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Recursos Humanos
La gestión de los recursos humanos es vital para crear un entorno laboral productivo y armonioso. Te daremos consejos sobre contratación, gestión de equipos, desarrollo del talento y todo lo relacionado con el bienestar y la motivación de tu personal.
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Los recursos humanos son el corazón de una empresa. Su gestión adecuada no solo reducirá la rotación de personal y contribuirá a la retención del talento sino que creará un clima laboral motivador que incrementará la productividad y mejorará tu marca como empleador. Recurrir a un software para la gestión de los recursos humanos te permitirá encargarte de estas funciones de manera más sencilla y eficaz, tales como gestionar presupuestos, establecer objetivos, configurar el inventario de personal, etc. ahorrando tiempo y recursos que puedes destinar a hacer crecer tu pyme.
¿Cómo gestionar los recursos humanos de una empresa?
Endalia
Este software para la gestión de los recursos humanos es uno de los más completos que existe en el mercado para mejorar el desempeño laboral, gestionar el talento y aumentar la productividad empresarial. Cuenta con 15 módulos que puedes diseñar a tu medida.
Podrás crear el organigrama de tu organización y asignar funciones y cargas de trabajo. También te brinda la posibilidad de digitalizar los expedientes de los empleados y colaboradores, presupuestar los costes de personal y aplicar reglas de incrementos salariales según los parámetros que configures.
Podrás calcular las nóminas por categorías salariales y tipos de convenios aplicables, así como las prestaciones por incapacidad temporal o las cuotas a la Seguridad Social. Además, podrás gestionar el sistema de formación, controlar los horarios y mejorar la comunicación interna enviando alertas y avisos.
e-volution
Este software automatiza los procesos y actividades de la gestión de recursos humanos. Estructurado en diferentes módulos, facilita la administración del personal manteniendo organizada la información de los empleados y facilitando la asignación de tareas según diferentes parámetros, de manera que podrás realizar un seguimiento exhaustivo de la historia laboral de cada trabajador.
También cuenta con una completa herramienta de administración de tiempo que permite organizar los turnos y planes de rotación, así como supervisar y aprobar las horas de trabajo y descanso. Cuenta además con un sistema automático para atribuir incentivos en base a las horas trabajadas y calcular el índice de absentismo. Si lo necesitas, cuenta con un módulo de gestión de las nóminas y simulaciones presupuestarias.
Factorial
Este software de administración de recursos humanos para las empresas tiene precios competitivos y una interfaz muy intuitiva, por lo que es perfecto para las pymes. Cuenta con un módulo para gestionar las vacaciones, ausencias y bajas médicas, de manera que solo tendrás que aceptar o rechazar las solicitudes que realicen los trabajadores.
También podrás realizar el organigrama de tu empresa y monitorizar la retribución de cada empleado, aplicando planes de retribución personalizados que mejoren la motivación laboral. El software genera informes avanzados de sueldos, absentismo, rotación de personal y otras variables para que sepas en todo momento lo que está ocurriendo en tu empresa y puedas tomar las decisiones necesarias a tiempo.
Cezanne HR
Con una estrategia de precios muy conveniente para las pymes, este software para la gestión de recursos humanos puede ir creciendo a medida que lo haga tu empresa. Se trata de una solución modular configurable que opera en la nube. Te permite llevar un control de las ausencias por enfermedad o vacaciones, permisos y bajas de maternidad o paternidad, gestionar los horarios y permisos y realizar las evaluaciones de los empleados.
También podrás gestionar las nóminas y compartirlas con tus empleados, para que conozcan la información exacta sobre su sueldo, desde el salario base hasta los bonos que reciben. Incluye un módulo de gestión de gastos para los empleados y les permite anexar las facturas, recibos y justificantes de sus gastos. A diferencia de otros softwares de gestión de recursos humanos, esta alternativa también permite automatizar el proceso de selección de personal para reducir los tiempos de contratación.
Autotask
Este software de gestión de negocios brinda soluciones unificadas con una infraestructura en la nube, de manera que podrás acceder desde cualquier parte. Permite gestionar activos en tiempo real, gestionar presupuestos, establecer objetivos de rentabilidad y medir los resultados de las tácticas empresariales para tomar decisiones estratégicas que hagan crecer el negocio.
Podrás personalizar el tablero para acceder rápidamente a la información vital de tus clientes y te ayudará a dar seguimiento a todos los proyectos, analizando variables como los costes, rentabilidad y nivel de alcance del objetivo. También mejora el flujo de trabajo al asignar rápidamente las tareas a los empleados, permitiendo además la sincronización e intercambio de archivos para empresas.
Todas estas herramientas de recursos humanos para las empresas brindan la posibilidad de probar una demo, de manera que puedas elegir la más conveniente. La configuración por módulos les confiere una gran versatilidad y te permitirá usar estos softwares por un precio asequible e ir añadiendo funcionalidades a medida que tu pyme crezca.
Tipos de despidos laborales que existen
Si tienes una pyme, es probable que en algún momento tengas que despedir a un empleado, ya sea porque su productividad es demasiado baja o porque necesitas realizar una reestructuración de personal para mantener a flote tu negocio. En España se contemplan tres tipos de despido: objetivo, disciplinario y colectivo, cada uno se debe justificar para evitar que un juez los considere improcedentes o nulos, lo cual representará un coste añadido para tu empresa y un daño a tu reputación como empleador.
¿Qué es el despido objetivo?
Un despido laboral se clasifica como despido objetivo cuando se produce debido a algunas de las circunstancias recogidas en el artículo 52 del Estatuto de los Trabajadores:
- Incompetencia del trabajador para ejercer las funciones de su puesto de trabajo.
- Incapacidad del trabajador para adaptarse a los cambios introducidos en su puesto de trabajo, siempre que haya recibido un curso de formación y hayan transcurrido más de dos meses desde su implementación.
- Absentismo o ausencias reiteradas del puesto de trabajo que sumen el 20 % de la jornada en dos meses consecutivos o el 25 % en cuatro meses discontinuos en un periodo de un año, a menos que se trate de un accidente de trabajo, maternidad o enfermedad cuando se presenta una baja oficial de más de 20 días consecutivos.
Esta clase de despido se debe comunicar por escrito al trabajador, explicando la causa, con 15 días de antelación a la extinción del contrato. Durante ese periodo el empleado tiene derecho a seis horas semanales pagadas para buscar otro empleo. Le corresponderá una indemnización de 20 días por año trabajado con un máximo de 12 mensualidades.
¿Qué es el despido disciplinario?
El despido disciplinario implica la extinción del contrato al trabajador debido a un incumplimiento grave. El artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores indica las diferentes causas:
- Absentismo e impuntualidad de forma repetida e injustificada.
- Ofensas verbales o físicas al empresario o a los trabajadores de la empresa.
- Indisciplina o desobediencia grave en el trabajo.
- Abuso de confianza en el desempeño de las funciones laborales.
- Disminución sistemática y voluntaria del rendimiento laboral.
- Estado de embriaguez o toxicomanía habitual que afecta el trabajo.
- Acoso al empresario o a otro trabajador de la empresa.
Esta clase de despido también se debe comunicar por escrito al trabajador, haciéndole constar el motivo y la fecha en que se rescindirá el contrato.
¿Qué es el despido colectivo?
El despido colectivo es aquel que afecta a más de diez empleados en las empresas con menos de cien trabajadores, al 10 % cuando esta posea entre 100 y 300 trabajadores o al 30 % en las empresas de más de 300 trabajadores, en un plazo de 90 días. Existen diferentes motivos que pueden dar pie a este tipo de despido:
- Causas económicas. Cuando la empresa sufre pérdidas actuales o previstas, o las ventas disminuyen durante tres trimestres consecutivos, siempre y cuando los despidos contribuyan a superar la mala situación económica de la empresa.
- Causas técnicas, organizativas o de producción. Los despidos laborales pueden deberse a cambios en los medios de producción o a una disminución de la demanda de los productos o servicios de la empresa, pero estos deben garantizar la viabilidad futura de la empresa y el empleo en la misma.
En esta clase de despido la empresa debe comunicar a los trabajadores cuándo comenzará el periodo de consulta de los representantes legales, así como el momento previsto para rescindir los contratos y los criterios considerados para elegir a los trabajadores afectados.
¿Cómo cataloga un juez los diferentes tipos de despidos?
Si el trabajador que has despedido interpone una reclamación judicial, un juez analizará el caso. Puede llegar a tres veredictos:
- Despido Procedente. Si has acreditado fehacientemente las causas del despido laboral, el juez considerará que es procedente y el contrato del trabajador se extinguirá otorgando el finiquito y sin que tengas que indemnizar nada más que lo establecido por ley.
- Despido improcedente. En este caso, el juez dictamina que no has demostrado las causas del despido laboral, de manera que debes readmitir al trabajador o indemnizarle. Si el contrato es anterior al 11 de febrero de 2012, cuando se aprobó la ley de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral, tendrás que calcular la indemnización en base a 45 días de salario por año de trabajo, aunque el importe total no superará las 42 mensualidades. Si el contrato se formalizó con posterioridad, la indemnización se calcula a razón de 33 días de salario por año trabajado y el importe total no superará los 720 días de salario.
- Despido nulo.Un despido laboral se considera nulo cuando esconde una discriminación o vulnera los derechos fundamentales del trabajador. En este caso tendrás que readmitirlo de manera inmediatay pagarle el salario correspondiente al período durante el cual no estuvo trabajando.
Los recursos humanos en las pymes representan su activo más importante. Unos trabajadores motivados y comprometidos con la visión del negocio pueden marcar una gran diferencia, por lo que es importante que prestes atención a la gestión de tus recursos humanos y evites cometer algunos errores que pueden terminar saliéndote muy caros, ya sea porque incrementan la rotación de personal, dan pie a demandas legales, afectan las ventas o dañan tu reputación como empleador.
RRHH en pymes: Los errores que no debes cometer
Implementar un deficiente proceso de selección de personal
Generalmente la gestión de los RRHH en las pymes queda en manos del propietario del negocio, quien termina contratando a personas que le han recomendado o le han causado una buena impresión sin realizar un proceso de selección exhaustivo para encontrar al candidato idóneo. Contratar a una persona que no está cualificada para el puesto suele suponer un gran coste para tu empresa, por lo que deberías dedicar más tiempo y recursos a la selección de personal. Verifica los datos de los candidatos, pide referencias y haz entrevistas en profundidad. Si no te sientes capacitado, puedes externalizar este servicio dejándolo en manos de empresas especializadas en la selección y gestión de recursos humanos.
No brindar formación a los empleados
La gestión del talento en las pymes sigue siendo su talón de Aquiles, incrementando la rotación del personal y afectando a la productividad. Un plan de formación interna mejorará la cualificación de los trabajadores y su motivación, generando un sentimiento de pertenencia con la empresa que aumentará su periodo de permanencia. Como resultado, tu pyme podrá adaptarse mejor a los cambios del entorno, será más competitiva y brindará productos o servicios de mejor calidad.
No contar con un plan de integración
En la mayoría de las pymes la integración de los nuevos empleados ocurre al azar, lo cual limita su productividad. Se estima que un trabajador necesita entre 3 y 12 meses, en dependencia de la complejidad del trabajo que desempeña, para alcanzar el máximo de su productividad, según reveló el Institute for Corporate Productivity. Un buen plan de integración acelerará ese proceso y reducirá a la mitad los costes. Tus empleados podrán adaptarse más rápido a la cultura organizacional y dominarán antes su trabajo, de manera que comenzarán a contribuir antes a la empresa.
No realizar una descripción de cargos y funciones
Muchas veces las pymes van contratando personal a medida que lo necesitan, por lo que no cuentan con un organigrama que especifique los cargos y funciones de los diferentes miembros de la organización. Ello puede dar pie a un solapamiento de tareas y funciones, así como a un desaprovechamiento de los recursos humanos, que terminará afectando a la productividad. Al contrario, una empresa con una adecuada gestión de los recursos humanos, en la que cada empleado tenga claras sus tareas, funciones y responsabilidades, será mucho más competitiva y facilitará la toma de decisiones rápidas ya que no habrá dobles mandos.
No tener un inventario de recursos humanos
El inventario de recursos humanos es una herramienta de gestión de personal muy poderosa que muy pocas pymes usan pero que puede ayudarles a planificar con bastante precisión la rotación del personal para disminuir sus costes. Con el inventario de recursos humanos podrás detectar el talento y encontrar a candidatos que puedan ocupar puestos clave dentro de tu organización. También te servirá como base para mejorar la escala retributiva de los trabajadores según su rendimiento, cualificación y aptitudes.
Desarrollar un enfoque reactivo ante los problemas del personal
La gestión de los recursos humanos en las pymes suele ser reactiva, lo cual significa que se actúa cuando surgen los problemas, en vez de tomar medidas para evitar su aparición. Ese enfoque suele generar un clima laboral negativo y puede aumentar los costes, además de exponerte a acciones legales por parte de los empleados. Por eso es fundamental contar con un plan de prevención de riesgos laborales y un plan de mejora del clima laboral que contemple un canal de comunicación eficaz.
Recuerda que una buena gestión de los recursos humanos beneficia a todos: tus empleados se sentirán más a gusto trabajando y su productividad aumentará, los clientes estarán más satisfechos y tu pyme mejorará su competitividad y reputación como empresa empleadora.
Los jóvenes no lo tienen fácil para encontrar un empleo. La tasa de desempleo juvenil en España es la segunda más alta de Europa, un 36,3 %, según datos del portal Statista. Para ponerle coto a ese problema, la Unión Europea ha creado un programa de ayudas económicas para las regiones donde la tasa de desempleo juvenil supere el 25 %.
En ese contexto, y gracias a una ley que entró en vigor el pasado 4 de agosto para fomentar el contrato de formación, los jóvenes que estén inscritos en el Sistema Nacional de Garantía Juvenil podrán recibir una ayuda mensual.
¿En qué consiste la ayuda para el contrato de formación?
La ayuda económica de acompañamiento, contemplada en los Presupuestos Generales del Estado, tiene el objetivo de incentivar la entrada al mercado laboral de los jóvenes que tienen una formación básica.
Consiste en una remuneración de 430 euros, los cuales se añaden al salario que paga la empresa, de manera que al sumar la ayuda al salario mínimo interprofesional, esos jóvenes podrían obtener unos ingresos mensuales de más de 1 000 euros.
¿Cuánto tiempo dura la ayuda para el contrato de formación?
La ayuda se extenderá durante el tiempo del contrato, hasta un máximo de 18 meses, que se convierten en 36 meses si el joven tiene una minusvalía superior al 33 %. Si el contrato no supera la duración máxima de la ayuda, el joven podrá solicitarla nuevamente con diferentes contratos, encadenando hasta tres contratos diferentes.
¿Qué condiciones hay que cumplir para acceder a la ayuda?
Para solicitar la ayuda económica de acompañamiento, el joven que haya conseguido un contrato de formación debe:
- Tener más de 16 años y menos de 30.
- Estar inscrito en el Sistema Nacional de Garantía Juvenil.
- No tener estudios superiores, ESO como máximo. Esta ayuda no aplica para los jóvenes titulados universitarios o con certificado de profesionalidad.
- Solicitar personalmente la ayuda en un plazo de 15 días desde el momento en que se formaliza el contrato de formación en la oficina del Servicio Estatal de Público de Empleo rellenando este formulario. La solicitud fuera de este plazo supone perder días de derecho.
- Comprometerse activamente con la formación oficial recibida, si el joven no muestra un aprovechamiento óptimo puede perder la ayuda.
Requisitos del contrato de formación y aprendizaje
El contrato para la formación y el aprendizaje también debe cumplir algunos requisitos:
- Duración mínima de 1 año.
- Debe cumplir con los requisitos que indica el artículo 11.2 del Estatuto de los Trabajadores sobre este tipo de contrato.
- El joven debe someterse a un proceso de formación y seguimiento en un centro acreditado por el SEPE que le otorgue un certificado de profesionalidad.
- La empresa o centro educativo debe indicar en la solicitud que el contrato de formación se acoge a la ayuda económica de acompañamiento.
¿Cuáles son los beneficios para la empresa?
La ayuda para los jóvenes con un contrato de formación es compatible con el resto de los incentivos a la contratación a los que la empresa tenga derecho por ese tipo de contrato. Además, por la ayuda de acompañamiento no se cotiza a la Seguridad Social.
Cuando el contrato de formación llegue a término, si el empresario decide convertirlo en un contrato indefinido a jornada completa, tendrá derecho a una bonificación en las cuotas empresariales por contingencias comunes a la Seguridad Social, la cual asciende a 250 euros mensuales, con un máximo de 3 000 euros al año, según prevé el artículo 3 de la ley medidas urgentes para la reforma del mercado laboral. La bonificación se aplicará durante un período de 3 años, pero solo se puede aprovechar una vez por cada uno de los jóvenes beneficiados.
Jubilación anticipada en las pymes
Los españoles suelen jubilarse antes de lo estipulado por ley. El año pasado, 43 de cada 100 trabajadores se jubilaron antes de la edad ordinaria, con una media de 64,2 años. En muchos casos se trata de personas que han acumulado derechos a lo largo de su carrera de cotización, según reveló la INEAF, por lo que si eres una de ellas, también puedes solicitar la jubilación anticipada voluntaria.
¿Cuáles son los requisitos para la jubilación anticipada en las pymes?
Ya hablamos de la jubilación anticipada para autónomos, pero ¿Cuáles son los requisitos de la jubilación anticipada en las pymes?. Desde 2013, el momento de la jubilación se ha comenzado a aplazar progresivamente, de manera que pasará de los 65 años actuales a los 67 años en 2027. Hoy, para jubilarte a los 65 años debes haber cotizado más de 38 años y seis meses o esperar a cumplir los 65 años y seis meses si has cotizado durante un periodo de tiempo inferior. Además, el trabajador recibirá el finiquito por jubilación. La Ley 27/2011 indica los requisitos para poder anticipar esa fecha y solicitar la jubilación anticipada:
- Tener dos años menos que la edad ordinaria de jubilación que corresponda. En 2018 la edad de jubilación reglamentaria es de 65 años y 6 meses, pero irá aumentando paulatinamente hasta llegar a los 67 años en 2027.
- Haber cotizado al menos 35 años a la Seguridad Social, sin computar las pagas extras. Los periodos cotizados también aumentarán gradualmente, de forma que en 2027 serán necesarios 38 años y 6 meses para la jubilación ordinaria. Si has cumplido servicio militar obligatorio o la prestación social sustitutoria, puedes computarlo como un año adicional.
- El importe de la pensión debe superar la pensión mínima que te correspondería por tu situación familiar al cumplir los 65 años de edad. Significa que si tienes una persona a tu cargo, por ejemplo, y la pensión mínima no es suficiente para el núcleo familiar, te denegarán la pensión anticipada.
Casos especiales para acceder a la jubilación anticipada
Condición de Mutualistas.
Pueden acceder a la jubilación anticipada voluntaria a partir de los 60 años aquellos que hayan cotizado en alguna de las Mutualidades Laborales de trabajadores por cuenta ajena antes del 1 de enero de 1967. También se aplica para quienes se adscribieron al Régimen Especial de Trabajadores del Mar antes del 1 de agosto de 1970 y quienes pertenecen al Régimen Especial de la Minería del Carbón desde antes del 31 de diciembre de 1969. En esos casos, se aplica un coeficiente reductor del 8 % por cada año de anticipo.
Profesiones de naturaleza penosa, peligrosa o tóxica.
Existen determinadas profesiones que pueden acceder a una jubilación anticipada debido al tipo de trabajo realizado. Tal es el caso de quienes han trabajado bajo el Estatuto del Minero, el personal de vuelo de trabajos aéreos, los trabajadores ferroviarios, los artistas (a los 60 años) y los profesionales taurinos (a los 55 años). No obstante, la edad de jubilación no puede ser inferior a los 52 años.
Discapacidad igual o superior al 45 %.
La edad ordinaria de jubilación se puede reducir cuando la persona padece una discapacidad igual o superior al 65 % o si es del 45 % pero existen otros problemas que demuestran una reducción en la esperanza de vida. En ese caso, la jubilación anticipada voluntaria se puede solicitar a partir de los 58 años.
Cinco consejos para evitar accidentes laborales
El número de bajas por accidentes laborales aumentó en 2017 alcanzando los 583 425 casos, un 5 % más que en 2016. Como resultado de esos accidentes de trabajo murieron 619 personas, según datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Si tienes una pyme, poner en práctica medidas de prevención y seguridad te permitirá disminuir los costes humanos y económicos.
¿Cómo prevenir los accidentes de trabajo?
Elabora el plan de prevención de riesgos laborales.
Como propietario o administrador de una pyme, tienes la obligación de garantizar la salud y seguridad de tus trabajadores. Debes realizar un plan de prevención de riesgos laborales, el cual consiste en evaluar los riesgos que existen en tu empresa relacionados con los distintos puestos de trabajo y diseñar medidas preventivas para evitarlos o minimizarlos en la medida de lo posible.
Facilita el equipo de protección adecuado.
Usar el equipo correcto minimiza considerablemente la gravedad de las lesiones en caso de accidente laboral. Por eso, una vez que hayas determinado los principales riesgos laborales, debes proporcionar a tus empleados el equipo de protección adecuado, desde tapones para los oídos si trabajan en un ambiente muy ruidoso hasta cascos, guantes o máscaras para la cara. No olvides que todos los elementos relacionados con la seguridad laboral deben estar debidamente certificados y, si es necesario, realizar el mantenimiento preventivo que garantice su adecuado funcionamiento.
Formación básica en materia de seguridad.
Si tus empleados son conscientes de los riesgos laborales y saben cómo trabajar con seguridad, minimizarás las probabilidades de que se produzcan bajas por accidente laboral. Los trabajadores tienen derecho a recibir información sobre los riesgos para su salud y seguridad, así como sobre primeros auxilios y procedimientos de emergencia. También deben aprender a usar correctamente la maquinaria y/o a manipular productos que representen cierto nivel de riesgo.
Diseña el plan de emergencia.
En caso de siniestro, la velocidad de reacción es esencial, tanto para evitar daños materiales como para salvar vidas. Eso significa que todos los empleados deben conocer el protocolo de actuación ante las emergencias. Deben saber, por ejemplo, dónde se encuentran los extintores, las bocas de incendios equipadas, el botiquín de primeros auxilios y las salidas de emergencia. También debes designar a un jefe de emergencia, que será quien evaluará la situación y asumirá la coordinación de los medios humanos, así como a un equipo de emergencia que lo apoye y al personal encargado de los primeros auxilios y de ayudar a las personas con discapacidad que trabajen en tu pyme en caso de siniestro o accidente laboral.
Limpieza y orden.
Si un empleado resbala, tropieza o cae, tendrás que pagarle una indemnización por accidente laboral y es probable que tu aseguradora aumente la cuota a pagar. Para reducir al máximo este riesgo, debes exigir que el lugar de trabajo se mantenga limpio y en orden, lo cual también ayudará a generar un entorno laboral más agradable para todos. Las vías de evacuación, las salidas y las zonas de paso siempre deben mantenerse despejadas y el suelo bien seco para evitar resbalones.
La prevención de los riesgos laborales debe convertirse en una de tus prioridades en la hoja de ruta de tu negocio. Si no proteges al capital humano, el índice de accidentalidad se disparará, de manera que tendrás que afrontar costes directos e indirectos que afectarán tanto la productividad de tu pyme como su reputación. Recuerda que todos ganan cuando existe un entorno de trabajo seguro. Como emprendedor, no solo evitarás posibles multas tras las inspecciones de trabajo y te ahorrarás sobrecostes por conceptos de seguros e indemnizaciones por accidentes laborales sino que también fomentarás un entorno donde dé gusto trabajar.
La mayoría de los autónomos que llegan a la edad de jubilación reciben pensiones más bajas que los trabajadores por cuenta ajena, lo cual suele deberse a que suelen cotizar a la Seguridad Social por la base mínima. En España, la pensión media de un autónomo es de 646,30 euros al mes, un 10% menos que la de un empleado. Las diferencias no terminan ahí, los requisitos de la jubilación anticipada para los autónomos también difieren de las condiciones que se aplican a los trabajadores asalariados.
Jubilación de los autónomos: Requisitos que debes cumplir
Hace unos años, la jubilación anticipada para los autónomos ni siquiera se concebía. En 2007 se comenzó a prever para casos excepcionales en los que existiese una situación de discapacidad o se ejercieran actividades peligrosas, tóxicas o que supusieran una gran carga física. Afortunadamente, con la aprobación del Decreto-ley para favorecer la continuidad de la vida laboral de los trabajadores de mayor edad y promover el envejecimiento activo, ahora los autónomos también pueden jubilarse antes de tiempo. Además, deben tener su finiquito.
Los requisitos para la jubilación anticipada son:
Tener cumplidos dos años menos que la edad legal de jubilación que corresponda, teniendo en cuenta que la edad de jubilación en 2018 es de 65 años y 6 meses pero irá aumentando progresivamente, de manera que en 2027 serán 67 años, lo cual significa que podrías jubilarte con 65 años.
Haber cotizado al menos 35 años a la Seguridad Social aunque los periodos cotizados también aumentarán gradualmente, de forma que en 2027 se requerirán 38 años y 6 meses para la jubilación ordinaria. Se permite computar un año de servicio militar obligatorio o de la prestación social sustitutoria.
Acreditar que al menos dos años de la cotización fueron trabajados dentro de los quince anteriores a la solicitud de la jubilación anticipada.
Que el importe de la pensión a recibir supere la pensión mínima que te correspondería por tu situación familiar al cumplir los 65 años de edad.
En el caso de los autónomos, no se contempla la jubilación anticipada forzosa debido a la crisis, despidos o situaciones similares, escenarios que sí están previstos en el Régimen General, en cuyo caso esos trabajadores podrían jubilarse cuatro años antes de la edad reglamentaria, siempre y cuando hayan cotizado al menos 33 años.
¿Compensa la jubilación anticipada si eres autónomo?
Solicitar la jubilación anticipada implica que la pensión que recibirás será menor que la que te correspondería si siguieras cotizando durante unos años más, por lo que tendrás que sacar cuentas para saber si realmente te compensa.
Considera que se aplican unos coeficientes reductores que dependen del tiempo que hayas cotizado y los trimestres que te faltarían para cumplir la edad reglamentaria de jubilación:
- 1,5% por trimestre para un período de cotización igual o superior a 44 años y 6 meses.
- 1,625% por trimestre para un período de cotización igual o superior a 41 años y 6 meses e inferior a 44 años y 6 meses.
- 1,75% por trimestre para un período de cotización igual o superior a 38 años y 6 meses e inferior a 41 años y 6 meses.
- 1,875% por trimestre para un periodo de cotización inferior a 38 años y 6 meses.
Eso significa que, si te retiras con 63 años y has cotizado menos de 38 años, por ejemplo, tu pensión se reducirá en un 15% durante toda la vida.
¿Cuándo se considera accidente laboral?
La mayoría de los accidentes laborales se deben al sobreesfuerzo físico y a los golpes contra objetos, un riesgo que en España está aumentando. Durante el primer trimestre del año se han producido 191.238 accidentes de trabajo que han causado baja, un incremento del 4% respecto al mismo periodo del 2017. De esos accidentes, 1.256 fueron graves, un 4,6% más que el año anterior, según reveló el último informe del Ministerio de Empleo y Seguridad Social.
¿Qué es un accidente laboral?
La Ley General de la Seguridad Social señala que “se entiende por accidente de trabajo toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena”.
Esto significa que para que se considere un accidente laboral se debe producir una lesión como resultado de un incidente que se pueda vincular de manera indiscutible con el trabajo. Puede tratarse de un incidente directo, como cuando sufres una caída en el puesto de trabajo, o puede ser un incidente indirecto, como cuando tienes un accidente de tráfico de camino al trabajo.
No se considerará accidente laboral si se comprueba que ha habido engaño, fraude o simulación. Tampoco si se debe a una imprudencia temeraria del trabajador, a menos que su comportamiento se pueda justificar con la confianza ganada debido a la experiencia.
Accidentes de trabajo: Ejemplos que contempla la ley
Accidentes in itinere.
Son aquellos accidentes que el trabajador sufre mientras va o regresa de su lugar de trabajo. Deben ocurrir en un momento próximo a la hora de entrada o salida y producirse en el trayecto habitual hacia o desde su casa. También se considera accidente de trabajo el fallecimiento del trabajador fuera del horario laboral si los primeros síntomas surgieron en el trabajo.
Movilidad funcional.
Son los accidentes que se producen mientras el trabajador cumple funciones ajenas a su actividad profesional encargadas por el empresario o en aquellas tareas que realice espontáneamente para facilitar el funcionamiento de la empresa.
Enfermedades contraídas en el trabajo que no se consideran enfermedades profesionales.
Como regla general, la enfermedad profesional suele ser un proceso lento y progresivo, mientras que el accidente de trabajo es repentino. En este caso, es necesario demostrar que la enfermedad está causada exclusivamente por la realización del trabajo, y la misma no puede estar incluida en el cuadro de enfermedades profesionales que prevé la Seguridad Social. También se considerará accidente de trabajo, por ejemplo, un cuadro de depresión o ansiedad debido a un ambiente laboral conflictivo.
Actividad sindical.
Son los accidentes que puede sufrir el trabajador mientras desempeña funciones sindicales, incluyendo los incidentes mientras se desplaza con estos fines.
Actos de salvamento.
Se trata de accidentes ocurridos mientras el trabajador realiza actos de salvamento vinculados directamente con su trabajo.
Enfermedad previa agravada por el trabajo.
Se consideran accidentes laborales aquellas enfermedades o defectos que el trabajador ya padecía pero que se han agravado como resultado de un incidente, afectando su capacidad para desempeñar sus tareas habituales. Por ejemplo, si un trabajador sufre una enfermedad cardiovascular, no basta con que fallezca en la empresa para catalogar el infarto como un accidente de trabajo, es necesario que ocurra mientras esté realizando algún tipo de actividad o esfuerzo físico o intelectual.
Complicaciones por el accidente.
Se refiere a las enfermedades que agravan las consecuencias del accidente en el trabajo y que han sido provocadas por este o han aparecido durante el proceso de convalecencia
Hace poco la CCOO reveló que en España hay 1,4 millones de jóvenes trabajando con contratos de becarios pero no cobran ni cotizan. No cabe dudas de que la figura del becario es cada vez más común, tanto en las grandes empresas como en las pymes, pero muchas veces el desconocimiento de los derechos de los becarios hace que se adopten fórmulas inadecuadas. Si estás pensando en contratar a tu primer becario, debes evaluar si te conviene más un convenio o contrato en prácticas.
Los costos para tu empresa
Como regla general, el convenio entre la empresa y el centro de estudios es más económico ya que la ley no prevé una remuneración económica para el becario, si bien muchas empresas le brindan una retribución en forma de dieta para que cubra al menos sus gastos de alimentación y transporte.
El contrato en prácticas exige una remuneración que no puede ser inferior al salario mínimo y, si hay otro empleado desempeñando funciones similares en tu pyme, el becario tendrá que cobrar al menos un 60 por ciento del sueldo de ese trabajador durante el primer año y un 75 por ciento el segundo.
A pesar del costo económico, es una buena alternativa para contratar a una persona con un perfil profesional cualificado que puedes ir formando en tu empresa con un costo más reducido. Además, podrás aprovechar las bonificaciones o reducciones de la cuota de la Seguridad Social.
El tiempo de duración
El convenio entre la empresa y el centro de estudios o la universidad se considera parte del ciclo formativo del estudiante, por lo que cuando se trata de las prácticas curriculares obligatorias, lo usual es que el becario solo pase en la empresa unas cuatro o cinco horas. De hecho, los estudiantes tienen derecho a asistir a las actividades académicas del centro educativo, siempre que te lo comuniquen con antelación.
En el caso de las prácticas externas extracurriculares durante el periodo no lectivo, pueden estar hasta 7 horas. No obstante, los convenios educativos son de corta duración, entre tres y seis meses.
Por otra parte, dado que el contrato de becario está pensado para los estudiantes que ya se han graduado, el joven que contrates puede incorporarse en el horario habitual de la empresa. Ese contrato no puede durar menos de seis meses ni extenderse más allá de dos años. Por eso, suele ser la mejor alternativa si piensas contratar a alguien a largo plazo.
El nivel de responsabilidad
El convenio entre la empresa y el centro de estudios suele ser más restrictivo ya que el becario sólo puede ejercer tareas estrictamente relacionadas con los temas que ha recibido durante su formación teórica. Esto significa que no puede desarrollar las labores propias de un trabajador contratado pues la ley lo considera encubrimiento de una relación laboral.
El contrato en prácticas implica una relación laboral y se ajusta mejor a las necesidades de tu empresa. Al tratarse de un profesional graduado, también tendrá más conocimientos y habilidades que redundarán en su productividad y podrás asignarle tareas de mayor responsabilidad.
¿Convenio o contrato?
En resumen, el convenio de la empresa con un centro de estudios es una buena fórmula para cubrir tareas sencillas en tu pyme durante un periodo de tiempo corto. El contrato en prácticas es ideal para fichar a jóvenes y formarlos dentro de tu empresa para que se queden como empleados fijos.
¿Qué derechos tienen los becarios?
Muchos estudiantes, como parte de su proceso de formación, deben realizar prácticas externas en las empresas. Esas prácticas se rigen por el Convenio de Cooperación Educativa, al que incorrectamente se conoce como “contrato de becarios”, ya que en realidad no supone una relación laboral. Ese convenio entre las universidades y las empresas adheridas perfila los derechos de los becarios, por lo que debe convertirse en tu hoja de ruta si estás pensando en incorporar un becario a tu pyme.
Los derechos de los becarios en las prácticas curriculares y extracurriculares:
1. Tener un convenio o contrato firmado.
La elección entre un convenio o contrato de prácticas no es baladí para tu empresa, tanto en términos legales como económicos y productivos. La regla es: si quieres contratar un becario pero no dispones de un Convenio de Cooperación Educativa porque el joven ya ha terminado sus estudios, debes hacerle un contrato de prácticas remunerado.
2. Desarrollar unas prácticas tuteladas, tanto por un profesor de la universidad como por un profesional de la empresa.
Eso significa que un trabajador de tu pyme debe ejercer como tutor del becario para guiarlo y orientarlo en sus tareas.
3. Asumir solo las obligaciones que le permitan dominar los aspectos prácticos vinculados con su formación teórica.
Un becario no puede desarrollar las labores propias de un trabajador contratado pues se consideraría un fraude de encubrimiento de una relación laboral.
Los derechos de los becarios te obligan a asignarles tareas relacionadas con su formación académica ya que el objetivo de las prácticas laborales es aplicar los conocimientos teóricos adquiridos en la universidad o el centro formativo. Por tanto, no puedes darles las mismas responsabilidades que a un empleado.
4. Recibir información sobre la normativa de seguridad y la prevención de riesgos laborales
De manera que puedan cumplir con su actividad formativa integrándose en la empresa sin exponerse a ningún peligro. Lo usual es que durante el periodo de prácticas los becarios estén cubiertos con el seguro escolar.
5. Participar en las actividades académicas y formativas
Siempre que informe con suficiente tiempo de antelación a la empresa. Los becarios deben adaptarse al horario y calendario laboral de la empresa, aunque también tienen derecho a asistir a las actividades académicas que haya programado su centro de estudios, siempre que avisen con antelación.
En las prácticas curriculares, lo usual es que los becarios pasen entre cuatro y cinco horas en la empresa. En las prácticas extracurriculares suelen pasar más tiempo ya que los estudiantes las eligen voluntariamente para ganar experiencia, pero en ningún caso deben exceder el 50 por ciento de la duración del curso académico.
6. Recibir una evaluación de las prácticas.
Al finalizar el periodo de prácticas, la empresa debe realizar un informe donde refleje el desempeño del becario. Generalmente el informe lo realiza el tutor que le asignaste, luego el tutor del centro académico realizará otra evaluación.
Los derechos de los becarios aumentan con las prácticas remuneradas
Si el convenio permite las prácticas remuneradas, el Real Decreto que regula los términos y las condiciones de inclusión en el Régimen General de la Seguridad Social de las personas que participen en programas de formación indica que éstas le conceden derecho al becario a estar dado de alta en la Seguridad Social.
Las prácticas externas curriculares tienen una bonificación del 100 por cien en la cotización a la Seguridad Social, pero no las prácticas extracurriculares. El becario estará en un régimen especial: no cotiza por la prestación de desempleo pero tiene derecho a la asistencia sanitaria y la prestación de jubilación.