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Legal: Consejos e-información legal para pymes y autónomos

Ayudas y subvenciones para autónomos en 2018

Cada vez más personas se animan a emprender un negocio por cuenta propia. La Asociación de Trabajadores Autónomos reveló que durante los primeros cinco meses de 2018 se registró el mayor aumento de afiliados al RETA de todos los tiempos, a razón de 380 autónomos nuevos cada día. Si estás pensando en emprender, te desvelamos cuales son las ayudas y subvenciones a autónomos que puedes aprovechar este año.

Subvenciones a autónomos en situación de desempleo

Con la Ley de Concesión de Subvenciones al Programa de Promoción del Empleo Autónomo se han puesto en marcha una serie de ayudas a los autónomos:

-Subvención máxima de 10 000 euros.

Subvención para las personas en situación de desempleo que comiencen a trabajar como autónomos. En el caso de las mujeres víctimas de la violencia de género, la cuantía aumenta un 10 %, aunque cada Comunidad Autónoma tiene libertad para modificar las cantidades.

Para acceder a esta ayuda debes invertir en activo inmovilizado al menos 5 000 euros, impuestos excluidos, durante los tres meses anteriores al inicio de la actividad y los seis meses posteriores. También debes comprometerte a trabajar de dos a tres años, si cierras antes tu negocio tendrás que devolver esta ayuda para autónomos.

-Subvención financiera.

Esta subvención a autónomos equivale a la reducción de hasta 4 puntos del interés que fije la entidad de crédito pública o privada que te conceda el préstamo que necesitas para emprender tu negocio. El límite, hasta un máximo de 10 000 euros, queda en manos de las Comunidades Autónomas.

Tendrás que destinar al menos un 75 % de este préstamo a financiar inversiones en inmovilizado fijo, en el cual hayas invertido al menos 5 000 euros. No obstante, puedes dedicar hasta un 25 % a financiar el activo circulante.

-Subvención para asistencia técnica.

El objetivo de esta subvención a autónomos es financiar parcialmente la contratación de los servicios externos que necesites para poner en marcha tu negocio, incluyendo los estudios de viabilidad, comercialización y organización. Puedes financiar hasta un 75 % del coste de esos servicios, con un tope de 2 000 euros.

-Subvención para la formación.

Esta ayuda a autónomos está pensada para financiar parcialmente los cursos relacionados con la dirección y gestión empresarial o nuevas tecnologías de la información y la comunicación que necesites para iniciar tu negocio. La cuantía es del 75 % del coste de la formación, con un tope de 3.000 euros.

Bonificación de las cuotas a la Seguridad Social

Puedes aprovechar la tarifa plana de 50 euros al mes durante un año en la base mínima de cotización. Si eliges otra base, se aplicará una bonificación del 80 %. Los seis meses siguientes se aplica una reducción del 50 % de la cuota y los otros seis meses una bonificación del 30 %.

Los hombres de menos de 30 años y las mujeres menores de 35 pueden aprovechar una bonificación del 30 % de la cuota un año más. En el caso de las personas con discapacidad y las víctimas de violencia de género y terrorismo, se aplica una bonificación adicional del 50 % durante los siguientes 48 meses.

También puedes aprovechar las bonificaciones a los familiares en calidad de autónomos colaboradores: una reducción de las cuotas a la Seguridad Social del 50 % durante 18 meses y del 25 % durante los seis meses posteriores. De hecho, las ayudas a autónomos se mantienen aunque contrates a otras personas.

Inspección de trabajo en Pymes

Cualquier autónomo, pyme o empresa que tenga empleados en su plantilla puede estar sujeto a una inspección de trabajo. No siempre se debe a una denuncia, en muchos casos se trata de un procedimiento rutinario del Ministerio de Trabajo para asegurarse de que los empresarios cumplen con las condiciones laborales que establece la normativa vigente. 

Si el inspector detecta que estás incumpliendo la ley, puede aplicar diferentes sanciones según la gravedad de la infracción. Esa sanción también implicará la pérdida automática de ayudas, bonificaciones y cualquier beneficio de programas para el empleo y la formación durante dos años, o cinco si se trata de una infracción muy grave. No obstante, si bien es cierto que estar bajo la lupa suele generar tensión, si sigues estos consejos no tendrás que preocuparte.

Muéstrate colaborativo

Una inspección de trabajo puede realizarse sin preaviso, por lo que es importante que estés preparado para recibir al inspector en cualquier momento. Recuerda que todos aquellos comportamientos que retrasen, perturben o impidan la labor del inspector, desde un retraso en la comparecencia hasta intentar impedir que acceda al lugar de trabajo, se consideran obstrucción a la justicia

Lo mejor es facilitar la labor del inspector y poner a su disposición toda la documentación que te pida. No olvides que también puede solicitar el acceso a cualquier zona del lugar de trabajo, tomar declaración a tus empleados, fotografiar el sitio e incluso pedir claves de acceso a los ordenadores. Obviamente, para facilitarle el acceso puedes pedirle que primero se identifique. 

Asegúrate de tener toda la documentación en regla

Si tienes todos los documentos en regla, no tendrás por qué preocuparte, pero recuerda que la inspección de trabajo puede remontarse hasta 4 años atrás, por lo que estás obligado a guardar toda la documentación de ese periodo.

El inspector puede pedirte desde la escritura de constitución de la sociedad y el resguardo de inscripción de la misma en la Seguridad Social hasta la Inscripción y Declaración del Impuesto de Sociedades, las retenciones del IRP, los justificantes del pago de las retribuciones, los registros contables y, por supuesto, los documentos de inscripción, afiliación, alta y baja a la Seguridad Social de los trabajadores, así como los justificantes del abono de las cuotas de la Seguridad Social. Es probable que también quiera echarle un vistazo al calendario de trabajo, el registro diario de las horas de entrada y salida de cada trabajador, las nóminas y los contratos de trabajo.

No olvides el plan de prevención de riesgos laborales

El Ministerio de Trabajo señala que “el empresario debe garantizar la salud y seguridad de los trabajadores a su servicio en todos los aspectos relacionados con su trabajo”, por lo que las inspecciones de trabajo en las pymes suelen hacer hincapié en la prevención de riesgos laborales.

Para cumplir la ley, debes elaborar, implantar y aplicar un plan de prevención de riesgos laborales; que consiste en evaluar los riesgos que existen en tu pyme y diseñar medidas preventivas para evitarlos o minimizarlos en la medida de lo posible. En ese plan debes especificar qué vas a hacer y cómo, así como las tareas que corresponden a cada miembro de la plantilla. Si tienes pocos trabajadores y el nivel de peligrosidad es bajo, puedes realizar un plan de prevención de riesgos laborales simplificado.

Categoría: Legal
Ley de autónomos

En España hay 3,2 millones de autónomos, el 22% de los cuales está generando empleo, pero prácticamente el 90% sigue cotizando por la base mínima y un 97% admite que no llega a ser mileurista.

Para ayudar a este colectivo, el año pasado el gobierno aprobó la Ley de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo, aunque algunas de sus medidas entraron en vigor el 1 de enero de este año. Te contamos cuáles son para que les saques el máximo provecho.

Siete medidas para impulsar el trabajo autónomo

 1. Ampliación de la tarifa plana.

 Con la nueva ley de autónomos, la tarifa plana se amplía durante un periodo de 24 meses. Durante el primer año se aplicará 50 euros. Al año siguiente, los autónomos podrán aprovechar una reducción del 50% (137,97 euros) de la cuota durante los primeros seis meses y del 30% (192,79 euros) durante los seis meses restantes. Las mujeres de menos de 35 años y los hombres menores de 30 pueden aprovechar una bonificación adicional de un año del 30% sobre la cuota por contingencias comunes.

2.   Facilitación de las condiciones de acceso. 

Esta ley de autónomos facilita las condiciones de acceso ya que reduce el plazo permitido sin cotizar a dos años, en vez de cinco, como se exigía antes. En el caso de los autónomos que ya han disfrutado de una bonificación, el plazo será de tres años.

3.    Altas y bajas. 

Podrás darte de alta o de baja hasta tres veces a lo largo de un año natural. Con la nueva ley de autónomos tampoco tendrás que cotizar por el mes completo sino tan solo por los días trabajados efectivamente, contando a partir del día del alta.

4.    Base de cotización. 

Para lograr que el sistema de cotización sea más justo, ahora los autónomos pueden cambiar su base de cotización hasta cuatro veces a lo largo del año natural, una medida muy conveniente para los negocios que tienen una gran estacionalidad.

5.    Deducción de suministros.

Una de las medidas más interesantes de esta nueva ley de autónomos son lasdeducciones del 30% de los suministros del hogar como la electricidad, el agua, la luz e Internet sobre la parte de la vivienda donde realizas la actividad profesional, siempre y cuando hayas declarado los metros cuadrados correspondientes en el modelo 036 o 037. También puedes deducir hasta 27,27 euros diarios en España y 48 euros en el extranjero por concepto de manutención, asegurándote de que esos gastos corresponden a tu actividad económica y tengas la factura correspondiente.

6. Reducción del recargo por deudas. 

Esta ley de autónomos reduce los recargos por deudas con la Seguridad Social del anterior 20% al 10%, siempre que pagues dentro del primer mes natural posterior al del vencimiento del plazo de ingreso.

7.   Facilidades para las personas vulnerables. 

Las personas que tienen una discapacidad superior al 33% y aquellas que hayan sido víctimas de la violencia de género o del terrorismo, pueden aprovechar una reducción de la cuota a la Seguridad Social del 80% durante el primer año y del 50% los siguientes 48 meses.

Aspectos legales del comercio electrónico

Con las herramientas informáticas actuales, poner en marcha una tienda online es relativamente sencillo y, a diferencia de los negocios físicos, no es necesario pedir un permiso de apertura. Esas facilidades, unido al crecimiento sostenido del e-commerce en España, pueden animarte a abrir un negocio online, pero antes de dar ese paso debes conocer cuáles son tus obligaciones fiscales y legales.

Aspectos fiscales

Para facturar las ventas de un negocio online debes estar dado de alta como autónomo o haber creado una pyme.

En dependencia del tipo de producto y su costo, emitirás una factura normal o simplificada. En el caso de los productos digitales, como los ebooks, cursos, música y videojuegos, tendrás que aplicar el IVA vigente en el país del comprador y guardar durante diez años dos pruebas no contradictorias que demuestren la localización del mismo.

Propiedad intelectual

Internet es un medio proclive al robo de la propiedad intelectual, por lo que es importante que no olvides registrar la marca de tu empresa y te asegures la propiedad del dominio que elijas para tu negocio online. Si dejas el desarrollo del e-commerce y la tramitación del dominio en manos de otra persona, podrías descubrir que el dominio no está registrado a tu nombre. Puedes comprobar la propiedad en Whois, donde tu nombre debe aparecer como “Registratario”.

Ley de Ordenación del Comercio Minorista

Desde el punto de vista legal, no existen grandes diferencias entre una tienda física y un negocio online. En las ventas a distancia el plazo de entrega de los productos es de 30 días naturales a partir de la venta. El cliente tendrá un plazo de catorce días para devolver el producto sin tener que alegar ninguna causa y tú tendrás un plazo similar para devolverle el dinero. Si la compra se realizó con una tarjeta no identificada electrónicamente, el titular tiene derecho a exigir la anulación inmediata de la operación.

Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico (LSSI)

La Ley de Comercio Electrónico se asegura de que los usuarios y clientes de los negocios online tengan todos los datos necesarios para tomar decisiones informadas. En la página de “Aviso Legal”, por ejemplo, tienes la obligación de indicar el nombre de tu pyme, su domicilio fiscal, los datos del Registro Mercantil, el NIF y la dirección de correo electrónico. Si eres un profesional autónomo de un sector colegiado, tendrás que indicar además el colegio y número de colegiado. 

La LSSI también regula la política de cookies de tu e-commerce. Tienes el deber de informar de forma clara y visible sobre las cookies que utilizas en tu negocio online para que el usuario pueda dar su consentimiento expreso. Debes explicar qué es una cookie, qué tipos utilizas, cuál es su finalidad y cómo deshabilitarlas. Incumplir la política de cookies se puede multar con hasta 600.000 euros.

La página de “Condiciones de Uso” también es vital. Debes dejar claros los derechos y obligaciones del consumidor, las formas de pago y las condiciones de compra, así como la política de devoluciones. Y en el precio de los productos debes indicar si están incluidos los impuestos, gastos de envío o cualquier otro cargo.

Ley de Protección de Datos (LOPD)

Si tienes un e-commerce, almacenarás los datos de tus clientes, trabajadores y/o proveedores. Toda esa información se rige por la Ley de Protección de Datos personales y empresariales, cuyo incumplimiento puede dar pie a sanciones de hasta 600.000 euros.

Si manejas datos de nivel de seguridad medio o alto, debes inscribir los ficheros en el Registro de la Agencia Española de Protección de Datos y hacer al menos una auditoría cada dos años. Con la nueva ley de protección de datos en el ámbito europeo también estás obligado a comunicar a la AEPD cualquier vulneración de la seguridad.

Categoría: Legal
Tags: E-commerce
Ley de Comercio Electrónico: Aspectos clave para tu negocio online

Con las herramientas informáticas actuales, poner en marcha una tienda online es relativamente sencillo y, a diferencia de los negocios físicos, no es necesario pedir un permiso de apertura.

Esas facilidades, unido al crecimiento sostenido del e-commerce en España, pueden animarte a abrir un negocio online, pero antes de dar ese paso debes conocer cuáles son tus obligaciones fiscales y legales.

Aspectos fiscales

Para facturar las ventas de un negocio online debes estar dado de alta como autónomo o haber creado una pyme. En dependencia del tipo de producto y su costo, emitirás una factura normal o simplificada. En el caso de los productos digitales, como los ebooks, cursos, música y videojuegos, tendrás que aplicar el IVA vigente en el país del comprador y guardar durante diez años dos pruebas no contradictorias que demuestren la localización del mismo.

Propiedad intelectual

Internet es un medio proclive al robo de la propiedad intelectual, por lo que es importante que no olvides registrar la marca de tu empresa y te asegures la propiedad del dominio que elijas para tu negocio online. Si dejas el desarrollo del e-commerce y la tramitación del dominio en manos de otra persona, podrías descubrir que el dominio no está registrado a tu nombre. Puedes comprobar la propiedad en Whois, donde tu nombre debe aparecer como “Registratario”.

Ley de Ordenación del Comercio Minorista

Desde el punto de vista legal, no existen grandes diferencias entre una tienda física y un negocio online. En las ventas a distancia el plazo de entrega de los productos es de 30 días naturales a partir de la venta. El cliente tendrá un plazo de catorce días para devolver el producto sin tener que alegar ninguna causa y tú tendrás un plazo similar para devolverle el dinero. Si la compra se realizó con una tarjeta no identificada electrónicamente, el titular tiene derecho a exigir la anulación inmediata de la operación.

Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico (LSSI)

La Ley de Comercio Electrónico se asegura de que los usuarios y clientes de los negocios online tengan todos los datos necesarios para tomar decisiones informadas. En la página de “Aviso Legal”, por ejemplo, tienes la obligación de indicar el nombre de tu pyme, su domicilio fiscal, los datos del Registro Mercantil, el NIF y la dirección de correo electrónico. Si eres un profesional autónomo de un sector colegiado, tendrás que indicar además el colegio y número de colegiado. 

La LSSI también regula la política de cookies de tu e-commerce. Tienes el deber de informar de forma clara y visible sobre las cookies que utilizas en tu negocio online para que el usuario pueda dar su consentimiento expreso. Debes explicar qué es una cookie, qué tipos utilizas, cuál es su finalidad y cómo deshabilitarlas. Incumplir la política de cookies se puede multar con hasta 600.000 euros.

La página de “Condiciones de Uso” también es vital. Debes dejar claros los derechos y obligaciones del consumidor, las formas de pago y las condiciones de compra, así como la política de devoluciones. Y en el precio de los productos debes indicar si están incluidos los impuestos, gastos de envío o cualquier otro cargo.

Ley de Protección de Datos (LOPD)

Si tienes un e-commerce, almacenarás los datos de tus clientes, trabajadores y/o proveedores. Toda esa información se rige por la Ley de Protección de Datos personales y empresariales, cuyo incumplimiento puede dar pie a sanciones de hasta 600.000 euros.

Si manejas datos de nivel de seguridad medio o alto, debes inscribir los ficheros en el Registro de la Agencia Española de Protección de Datos y hacer al menos una auditoría cada dos años. Con la nueva ley de protección de datos en el ámbito europeo también estás obligado a comunicar a la AEPD cualquier vulneración de la seguridad.

Categoría: Legal
Novedades sobre la RGPD: Adapta tu negocio online a la nueva ley

Si tienes un negocio online, a partir del 25 de mayo de 2018 comenzará a aplicarse el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), por lo que es fundamental que adaptes las medidas de seguridad informáticas a la nueva normativa.

Este reglamento, que se implantará en todos los países de la Unión Europea con el objetivo de reforzar el control de los datos personales de los ciudadanos, puede entenderse como una actualización de la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD) que ya se aplicaba en España.

Cinco novedades del RGPD que afectan la LOPD para empresas

1. Inscripción de ficheros en la AEPD.

Con la LOPD, las empresas tenían la obligación de inscribir los ficheros, pero con la RGPD se puede llevar un registro interno de las actividades, sin necesidad de inscribirlos en la AEPD.

2. Notificación de violaciones de seguridad.

Esta nueva normativa prevé implementar protocolos de aviso para detectar brechas de seguridad. Por tanto, si el responsable de seguridad de tu pyme detecta una fisura en la protección de datos, tiene la obligación de notificarla en un plazo máximo de 72 horas a la AEPD y a las personas afectadas. 

3. Información y consentimiento del interesado.

Con la implantación de la RGPD, el silencio no se asume como consentimiento, por lo que tendrás que aplicar un mecanismo para que las personas brinden su consentimiento expreso, explicando además los motivos por los que recoges sus datos, cómo los usarás y cómo pueden ejercer sus derechos. En el caso de los menores de 16 años, los padres o tutores legales son quienes validan la cesión de datos. Puedes profundizar en esta guía rápida para el cumplimiento del deber de informar.

4. Medidas de seguridad.

La LOPD para empresas indicaba qué medidas debían cumplir, pero esta nueva normativa brinda una mayor libertad, dejando que sean las empresas quienes decidan qué modelos y medidas de seguridad aplicar para garantizar la seguridad de los datos.

5. Responsabilidad proactiva.

La RGPD pretende que las empresas dejen de ser reactivas y asuman un papel proactivo. Por eso, exige que la persona responsable del tratamiento y protección de los datos en tu pyme demuestre que cumple con todos los requisitos exigidos, aplicando un modelo de prevención de riesgos. 

Nuevos derechos para los usuarios y sanciones más duras para las empresas

1. Ventanilla única.

Las personas que consideren que se han vulnerado sus derechos, pueden reclamar ante una autoridad única que responde al Comité Europeo de Protección de Datos.

2. Derecho al olvido.

Las personas pueden solicitar que se borren sus datos personales, si consideran que el fin para el cual se reclutaron no tiene validez o creen que atentan contra su imagen personal.

3. Delegado de Protección de Datos (DPO).

El nuevo reglamento prevé la figura de un delegado que se encargará de informar, asesorar y supervisar a la persona responsable en tu pyme de la gestión y protección de los datos. 

4. Sanciones mayores.

Con la LOPD, las empresas se exponían a una sanción máxima de 600.000 euros, pero con la RGPD la multa puede ascender a 20 millones de euros o un 4 por ciento del volumen de negocio, según la cifra mayor.

Esta nueva normativa implica un mayor compromiso, pero su cumplimiento es obligatorio, por lo que es recomendable que te informes detalladamente a través de esta guía general sobre la RGPD.

Categoría: Legal
Tags: Autónomos , Pymes
Cumplir con la LOPD si soy autónomo

Si eres autónomo y recopilas datos personales de clientes, proveedores y/o empleados, tienes que cumplir con la Ley de Protección de Datos (LOPD) que se aplica en España y con el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) que entrará en vigor a partir del 25 de mayo de 2018 en el ámbito europeo. Ambas leyes tienen el objetivo de garantizar la protección de los datos personales y su incumplimiento puede exponerte a graves sanciones económicas.

Siete pasos para cumplir con la LOPD en tu negocio

1. Identifica los ficheros con datos personales.

Si tienes empleados, clientes privados, proveedores o usuarios web, es probable que almacenes datos de carácter personal. El simple hecho de brindar la posibilidad de subscribirse a tu sitio web ya implica que debes cumplir con la LOPD como autónomo. Por tanto, el primer paso consiste en identificar los ficheros que contienen esos datos personales.

2. Determina el nivel de seguridad.

Como regla general, cuanta más información sensible recopiles, más medidas de seguridad tendrás que implementar. El nombre, dirección postal, correo electrónico, NIF y teléfono son datos de nivel básico. La información sobre la solvencia, créditos, infracciones administrativas y los datos referentes a la personalidad, aficiones y costumbres se consideran de nivel medio. La ideología, origen racial, religión, genética y orientación sexual son datos de nivel de seguridad alto.

3. Evaluación del Impacto en la Protección de Datos (EIPD).

Si recopilas datos de nivel de seguridad alto que pueden representar un riesgo para los derechos y libertades de las personas, es obligatorio evaluar la probabilidad de que se produzcan situaciones de riesgo y la gravedad de las mismas. Lo más conveniente es contratar a un profesional que administre los ficheros y lleve la seguridad, aunque también puedes recurrir a la figura del Delegado de Protección de Datos, cuya contratación es obligatoria si, por ejemplo, tienes una tienda online o trabajas con pacientes.

4. Elabora el Documento de Seguridad.

En este documento debes explicar cómo tratas los datos personales que recopilas, indicando desde el tipo de ficheros inscritos hasta los empleados que pueden acceder a ellos y el sistema de seguridad que usas. Puedes basarte en la guía del Modelo de Seguridad que ha diseñado la AGPD.

5. Informa a los propietarios de los datos.

Con la entrada en vigor de la RGPD, el silencio no se puede asumir como consentimiento, por lo que tendrás que implementar un mecanismo para que las personas den su consentimiento expreso. También debes informar de manera clara por qué recoges sus datos, para qué los usas y cómo pueden ejercer sus derechos.

 
6. Tiempo de conservación de los datos.

La LOPD indica que debes cancelar los datos cuando ya no sean necesarios para el fin por el cual los recogiste. Por ejemplo, si recopilaste los currículos de personas que solicitaban un empleo, debes cancelar sus datos apenas cubras la vacante.

7. Realiza auditorías.

Si gestionas datos de nivel de seguridad medio y/o alto, estás obligado a realizar al menos una auditoría cada dos años, o si realizas cambios en el sistema de información que afectan las medidas de protección de datos personales que habías implantado. Puedes hacerla tú mismo, redactando un informe que quedará a disposición de la AEPD, o contratar un profesional externo que conozca la ley de protección de datos para autónomos y te señale las deficiencias y medidas correctoras más oportunas.

Categoría: Legal
Tags: Autónomos
Pasar de ser autónomo a sociedad limitada

Al inicio de una actividad, es más fácil adoptar la forma jurídica del autónomo, pero a medio o largo plazo suele ser más conveniente convertirse en una sociedad limitada. Cuando la facturación supera los 40.000 euros, la carga tributaria que se soporta es elevada, lo cual, unido a las dificultades para hallar financiación y las trabas para trabajar con grandes empresas, hacen que sea más recomendable pasar de autónomo a sociedad limitada.

Una sociedad limitada (SL) brinda una imagen más profesional y abre las puertas a contratos mayores ya que las grandes empresas se sienten más seguras cuando pueden solicitar información empresarial que les permita valorar tus capacidades y solvencia. El cambio de autónomo a sociedad limitada también mejorará tu capacidad negociadora con otras empresas y entidades bancarias.

¿Qué trámites debo hacer para hacer el cambio de autónomo a sociedad limitada?

1. Solicitar la baja en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos.

Como autónomo, debes estar dado de alta en el RETA, por lo que tendrás que darte de baja. Dado que la baja se hace efectiva a partir del primer día del mes siguiente de la solicitud, es recomendable que apenas la solicites, te des de alta como administrador de la sociedad. Así no perderás la cobertura de la Seguridad Social.

2. Solicita una certificación negativa de denominación social

A través del sitio web del Registro Mercantil Central para acreditar que el nombre de tu sociedad es único.

3. Deposita el capital social.

Abre una cuenta bancaria a nombre de la SL e ingresa 3.000 euros. 

4. Firma la escritura de Constitución.

Acude al notario para formalizar la SL, llevando los estatutos previamente redactados, que puedes escribir tú mismo basándote en este modelo.

5. Solicita el NIF.

Primero te darán un NIF provisional, el definitivo llegará en un plazo de seis meses desde el momento en que presentes la escritura de constitución de la SL. Para obtener el NIF, solo tienes que seguir estos pasos en la Agencia Tributaria

6. Inscribe la empresa en el Registro Mercantil.

Para que la sociedad limitada tenga competencias jurídicas, debes inscribirla en la oficina del Registro Mercantil de la provincia donde esté domiciliada.

7. Date de alta en IAE y presenta la Declaración Censal en la Agencia Tributaria.

Da de alta la empresa en el Impuesto sobre Actividades Económicas, indicando la actividad empresarial, y presenta la declaración censal, el resumen de la situación y obligaciones fiscales de la SL para comunicar el inicio de la actividad.

8. Traspaso de activos. Para pasar de autónomo a sociedad limitada, debes trasferir los activos que tenías.

Lo más aconsejable es incluirlos como una aportación no dineraria a la SL, con una tributación del 1 por ciento del valor escriturado, de manera que pasan a formar parte del patrimonio de la empresa. También puedes arrendarlos a la nueva sociedad limitada manteniendo su propiedad o venderlos como persona física, pero en ese caso tendrían que tributar el IAJD, ITP o IVA.

9. Atar todos los cabos sueltos al pasar de autónomo a sociedad limitada

Si habías contratado empleados, debes realizar una subrogación empresarial, para garantizarles los derechos adquiridos y mantener sus obligaciones, como explica el artículo 44 del Texto Refundido del Estatuto de los Trabajadores.
Si tenías un crédito, préstamo o póliza como autónomo, solo debes comunicar a la entidad tu nueva forma jurídica para realizar la subrogación. En caso de que tengas un local alquilado o algún leasing, tendrás que cancelar el contrato y firmar uno nuevo.
Si tienes dudas, puedes acudir al punto de Atención al Emprendedor (PAE) más cercano, donde te ayudarán a realizar el cambio de autónomo a sociedad limitada.

Categoría: Legal
Tags: Autónomos
Seguro de Caución

El seguro de caución es una garantía que suelen demandar las Administraciones Públicas y las grandes empresas privadas para conceder determinados proyectos, ya que, de esa manera, cuentan con un respaldo económico adicional, más amplio del que puede brindar una pyme o autónomo por su cuenta.

A diferencia del aval bancario, la póliza de caución suele ser más económica puesto que las aseguradoras ofrecen tasas más competitivas y tampoco conlleva gastos de estudio, apertura, formalización o mantenimiento. Se suele conceder más rápido y sus garantías se aplican inmediatamente, siendo un producto más flexible que se diseña a medida.

¿Qué es el seguro de caución?

La póliza de caución se rige por la Ley del contrato de Seguro y sirve para garantizar a la persona física o jurídica con la que has contraído un acuerdo, que lo llevarás a cabo pues, en caso de que no puedas cumplir con tus obligaciones legales o contractuales, la aseguradora se hace cargo del pago o resarce económicamente al asegurado.

En práctica, la aseguradora se encargará de pagar la deuda que hayas contraído si no puedes hacerle frente, o indemnizará a la persona o empresa si no puedes realizar las obras según lo estipulado en el contrato. Obviamente, si has incumplido con tus obligaciones por causas que se te pueden imputar, la aseguradora te exigirá el importe que ha pagado.

¿Cuál es el fin del seguro de caución?

La póliza de caución es una condición habitual en los contratos de suministro, ejecución o gestión de obra, aunque puede utilizarse con diferentes fines:

1. Garantía de oferta.

Se solicita como garantía de oferta o licitación, siendo imprescindible para acceder al concurso o subasta pues respalda la seriedad de la oferta. El importe de la garantía suele variar entre un 2-10 por ciento del precio de la obra que sale a concurso.

2. Garantía de ejecución.

En este caso, el seguro de caución garantiza que cumplirás con tus obligaciones contractuales, siendo además una garantía de buena ejecución que cubre los perjuicios económicos que puedas causarle al acreedor, los cuales estarán cubiertos por la aseguradora según el capital asegurado. En España normalmente se demanda un importe del 5 por ciento. 

3. Garantía de anticipo.

Este seguro de caución se solicita en los contratos por importes elevados en los que necesitas que la empresa que ha contratado tus servicios te anticipe cierta cantidad, generalmente no más de un 30 por ciento del precio total. Con esta póliza garantizas que destinarás ese dinero a la obra, pero dado que la aseguradora cubre el 100 por cien del anticipo, suele considerarse una operación más arriesgada y es más costosa.

4. Garantía de calidad.

Con este seguro de caución, que generalmente tiene un plazo de un año, garantizas la calidad de la obra o servicio. En práctica, cubre los defectos de fabricación que podrían depender de factores como la calidad del material que utilizaste, por ejemplo.

5. Garantía aduanera.

En algunas operaciones de tránsito aduanero, sobre todo cuando los productos entran para después salir de España, Aduanas exige una póliza de caución para asegurar el cobro de la deuda tributaria en caso de que la mercancía finalmente no abandone el país.

Categoría: Legal
Tags: Autónomos , Pymes
Trámites para abrir una pyme

Abrir un negocio no es muy complicado, pero tendrás que realizar varios trámites, tanto para formalizar la constitución de la sociedad como para obtener la licencia de actividad. Los pasos generales para los nuevos negocios suelen ser estándares, aunque algunos requisitos varían de una Comunidad Autónoma a otra, por lo que es conveniente que te informes sobre los detalles específicos en tu Ayuntamiento.

¿Cómo empezar un negocio en 10 pasos?

1. Elegir la forma jurídica.

Uno de los pasos más importantes para emprender un negocio es elegir la forma jurídica de tu pyme. Debes considerar desde el tipo de actividad que desarrollarás hasta el número de socios que participarán. La mayoría de las pymes suelen elegir la Sociedad Limitada y en el sector primario se constituyen como Sociedades Cooperativas. En ambos casos se tributa por el Impuesto de Sociedades y la responsabilidad de los socios se limita al capital inicial aportado.

2. Solicitar la Certificación Negativa.

Así acreditas que el nombre de tu sociedad es único, un trámite que puedes hacer online a través del sitio web del Registro Mercantil Central asegurándote de presentar tres posibles nombres para tu pyme.

3. Depositar el capital social.

Tendrás que abrir una cuenta bancaria y depositar cierta cantidad, según la forma jurídica que hayas elegido. En las Sociedades Limitadas el mínimo son 3.000 euros y en la Sociedad Anónima 60.000 euros. El banco te dará un certificado donde conste el ingreso.

4. Constituir la sociedad.

Para formalizar la sociedad, tendrás que realizar junto a todos los socios una escritura pública ante notario, en la cual se incluyen los Estatutos Sociales, las normas que regirán la empresa que tenéis que llevar redactadas de antemano.

5. Solicitar el NIF.

En un primer momento te darán un NIF provisional y en un plazo de seis meses, cuando presentes la escritura de constitución, te darán el definitivo. Para realizar este trámite basta seguir los pasos que detalla la Agencia Tributaria

6. Inscribir la empresa en el Registro Mercantil.

Para que tu pyme tenga competencias jurídicas, debes dirigirte a la oficina del Registro Mercantil de la provincia donde esté domiciliada y presentar algunos documentos, entre ellos el CIF provisional, la copia auténtica de la escritura de constitución y la certificación negativa.

7. Darte de alta en IAE y presentar la Declaración Censal.

En las oficinas de la Agencia Tributaria deberás dar de alta la empresa en el Impuesto sobre Actividades Económicas indicando la actividad empresarial que vas a realizar. También debes presentar la declaración censal, el resumen de la situación y obligaciones fiscales de la sociedad para comunicar el inicio de la actividad, rellenando el modelo 036 o 037.

8. Legalizar los libros de sociedades.

En la oficina del Registro Mercantil pondrán un certificado oficial en la primera página de los libros y marcarán el resto de las hojas con el sello del Registro.

9. Registrar la marca y/o patentes.

Si tienes una marca o patente, es conveniente que la registres en la OEPM para que puedas protegerla.

10. Solicitar las licencias.

Según el tipo de actividad a desarrollar, es probable que tengas que realizar otros trámites. Para abrir nuevos negocios normalmente es necesario solicitar una licencia municipal de apertura, que se aplica a los locales, naves u oficinas donde ejercerás tu actividad y sirve para acreditar que ese espacio cumple la normativa vigente.

Categoría: Legal
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