrás convertirte en una love branding y lograr que pasen de ser simples consumidores a embajadores de tu marca.

Todo esto se traduce en un mayor volumen de negocio, podrás incrementar tus ventas y los beneficios.

¿Cómo seleccionar buenos clientes para tu empresa?

La mayoría de las empresas destinan muchos recursos a diseñar planes de marketing, acciones y promociones para ganar nuevos clientes. Sin embargo, al igual que los clientes eligen los productos y servicios, también las empresas deben seleccionar a los buenos clientes para que pasen a formar parte de su cartera.

1. Determina el perfil del cliente ideal

El cliente ideal es aquel que comprende el valor del producto o servicio que ofreces y está dispuesto a pagar su precio. Te ayudará tener claro quiénes son los consumidores que más pueden beneficiarse con tus productos o servicios, aquellos a los que puedes aportar más valor.

Si ya tienes una cartera de clientes, puedes utilizarla para identificar las características más interesantes para tu modelo de negocio. Ten en cuenta factores como la capacidad económica, nivel de exigencia, compromiso con el pago y las incidencias que provocan a lo largo del proceso de compra.

2. Adapta la estrategia de marketing al perfil deseado

Tendrás que adaptar tu estrategia de marketing al perfil del cliente que hayas determinado, centrándote en las características que más te interesan. Así tu mensaje impactará positivamente en el público que quieres atraer.

3. Gestiona eficientemente al cliente

El trabajo con el cliente no termina con su adquisición, es necesario clasificarlo en diferentes grupos o segmentos que faciliten su gestión y fidelización, para mejorar su experiencia de compra y aportarles valor a través de los servicios de postventa.

¿Por qué es mejor dejar de tener a ciertos clientes?

Todas las empresas necesitan reconocer que su producto o servicio no es ideal para todo tipo de clientes, no brindará los mismos resultados ni generará idéntica satisfacción. Enfocarte en tu cliente ideal, te permitirá concentrar tus esfuerzos y recursos ganando en eficiencia.

Eso significa que algunos clientes, más que aportar, restan a tus intereses y objetivos de negocio, llegando a ser nocivos. Los clientes que, por alguna u otra razón no se sienten satisfechos con tus productos o servicios, pueden dejar retroalimentaciones negativas que afecten la imagen de tu negocio.

Otros clientes pueden demandar un servicio muy personalizado que quizá no puedes ofrecer o que, simplemente, no te compensa desde el punto de vista económico porque sus compras son escasas.. También hay clientes que tardan demasiado en pagar, generan un número más elevado de incidencias o introducen cambios constantes en los proyectos, que representan un retraso para el flujo de trabajo del negocio.

En todos esos casos, deberías plantearte si te resulta conveniente retener a ese tipo de clientes.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Legal
Capitalizar el paro, emprender un negocio

Un 83,8 % de los emprendedores reconocen necesitar una inversión inicial, según reveló el último informe GEM. A pesar de ello, durante las primeras fases de un negocio suele ser difícil tener acceso a las vías de financiación convencionales, por lo que el 52,2 % recurre a sus ahorros personales para financiar sus proyectos y un 2,9 % lo hace con subvenciones o ayudas del gobierno. Capitalizar el paro es otra solución para emprender.

¿Qué es capitalizar el paro?

La capitalización del paro es el cobro en un único pago de la prestación de desempleo, con el objetivo de iniciar una actividad profesional. Con esta iniciativa, recogida en la actualización de la normativa en materia de autoempleo, el Estado pretende fomentar el empleo autónomo entre quienes reciben una prestación por desempleo de nivel contributivo, aunque también pueden integrarse en una cooperativa, una sociedad laboral o aportar ese capital a una empresa de nueva creación de la que se posea el control efectivo.

¿Cuáles son los requisitos para capitalizar el paro?

Desde el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), indican los requisitos para capitalizar el paro:

Ser beneficiario de una prestación contributiva por desempleo y tener pendientes, al menos tres mensualidades. Si se trata de una prestación por cese de actividad, debes tener pendiente seis meses.

No haber cobrado un pago único en los 4 años anteriores a la solicitud.

Empezar la actividad en el plazo máximo de un mes desde que se concede el pago único. Puedes comenzar la actividad y darte de alta en la Seguridad Social antes de la resolución del pago, pero no antes de su solicitud. En un plazo de un mes, prorrogable por otro mes, tendrás que inscribirte en el Régimen Especial de Autónomos.

Justificar a través de una memoria la finalidad de la inversión, indicando además el capital necesario total y la distribución prevista de la inversión.

Existen algunas condiciones adicionales para capitalizar el paro:

Si se ha impugnado el cese de la relación laboral que ha generado la prestación por desempleo, tendrás que esperar hasta que se resuelva el procedimiento para solicitar el pago único. Tampoco se concede a quienes estén sujetos a un ERE de suspensión o reducción de jornada, o a los trabajadores fijos discontinuos.

No puedes capitalizar el paro siendo autónomo; o sea, si en los 24 meses anteriores a la solicitud has conciliado la prestación por desempleo de nivel contributivo con un trabajo como autónomo.

Si quieres unirte a una cooperativa que prevé un periodo de prueba, tendrás que presentar la solicitud.

No puedes ser socio capitalista en una cooperativa o sociedad laboral ya que la capitalización del paro está pensada para fomentar el autoempleo.

¿Cuánto puedes cobrar?

De la prestación por desempleo que tengas pendiente, se deducirá el importe del interés general del dinero aplicable en el momento de la solicitud. La cantidad a cobrar variará según el destino de esa capitalización.

Si justificas la inversión, puedes obtener el 100 % del valor del importe de la prestación. También podrías recibir únicamente la cantidad que justifiques como inversión o el importe total destinado a subvencionar las cuotas mensuales a la Seguridad Social, si no necesitas realizar una inversión inicial. SEPE explica los diferentes casos, aunque debes saber que esas cantidades están exentas de IRPF.

Ventajas de capitalizar la prestación por desempleo para ser autónomo

Acceso a un capital para arrancar tu actividad. A diferencia de otras ayudas y subvenciones para autónomos, que suelen tardar en llegar, la capitalización del paro generalmente se recibe un mes después de haber cursado la solicitud, por lo que podrás invertir rápidamente ese capital en poner en marcha tu negocio.

Flexibilidad en las modalidades. Para capitalizar el paro no es necesario que realices una inversión inicial, puedes destinar ese capital a cubrir los pagos de las cuotas a la Seguridad Social, lo cual te brinda más seguridad y tranquilidad a la hora de emprender.

Cubrir los gastos de constitución. La capitalización del paro no solo se puede destinar a una inversión inicial, como la compra de maquinaria, mobiliario o un vehículo industrial, sino que también puedes usarla para cubrir los gastos de constitución como el alquiler de un local, una reforma o el pago de las tasas.

Es compatible con otras ayudas y subvenciones. Capitalizar el paro no te impide solicitar otras ayudas y subvenciones, pues no se trata de un capital público sino del anticipo de una cantidad que te corresponde por ley, aunque algunos subsidios autonómicos y locales sí podrían ser incompatibles. En ese caso, si necesitas una ayuda adicional para emprender tu negocio, recuerda que puedes contar con el aval de una SGR.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Legal
Aplazar las deudas con Hacienda

Cumplir con tus obligaciones tributarias es fundamental, tanto si eres autónomo como si llevas una pyme. Si no lo haces, es probable que tengas que pagar multas, recargos e intereses de demora. Adeudar a la Agencia Tributaria también te cerrará las puertas a las líneas de crédito y te impedirá participar en licitaciones públicas o acceder a ayudas y subvenciones estatales. Si no puedes hacer frente a los pagos por un problema de liquidez, la mejor opción es aplazar tu deuda con Hacienda.

¿Qué deudas se pueden aplazar?

La Agencia Tributaria permite aplazar deudas a los autónomos y las pymes en cualquier momento, desde que comienza el periodo voluntario de pago del impuesto hasta su vencimiento. Si no has podido pagar a tiempo, puedes solicitar igualmente el aplazamiento durante el periodo ejecutivo. La posibilidad de aplazamiento desaparece cuando se inicia el procedimiento de embargo.

Las deudas con Hacienda que puedes aplazar son:

-       Pagos fraccionados del IRPF para los empresarios o profesionales, ya trabajen en estimación directa, según las ganancias reales, u objetiva, por módulos Se trata de los modelos 140 y 131.

-       Declaración anual del IRPF. Si solicitas un fraccionamiento, tendrás que pagar el 60 % del total en el primer plazo, hasta el 30 de junio, y el 40 % restante en el segundo plazo, hasta el 5 de noviembre. Esta opción no tiene un coste añadido y, si no dispones de la liquidez necesaria para realizar el primer pago, puedes solicitar un aplazamiento.

-       Declaración anual del Impuesto de Sociedades. Los emprendedores que lleven una pyme también pueden aplazar la cuantía que grava la obtención de renta por parte de las sociedades, que sería el modelo 200.

Recuerda que para aplazar una deuda con Hacienda, tienes que justificar los motivos por los cuales no puedes pagar. Cuando la Agencia Tributaria acepte el aplazamiento, fijará un calendario de pagos hasta satisfacer la totalidad de lo adeudado, más el recargo.

¿Qué deudas no se pueden aplazar?

Con la reciente modificación de la Ley General Tributaria, no se pueden fraccionar ni aplazar las siguientes deudas:

-       Deudas del obligado a realizar ingresos a cuenta. Se trata de los modelos 111, 115 y 123.

-       Deudas derivadas de tributos legalmente repercutidos, a menos que demuestres que estos no han sido pagados.

-       Pagos fraccionados a cuenta del Impuesto sobre Sociedades, el modelo 202.

-       Deudas derivadas de la ejecución de resoluciones firmes, total o parcialmente desestimatorias, suspendidas durante las reclamaciones o recursos, ya sean por vía administrativa o contenciosa.

¿Cómo se aplaza una deuda con Hacienda?

Presenta la solicitud de aplazamiento de manera presencial o telemáticamente, siguiendo los pasos que indica la Agencia Tributaria. Tendrás que presentar una solicitud independiente para cada deuda que se quiera aplazar y la documentación que justifique el aplazamiento. Junto a esa solicitud debes presentar un calendario de pagos, hasta un máximo de 12 plazos anuales. Si Hacienda no lo acepta, te propondrá un calendario alternativo. 

En el caso de las deudas inferiores a 30.000 euros, desde que entró en vigor la ley de 2015, mediante la cual se aumentó el límite exento de aportar garantías en las solicitudes de fraccionamiento y aplazamiento, el proceso es automatizado y no es necesario presentar un aval, seguro de caución o garantía hipotecaria.

Si la deuda supera los 30.000 euros, tendrás que presentar un aval. En cualquier caso, considera que contar con un aval implica ciertas garantías, por lo que el interés de demora que se aplica es más bajo. El recargo a pagar sí dependerá del tipo de interés que se fije cada año en los Presupuestos Generales del Estado. Si necesitas un aval para fraccionar o aplazar tu deuda con Hacienda, o para conseguir financiación que te permita sanear tus cuentas, puedes contar con la ayuda de las SGR.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Legal
Qué es un avalista

El avalista es la persona o entidad que actúa como fiador con el fin de garantizar o asegurar el cumplimiento de las obligaciones económicas que ha contraído el avalado. Mediante un aval, el avalista declara que está dispuesto a hacer frente a los compromisos que ha adquirido el avalado, generalmente a través del pago de cierta cantidad de dinero.

¿Por qué necesitas un avalista?

Si eres un autónomo o tienes una pyme, es probable que en algún momento necesites un préstamo para tu negocio, ya sea para financiar las necesidades de circulante o para emprender una estrategia de internacionalización.

Sin embargo, el año pasado el 18 % de las pymes no logró acceder a la financiación que necesitaba por la falta de garantías, según indicó la última edición del ‘Informe sobre Financiación de la Pyme’ en España de Cesgar. Contar con un avalista es la mejor estrategia para acceder a ese crédito y mejorar sus condiciones.

¿Cuáles son los compromisos, obligaciones y derechos que debes saber al avalar?

La principal obligación del avalista consiste en hacer frente a los compromisos que ha contraído el avalado ante terceros. Si el avalado incurre en impagos de la deuda o no cumple con las condiciones del contrato, faltando a los servicios contratados, el fiador tendrá que asumir el coste económico.

El avalista también puede ampararse en tres derechos fundamentales:

  1. Obligación del acreedor a dirigirse primero al deudor, de manera que la deuda o los perjuicios se reclamarán en un primer momento a éste.
  2. Posibilidad de señalar los bienes del deudor con los que se puede saldar la deuda contraída, de forma que estos sean confiscados para hacer frente a las obligaciones contraídas.
  3. Dividir la deuda entre las diferentes figuras obligadas al pago, en caso de que existan más avalistas.

Vale aclarar que, en el caso de los avales para los contratos financieros, estos derechos se suelen excluir ya que se pacta una fianza solidaria. Esto significa que el avalista tiene la misma responsabilidad que el deudor en caso de impago, de manera que no puede obligar al acreedor a reclamar primero al deudor e intente incautar sus bienes.

Sin embargo, aunque el avalista tenga que hacer frente a la deuda que contrajo el beneficiario del aval, tiene derecho a reclamarle las cantidades abonadas, junto a los intereses de demora y una indemnización por los perjuicios causados.

Ventajas de tener un avalista siendo pyme o autónomo


Muchos autónomos y pymes tienen que presentar un aval para acceder a los préstamos bancarios que necesitan para impulsar su negocio. Contar con el respaldo de un avalista es muy ventajoso. No es casual que el 78,6 % de las pymes afirme lograr un crédito o préstamos mayor y con plazos de devolución más amplios gracias a los avales de las SGR.

  1. Permite ampliar tu capacidad de endeudamiento. Con el apoyo de un avalista tendrás acceso a un préstamo más elevado que no estaba al alcance de tu negocio.
  2. Reduce los costes financieros del préstamo ya que contar con un avalista reduce el nivel de riesgo que representa la operación. Ello te coloca en una posición más ventajosa para negociar con la entidad bancaria tipos de interés más bajos.
  3. Permite acceder a plazos de devolución más ventajosos para tu negocio, de manera que el préstamo no termine convirtiéndose en una carga. Con el apoyo de un avalista también puedes negociar otros detalles, como eliminar el coste por la amortización anticipada.
  4. Brinda una imagen más profesional. Contar con un avalista transmite una imagen más profesional y solvente que te facilitará el acceso al crédito o a proyectos de mayor envergadura.
  5. Asesoramiento financiero personalizado. En el caso de las SGR, éstas no solo brindan avales financieros y técnicos, sino que también ofrecen un servicio de asesoramiento a través de un estudio detallado del funcionamiento de tu negocio, para ayudarte a elegir la línea de financiación que mejor se ajuste a tus necesidades.
Autor: ConAvalSí
Categoría: Legal
Sociedad de Responsabilidad Limitada

Una de las primeras decisiones que debes tomar a la hora de emprender un proyecto se refiere a la forma jurídica bajo la cual vas a operar. Trabajar como autónomo suele ser lo más sencillo, pero no siempre es lo más conveniente. En algunos casos es más interesante crear una Sociedad de Responsabilidad Limitada (SL).

¿Qué es la responsabilidad limitada?

La responsabilidad limitada es el principio legal bajo el cual se constituye la Sociedad de Responsabilidad Limitada, una forma jurídica que protege al emprendedor al limitar su responsabilidad frente a terceros.

A diferencia de los autónomos, que deben responder con su patrimonio personal si el negocio quiebra y arrastra deudas o recibe una demanda a la que no puede hacer frente, el principio de responsabilidad limitada implica que el emprendedor solo puede perder lo que ha invertido en la empresa. Su patrimonio personal no se verá comprometido, a menos que se demuestre que ha actuado de mala fe.

Ventajas de crear una empresa de sociedad limitada

La responsabilidad frente a terceros se limita al capital social de la empresa y los bienes de su propiedad.

Existe la posibilidad de constituir una sociedad limitada unipersonal, de manera que no es necesario contar con un número mínimo de socios.

Sus costes de constitución son asequibles, en el orden de los 600 euros, y el capital social mínimo exigido es de 3 000 euros, que puedes usar para financiar inversiones en la empresa. 

El proceso de constitución y gestión es más sencillo. Dado que la Sociedad de Responsabilidad Limitada cuenta con un capital pequeño, su constitución es más rápida y los estatutos demandan menos previsiones que una Sociedad Anónima. Sus costes legales y contables también suelen ser más asequibles.

El emprendedor puede asignarse un sueldo y desgravarlo como gasto de la empresa.

Más facilidades para acceder al crédito que ofrecen las entidades bancarias ya que una sociedad de responsabilidad limitada transmite una imagen más profesional y solvente.

Posibilidad de captar a clientes más importantes y acceder a proyectos de mayor envergadura ya que una empresa brinda más confianza y seguridad.

Reducción de la carga fiscal cuando se superan ciertas ganancias ya que el impuesto de sociedades es fijo al 25 %, mientras que los tipos impositivos del IRPF son progresivos. Además, según la ley de apoyo al emprendedor, durante los dos primeros años en los que obtengas beneficios podrás tributar al 15 %.

Requisitos y trámites para crear una sociedad de responsabilidad limitada

1. Registra el nombre de la empresa.

En el Registro Mercantil Central, ya sea de manera presencial u online, solicita el certificado negativo de denominación social, un documento mediante el cual se acredita que el nombre de tu empresa es único. Con ese certificado reservas el nombre para tu empresa durante seis meses, pasado el cual, si no has hecho el registro ante notario, tendrás que renovarlo. 

2. Deposita el capital social en una cuenta bancaria a nombre de tu empresa.

Abre una cuenta bancaria y deposita los 3 000 euros que representan el capital social mínimo. El banco te dará un certificado de dicho ingreso. 

3. Constituye la Sociedad de Responsabilidad Limitada.

Necesitas redactar, junto a los socios, los Estatutos Sociales, las normas por las que se regirá el funcionamiento de tu pyme. Con ese documento, la certificación negativa del Registro Mercantil Central y el certificado bancario, podréis firmar la escritura pública de la constitución de la sociedad ante notario.

4. Solicita el NIF.

Sigue los pasos que especifica la Agencia Tributaria para solicitar el NIF. Ten en cuenta que, al inicio, te facilitarán un NIF provisional, recibirás el definitivo en un plazo de seis meses.

5. Date de alta en IAE y presenta la Declaración Censal.

En Agencia Tributaria también debes dar de alta tu empresa en el Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE), indicando la actividad empresarial que vas a realizar. También tienes que presentar la declaración censal mediante el modelo 036 o 037.

6. Inscribe la empresa en el Registro Mercantil.

Para que tu empresa tenga forma jurídica, debes inscribirla en la oficina del Registro Mercantil de la provincia donde esté domiciliada, presentando todos los documentos que acrediten su constitución. Para realizar este trámite tendrás un plazo de dos meses, contando a partir de la obtención de la escritura de la constitución.

Por último, recuerda que puedes contar con un aval de las SGR para comenzar tu negocio y obtener la financiación que necesitas para llevar adelante tu proyecto.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Legal
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