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Contabilidad: Información financiera y contabilidad para pymes y autónomos

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desaceleración económica pymes

Europa se ha sumido en un proceso de desaceleración económica que también está afectando a España. La Comisión Europea redujo cuatro décimas las expectativas de crecimiento de la economía española para 2020, situándolo en un 1,5 %. En este escenario, las pymes y autónomos suelen ser los más afectados debido a que la merma del consumo privado conduce a una pérdida de beneficios.

El golpe de gracia para las pymes que no pueden cubrir sus costes operativos

Aunque el tejido empresarial de España es mucho más sólido del que existía antes de la crisis económica, a las pymes les resulta difícil salir indemnes de una desaceleración económica. Hace poco el Banco de España alertó sobre un incremento de las empresas que no generan beneficios suficientes para afrontar sus gastos financieros. De hecho, es la primera vez desde la crisis económica que aumenta el número de negocios con ratios negativos de rentabilidad.

Si estas pymes no tienen acceso a créditos baratos, algo particularmente difícil ya que no suelen contar con un plan de negocios sólido ni pueden demostrar el mínimo de beneficios que suelen pedir los bancos, les resultará difícil sobrevivir a un ciclo de desaceleración económica porque no generan los ingresos suficientes para cubrir sus gastos operativos. El informe indica que “la caída de la rentabilidad en los últimos meses se ha debido, fundamentalmente, al deterioro que la actividad de explotación ha experimentado en este período, en un contexto de desaceleración económica”.

Cae la confianza de las pymes en las expectativas de negocio

Las nubes que eclipsan la economía española ya han contagiado a los propietarios de pequeños negocios, generando una visión más pesimista sobre los próximos meses. El indicador de confianza empresarial del Instituto Nacional de Estadística reveló una fuerte caída en las expectativas de negocio durante el primer trimestre de este año, una perspectiva particularmente sombría para las pymes con menos de 10 trabajadores, cuya confianza se sitúa en 17,1 puntos negativos, la peor cifra desde 2016.

Esto significa que ha aumentado el número de pequeños empresarios que creen que su negocio frenará, en comparación con quienes mantienen una actitud más optimista. Aunque ese sentimiento es bastante generalizado, los sectores más pesimistas son el Comercio y el Transporte y Hostelería.

Es probable que esos emprendedores limiten los gastos y realicen menos inversiones, lo cual estancará el crecimiento empresarial. El empleo también se resentirá, sobre todo el que generan los autónomos y las pymes con menos de cinco trabajadores, cuyo volumen de contratación ya encadena varios meses de caída.

Mayores dificultades para acceder al crédito

A las entidades bancarias les preocupa el panorama de incertidumbre y desaceleración económica que se perfila en el horizonte, por lo que es comprensible que se produzca un frenazo en la concesión de créditos a las empresas.

La Encuesta sobre Préstamos Bancarios en España reveló que durante el cuarto trimestre de 2019 se produjo un ligero endurecimiento de los criterios de concesión en todas las modalidades de financiación para las pymes. Esas dificultades se deben, al menos en parte, al aumento de la percepción de riesgos, la disminución de las expectativas de crecimiento en algunos sectores de la economía y el aumento del ratio de morosidad que se ha producido durante el segundo semestre de 2019.

Se espera que este escenario se mantenga o incluso se intensifique durante gran parte de 2020. Obviamente, las trabas para acceder al crédito y un aumento en los costes del mismo también tienen un efecto negativo sobre las pymes restando capacidad de inversión en otras áreas, como contratación, implementación de nuevos proyectos, expansión de las operaciones o internacionalización ya que disponen de menos recursos para realizar negocios.
Autor: ConAvalSí
Categoría: Contabilidad
sectores problemas acceder financiación

La mayoría de las pymes necesitan acceder a la financiación externa en algún momento a lo largo de su vida, ya sea para comenzar el negocio, cubrir las necesidades de circulante, emprender un proceso de internacionalización o invertir en equipo productivo e innovación. El acceso a los créditos bancarios, la principal fuente de financiación que eligen las pymes españolas, ha mejorado en comparación con la crisis, pero no siempre es posible obtener los fondos necesarios.

¿Qué factores influyen en la concesión de un crédito bancario?

Además de la situación económica del país y factores estructurales como el marco jurídico, en la concesión de los créditos y otras formas de financiación bancaria influyen variables más específicas, como la productividad, rentabilidad y el perfil de riesgo de las pymes.

Las entidades bancarias suelen solicitar que las pymes tengan varios meses o años de antigüedad y que sean capaces de generar un mínimo de beneficios. También deben estar al día en el pago de impuestos y con la Seguridad Social.

Según la cantidad que solicite la empresa, es probable que la entidad bancaria pida garantías, ya sea en forma de avales o activos de la propia empresa. El banco realizará un perfil de riesgo de la pyme para valorar si concede la financiación y bajo qué condiciones.

El acceso a la financiación no es igual en todos los sectores

Las necesidades de financiación de las pymes no son iguales en todos los sectores de la economía. Las empresas que operan en Transporte y correos, Construcción, Servicios a las empresas, Industria manufacturera, energía y agua, y Comercio y servicios personales suelen necesitar más financiación que la media, según indicó el VIII informe “La financiación de la pyme en España” aunque eso no significa que puedan acceder fácilmente a los créditos y préstamos bancarios.

Según dicho informe, en 2018, el 84,6 % de las pymes que necesitaron financiación bancaria la obtuvieron, una cifra superior a la del año anterior, pero el porcentaje de pequeñas empresas a las que han denegado su solicitud se sitúa en valores bastante similares a los de hace un año, un 5,3 % frente al 5,6 % de 2017. De hecho, la reciente Encuesta sobre Préstamos Bancarios en España reveló que, durante el cuarto trimestre de 2019, se produjo un ligero endurecimiento de los criterios de concesión en todas las modalidades de financiación, tanto para las grandes empresas como para las pymes.

Según dicha encuesta, las dificultades para acceder a la financiación se deben fundamentalmente a los costes mayores relacionados con el nivel de capital y el aumento de la percepción de riesgos. Debido a esa tendencia, ha aumentado el número de empresas a las que les solicitan garantías o avales para acceder a la financiación bancaria.

No obstante, la demanda de garantías no es homogénea. Las pymes que operan en estos sectores necesitarán presentar más garantías que la media:

Telecomunicaciones y sociedad de la información – 21,1 %

Hostelería y restauración – 19 %

Servicios a las empresas – 18,8 %

Construcción – 16,5 %

El endurecimiento de los criterios para acceder a la financiación en estos sectores se debe, al menos en parte, a la disminución de las expectativas sobre los mismos, lo cual aumenta la percepción del riesgo y hace que las entidades bancarias miren con lupa a las pymes que trabajan en esas áreas. También influye el incremento del ratio de morosidad que se ha producido durante el segundo semestre de 2019.

Acceder a la financiación en 2020: ¿Qué depara este año?

El Banco de España afirmó que “las expectativas para el primer semestre de 2020 apuntan a una prolongación, generalización e intensificación de estos efectos”, lo cual significa que es probable que las pymes tengan más dificultades para acceder a la financiación.

En cualquier caso, recuerda que con la ayuda de las SGR podrás acceder a la financiación que necesitas. Con su aval podrás acceder a la financiación bancaria de manera más ágil y sencilla, consiguiendo mejores condiciones en términos de plazos y tipos de interés.
Autor: ConAvalSí
Categoría: Contabilidad
Gestión de pagos pyme

La gestión de pagos y cobros es una actividad esencial en la pyme, puesto que permite disponer de un buen flujo de caja que garantice el correcto funcionamiento del negocio. La gestión de cobros se refiere a la planificación y control de los pagos que el negocio tiene pendientes por parte de los clientes, mientras que la gestión de pagos implica recibir las facturas de los proveedores y asegurarse de pagarlas en tiempo y forma.

¿Por qué es tan importante la gestión de pagos y cobros?

Proyecta una imagen profesional. Estar al día con los pagos proyecta una imagen profesional que brinda mayor confianza a los proveedores y acreedores, de manera que en un futuro te resultará más fácil negociar un aplazamiento de los pagos.

Garantiza los fondos para que el negocio funcione. Una gestión de cobros correcta garantiza que el negocio tenga la liquidez necesaria para hacer frente a sus diferentes obligaciones, desde el pago a los proveedores hasta la nómina de los empleados.  

Reduce costos. Cuanto más tarden en pagar tus clientes, más tardarás en pagar a tus proveedores, pero solicitar un aplazamiento de los pagos a menudo conlleva sobrecostes e implica no poder acceder a descuentos y promociones que abaratarían el importe total. Una gestión de pagos y cobros eficiente evita esos problemas.

Facilita una gestión más eficaz del negocio. Llevar un buen control de los cobros y pagos permitirá que la pyme mantenga un flujo de caja adecuado, de manera que podrá planificar mejor sus necesidades financieras a medio plazo, evitando problemas y buscando soluciones más ventajosas.

Ventaja competitiva. Poder pagar rápidamente a los proveedores, así como no tener que recurrir a fuentes de financiación externas, le brindará a tu negocio una ventaja respecto a otras empresas del sector, lo cual te permitirá ajustar los precios.

Cinco estrategias para gestionar mejor los cobros y pagos en un negocio

El crédito comercial, que implica el aplazamiento del pago a los proveedores, es el instrumento financiero más usado por las pymes. El 37,6 % de ellas recurrieron a esta alternativa en 2018, según el último Informe sobre Financiación de la Pyme, realizado por CESGAR. Aunque para tu negocio sea interesante aplazar el pago a los proveedores, también es probable que tengas que recurrir a la venta a crédito, lo cual implica exponerte a un riesgo de impago o descubiertos que generen problemas de liquidez por retrasos en los pagos. Para evitar estos problemas debes:

  1. Realizar un estudio de solvencia de los clientes. Antes de cerrar cualquier venta, es conveniente que analices la solvencia de tus clientes potenciales para reducir el riesgo de impagos o pagos atrasados. Los informes comerciales, registros públicos y registros de morosos te permitirán formarte una idea del músculo económico de otras pymes.
  2. Establecer un sistema de incentivo por pronto pago y penalizaciones por retrasos. Para animar a tus clientes a pagar rápido, puedes realizar un descuento en las facturas y aplicar recargos por los retrasos en el pago de las mismas.
  3. Determinar un calendario de pagos. Si tienes un negocio pequeño, fijar un día al mes para realizar todos los pagos te facilitará esta tarea, dando a la vez confianza a los proveedores, pues sabrán exactamente cuándo cobrarán.
  4. Utilizar un software de gestión. Para facilitar la gestión de pagos y cobros, lo más conveniente es recurrir a un software que te permita automatizar todas esas operaciones. Esta tecnología suele tener un sistema de alertas que te avisará de cuándo debes realizar y recibir los pagos, además de indicarte los descubiertos y los gastos que han pasado a tu cuenta. Los programas más completos también permiten llevar el pago de nóminas, liquidaciones de impuestos, préstamos o pagos a la Seguridad Social. Así podrás tener una imagen global del estado de la Tesorería de tu negocio.
  5. Crear un fondo de emergencias. El informe de la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad indicó que el sector público tarda 68 días en pagar y el privado 81, plazos muy alejados de lo que establece la ley. Eso significa que es mejor prevenir y contar con un fondo de emergencias para hacer frente a posibles retrasos en los pagos. Así podrás seguir trabajando con normalidad, sin tener que recurrir a préstamos o incurrir en impagos.
Autor: ConAvalSí
Categoría: Contabilidad
analizar endeudamiento pyme a fin de año

El balance general que se realiza a fin de año en las empresas es de suma importancia, ya que no solo permite conocer el funcionamiento del negocio a lo largo de ese periodo de tiempo, sino que también facilita la toma de medidas correctivas de cara al futuro. El ratio de endeudamiento es un indicador esencial de ese análisis ya que permite estimar la viabilidad de la pyme.

¿Por qué es tan importante analizar el endeudamiento de una empresa?

El nivel de endeudamiento de una empresa es uno de los indicadores más importantes para valorar su salud financiera. Los emprendedores son conscientes de ello, por lo que no es casual que la deuda empresarial en España se sitúe en mínimos de 15 años, encadenando varios trimestres de contracciones desde 2010, según reveló un informe de Bankia.

El ratio de endeudamiento expresa la proporción entre los recursos propios de la empresa y la financiación externa con la que cuenta. Este indicador refleja si el total de las deudas contraídas es adecuado en relación con los fondos propios que posee el negocio, además de brindar una imagen sobre el nivel de dependencia de la empresa de terceros en términos de financiación.

El ratio de endeudamiento también sirve para evaluar el riesgo financiero, teniendo en cuenta el volumen de recursos externos a los que recurre la empresa para realizar sus funciones. Como regla general, cuanto mayor sea el ratio de endeudamiento, mayor es el riesgo de que la empresa no pueda cumplir con sus obligaciones económicas. Si ese indicador refleja un desequilibrio entre la deuda y el patrimonio, es probable que antes o después la empresa tenga un problema de solvencia.

¿Cómo se calcula el ratio de endeudamiento?

La medida del endeudamiento de una pyme se calcula aplicando la siguiente fórmula:

Ratio de endeudamiento = (Pasivo (deuda total) / Patrimonio Neto)

Dentro del patrimonio neto o fondos propios se incluye el capital social, las reservas, subvenciones y donaciones, así como las ganancias de ejercicios anteriores, descontando cualquier tipo de pérdida patrimonial.

Dentro del pasivo exigible se incluyen todas las deudas y obligaciones con terceros a corto y largo plazo, ya se trate de préstamos o créditos con entidades bancarias, deudas con proveedores derivadas de la actividad comercial o con cualquier otro tipo de acreedor.

El resultado de esa ecuación indica cuántos euros de financiación externa tiene la pyme respecto a cada euro propio. Un ratio de 0,7, por ejemplo, significa que hay 0,7 euros de capital ajeno por cada uno propio.

¿Cuál es el ratio de endeudamiento óptimo?

Como regla general, el valor óptimo del ratio de endeudamiento oscila entre 0,4 y 0,6. Por encima de ese nivel, la solvencia de la empresa puede verse comprometida, aunque ello depende de las circunstancias particulares de la pyme y el sector donde opera. Las empresas industriales y de la construcción, por ejemplo, suelen necesitar inversiones externas más elevadas, por lo que, si la deuda se planifica bien, un ratio de endeudamiento elevado no debería representar un problema.

De hecho, un ratio de endeudamiento demasiado bajo, inferior a 0,4, podría indicar que la empresa no está aprovechando el margen financiero del que dispone para crecer y ganar en capacidad operativa. Por otra parte, hay que tener en cuenta que todas las deudas no son iguales. Las deudas a corto plazo del crédito comercial, es decir, los aplazamientos en el pago de las facturas a los proveedores, pueden ser una estrategia interesante para impulsar el crecimiento empresarial.

Eso significa que, para analizar el endeudamiento de una pyme, hay que tener en cuenta los estándares del sector donde opera y valorar si la rentabilidad que obtiene, gracias a esa deuda, está por encima o por debajo del coste que supone.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Contabilidad
Deuda privada para pymes

Todas las empresas necesitan recursos económicos para financiar su actividad, pero cuando no cuentan con recursos propios suficientes deben recurrir a otras vías de financiación. Los préstamos bancarios han sido la alternativa más habitual para las pymes, pero en los últimos tiempos han cobrado protagonismo otras alternativas, como la deuda privada.

Las cifras no dejan lugar a dudas. En poco más de una década la financiación no bancaria en Europa, entre la que se encuentra la deuda privada, ha pasado de representar un 37 % de la financiación total a superar el 50 %, según reveló el Anuario sobre Renta Fija y Financiación Alternativa.

¿Qué es la deuda privada y cuáles son sus objetivos?

La deuda privada es una forma de financiación complementaria a los canales convencionales para las pequeñas y medianas empresas, que consiste en la emisión de activos de deuda por parte de empresas privadas.

El mecanismo funciona de manera parecida a la emisión de deuda pública, pero los activos de deuda se emiten de manera privada, no se negocian en el mercado público sino en un mercado privado secundario. Los fondos suelen provenir de gestoras privadas, que ofrecen préstamos a largo plazo con condiciones flexibles.

Esta alternativa no se utiliza para salir de apuros financieros o para cubrir la necesidad de circulante. La empresa debe demostrar que está creciendo. De hecho, se recomienda que el nivel de apalancamiento no supere cinco veces el EBITDA, el beneficio bruto de explotación antes de deducir los gastos financieros.

La deuda privada se suele usar para financiar grandes proyectos en las pymes, ya sea para ampliar el volumen de negocio, realizar adquisiciones, cubrir determinados cambios accionariales o desarrollar los planes de expansión internacional.

¿Qué tipos de deuda privada existen?

Existen diferentes tipos de deuda privada. Los préstamos senior y junior son los más habituales, aunque estos también se presentan bajo diferentes fórmulas pues una de sus principales características es, precisamente, un elevado nivel de personalización para ajustarse a las necesidades de financiación de la empresa.

Deuda senior.

Se trata de préstamos que generalmente se conceden a empresas que cuentan con una calificación crediticia otorgada por agencias de calificación externas como Estandar & Poor’s, Moody’s y, recientemente en el panorama español, Inbonis Rating. Suelen ser préstamos que pagan un tipo de interés menor, ya que la exposición al riesgo es reducida. De hecho, suele ser una deuda asegurada, con una doble garantía, respaldada por los activos de la empresa y con un derecho preferente del prestamista sobre el resto de los acreedores, en caso de que el negocio quiebre.

Deuda junior.

Este tipo de deuda privada, también denominada no garantizada o mezzanine, no está vinculada a ningún activo. Normalmente recurren a ella aquellas empresas que no cuentan con calificación crediticia o ésta es mala, o que por su nivel de endeudamiento o planes de negocio no pueden financiarse recurriendo a préstamos bancarios o bonos senior. Como el riesgo que representa esta operación es mayor y tiene una prioridad de reembolso menor que la deuda senior, sus intereses son más elevados. También suelen tener plazos de amortización más largos o incluso no tienen plazo de vencimiento, en cuyo caso se denominan bonos subordinados especiales.

En resumen, la deuda privada puede ser una buena alternativa de financiación a largo plazo para aquellas pymes que tengan un buen volumen de negocio y posean planes de expansión. No solo permite evitar depender en exceso del crédito bancario, sino que suele ofrecer condiciones más flexibles, la posibilidad de realizar un mayor apalancamiento y apostar por plazos de amortización más largos o incluso devolver el capital al final del vencimiento.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Contabilidad
errores financiar pyme

Muchas pymes necesitan financiación en algún momento a lo largo de su vida, ya sea al inicio de la actividad o más adelante, para superar un bache financiero o ampliar sus operaciones. Existen diferentes opciones de financiación, pero todas no son igualmente válidas o ventajosas. Elegir la financiación inadecuada puede llegar a ser un error costoso que termine poniendo en riesgo la supervivencia del negocio.

Las cinco equivocaciones más comunes al buscar financiación

1. Elegir el instrumento de financiación inadecuado

Un error común a la hora de financiar una pyme consiste en elegir modalidades de financiación que no se ajustan a las necesidades del negocio. Pedir un crédito a corto plazo para cubrir necesidades a largo plazo, como puede ser el proceso de internacionalización de tu pyme, hará que tengas que amortizar el préstamo antes de que la inversión comience a dar sus frutos, lo cual pondrá en una situación muy delicada las finanzas de la empresa.

2. Realizar un apalancamiento excesivo

Solicitar una financiación excesiva, más allá de las posibilidades de la pyme, es un error que suele pagarse caro. Como regla general, el nivel de endeudamiento no debe superar 3 veces el EBITDA, el beneficio bruto de explotación antes de deducir los gastos financieros. Si la empresa está creciendo y vas a destinar esa financiación a impulsar la expansión de tu pyme o proyectos de gran envergadura, la deuda puede ser mayor, pero aun así no debe superar 5 veces el EBITDA.

3. Apostar por la concentración bancaria

Un error habitual a la hora de financiar la pyme consiste en concentrar toda la deuda en una sola entidad bancaria, generalmente porque es aquella con la que se trabaja. El problema es que, si el banco reduce sus niveles de riesgo, es probable que tengas dificultades para refinanciar la deuda porque aumentarán las tasas de interés.

De la misma forma en que adoptas estrategias para diversificar tus clientes y proveedores para reducir tu nivel de exposición al riesgo, también debes diversificar las entidades bancarias con las que trabajas. Lo ideal es que cuentes con fuentes de financiación alternativas a la banca, como el crowdlending, la deuda privada o la financiación pública.

4. No buscar alternativas a la financiación

En 2018, el 28,2 % de las pymes españolas recurrieron a una línea de crédito y el 20,6 % a un préstamo bancario para satisfacer sus necesidades de financiación, según el VIII Informe sobre Financiación de la Pyme, realizado por Cesgar. Más allá del crédito bancario, que a menudo aplica unas tasas de interés elevadas y demanda plazos de amortización demasiado cortos, existen otras formas de financiación para pymes que pueden ayudarlas a conseguir la financiación necesaria .

Antes de pedir un crédito, es importante valorar las diferentes opciones y elegir la que mejor satisfaga las necesidades de la pyme. El leasing y el renting, por ejemplo, son dos opciones que están creciendo en popularidad entre las pymes, ya que son alternativas excelentes para utilizar determinados bienes o inmuebles sin necesidad de comprarlos. Además, al no considerarse crédito bancario, no afectan a la capacidad crediticia de tu pyme.

5. Descuidar los plazos de amortización

Antes de firmar un crédito, es importante que te asegures de que podrás cumplir con los plazos de amortización previstos. Un error común de los emprendedores consiste en ser demasiado optimistas y pensar que podrán saldar la deuda rápidamente. Para evitar esta situación es importante que estimes cuánto tiempo necesitarás para recuperar la inversión y luego añadas, al menos, seis meses más para estar seguro de que podrás cumplir con los plazos. Ten en cuenta que incumplir los plazos no solo afectará al historial crediticio de tu pyme, dificultándole el acceso futuro a otros créditos, sino que también aumentará los intereses a pagar.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Contabilidad
declarar el IVA tienda online

El comercio electrónico no para de crecer. Con 7 de cada 10 internautas españoles comprando online, el tercer trimestre de 2018 cerró con 10 000 millones de euros en ventas en España, casi el 30 % más respecto al año anterior, según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Si te estás planteando aprovechar el potencial de este sector y abrir tu propio e-commerce, es importante que tengas claro el sistema de tributación.

No olvides que el IVA a la tienda online repercutirá sobre el precio final de tus productos y, por ende, en tus ventas y ganancias. Saber cuánto tendrás que pagar trimestralmente a Hacienda también te permitirá formarte una idea más precisa de tus gastos, para que puedas estimar tus beneficios y tomes medidas correctoras a tiempo.

¿Tengo que declarar el IVA de mi tienda online?

Ante todo, ten en cuenta que para operar una tienda online debes darte de alta en Hacienda y en la Seguridad Social, aunque no vendas mucho ya que la obligatoriedad de regularizar tu situación fiscal proviene de la regularidad con que realizas la actividad, no de los ingresos que obtienes. No obstante, la declaración de IVA de tu tienda e-commerce dependerá de la figura fiscal que elijas.

Si te das de alta como autónomo, debes indicar tu sector en el epígrafe de Impuesto de Actividades Económicas. Las tiendas online se pueden catalogar como “Comercio al por menor por correo o por catálogo”. Eso significa que tu negocio online se encuentra bajo el régimen fiscal de recargo de equivalencia, de manera que cuando compres a tu proveedor, tendrás que pagar un recargo adicional al IVA.

Los tipos de recargo de equivalencia que se aplican en la actualidad son:

IVA general al 21 % – recargo de equivalencia de un 5,2 %

IVA reducido al 10 % – recargo de equivalencia de un 1,4 %

IVA superreducido a un 4 % – recargo de equivalencia de un 0,5 %

La principal ventaja de este régimen es que no necesitas declarar a Hacienda el IVA de la tienda online en tus impuestos trimestrales, lo cual facilita la contabilidad. El aspecto negativo es que no puedes deducir el IVA de tus compras, ya que este sistema está pensado para que pagues directamente este impuesto a tus proveedores. También debes valorar que, al aplicar el recargo de equivalencia, si quieres ser rentable, tendrás que aumentar las ventas o alzar el precio al consumidor.

Si no quieres tributar según el recargo de equivalencia, que es obligatorio para los autónomos minoristas, o sea, aquellos que actúan como intermediarios entre el mayorista y los clientes finales, ya que no se aplica si vendes tus propios productos, debes gestionar el IVA de tu tienda online como una sociedad mercantil. Eso significa que tendrás que declarar y devolver a Hacienda todo el IVA que incluyes en cada una de tus ventas online, aunque también podrás deducir el IVA que pagues por tus compras.

¿Qué sucede si trabajo con proveedores extranjeros?

Si tus proveedores no están en España, no tendrás que pagarles el IVA, pues esas empresas no son responsables de ingresar ese dinero a la Agencia Tributaria española. En ese caso, tendrás que declarar el IVA e ingresarlo a Hacienda trimestralmente, además de pagar el recargo de equivalencia sobre las compras realizadas a tus proveedores.

Si tus proveedores son de la Unión Europea, debes presentar el modelo anual informativo de operaciones intracomunitarias. De hecho, tienes que estar dado de alta en el registro de operadores intracomunitarios y tener el VAT, el número de identificación de quienes realizan operaciones a nivel europeo. Si tus proveedores se encuentran fuera de la Unión Europea, tendrás que pagar el IVA y el recargo de equivalencia directamente en Aduana.
Autor: ConAvalSí
Categoría: Contabilidad
Qué es un aval

El aval es un contrato en el que se refleja el compromiso de cumplimiento de ciertas obligaciones ante un tercero. En práctica, una persona o entidad se compromete a garantizar tu deuda o las obligaciones no dinerarias que hayas contraído ante el acreedor, ya sea un banco, la Administración u otra empresa. Para que ese compromiso sea válido, debe existir un contrato por escrito, que se suele firmar ante notario.

¿Qué partes intervienen en un aval?

-       Avalado. Es quien contrata el aval y se compromete a cumplir con la obligación principal.

-       Beneficiario. Es el receptor del aval, quien ha solicitado la presentación del mismo, generalmente la entidad bancaria.

-       Avalista. Es la empresa u organización, como las SGR, que garantiza por medio del aval que el avalado cumplirá sus obligaciones, respondiendo por éste ante el beneficiario en caso de incumplimiento.

Los tipos de avales

-       Aval financiero. Este tipo de aval respalda las obligaciones financieras que contraen las empresas frente a terceros, ya se trate de líneas de crédito, préstamos bancarios o letras financieras.

-       Aval técnico. Estos avales garantizan que la empresa cumplirá con los compromisos no dinerarios que ha contraído. Son comunes para respaldar importaciones y la ejecución de obras. También suelen ser un requisito para participar en concursos públicos y licitaciones, así como para garantizar las obligaciones legales contraídas con la Administración cuando se reciben subvenciones estatales. Además, puedes revisar las diferencias entre aval técnico y de económico.

-       Aval comercial. Esta modalidad de aval se usa en las compraventas para garantizar el pago de la cantidad acordada. Se puede utilizar para avalar todo tipo de bienes, así como el fraccionamiento de los pagos a los proveedores o las sumas que se entregan de manera anticipada.

¿Cuándo se necesita un aval?

A lo largo de la vida de una empresa, es probable que atraviese por diferentes situaciones en las que necesitará recurrir a un aval. Lo más común, según el citado informe, es pedir avales financieros para acompañar las solicitudes de financiación bancaria al circulante. Generalmente se trata de préstamos a corto plazo que la empresa utiliza para hacer frente a los pagos.

Los avales técnicos son menos comunes, el año pasado solo los solicitaron el 5,3 por ciento de las empresas para garantizar que iban a entregar el producto o servicio contratado en tiempo y forma. Es probable que necesites recurrir a estos avales si vas a participar en licitaciones y concursos públicos, ya que la Administración querrá cerciorarse de que puedes cumplir con las obligaciones que contraigas. También los necesitarás para acceder a proyectos de gran envergadura en el sector privado.

Las empresas también suelen solicitar avales para obtener la financiación bancaria que necesitan para realizar inversiones. Esos avales pueden servirles para mejorar la infraestructura de la empresa, ampliar el almacén, contratar más personal o incluso comenzar un proceso de internacionalización.

Las empresas de reciente constitución, que suelen tener más dificultades para acceder a préstamos por la falta de historial crediticio y garantías, también suelen recurrir a los avales para financiar la compra de equipamiento o el alquiler del local.

SGR: La vía más sencilla, rápida y económica para obtener un aval

Durante 2018, las Sociedades de Garantía (SGR) concedieron un 15 por ciento más de avales que el año anterior, financiando proyectos por valor de 1 300 millones de euros, según datos de CESGAR. El principal objetivo de estas sociedades es facilitar el acceso a la financiación a pymes y autónomos. El aval de una SGR te sitúa en una posición más ventajosa para negociar con la entidad bancaria, de manera que podrías obtener una reducción de los tipos de interés y/o una ampliación de los plazos de devolución.

La gama de productos para autónomos de las SGR y los avales para pymes es muy amplia. Pueden avalarte tanto si necesitas un microcrédito de 25 000 euros, como si solicitas un préstamo de hasta 100000 euros, ya sea ante entidades bancarias o el ICO. También pueden ayudarte si necesitas aplazar el pago de las compras a proveedores, recibir un anticipo de subvenciones o realizar operaciones de leasing.

¿Qué pasos seguir para solicitar un aval?

  1. Cada entidad determina el proceso a seguir para los solicitantes de avales, pero suelen establecer dos requisitos fundamentales: la empresa no puede estar en concurso de acreedores y debe encontrarse al corriente de los pagos en la Seguridad Social y la Agencia Tributaria.
  2. Tendrás que presentar diferentes documentos, entre ellos la memoria de la actividad económica, donde se reflejen tus principales objetivos de negocio, así como los productos y/o servicios que ofreces. También tendrás que presentar la cuenta de pérdidas y ganancias de los dos últimos ejercicios cerrados y del actual. Si se trata de una empresa nueva, tendrás que presentar el plan de negocio, en el cual debe quedar claro su viabilidad y la estimación de los beneficios, ya que estos serán los que te permitan devolver el préstamo.
  3. Con esta información en mano, el banco o la SGR evaluarán el nivel de riesgo que representa la operación, y decidirán si pueden avalarte o no. Si consideran que la operación es viable, te informarán sobre los costes y condiciones ulteriores.

La financiación para pymes y autónomos es fundamental para el crecimiento del negocio, aunque no siempre es fácil encontrar la fórmula adecuada. Según el VIII Informe de Financiación de la Pymeel año pasado el 36,5 por ciento de las pymes españolas necesitaron financiación y  el 34,6 por ciento  de ellas tuvieron dificultades para acceder a la mismaEl mayor obstáculo es la falta de garantías solicitadas. Si ese es tu caso, tendrás que presentar un aval.

¿Qué comisiones se aplican a los avales?

El aval suele estar sujeto a tres tipos de comisiones. Te cobrarán una comisión única inicial por el estudio y la apertura. También te aplicarán, según el contrato que hayas firmado, una comisión de riesgo que se paga de manera trimestral, semestral o anual. A estos costes tendrás que sumar los gastos de notario, que normalmente representan el 0,3 por ciento de la operación. 

Una de las principales ventajas de los avales de las SGR es que tienen costos más reducidos. Estas sociedades suelen aplicar una comisión de estudio y una comisión de aval anual. Cuando acepten tu proyecto, tendrás que adquirir participaciones en proporción al préstamo solicitado, pero cuando termine la operación podrás recuperar ese capital.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Contabilidad
La financiación de la pyme española

El tejido empresarial español se encuentra formado principalmente por pequeñas y medianas empresas, siendo éstas uno de los principales motores que impulsan la economía. Según el  VIII informe “La financiación de la pyme en España”, publicado por SGR-Cesgar, (link a la web de Cesgar) reveló que en 2018 se crearon 55.000 pymes más que el año anterior, sumando 3.593.369 empresas en total.

El 75,5 % de ellas se concentran en el área de los servicios, pero las telecomunicaciones y las tecnologías de la información son el sector que más ha crecido. El 95,3% de las pymes cuenta con menos de 10 empleados, predominando aquellas que solo tienen una persona empleada.

Más facturación, pero menos innovación

En sintonía con el crecimiento de la economía española, las pymes también han aumentado su facturación media. Ahora más empresas facturan entre 300.000 y 600.000 euros, un crecimiento que también se debe a la apuesta por la internacionalización. Las pymes que exportan aumentaron del 7,7 % en 2016 al 8,8 % en 2018, aunque durante el último trimestre se ha apreciado una ligera desaceleración.

No obstante, la perspectiva de crecimiento a corto plazo de estas empresas en España ha experimentado cierto retroceso respecto a 2017. El 44,8% cree que su facturación seguirá estable y el 13,4% prevé una disminución, si bien el 41,8% espera aumentar su facturación el próximo año.

Sin embargo, la innovación sigue siendo una asignatura pendiente. En el último año, el porcentaje de pymes que han realizado actividades innovadoras se ha reducido del 20,1% de 2016 al 16,8% en 2018.

Las necesidades de financiación de la pyme

La financiación es esencial para muchas pymes, sobre todo para aquellas que exportan o están innovando. En 2018, el 36,5% de las pymes españolas necesitaron financiación, una cifra que asciende al 43,8% en las empresas con más de 10 trabajadores.

La buena noticia es que el acceso a la financiación está mejorando. El 65,4% de las pymes que han necesitado financiación reconocen no haber encontrado dificultades. También se aprecia una tendencia a recurrir cada vez más a los bancos, que el año pasado fueron la fuente de financiación del 68,5% de estas empresas.

¿A qué se destina la financiación?

-       El 68,1% de las pymes destina la financiación a cubrir sus necesidades de circulante.

-       El 36,7% dedica el importe financiado a la compra de equipo productivo.

-       El 8,4% necesita la financiación para invertir en inmuebles.

-       El 2,7% destina la financiación a llevar adelante procesos de innovación.

-       El 2,5% de las empresas usa la financiación para expandirse en los mercados nacionales y

-       el 0,7% a la internacionalización.

El principal obstáculo a la financiación: La falta de garantías solicitadas

Casi una de cada dos empresas que han recibido financiación bancaria han tenido que presentar avales o garantías, una tendencia en aumento, en sintonía con la decisión de optar por los bancos. Las garantías más demandadas son aquellas que acompañan las solicitudes de financiación bancaria destinada al circulante, aunque el 5,3% de las pymes ha solicitado avales técnicos y el 4,1%, garantías para obtener financiación bancaria destinada a realizar inversiones.

La necesidad de garantías es mayor en algunos sectores: Telecomunicaciones y sociedad de la información, Hostelería y restauración, así como Servicios a las empresas y Construcción. También solicitan más garantías a las empresas innovadoras y exportadoras, así como a aquellas que tienen menos de 10 años de vida. Otro factor es el tamaño de la empresa, pues se solicitan más garantías a las empresas medianas y pequeñas que a las microempresas o a aquellas formadas por un solo empleado.

El papel de las Sociedades de Garantía Recíproca

Cada vez más pymes conocen a fondo la labor de las SGR. En 2018, un 5,9% de las pymes recurrió a los servicios de las SGR, un incremento notable en comparación con el 1,8% del 2016.

Las principales ventajas que aportan las SGR, según las pymes, son:

-       El 80,5% de las empresas señala que las SGR pueden mejorar el acceso a la financiación bancaria.

-       El 78,9% de las pymes resalta la posibilidad de recibir un asesoramiento adecuado.

-       El 75,9% indica la importancia de las SGR para ampliar los plazos de devolución de la financiación.

-       El 69,5% de las pymes reconoce que la participación de las SGR puede ser decisiva para obtener mayores importes en la financiación bancaria.

-       El 65,6% apunta que el respaldo de las SGR les ayuda a reducir los costes de la financiación bancaria.

Por último, vale aclarar que el 15% de las pequeñas y medianas empresas que necesitan financiación se plantean crear empleo si la obtuvieran, lo cual se traduciría en 713.000 nuevos empleos en un plazo de 3 años.

En esta infografía puedes ver los principales datos sobre la financiación de la pyme española:

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Autor: ConAvalSí
Categoría: Contabilidad
Cómo pagar la declaración de la renta

Este año, la Agencia Tributaria prevé que se presentarán 20,35 millones de declaraciones de la renta, lo que supone un aumento del 1,8 por ciento respecto a 2017. Devolverá, aproximadamente, 10 468 millones de euros a 14,31 millones de contribuyentes, pero a 5,16 millones de contribuyentes les saldrá una declaración de la renta a pagar, según datos publicados por El Confidencial. Si eres una pyme, autónomo o empresario te explicamos cómo pagar la declaración de la renta para que cumplas con tus obligaciones fiscales, manteniendo el margen de liquidez que necesitas para tu negocio.

¿Por qué me sale a pagar la renta?

Que la declaración de la renta salga a pagar o a devolver dependerá de diferentes factores, como los beneficios que hayas obtenido durante el periodo fiscal computado, las retenciones en las facturas que hayas aplicado si trabajas como profesional y los pagos fraccionados que hayas ido realizando a lo largo del año.

En algunos casos, es posible que tanto los pagos fraccionados como las retenciones no se correspondan con lo que realmente te toca pagar, lo cual se debe al carácter progresivo de los impuestos. Por ejemplo, la retención interprofesional que aplica un autónomo en sus facturas es del 15 por ciento, pero los tramos de IRPF van desde el 19 hasta el 45 por ciento. Esa diferencia se suele compensar con los pagos fraccionados trimestrales, aunque no siempre es suficiente.

La cantidad a pagar también dependerá de las circunstancias personales y fiscales. Existen deducciones por maternidad y por tener al cónyuge o hijos a cargo. También se pueden deducir las cuotas a los colegios profesionales, un porcentaje de los seguros contratados y las aportaciones a los planes de pensiones. Si no puedes aplicar estas deducciones, es probable que tu declaración de la renta salga a pagar.

¿Cuál es el plazo para pagar la declaración de la renta?

La campaña de declaración de la renta finaliza el 1 de julio, pero algunos plazos cierran antes. El 26 de junio, por ejemplo, es la fecha límite para la domiciliación bancaria de las declaraciones que salgan a ingresar y aquellas en las que se quiera fraccionar su importe, una opción que no conlleva intereses ni recargos.

Declaración de la renta a pagar: ¿Qué opciones tienes?

Préstamo bancario

Si tienes que pagar un importe elevado y no tienes liquidez suficiente, puedes recurrir a un préstamo. Muchas entidades bancarias han diseñado créditos específicos para pagar la declaración de la renta, cuyo importe máximo oscila entre los 15 000 y los 30 000 euros, aunque lo más conveniente es solicitar solo el importe que necesitas, ya que así tendrás que pagar menos intereses. El plazo máximo de devolución varía entre seis y doce meses, según la entidad.

Fraccionar el pago

Una alternativa más interesante para pagar la declaración de la renta consiste en fraccionar el desembolso, como establece el artículo 65 de la Ley 58/2003. Debes asegurarte de marcar la casilla correspondiente en la última página de la declaración, aunque si utilizas el sistema Renta Web, la opción de pago fraccionado sale por defecto en todas las declaraciones de la renta a pagar.

El primer pago, que corresponde al 60 por ciento del total, se realiza cuando presentas la declaración. En el segundo pago liquidarás el 40 por ciento restante y podrás posponerlo hasta el 22 de septiembre, como señala esta página de la Agencia Tributaria

Es importante que tengas en cuenta que no podrás fraccionar el pago si no presentas la declaración en tiempo y forma; o sea, si la entregas fuera de plazo o presentas una declaración complementaria por error en la declaración original.

Considera que, si decides fraccionar el pago, solo podrás domiciliar el segundo pago si domiciliaste el primero. En ese caso, tendrás que hacer ambas transferencias desde la misma entidad bancaria y cuenta. También tienes la opción de domiciliar el primer pago e ingresar el segundo por vía electrónica o directamente en cualquier entidad bancaria colaboradora.

Solicitar un aplazamiento

Otra opción para pagar la declaración de la renta consiste en solicitar un aplazamiento y proponer un calendario de pagos con el que te sientas más cómodo y te deje mayor margen de maniobra en tu negocio. No obstante, tendrás que justificar la razón por la cual pides ese aplazamiento, presentando una serie de documentos, entre ellos tus ingresos, las cargas que tienes y las deudas. 

Hacienda se reserva el derecho de rechazar el aplazamiento y, si lo acepta, no te saldrá gratis. Tendrás que pagar un interés de aproximadamente un 3,75 por ciento de la deuda. Si la cantidad a pagar supera los 30.000 euros, te solicitarán un aval o garantía y tendrás la posibilidad de proponer hasta 36 plazos mensuales como máximo.

Si la cantidad a pagar es inferior, el aplazamiento se tramita de manera automatizada pero el máximo es de 12 plazos mensuales. En la Agencia Tributaria puedes encontrar más información sobre el aplazamiento de los pagos.

¿Cómo pagar la declaración de la renta por Internet?

La domiciliación bancaria es la forma más cómoda para pagar la declaración de la renta, pero esta opción solo está disponible si presentas la documentación por medios electrónicos. En ese caso, tienes que acceder a la zona de Pago de Impuestos de la Agencia Tributaria con el certificado o DNI electrónico. Recuerda que con la Cl@vePIN solo está disponible la opción de cargo en cuenta.

Una vez dentro, tendrás que elegir la forma de pago. Tienes dos opciones: cargo en cuenta o con tarjeta. No olvides que solo puedes operar con las entidades colaboradoras que están adheridas al sistema, por lo que es importante que compruebes si tu banco permite pagar mediante alguna de las dos alternativas que acepta Hacienda.

Luego debes seleccionar el concepto de la liquidación y el número de justificante que se encuentra en la carta de pago. Introduce los datos en el formulario y envía. A continuación, aparecerá una ventana con los datos codificados, marca la casilla de conformidad y vuelve a enviar para confirmar el pago.

Si no se ha producido ningún fallo durante el proceso, podrás ver el número de referencia completo, que es el justificante del pago cuando se realiza por Internet, así como un resumen de los datos enviados. Es recomendable que imprimas esa información y la guardes como resguardo del pago realizado.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Contabilidad
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