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Financiación Para Autónomos

(Financiación para autónomos)
Las pólizas de crédito para pymes y autónomos

Si eres autónomo o tienes una pyme, es probable que la falta de liquidez sea uno de tus principales caballos de batalla, aunque tengas un negocio rentable. El retraso en los pagos de las facturas y las trabas para acceder a la financiación agudizan este problema.

Lo confirma el último informe anual del Banco de España, cuyas conclusiones indican que las pymes españolas se están recuperando pero siguen dependiendo excesivamente de los préstamos bancarios. Una fórmula alternativa más interesante para afrontar los gastos imprevistos son las pólizas de crédito.

¿Qué son las pólizas de crédito?

La póliza de crédito es una herramienta para financiar el circulante. Se trata de un préstamo que el banco te concede, para que puedas recurrir a ese dinero cuando lo necesites. En práctica, la entidad bancaria te concede un derecho temporal a acceder a cierto límite de dinero, de manera que tendrás a tu disposición una reserva económica que podrás usar en casos de emergencia, cuando necesites liquidez. 

Las ventajas de las pólizas de crédito

La principal ventaja que reportan las pólizas de crédito para las pymes y autónomos es que representan un capital al que se puede recurrir inmediatamente, por lo que si un cliente se retrasa con los pagos, tu negocio podrá seguir funcionando sin dificultades. Dado que el crédito está tramitado de antemano, podrás acceder rápidamente al dinero que necesitas para afrontar las liquidaciones trimestrales del IVA, comprar materiales o pagar a tus proveedores.

A diferencia de un préstamo, cuando la entidad bancaria te concede una póliza de crédito lo que hace es abrir una línea de financiación. Eso significa que no se ingresará el capital solicitado en tu cuenta sino que se abre un acceso para que lo recibas cuando lo necesites. Por tanto, otra ventaja de las pólizas de crédito para autónomos y pymes es que solo debes pagar intereses por la cantidad que has usado y no por la totalidad del crédito, si bien algunos bancos aplican una pequeña comisión por la cantidad disponible.

¿Cuáles son sus costes?

Además del interés sobre la cantidad solicitada, las pólizas de crédito están sujetas a una serie de comisiones, que varían de una entidad bancaria a otra:

- Comisión de apertura.

Es un porcentaje sobre el total del crédito solicitado, que normalmente oscila entre el 0,25 – 2 por ciento. Esta comisión se aplica independientemente de que uses el dinero o no.

- Comisión de revisión anual.

Se aplica si decides renovar la póliza de crédito, generalmente sobre el total del capital.

- Comisión de disponibilidad.

Cuando llegue el momento de pagar los intereses, se aplicará un porcentaje sobre la cantidad que no has utilizado, aunque suele ser muy pequeño, del 0,1 por ciento.

- Comisión por saldo excedido.

Se aplica si superas el límite del crédito que te concedió el banco.

¿Cómo acceder a una póliza de crédito?

Para obtener una póliza de crédito, el banco o la entidad donde la solicites realizará una evaluación de los riesgos, que implica evaluar el funcionamiento de tu negocio, tu capacidad de endeudamiento y las necesidades económicas de tu actividad empresarial.

Así determina si el crédito es viable y el importe del mismo. Es usual que los bancos soliciten garantías o avales, como los que concede ConAvalSí, que también te permitirán negociar condiciones más ventajosas que supongan un ahorro en términos de comisiones bancarias.

Factoring y leasing para pequeñas empresas

La mayoría de las pequeñas empresas necesitan financiación para afrontar su día a día o adquirir los recursos imprescindibles para llevar adelante su actividad. En este escenario, contar con diferentes fuentes de financiación puede marcar la diferencia entre un negocio exitoso y un fracaso. El leasing y el factoring son dos vías de financiación menos convencionales, pero muy convenientes para las pymes.

Leasing: ¿Qué es y cuáles son sus requisitos?

El leasing es un tipo de arrendamiento mediante el cual el propietario te cederá los derechos de uso de determinado bien a cambio de una cuota. Los contratos de leasing pueden incluir todo tipo de bienes, desde equipamiento y vehículos hasta muebles, un local o una nave industrial. En el caso de los inmuebles, la duración mínima del contrato es de diez años pero con otros bienes se reduce a dos años.

Es una opción muy interesante para las pymes que están dando sus primeros pasos y no pueden realizar una gran inversión inicial para comprar los medios que necesitan.

También es una buena alternativa para mantener la liquidez pues en vez de comprar, simplemente alquilas pagando una cuota mensual.

Otro aspecto interesante del leasing es que, al terminar el contrato, tienes la posibilidad de comprar por el precio residual; es decir, descontando la cantidad que ya has pagado, lo cual te permitirá repartir el costo de bienes muy caros.

Para acceder al leasing, las pymes tendrán que presentar algunos documentos y garantías:

  • Últimos tres balances firmados por un contable, acompañados de las copias de la Declaración Jurada Fiscal.
  • Detalle anual de ingresos y egresos, así como de activos y pasivos del negocio, certificados por un contable.
  • Flujo de fondos estimado para el periodo que se solicita el leasing.
  • Estado de Responsabilidad Patrimonial de los directores de la empresa.
  • Cotización del seguro destinado a cubrir el bien sujeto al leasing.

Factoring: ¿Qué ventajas aporta a tu pyme y qué requisitos debes cumplir? 

El factoring implica ceder los derechos de cobro de tus facturas a una empresa. En práctica, contratas a una empresa, denominada factor, para que te adelante el importe de las facturas que emites por la venta de productos o la prestación de servicios. A cambio de adelantarte ese dinero, la empresa cobrará una pequeña comisión.

Con esta estrategia las pymes pueden seguir cobrando sus facturas sin tener que esperar a que el deudor las pague. Conseguirás una liquidez inmediata sin solicitar un crédito bancario, de manera que podrás continuar con tu negocio.

Si eliges el factoring sin recurso, la empresa factor asumirá el riesgo de impago por parte del deudor, aunque esta alternativa también es más costosa. En el caso del factoring con recurso, serás tú quien responda en caso de impago de tus clientes.

Para acceder al factoring, las pequeñas empresas tienen que aportar algunos documentos que funcionan como garantías:

  • Balances y cuentas de explotación de los dos últimos ejercicios, certificados por un contable.
  • Acreditación de situación al corriente en el pago de los impuestos.
  • Relación de clientes que se someten al factoring, en la que debes indicar las cifras de venta anuales, los plazos y los sistemas de cobro.

En la mayoría de los casos las pymes también deben presentar avales económicos, que pueden dificultar el acceso al leasing o factoring. Sin embargo, con la garantía de ConAvalSí podrás negociar condiciones más ventajosas para tu negocio. Aportamos las garantías y avales necesarios para facilitar el acceso a líneas de financiación necesarias para hacer crecer tu negocio o poner en marcha tus nuevos proyectos de negocios.

Diferencia entre aval técnico y económico

Los avales son esenciales a la hora de solicitar un crédito o presentar una oferta para un proyecto pues representan la garantía de que una entidad responderá por las obligaciones que contraes. Contar con un aval también le brinda más credibilidad a tu empresa y mejora su imagen de cara a los clientes potenciales, lo que abre nuevas posibilidades para acceder a proyectos de mayor envergadura. 

Puedes recurrir a dos tipos de avales: los técnicos, que garantizan el cumplimiento de tus obligaciones contractuales; y los económicos, que garantizan los compromisos de índole comercial o financiera que adquieras. Puedes obtenerlos a través de plataformas como ConAvalSí, desde donde damos nuestro apoyo a emprendedores, pymes y autónomos para que puedan desarrollar sus proyectos. 

¿Qué es el aval técnico?

El objetivo principal del aval técnico es garantizar tu capacidad para cumplir con las obligaciones contractuales que has contraído. Generalmente se solicita para participar en concursos y subastas públicas, así como para importar mercancías en régimen temporal, la ejecución de obras y los contratos de suministros.

La entidad que te avale responderá ante tu cliente por el incumplimiento de las obligaciones de carácter no económico. En una obra, por ejemplo, cubrirá posibles desviaciones de plazo, calidad y coste. Si no cumples con el plazo de finalización pactado, el cliente para el que trabajas tiene derecho a ejecutar el aval.

Eso no significa que la entidad avalista vaya a asumir tus prestaciones, sino que le indemnizará económicamente según el perjuicio causado y las condiciones que estipule el contrato del aval.

Una de las principales ventajas del aval técnico es que no necesitas inmovilizar cierto capital u ofrecer garantías patrimoniales mientras dure el contrato, por lo que tendrás libres tus recursos financieros, tanto el capital como las líneas de crédito. El costo del aval técnico no difiere mucho del seguro de caución, pero ten en cuenta que la entidad aplicará comisiones de apertura, estudio y/o mantenimiento.

¿Qué es el aval económico?

Los avales económicos se centran en garantizar las operaciones en las que sea necesario pagar una cantidad determinada en un plazo de tiempo específico, cubren los compromisos y obligaciones de pago que contraigas con una persona o empresa. Los avales económicos se dividen a su vez en dos categorías:

1. Aval comercial.

La entidad avala el pago de las sumas derivadas de operaciones de naturaleza comercial, como pueden ser: la compraventa de bienes, el fraccionamiento de pagos o los pagos a cuenta. En algunos casos, se pueden avalar pagos rotativos, como los que se realizan cuando se entregan periódicamente suministros. 

2. Aval financiero.

La entidad garantiza el pago del préstamo o crédito que has contraído con otra entidad financiera. Este aval suele ser necesario cuando solicitas un préstamo o crédito, ya que así el banco se asegura los pagos.

En el aval financiero solo pagarás por los gastos de estudio de la operación de financiación y la comisión por la aceptación del aval, no se aplican intereses, por lo que suele ser una opción más económica y conveniente que avalar con el patrimonio personal.

Errores al solicitar un préstamo

Ya seas una pequeña empresa (pyme) o un autónomo, es probable que en algún momento necesites un apoyo económico adicional para financiar el circulante, comprar equipos productivos e inmuebles o sacar adelante proyectos de innovación. Solicitar un préstamo puede ser una buena opción, pero debes asegurarte de no cometer algunos errores que, a la larga, podrían salirte muy caros.

Si eres una pyme o un autónomo, ¿qué no debes hacer a la hora de solicitar un préstamo?

1. No buscar opciones.

Si necesitas un préstamo, el primer impulso será acudir a tu banco. Es lógico ya que, al ser cliente, piensas que te darán ciertas ventajas y te facilitarán las condiciones. No siempre es así, por lo que antes de solicitar un préstamo deberías valorar la mayor cantidad de opciones posibles. Es probable que encuentras alternativas más convenientes que no impliquen la mediación de un banco y ofrezcan mejores condiciones de financiación, como el crowdlending o las sociedades de garantía.

2. No presentar un plan de negocios sólido.

Un préstamo siempre representa cierto nivel de riesgo para el inversor, por lo que querrá echar un vistazo a las cifras de tu negocio y saber cómo planeas devolverle su dinero. Además del entusiasmo por el proyecto o tus años de experiencia en el sector, para solicitar un préstamo debes presentar un buen plan de negocios que incluya balances, previsiones de ventas y posibles resultados. Aportar contratos o precontratos con clientes también brinda más seguridad y da una imagen de solvencia.

3. Solicitar el préstamo erróneo.

Un error común que puede conducirte al sobreendeudamiento consiste en pedir un crédito a largo plazo para solucionar problemas a corto plazo. También puede ocurrir lo contrario: solicitar préstamos a corto plazo para financiar activos de largo plazo, un error que puede ahogar tu negocio pues es muy difícil pagar en tres meses un bien que se amortiza en diez años.

Los créditos a corto plazo normalmente se destinan a cubrir necesidades imprevistas como la compra de productos para un nuevo proyecto ya firmado. Los créditos a pagar en un lapso de tres años son adecuados para pequeñas inversiones dirigidas a realizar mejoras y los créditos a largo plazo se deben solicitar solo para realizar inversiones importantes como la compra de un local o bienes muy caros para iniciar o ampliar el negocio.

4. No comprender la letra pequeña.

Algunas entidades publicitan préstamos para autónomos y pymes muy atractivos, pero cuando lees la letra pequeña descubres que en realidad no son tan convenientes. Antes de firmar un préstamo, asegúrate de saber exactamente cuál es la comisión por apertura, si debes pagar el notario, el costo del seguro, la tasa de interés y si se aplica sobre los saldos insolutos. No tengas miedo a preguntar.

5. No presentar los avales necesarios.

El 33,6 por ciento de las pymes consideran que el principal obstáculo para acceder a la financiación son las garantías exigidas, según reveló un informe de CESGAR. Si no cuentas con los avales adecuados, no podrás negociar condiciones más ventajosas. Con la ayuda de iniciativas como Con Aval Sí podrás negociar una reducción de los tipos de interés y la ampliación de los plazos de amortización, así como contar con un asesoramiento financiero durante todo el proceso.

Tarifa plana autónomos 2018: novedades y ampliación

La tarifa plana para autónomos ha allanado el camino a muchas personas que querían emprender. Según datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, gracias a esta medida 1,2 millones de personas se dieron de alta como autónomos y comenzaron a trabajar. El nuevo año llega con otra buena noticia: la ampliación de la tarifa plana para autónomos.

La ampliación de la tarifa plana para autónomos en 2018

A partir del 1 de enero de 2018, la tarifa plana para autónomos se extenderá durante 24 meses, según indica la Ley 6/2017, de 24 de octubre, de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo publicada en el BOE. Durante los primeros doce meses de trabajo, si eres autónomo podrás aprovechar una bonificación del 80 por ciento sobre la base de tu cotización, lo cual significa que pagarás tan solo 50 euros a la Seguridad Social.

Durante los seis meses posteriores, las bonificaciones a los autónomos serán del 50 por ciento, lo cual implica que deberás pagar 137,97 euros al mes. La bonificación durante el último medio año será del 30 por ciento, de manera que tendrás que pagar una cuota de autónomos de 192,79 euros al mes.

Respecto a la ley anterior, esta nueva medida amplía el primer tramo de ayuda, de seis a doce meses, para dar un mayor margen de maniobra a los autónomos y que puedan consolidar su proyecto y cartera de clientes.

Si optas por una base de cotización superior a la mínima, también podrás aprovechar durante tus doce primeros meses de ejercicio una reducción del 80 por ciento sobre la cuota por contingencias comunes. Y si te das de alta a mediados de mes, no tienes que pagar la tarifa plana completa sino tan solo los días efectivos de trabajo.

Los jóvenes de menos de 30 años y las mujeres de menos de 35 años podrán beneficiarse de unas bonificaciones a autónomos adicionales. Cuando finalice el periodo de dos años, podrán aprovechar una bonificación del 30 por ciento en las cuotas a la Seguridad Social durante los doce meses siguientes, lo cual significa que tendrán un periodo de reducción de 36 meses.

Más oportunidades para acceder a las bonificaciones para autónomos

Otro de los cambios más esperados que recoge esta nueva ley es la reducción del tiempo necesario para optar por la tarifa plana para autónomos. La ley anterior exigía no haber estado dado de alta en el RETA en los últimos cinco años, pero la nueva normativa lo ha reducido a los dos años. Significa que puedes volver a emprender aunque hayas fracasado en un negocio reciente anterior. No obstante, si ya has aprovechado algún tipo de bonificación para autónomos, tendrás que esperar tres años, durante los cuales debes haber estado dado de baja en el RETA.

Las mujeres que hayan dejado de trabajar debido a la maternidad, adopción, acogimiento o tutela, también tendrán derecho a la ampliación de la tarifa plana para autónomos de 50 euros durante los doce meses después que se reincorporen al trabajo.

Por último, debes saber que la nueva ley reduce a la mitad los recargos que se aplican por el retraso en el pago de las cuotas a la Seguridad Social, pasando en el primer mes del 20 al 10 por ciento.

Qué es un aval

La financiación para pymes y autónomos suele ser un escollo difícil de superar. Según la Confederación Española se Sociedades de Garantía (SGR-Cesgar), casi el 50 por ciento de las empresas que solicitan un crédito tienen problemas porque no pueden aportar las garantías necesarias. Si ese es tu caso, tendrás que presentar un aval, cuyo objetivo es minimizar el riesgo de la operación.

¿En qué consiste un aval?

El aval es un contrato en el que se refleja el compromiso de cumplimiento de ciertas obligaciones ante un tercero. En la práctica, una persona o entidad se compromete a garantizar tu deuda ante un acreedor. Para que ese compromiso sea válido, debe existir un contrato por escrito, que generalmente se firma ante notario.

Los más comunes son los avales económicos, para garantizar un pago futuro. El avalista puede ser de una persona física o jurídica que actúa en nombre propio y garantiza la operación con todos sus bienes, o puede tratarse de un aval bancario emitido por una entidad financiera. También existen avales técnicos, en los que el avalista garantiza que proporcionarás cierto servicio según las condiciones pactadas, habitualmente ante las administraciones.

SGR: La vía más sencilla, rápida y económica para obtener un aval

El 2016 las Sociedades de Garantía (SGR) concedieron un 13% más de avales que el año anterior. El principal objetivo de estas sociedades sin ánimo de lucro es facilitar la financiación para autónomos y pymes, brindándoles la posibilidad de reducir los tipos de interés de la deuda y ampliar los plazos de financiación.

La gama de productos para autónomos de las SGR y los avales para pymes es muy amplia. Pueden avalarte tanto si necesitas un microcrédito de 25.000 euros, como si solicitas un préstamo de hasta 100.000 euros, ya sea ante entidades bancarias o el ICO. También pueden ayudarte si necesitas aplazar el pago de las compras a proveedores, recibir un anticipo de subvenciones o realizar operaciones de leasing.

¿Qué comisiones debes pagar?

El aval suele tener tres tipos de comisiones. Te cobrarán una sola vez por el estudio y la apertura, y según el acuerdo que hayas firmado tendrás que pagar de manera trimestral, semestral o anual una comisión de riesgo. Debes sumar los gastos de notario, que normalmente ascienden al 0,3 por ciento de la operación. 

En el caso de las SGR, éstas aplican una comisión de estudio y, si aceptan tu proyecto, tendrás que adquirir participaciones en proporción a la deuda que vas a contraer. Además, debes pagar una comisión de aval anual.

Si bien, es un proceso sencillo.

Las Sociedades de Garantía te ayudan para obtener un crédito

El 60,5 por ciento de las pymes consideran que tienen más dificultades que antes de la crisis para acceder al crédito, según reveló una encuesta realizada por la Fundación ICO. Ahora el principal problema de la financiación para autónomos y pymes no son los tipos de interés sino que las entidades bancarias piden más garantías y se ha producido un aumento de las comisiones y los gastos asociados. Si ese es tu caso, las Sociedades de Garantía pueden ser la solución.

¿Qué son las Sociedades de Garantía?

El objetivo principal de las Sociedades de Garantía (SGR) es facilitar la financiación para pymes y autónomos, mejorando además las condiciones del crédito. Estas entidades sin ánimo de lucro se encargan de conceder avales financieros para respaldar a las pequeñas y medianas empresas ante la entidad bancaria, actuando como garantes de la deuda.

¿Por qué te conviene contar con las SGR?

- Te facilitan el acceso a la financiación, con la posibilidad de reducir los tipos de interés de la deuda y ampliar los plazos de amortización.
- Tendrás acceso a todos los servicios que proporcionan las SGR, incluyendo asesoramiento financiero y tramitación de subvenciones estatales.
- Puedes recuperar el importe invertido en las participaciones cuando canceles el crédito obtenido.
- No tendrás que lidiar con tantos trámites administrativos, lo cual representa un ahorro de tiempo y recursos que te permitirá iniciar la actividad cuanto antes.

¿Cómo puedes obtener el aval de las SGR?

Para acceder al aval, necesitas convertirte en socio de las SGR, lo cual significa que tendrás que adquirir participaciones en las mismas en proporción con el aval que solicites pues estas entidades se financian, en parte, con los fondos de las aportaciones que realizan sus socios, que ya suman 120.000 pymes.

Los expertos de la SGR realizarán un análisis previo de tu actividad empresarial para aprobar o rechazar tu solicitud de ingreso pero, a diferencia de las entidades financieras, se centran en la viabilidad del proyecto, por lo que pueden ofrecerte una solución hecha a tu medida.

Para solicitar el aval tendrás que presentar la operación relacionada con el crédito, así como la documentación empresarial y crediticia necesaria para realizar un análisis de riesgo. Tendrás que pagar una comisión de estudio y, si te aceptan, otra comisión de aval anual que dependerá del importe pendiente de amortización. No obstante, estos gastos se compensan con los beneficios en términos económicos que reporta ese aval.

¿Dónde encontrar las SGR?

Las SGR son entidades reguladas por el Banco de España, coordinadas y representadas por la CESGAR. Actualmente existen 19 Sociedades de Garantía Recíproca, 18 de las cuales operan de forma regional, por lo que tendrás que dirigirte a la entidad que trabaje en tu Comunidad Autónoma, aunque a lo largo del territorio nacional hay 60 sucursales.

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