Si eres autónomo o tienes una pequeña empresa y necesitas contratar a alguien, es probable que decidas hacer tú mismo la entrevista de trabajo. Puedes aprovechar ese momento para conocer a la persona detrás del profesional, pero como la línea que divide ambos mundos es muy sutil, debes asegurarte de no plantear preguntas demasiado personales que vulneren el derecho a la intimidad del candidato y puedan dar pie a una denuncia civil o penal.
El artículo 14 de la Constitución indica que “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquiera otra condición o circunstancia personal o social”. La Ley de Igualdad de 2007 refuerza estos límites y añade que cualquier acto discriminatorio puede ser punible y objeto de indemnización. Por tanto, hay temas que no tienen cabida en las entrevistas laborales:
Si el candidato no indicó su fecha de nacimiento o años en el currículum, no debes preguntarle su edad.
Las preguntas en una entrevista de trabajo dirigidas a saber dónde nació el candidato o cuál es el origen de sus padres no tienen lugar y pueden ser objeto de demanda.
En una entrevista laboral, no debes preguntarle al candidato si tiene alguna discapacidad, se ha sometido a una operación o ha padecido alguna enfermedad importante recientemente. Estas cuestiones solo son válidas cuando, para ocupar el puesto, es necesario superar ciertas pruebas físicas o si, por ejemplo, debe operar maquinaria peligrosa.
¿Estás casado? ¿Tienes hijos? ¿Estás embarazada? ¿Piensas formar una familia pronto? Estas preguntas tan comunes en las entrevistas de trabajo son las que dan pie a muchas de las demandas por discriminación de género.
No debes indagar sobre las creencias religiosas del candidato, ni preguntar si milita en algún partido político o pertenece a alguna organización o club.
Asimismo, preguntar sobre los ingresos, el patrimonio, posibles deudas, propiedades o cargas familiares no se considera pertinente en una entrevista de trabajo.
La orientación sexual o la identidad de género del candidato se considera información de carácter estrictamente personal y no es relevante para el puesto.
Aunque existen límites legales sobre la información personal que puedes solicitar, eso no significa que no puedas explorar aspectos como las motivaciones, expectativas, aspiraciones, valores y experiencias previas, elementos esenciales para evaluar si un candidato encaja en el puesto y en la cultura empresarial. La clave consiste en preparar la entrevista de antemano, pensando en las preguntas más relevantes.
Determinar qué valores comparte la organización y los comportamientos que espera de sus empleados es esencial para planificar las preguntas de la entrevista de trabajo. Por ejemplo, si valoras la proactividad, puedes preguntarle al candidato si ha tomado la iniciativa en proyectos anteriores. La idea es orientar la conversación hacia situaciones y ejemplos concretos que ejemplifiquen los valores y actitudes que buscas.
Antes de la entrevista, es fundamental que tengas claro qué quieres explorar. ¿Habilidades técnicas, competencias blandas como la comunicación, el trabajo en equipo y la resolución de problemas o quizá la motivación y la capacidad de adaptación? Así, podrás plantear preguntas sobre competencias concretas, evaluar las capacidades de forma más objetiva y obtener información útil para decidir si el candidato encaja en el puesto.
Las preguntas basadas en situaciones reales o hipotéticas son muy útiles porque permiten evaluar mejor las competencias, el proceso de toma de decisiones y el estilo de trabajo sin indagar en datos personales. Podrías preguntar: “¿Has trabajado en algún proyecto con plazos muy ajustados? ¿Cómo lo gestionaste?”. Así podrás conocer cómo actúa el candidato en contextos concretos, las estrategias que usa para superar los obstáculos y cómo aplica sus conocimientos en la práctica.
Crear un entorno agradable y respetuoso durante la entrevista de trabajo contribuye a que el candidato se sienta a gusto y se exprese libremente. En ocasiones, esa es la mejor estrategia para conocer a una persona y recabar información genuina. Por tanto, muestra interés por sus respuestas, haz preguntas abiertas que inviten a compartir experiencias y evita interrumpir constantemente.
Realizar las preguntas adecuadas te permitirá obtener información valiosa sin abordar datos demasiado personales o temas sensibles, para que puedas descubrir esos aspectos que normalmente no aparecen en el currículo.
En vez de plantear el clásico “cuéntame algo sobre ti”, que a menudo conduce solamente a la exposición de la trayectoria profesional, con esta pregunta podrías dirigir al candidato hacia el plano más personal.
Con esta pregunta en la entrevista de trabajo podrás conocer las metas profesionales y/o personales del candidato, así como sus expectativas en tu empresa. Podrías saber si aspira a hacer carrera en la organización o, al contrario, percibe ese empleo como un trabajo transitorio.
Cuando planifiques las preguntas para la entrevista de trabajo, no olvides incluir esta cuestión, ya que las aficiones de una persona pueden revelarte mucho sobre sus motivaciones, carácter y objetivos en la vida.
Siempre conviene saber qué piensa el candidato sobre sí mismo. Pregúntale, además, cómo cree que esas características personales pueden contribuir al crecimiento de la empresa.
Diferentes estudios psicológicos han demostrado que existe una profunda relación entre las películas y los libros que elegimos y nuestros rasgos de personalidad, por lo que esta pregunta proyectiva te permitirá profundizar en los valores y creencias del candidato.
Esta pregunta te permitirá conocer mejor las motivaciones intrínsecas del candidato. Descubrirás qué le satisface y entusiasma en su día a día. También podrás identificar si sus intereses y valores coinciden con los del puesto y la empresa, así como el tipo de tareas o responsabilidades que podrían mantenerlo motivado y comprometido.
Si quieres recabar información sobre logros concretos o investigar el impacto potencial del candidato, esta es la pregunta ideal. Además, revela cómo percibe su desempeño, su nivel de autoconfianza y los tipos de retos que considera significativos.
Un último consejo: utiliza la empatía y déjate llevar por la intuición. Si congeniáis y tiene la formación y experiencia adecuadas, es probable que sea la persona idónea para el puesto. Pero no cometas el error de buscar a alguien que sea como tú o que actúe como tú. Contempla otras posibilidades. Abrirte a ópticas diferentes podría reforzar el potencial y la proyección de tu negocio, añadiendo una perspectiva renovada.