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Tipos de beneficios fiscales para el autónomo

18/09/2023
Tipos de beneficios fiscales para el autónomo

Emprender una actividad por cuenta propia tiene muchos beneficios: más autonomía, flexibilidad para organizar la jornada y una mejor conciliación de la vida familiar. No es casual que el 57 % de los autónomos reconozca sentirse muy satisfecho con su trabajo y el 56,7% lleve más de cinco años con su actividad, según reveló una encuesta.

Obviamente, no todo es perfecto. El peso que suponen los pagos a la Seguridad Social es insostenible para el 51,6 % de los autónomos y se convierte en una de las principales preocupaciones para quienes siguen trabajando. El 71,1 % también reconoce que no se siente protegido por la Seguridad Social o las Mutuas y el 96 % piensa que su pensión al jubilarse será demasiado pequeña.

A pesar de ello, el 14,4 % de los autónomos ha recibido ayudas para poner en marcha su negocio. De hecho, si estás pensando en emprender por cuenta propia, es importante que conozcas los diferentes tipos de beneficios fiscales que puedes aprovechar para que esos primeros años no se te hagan demasiado cuesta arriba y puedas hacer crecer tu negocio.

¿Qué son los beneficios fiscales?

Los beneficios fiscales son todas aquellas ventajas desde el punto de vista tributario que se aplican a las empresas, pymes, autónomos y particulares, con el objetivo de reducir la carga impositiva a la que están sometidos.

Las ventajas fiscales están reguladas por ley y, normalmente, se otorgan cuando las personas físicas o jurídicas realizan ciertas prácticas positivas, ya sea a nivel social, laboral o medioambiental. También se aplican como parte de programas para incentivar la creación de empleo, por ejemplo, o cuando se desean premiar algunas prácticas de mercado.

¿Cuáles son los tipos de beneficios fiscales para el autónomo?

Existen diferentes tipos de beneficios fiscales, dependiendo de su procedencia y actividad. Si eres autónomo, estas son las principales ventajas fiscales que puedes aprovechar:

Deducciones

Implican una reducción de la base imponible de un impuesto, de manera que disminuyen los ingresos que quedan sujetos a gravamen, siempre y cuando el autónomo cumpla ciertos requisitos.

En el caso del IRPF, los autónomos tienen derecho a una serie de deducciones. Por ejemplo, puedes deducir todos los consumos de explotación relacionados con tu actividad profesional, los salarios de los trabajadores, las cuotas a la Seguridad Social, los arrendamientos y cánones y las primas de los seguros. También podrás deducir los costes de los servicios bancarios, incluidos los gastos financieros que representan los préstamos y créditos.

Particularmente interesantes son las deducciones por los servicios de los profesionales independientes a los que recurras. Las facturas que emitas a personas sometidas a la obligación de retener, como otros profesionales o personas jurídicas, implican una retención del 15 %. Sin embargo, la Agencia Tributaria recorta esa retención al 7 % cuando inicies tu actividad profesional. Dicha reducción se aplicará durante el periodo impositivo en que comiences a trabajar como autónomo y durante los dos siguientes, siempre que no hayas ejercido ninguna actividad profesional durante el año anterior.

Exenciones

Las exenciones tributarias eximen al autónomo de soportar la carga fiscal que le correspondería. En algunos casos existe una obligación tributaria, pero esta se condona o reembolsa, como ocurre con la doble imposición internacional. En otros casos, aunque existe el hecho imponible, no se genera una obligación tributaria, como ocurre con las prestaciones públicas por nacimiento, parto o adopción de la Seguridad Social, las Comunidades Autónomas o las entidades locales. 

Algunas actividades profesionales también quedan exentas de IVA, como las clases particulares sobre materias que formen parte del currículo del sistema educativo o las colaboraciones periodísticas. También estarías exento de esta tasa si brindas servicios de asistencia sanitaria o enfocados en la ayuda social. Algunas actividades artísticas y ciertos servicios inmobiliarios quedan exentos de IVA.

Bonificaciones

Estos beneficios fiscales implican una reducción en el importe de la base para calcular el impuesto o una deducción en el importe a ingresar por parte del autónomo.

La tarifa plana en la cuota de la Seguridad Social para los nuevos autónomos es una de las bonificaciones más conocidas, aunque existen otras, como los tipos reducidos de IVA y en la retención en el IRPF durante los primeros años de inicio de la actividad. También se aplican bonificaciones para los autónomos colaboradores, en cuyo caso se bonifica el 100 % de la cuota durante un año para el cuidado de menores de doce años o personas dependientes, y existen bonificaciones para la formación.

Aplazamiento de impuestos

Hacienda considera que el aplazamiento del pago o la posibilidad de fraccionar las deudas tributarias es otro tipo de beneficio fiscal, ya que produce una merma de sus ingresos, aunque no implica una reducción de la cantidad a pagar; de hecho, conlleva unos intereses de demora.

Esta ventaja fiscal es conveniente si enfrentas un periodo de falta de liquidez o se te acumulan los pagos y no puedes hacer frente a tus obligaciones tributarias. Si la deuda es inferior a 30.000 euros, puedes solicitar un aplazamiento del pago del IRPF e IVA, con un plazo límite de 12 meses, sin necesidad de justificar las cuotas repercutidas impagadas. Hacienda suele aprobar la mayor parte de estas solicitudes casi automáticamente y con bastante rapidez.

En caso de que la deuda supere los 30.000 euros, la Agencia Tributaria te pedirá un aval, garantía hipotecaria o seguro de caución. Tendrás que justificar el impago de las cuotas repercutidas aportando las facturas de los clientes que reflejen la cuantía e indiquen la fecha de vencimiento. No obstante, recuerda que debes ingresar la parte de la deuda correspondiente a las cuotas repercutidas que has cobrado.

Subvenciones

Además de los beneficios fiscales que se aplican a la actividad por cuenta propia, también existe un programaa nivel nacional dirigido a las personas desempleadas, el cual es gestionado por las Comunidades Autónomas. En práctica, las personas desempleadas que estén inscritas como demandantes de empleo pueden acceder a una subvención para emprender por cuenta propia con una cuantía de referencia de hasta 7.500 euros, según las dificultades para el acceso al empleo.

En este caso, existen diferentes tipos de subvenciones y bonificaciones. Por ejemplo, podrías recibir una ayuda directa destinada a financiar las inversiones para crear y poner en marcha tu negocio, con un límite del 50 % del coste de adquisición y una cuantía máxima de 9 000 euros. También podrías optar por una ayuda financiera sobre el préstamo para financiar dichas inversiones, la cual consiste en una reducción de hasta 4 puntos del interés que aplique la entidad que te conceda el préstamo, con un tope de 9 000 euros.

Además, este programa prevé una ayuda destinada a la asistencia técnica que necesites para poner en marcha tu empresa. La cuantía es de hasta el 75 % del coste de los servicios prestados, con un máximo de 2 000 euros, que puedes dedicar lo mismo a servicios externos que a la realización de estudios de viabilidad o comercialización. Y si necesitas formarte con cursos de dirección y gestión empresarial o nuevas tecnologías de la información y comunicación, también se cubrirá hasta el 75 % del coste de los mismos hasta 2 400 euros.

En resumen, aunque emprender no es fácil, conocer las diferentes ayudas y beneficios fiscales a los que tienes derecho como autónomo te allanará el camino para que puedas consolidar tu negocio y hacerlo crecer cada año.

Categoría: Contabilidad
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