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Selección De Personal: Selección de personal
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Si eres autónomo o tienes una pequeña empresa y necesitas contratar a alguien, es probable que decidas hacer tú mismo la entrevista de trabajo. Puedes aprovechar ese momento para conocer a la persona detrás del profesional, pero como la línea que divide ambos mundos es muy sutil, debes asegurarte de no plantear preguntas demasiado personales que vulneren el derecho a la intimidad del candidato y puedan dar pie a una denuncia civil o penal.
Las 7 preguntas de entrevistas de trabajo que NO debes hacer
El artículo 14 de la Constitución indica que “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquiera otra condición o circunstancia personal o social”. La Ley de Igualdad de 2007 refuerza estos límites y añade que cualquier acto discriminatorio puede ser punible y objeto de indemnización. Por tanto, hay temas que no tienen cabida en las entrevistas laborales:
1. Edad
Si el candidato no indicó su fecha de nacimiento o años en el currículum, no debes preguntarle su edad.
2. Nacionalidad y raza
Las preguntas en una entrevista de trabajo dirigidas a saber dónde nació el candidato o cuál es el origen de sus padres no tienen lugar y pueden ser objeto de demanda.
3. Salud
En una entrevista laboral, no debes preguntarle al candidato si tiene alguna discapacidad, se ha sometido a una operación o ha padecido alguna enfermedad importante recientemente. Estas cuestiones solo son válidas cuando, para ocupar el puesto, es necesario superar ciertas pruebas físicas o si, por ejemplo, debe operar maquinaria peligrosa.
4. Estado civil y situación familiar
¿Estás casado? ¿Tienes hijos? ¿Estás embarazada? ¿Piensas formar una familia pronto? Estas preguntas tan comunes en las entrevistas de trabajo son las que dan pie a muchas de las demandas por discriminación de género.
5. Creencias y afiliaciones
No debes indagar sobre las creencias religiosas del candidato, ni preguntar si milita en algún partido político o pertenece a alguna organización o club.
6. Situación económica o patrimonial
Asimismo, preguntar sobre los ingresos, el patrimonio, posibles deudas, propiedades o cargas familiares no se considera pertinente en una entrevista de trabajo.
7. Orientación sexual
La orientación sexual o la identidad de género del candidato se considera información de carácter estrictamente personal y no es relevante para el puesto.
¿Cómo preparar la entrevista de trabajo?
Aunque existen límites legales sobre la información personal que puedes solicitar, eso no significa que no puedas explorar aspectos como las motivaciones, expectativas, aspiraciones, valores y experiencias previas, elementos esenciales para evaluar si un candidato encaja en el puesto y en la cultura empresarial. La clave consiste en preparar la entrevista de antemano, pensando en las preguntas más relevantes.
Identifica los valores y cultura de la empresa
Determinar qué valores comparte la organización y los comportamientos que espera de sus empleados es esencial para planificar las preguntas de la entrevista de trabajo. Por ejemplo, si valoras la proactividad, puedes preguntarle al candidato si ha tomado la iniciativa en proyectos anteriores. La idea es orientar la conversación hacia situaciones y ejemplos concretos que ejemplifiquen los valores y actitudes que buscas.
Define los objetivos y las competencias a evaluar
Antes de la entrevista, es fundamental que tengas claro qué quieres explorar. ¿Habilidades técnicas, competencias blandas como la comunicación, el trabajo en equipo y la resolución de problemas o quizá la motivación y la capacidad de adaptación? Así, podrás plantear preguntas sobre competencias concretas, evaluar las capacidades de forma más objetiva y obtener información útil para decidir si el candidato encaja en el puesto.
Prepara preguntas situacionales y conductuales
Las preguntas basadas en situaciones reales o hipotéticas son muy útiles porque permiten evaluar mejor las competencias, el proceso de toma de decisiones y el estilo de trabajo sin indagar en datos personales. Podrías preguntar: “¿Has trabajado en algún proyecto con plazos muy ajustados? ¿Cómo lo gestionaste?”. Así podrás conocer cómo actúa el candidato en contextos concretos, las estrategias que usa para superar los obstáculos y cómo aplica sus conocimientos en la práctica.
Fomenta un ambiente cómodo y profesional
Crear un entorno agradable y respetuoso durante la entrevista de trabajo contribuye a que el candidato se sienta a gusto y se exprese libremente. En ocasiones, esa es la mejor estrategia para conocer a una persona y recabar información genuina. Por tanto, muestra interés por sus respuestas, haz preguntas abiertas que inviten a compartir experiencias y evita interrumpir constantemente.
¿Qué puedes preguntar en una entrevista de trabajo para conocer mejor a un candidato?
Realizar las preguntas adecuadas te permitirá obtener información valiosa sin abordar datos demasiado personales o temas sensibles, para que puedas descubrir esos aspectos que normalmente no aparecen en el currículo.
1. ¿Cómo te definirías?
En vez de plantear el clásico “cuéntame algo sobre ti”, que a menudo conduce solamente a la exposición de la trayectoria profesional, con esta pregunta podrías dirigir al candidato hacia el plano más personal.
2. ¿Cuál es tu proyecto de futuro dentro de cinco/diez años?
Con esta pregunta en la entrevista de trabajo podrás conocer las metas profesionales y/o personales del candidato, así como sus expectativas en tu empresa. Podrías saber si aspira a hacer carrera en la organización o, al contrario, percibe ese empleo como un trabajo transitorio.
3. ¿Qué te apasiona?
Cuando planifiques las preguntas para la entrevista de trabajo, no olvides incluir esta cuestión, ya que las aficiones de una persona pueden revelarte mucho sobre sus motivaciones, carácter y objetivos en la vida.
4. ¿Cuáles son tus fortalezas y debilidades?
Siempre conviene saber qué piensa el candidato sobre sí mismo. Pregúntale, además, cómo cree que esas características personales pueden contribuir al crecimiento de la empresa.
5. ¿Cuál es tu libro/película favorito?
Diferentes estudios psicológicos han demostrado que existe una profunda relación entre las películas y los libros que elegimos y nuestros rasgos de personalidad, por lo que esta pregunta proyectiva te permitirá profundizar en los valores y creencias del candidato.
6. ¿Qué aspecto de tu trabajo anterior te resultaba más gratificante?
Esta pregunta te permitirá conocer mejor las motivaciones intrínsecas del candidato. Descubrirás qué le satisface y entusiasma en su día a día. También podrás identificar si sus intereses y valores coinciden con los del puesto y la empresa, así como el tipo de tareas o responsabilidades que podrían mantenerlo motivado y comprometido.
7. ¿Hay algún proyecto o experiencia que te llene de orgullo?
Si quieres recabar información sobre logros concretos o investigar el impacto potencial del candidato, esta es la pregunta ideal. Además, revela cómo percibe su desempeño, su nivel de autoconfianza y los tipos de retos que considera significativos.
Un último consejo: utiliza la empatía y déjate llevar por la intuición. Si congeniáis y tiene la formación y experiencia adecuadas, es probable que sea la persona idónea para el puesto. Pero no cometas el error de buscar a alguien que sea como tú o que actúe como tú. Contempla otras posibilidades. Abrirte a ópticas diferentes podría reforzar el potencial y la proyección de tu negocio, añadiendo una perspectiva renovada.
Cuando los autónomos ganan nuevos clientes o deciden emprender proyectos más ambiciosos, tienen que empezar a pensar en la contratación de personal. Es habitual que acaben empleando a familiares que ya les echaban una mano en el negocio de manera puntual. Esos trabajadores podrían entrar dentro de la categoría “autónomos colaboradores”, una figura que se beneficia de algunas bonificaciones, lo que te permitirá seguir creciendo con el apoyo de personas de confianza mientras alivias la carga económica inicial que implica ampliar la plantilla.
¿Qué es un autónomo colaborador?
Los autónomos colaboradores son los familiares directos de los autónomos titulares, que trabajan para él y conviven bajo su mismo techo. Esta figura representa el 5,2% del total de los autónomos, según los últimos datos de la Seguridad Social. Curiosamente, también ha sido el colectivo que más ha disminuido en términos absolutos en 2024, en comparación con el año anterior.
A efectos de la Agencia Tributaria, solo los siguientes familiares pueden catalogarse como autónomos colaboradores:
- Cónyuge, incluidas las parejas de hecho que estén inscritas en el registro correspondiente y puedan acreditar que han convivido al menos 5 años.
- Padres.
- Hijos mayores de 16 años.
- Otros familiares por consanguinidad o afinidad hasta el segundo grado, por lo que podría tratarse de abuelos, nietos, hermanos, cuñados, suegros y yernos o nueras.
Sin embargo, para formar parte de la categoría de autónomo colaborador no basta con ser familiar, también hay que cumplir otros requisitos:
- Vivir en el mismo hogar del autónomo titular y estar a su cargo.
- No estar dado de alta como trabajador por cuenta ajena.
- Que no sea una colaboración puntual, debe estar empleado por el autónomo titular de manera habitual, lo cual implica que el autónomo colaborador tiene que estar dado de alta un mínimo de 90 días en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos de la Seguridad Social.
Vale aclarar que esta figura no tiene cabida cuando se trata de autónomos societarios que ejercen su actividad profesional a través de una Sociedad Limitada.
¿Qué bonificaciones tienen los autónomos colaboradores?
Los autónomos colaboradores no pueden disfrutar de la tarifa plana que se aplica a quienes comienzan a trabajar por cuenta propia. Tampoco tienen la posibilidad de aprovechar la denominada “cuota cero” con la que algunas Comunidades Autónomas cubren al 100% las cuotas a los autónomos que inicien su actividad en sus territorios.
Sin embargo, en 2015 se aprobó una normativa en materia de autoempleo que incluyó bonificaciones para los autónomos colaboradores. El objetivo de esta medida, que se mantiene vigente, es favorecer la cotización de los familiares de los autónomos que trabajan en el negocio familiar.
De hecho, si decides incorporar a un familiar a tu actividad, debes tener en cuenta que tiene que cotizar a la Seguridad Social independientemente de las horas trabajadas, aunque tienes la posibilidad de aprovechar la siguiente bonificación durante los primeros dos años.
- Bonificación del 50% de la cuota de autónomos durante los 18 meses después de haberse dado de alta en la Seguridad Social. Con esta bonificación podrás contratar a un familiar pagando solo 156,5 euros al mes, en vez de los 314 euros que representa la cuota de estos autónomos en 2025.
- Bonificación del 25% desde el mes 19 al 24 después del alta en la Seguridad Social. Esta subvención de seis meses tiene el objetivo de facilitar la transición al pago de la cuota completa, para que puedas ir ajustando tus cuentas. En este periodo pagarás 234,75 euros.
Cabe aclarar que dicha bonificación se aplica a la base por contingencias comunes correspondiente a la cuota mínima. Desde 2023, el autónomo colaborador cotiza por la base mínima de 1.000 euros porque, como es difícil conocer con certeza sus rendimientos netos, cuando entró en vigor del nuevo sistema de cotización por ingresos reales, la Seguridad Social determinó una base y cuota mínima para este tipo de afiliados.
A lo largo de 2025 la base mínima de 1.000 euros no debería variar, aunque es probable que aumente ligeramente debido al Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), cuya cotización subirá un 0,1% para nutrir el Fondo de Reserva de las pensiones.
Por otra parte, es importante recalcar que estas bonificaciones solo se aplican a la base de cotización mínima. Los autónomos colaboradores que escojan un nivel base superior, cotizarán al tipo general del 31,3% por la diferencia restante.
También debes saber que este incentivo solo se puede aprovechar una vez, no se podrá solicitar si el autónomo colaborador ya se ha beneficiado de este descuento en las cuotas a la Seguridad Social.
¿Cómo darse de alta como autónomo colaborador?
Los trámites para darse de alta como autónomo colaborador son bastante sencillos ya que no tiene que darse de alta en Hacienda, solo en la Seguridad Social.
Tendrá que presentar la Solicitud de alta en el régimen especial de autónomos como “Familiar colaborador del titular de la explotación” a través del modelo TA0521/2. Deberá presentar además el libro de familia o certificado que acredite la relación, DNI y una copia del alta en Hacienda del autónomo titular del negocio.
Al completar este proceso, el familiar colaborador quedará registrado en la Seguridad Social y podrá comenzar a cotizar.
¿Qué obligaciones tienen el autónomo titular y el colaborador?
Cuando incorporas a un colaborador a tu actividad, las reglas del juego cambian. Ya no solo tendrás que gestionar tu trabajo, también deberás asumir otras responsabilidades. Para evitar sorpresas desagradables y mantener todo en orden, es fundamental que tanto el autónomo titular como el colaborador conozcan sus respectivas obligaciones.
El autónomo titular que contrate a un familiar como colaborador tiene los mismos deberes que para con el resto de sus trabajadores. Eso significa que tendrás que afrontar las cuotas a la Seguridad Social del autónomo colaborador y pagarle el salario estipulado, conforme a su categoría profesional y el convenio aplicable.
En cambio, el autónomo colaborador solo tiene la obligación de presentar su declaración de IRPF anual. No debe realizar declaraciones ni impuestos trimestrales de IVA e IRPF ya que estos corren a cargo del autónomo titular. El autónomo colaborador tiene una nómina que tributa como rendimiento del trabajo, al igual que cualquier otro trabajador asalariado, no como una actividad económica por cuenta propia. Tampoco tendrá que llevar su contabilidad ni emitir facturas, como hace un autónomo tradicional.
No obstante, eso significa que tampoco puede realizar ningún trabajo por su cuenta, ya que para ello tendría que darse de alta en Hacienda y comunicar la actividad que va a realizar. El autónomo colaborador depende directamente del autónomo titular, ese es el motivo por el que tiene pocas obligaciones contables y fiscales, pero también queda sujeto a ciertas limitaciones.
Resumiendo, la figura del autónomo colaborador es ideal para regular la colaboración de los familiares en los pequeños negocios en el marco de la ley. Por tanto, si estás pensando en dar de alta a un familiar bajo este régimen, comprueba los requisitos para que puedas aprovechar las bonificaciones en la cuota de autónomos y ahorres costes. Recuerda que los gastos que supone el autónomo colaborador son partidas deducibles de tu actividad, así que planifica con cuidado y consulta a un asesor fiscal si tienes dudas. La gestión correcta de todo el proceso podrá ahorrarte muchos dolores de cabeza en el futuro.
Outsourcing: La manera de ampliar tu pyme
Si tu negocio está afrontando problemas en su funcionamiento, tiene costes elevados o simplemente quieres aumentar su productividad profesionalizando algunos servicios, el outsourcing puede ser la mejor solución. Externalizar algunas funciones de tu pyme te ayudará a dinamizar las operaciones, ahorrar costes, ser más eficiente y crecer.
¿Qué es el outsourcing?
El outsourcing es un proceso mediante el cual una empresa externaliza ciertos servicios o procesos, generalmente para lograr una mayor rentabilidad y eficiencia. Mediante la externalización se identifican aquellos procesos o servicios que podría desarrollar de manera más eficiente una empresa externa, aprovechando sus conocimientos, tecnología y experiencia. De esta manera, la empresa libera recursos importantes que puede destinar a promover el crecimiento de su negocio.
Ventajas del outsourcing para las pymes
Ahorrar costes. Externalizar algunos servicios te permitirá ahorrar costes, sobre todo en términos de personal, implantación de nuevos desarrollos e inversiones en activos. Un informe de Expansión reveló que las empresas que apuestan por el outsourcing pueden incrementar su productividad hasta un 30 % y disminuir sus gastos fijos en un 20 %.
Mejorar los servicios y/o productos. La externalización te permitirá aprovechar el conocimiento y la infraestructura de las empresas que contrates, de manera que puedas ofrecer un servicio o producto de mayor calidad a tus clientes.
Ganar en competitividad. Al externalizar determinados servicios podrás centrarte en especializar a tu pyme, lo cual te dará una ventaja frente a tus competidores. El outsourcing también dotará a tu empresa de una estructura más flexible que facilitará la adaptación ante los cambios del mercado.
Ampliar tu empresa. Con los recursos que ahorras al externalizar los servicios y el tiempo que tendrás a tu disposición, podrás hacer crecer tu empresa, invirtiendo en las actividades clave para el negocio. De hecho, si planeas ampliar tu negocio, recuerda que puedes contar con el aval de una SGR.
Inconvenientes del outsourcing
Mayor vulnerabilidad de la información confidencial ya que al externalizar determinados procesos tendrás que compartir datos con otras empresas, ya sea información contable, de recursos humanos o del propio proceso de fabricación.
Problemas de comunicación dados por malentendidos o retrasos en la transmisión de información con la empresa contratada, que pueden llegar a representar una pérdida económica o un daño reputacional de cara a tus clientes.
Pérdida de calidad ya que en muchos casos las empresas subcontratadas trabajan simultáneamente con varios clientes, por lo que existe el riesgo de que se produzcan retrasos en las entregas, lo cual puede dañar la confianza de los clientes y representar un problema para fidelizarlos.
¿Qué servicios puedes externalizar?
Las empresas suelen externalizar sus servicios “secundarios”, aquellos que no conforman el núcleo duro de la actividad económica de la pyme. Como regla general, podrás externalizar servicios administrativos, de seguridad y limpieza o incluso de logística, tecnología o comercialización.
Para decidir qué servicios puedes externalizar en tu pyme, debes tener en cuenta tres factores esenciales:
- Frecuencia de uso. Si se trata de una actividad puntual, que tu pyme demanda solo una vez al mes, no tiene sentido que contrates a personal para que la realice, por lo que es probable que sea más rentable externalizarla.
- Costes de la operación. Pregúntate si el outsourcing es una alternativa más económica en comparación con la inversión que demanda realizar la actividad al interno de la empresa. Analiza los costes a largo plazo de ambas opciones, tanto a nivel de infraestructura como de personal.
- Cualificación del personal. Si necesitas personal cualificado para determinadas actividades, pero su costo es muy elevado, es probable que sea más conveniente externalizar ese proceso. Una de las mayores ventajas del outsourcing es que puedes contar con profesionales que te permitan nivelar la balanza con los grandes competidores de tu sector, sin tener que asumir grandes gastos.