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¿Qué es un aval?

17/06/2019
Qué es un aval

La financiación para pymes y autónomos es fundamental para el crecimiento del negocio, aunque no siempre es fácil encontrar la fórmula adecuada. Según el VIII Informe de Financiación de la Pyme, el año pasado el 36,5 por ciento de las pymes españolas necesitaron financiación y  el 34,6 por ciento  de ellas tuvieron dificultades para acceder a la misma. El mayor obstáculo es la falta de garantías solicitadas. Si ese es tu caso, tendrás que presentar un aval.

¿Qué es un aval?

El aval es un contrato en el que se refleja el compromiso de cumplimiento de ciertas obligaciones ante un tercero. En práctica, una persona o entidad se compromete a garantizar tu deuda o las obligaciones no dinerarias que hayas contraído ante el acreedor, ya sea un banco, la Administración u otra empresa. Para que ese compromiso sea válido, debe existir un contrato por escrito, que se suele firmar ante notario.

¿Qué partes intervienen en un aval?

-       Avalado. Es quien contrata el aval y se compromete a cumplir con la obligación principal.

-       Beneficiario. Es el receptor del aval, quien ha solicitado la presentación del mismo, generalmente la entidad bancaria.

-       Avalista. Es la empresa u organización, como las SGR, que garantiza por medio del aval que el avalado cumplirá sus obligaciones, respondiendo por éste ante el beneficiario en caso de incumplimiento.

Los tipos de avales

-       Aval financiero. Este tipo de aval respalda las obligaciones financieras que contraen las empresas frente a terceros, ya se trate de líneas de crédito, préstamos bancarios o letras financieras.

-       Aval técnico. Estos avales garantizan que la empresa cumplirá con los compromisos no dinerarios que ha contraído. Son comunes para respaldar importaciones y la ejecución de obras. También suelen ser un requisito para participar en concursos públicos y licitaciones, así como para garantizar las obligaciones legales contraídas con la Administración cuando se reciben subvenciones estatales.

-       Aval comercial. Esta modalidad de aval se usa en las compraventas para garantizar el pago de la cantidad acordada. Se puede utilizar para avalar todo tipo de bienes, así como el fraccionamiento de los pagos a los proveedores o las sumas que se entregan de manera anticipada.

¿Cuándo se necesita un aval?

A lo largo de la vida de una empresa, es probable que atraviese por diferentes situaciones en las que necesitará recurrir a un aval. Lo más común, según el citado informe, es pedir avales financieros para acompañar las solicitudes de financiación bancaria al circulante. Generalmente se trata de préstamos a corto plazo que la empresa utiliza para hacer frente a los pagos.

Los avales técnicos son menos comunes, el año pasado solo los solicitaron el 5,3 por ciento de las empresas para garantizar que iban a entregar el producto o servicio contratado en tiempo y forma. Es probable que necesites recurrir a estos avales si vas a participar en licitaciones y concursos públicos, ya que la Administración querrá cerciorarse de que puedes cumplir con las obligaciones que contraigas. También los necesitarás para acceder a proyectos de gran envergadura en el sector privado.

Las empresas también suelen solicitar avales para obtener la financiación bancaria que necesitan para realizar inversiones. Esos avales pueden servirles para mejorar la infraestructura de la empresa, ampliar el almacén, contratar más personal o incluso comenzar un proceso de internacionalización.

Las empresas de reciente constitución, que suelen tener más dificultades para acceder a préstamos por la falta de historial crediticio y garantías, también suelen recurrir a los avales para financiar la compra de equipamiento o el alquiler del local.

SGR: La vía más sencilla, rápida y económica para obtener un aval

Durante 2018, las Sociedades de Garantía (SGR) concedieron un 15 por ciento más de avales que el año anterior, financiando proyectos por valor de 1 300 millones de euros, según datos de CESGAR. El principal objetivo de estas sociedades es facilitar el acceso a la financiación a pymes y autónomos. Con el aval de una SGR estarás en una posición más ventajosa para negociar con la entidad bancaria, de manera que podrías obtener una reducción de los tipos de interés y/o una ampliación de los plazos de devolución.

La gama de productos para autónomos de las SGR y los avales para pymes es muy amplia. Pueden avalarte tanto si necesitas un microcrédito de 25 000 euros, como si solicitas un préstamo de hasta 100000 euros, ya sea ante entidades bancarias o el ICO. También pueden ayudarte si necesitas aplazar el pago de las compras a proveedores, recibir un anticipo de subvenciones o realizar operaciones de leasing.

¿Qué pasos seguir para solicitar un aval?

Cada entidad determina el proceso a seguir para los solicitantes de avales, pero suelen establecer dos requisitos fundamentales: la empresa no puede estar en concurso de acreedores y debe encontrarse al corriente de los pagos en la Seguridad Social y la Agencia Tributaria.

Tendrás que presentar diferentes documentos, entre ellos la memoria de la actividad económica, donde se reflejen tus principales objetivos de negocio, así como los productos y/o servicios que ofreces. También tendrás que presentar la cuenta de pérdidas y ganancias de los dos últimos ejercicios cerrados y del actual. Si se trata de una empresa nueva, tendrás que presentar el plan de negocio, en el cual debe quedar claro su viabilidad y la estimación de los beneficios, ya que estos serán los que te permitan devolver el préstamo.

Con esta información en mano, el banco o la SGR evaluarán el nivel de riesgo que representa la operación, y decidirán si pueden avalarte o no. Si consideran que la operación es viable, te informarán sobre los costes y condiciones ulteriores.

¿Qué comisiones se aplican a los avales?

El aval suele estar sujeto a tres tipos de comisiones. Te cobrarán una comisión única inicial por el estudio y la apertura. También te aplicarán, según el contrato que hayas firmado, una comisión de riesgo que se paga de manera trimestral, semestral o anual. A estos costes tendrás que sumar los gastos de notario, que normalmente representan el 0,3 por ciento de la operación. 

Una de las principales ventajas de los avales de las SGR es que tienen costos más reducidos. Estas sociedades suelen aplicar una comisión de estudio y una comisión de aval anual. Cuando acepten tu proyecto, tendrás que adquirir participaciones en proporción al préstamo solicitado, pero cuando termine la operación podrás recuperar ese capital.

Autor: ConAvalSí
Categoría: Contabilidad
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