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Contabilidad: Información financiera y contabilidad para pymes y autónomos

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CAPEX

El capital financiero es clave para la viabilidad de una empresa. Ya se trate de una pyme o una multinacional, los recursos y activos económicos impulsan el crecimiento y la innovación, aportando estabilidad en un mercado cambiante. Existen muchos indicadores para evaluar la salud financiera de un negocio, pero uno de los más importantes es el CAPEX.

¿Qué es el CAPEX en una empresa y cómo se calcula?

El CAPEX es un acrónimo de capital expenditure y se refiere a la inversión que se realiza en un activo fijo, ya sean bienes o derechos, que permanecen en la empresa durante al menos un año. Por tanto, existen dos grandes tipologías:

  • CAPEX de mantenimiento. Está destinado a mantener la capacidad productiva del negocio, como la renovación de la maquinaria o los vehículos, por lo que se encuentra vinculado a las amortizaciones.
  • CAPEX de expansión. Se enfoca en incrementar la capacidad de producción e incluye las inversiones en activos fijos nuevos que promuevan el crecimiento empresarial, como la apertura de un nuevo local o planta de producción.

¿Cómo calcular el CAPEX?

Para calcular el CAPEX de tu empresa, debes usar la siguiente fórmula:

Capex = Inmovilizado Material Neto (año t) – Inmovilizado Material Neto (año t-1) + Amortizaciones (año t)

Aunque este indicador se calcula con efecto retroactivo, si quieres usarlo para realizar presupuestos o evaluar tus necesidades de inversión y financiación, puedes hacer una predicción recurriendo a un modelo econométrico de regresión u otro que estime las probabilidades de alcanzar cierto CAPEX según los cambios que apliques.

¿Cuál es la diferencia entre el CAPEX y el OPEX?

Muchas personas confunden el CAPEX con el OPEX, pero este último se refiere a los gastos operativos de una empresa, como los salarios de los trabajadores, el alquiler del local, el mantenimiento de los equipos o las licencias necesarias para que el negocio fluya con normalidad.

Por tanto, el OPEX no influye en la evaluación durante los procesos de inversión, mientras que el CAPEX sí es determinante. Por ese motivo, muchos emprendedores intentan convertir el CAPEX en OPEX externalizando algunos de sus servicios.

Cuando llegue el momento de priorizar uno u otro, tendrás que considerar las características, necesidades y objetivos de tu empresa. Las inversiones CAPEX consumen gran parte del capital, por lo que suelen ser más adecuadas para empresas mayores o en expansión. En cambio, los gastos OPEX suelen formar parte de las rutinas de trabajo de las pymes, ya que representan un riesgo más bajo y no comprometen gran parte del capital.

Ratios de CAPEX: ¿es bueno mucho o poco?

En sentido general, un CAPEX elevado indica que la empresa está realizando inversiones, por lo que suele ser positivo, ya que normalmente conduce a un crecimiento o un aumento de la competitividad.  Sin embargo, si es demasiado alto, también podría ser señal de sobreinversión.

Por esa razón, para tener una visión más fidedigna del estado financiero del negocio, hay que considerar otros indicadores económicos. Tendrás que recurrir a cocientes que calculan la proporción del CAPEX sobre variables como el flujo de caja operativo, los ingresos, el Ebitda o las ventas. También puedes analizar la ratio CAPEX/activo fijo o la ratio CAPEX/amortizaciones. 

La importancia del CAPEX para tu pyme

Este indicador permite identificar el ciclo de vida en el que se encuentra un negocio. Al inicio, por ejemplo, el CAPEX suele ser elevado, pues se realiza una gran inversión en bienes de equipo para garantizar el funcionamiento de la empresa.

Sin embargo, si el negocio tiene éxito, el valor del CAPEX debe superar las depreciaciones de los activos fijos. Si eso no ocurre o aumenta, significa que se está produciendo una descapitalización y que la pyme no va bien.

En general, tener un buen CAPEX se considera la mayor prueba de rentabilidad empresarial, por lo que es esencial para atraer a inversores y acceder a la financiación. Un valor demasiado alto suele indicar que la empresa necesita destinar grandes cantidades de capital para mantener sus operaciones o que sus inversiones no han sido inteligentes, lo cual desincentivará las nuevas inversiones.

Categoría: Contabilidad
Declaración de la renta

Como cada año, se acerca el momento de presentar la declaración de la renta para pymes y autónomos, por lo que es importante conocer los cambios que entrarán en vigor, de manera que puedas presentarla en tiempo y forma. De hecho, en esta campaña se han incluido modificaciones significativas, como un aumento de las deducciones y una revisión de la política de sanciones.

¿Qué autónomos están obligados a presentar la declaración de la renta del ejercicio 2023?

Hasta el año pasado, no todos los autónomos tenían la obligación de realizar la declaración anual del IRPF. En 2006 se había aprobado una ley sobre el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas que indicaba que solo tenían que presentarla quienes hubieran obtenido rendimientos netos a través de sus actividades económicas o rentas inmobiliarias que superaran los 1.000 euros.

Sin embargo, con la entrada en vigor del nuevo sistema de cotización por ingresos reales, ese límite se ha eliminado. El decreto, mediante el cual se estableció el nuevo sistema de cotización para los trabajadores por cuenta propia, modificó la normativa del IRPF indicando que “estarán, en cualquier caso, obligadas a declarar todas aquellas personas físicas que en cualquier momento del período impositivo hubieran estado de alta, como trabajadores por cuenta propia, en el Régimen Especial de Trabajadores por Cuenta Propia o Autónomos, o en el Régimen Especial de la Seguridad Social de los Trabajadores del Mar”.

Por tanto, todos aquellos que han estado dados de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) están obligados a presentar su declaración de la renta, independientemente de los ingresos obtenidos. Por extensión, también deben hacerlo sus “familiares colaboradores”. 

Tramos de la declaración del IRPF 2023

El porcentaje de la renta que se abona a la Agencia Tributaria depende de varios factores. La renta procedente del ahorro, por ejemplo, tributa a un porcentaje más bajo, mientras la general se rige por una escala progresiva. En 2023, los tramos (estatal y autonómico), serán:

  • Desde 0 hasta 12.450 euros: retención del 19%
  • Desde 12.450 hasta 20.199 euros: retención del 24%
  • Desde 20.200 hasta 35.199 euros: retención del 30%
  • Desde 35.200 hasta 59.999 euros: retención del 37%
  • Desde 60.000 hasta 299.999 euros: retención del 45%
  • Más de 300.000 euros: retención del 47%

Dichos porcentajes se van aplicando escalonadamente, comenzando por el inferior, de manera que a la totalidad de tus ingresos no se le imputa el tipo de retención más alto. Por ejemplo, si como autónomo ingresas 25.000 euros brutos al año, no pagarás el 30% del total. Se aplicará un 19% a los primeros 12.450 euros, los siguientes 7.750 euros tributarán dentro del segundo tramo, por lo que se tasarán con un 24%, mientras que los 4.801 euros restantes quedarán sujetos al 30% del tercer tramo.

Fechas clave para la campaña de declaración de la renta 2023

Esta campaña de declaración de la renta seguirá una estructura bastante parecida a la anterior, comenzará el 3 de abril y finalizará el 1 de julio.

  • El 3 de abril los contribuyentes podrán acceder a su borrador de la renta a través de internet, mediante el sistema Renta Web, de manera que podrás confirmar el borrador por Internet o incluso por el móvil si no necesitas modificar los datos que aporta la Agencia Tributaria.
  • Si quieres solicitar ayuda por teléfono, tendrás que esperar hasta el 7 de mayo, siempre con cita previa, la cual estará disponible a partir del 29 de abril y hasta el 28 de junio.
  • En caso de que desees presentar la declaración de la renta de manera presencial en las oficinas de la Agencia Tributaria, podrás hacerlo a partir del 3 de junio. La solicitud de cita comienza el 29 de mayo y se encontrará disponible hasta el 28 de junio.

Es importante que tengas en cuenta que presentar la declaración de la renta fuera de plazo conlleva una multa, cuya cuantía depende del retraso. En esta campaña, las sanciones serán del 1% del importe a pagar por cada mes de dilación. Si tardas más de 12 meses en presentar tu declaración, el recargo sumará el 15% más intereses de demora. De hecho, aunque el resultado de la declaración sea a devolver, se aplicará una sanción de 100 euros por presentarla fuera de plazo.

Guía para presentar la declaración de la renta sin acudir a la Agencia Tributaria

Si no quieres ir presencialmente a Hacienda, tienes tres opciones para hacer la declaración de la renta: por teléfono, mediante el programa Renta Web o usando la aplicación móvil. Recuerda que, antes de descargar los datos fiscales, tendrás que ratificar o cambiar tu domicilio fiscal, aunque sólo quieras solicitar cita previa o acceder al borrador. El sistema te mostrará automáticamente la vivienda con referencia catastral.

  1. Llamada telefónica

    Para presentar la declaración de la renta vía telefónica, tendrás que pedir cita por Internet o llamando a los teléfonos: 91 535 73 26 / 901 12 12 24 / 91 553 00 71 / 901 22 33 44, los cuales están disponibles de 9 a 19 horas, de lunes a viernes.

    Es importante que tengas a mano todos los datos necesarios: el número de referencia del titular de la declaración, el DNI de todas las personas que figuren en la declaración, el IBAN de cuenta bancaria y las referencias catastrales de todos los inmuebles de tu propiedad o en los que vivas de alquiler.

  2. Presentación online con Renta Web

    Si vas a presentar la declaración online, tendrás que acceder a Renta Web. Seleccionas “Servicio de tramitación borrador/declaración” y te identificas indicando el DNI o NIE y el número de referencia, la cl@ve PIN o el certificado electrónico. 

    Para obtener tu número de referencia, tendrás que indicar en la página web de Hacienda tu NIF y la fecha de caducidad del DNI o NIE. También tendrás que introducir el importe de la casilla 505 de la declaración del IRPF correspondiente a 2022. Si no la realizaste, debes indicar un número de cuenta bancaria (IBAN) de la que seas titular. 

    En este punto, ya podrás acceder a tus datos fiscales. Debes corroborarlos porque la Agencia Tributaria dispone de una información limitada sobre tus gastos e ingresos como autónomo y no suele estar al corriente de los cambios en tu estatus familiar.

    Cuando los datos estén correctos, genera la declaración y presiona en presentar. Si sale a devolver, debes indicar la cuenta bancaria para recibir el ingreso. Si la declaración de la renta sale a pagar, puedes seleccionar la opción de domiciliar el pago y fraccionarlo en dos plazos. 

  3. Presentación a través de la App

    También tienes la posibilidad de presentar la declaración de la renta 2022 a través de la aplicación de la Agencia Tributaria. Tendrás que identificarte, al igual que para acceder a Renta Web. Una vez dentro, podrás consultar tus datos fiscales, modificar la información y presentar la declaración de la renta.

    Al igual que el año pasado, la aplicación cuenta con un sistema guiado de identificación para facilitar el acceso según las preferencias individuales. Si tu declaración es muy sencilla, tienes la opción de “presentar la declaración con un solo clic”, pero en este caso no podrás modificar los datos. Comprueba bien todos los datos antes de enviarlos para que luego no tengas que hacer una declaración complementaria.

    La App incorpora la posibilidad de permitir el registro en Cl@ve sin acudir a una oficina, mediante una vídeo llamada. En ese caso, tendrás que acceder a la sala de espera y tener a mano tu documento de identidad para mostrárselo al operador que te atenderá, así como el teléfono móvil que usarás para introducir la Cl@ve.

Novedades fiscales para la declaración de la renta 2023-2024 de los autónomos.

Además de la obligación de presentar el IRPF, este año llega con otros cambios para los trabajadores por cuenta propia:

Aumenta la deducción por gastos de difícil justificación

Si tributas por el régimen de estimación directa simplificada, la Agencia Tributaria te da la posibilidad de deducir hasta 2.000 euros al año por gastos de difícil justificación. Como resultado, la deducción que antes era del 5%, se ha elevado hasta el 7%.

Incremento del límite de deducción por los planes de pensiones

Como autónomo, tienes derecho a deducir en tu declaración de la renta hasta 1.500 euros anuales de tu plan de pensiones. Si en 2023 contrataste un plan de pensiones de empleo para autónomos, podrás desgravarte hasta un máximo de 4.250 euros en la renta. Si lo sumas al plan de pensiones individual, la deducción aumentará hasta los 5.750 euros al año. 

Además, podrás aprovechar las deducciones del 20, 40 o 60% por reformas en la vivienda, que se extienden hasta el 31 de diciembre de 2024, siempre y cuando reduzcan el consumo de energía y fomenten las fuentes renovables.

Asimismo, las madres autónomas podrán deducirse 1.200 euros sobre la renta hasta que el niño cumpla tres años, a la que pueden añadir otros 1.000 euros anuales por concepto de gastos de guardería

A la declaración de la renta 2023-2024 también se le aplicará una deflactación del IRPF autonómico para ajustar los tramos a la inflación, por lo que es importante que investigues si tu comunidad autónoma prevé esa reducción.

¿Hay que declarar las prestaciones económicas del Estado?

En el caso de los autónomos, la mayoría de las subvenciones o ayudas se catalogan como ganancias patrimoniales o rendimientos de la actividad económica, lo cual significa que tributan a efectos del IRPF y debes incluirlas en la declaración de la renta

Así como existe la obligación de declarar las prestaciones recibidas por un ERTE, los autónomos que recibieron una ayuda por cese de actividad también tienen que cuantificarla y presentar la declaración de la renta. También hay que declarar la recepción del ingreso mínimo vital, con independencia de la cuantía de los ingresos pues, aunque la ayuda es una renta exenta, es necesario presentar la declaración.

También se debe declarar la ayuda de 200 euros, concedida a las personas que trabajaron o cobraron una prestación o subsidio por desempleo, cuyos ingresos por hogar no superaran los 27.000 euros anuales.

Categoría: Contabilidad
Calendario fiscal 2024 para autónomos y pymes

Si eres autónomo o tienes una pyme, la llegada de un nuevo año suele suponer cambios fiscales que debes conocer para no incurrir en sanciones debido a despistes o retrasos. Para partir con buen pie, es conveniente que tengas a mano el calendario fiscal 2024, así sabrás cuándo debes presentar cada uno de los modelos en la Agencia Tributaria.

Los trimestres de autónomos, una pieza clave para cumplir tus obligaciones fiscales

Los autónomos tienen la obligación de presentar sus declaraciones fiscales de IVA e IRPF cuatro veces al año. Dicho sistema les permite ir saldando cuentas con la Administración Pública en materia de impuestos, además de ayudarlos a mantener al día la contabilidad del negocio y dar seguimiento a su facturación.

Por tanto, al inicio de cada trimestre, comenzando por enero, tendrás que presentar las declaraciones correspondientes al trimestre anterior. Luego tendrás que volver a entregar la documentación en abril, julio y octubre. Las pymes no son la excepción. Aunque llevan una contabilidad ligeramente diferente, también están sujetas a un calendario fiscal bastante ajustado a lo largo de todo el año.

Modelos a presentar en enero de 2024

Hasta el 2 de enero de 2024:

  • Modelos 036 y 037 si quieres renunciar o revocar el régimen de estimación directa simplificada y estimación objetiva de cara a 2024 y los años siguientes.
  • Modelo 303 de autoliquidación de IVA correspondiente a noviembre de 2023.

Hasta el 22 de enero de 2024:

  • Modelo 039 para comunicar las incorporaciones en diciembre, régimen especial del grupo de entidades de IVA.
  • Modelo 111, declaración trimestral retenciones de personal y profesionales.
  • Modelo 115, declaración trimestral retenciones de alquileres.
  • Modelo 123, pago de los intereses de préstamos, arrendamientos de negocios, bonos, acciones, depósitos a plazo y rendimientos de capital mobiliario.

Hasta el 30 de enero de 2024:

  • Modelo 130, pago fraccionado del IRPF, ingresos a cuenta de la Renta.
  • Modelo 131, pago fraccionado del IRPF, ingresos a cuenta de la Renta en el Régimen Simplificado.
  • Modelo 303, declaración trimestral de IVA.
  • Modelo 349, declaración informativa de operaciones intracomunitarias.
  • Modelo 390, resumen anual de las declaraciones trimestrales de IVA.

Hasta el 31 de enero de 2024:

  • Modelo 165, declaración informativa de certificaciones individuales emitidas a los socios o copropietarios de sociedades de nueva o reciente creación.
  • Modelo 179, declaración informativa trimestral de la cesión de uso de viviendas con fines turísticos.
  • Modelo 180, resumen anual de las declaraciones trimestrales del modelo 115 de retenciones de alquileres.
  • Modelo 182, donativos, donaciones y aportaciones recibidas y disposiciones realizadas.
  • Modelo 188, rentas o rendimientos del capital mobiliario procedentes de operaciones de capitalización y de contratos de seguros de vida o invalidez.
  • Modelo 190, resumen anual de las declaraciones trimestrales del modelo 111 retenciones de personal y profesionales.
  • Modelo 233, declaración informativa por gastos en guardería.
  • Modelo 345, modelo anual de planes de pensiones y similares.

Modelos a presentar en febrero

Hasta el 20 de febrero de 2024:

  • Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF realizadas a trabajadores, profesionales o empresarios, correspondientes a enero de 2024.
  • Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos, correspondientes a enero de 2024.
  • Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables, correspondientes a enero de 2024.

Hasta el 29 de febrero de 2024:

  • Modelo 036, inscripción en el Censo de Empresarios y alta en Hacienda, obligatorio para sociedades cuyo ejercicio coincida con el año natural.
  • Modelo 280, declaración informativa anual de planes de ahorro a largo plazo.
  • Modelo 303, autoliquidación de IVA referente a enero de 2024.
  • Modelo 347, declaración anual de operaciones con terceros referida al ejercicio 2023.

Modelos a presentar en marzo

Hasta el 20 de marzo de 2024:

  • Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF realizadas a trabajadores, profesionales o empresarios, correspondientes a febrero de 2024.
  • Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos, correspondientes a febrero de 2024.
  • Modelo 349, declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias en febrero de 2024.
  • Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables, referido a febrero de 2024.

Modelos a presentar en abril

El 3 de abril comienza el plazo para presentar por Internet el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), el cual estará abierto hasta el 1 de julio de 2024.

Hasta el 1 de abril de 2024:

  • Modelo 189, declaración informativa de valores, seguros y rentas concerniente al ejercicio 2022.
  • Modelo 303, autoliquidación de IVA referente a febrero de 2024.
  • Modelo 720, declaración informativa sobre bienes y derechos en el extranjero.

Hasta el 22 de abril de 2024:

  • Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF hechas a trabajadores, profesionales o empresarios referidas a marzo de 2024.
  • Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos correspondientes a marzo de 2024.
  • Modelo 130, pago fraccionado de la Renta del primer trimestre de 2024 por estimación directa.
  • Modelo 131, pago fraccionado de la Renta del primer trimestre de 2024 por estimación objetiva.
  • Modelo 202, primer período del pago fraccionado del Impuesto sobre Sociedades.
  • Modelo 349, declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias referida a marzo de 2024.
  • Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables. Declaración mensual concerniente a marzo de 2024 y declaración trimestral correspondiente al primer trimestre del año.

Hasta el 30 de abril de 2024:

  • Modelo 303, autoliquidación de IVA referente a marzo de 2024.

Modelos a presentar en mayo

El 7 de mayo de 2024 comienza el plazo para la presentación telefónica del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF)

Hasta el 20 de mayo de 2024:

  • Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF practicadas a trabajadores, profesionales o empresarios correspondientes a abril de 2024.
  • Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos referidas a abril de 2024.
  • Modelo 303, autoliquidación de IVA referente a abril de 2024.
  • Modelo 349, declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias correspondiente a abril de 2024.
  • Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables referida a abril de 2024.

Modelos a presentar en junio

A partir del 3 de junio de 2024 se abre el plazo para presentar de manera presencial en la Agencia Tributaria el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

Hasta el 20 de junio de 2024:

  • Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF hechas a trabajadores, profesionales o empresarios en mayo de 2024.
  • Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos referidas a mayo de 2024.
  • Modelo 349, declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias correspondiente a mayo de 2024.
  • Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables aplicable a mayo de 2024.

Recuerda que tienes hasta el 26 de junio de 2024 para presentar la Declaración Anual de la Renta y Patrimonio correspondiente a 2023 con resultado a ingresar con domiciliación en cuenta.

Modelos a presentar en julio

El 1 de julio de 2024 finaliza el plazo para presentar la Declaración de la Renta 2023 con resultado a devolver, renuncia a la devolución, saldo negativo y la opción de ingresar sin domiciliación del primer plazo.

Hasta el 1 de julio de 2024:

  • Modelo 303, autoliquidación de IVA referente a mayo de 2024.

Hasta el 22 de julio de 2024:

  • Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF realizadas a trabajadores, profesionales o empresarios correspondientes a junio de 2024.
  • Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos relativas a junio de 2024.
  • Modelo 130, pago fraccionado de la Renta del segundo trimestre de 2024 por estimación directa.
  • Modelo 131, pago fraccionado de la Renta del segundo trimestre de 2024 por estimación objetiva.
  • Modelo 303, autoliquidación de IVA del segundo trimestre de 2024.
  • Modelo 309, declaración y liquidación no periódica referida al segundo trimestre de 2024.
  • Modelo 349, declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias correspondiente a junio de 2024 y al segundo trimestre de 2024.
  • Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables correspondiente a junio de 2024 y declaración trimestral del segundo trimestre del año.

Hasta el 25 de julio de 2024:

  • Modelos 200, 206 o 220 para sociedades cuyo periodo impositivo coincida con el año natural.
  • Modelo 282, declaración informativa anual de ayudas recibidas en el marco del régimen económico y fiscal de Canarias u otras del estado por contribuyentes del IRPF o el Impuesto sobre la Renta de no Residentes sin establecimiento permanente.

Hasta el 30 de julio de 2024:

  • Modelo 303, autoliquidación de IVA referente a junio de 2024.

Modelos a presentar en agosto

Hasta el 20 de agosto de 2024:

  • Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF hechas a trabajadores, profesionales o empresarios correspondientes a julio de 2024.
  • Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos referidas a julio de 2024.
  • Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables de julio de 2024.

Hasta el 30 de agosto de 2024:

  • Modelo 303, autoliquidación de IVA referente a julio de 2024.

Modelos a presentar en septiembre

Hasta el 20 de septiembre de 2024:

  • Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF practicadas a trabajadores, profesionales o empresarios en agosto de 2024.
  • Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos, correspondientes a agosto de 2024.
  • Modelo 349, declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias referidas a los meses de julio y agosto de 2024.
  • Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables de agosto de 2024.

Hasta el 30 de septiembre de 2024:

  • Modelo 303, autoliquidación de IVA referente a agosto de 2024.
  • Modelos 360 y 361 para solicitar la devolución del IVA soportado igual o superior a 400 euros correspondiente al ejercicio 2023.

Modelos a presentar en octubre

Hasta el 21 de octubre de 2024:

  • Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF hechas a trabajadores, profesionales o empresarios en septiembre de 2024.
  • Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos referentes a septiembre de 2024.
  • Modelo 130, pago fraccionado de la Renta del tercer trimestre de 2024 por estimación directa.
  • Modelo 131, pago fraccionado de la Renta del tercer trimestre de 2024 por estimación objetiva.
  • Modelo 202, pago a cuenta sobre el Impuesto de Sociedades en caso de que se fraccione.
  • Modelo 303, autoliquidación de IVA del tercer trimestre de 2024.
  • Modelo 309, declaración y liquidación no periódica del tercer trimestre de 2024.
  • Modelo 349, declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias correspondiente a septiembre de 2024 y al tercer trimestre de 2024.
  • Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables referido a septiembre de 2024 y la declaración trimestral del tercer trimestre del año.

Hasta el 30 de octubre de 2024:

  • Modelo 303, autoliquidación de IVA correspondiente a septiembre de 2024.

Hasta el 31 de octubre de 2024:

  • Modelo 235, declaración informativa de actualización de algunos mecanismos transfronterizos comercializables.
  • Solicitud de inclusión para el año 2025 en el sistema de Cuenta Corriente Tributaria (CCT).

Modelos a presentar en noviembre

Los autónomos que hayan fraccionado el pago de la Declaración de la Renta tendrán hasta el 5 de noviembre de 2024 para pagar la última cuota.

Hasta el 20 de noviembre de 2024:

  • Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF realizadas a trabajadores, profesionales o empresarios en el mes de octubre de 2024.
  • Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos de octubre de 2024.
  • Modelo 349, declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias correspondiente al mes de octubre de 2024.
  • Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables referido a octubre de 2024.

Modelos a presentar en diciembre

Hasta el 2 de diciembre de 2024:

  • Modelo 303, autoliquidación de IVA correspondiente a octubre de 2024.

Hasta el 20 de diciembre de 2024:

  • Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF practicadas a trabajadores, profesionales o empresarios referidas a noviembre de 2024.
  • Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos correspondientes a noviembre de 2024.
  • Modelo 349, declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias realizadas en noviembre de 2024.
  • Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables de noviembre de 2024.
  • Modelo 202, pago a cuenta sobre el Impuesto de Sociedades, en caso de que se haya fraccionado.

Como puedes apreciar, a lo largo del año tendrás que presentar varias declaraciones, tanto si eres autónomo como si administras una pyme. Una buena idea consiste en apuntar las fechas clave y establecer un sistema de recordatorios para evitar sanciones. Puedes consultar el calendario del contribuyente en la propia Agencia Tributaria.

Categoría: Contabilidad
Consigue un aval para obtener financiación de circulante

Si tienes un negocio, una de tus principales preocupaciones será encontrar nuevos clientes e incrementar las ventas. Sin embargo, si no reparas en tu política de cobros, es probable que se produzca un desfase temporal entre los pagos a los proveedores y los de los clientes.

En ese caso, el activo circulante de la empresa no será suficiente para cubrir los pagos. Esta situación es más habitual de lo que parece: el 75,9% de las pymes que necesitaron ayuda financiera en 2022, la destinaron precisamente a financiar el circulante, según el XII Informe sobre la Financiación de la Pyme de Cesgar , una necesidad que lleva tres años consecutivos ganando peso.

¿Qué es la financiación de circulante?

La financiación de circulante es aquella que consigue la empresa para hacer frente a sus pagos a corto plazo. Cuando existe una gestión financiera inadecuada, el negocio puede incurrir en un gasto excesivo que le impide afrontar los pagos, por lo que necesita acceder a una fuente de financiación adicional que le permita cumplir con los compromisos económicos contraídos, ya se trate de los pagos a proveedores o los costes de personal.

Tipos de financiación de circulante

La financiación de circulante se utiliza para cubrir diferentes activos a corto plazo, por lo que es importante que elijas la modalidad más conveniente para tu pyme entre las principales fórmulas que se aplican en la actualidad:

Préstamo a corto plazo

El banco ofrece a la empresa una cantidad fija a devolver en un plazo de tiempo relativamente corto, que no suele superar los 18 meses. Puedes recurrir a este tipo de financiación de circulante para cubrir la compra de existencias, realizar anticipos de clientes, proceder con los pagos de nóminas o satisfacer otras necesidades de liquidez del negocio.

La principal ventaja de esta forma de financiación es la facilidad de acceso, pues, al tratarse de cantidades más pequeñas, se exigen menos requisitos y, en algunos casos, incluso puedes solicitarla online. Aun así, debes tener en cuenta que aumentará el endeudamiento de tu empresa y tendrás que pagar unos intereses elevados.

Línea de crédito

La empresa puede disponer de los fondos que le concede el banco durante un periodo de tiempo determinado, generalmente durante un año. A diferencia del préstamo, no tienes que utilizar todo el importe, sino tan solo aquel que necesites en cada momento. Por tanto, es una alternativa de financiación ideal cuando no conoces el importe exacto a financiar o careces de ingresos regulares, ya que no tendrás que pagar cuotas periódicas, sino tan solo al final de la vigencia de la línea de crédito.

Más allá de la flexibilidad, inmediatez y comodidad que representa esta solución, debes saber que sus gastos asociados pueden ser más elevados que los de otras vías de financiación. Es cierto que solo pagarás intereses por la cantidad que realmente utilizas, pero en muchos casos también se aplica un pequeño porcentaje por el capital no dispuesto, lo cual se conoce como comisión de disponibilidad. También tendrás que afrontar gastos de formalización y una comisión de apertura.

Línea de descuento comercial

El banco concede una línea de descuento cuando la empresa presenta títulos de crédito a descontar, ya sean facturas, letras, pagos domiciliados o pagarés antes de su vencimiento. El banco aplica intereses según el plazo de vencimiento y un recargo de devolución cuando el crédito no es atendido.

Este instrumento financiero es muy flexible, puesto que te permite acceder a los recursos a medida que los vayas necesitando. También destaca por su rapidez, una vez que la línea de descuento esté abierta. Pese a ello, suele demandar un esfuerzo económico elevado cuando se suman los costes de la operación, sus intereses y las respectivas comisiones. Otro inconveniente que debes valorar es el riesgo de sobrefinanciación, pues puede ser difícil ajustar los recursos económicos a tus necesidades específicas de financiación.

Descubierto en cuenta corriente

La entidad bancaria permite que la empresa disponga de cierta cantidad por encima de su saldo. En práctica, cuando tu cuenta se queda en números rojos, el banco te concede una especie de crédito para que puedas evitar los impagos y sigas trabajando con normalidad.

Este tipo de financiación de circulante es muy conveniente para salir de un apuro puntual rápidamente, pero suele estar sujeta a elevadas comisiones e intereses. La posibilidad de seguir operando, generalmente, se grava con una comisión por descubierto que se aplica al saldo adeudado más alto y, si tardas en volver a tener liquidez, estarás sujeto a intereses de demora y una comisión por reclamación de descubierto.

Anticipo de recibos o facturas

Es una especie de cesión de crédito comercial, ya que el banco anticipa los recibos de la empresa antes de que esta los cobre, de manera que dispones inmediatamente de liquidez. De hecho, es una solución a la que puedes recurrir para compensar el desajuste temporal que suelen causar los clientes que pagan a plazo.

Con este tipo de financiación del circulante podrás sacar partido a la liquidez de tus activos comerciales, ingresando el dinero que han generado tus operaciones lo antes posible. También podrás reducir el ratio de endeudamiento a nivel contable, pero recuerda que esta opción también implica el pago de intereses y comisiones, que pueden llegar a ser elevadas si algunos recibos quedan desatendidos en el momento del vencimiento.

Factoring

En este caso, se cede el derecho a cobro de los créditos comerciales de la empresa, de manera que el banco se encarga de gestionar su cobro y te los pagará por anticipado para que tengas liquidez. Como norma, podrás recibir por adelantado entre el 80 y el 95% del importe de las facturas, así como los documentos que hayas cedido a la entidad financiera.

Suele ser una opción interesante para los proveedores de grandes empresas que pagan más tarde o como medio de financiación para los negocios en expansión que quieren seguir creciendo. Esta alternativa permite reducir los riesgos financieros y elimina el trabajo burocrático y de gestión de cobros, ayudándote a incrementar tu solvencia. A pesar de ello, suele tener un interés elevado, normalmente mayor que el descuento comercial convencional, y no es raro que se excluyan ciertas operaciones o clientes, lo cual limita tus posibilidades de hacer negocios.

Descubre más sobre el factoring en nuestro artículo.

Confirming

La empresa cede al banco la gestión de los pagos a proveedores y éste les da la opción de adelantar el importe antes del vencimiento, previo pago de intereses y comisiones. Por tanto, es una especie de factoring inverso. Con este tipo de financiación de circulante ahorrarás costes administrativos, podrás unificar los pagos, mejorar las previsiones de tesorería y, al mismo tiempo, brindar un servicio de financiación a tus proveedores.

En su caso, es una solución para obtener liquidez inmediata anticipando el cobro de sus facturas, lo cual les proporciona más seguridad y reduce el riesgo de impago. No obstante, a pesar de las ventajas para todas las partes implicadas, el confirming suele implicar el cobro de comisiones que aumentarán tus costes operativos. Además, puede generar cierta dependencia financiera en la empresa y limitar su flexibilidad económica ante situaciones imprevistas, por lo que es importante que te asegures de contar con los recursos suficientes para saldar tus compromisos de pago en las fechas previstas.

Conseguir un aval para obtener financiación de circulante

Si necesitas ampliar tu activo circulante, con el respaldo de un avalista podrás negociar mejores condiciones de financiamiento con la banca o, incluso, acceder a una línea de crédito más amplia. Las sociedades de garantía (SGR) ofrecen diferentes tipos de avales, especialmente pensados para facilitar las distintas operaciones a través de las cuales puedes acceder a la financiación de circulante.

Solo tienes que elegir una SGR de la zona en la que opere tu pyme y enviar la documentación necesaria para realizar el análisis de la operación. Si no tienes claro qué tipo de financiación de circulante necesitas, en la propia SGR podrán brindarte un servicio personalizado de asesoramiento financiero.

Categoría: Contabilidad
Qué es un aval

 

En España existen más de 3 millones de empresas, aunque la inmensa mayoría son pymes, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística. Todos esos negocios generan riqueza y puestos de trabajo, pero, en algunas ocasiones, necesitan financiación externa para llevar a cabo sus proyectos, ya sea en sus inicios, para comenzar la actividad, o más adelante, para ampliar sus operaciones o afrontar una mala racha. 

Uno de los principales escollos que encuentran tanto las pymes como los autónomos en su camino hacia la financiación suele ser el aval, un requisito que exigen muchas entidades financieras para proteger su inversión, exigencia también cuando se participaen la licitación de obras y concursos públicos.

¿Qué es un aval exactamente?

El aval es un contrato en el que se refleja el compromiso de cumplimiento de ciertas obligaciones ante un tercero. En práctica, una persona o entidad se compromete a garantizar tu deuda o las obligaciones no dinerarias que hayas contraído ante el acreedor, ya se trate de un banco, la Administración u otra empresa.

También conocido como fianza o afianzamiento, es un elemento complementario al contrato principal y se utiliza para aportar seguridad jurídica a las transacciones antes de llevarlas a cabo. Mediante este instrumento, el prestatario o receptor de los servicios reduce el riesgo al que se expone, pues si faltas a tus obligaciones, reclamará al avalista.

No obstante, para que ese compromiso sea válido, debe existir un contrato por escrito, que se suele oficializar con un aval notarial para proporcionarle un mayor respaldo legal, sobre todo en las transacciones comerciales. En ese caso, interviene un notario en el procedimiento para legitimar las partes, autentificar las firmas y asegurar la legalidad del aval.

¿Qué partes intervienen en un aval?

En un aval intervienen tres figuras perfectamente diferenciadas que cumplen distintos roles legales:

  • Avalado. Es quien contrata el aval y se compromete a cumplir con la obligación principal, ya se trate de una pyme, un autónomo o una persona física.
  • Beneficiario. Es el receptor del aval, quien ha solicitado la presentación del mismo, generalmente una entidad bancaria o la Administración pública.
  • Avalista. Es la empresa u organización, como las Sociedades de Garantía Recíproca, que garantiza por medio del aval que el avalado cumplirá sus obligaciones, respondiendo por este ante el beneficiario en caso de incumplimiento.

Los principales tipos de avales con los que trabajan las empresas

En los ámbitos financiero y comercial en los que se desempeñan las empresas, es fundamental conocer la variedad de avales que existen y comprender su uso en los diferentes contextos para elegir la modalidad más adecuada, según la operación que necesitas garantizar:

Aval provisional

Este tipo de aval se usa, fundamentalmente, para participar en licitaciones públicas o subastas, ya que su objetivo es garantizar que la empresa mantendrá la oferta presentada. Actúa como una fianza provisional, por lo que, si el avalado accede al contrato de obra o suministro, tendrá que presentar otra garantía definitiva.

Aval financiero

Este tipo de aval suele ser necesario cuando solicitas un préstamo o crédito, ya que así el banco se asegura de recibir el pago. Se utiliza para respaldar las obligaciones financieras que contraen las empresas frente a terceros, ya se trate de líneas de crédito, préstamos bancarios o letras financieras.

Como este aval reduce el riesgo al que se expone el beneficiario, suele mejorar las condiciones de financiación para que las pymes y autónomos puedan obtener tipos de interés más bajos y plazos de devolución más amplios. También son una opción válida para cubrir el aplazamiento de pago o los préstamos ante la Administración.

Aval técnico

Estos avales garantizan que cumplirás con los compromisos no dinerarios que hayas contraído. Son comunes para respaldar importaciones y la ejecución de obras. También suelen ser un requisito para participar en concursos públicos y licitaciones, así como para garantizar las obligaciones legales contraídas con la Administración cuando se reciben subvenciones estatales.

La principal diferencia entre el aval técnico y económico radica en que el primero garantiza el cumplimiento de tus obligaciones contractuales, mientras que el segundo cubre tus compromisos de índole financiera.

Aval comercial

Esta modalidad de aval se usa en las compraventas para garantizar el pago de la cantidad acordada. Se puede emplear para avalar todo tipo de bienes, así como el fraccionamiento de los pagos a los proveedores, las sumas que entregas de manera anticipada y los pagos a cuenta.

También se puede utilizar para avalar pagos rotativos, como los que se realizan cuando recibes suministros periódicos. De hecho, es habitual en acuerdos de suministros y en las transacciones entre empresas cuando median sumas elevadas.

¿Cuándo se necesita un aval?

A lo largo de la vida de una empresa, es probable que atraviese diferentes situaciones en las que necesite un aval. En 2022, por ejemplo, el 56,2 % de las pymes españolas necesitaron financiación, según el XII Informe de Financiación de la Pyme, lo cual representa un aumento de 21,4 puntos porcentuales en comparación con los datos prepandemia del 2019.

Sin embargo, el 49,2 % de ellas encontraron obstáculos para acceder al crédito, un 12,5 % más en comparación con 2021. El coste de la financiación es el principal escollo, debido, fundamentalmente, al aumento de la inflación y el consecuente incremento de los tipos de interés, pero la segunda barrera más importante es no poder presentar garantías, un problema que afecta al 18,2 % de las empresas y que ha aumentado en 3,4 puntos porcentuales respecto a 2021.

De hecho, según dicho informe, en 2022 se disparó el número de pymes a las que las entidades bancarias les han solicitado avales, pasando del 37,3 % en 2021 al 43,7 % actual.

La mayoría de las empresas pide avales financieros para acompañar las solicitudes de financiación bancaria al circulante. Generalmente, se trata de préstamos a corto plazo que la empresa utiliza para hacer frente a los pagos.

Los avales técnicos son menos comunes: en 2022 los solicitaron el 2,6 % de las empresas para garantizar la entrega del producto o servicio contratado en tiempo y forma. Es probable que necesites recurrir a estos avales si vas a participar en licitaciones y concursos públicos, ya que la Administración querrá cerciorarse de que puedes cumplir con las obligaciones que contraigas. También los necesitarás para acceder a proyectos de gran envergadura en el sector privado.

Las empresas también suelen solicitar avales para obtener la financiación bancaria imprescindible para realizar inversiones. Esas garantías pueden servirte para mejorar la infraestructura de tu empresa, ampliar el almacén, contratar más personal o, incluso, poner en marcha un proceso de internacionalización.

Los negocios de reciente constitución, que suelen tener más dificultades para acceder a préstamos por la falta de historial crediticio y garantías, también recurren a menudo a los avales para financiar la compra de equipamiento o el alquiler del local.

¿Cómo obtener un aval?

Si necesitas presentar una garantía para impulsar tu negocio o garantizar su funcionamiento, debes tener claro el camino a seguir y los documentos a presentar para agilizar el proceso:

  1. Cada entidad determina el proceso a seguir para los solicitantes de avales, pero suelen establecer dos requisitos fundamentales: la empresa no puede estar en concurso de acreedores y debe encontrarse al corriente de los pagos en la Seguridad Social y la Agencia Tributaria.
  2. Tendrás que presentar diferentes documentos, entre ellos la memoria de la actividad económica, donde se reflejen tus principales objetivos de negocio, así como los productos y/o servicios que ofreces. También tendrás que presentar la cuenta de pérdidas y ganancias de los dos últimos ejercicios cerrados y del actual. Si se trata de una empresa nueva, tendrás que presentar el plan de negocio, en el cual debe quedar claro su viabilidad y la estimación de los beneficios, ya que estos serán los que te permitan devolver el préstamo.
  3. Con esta información en mano, el banco o la SGR evaluará el nivel de riesgo que representa la operación, y decidirá si puede avalarte o no. Si consideran que la operación es viable, te informarán sobre los costes y condiciones ulteriores.

SGR: La vía más sencilla, rápida y económica para conseguir un aval

En 2023,  las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) formalizaron avales por valor de 2.568 millones de euros, lo que supuso un incremento del 12% en el importe facilitado a pymes y autónomos con respecto al año anterior.  La financiación facilitada por las SGR ya beneficia a 175.616 pequeñas y medianas empresas y contribuye al mantenimiento de  977.577 puestos de trabajo, según datos de CESGAR.

El principal objetivo de estas sociedades es facilitar el acceso a la financiación a pymes y autónomos. El aval de una SGR te sitúa en una posición más ventajosa para negociar con la entidad bancaria, de manera que podrías obtener una reducción de los tipos de interés y/o una ampliación de los plazos de devolución.

La gama de productos de las SGR para autónomos  y los avales para pymes es muy amplia. Pueden avalarte tanto si necesitas un microcrédito de 25.000 euros como si solicitas un préstamo de hasta 100.000 euros. También pueden ayudarte si necesitas aplazar el pago de las compras a proveedores, recibir un anticipo de subvenciones, realizar operaciones de leasing o acceder a una Línea ICO.

Una característica que distingue a las SGR del resto de entidades financieras es que financian a largo plazo los proyectos empresariales. El 90 % de los proyectos financiados son a más de 3 años, de los cuales el 45 % son a más de 8 años.

¿Qué coste tiene un aval?

El aval es un producto de riesgo, por lo que siempre tiene un coste para quien lo contrata.

Una de las principales ventajas de los avales de las SGR es que tienen costes más reducidos. Estas sociedades suelen aplicar una comisión de estudio al inicio, que se calcula en base al riesgo de la operación, y una comisión de aval anual, que implica un porcentaje sobre el principal pendiente de amortización.

Cuando acepten tu proyecto, tendrás que adquirir participaciones sociales en proporción al préstamo solicitado para adquirir la condición de socio, pero cuando termine la operación podrás recuperar ese capital.

Categoría: Contabilidad
¿Qué es el IBI y cómo se calcula?

Si eres propietario de un local o una oficina, tendrás que hacer frente a diferentes gastos fijos. Uno de esos gastos es el IBI, que se paga todos los años. Saber cuándo pagar el IBI y cuánto es, te ayudará a evitar multas y a incluirlo en tu presupuesto de negocio para no tener sorpresas.

Tipo de impuestoDirecto
RecaudadorAyuntamiento
¿Quién lo tiene que pagar?Todas las personas físicas y jurídicas que sean titulares de propiedad, superficie, usufructo y concesión administrativa sobre inmuebles, ya sean urbanos, rústicos o de características especiales.
¿Cómo calcular cuánto tendré que pagar de IBI?Para calcular el IBI, se necesita el valor catastral del inmueble, que se determina por el valor del suelo y las construcciones en él.
¿Cómo saber el valor catastral de mi casa?Se puede obtener en el portal de la Dirección General del Catastro del Ministerio de Hacienda (deberás ser propietario del inmueble). También puedes comprobar el valor catastral a través de tu último recibo del IBI.
¿Cuál es la fecha de pago del IBI?El 1 de enero de cada año, pero cada Ayuntamiento decide cómo y cuándo se paga.

¿Qué es el IBI o Impuesto sobre Bienes Inmuebles?

El Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) es un tributo directo de carácter obligatorio gestionado por los Ayuntamientos, aunque algunos pueden delegar su cobro en otros entes. Este impuesto grava la titularidad de los derechos de propiedad, usufructo, superficie y concesión administrativa sobre inmuebles, ya sean urbanos, rústicos o de características especiales.

La naturaleza de una propiedad, si es rústica o urbana, depende de cómo se clasifica el suelo por la Dirección General del Catastro. Sin embargo, los edificios especiales, como las presas, embalses, túneles de peaje, autopistas, carreteras, puertos comerciales y aeropuertos se clasifican según sus características técnicas. Son conjuntos complejos de uso especializado con diferentes estructuras, considerados como un solo bien inmueble para el catastro.

¿Quién debe pagar el IBI?

Todas las personas naturales o jurídicas que tengan derechos sobre los bienes inmuebles deben pagar el IBI. De hecho, este impuesto no solo se aplica al derecho de propiedad, sino también al derecho de superficie, usufructo o concesión administrativa.

En el caso de las oficinas o locales alquilados, lo habitual es que sea el propietario quien se encargue de pagar el IBI. Si el dueño y el inquilino lo acuerdan en el contrato de alquiler, el propietario puede cobrarle al inquilino el IBI según lo acordado.

Al vender la propiedad, el vendedor paga el IBI porque se aplica desde el primer día del año, cuando el vendedor es el propietario. El vendedor puede ir a los Tribunales para recuperar los días pendientes desde la venta hasta fin de año.

En el caso de los inmuebles con deudas pendientes por IBI, es probable que exijan su pago al nuevo propietario. Por esa razón, antes de adquirir un inmueble es recomendable que investigues si tiene el pago del IBI al día. En la actualidad, los notarios están obligados a pedir esa información y deben facilitarla a los compradores

 

 

¿Cuál es la fecha de pago del IBI?

Este impuesto se paga cada año el 1 de enero, pero cada Ayuntamiento decide cómo y cuándo se paga, así como las facilidades para hacerlo. Ten en cuenta que, si pagas fuera de plazo, incurrirás en una sanción tributaria. Te exigirán la deuda por vía ejecutiva con un recargo que varía desde el 5 hasta el 20% sobre la cuota a pagar.

Existen diferentes opciones para realizar el pago. Puedes hacerlo de manera presencial en las sucursales de las entidades bancarias o por cajero electrónico en las entidades colaboradoras. También podrás pagar el IBI por banca telefónica, a través de Internet o puedes recurrir a la domiciliación bancaria.

¿Cómo calcular el IBI?

Para calcular el IBI, se necesita el valor catastral del inmueble, que se determina por el valor del suelo y las construcciones en él.

El Catastro Inmobiliario calcula el valor de un inmueble. Esto se hace considerando su ubicación, valor en el mercado, coste de construcción, antigüedad, uso, valor del suelo y características urbanísticas. Normalmente, ese valor es menor al 50 % del actual valor de mercado del inmueble y se actualiza anualmente, según los Presupuestos Generales del Estado.

La Administración revisa los valores de los inmuebles cada 10 años, lo que suele resultar en subidas en el importe a pagar.

Sobre la base liquidable, los Ayuntamientos aplican un gravamen que distingue entre los bienes urbanos, rústicos o de características especiales. El tipo de propiedad afecta al cálculo del IBI, especialmente la diferencia entre propiedades urbanas y rústicas en cada municipio.

En el caso de los inmuebles urbanos, ese gravamen oscila entre el 0,4 y el 1,1 %, con algunas excepciones que pueden alcanzar hasta el 1,17 %. No obstante, en el caso de los inmuebles rústicos, el gravamen varía entre el 0,3 y el 0,9 %. Aquí puedes comprobar la actualización de los valores catastrales por coeficientes en tu municipio.

Cabe aclarar que el pago del IBI por el local donde se encuentra tu negocio es un gasto fiscalmente deducible. Si eres autónomo y trabajas en casa, puedes deducir parte del IBI. La deducción se calcula según los metros cuadrados notificados a Hacienda y tu porcentaje de propiedad en el inmueble. Esta posibilidad está contemplada en la Ley de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo, aprobada en 2017.

Exenciones y bonificaciones del IBI

Algunas propiedades del Estado, comunidades autónomas y entidades locales están libres de pagar el IBI. Estas propiedades se utilizan para la seguridad ciudadana, defensa nacional, educación o servicios penitenciarios. También están exentos los bienes comunales del Ayuntamiento que utilicen los vecinos, así como los bienes que pertenecen a la Iglesia Católica y la Cruz Roja.

No pagan el IBI los bienes culturales, los bienes comunales y montes vecinales. Tampoco la superficie de los montes poblados con especies de crecimiento lento. Además, no pagan el IBI los terrenos ocupados por vías de tren y carreteras públicas. Por último, también están exentos del pago del IBI aquellos bienes que tienen exenciones internacionales, como las embajadas o consulados.

Además de las bonificaciones al IBI que aprueben los diferentes Ayuntamientos, a nivel nacional se aplica:

●      Descuento del 50 al 90 % en propiedades para empresas de construcción, urbanización y promoción inmobiliaria.

●      Bonificación del 50 % sobre las viviendas de protección oficial durante los tres primeros años.

●      Bonificación del 95 % sobre los bienes rústicos de las cooperativas agrarias o de explotación comunitaria de la tierra.

●      Descuento de hasta el 50 % en impuestos para inmuebles con infraestructuras de recarga aprobadas por el Ayuntamiento.

 

¿Qué son las exenciones rogadas y potestativas?

Las exenciones rogadas son aquellas que se aplican cuando el interesado lo solicita porque el inmueble cumple con los requisitos legales. Los centros docentes acogidos al régimen de concierto educativo pueden solicitar la exención de impuestos para los inmuebles destinados a la enseñanza. Esta exención se aplica a la superficie ocupada por la enseñanza concertada.

Los monumentos y jardines históricos de interés cultural registrados en el Patrimonio Histórico Español pueden solicitar una exención rogada. Esto también aplica a las áreas de montes donde se hacen repoblaciones forestales o regeneración de árboles.

Sin embargo, para poder solicitar esta exención, es necesario tener proyectos aprobados por la Administración forestal. En ese caso, la exención tendrá una duración de 15 años a partir del periodo impositivo siguiente al que se realizó la solicitud.

En cambio, las exenciones potestativas dependen de los Ayuntamientos. Los centros sanitarios públicos, así como algunas propiedades rurales y urbanas,  están exentos del IBI, si su cuota líquida no supera la cantidad establecida por la ordenanza fiscal. También se pueden aplicar bonificaciones de hasta el 90 % a las familias numerosas.

Hay exenciones para entidades sin fines de lucro como fundaciones, asociaciones de utilidad pública, federaciones deportivas y asociaciones benéficas.

También se suele eximir del pago del IBI a los inmuebles que han sufrido daños considerables por fenómenos meteorológicos adversos o catástrofes. En ese caso, se aprueban decretos-leyes para ayudar a las zonas afectadas y recuperarse de los daños ocasionados.

Categoría: Contabilidad
CNAE

Si te estás planteando emprender una actividad empresarial, tendrás que realizar varios trámites y obtener algunos códigos identificativos que te proporcionen plena competencia jurídica y comercial. Uno de los primeros pasos consiste en elegir el tipo de servicio que proporcionarás o la producción que desarrollarás para determinar el código de la actividad económica que te corresponde.

CNAE: ¿en qué consiste?

La Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE) es un sistema de numeración que agrupa y clasifica todas las empresas y autónomos en base a su actividad económica. A cada unidad se le asigna una letra y cuatro dígitos numéricos, el cual se conoce como Código CNAE. Los dos primeros dígitos se refieren a la división, el tercer número indica el grupo y el cuarto especifica la clase para concretar la actividad desarrollada. 

¿Para qué sirve el CNAE?

El código de actividad económica es obligatorio para todas las sociedades. De hecho, es imprescindible para todos los agentes económicos que operen en el mercado europeo, ya sean empresas privadas, instituciones financieras o entes gubernamentales. Esta clasificación se utiliza con diferentes fines:

  1. Registro y gestión empresarial. Permite llevar un control más exhaustivo y monitorizar de manera efectiva las empresas que operan en España.
  2. Realizar estadísticas y análisis económicos. Proporciona información detallada sobre la composición de los diferentes sectores, por lo que sirve para recopilar y analizar datos socioeconómicos.
  3. Elaborar análisis de mercado. En el ámbito empresarial, la información del CNAE también se utiliza para realizar análisis de mercado, identificar oportunidades de negocio y elaborar informes sectoriales.
  4. ¿Cómo saber cuál es el CNAE de mi empresa?

El CNAE cuenta con 21 títulos mediante los cuales se intentan cubrir todas las actividades empresariales, divididos en grupos que van de la A a la U. El grupo A, por ejemplo, señala la “Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca” mientras que el grupo U se refiere a las “Actividades de organizaciones y organismos extraterritoriales”.

A su vez, cada una de esas categorías generales se subdivide en varios epígrafes, hasta llegar al cuarto nivel. Cada categoría se representa con una cifra que va detallando la actividad de la empresa u organismo. Por ejemplo, en el grupo J, el número 5811 corresponde a la edición de libros y en el grupo L, el código 6810 alude a la compraventa de bienes inmobiliarios por cuenta propia.

Si tienes una empresa, puedes conocer tu código CNAE accediendo al buscador de actividades económicas de la Agencia Tributaria. Introduce tu actividad, como “marketing” o “libros”, y luego haz clic en “Detalle” para ver el código CNAE que se encuentra dentro de la ficha.

¿Es posible convertir el código de IAE a CNAE?

El código IAE no coincide con el número CNAE y ni siquiera tienen las mismas finalidades, aunque se refieran a actividades económicas similares. El IAE tiene implicaciones fiscales, ya que determina la forma en que tributarás, mientras que el CNAE se utiliza para obtener y unificar datos de todas las empresas de los países miembros de la Unión Europea.

Cuando accedas al buscador de actividades económicas de Hacienda, verás que el IAE se estructura en tres secciones correspondientes a las actividades empresariales, profesionales y artísticas. En cada ficha podrás encontrar tanto los epígrafes IAE como los códigos CNAE equivalentes.

¿Dónde aparece el código CNAE?

El código de actividad económica se utiliza en muchos formularios e impresos, tanto oficiales como a nivel interno en la empresa. Las sociedades deben indicarlo en las escrituras de constitución, sus acuerdos sociales y las cuentas anuales que depositan en los registros públicos.

De hecho, si la empresa cambia su actividad económica en algún momento, tendrá que obtener un nuevo código CNAE y validarlo ante notario con la respectiva escritura pública que acredite el cambio del objeto social. Luego tendrás que asentarlo en el Registro Mercantil.

Por último, cabe aclarar que el código CNAE no vence, a menos que cambies tu actividad económica principal. Por tanto, solo tendrás que gestionarlo una vez, cuando empieces tu negocio.

Categoría: Contabilidad
Modelo 303 de autoliquidación de IVA

El Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) es un tributo de carácter indirecto que recae sobre los consumidores. Sin embargo, como se paga al adquirir un producto o servicio, los empresarios se convierten en sujetos pasivos, por lo que deben aplicarlo en sus facturas para, posteriormente, ingresarlo a Hacienda a través del modelo 303.

¿Qué es el modelo 303 y quién está obligado a compilarlo?

El modelo 303 es un formulario mediante el cual se declara a la Agencia Tributaria el IVA acumulado en las facturas. Por ese motivo, también se le conoce como “el modelo del IVA”. Incluye el cálculo del IVA soportado - el que aplicas en tus facturas a los clientes-, y el IVA repercutido - el que pagas para cubrir los gastos de tu actividad.

Todos los autónomos que desarrollen una actividad sujeta a IVA están obligados a presentar el modelo 303, independientemente del resultado de la declaración y aunque no hayan tenido actividad durante un trimestre.

También tendrás que rellenarlo si alquilas un local o piso que se utilice como oficina o lugar de trabajo. Solo están exentos los autónomos en régimen simplificado y de recargo de equivalencia, así como los agricultores, ganaderos y pescadores.

Los plazos de presentación del modelo 303

El modelo 303 de la AEAT se utiliza para declarar el IVA trimestral, por lo que tendrás que compilarlo cuatro veces a lo largo del año:

  • Primer trimestre: del 1 al 20 de abril se presentan las facturas de enero a marzo.
  • Segundo trimestre: del 1 al 20 de julio se recogen las facturas de abril a junio.
  • Tercer trimestre: del 1 al 20 de octubre se computan las facturas de julio a septiembre.
  • Cuarto trimestre: del 1 al 20 de enero se suman las facturas de octubre a diciembre.

    Cabe aclarar que los autónomos inscritos en el REDEME, un régimen especial de devolución mensual del IVA, tienen que presentar el modelo 303 cada mes.

Hacerlo fuera de plazo supone una sanción o recargo. Si te das cuenta del olvido y lo presentas antes de que llegue la multa de Hacienda, el recargo por presentar el modelo 303 más tarde es del 1 % fijo más otro 1 % adicional por cada mes completo de retraso. Si han pasado más de 12 meses desde el final del plazo, el recargo aumentará al 15 %.

En cambio, si es Hacienda quien se da cuenta del error, tendrás que ingresar lo que has dejado de pagar más un recargo que oscila entre el 50 y 150 % del importe dependiendo de si este supera o no los 3 000 euros.

No obstante, tienes la posibilidad de pedir una prórroga a Hacienda. Como autónomo, puedes aplazar el IVA 12 meses si tu deuda no supera los 30 000 euros, sin tener que justificar las cuotas repercutidas impagadas.

¿Cómo presentar el modelo 303 en la Agencia Tributaria?

Puedes presentar el modelo de IVA trimestral de forma presencial en la Agencia Tributaria o a través de su web, en cuyo caso solo necesitarás el certificado digital o la clave PIN para identificarte.

A la hora de rellenar el modelo 303, tendrás que señalar tus datos identificativos, el periodo correspondiente al trimestre (1T, 2T, 3T o 4T) y el devengo del año de presentación.

Considera que debes separar el IVA según el tipo impositivo y los ingresos por procedencia geográfica. También deberás desglosar los gastos en función de su procedencia, según sean nacionales, europeos o no europeos, y teniendo en cuenta su tipo, si se trata de empresa, mixto o particular.

No olvides señalar tu régimen (general o simplificado) y si no has tenido ninguna actividad en el periodo. Si no tienes que pagar IVA debido a la inversión del sujeto pasivo, marca la casilla 61 para indicar que tienes derecho a la deducción. Por último, introduce el número de cuenta bancaria en el que quieres que Hacienda haga el cobro del IVA o te devuelva el importe correspondiente.

Categoría: Contabilidad
modelo 202

Todas las empresas que operan en España tienen que cumplir una serie de obligaciones fiscales. El Impuesto sobre Sociedades es una de las principales tasas destinada a gravar la obtención de renta por parte de las sociedades y otras entidades jurídicas, como las asociaciones y fundaciones que tengan un objeto mercantil.

Dicho impuesto se estructura en torno al resultado contable de la organización, por lo que demanda llevar una contabilidad mercantil. De hecho, las empresas obligadas a tributar por el Impuesto sobre Sociedades deben cumplir una serie de formalidades en su declaración, entre ellas la presentación del modelo 202.

Modelo 202: ¿qué es y para qué sirve?

El modelo 202 sirve para hacer pagos a cuenta del Impuesto sobre Sociedades. Permite realizar una declaración y autoliquidación periódica del mismo, por lo que supone un adelanto del Impuesto de Sociedades, que luego se formaliza en el cómputo anual y se presenta al año siguiente mediante el Modelo 200.

Por consiguiente, la función principal del modelo 202 es realizar pequeños anticipos a la Agencia Tributaria. Luego, ese importe se descuenta de la cantidad a pagar resultante del Impuesto sobre Sociedades anual. De cierta forma, es el equivalente al modelo 130 que presentan los autónomos, mediante el cual estos van adelantando de manera trimestral el IRPF.

En ciertos casos, el modelo 202 también sirve para declarar el Impuesto de la Renta de No Residentes, aquellas personas físicas o jurídicas que, aunque no residan en España, tienen establecimientos desde los que operan de forma habitual y continuada en el país.

¿Quiénes están obligados a presentar el modelo 202?

Todos los sujetos pasivos del Impuesto sobre Sociedades cuya cifra de negocios supere los 6 millones de euros, independiente de los beneficios obtenidos, están obligados a presentar el modelo 202.

También deben presentarlo todos los sujetos que hayan obtenido un resultado positivo en el año impositivo anterior, aunque no hayan alcanzado esa cifra de negocio.

Además, las empresas que superen los 10 millones de euros netos están obligadas a presentar el anexo de comunicación de datos adicionales que se encuentra en el modelo 202.

¿Cuándo se presenta el modelo 202 en la AEAT?

El modelo 202 se debe presentar en tres momentos a lo largo del año:

  • El primer pago se tiene que presentar del 1 al 20 de abril
  • El segundo pago se debe presentar del 1 al 20 de octubre
  • El tercer pago se presenta del 1 al 20 de diciembre

Cabe aclarar que, si el último día de presentación es sábado o inhábil, la fecha de vencimiento se posterga al siguiente día hábil. Recuerda que presentar el modelo 202 fuera de plazo puede conllevar una sanción, la cual varía en función del resultado de la declaración y de si la presentaste antes o después de haber recibido un requerimiento de la Agencia Tributaria.

La cuantía de la multa también depende de cuánto tardes en enmendar el error. Si no hay requerimiento de Hacienda y el resultado es a ingresar, el recargo será del 1 % más otro 1 % adicional por cada mes completo de retraso.

Si la declaración es negativa o queda a cero, se aplica una sanción fija de 100 euros, aunque no hayas recibido ningún requerimiento. No obstante, esa cuantía se duplica si la Agencia Tributaria solicita la presentación del modelo 202.

En el caso de las declaraciones positivas que hayan sido requeridas, la sanción oscila entre el 50 y el 150 % del resultado de la liquidación. Sin embargo, puedes reducir entre un 25 y 40 % los recargos o sanciones, realizando el ingreso en los plazos indicados en la notificación.

¿Cómo presentar el modelo 202 del Impuesto de Sociedades?

La presentación del modelo 202 se realiza, únicamente, por vía telemática, lo cual significa que no puedes descargar el formulario, rellenarlo y presentarlo físicamente en una oficina de la Agencia Tributaria.

Para presentar el modelo 202, tendrás que identificarte en el portal de Hacienda, ya sea usando el DNI electrónico, un certificado digital o con Cl@ve PIN. Tienes la opción de importar un fichero generado con el formulario o usando tu propio programa. También puedes recuperar una declaración guardada en los servidores de la Agencia Tributaria, anterior al ejercicio y periodo actual, introduciendo solo tus datos identificativos y el devengo de dicha declaración.

Cuando hayas terminado de rellenar el modelo 202, debes validar la declaración para comprobar que no tenga errores o avisos. Si el resultado es a ingresar y no lo domicilias, tendrás que obtener el NRC (el Número de Referencia Completo sirve como justificante del pago y se genera automáticamente al conectarte con la pasarela de pago). Luego puedes presentar la autoliquidación.

Por último, tendrás que “Firmar y enviar” para presentar la declaración. Si todo es correcto, verás el mensaje “su presentación ha sido realizada con éxito” y un PDF con la información de la presentación y la copia completa del modelo 202.

¿Cómo rellenar el modelo 202?

Rellenar el modelo 202 es un proceso bastante complejo, por lo que generalmente esta tarea se deja en manos del equipo contable. Así podrás evitar errores que puedan dar lugar a sanciones. No obstante, es importante que conozcas los diferentes apartados del modelo 202 del Impuesto de Sociedades:

  1. Datos identificativos
  2. La primera parte del modelo 202, como la mayoría de la documentación que se debe presentar en la Agencia Tributaria, contiene los datos identificativos. Por tanto, incluye los campos para introducir el NIF y nombre y apellidos o razón social, en caso de una persona jurídica.

  3. Devengo
  4. El segundo apartado del modelo 202 corresponde al “Devengo”, de manera que sirve para indicar el momento en que se realiza el hecho imponible y, por ende, surge la obligación tributaria. Se solicitan los siguientes datos:

    -        Ejercicio. El año al que se refiere la declaración, señalado con sus cuatro cifras.

    -        Periodo. Indica el trimestre al que corresponde la declaración, según se haga en abril (1P), octubre (2P) o diciembre (3P).

    -        Fecha de inicio del año impositivo. Indica el comienzo del año al que se refiere la declaración.

    -        C.N.A.E. actividad principal. Se refiere al código de la actividad en cuestión, según la Clasificación Nacional de Actividades Económicas.

  5. Datos adicionales
  6. En esta parte del modelo 202 se recogen algunos datos del negocio para precisar los tipos impositivos a los que está sujeto. Por ejemplo, se debe señalar si se trata de una entidad a la que se le aplican incentivos por ser una empresa de dimensiones reducidas, si está sujeta al régimen de las entidades navieras en función del tonelaje, si se trata de una sociedad anónima cotizada de inversión en el mercado inmobiliario, si se le aplica el régimen fiscal de entidades sin fines lucrativos y con incentivos fiscales al mecenazgo o si se trata de una cooperativa fiscalmente protegida u otra entidad a la que se le pueden aplicar dos tipos impositivos que especifica el modelo 202.

    En esta sección del modelo 202 también hay una casilla para indicar expresamente el tipo o tipos impositivos aplicables en la declaración del IS, que suele ser el 25 %. También hay que indicar si la empresa ha generado más de 6 millones de euros durante los 12 meses del periodo impositivo y si, durante el año anterior a la fecha de inicio del periodo impositivo, superó los 10 millones de euros, hay que especificar el importe neto de la cifra de negocios.

  7. Liquidación del Modelo 202
  8. Es el apartado más complejo del modelo 202 de la AEAT, ya que se refiere a los cálculos, que se pueden realizar siguiendo la modalidad del artículo 40.2 o según la modalidad del 40.3 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades. De hecho, recuerda que si eliges la modalidad del artículo 40.3, tendrás que solicitarlo presentando una declaración censal en el mes de febrero del año en que se vaya a aplicar esta modalidad.

La Agencia Tributaria explica detalladamente cómo rellenar el modelo 202, pero en este apartado básicamente tendrás que introducir los datos de las correcciones contables, el importe de las disminuciones por la revisión de los ajustes, la base imponible previa, el remanente de la reserva de capitalización no aplicada por insuficiencia de base, así como la de nivelación y la compensación de bases imponibles negativas.

La mayoría de las empresas también tendrán que reflejar el resultado previo para entidades con porcentaje único, dotaciones, compensación de cuotas negativas, bonificaciones, retenciones e ingresos a cuenta practicados. Además, deben indicar el volumen de operaciones en territorio común, los pagos fraccionados de periodos anteriores en dicho territorio y el resultado de la declaración anterior.

Recuerda que, si tu cifra de negocios supera los 10 millones de euros netos, estarás obligado a presentar el anexo de comunicación de datos adicionales a la declaración. En ese caso, tendrás que facilitar más información sobre el importe mínimo a ingresar de operaciones de quita o espera, rentas de reversión de deterioros integradas en la base imponible, los importes no computables o si aplicas el régimen fiscal de la ZEC, entre otros.

Por último, en la sección de “Ingreso” tendrás que indicar el resultado final de la liquidación y la forma de pago. Si eliges la domiciliación, hay un espacio para indicar el número de cuenta. Como habrás notado, es un modelo complejo y muy detallado, por lo que para su presentación es fundamental que la Contabilidad de tu empresa esté al día. Para evitar errores de tiempo y forma, lo ideal es que se encargue tu asesor fiscal.

Categoría: Contabilidad
Tipos de beneficios fiscales para el autónomo

Emprender una actividad por cuenta propia tiene muchos beneficios: más autonomía, flexibilidad para organizar la jornada y una mejor conciliación de la vida familiar. No es casual que el 57 % de los autónomos reconozca sentirse muy satisfecho con su trabajo y el 56,7% lleve más de cinco años con su actividad, según reveló una encuesta.

Obviamente, no todo es perfecto. El peso que suponen los pagos a la Seguridad Social es insostenible para el 51,6 % de los autónomos y se convierte en una de las principales preocupaciones para quienes siguen trabajando. El 71,1 % también reconoce que no se siente protegido por la Seguridad Social o las Mutuas y el 96 % piensa que su pensión al jubilarse será demasiado pequeña.

A pesar de ello, el 14,4 % de los autónomos ha recibido ayudas para poner en marcha su negocio. De hecho, si estás pensando en emprender por cuenta propia, es importante que conozcas los diferentes tipos de beneficios fiscales que puedes aprovechar para que esos primeros años no se te hagan demasiado cuesta arriba y puedas hacer crecer tu negocio.

¿Qué son los beneficios fiscales?

Los beneficios fiscales son todas aquellas ventajas desde el punto de vista tributario que se aplican a las empresas, pymes, autónomos y particulares, con el objetivo de reducir la carga impositiva a la que están sometidos.

Las ventajas fiscales están reguladas por ley y, normalmente, se otorgan cuando las personas físicas o jurídicas realizan ciertas prácticas positivas, ya sea a nivel social, laboral o medioambiental. También se aplican como parte de programas para incentivar la creación de empleo, por ejemplo, o cuando se desean premiar algunas prácticas de mercado.

¿Cuáles son los tipos de beneficios fiscales para el autónomo?

Existen diferentes tipos de beneficios fiscales, dependiendo de su procedencia y actividad. Si eres autónomo, estas son las principales ventajas fiscales que puedes aprovechar:

Deducciones

Implican una reducción de la base imponible de un impuesto, de manera que disminuyen los ingresos que quedan sujetos a gravamen, siempre y cuando el autónomo cumpla ciertos requisitos.

En el caso del IRPF, los autónomos tienen derecho a una serie de deducciones. Por ejemplo, puedes deducir todos los consumos de explotación relacionados con tu actividad profesional, los salarios de los trabajadores, las cuotas a la Seguridad Social, los arrendamientos y cánones y las primas de los seguros. También podrás deducir los costes de los servicios bancarios, incluidos los gastos financieros que representan los préstamos y créditos.

Particularmente interesantes son las deducciones por los servicios de los profesionales independientes a los que recurras. Las facturas que emitas a personas sometidas a la obligación de retener, como otros profesionales o personas jurídicas, implican una retención del 15 %. Sin embargo, la Agencia Tributaria recorta esa retención al 7 % cuando inicies tu actividad profesional. Dicha reducción se aplicará durante el periodo impositivo en que comiences a trabajar como autónomo y durante los dos siguientes, siempre que no hayas ejercido ninguna actividad profesional durante el año anterior.

Exenciones

Las exenciones tributarias eximen al autónomo de soportar la carga fiscal que le correspondería. En algunos casos existe una obligación tributaria, pero esta se condona o reembolsa, como ocurre con la doble imposición internacional. En otros casos, aunque existe el hecho imponible, no se genera una obligación tributaria, como ocurre con las prestaciones públicas por nacimiento, parto o adopción de la Seguridad Social, las Comunidades Autónomas o las entidades locales. 

Algunas actividades profesionales también quedan exentas de IVA, como las clases particulares sobre materias que formen parte del currículo del sistema educativo o las colaboraciones periodísticas. También estarías exento de esta tasa si brindas servicios de asistencia sanitaria o enfocados en la ayuda social. Algunas actividades artísticas y ciertos servicios inmobiliarios quedan exentos de IVA.

Bonificaciones

Estos beneficios fiscales implican una reducción en el importe de la base para calcular el impuesto o una deducción en el importe a ingresar por parte del autónomo.

La tarifa plana en la cuota de la Seguridad Social para los nuevos autónomos es una de las bonificaciones más conocidas, aunque existen otras, como los tipos reducidos de IVA y en la retención en el IRPF durante los primeros años de inicio de la actividad. También se aplican bonificaciones para los autónomos colaboradores, en cuyo caso se bonifica el 100 % de la cuota durante un año para el cuidado de menores de doce años o personas dependientes, y existen bonificaciones para la formación.

Aplazamiento de impuestos

Hacienda considera que el aplazamiento del pago o la posibilidad de fraccionar las deudas tributarias es otro tipo de beneficio fiscal, ya que produce una merma de sus ingresos, aunque no implica una reducción de la cantidad a pagar; de hecho, conlleva unos intereses de demora.

Esta ventaja fiscal es conveniente si enfrentas un periodo de falta de liquidez o se te acumulan los pagos y no puedes hacer frente a tus obligaciones tributarias. Si la deuda es inferior a 30.000 euros, puedes solicitar un aplazamiento del pago del IRPF e IVA, con un plazo límite de 12 meses, sin necesidad de justificar las cuotas repercutidas impagadas. Hacienda suele aprobar la mayor parte de estas solicitudes casi automáticamente y con bastante rapidez.

En caso de que la deuda supere los 30.000 euros, la Agencia Tributaria te pedirá un aval, garantía hipotecaria o seguro de caución. Tendrás que justificar el impago de las cuotas repercutidas aportando las facturas de los clientes que reflejen la cuantía e indiquen la fecha de vencimiento. No obstante, recuerda que debes ingresar la parte de la deuda correspondiente a las cuotas repercutidas que has cobrado.

Subvenciones

Además de los beneficios fiscales que se aplican a la actividad por cuenta propia, también existe un programaa nivel nacional dirigido a las personas desempleadas, el cual es gestionado por las Comunidades Autónomas. En práctica, las personas desempleadas que estén inscritas como demandantes de empleo pueden acceder a una subvención para emprender por cuenta propia con una cuantía de referencia de hasta 7.500 euros, según las dificultades para el acceso al empleo.

En este caso, existen diferentes tipos de subvenciones y bonificaciones. Por ejemplo, podrías recibir una ayuda directa destinada a financiar las inversiones para crear y poner en marcha tu negocio, con un límite del 50 % del coste de adquisición y una cuantía máxima de 9 000 euros. También podrías optar por una ayuda financiera sobre el préstamo para financiar dichas inversiones, la cual consiste en una reducción de hasta 4 puntos del interés que aplique la entidad que te conceda el préstamo, con un tope de 9 000 euros.

Además, este programa prevé una ayuda destinada a la asistencia técnica que necesites para poner en marcha tu empresa. La cuantía es de hasta el 75 % del coste de los servicios prestados, con un máximo de 2 000 euros, que puedes dedicar lo mismo a servicios externos que a la realización de estudios de viabilidad o comercialización. Y si necesitas formarte con cursos de dirección y gestión empresarial o nuevas tecnologías de la información y comunicación, también se cubrirá hasta el 75 % del coste de los mismos hasta 2 400 euros.

En resumen, aunque emprender no es fácil, conocer las diferentes ayudas y beneficios fiscales a los que tienes derecho como autónomo te allanará el camino para que puedas consolidar tu negocio y hacerlo crecer cada año.

Categoría: Contabilidad
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