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Contratos Laborales

(Contratos laborales)
Soy autónomo, ¿puedo contratar empleados?

Los autónomos no están obligados a trabajar solos. Si necesitas contratar a alguien para un proyecto puntual o a tiempo completo, puedes hacerlo. El año pasado los trabajadores autónomos generaron 70.490 empleos, de los cuales 45.011 eran puestos de trabajo asalariado, de manera que hoy en España los autónomos crean uno de cada cuatro empleos, según el informe de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA).

¿Cómo contratar a un empleado?

Al contratar a empleados estás sujeto a ciertas obligaciones como empleador. En primer lugar, tendrás que darte de alta en la Seguridad Social como empresario a través del modelo TA.6, aunque eso no significa que dejes de ser autónomo. Luego tendrás que solicitar una “cuenta de cotización” para llevar las cotizaciones de tus empleados.

El segundo paso es realizar el contrato laboral con el trabajador, que deberás registrar en el Servicio de Empleo Estatal. Por último, tendrás que darle de alta en la Seguridad Social ya que eres responsable de abonar sus cotizaciones, algo que podrás hacer fácilmente mediante el Sistema de Liquidación Directa.

Las modalidades de contratación más comunes

1. Autónomo

Puedes solicitar los servicios de otro autónomo, pero en ese caso no necesitas hacerle un contrato laboral ya que vuestra relación es meramente mercantil. El autónomo no está vinculado a tu empresa, tú no eres su jefe sino su cliente, por lo que no tienes ninguna obligación ante la Seguridad Social. Solo debes pagarle la factura por los servicios realizados.

2. Por comisión

Puedes contratar a una persona y pagarle por comisión, una práctica común en el sector de las ventas. Sin embargo, esta modalidad no te exime de realizar un contrato laboral, por lo que también tendrás que abonar las cuotas correspondientes a la Seguridad Social. Si necesitas que ese empleado cumpla con determinado horario, es obligatorio que le ofrezcas al menos el Salario Mínimo Interprofesional, además de las comisiones pactadas.

3. Autónomo colaborador

Puedes olvidarte del proceso de selección de personal y contratar a una persona de tu familia. Es imprescindible que sea mayor de 16 años, no trabaje por cuenta ajena, tenga hasta segundo grado de consanguinidad y debe vivir contigo. El autónomo colaborador está exento de las obligaciones fiscales trimestrales, solo tendrá que presentar anualmente la declaración de IRPF. Tú, como autónomo titular, debes abonar sus cotizaciones a la Seguridad Social, aunque puedes aprovechar un descuento del 50 por ciento durante los primeros 18 meses y del 25 por ciento durante los 6 meses siguientes. Tendrás que pagarle una nómina, pero puedes deducir todos esos gastos del cálculo del rendimiento en tu declaración de impuestos.

¿Pierdes el derecho a la tarifa plana si contratas a un empleado?

Con la entrada en vigor de la Ley de Fomento del Trabajo Autónomo, puedes contratar empleados y seguir disfrutando de la tarifa plana para autónomos. No obstante, el autónomo colaborador no podrá acogerse a esa tarifa ya que tiene su propia bonificación.

Tipos de contratos laborales para empresas

Muchas empresas, pymes y autónomos necesitan contratar personal, ya sea por las características de su negocio o porque les está yendo bien y quieren ampliarse. Si ese es tu caso, debes considerar que contratar un trabajador conlleva ciertos costos y obligaciones, por lo que es importante que elijas el tipo de contrato laboral más adecuado y te informes sobre los incentivos y bonificaciones que puedes aprovechar.

Elegir el contrato que mejor se ajuste a tu negocio es clave para su desarrollo

Contrato indefinido

Si estás seguro de que necesitarás a un trabajador durante los próximos años y valoras la experiencia profesional, este es el tipo de contrato laboral más adecuado. No tiene una duración determinada pero puede ser a jornada completa, parcial o por la prestación de servicios discontinuos. Podrás aprovechar los incentivos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, algunos destinados a facilitar el acceso al empleo de diferentes colectivos, entre ellos los jóvenes y las personas mayores de más de 52 años o con discapacidad.

Contrato temporal

El trabajador prestará sus servicios durante un límite de tiempo determinado, ya sea a jornada completa o parcial. Es una buena alternativa cuando tienes trabajo o pedidos acumulados, en cuyo caso sería un «contrato eventual por circunstancias de la producción», con una duración máxima de seis meses y una única prórroga. También puedes recurrir a esta fórmula para cubrir temporalmente un puesto de trabajo porque la persona está de vacaciones o de baja por maternidad o enfermedad, o cuando necesites un servicio especializado y puntual para terminar un proyecto, en cuyo caso el contrato termina al finalizar el mismo. El contrato temporal también tiene incentivos, que puedes consultar en el Servicio de Empleo Público Estatal.

Contrato en prácticas

Este contrato laboral fomenta la práctica profesional, por lo que el empleo que ofreces tiene que estar relacionado con la titulación de la persona, que no puede llevar más de cuatro años graduada, aunque puedes contratar a personas mayores de 52 años para facilitar su formación y reinserción al mercado laboral. Prevé un plazo mínimo de seis meses hasta un máximo de dos años, ya sea a jornada completa o parcial, y el salario durante el primer año debe ser al menos un 60 por ciento de lo que cobra otro trabajador con experiencia que ocupe el mismo puesto.

Contrato de formación y aprendizaje

Este tipo de contrato laboral está pensado para la cualificación profesional, por lo que solo puedes contratar a jóvenes de menos de 30 años que estén estudiando. En algunos casos se aplica una reducción del 100 por en las cuotas de Seguridad Social y si decides firmar un contrato indefinido, podrás aprovechar las bonificaciones durante un periodo de tres años. Su duración mínima es de un año, hasta un máximo de tres, pero la persona que contrates no puede tener un título profesional reconocido vinculado a la actividad. Además, la retribución no puede ser inferior al salario mínimo interprofesional.

Bonificación de contratos para pymes

Si tienes una pyme y estás pensando en iniciar un proceso de selección de personal para contratar nuevos empleados, debes tener en cuenta que por cada trabajador tendrás que abonar una cuota a la Seguridad Social, que se calcula según diferentes factores, entre ellos el tipo de contrato laboral y el convenio establecido. Si tu volumen de facturación no es muy grande, esas cuotas adicionales pueden representar un gasto anual considerable, pero puedes reducirlas aprovechando las bonificaciones estatales dirigidas a incentivar la contratación.

¿Qué requisitos deben cumplir las pymes?

Para acceder a las bonificaciones de contratación es necesario que las pymes y empresas cumplan algunos requisitos:

1. Estar al corriente en el pago de tus obligaciones tributarias y también en las cuotas de la Seguridad Social.

2. No debes haber cometido ninguna infracción de carácter grave que te impida aplicar para estas bonificaciones.

3. El trabajador que contrates debe estar en situación de desempleo e inscrito en el Servicio Público de Empleo (SEPE) pues las bonificaciones no se aplican a los contratos laborales que solo impliquen un cambio de empleo.

¿Cuáles son las principales bonificaciones en la Seguridad Social?

1. Contratación a tiempo indefinido. Independientemente del perfil del trabajador, si decides incorporar a un empleado con un contrato laboral indefinido podrás ahorrar 500 euros en las cotizaciones durante tres años, pero debes tener al menos diez trabajadores a tu cargo y no podrás haber despedido a nadie durante los últimos seis meses.

2. Contratación de jóvenes. Si contratas a jóvenes de menos de 30 años podrás aprovechar un descuento de 83,33 euros al mes hasta un total de 1.000 euros anuales durante el primer ejercicio. En el segundo año podrás aplicar 91,67 euros al mes o 1.100 euros al año y durante el tercer año 100 euros al mes o 1.200 euros anuales. Lo más interesante es que esta bonificación es compatible con otras, siempre y cuando no cubras por completo la cuota de la Seguridad Social.

3. Contratación de mujeres. Si empleas a una mujer, puedes aprovechar una bonificación de 108,33 euros al mes o 1.300 euros al año. Si es mayor de 45 años o se trata de un empleo donde las mujeres están subrepresentadas, la bonificación aumenta a 125 euros al mes o 1.500 euros al año.

4. Contratación de personas mayores de 45 años. Esta bonificación está pensada para las personas en situación de paro de larga duración, por lo que para aprovecharla el trabajador que contrates debe haber estado dado de alta en el SEPE durante al menos un año en los últimos 18 meses. La bonificación es de 108,33 euros o 1.300 euros anuales.

5. Contratación de personas con discapacidad. En este caso se aplica una reducción del 50 por ciento en las cuotas a la Seguridad Social, aunque la cuantía varía dependiendo del grado de discapacidad, hasta un máximo de 6.300 euros.

Aunque la mayoría de las bonificaciones no son compatibles entre sí, es conveniente que revises la lista de bonificaciones que se aplican a los diferentes colectivos y tipos de contratos laborales.

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