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Blog Con Aval Sí

Contabilidad: Información financiera y contabilidad para pymes y autónomos

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Préstamos con aval

La mayoría de los negocios necesitan recurrir a la financiación externa en algún momento de su vida, ya sea al inicio para poner en marcha la actividad, durante su fase de crecimiento para costear inversiones importantes o emprender un proceso de internacionalización, o durante un periodo de crisis para financiar el circulante. Los préstamos con aval son una alternativa de financiación para conseguir el capital necesario.

De hecho, el último informe de CESGAR reveló que en 2021 las pymes experimentaron una necesidad de financiación extraordinariamente alta. Exactamente, el 57,9 % de las pymes españolas necesitaron financiación, sobre todo las empresas más pequeñas, con menos de 10 empleados. La mayoría de las pymes ha solicitado financiación para el circulante, aunque el mayor obstáculo que han encontrado en su camino es precisamente la falta de garantías solicitadas.

¿En qué consisten los préstamos con aval?

Para acceder a un préstamo, las entidades bancarias suelen exigir determinadas garantías, una de ellas es el aval. Los préstamos con aval son, por tanto, productos financieros en los que, para obtener el capital, es necesario presentar un aval como garantía de pago.

El aval es un contrato a través del cual una persona o entidad se compromete a garantizar tu deuda ante el acreedor, ya se trate de un banco, la Administración u otra empresa. En caso de impago, la entidad que te ha financiado reclamará la deuda al avalista.

De hecho, el aval no es más que una garantía de pago para la entidad bancaria o el prestamista, mediante la cual se asegura de que recuperará su dinero, pues si no abonas el préstamo en los términos y condiciones pactados, lo exigirá al avalista. Por tanto, el aval siempre representa un riesgo para la persona o entidad que te avala.

Las ventajas de los préstamos con aval para los negocios

Los préstamos con aval aportan varios beneficios a las pymes y autónomos que necesiten financiación para su negocio:

  • Tipos de interés más bajos. Los préstamos con aval representan un riesgo menor para las entidades bancarias, en comparación con las operaciones financieras que se realizan sin aval, por lo que normalmente pueden aplicar tipos de interés más bajos, lo cual se traduce en un coste menor del préstamo.
  • Ampliar el capital. Generalmente los bancos ofrecen cantidades de dinero mayores cuando la empresa cuenta con un aval, ya que se trata de una operación más segura. Por esa razón, los avales se convierten en una opción muy interesante para ampliar la cuantía de la financiación.
  • Acceso a un préstamo sin historial crediticio. En algunos casos, como las empresas de reciente constitución o aquellas que no disponen de bienes suficientes para garantizar la devolución del préstamo, el aval es una condición imprescindible para acceder a la financiación, ya que la entidad bancaria tomará en cuenta el historial crediticio y/o la capacidad económica del avalista.

Tipos de préstamo con aval

En la actualidad existen diferentes tipos de préstamos con aval a los que puedes recurrir para financiar tu actividad empresarial:

  1. Préstamos con aval personal
  2. En este tipo de préstamos el avalista es una persona, quien responderá por la deuda en caso de impago. Se trata de una situación relativamente frecuente en las empresas de reciente constitución, cuando el emprendedor recurre a la ayuda de amigos y familiares que actúan como avalistas para financiar su proyecto.

    En este caso, la persona que ejerce de avalista responderá ante la deuda que hayas contraído si no puedes devolverla. O sea, si tras solicitar un préstamo no logras pagarlo, la responsabilidad recaerá sobre el avalista, puesto que al firmar el contrato se comprometió a respaldar tu negocio y solventar la deuda con su capital y/o bienes patrimoniales.

    De hecho, en un aval personal los avalistas adquieren las mismas obligaciones que el titular del préstamo y aceptan las mismas condiciones crediticias. Por consiguiente, si no logra pagar la deuda, se expone al riesgo de que embarguen sus bienes y puede aparecer en los listados de morosos. 

  3. Préstamos con garantía
  4. En este tipo de préstamo no existe una persona o entidad que garantice la devolución de la deuda. La propia empresa que solicita el préstamo ofrece como garantía un bien de valor similar o superior al de la deuda que contrae. Normalmente se trata de una propiedad de la empresa, ya sea un local, terreno, nave, oficina o cualquier otro inmueble.

    Una de las principales ventajas de este tipo de préstamos es que no es necesario demostrar ingresos ni facturación de la empresa. Además, el tipo de interés suele ser más alto que el de otros productos financieros y el impago de las cuotas puede suponer la pérdida de la propiedad, ya que el banco se quedará con la misma para recuperar su dinero.

  5. Préstamos con aval financiero
  6. En este tipo de préstamo, la empresa cuenta con el respaldo de una entidad externa que actúa como garante de la deuda y responde en caso de impago ante un tercero. Los bancos pueden emitir un aval a sus clientes para que obtengan créditos o préstamos.

Las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) también brindan avales a las pymes y autónomos que quieran acceder a un préstamo. Las SGR están formadas por socios que aportan fondos según el capital que soliciten, quienes obtienen a cambio un aval que les permite conseguir mejores condiciones de financiación en términos de plazos y tipos de interés con las entidades bancarias. 

Una de las principales ventajas de contar con las SGR es que pymes y autónomos también podrán tener el apoyo de expertos que les asesoren durante todo el proceso de búsqueda de financiación.

¿Cómo solicitar un préstamo con aval?

Cada banco o SGR establece sus propios requisitos para conceder un aval a una empresa, aunque, como norma general, todas deben cumplir dos condiciones básicas: no estar en concurso de acreedores y estar al corriente de los pagos ante la Seguridad Social y la Agencia Tributaria.

Tanto los bancos como las SGR estudiarán la actividad de la empresa. Generalmente, las entidades bancarias realizan un estudio financiero para evaluar la viabilidad económica, mientras que las SGR realizan una valoración más amplia, analizando las perspectivas del negocio y su valor añadido.

En cualquier caso, tendrás que presentar una solicitud formal de aval e información sobre tu negocio, como las escrituras de constitución de la sociedad y la memoria de actividades económicas. También debes presentar el balance de pérdidas y ganancias de los dos últimos ejercicios, así como los documentos que acrediten que la empresa está al día en el pago de impuestos, o en su defecto, un proyecto de negocio que demuestre su viabilidad.

Con esa información, el banco, las SGR u otras instituciones estatales evaluarán el riesgo de la operación y decidirán si avalarte o no. Si te conceden el aval, te informarán acerca de sus costes y comisiones. El documento de formalización del compromiso debe indicar la cantidad avalada que será objeto del préstamo, así como el tipo de interés sobre el capital prestado, el plazo de devolución, las cuotas, comisiones y otros gastos añadidos a la operación u otro tipo de obligaciones. Una vez que lo firmes, podrás obtener el préstamo.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Contabilidad
Qué son las SGR

La inmensa mayoría de las pymes necesita recurrir a la financiación externa en algún momento de su vida, ya sea para expandir su negocio o para financiar el circulante. De hecho, el 42,3 % de las pymes españolas requirió financiación bancaria en el año 2021, un fuerte incremento de 12 puntos porcentuales con respecto a 2019, según reveló el último informe “La financiación de la pyme en España”, realizado por Cesgar.

Dicho estudio también mostró que el porcentaje de pymes que rechaza la financiación bancaria, debido a condiciones que consideran inaceptables, aumentó ligeramente, situándose en el 2,8 %. Además, se ha apreciado un incremento de las necesidades de garantías o avales para conceder la financiación a las pymes, fundamentalmente aquellas que operan en los sectores de Servicios a las empresas, Comercio y servicios personales y Agricultura.

Un informe del Banco de España confirmó dichas tendencias: se ha producido un incremento de las peticiones de financiación rechazadas, situándose un punto porcentual por encima del conjunto de la Unión Europea. Además, las pymes refirieron un endurecimiento de las garantías requeridas, así como condiciones de los préstamos más negativas.

En un escenario en el que los problemas para acceder a la financiación para autónomos y pymes son las garantías demandadas, el aumento de las comisiones y los gastos asociados a los préstamos o las líneas de crédito, las Sociedades de Garantía pueden ser la solución.

¿Qué son las Sociedades de Garantía?

Las Sociedades de Garantía (SGR) son entidades sin ánimo de lucro, reguladas por el Banco de España, cuyo principal objetivo es facilitar la financiación para pymes y autónomos, mejorando además las condiciones del crédito. Las SGR se encargan de conceder avales financieros para respaldar a las pequeñas y medianas empresas ante la entidad bancaria, actuando como garantes de la deuda.

De hecho, la ley establece que al menos las cuatro quintas partes de sus socios deben ser pequeñas y medianas empresas. Las SGR no solo mejoran las condiciones de plazo y tipo de interés, gracias a los convenios que negocian con las entidades financieras, sino que también ofrecen asistencia y asesoramiento financiero a sus socios.

¿Por qué te conviene contar con al apoyo de las SGR?

Mayor acceso a la financiación, ya que puedes contar con la garantía que aportan las SGR, sobre todo en el caso de las empresas que no disponen de bienes suficientes para garantizar la devolución del préstamo, o las pymes más pequeñas y de reciente constitución que no cuentan con un historial crediticio que las avale.

Mejorar las condiciones de financiación, con la posibilidad de reducir los tipos de interés de la deuda y/o ampliar los plazos de amortización para pagar con mayor comodidad.

Recibir un préstamo o una línea de crédito mayor, ya que las entidades bancarias están más dispuestas a aumentar el capital si la pyme o el autónomo cuentan con un aval. Por consiguiente, el apoyo de una SGR asegura la operación y permite ampliar la financiación.

Tener acceso a todos los servicios que proporcionan las SGR, incluyendo el asesoramiento financiero y un estudio técnico de la operación, así como la tramitación de subvenciones estatales.

¿Cómo puedes obtener el aval de las SGR?

Para conseguir el aval, necesitas convertirte en socio de las SGR, lo cual significa que tendrás que adquirir participaciones en las mismas, en proporción al aval que solicites, pues estas entidades se financian, en parte, con los fondos de las aportaciones que realizan sus socios. Dicho importe será recuperado cuando se cancele el crédito.

Según la SGR, tendrás que pagar una comisión de estudio y, si aceptan tu solicitud, otra comisión de aval anual que dependerá del importe pendiente de amortización.

Para solicitar el aval, tendrás que presentar la operación relacionada con el crédito, así como la documentación empresarial y crediticia necesaria para realizar un análisis de riesgo.

Los expertos de la SGR realizarán un análisis previo de tu actividad empresarial para aprobar o rechazar tu solicitud, se  centrarán  en la viabilidad del proyecto, por lo que te ofrecerán  la solución financiera más adecuada para tu negocio. 

¿Dónde encontrar las SGR?

Las SGR están  representadas por CESGAR, que asume las funciones de coordinación, cooperación y defensa de sus intereses. Actualmente, existen 18 Sociedades de Garantía Recíproca a las que podrás solicitar el aval y presentar la documentación, o bien a través de las 60 sucursales que las SGR tienen en todo el territorio nacional, o bien de manera telemática, a través de su plataforma Con Aval Sí.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Contabilidad
Financiación y créditos para expandir tu pyme

La financiación es una herramienta esencial para las pymes que desean expandir su negocio. Durante algunos años, el coste medio de la financiación de las pymes españolas disminuyó, en comparación con la media de los países más solventes de la Unión Europea. Sin embargo, las subidas de tipos que está aplicando el Banco Central Europeo han dado un vuelco a esa tendencia, de manera que el coste de la financiación para las pymes se irá encareciendo hasta 2024, según confirmó el Banco de España. En ese escenario, resulta comprensible que haya caído la proporción de pymes que han solicitado préstamos bancarios, marcando un mínimo histórico desde 2009.

¿Dónde encontrar financiación para pymes?

Sociedades de Garantía

La mayoría de las pymes considera que el mayor obstáculo para acceder a la financiación son las garantías solicitadas. De hecho, las peticiones de financiación rechazadas en el período comprendido entre abril y septiembre de 2021 aumentaron en 2 pp con respecto al observado seis meses antes, situándose en un 7 %, lo cual implica 1 pp por encima del registrado en el conjunto de la Unión Económica y Monetaria.

Las pymes también están constatando un endurecimiento de las garantías requeridas y de las condiciones de los préstamos. En esos casos, las Sociedades de Garantía (SGR) pueden actuar como garantes de la deuda para facilitar el acceso a la financiación Solicitando tu aval a una SGR, podrás negociar condiciones más ventajosas, como reducir los tipos de interés y ampliar los plazos de devolución. También contarás con asesoramiento financiero durante todo el proceso de financiación y te facilitará la tramitación de subvenciones estatales. A través de la plataforma online Con Aval Sí, puedes hacer tu solicitud a la SGR más cercana.


ICO

El Instituto de Crédito Oficial se ha convertido en uno de los mayores apoyos para las pymes durante la crisis y la pandemia, gracias a una serie de líneas de financiación públicas diseñadas para impulsar el emprendimiento, mejorar la liquidez e impulsar el crecimiento de las empresas.

Las Líneas ICO están pensadas para facilitar fondos con la intermediación de las entidades de crédito. A nivel nacional existen hasta 7 líneas ICO, como ICO Empresas y Emprendedores, enfocada en las inversiones productivas, ICO Garantías SGR SAECA o ICO crédito comercial, dirigida a mejorar la liquidez de la pyme. Dentro de estas, también se encuentran tres líneas financiadas con los fondos NextGenerationEU, enfocadas en promover el desarrollo de proyectos sostenibles, y la transformación digital de las actividades económicas.

En cambio, la línea ICO internacional se centra en financiar la internacionalización de la pyme o la actividad exportadora. No obstante, antes de recurrir a las líneas ICO, debes tener claro que las entidades bancarias aplican sus criterios de concesión, ya que son quienes asumen el riesgo de impago.

ENISA

La Empresa Nacional de Innovación, de capital público y adscrita al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, cuenta con cinco líneas de financiación. La Línea ENISA Crecimiento se enfoca en financiar proyectos empresariales de expansión y mejora competitiva que tengan un modelo de negocio viable y rentable, pero quieran cambiar su sistema productivo, ampliar su capacidad productiva o diversificar productos y mercados.

La Línea ENISA Emprendedores se centra en las pymes de reciente constitución, para apoyar a los emprendedores durante los primeros pasos de su negocio. En cambio, la Línea ENISA Jóvenes Emprendedores está dirigida fundamentalmente a las startups innovadoras creadas por jóvenes menores de 40 años, para facilitarles los recursos financieros que necesitan durante las primeras fases de su proyecto empresarial.

También existe la línea ENISA AgroInnpulso, pensada para promover la transformación digital de toda la cadena de valor de las empresas que operan en el sector agroalimentario y el medio rural. De hecho, los fondos de esta línea provienen del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Por último, la línea ENISA Emprendedores Digitales impulsa el emprendimiento digital femenino. Con el apoyo del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, su objetivo es reducir la brecha de género existente en este ámbito.

Cabe aclarar que estos créditos se conceden siguiendo criterios más flexibles y suelen ofrecer condiciones muy ventajosas, como pagar intereses mínimos si el negocio tiene pérdidas.

CDTI

El Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial es una entidad pública empresarial que depende del Ministerio de Ciencia e Innovación, creada con el objetivo de promover la innovación y el desarrollo tecnológico de las empresas españolas canalizando las solicitudes de ayudas económicas. 

En la actualidad, brinda diferentes vías de financiación de proyectos de I+D+i, así como para la creación y consolidación de empresas de base tecnológica. La Línea de Innovación Global, por ejemplo, apoya los proyectos aplicados destinados a mejorar la competitividad de la empresa incorporando las tecnologías emergentes en el sector. Tiene un tipo de interés fijo que se sitúa aproximadamente en torno al 2 % y una cobertura financiera de hasta el 75 % del presupuesto financiable, con un plazo de devolución de 7 años. No obstante, requiere avales al menos por el 50 % del préstamo.

En cambio, la Línea de Expansión tiene como objetivo ayudar a las empresas tecnológicamente innovadoras que potencien la innovación en las regiones de España más desfavorecidas y/o que atraviesan dificultades económicas. Se trata de una ayuda parcialmente reembolsable que puede cubrir hasta el 75 % del presupuesto aprobado y tiene un plazo de devolución de 9 años, con un año de carencia desde que termina el proyecto.

iPyme

iPyme es un organismo dependiente de la Dirección General de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa, que se encuentra subordinada a su vez al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, en el que podrás acceder a crear tu empresa y a las últimas ayudas publicadas, muchas de las cuales están dirigidas a la mejora de la competitividad empresarial.

Básicamente, es un buscador de ayudas y subvenciones para que los emprendedores y las empresas puedan acceder con mayor facilidad a la financiación. Incluye todas las ayudas e incentivos convocados por las administraciones públicas y los organismos relacionados, los programas europeos dirigidos a empresas y aquellos específicos convocados por DGIPYME. Sin embargo, considera que las subvenciones no están aseguradas y que normalmente pasa un periodo de tiempo relativamente largo entre su concesión y el ingreso definitivo.

Otras fórmulas de financiación interesantes para tu negocio

Leasing

Se trata de un contrato de arrendamiento financiero que te permite usar determinados bienes o inmuebles, pagando una renta durante cierto periodo de tiempo. Al terminar el plazo, puedes renovar el contrato o proceder a la compra pagando el precio residual. Esta opción es interesante porque es de fácil concesión y se puede financiar el 100% de la inversión, aunque a la larga suele ser más costosa.

Renting

Es un contrato de alquiler a largo plazo, por lo que la propiedad continúa siendo del arrendador. A cambio de un importe mensual, tendrás derecho a disfrutar del bien durante un período determinado, además de los servicios asociados al mismo, aunque no tendrás opción a compra. Tiene como ventaja que se puede financiar el 100% de la inversión y es completamente deducible.

Factoring

Es un mecanismo de financiación a corto plazo muy interesante cuando se producen retrasos en el cobro que afectan a la liquidez de tu empresa. Consiste en ceder las facturas impagadas a un intermediario comercial o financiero, que te abonará inmediatamente la cantidad acordada, generalmente menor al total de la factura, y se encargará de cobrar al deudor el importe completo. Así podrás reducir los costos administrativos vinculados a la gestión de cobro de las facturas y obtener financiación a partir de las mismas.

Confirming

Te permite cobrar las facturas antes de la fecha de plazo pactada con la empresa. Básicamente, es un servicio de gestión de pagos que corre a cargo de las entidades financieras, que son las que te pagarán de manera anticipada. Por supuesto, la entidad financiera cobrará una comisión por el anticipo y unos intereses en función del tiempo anticipado de cobro.

Forfaiting

Con esta herramienta puedes hacer efectivos inmediatamente los créditos y operaciones con pago diferido, a medio y largo plazo. A diferencia del factoring, lo que cedes son las letras y pagarés y, en caso de impago, la entidad financiera es la que asume la pérdida. De esta manera, mejoras tu liquidez y el ratio de solvencia, además de eliminar el riesgo de impago.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Contabilidad
Diferencia entre aval técnico y económico

Los avales son esenciales a la hora de solicitar un crédito o presentar una oferta para un proyecto, pues son una garantía de que una entidad externa responderá por las obligaciones que contraes. Conseguir un aval también brinda más credibilidad a tu empresa y mejora su imagen, lo que aumenta las posibilidades de acceder a proyectos de mayor envergadura que te permitan crecer. 

Para ampliar el horizonte de tu negocio puedes recurrir a dos tipos de avales: el aval técnico o el aval económico, también llamado aval financiero. El aval económico es el más conocido, puesto que es el que suelen solicitar las entidades bancarias para conceder un préstamo o línea de crédito a las empresas o autónomos. Sin embargo, el año pasado el 4,7 % de las pymes requirió avales técnicos para desarrollar su actividad, según el XI Informe sobre “Financiación de la Pyme en España” elaborado por SGR-CESGAR. El 2,8 % de las empresas solicitaron dicho aval para el cobro de subvenciones y el 2,5 % para acceder a procesos de contratación pública.

¿Qué es el aval técnico?

El objetivo principal del aval técnico es garantizar la capacidad de la pyme o el autónomo para cumplir con las obligaciones contractuales que ha contraído. Generalmente, se solicita para participar en concursos y subastas públicas, así como para importar mercancías en régimen temporal, la ejecución de obras y los contratos de suministros.

El aval para licitación, por ejemplo, permite a las empresas garantizar sus obligaciones legales y formales ante los organismos públicos para cumplir con los requerimientos de la legislación vigente. Puede tratarse de avales provisionales cuando responden a una licitación pública en concurso convocada por las administraciones públicas, o definitivos si una vez adjudicado el concurso, se formalizan para garantizar el cumplimiento de dicho contrato de obra o gestión de servicios y suministros.

La entidad que te avale responderá ante tu cliente por el incumplimiento de las obligaciones de carácter no económico. En una obra, por ejemplo, cubrirá posibles desviaciones de plazo, calidad y coste. Si no terminas en tiempo o la calidad final no es satisfactoria, el cliente para el que trabajas tiene derecho a ejecutar el aval y recibir una compensación por los daños causados. Eso no significa que la entidad avalista asumirá tus prestaciones y se encargará de finalizar la obra o solucionar los problemas de calidad, sino que indemnizará económicamente a tu cliente según el perjuicio causado y las condiciones que estipule el contrato del aval.

También existen avales técnicos específicamente diseñados para las empresas que quieran operar en el extranjero, conocidos como aval internacional. Esta garantía permite participar en licitaciones en el mercado internacional, cubriendo las obligaciones legales y formales que adquiera la empresa ante organismos públicos de un país extranjero. En estos casos, lo más habitual es que el banco del país destino conceda un aval bancario con una contragarantía de una SGR, que es la que garantiza en última instancia la actividad la empresa.

Cabe aclarar que los avales técnicos suelen ser una alternativa más conveniente que los seguros de caución para garantizar el cumplimiento del compromiso contraído ante los proveedores o los organismos públicos. De hecho, suelen cubrir cuantías mayores que los seguros de caución y no establecen exclusiones por forma jurídica, de manera que son accesibles para los autónomos y las pymes.

¿Qué es el aval económico?

Los avales económicos se centran en garantizar las operaciones en las que sea necesario pagar una cantidad determinada en un plazo de tiempo específico, cubriendo los compromisos y obligaciones de pago que la pyme o autónomo contraiga con otra persona o empresa. Los avales económicos se dividen a su vez en dos categorías:

1.     Aval comercial

La entidad avala el pago de las sumas derivadas de operaciones de naturaleza comercial, como pueden ser: la compraventa de bienes, el fraccionamiento de pagos o los pagos a cuenta. En algunos casos, se pueden avalar pagos rotativos, como los que se realizan cuando se entregan suministros periódicamente. 

El aval comercial se suele utilizar en las operaciones de compraventa y es habitual anexarlo al contrato. En este caso, la entidad avalista sí asume tus obligaciones, ya que son de tipo económico. De hecho, los avales comerciales suelen tener un carácter solidario, lo cual significa que la entidad avalista responderá por todas tus obligaciones.

2.     Aval financiero

La entidad avalista garantiza el pago del préstamo o crédito que has contraído con otra entidad financiera. Este aval suele ser necesario cuando solicitas un préstamo o crédito, ya que así el banco se asegura de que recibirá el pago.

Al brindar mayor cobertura a los bancos reduciendo el riesgo al que se exponen, los avales financieros suelen mejorar los tipos de interés y plazos de devolución. Además, solo pagarás por los gastos de estudio de la operación de financiación y la comisión por la aceptación del aval, y no se aplican intereses, por lo que suele ser una opción más económica y conveniente que avalar con el patrimonio personal.

Las similitudes entre el aval técnico y económico

En los avales, ya sean técnicos o económicos, participan tres actores bien diferenciados. Por una parte, se encuentra el avalado, la pyme o autónomo que solicita el aval y tiene la obligación de cumplir lo pactado, y por otra parte se encuentra el avalista, la SGR o compañía aseguradora que respalda al avalado pagando la cuantía establecida si este incumple las condiciones del contrato que firmó con el beneficiario, que es la empresa, persona o entidad receptora del aval con potestad para ejecutarlo.

Ambos tipos de avales también deben seguir cierta arquitectura jurídica, una especie de líneas maestras que garantizan la legalidad de la relación y el contrato para todas las partes intervinientes. El Banco de España señala que el texto de los avales que actúen como garantías debe:

-        Permitir su calificación jurídica inequívoca, especificando que se trata de un aval.

-        Posibilitar la identificación del régimen legal aplicable, en particular cuando se trata de garantías sujetas a normas de Derecho especial.

-        Concretar la obligación garantizada, detallando el tipo de aval, la cantidad máxima de dinero que el avalista garantiza y/o el tipo de desviaciones de la obra o servicios por los que se responsabiliza.

-        Fijar la duración o vigencia de la garantía, también conocida en el ámbito legal como plazo de garantía, señala las fechas en las que el beneficiario del aval puede hacer la reclamación y exigir el cumplimiento de las obligaciones a la empresa contratada o, en su defecto, al avalista.

-        Determinar el plazo para su exigibilidad, conocido como plazo de caducidad, se refiere a la fecha de vencimiento de la obligación o fianza después de la cual el avalista queda eximido de sus obligaciones, la cual debe prolongarse durante un período razonable posterior a la duración máxima del plazo de garantía. Cabe aclarar que, aunque el plazo de garantía transcurre de manera ininterrumpida, el plazo de prescripción se interrumpe mediante requerimientos extrajudiciales o la acreditación de que el causante del daño estaba al corriente del mismo.

-        Establecer los requisitos y condiciones para la ejecución del aval que debe cumplir el beneficiario al reclamar la garantía, generalmente mediante la aportación de pruebas de que el avalado ha incumplido sus obligaciones o causado un daño.

¿Cuáles son las principales diferencias entre el aval técnico y económico?

Aunque las figuras jurídicas que participan en los avales coinciden y su estructura legal es bastante similar, los fines de los mismos divergen. La principal diferencia entre el aval técnico y económico es que, mientras que el primero garantiza el cumplimiento de tus obligaciones contractuales, el segundo garantiza los compromisos de índole comercial o financiera que adquieras. Por eso, los avales técnicos se suelen utilizar para presentaciones a concursos o licitaciones para contratos de obras, mientras que los avales económicos se enfocan en garantizar operaciones que demandan el pago de una cantidad de dinero, ya sea a proveedores o entidades bancarias.

Otra de las principales diferencias entre el aval técnico y económico se refiere a sus implicaciones financieras. Con un aval técnico evitas la inmovilización del capital que suele destinarse a la constitución en efectivo de las fianzas mientras dure el contrato. Por tanto, tendrás más libertad para disponer de tus recursos económicos. El aval técnico tampoco exige pignoración de fondos por parte de la empresa, mientras que las entidades bancarias pueden llegar a pedirte que inmovilices gran parte de la garantía solicitada para concederte el aval económico.

Otra diferencia importante es que el aval técnico no se considera un producto financierosegún el Banco de España. Al no pasar por el sistema bancario, no computará en el CIRBE, el registro donde se anotan las obligaciones contraídas con las entidades financieras. Así, podrás mantener libres los límites de riesgo con las entidades de crédito, de manera que tu capacidad crediticia no se vea afectada, lo cual te permitirá utilizar esos recursos bancarios para financiar otros proyectos y lograr que tu negocio siga creciendo.

Por último, recuerda que, si necesitas un aval técnico o económico, puedes solicitarlo online registrándote a través de Con Aval Sí, una plataforma que respalda la financiación de emprendedores, pymes y autónomos para que puedan desarrollar sus proyectos profesionales. 

 

Autor: ConAvalSí
Categoría: Contabilidad
modelo 202

Todas las empresas que operan en España tienen que cumplir una serie de obligaciones fiscales. El Impuesto sobre Sociedades es una de las principales tasas destinada a gravar la obtención de renta por parte de las sociedades y otras entidades jurídicas, como las asociaciones y fundaciones que tengan un objeto mercantil.

Dicho impuesto se estructura en torno al resultado contable de la organización, por lo que demanda llevar una contabilidad mercantil. De hecho, las empresas obligadas a tributar por el Impuesto sobre Sociedades deben cumplir una serie de formalidades en su declaración, entre ellas la presentación del modelo 202.

Modelo 202: ¿para qué sirve?

El Modelo 202 sirve para hacer pagos a cuenta del Impuesto sobre Sociedades. Permite realizar una declaración y autoliquidación periódica del mismo, por lo que supone un adelanto del Impuesto de Sociedades, que luego se formaliza en el cómputo anual y se presenta al año siguiente mediante el Modelo 200.

Por consiguiente, la función principal del modelo 202 es realizar pequeños anticipos a la Agencia Tributaria. Luego, ese importe se descuenta de la cantidad a pagar resultante del Impuesto sobre Sociedades anual. De cierta forma, es el equivalente al modelo 130 que presentan los autónomos mediante el cual estos van adelantando de manera trimestral el IRPF.

En ciertos casos, el modelo 202 también sirve para declarar el Impuesto de la Renta de No Residentes, aquellas personas físicas o jurídicas que, aunque no residan en España, tienen establecimientos desde los que operan de forma habitual y continuada en el país.

¿Quiénes deben presentar el modelo 202?

Todos los sujetos pasivos del Impuesto sobre Sociedades cuya cifra de negocios supere los 6 millones de euros, independiente de los beneficios obtenidos, están obligados a presentar el modelo 202.

También deben presentarlo todos los sujetos que hayan obtenido un resultado positivo en el año impositivo anterior, aunque no hayan alcanzado esa cifra de negocio.

Además, las empresas que superen los 10 millones de euros netos están obligadas a presentar el anexo de comunicación de datos adicionales que se encuentra en el modelo 202.

¿Cuándo se presenta el modelo 202?

El modelo 202 se debe presentar en tres momentos a lo largo del año:

  • El primer pago se tiene que presentar del 1 al 20 de abril
  • El segundo pago se debe presentar del 1 al 20 de octubre
  • El tercer pago se presenta del 1 al 20 de diciembre

Es importante que tengas en cuenta que la presentación del modelo 202 se realiza, únicamente, por vía telemática, lo cual significa que no puedes descargar el formulario, rellenarlo y presentarlo físicamente en una oficina de la Agencia Tributaria. Para presentar el modelo 202, tendrás que identificarte en el portal de Hacienda, ya sea usando el DNI electrónico, un certificado digital o con Cl@ve PIN.

Por último, debes saber que presentar el modelo 202 fuera de plazo puede conllevar una sanción, la cual varía en función del resultado de la declaración y de si la presentaste antes o después de haber recibido un requerimiento de la Agencia Tributaria.

La cuantía de la multa también depende de cuánto tardes en enmendar el error. Si no hay requerimiento de Hacienda y el resultado es a ingresar, el recargo será del 1 % más otro 1 % adicional por cada mes completo de retraso.

Si la declaración es negativa o queda a cero, se aplica una sanción fija de 100 euros, aunque no hayas recibido ningún requerimiento. No obstante, esa cuantía se duplica si la Agencia Tributaria solicita la presentación del modelo 202.

En el caso de las declaraciones positivas que hayan sido requeridas, la sanción oscila entre el 50 y el 150 % del resultado de la liquidación. Sin embargo, puedes reducir entre un 25 y 40 % los recargos o sanciones, realizando el ingreso en los plazos indicados en la notificación.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Contabilidad
Que es el modelo 200

Si estás pensando en abrir una empresa o has comenzado tu propio negocio hace poco, debes saber que tienes una serie de obligaciones contables y fiscales. Conocer la legislación fiscal que se aplica a los diferentes tipos de sociedades mercantiles y saber qué documentos debes presentar es fundamental para no cometer errores que puedan dar pie a sanciones económicas. Una de las principales obligaciones fiscales de las empresas es la presentación del modelo 200.

¿Qué es el modelo 200 de Hacienda?

Todas las sociedades y entidades con personalidad jurídica que tengan su residencia en España deben cumplir los requerimientos de Hacienda. Una de sus principales obligaciones consiste en pagar el impuesto de sociedades, una tasa de carácter directa y personal que grava los beneficios que obtienen las empresas.

Ese impuesto tiene un carácter periódico, puesto que se aplica a cada ejercicio económico de la empresa.

El Modelo 200 sirve, precisamente, para presentar la declaración o liquidación del Impuesto sobre Sociedades.

¿Quién debe presentar el modelo 200?

Todas las sociedades que operen en España deben presentar el modelo 200 a Hacienda, incluyendo las entidades con personalidad jurídica, como las asociaciones y fundaciones, o los entes sin personalidad jurídica, como los fondos de inversión o de pensiones. Por consiguiente, es de presentación obligatoria para:

  • Sociedades Mercantiles limitadas, anónimas, comanditarias, cooperativas, asociaciones…
  • Agrupaciones de interés económico
  • Uniones temporales de empresas
  • Fondos de inversión inmobiliaria (FII)
  • Fondos de capital riesgo (VC)
  • Fondos de pensiones
  • Fondos de activos bancarios

Sin embargo, también se aplican algunas excepciones. Además de los organismos del Estado, las Comunidades Autónomas y las entidades locales, quedan exentos de presentar el modelo 200 el Banco de España, las Reales Academias Oficiales y el Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito.

En otros casos se aplican exenciones parciales, como a las federaciones, colegios profesionales, sindicatos de trabajadores, entidades sin ánimo de lucro, cámaras oficiales, mutuas colaboradoras de la seguridad social y partidos políticos.

¿Cómo presentar el modelo 200?

Puedes presentar el Modelo 200 de Impuesto de Sociedades de manera telemática en la sede electrónica de la Agencia Tributaria. Lo habitual es presentarlo cada año entre los días 1 y 25 de julio, aunque esos plazos pueden variar, ya que la ley indica que se debe presentar 6 meses después de terminar el periodo impositivo, el cual no siempre tiene que coincidir con el año natural.

En dicho modelo tendrás que indicar los detalles del declarante, como el NIF y la razón social, con los correspondientes códigos de identificación. También debes precisar el periodo impositivo y ejercicio, señalando la fecha de inicio y fin, además de especificar si el ejercicio coincide con el año natural o no, o si es inferior a 12 meses.

Tendrás que indicar el código CNAE, que debe corresponder con la actividad que represente el mayor volumen de operaciones. También debes señalar el tipo de entidad, el régimen que se le aplica, el estado de cuentas y el número de empleados.

Debes detallar los saldos de las cuentas principales del Balance y la cuenta de Pérdidas y ganancias a final de ejercicio, con el estado de cambios en el patrimonio neto. En la sección de liquidación tendrás que indicar el resultado de la cuenta de pérdidas y ganancias, el resultado de la cuenta de pérdidas y ganancias antes del Impuesto de Sociedades y realizar las correcciones y ajustes necesarios.

En cuanto a la base imponible, con carácter general es del 25 %, aunque existen algunos tipos especiales, como el que aplica a las empresas de nueva creación, que pueden beneficiarse de un gravamen reducido del 15 % en el primer ejercicio que obtengan un resultado positivo, o las entidades acogidas al régimen Económico y Fiscal de Canarias, a las cuales se les aplica un 4 %. No olvides añadir el resto de bonificaciones y deducciones, así como las donaciones realizadas.

Por último, recuerda que, si el modelo 200 sale a devolver, debes acompañarlo de una domiciliación bancaria. Hacienda tiene un plazo de seis meses para realizar la devolución.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Contabilidad
Programas de facturación gratuitos

La facturación es una de las tareas contables más importantes de todo negocio, aunque también suele ser una de las más tediosas y que más problemas de contabilidad genera. Los errores y fallos en la facturación pueden incrementar significativamente el tiempo de cobro y causar problemas con el flujo de efectivo. Si trabajas como autónomo o tienes una pyme, los softwares de facturación se convertirán en tu mejor aliado, ya que te ayudarán a agilizar y simplificar este proceso. No solo podrás ahorrar tiempo, sino también evitar errores que puedan dar pie a sanciones de Hacienda.

¿Qué son los programas de facturación?

Un software de facturación es una herramienta automatizada que permite gestionar de manera rápida y sencilla las facturas de un negocio. Su principal objetivo es centralizar todo el proceso de facturación y la información relacionada con los clientes y proveedores.

Estos programas incorporan diferentes plantillas de facturas, aunque algunos incluso permiten diseñar un modelo totalmente personalizado. Generan de manera automática la numeración y fecha de la factura, así como el tipo impositivo a aplicar y el total final a pagar.

Algunos softwares de facturación cuentan con un sistema OCR, para reconocer y registrar automáticamente los documentos de gastos. Otros envían recordatorios de las facturas impagadas para que reclames su cobro.

Las ventajas de los softwares de facturación para las pymes y autónomos

  • Minimizan los errores. Los programas de facturación asignan de manera automática el número de factura, lo cual te permitirá evitar los típicos errores de numeración. También realizan los cálculos automáticamente, de manera que solo tienes que introducir el importe por unidad y el número de unidades para obtener el importe final adecuado.
  • Reducen los costes. Una ventaja importante de los softwares de facturación para pymes y autónomos, en especial aquellos que gestionan un gran volumen de facturas, es la reducción de costes. La digitalización de estas tareas agiliza el proceso administrativo, de manera que el equipo contable podrá dedicarse a otras funciones más importantes que impulsen el crecimiento del negocio. También ahorrarás los costes que implican la impresión y almacenaje de las facturas físicas.
  • Aligeran la carga de trabajo. Estos programas facilitan la emisión de facturas proformas o rectificativas, además de permitir guardar los datos de los clientes y proveedores para acceder a ellos rápidamente. También ofrecen la posibilidad de enviar correos automáticamente a varios clientes y generar facturas periódicas, lo cual representa un ahorro de tiempo y reduce la carga de trabajo. Podrás tener todas las facturas en un mismo lugar y localizarlas fácilmente usando los diferentes criterios de búsqueda que ofrecen estos programas.
  • Disminuyen los riesgos fiscales. Un software de facturación te permite operar con mayor orden contable. Eso significa que los registros de tu capital y movimientos serán más fieles y reflejarán la realidad contable del negocio en todo momento, por lo que podrás enviar información precisa a la Agencia Tributaria para realizar las correspondientes declaraciones de impuestos sin errores u omisiones involuntarias. Como resultado, reducirás los riesgos fiscales para tu empresa y es menos probable que te enfrentes a sanciones económicas derivadas de fallos o malas prácticas contables. No solo evitarás la carga financiera que suponen las multas, sino que protegerás la imagen de tu negocio al evitar que lo asocien a sanciones y multas fiscales, lo cual genera desconfianza en clientes, proveedores o posibles inversionistas, además de lastrar las posibilidades de acceder a ayudas públicas o presentarse a licitaciones.
  • Facilitan la toma de decisiones. Incluso los programas de facturación gratuitos permiten apreciar de un vistazo qué facturas han sido cobradas y cuáles no, así como llevar la contabilidad básica del negocio. Podrás conocer las fechas de vencimiento de tus cobros, controlar los impagados y realizar una previsión de los pagos. Un buen software de facturación también elabora gráficos que reflejan la evolución mensual de la facturación y/o tus clientes y proveedores, para que tengas una visión global del negocio y puedas tomar decisiones estratégicas en base a su funcionamiento real.

Programas de facturación gratuitos que puedes usar en tu negocio

  1. ContaSimple. Este programa de facturación gratis para autónomos y pymes es ideal para quienes están comenzando su actividad empresarial ya que cuenta con un plan básico que prevé 50 Registros por año y hasta 10 clientes y 10 proveedores. Te permitirá llevar la contabilidad básica de manera sencilla y crear las facturas en cuestión de segundos en formato PDF para enviarlas directamente por correo electrónico. Soporta diferentes idiomas y permite gestionar los pagos y cobros. También ofrece resúmenes mensuales, trimestrales y anuales para que puedas formarte una imagen fidedigna del funcionamiento de tu negocio y te permite llevar los libros de contabilidad oficiales.
  2. FacturaScripts. Se trata de un software de facturación libre basado en un sistema de plugins que permiten personalizar diferentes detalles según tus necesidades. Cuenta con más de 100 plugins, algunos específicos para clínicas veterinarias o negocios de automoción, tanto gratuitos como de pago. Además, permite el acceso desde cualquier dispositivo y posee conectores con las principales plataformas de e-commerce.
  3. Facturae. Este programa de facturación gratuito para pymes y autónomos es del Ministerio de Industria, Energía y Turismo y ha sido especialmente diseñado para generar facturas electrónicas. Además de emitir facturas, las recibe, por lo que es una buena alternativa si tienes clientes y proveedores que ya trabajan con este sistema. También permite llevar el libro de IVA y, gracias a la funcionalidad “Histórico”, brinda una idea general del funcionamiento del negocio.
  4. Invoicely. Es un programa de facturación gratuito para los autónomos y las pymes que están comenzando su negocio y realizan pocas facturas al mes. Ofrece un procedimiento sencillo y directo para crear albaranes y facturas en cuestión de segundos. Cuenta además con plantillas de factura para que tengas un formato base y acepta diferentes divisas y pagos con Paypal.
  5. Jasmin. Este software de facturación online ofrece diferentes herramientas para facilitar las tareas contables. Cuenta con tablas de impuestos y motivos de exención preconfigurados para que las pymes y autónomos se mantengan actualizados y puedan cumplir con todos los requisitos fiscales. Además, permite controlar los gastos, supervisar las compras y llevar el inventario y almacenes con un único software. De hecho, su versión gratuita durante un año es una de las más completas del mercado, pues no tiene límites de usuarios ni documentos e incluye impuestos, gastos e inventario.
  6. Visionwin. Este software de facturación puede ser utilizado por todo tipo de negocios, ya que es muy versátil y adaptable. Brinda distintas opciones de facturación automática y digital que son muy intuitivas y fáciles de usar. Incluye diferentes informes y gráficos para analizar la información contable del negocio y posee una base de datos que proporciona una visión bastante amplia del progreso del mismo. Las opciones de facturación ofrecen plantillas de distintos tipos que se adaptan a cada necesidad. Este software se puede descargar y usar de forma gratuita, solo se paga el servicio de asesoramiento y soporte técnico.
  7. ContaMoney. Este software de facturación está diseñado para particulares, profesionales y gestorías. Incluye funciones como la generación automática de las facturas recurrentes y la sincronización de las cuentas con la entidad bancaria para mantener los movimientos actualizados. Cuenta con un plan gratis que incluye hasta 50 clientes o proveedores, así como dos años de histórico para dar seguimiento a la evolución del negocio. Incluso te permite personalizar las facturas con marca de agua.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Contabilidad
Informe sobre la Financiación de la pyme en España

El impacto financiero de la pandemia ha supuesto una dura prueba para el sector empresarial español, en especial para las pymes. El XI Informe sobre “Financiación de la Pyme en España” elaborado por SGR-CESGAR señaló que, solo dos de cada diez empresas han comenzado a recuperarse económicamente tras la crisis causada por la Covid-19.

Según el informe, con respecto a 2020, solo dos de cada diez pymes afirman haber iniciado la recuperación económica y cerca de un 40% dice estar en una posición estable. Un 35,2 % de las pymes aseguró que su situación ha empeorado, y de ellas, un 2,6 % se encuentra en una situación muy vulnerable. En el último año, también se ha reducido el tamaño medio de las empresas, tanto en términos de empleo como de facturación anual, aunque muchos emprendedores se muestran optimistas y esperan iniciar su recuperación económica a lo largo de los próximos 12 meses.

Las necesidades de financiación y los productos financieros

En el último año, seis de cada diez pymes han tenido necesidades de financiación, el porcentaje más elevado de la serie histórica, que supera en más de 23 puntos el último dato prepandemia. El 75,2% de las pymes ha destinado esa financiación al circulante, un motivo que ha ganado peso en comparación con el contexto anterior a la pandemia, mientras que el 37,2 % invirtió en equipo productivo e inmuebles. En cambio, el 22 % de las pymes han recurrido a la financiación para realizar inversiones en digitalización y sostenibilidad.

En lo que respecta a las fuentes de financiación, las pymes han utilizado más los productos financieros, en especial el crédito comercial y los préstamos bancarios, seguidos por las líneas ICO, a las que han recurrido el 19,7 % de estas empresas. No obstante, la financiación bancaria se redujo en 11 puntos porcentuales respecto a 2019 y creció el recurso de la financiación ajena no bancaria. Recurrir a los fondos propios también perdió peso, siendo una opción para solo el 19 % de las pymes.

Cabe destacar que, a pesar de la pandemia y la demanda extraordinaria de necesidades de financiación, el sistema financiero ha respondido bastante bien manteniendo un escenario relativamente estable y proporcionando ciertas facilidades para acceder a la financiación. Las pymes lo confirman: el 63,3 % de las empresas con necesidades de financiación pudo acceder a la misma sin dificultades. A pesar de ello, el mayor obstáculo sigue siendo la falta de garantías solicitadas, seguida por el precio de la financiación y los trámites administrativos.

El uso de avales para acceder a la financiación

En línea con el fuerte incremento de las necesidades de financiación, también aumentó la cantidad de empresas que necesitaron garantías o avales, exactamente un 18 %, un dato superior a las cifras prepandemia. Las pequeñas y medianas empresas fueron las que más tuvieron que recurrir a esta fórmula, aunque también se apreció un fuerte aumento en el número de autónomos que necesitaron garantías para acceder a financiación, en comparación con 2019.

Obviamente, las necesidades de garantías fueron mayores en las pymes innovadoras, exportadoras y con menos de 10 años de experiencia. Más de la mitad de las garantías se solicitaron a pymes que ofrecen servicios a las empresas, se dedican al comercio y servicios personales y a la agricultura.

Sin embargo, en el último año mejoró notablemente el conocimiento que las pymes españolas tienen de las Sociedades de Garantía: un 34,5 % de ellas señaló que conocía sus servicios y los beneficios asociados a los mismos. Esta mejora en el grado de conocimiento de las SGR se debe, en gran medida, al papel protagónico que han jugado estas desde que comenzó la pandemia, avalando y asesorando a las pymes que atravesaban una situación financiera difícil.

Las perspectivas de las pymes para el año próximo

Según el informe, las perspectivas son moderadas en lo que respecta a la creación de empleo, ya que un 84,2 % de las pymes considera que no aumentará su plantilla y que mantendrá un nivel de empleo estable en los próximos 12 meses. Solo un 11,4 % de las empresas afirma que creará nuevos puestos de trabajo.

Mientras, el 46,9 % de las pymes espera que su facturación aumente durante los próximos 12 meses, lo cual denota un mayor optimismo respecto al año anterior. El porcentaje de pymes que considera que se mantendrá estable desciende ligeramente, del 43,9 % en 2020 al 40 % en 2021, mientras se reduce el peso de las empresas que creen que su facturación va a disminuir, del 17,9 al 13 %.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Contabilidad
Declaración de la renta

Como cada año, ha llegado el momento de presentar la declaración de la renta para pymes y autónomos. En esta ocasión, la Agencia Tributaria espera que se presenten 21 921 000 declaraciones, lo cual representa un 0,9 % más que el año anterior. De ese total, se estima que 14 350 000 saldrán a devolver, dos tercios del total y un 1,1 % más que el año anterior, sumando un importe estimado de 11 122 millones de euros. En cambio, se espera que salga a pagar a 5 971 000 contribuyentes, un 1,5 % menos que el año anterior, por un importe total de 13 400 millones de euros, según indicó La Moncloa.

¿Qué autónomos están obligados a presentar la declaración de la renta del ejercicio 2021?

Para la mayoría de los autónomos, la declaración de la renta es obligatoria. Existen algunas excepciones: aquellos cuyos ingresos no superen los 22 000 euros anuales, siempre que estos procedan de un mismo pagador. Si los ingresos proceden de más de un pagador, el límite para no declarar es de 12 643 euros anuales.

Fechas clave para la declaración de la renta 2021

Esta campaña de declaración de la renta seguirá una estructura bastante parecida a la anterior, de manera que la principal novedad en materia de calendario es la anticipación de los principales servicios de asistencia para que los contribuyentes puedan descargar y visualizar los datos fiscales, así como obtener el número de referencia para la presentación.

Estos servicios solían activarse en la última semana de marzo, pero este año se puede solicitar el número de referencia desde el 8 de marzo, y desde el 16 de marzo es posible acceder a los datos fiscales y usar la aplicación actualizada. Más allá de esos cambios, el calendario fiscal queda de la siguiente manera:

6 de abril. Comienza el plazo de presentación por Internet de las declaraciones de la renta 2021, de manera que podrás acceder a tus datos fiscales y al borrador de la renta. Al igual que el año pasado, se mantiene el programa Renta web, al cual se accede con certificado electrónico, cl@ve PIN o número de referencia, aunque también puedes presentar la declaración mediante la aplicación de la Agencia Tributaria.

3 de mayo. Inicia el plazo para pedir cita previa en la Agencia Tributaria para presentar la declaración de la renta por teléfono.

5 de mayo. Comienza la asistencia para la confección y presentación de la declaración de Renta por teléfono.

27 de mayo. Se abre la posibilidad de solicitar cita previa en la web de Hacienda para presentar la declaración de manera presencial.

1 de junio. Empieza la asistencia para la confección y presentación de la declaración de Renta en las oficinas de la Agencia Tributaria.

27 de junio. Termina el plazo para presentar las declaraciones que resulten a ingresar con domiciliación en cuenta bancaria.

29 de junio. Se cierra la posibilidad de pedir cita previa para presentar la declaración de la renta.

30 de junio. Termina la campaña y se cierra el plazo para presentar la declaración de la renta de manera presencial y telemática.

Guía para presentar la declaración de la renta sin acudir a la Agencia Tributaria

Si no quieres acudir presencialmente a la Agencia Tributaria, tienes tres opciones para hacer la declaración de la renta: por teléfono, mediante el programa Renta Web o usando la aplicación móvil. Una de las novedades de la campaña anterior que se mantiene este año es que, antes de descargar los datos fiscales, tendrás que ratificar o cambiar tu domicilio fiscal, aunque solo quieras solicitar cita previa o acceder al borrador. El sistema te mostrará automáticamente la vivienda con referencia catastral.

1. Llamada telefónica

Para presentar la declaración de la renta vía telefónica, gracias al plan “Le llamamos”, tendrás que pedir cita por Internet o llamando a los teléfonos 91 554 87 70 y 901 33 55 33, los cuales están disponibles de 9 a 19 horas, de lunes a viernes.

Es importante que tengas a mano todos los datos necesarios: el número de referencia del titular de la declaración, el DNI de todas las personas que figuren en la declaración, el IBAN de cuenta bancaria y las referencias catastrales de todos los inmuebles de tu propiedad o en los que vivas de alquiler.

2. Presentación online con Renta Web

Si vas a presentar la declaración online, tendrás que acceder a Renta Web. Seleccionas “Servicio de tramitación borrador/declaración” y te identificas indicando el DNI o NIE y el número de referencia, la cl@ve PIN o el certificado electrónico. 

Para obtener tu número de referencia, tendrás que indicar en la página web de Hacienda tu NIF y la fecha de caducidad del DNI o NIE. También tendrás que introducir el importe de la casilla 505 de la declaración del IRPF correspondiente a 2020. Si no la realizaste, debes indicar un número de cuenta bancaria (IBAN) de la que seas titular. 

En este punto ya podrás acceder a tus datos fiscales. Debes corroborarlos porque la Agencia Tributaria dispone de una información limitada sobre tus gastos e ingresos como autónomo y no suele estar al corriente de los cambios en tu estatus familiar.

Cuando los datos estén correctos, genera la declaración y presiona en presentar. Si sale a devolver, debes indicar la cuenta bancaria para recibir el ingreso. Si la declaración de la renta sale a pagar, puedes seleccionar la opción de domiciliar el pago y fraccionarlo en dos plazos. 

3. Presentación a través de la App

También tienes la posibilidad de presentar la declaración de la renta 2021 a través de la aplicación de la Agencia Tributaria. Tendrás que identificarte, al igual que para acceder a Renta Web. Una vez dentro, podrás consultar tus datos fiscales, modificar la información y presentar la declaración de la renta.

Al igual que el año pasado, la aplicación cuenta con un sistema guiado de identificación para facilitar el acceso según las preferencias individuales. Si tu declaración es muy sencilla, tienes la opción de “presentar la declaración con un solo clic”, pero en este caso no podrás modificar los datos. Comprueba bien todos los datos antes de enviarlos para que luego no tengas que hacer una declaración complementaria.

La App incorpora la posibilidad de permitir el registro en Cl@ve sin acudir a una oficina, mediante una vídeo llamada. En ese caso tendrás que acceder a la sala de espera y tener a mano tu documento de identidad para mostrárselo al operador que te atenderá, así como el teléfono móvil que usarás para introducir la Cl@ve.

Novedades en la declaración de la renta 2021 para pymes y autónomos

  • Aumento de tipos para las rentas más altas. Una de las principales novedades de la campaña de declaración de la renta de 2021 es el aumento de los tipos para las rentas más altas, el cual afectará a 36 194 contribuyentes. Específicamente, el gravamen para las rentas del trabajo que superan los 300 000 euros se elevó en dos puntos, hasta el 47%. Por otra parte, el tipo impositivo a las plusvalías que sobrepasan los 200 000 euros se aumentó en tres puntos, al 26 %.
  • Deducción de los planes de pensiones. En los planes de pensiones también se producen modificaciones para esta campaña de la renta. La posibilidad de deducir por los planes individuales se reduce de 8 000 a 2 000 euros. En cambio, en los planes de empleo en los que aporta la empresa, pasa a 8 000 euros, más los 2 000 que puede aportar el trabajador, una medida que pretende potenciar los sistemas financiados por la empresa, aunque, en cualquier caso, el contribuyente no podrá superar los 10 000 euros entre ambos.
  • Declaración de las criptomonedas. La Agencia Tributaria busca más transparencia y control, de manera que será necesario declarar las ganancias y pérdidas que hayas tenido en las criptomonedas usando una casilla específica: la 1.626. Por el momento, la simple tenencia no se tiene que declarar, a menos que el importe supere los límites para presentar la declaración del impuesto sobre patrimonio o si supera los 50 000 euros en plataformas extranjeras, en cuyo caso tendrás que declararlas en el modelo 720.
  • Deducción por obras de mejora de la eficiencia energética de viviendas. Otra novedad de la actual campaña de la renta es la deducción de un 20 % con un máximo de 5 000 euros por obras de mejora que reduzcan en un 7 % la demanda de calefacción y refrigeración en la vivienda. También se incluye una deducción del 40 % hasta un máximo de 7 500 euros en aquellas obras que reduzcan, al menos, un 30 % el consumo de energía primaria no renovable. No obstante, las deducciones aumentan para las obras que consigan un certificado de eficiencia energética A o B, o reduzcan el consumo de la vivienda en al menos un 30 %. Cabe aclarar que el importe de esas deducciones se aplica sobre la cuota íntegra estatal.

¿Hay que declarar las prestaciones económicas del Estado?

En un año que ha vuelto a estar marcado por la pandemia, algunas personas siguen acogidas a los diferentes programas de ayudas que puso en marcha el Gobierno. La mayoría tendrá que presentar la declaración de la renta. 

Quienes hayan estado en ERTE tienen la obligación de declarar las prestaciones recibidas, ya que estas se catalogan como un rendimiento de trabajo proveniente de un pagador distinto al habitual: el SEPE. Los autónomos que hayan recibido una ayuda por cese de actividad también deberán cuantificarla y presentar la declaración de la renta.

No tendrás que declarar si la cantidad recibida del segundo y restantes pagadores no supera los 1 500 euros y la suma total de los rendimientos no supera los 22 000 euros. En caso de que el importe recibido del segundo y restantes pagadores supere los 1 500 euros, pero la suma total no supere los 14 000 euros, tampoco tendrás que declarar.

Si has sido beneficiario del ingreso mínimo vital, tendrás que presentar la declaración de la renta con independencia de la cuantía de tus ingresos. Esta ayuda es una renta exenta, pero hay que presentar la declaración. Si, junto al ingreso mínimo vital, has recibido otras ayudas destinadas a los colectivos en riesgo de exclusión social, como la renta mínima de inserción, rentas garantizadas y ayudas similares de las comunidades autónomas y/o ayuntamientos, solo tendrás que declararlas y tributar por el exceso.

Un capítulo especial se abre para las familias con hijos. Si en la unidad de convivencia alguno de sus miembros recibió más de 1 800 euros al año, no se podrán deducir las cantidades establecidas por descendientes o ascendientes con o sin discapacidad.

En el caso de las mujeres con hijos que hayan tenido un ERTE, serán consideradas sin empleo, de manera que pierden el derecho a la deducción por maternidad y a la ayuda de guardería. Tampoco lo tendrán los padres que cobren el ingreso mínimo vital, ya que se considera una prestación de naturaleza no contributiva.

Por último, debes saber que las ayudas por daños sufridos en la vivienda o destinadas a las reparaciones por la borrasca Filomena y la erupción del volcán en La Palma, quedan exentas de tributación.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Contabilidad
balance de comprobación de una empresa

El objetivo de toda empresa es ser rentable y obtener beneficios. Para lograrlo, necesita dar seguimiento a los movimientos del mercado y a sus operaciones. La contabilidad es su principal herramienta para llevar un registro detallado de los movimientos económicos, de manera que el empresario pueda conocer la situación financiera real del negocio, estar al tanto de los beneficios y pérdidas, así como conocer su solvencia para planificar la estrategia de cara al futuro. El balance de comprobación de sumas y saldos es una pieza esencial para llevar esa contabilidad.

¿Qué es el balance de comprobación de sumas y saldos?

El balance de comprobación, también conocido como balance de sumas y saldos, es una herramienta contable que se utiliza para realizar un resumen del estado financiero y las operaciones de la empresa durante un periodo de tiempo determinado. Refleja la suma del debe y el haber de las distintas cuentas, así como su saldo.

El propio Código de Comercio establece que todas las empresas tienen la obligación de realizar trimestralmente el balance de comprobación e incluirlo en el libro de inventarios. De hecho, el balance de sumas y saldos es muy útil porque refleja la contabilidad de la empresa, facilitando la toma de decisiones estratégicas y la preparación de las cuentas anuales. Permite constatar la fiabilidad de los saldos que se utilizan durante el ejercicio económico y comprueba que no existen asientos descuadrados en la contabilidad. Así, el empresario puede tener la certeza de que todo está en orden.

¿Cómo se realiza el balance de sumas y saldos?

El balance de comprobación de sumas y saldos debe contener el nombre del negocio, la identificación del estado al cual se refiere, así como el periodo o la fecha en que se realiza. También debe indicar el folio de cada cuenta y el nombre de las mismas. Además, debe incluir el total y saldo deudor y acreedor de las cuentas.

Para elaborar el balance de comprobación, es necesario tener registradas todas las operaciones en el Libro Diario y llevar cada asiento en el Libro Mayor, en el cual debe figurar cada cuenta en la que se anotan los importes de todos los cargos realizados en ella, así como los importes de los abonos.

En cada cuenta se suman los importes de los cargos y los importes de los abonos, respectivamente. Luego se calcula el saldo de cada cuenta, extrayendo la diferencia entre la suma de los cargos y la suma de los abonos.

A continuación, se realiza una tabla con una cuenta por fila. En las columnas se colocan la suma de todos los cargos, la suma de todos los abonos, los saldos acreedores y los saldos deudores. En las dos últimas columnas solo se indica el importe del saldo de la cuenta en una de ellas, según sea deudor o acreedor.

Por último, se suman todas las filas de cada columna para comprobar que la suma de los cargos realizados en todas las cuentas concuerda con la suma de todos los abonos hechos en todas las cuentas.

¿Qué hacer si el balance de comprobación no cuadra?

Si el balance de sumas y saldos no cuadra, es probable que se deba a un error en alguno de los asientos del Libro Diario o a un fallo durante la elaboración del propio balance. Por consiguiente, tendrás que repasar cuidadosamente los asientos del Diario en busca de la discrepancia.

Algunos de los errores de contabilidad más habituales son: omitir o repetir alguna cifra o cuenta, anotar de manera equivocada una partida donde no corresponde o un error en las fechas que haga contabilizar una operación antes o después de lo debido.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Contabilidad
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