Importar productos es una opción muy interesante para empresas de todos los tamaños, incluidas las pymes. Gracias a los diferentes tratados de libre comercio que se han firmado en los últimos años, es mucho más fácil importar productos para vender y ahorrar en los insumos de tu negocio, pero antes de dar ese paso debes atar todos los cabos sueltos para que no tengas que afrontar sobrecostes inesperados.
Como importar productos de Estados Unidos no es lo mismo que traerlos desde China o India, es conveniente que te asesores con un especialista en el mercado donde quieres operar. Un asesor en comercio exterior podrá decirte si existen mercancías prohibidas o restringidas, por ejemplo. También podrá indicarte los documentos que necesitas para la importación y te dirá cuáles son los aranceles aduaneros que se aplican. Con esta información podrás evaluar la viabilidad de la operación comercial.
La elección adecuada de los proveedores puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso en un negocio de importación. El precio es un factor importante y, a menudo, decisivo, pero existen otros factores que debes tener en cuenta, como la reputación corporativa. Elegir proveedores eficientes y de confianza que envíen la cantidad correcta de productos, en buen estado y dentro del plazo pactado, te evitará problemas y sobrecostes. No descartes proveedores más pequeños ya que, siempre que se trate de empresas fiables y estables, podrían brindarte un mejor servicio y una atención más personalizada.
Antes de que lleguen a tus manos los productos, tendrás que realizar una serie de trámites de comercio exterior, desde solicitar el número de registro e identificación de operadores económicos (EORI) para identificar a tu pyme como importadora ante Hacienda, hasta pedir la identificación como Operador Económico Autorizado (OEA), la cual te identificará como empresa de confianza. Recuerda, además, que cada cargamento debe tener el Documento Único Administrativo (DUA), que contiene información sobre el producto de la operación comercial y que te servirá de base para realizar la declaración tributaria.
Antes de importar productos, tendrás que llegar a un acuerdo con el vendedor. La Cámara de Comercio Internacional facilita ese marco de negociación, fijando una serie de términos conocidos como Incoterms. Esas cláusulas sirven para repartir, de manera clara, las funciones y responsabilidades a lo largo del tránsito de las mercancías, delimitando desde cómo se distribuyen los gastos logísticos y aduanales entre el vendedor y el comprador, hasta quién se encarga del transporte o de la documentación.
La logística representa uno de los mayores costes a la hora de importar un producto, por lo que contar con un buen agente de carga internacional te ahorrará muchos problemas y retrasos que pueden traducirse en sobrecostes. El transitario podrá asesorarte en los costes del envío, preparar y presentar la documentación necesaria y realizar las gestiones aduaneras. A la hora de elegir, asegúrate de que el agente de carga tenga presencia en el país donde quieres operar y, si es posible, que esté especializado, pues no es lo mismo importar productos perecederos que material de construcción.
Trabajar con el extranjero suele suponer unos tiempos más largos, por lo que entre la compra de la mercancía y el momento en que puedes disponer de ella para venderla, pueden pasar varios días o incluso semanas. Para tener la liquidez necesaria durante ese lapso de tiempo, puedes recurrir a diferentes opciones de financiación. Con el factoring, por ejemplo, podrás ceder las facturas a la entidad financiera y esta te anticipará el cobro de las mismas, deduciendo los intereses y las comisiones correspondientes. Muchas entidades bancarias también han diseñado líneas de financiación para importaciones con tipos de interés atractivos en algunas divisas.