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Financiación Para Autónomos

(Financiación para autónomos)
Ayudas y subvenciones para autónomos en 2018

Cada vez más personas se animan a emprender un negocio por cuenta propia. La Asociación de Trabajadores Autónomos reveló que durante los primeros cinco meses de 2018 se registró el mayor aumento de afiliados al RETA de todos los tiempos, a razón de 380 autónomos nuevos cada día. Si estás pensando en emprender, te desvelamos cuales son las ayudas y subvenciones a autónomos que puedes aprovechar este año.

Subvenciones a autónomos en situación de desempleo

Con la Ley de Concesión de Subvenciones al Programa de Promoción del Empleo Autónomo se han puesto en marcha una serie de ayudas a los autónomos:

-Subvención máxima de 10 000 euros.

Subvención para las personas en situación de desempleo que comiencen a trabajar como autónomos. En el caso de las mujeres víctimas de la violencia de género, la cuantía aumenta un 10 %, aunque cada Comunidad Autónoma tiene libertad para modificar las cantidades.

Para acceder a esta ayuda debes invertir en activo inmovilizado al menos 5 000 euros, impuestos excluidos, durante los tres meses anteriores al inicio de la actividad y los seis meses posteriores. También debes comprometerte a trabajar de dos a tres años, si cierras antes tu negocio tendrás que devolver esta ayuda para autónomos.

-Subvención financiera.

Esta subvención a autónomos equivale a la reducción de hasta 4 puntos del interés que fije la entidad de crédito pública o privada que te conceda el préstamo que necesitas para emprender tu negocio. El límite, hasta un máximo de 10 000 euros, queda en manos de las Comunidades Autónomas.

Tendrás que destinar al menos un 75 % de este préstamo a financiar inversiones en inmovilizado fijo, en el cual hayas invertido al menos 5 000 euros. No obstante, puedes dedicar hasta un 25 % a financiar el activo circulante.

-Subvención para asistencia técnica.

El objetivo de esta subvención a autónomos es financiar parcialmente la contratación de los servicios externos que necesites para poner en marcha tu negocio, incluyendo los estudios de viabilidad, comercialización y organización. Puedes financiar hasta un 75 % del coste de esos servicios, con un tope de 2 000 euros.

-Subvención para la formación.

Esta ayuda a autónomos está pensada para financiar parcialmente los cursos relacionados con la dirección y gestión empresarial o nuevas tecnologías de la información y la comunicación que necesites para iniciar tu negocio. La cuantía es del 75 % del coste de la formación, con un tope de 3.000 euros.

Bonificación de las cuotas a la Seguridad Social

Puedes aprovechar la tarifa plana de 50 euros al mes durante un año en la base mínima de cotización. Si eliges otra base, se aplicará una bonificación del 80 %. Los seis meses siguientes se aplica una reducción del 50 % de la cuota y los otros seis meses una bonificación del 30 %.

Los hombres de menos de 30 años y las mujeres menores de 35 pueden aprovechar una bonificación del 30 % de la cuota un año más. En el caso de las personas con discapacidad y las víctimas de violencia de género y terrorismo, se aplica una bonificación adicional del 50 % durante los siguientes 48 meses.

También puedes aprovechar las bonificaciones a los familiares en calidad de autónomos colaboradores: una reducción de las cuotas a la Seguridad Social del 50 % durante 18 meses y del 25 % durante los seis meses posteriores. De hecho, las ayudas a autónomos se mantienen aunque contrates a otras personas.

La contabilidad del autónomo

A la hora de emprender una actividad por cuenta propia, la contabilidad suele ser uno de los aspectos más descuidados, aunque desconocer tus obligaciones fiscales y contables puede causarte más de un dolor de cabeza. Llevar una buena contabilidad como autónomo no solo te ayudará a pagar los impuestos y evitar sanciones sino que también te permitirá saber en qué situación exacta se encuentra tu negocio para que puedas tomar las medidas correctivas necesarias.

¿Cómo llevar la contabilidad del autónomo?

Tus obligaciones contables como autónomo dependerán del tipo de actividad que desarrolles y el régimen de determinación del rendimiento, por lo que no tendrás que llevar la misma documentación si tributas por la estimación directa que por la estimación objetiva, si trabajas como profesional o eres un empresario mercantil. La Agencia Tributaria indica qué documentos son necesarios en cada caso, aunque existen algunos libros contables imprescindibles.

Ingresos y facturas

La contabilidad del autónomo comienza con el libro de registro de las facturas emitidas, el cual permite calcular los ingresos que genera tu actividad. Se trata de un simple listado de todas las facturas que has hecho en el que debes reflejar una serie de datos:

  • Fecha de emisión de la factura
  • Número de la factura
  • Destinatario de la factura
  • Base imponible
  • Tipo de IVA aplicado y su importe
  • Retención IRPF, si procede

Gastos

La contabilidad del autónomo también prevé un registro de los gastos de la actividad profesional, gracias a los cuales podrás saber si estás teniendo pérdidas o beneficios. Recuerda que para que un gasto sea deducible y puedas incorporarlo en tu contabilidad debe estar directamente relacionado con tu negocio. Lo usual es que tengas que llevar tres libros de registros:

  • Libro de registro de facturas recibidas. Es un listado donde anotarás todas las facturas recibidas, tanto por la prestación de servicios como por los bienes que hayas comprado para tu actividad. Tendrás que reflejar los mismos detalles de las facturas que emites, incluyendo además el nombre y apellidos o razón social del emisor y su NIF.
  • Libro de registro de bienes de inversión. Los bienes de inversión son aquellos cuyo costo supera los 3.005,06 euros sin incluir el IVA, y que, por su naturaleza, se consumirán a lo largo de diferentes ejercicios fiscales, por lo que no puedes contabilizarlos como un gasto único sino que tendrás que distribuirlos durante varios trimestres o incluso años. La Agencia Tributaria ha clasificado los bienes de inversión por tipo, determinando los plazos de amortización mínimos y máximos que puedes aplicar.
  • Libro de registro de gastos. En este libro solo debes contabilizar los gastos para los cuales no tienes facturas, por lo que no puedes reflejar ni las facturas recibidas ni los bienes de inversión sino tan solo los tickets o recibos del banco. En este libro debes contabilizar el pago de la cuota de autónomos a la Seguridad Social, por ejemplo, ya que se justifica con el recibo del banco, así como el costo de una cena de trabajo. En caso de que tengas tanto el ticket como la factura, es mejor que contabilices el gasto en el libro de registro de facturas ya que así podrás desgravar el IVA correspondiente.
Ley de autónomos

En España hay 3,2 millones de autónomos, el 22% de los cuales está generando empleo, pero prácticamente el 90% sigue cotizando por la base mínima y un 97% admite que no llega a ser mileurista.

Para ayudar a este colectivo, el año pasado el gobierno aprobó la Ley de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo, aunque algunas de sus medidas entraron en vigor el 1 de enero de este año. Te contamos cuáles son para que les saques el máximo provecho.

Siete medidas para impulsar el trabajo autónomo

 1. Ampliación de la tarifa plana.

 Con la nueva ley de autónomos, la tarifa plana se amplía durante un periodo de 24 meses. Durante el primer año se aplicará 50 euros. Al año siguiente, los autónomos podrán aprovechar una reducción del 50% (137,97 euros) de la cuota durante los primeros seis meses y del 30% (192,79 euros) durante los seis meses restantes. Las mujeres de menos de 35 años y los hombres menores de 30 pueden aprovechar una bonificación adicional de un año del 30% sobre la cuota por contingencias comunes.

2.   Facilitación de las condiciones de acceso. 

Esta ley de autónomos facilita las condiciones de acceso ya que reduce el plazo permitido sin cotizar a dos años, en vez de cinco, como se exigía antes. En el caso de los autónomos que ya han disfrutado de una bonificación, el plazo será de tres años.

3.    Altas y bajas. 

Podrás darte de alta o de baja hasta tres veces a lo largo de un año natural. Con la nueva ley de autónomos tampoco tendrás que cotizar por el mes completo sino tan solo por los días trabajados efectivamente, contando a partir del día del alta.

4.    Base de cotización. 

Para lograr que el sistema de cotización sea más justo, ahora los autónomos pueden cambiar su base de cotización hasta cuatro veces a lo largo del año natural, una medida muy conveniente para los negocios que tienen una gran estacionalidad.

5.    Deducción de suministros.

Una de las medidas más interesantes de esta nueva ley de autónomos son lasdeducciones del 30% de los suministros del hogar como la electricidad, el agua, la luz e Internet sobre la parte de la vivienda donde realizas la actividad profesional, siempre y cuando hayas declarado los metros cuadrados correspondientes en el modelo 036 o 037. También puedes deducir hasta 27,27 euros diarios en España y 48 euros en el extranjero por concepto de manutención, asegurándote de que esos gastos corresponden a tu actividad económica y tengas la factura correspondiente.

6. Reducción del recargo por deudas. 

Esta ley de autónomos reduce los recargos por deudas con la Seguridad Social del anterior 20% al 10%, siempre que pagues dentro del primer mes natural posterior al del vencimiento del plazo de ingreso.

7.   Facilidades para las personas vulnerables. 

Las personas que tienen una discapacidad superior al 33% y aquellas que hayan sido víctimas de la violencia de género o del terrorismo, pueden aprovechar una reducción de la cuota a la Seguridad Social del 80% durante el primer año y del 50% los siguientes 48 meses.

Cómo pagar la declaración de la renta

Este año, la Agencia Tributaria estima que 13,8 millones de contribuyentes tendrán derecho a una devolución, cuyo importe ascenderá a 9.468 millones de euros. Para otros 5,2 millones de contribuyentes, la declaración de la renta será a pagar. Si es tu caso, te explicamos cómo pagar la declaración de la renta para que puedas cumplir con tus obligaciones fiscales manteniendo cierto margen de liquidez.

Declaración de la renta a pagar: ¿Qué opciones tienes?

1. Préstamo bancario.

Si tienes que pagar un importe elevado y no tienes liquidez suficiente, puedes recurrir a un préstamo. Muchas entidades bancarias han diseñado créditos específicos para pagar la declaración de la renta, cuyo importe máximo oscila entre los 15.000 y 30.000 euros, aunque lo más conveniente es solicitar solo el importe que necesitas. El plazo máximo de devolución varía entre seis y doce meses según la entidad.

2. Fraccionar el pago.

Una alternativa más interesante para pagar la declaración de la renta consiste en fraccionar el desembolso, como establece el artículo 65 de la Ley 58/2003. Debes asegurarte de marcar la casilla correspondiente en la última página de la declaración, aunque si utilizas el sistema Renta Web, la opción de pago fraccionado sale por defecto en todas las declaraciones de la renta a pagar.

El primer pago que corresponde al 60 por ciento del total, se realiza cuando presentas la declaración. En el segundo pago liquidarás el 40 por ciento restante y podrás posponerlo hasta el 5 de noviembre, como señala esta página de la Agencia Tributaria donde puedes comprobar todas las fechas límite de pago y domiciliaciones. 

Es importante que tengas en cuenta que no podrás fraccionar el pago si no presentas la declaración en tiempo y forma; o sea, si la entregas fuera de plazo o presentas una declaración complementaria por error en la declaración original.

3. Solicitar un aplazamiento.

Otra opción para pagar la declaración de la renta es solicitar un aplazamiento y proponer un calendario de pagos con el que te sientas más cómodo. No obstante, tendrás que justificar la razón por la cual pides ese aplazamiento presentando una serie de documentos, entre ellos tus ingresos, las cargas que tienes y las deudas. 

4. Hacienda

Se reserva el derecho de rechazar el aplazamiento, y si lo acepta, no te saldrá gratis. Tendrás que pagar un interés de aproximadamente un 3,75 por ciento de la deuda. Si la cantidad a pagar supera los 30.000 euros, te solicitarán un aval o garantía. En la Agencia Tributaria puedes encontrar más información sobre el aplazamiento de los pagos.

¿Cómo pagar la declaración de la renta?

La domiciliación bancaria es la forma más cómoda para pagar la declaración de la renta, pero esta opción solo está disponible si presentas la documentación por medios electrónicos. Si decides fraccionar el pago, debes recordar que ambas transferencias se tienen que hacer desde la misma entidad bancaria y la misma cuenta. También tienes la opción de domiciliar el primer pago e ingresar el segundo por vía electrónica o en cualquier entidad colaboradora.

Las pólizas de crédito para pymes y autónomos

Si eres autónomo o tienes una pyme, es probable que la falta de liquidez sea uno de tus principales caballos de batalla, aunque tengas un negocio rentable. El retraso en los pagos de las facturas y las trabas para acceder a la financiación agudizan este problema.

Lo confirma el último informe anual del Banco de España, cuyas conclusiones indican que las pymes españolas se están recuperando pero siguen dependiendo excesivamente de los préstamos bancarios. Una fórmula alternativa más interesante para afrontar los gastos imprevistos son las pólizas de crédito.

¿Qué son las pólizas de crédito?

La póliza de crédito es una herramienta para financiar el circulante. Se trata de un préstamo que el banco te concede, para que puedas recurrir a ese dinero cuando lo necesites. En práctica, la entidad bancaria te concede un derecho temporal a acceder a cierto límite de dinero, de manera que tendrás a tu disposición una reserva económica que podrás usar en casos de emergencia, cuando necesites liquidez. 

Las ventajas de las pólizas de crédito

La principal ventaja que reportan las pólizas de crédito para las pymes y autónomos es que representan un capital al que se puede recurrir inmediatamente, por lo que si un cliente se retrasa con los pagos, tu negocio podrá seguir funcionando sin dificultades. Dado que el crédito está tramitado de antemano, podrás acceder rápidamente al dinero que necesitas para afrontar las liquidaciones trimestrales del IVA, comprar materiales o pagar a tus proveedores.

A diferencia de un préstamo, cuando la entidad bancaria te concede una póliza de crédito lo que hace es abrir una línea de financiación. Eso significa que no se ingresará el capital solicitado en tu cuenta sino que se abre un acceso para que lo recibas cuando lo necesites. Por tanto, otra ventaja de las pólizas de crédito para autónomos y pymes es que solo debes pagar intereses por la cantidad que has usado y no por la totalidad del crédito, si bien algunos bancos aplican una pequeña comisión por la cantidad disponible.

¿Cuáles son sus costes?

Además del interés sobre la cantidad solicitada, las pólizas de crédito están sujetas a una serie de comisiones, que varían de una entidad bancaria a otra:

- Comisión de apertura.

Es un porcentaje sobre el total del crédito solicitado, que normalmente oscila entre el 0,25 – 2 por ciento. Esta comisión se aplica independientemente de que uses el dinero o no.

- Comisión de revisión anual.

Se aplica si decides renovar la póliza de crédito, generalmente sobre el total del capital.

- Comisión de disponibilidad.

Cuando llegue el momento de pagar los intereses, se aplicará un porcentaje sobre la cantidad que no has utilizado, aunque suele ser muy pequeño, del 0,1 por ciento.

- Comisión por saldo excedido.

Se aplica si superas el límite del crédito que te concedió el banco.

¿Cómo acceder a una póliza de crédito?

Para obtener una póliza de crédito, el banco o la entidad donde la solicites realizará una evaluación de los riesgos, que implica evaluar el funcionamiento de tu negocio, tu capacidad de endeudamiento y las necesidades económicas de tu actividad empresarial.

Así determina si el crédito es viable y el importe del mismo. Es usual que los bancos soliciten garantías o avales, como los que concede ConAvalSí, que también te permitirán negociar condiciones más ventajosas que supongan un ahorro en términos de comisiones bancarias.

Factoring y leasing para pequeñas empresas

La mayoría de las pequeñas empresas necesitan financiación para afrontar su día a día o adquirir los recursos imprescindibles para llevar adelante su actividad. En este escenario, contar con diferentes fuentes de financiación puede marcar la diferencia entre un negocio exitoso y un fracaso. El leasing y el factoring son dos vías de financiación menos convencionales, pero muy convenientes para las pymes.

Leasing: ¿Qué es y cuáles son sus requisitos?

El leasing es un tipo de arrendamiento mediante el cual el propietario te cederá los derechos de uso de determinado bien a cambio de una cuota. Los contratos de leasing pueden incluir todo tipo de bienes, desde equipamiento y vehículos hasta muebles, un local o una nave industrial. En el caso de los inmuebles, la duración mínima del contrato es de diez años pero con otros bienes se reduce a dos años.

Es una opción muy interesante para las pymes que están dando sus primeros pasos y no pueden realizar una gran inversión inicial para comprar los medios que necesitan.

También es una buena alternativa para mantener la liquidez pues en vez de comprar, simplemente alquilas pagando una cuota mensual.

Otro aspecto interesante del leasing es que, al terminar el contrato, tienes la posibilidad de comprar por el precio residual; es decir, descontando la cantidad que ya has pagado, lo cual te permitirá repartir el costo de bienes muy caros.

Para acceder al leasing, las pymes tendrán que presentar algunos documentos y garantías:

  • Últimos tres balances firmados por un contable, acompañados de las copias de la Declaración Jurada Fiscal.
  • Detalle anual de ingresos y egresos, así como de activos y pasivos del negocio, certificados por un contable.
  • Flujo de fondos estimado para el periodo que se solicita el leasing.
  • Estado de Responsabilidad Patrimonial de los directores de la empresa.
  • Cotización del seguro destinado a cubrir el bien sujeto al leasing.

Factoring: ¿Qué ventajas aporta a tu pyme y qué requisitos debes cumplir? 

El factoring implica ceder los derechos de cobro de tus facturas a una empresa. En práctica, contratas a una empresa, denominada factor, para que te adelante el importe de las facturas que emites por la venta de productos o la prestación de servicios. A cambio de adelantarte ese dinero, la empresa cobrará una pequeña comisión.

Con esta estrategia las pymes pueden seguir cobrando sus facturas sin tener que esperar a que el deudor las pague. Conseguirás una liquidez inmediata sin solicitar un crédito bancario, de manera que podrás continuar con tu negocio.

Si eliges el factoring sin recurso, la empresa factor asumirá el riesgo de impago por parte del deudor, aunque esta alternativa también es más costosa. En el caso del factoring con recurso, serás tú quien responda en caso de impago de tus clientes.

Para acceder al factoring, las pequeñas empresas tienen que aportar algunos documentos que funcionan como garantías:

  • Balances y cuentas de explotación de los dos últimos ejercicios, certificados por un contable.
  • Acreditación de situación al corriente en el pago de los impuestos.
  • Relación de clientes que se someten al factoring, en la que debes indicar las cifras de venta anuales, los plazos y los sistemas de cobro.

En la mayoría de los casos las pymes también deben presentar avales económicos, que pueden dificultar el acceso al leasing o factoring. Sin embargo, con la garantía de ConAvalSí podrás negociar condiciones más ventajosas para tu negocio. Aportamos las garantías y avales necesarios para facilitar el acceso a líneas de financiación necesarias para hacer crecer tu negocio o poner en marcha tus nuevos proyectos de negocios.

Diferencia entre aval técnico y económico

Los avales son esenciales a la hora de solicitar un crédito o presentar una oferta para un proyecto pues representan la garantía de que una entidad responderá por las obligaciones que contraes. Contar con un aval también le brinda más credibilidad a tu empresa y mejora su imagen de cara a los clientes potenciales, lo que abre nuevas posibilidades para acceder a proyectos de mayor envergadura. 

Puedes recurrir a dos tipos de avales: los técnicos, que garantizan el cumplimiento de tus obligaciones contractuales; y los económicos, que garantizan los compromisos de índole comercial o financiera que adquieras. Puedes obtenerlos a través de plataformas como ConAvalSí, desde donde damos nuestro apoyo a emprendedores, pymes y autónomos para que puedan desarrollar sus proyectos. 

¿Qué es el aval técnico?

El objetivo principal del aval técnico es garantizar tu capacidad para cumplir con las obligaciones contractuales que has contraído. Generalmente se solicita para participar en concursos y subastas públicas, así como para importar mercancías en régimen temporal, la ejecución de obras y los contratos de suministros.

La entidad que te avale responderá ante tu cliente por el incumplimiento de las obligaciones de carácter no económico. En una obra, por ejemplo, cubrirá posibles desviaciones de plazo, calidad y coste. Si no cumples con el plazo de finalización pactado, el cliente para el que trabajas tiene derecho a ejecutar el aval.

Eso no significa que la entidad avalista vaya a asumir tus prestaciones, sino que le indemnizará económicamente según el perjuicio causado y las condiciones que estipule el contrato del aval.

Una de las principales ventajas del aval técnico es que no necesitas inmovilizar cierto capital u ofrecer garantías patrimoniales mientras dure el contrato, por lo que tendrás libres tus recursos financieros, tanto el capital como las líneas de crédito. El costo del aval técnico no difiere mucho del seguro de caución, pero ten en cuenta que la entidad aplicará comisiones de apertura, estudio y/o mantenimiento.

¿Qué es el aval económico?

Los avales económicos se centran en garantizar las operaciones en las que sea necesario pagar una cantidad determinada en un plazo de tiempo específico, cubren los compromisos y obligaciones de pago que contraigas con una persona o empresa. Los avales económicos se dividen a su vez en dos categorías:

1. Aval comercial.

La entidad avala el pago de las sumas derivadas de operaciones de naturaleza comercial, como pueden ser: la compraventa de bienes, el fraccionamiento de pagos o los pagos a cuenta. En algunos casos, se pueden avalar pagos rotativos, como los que se realizan cuando se entregan periódicamente suministros. 

2. Aval financiero.

La entidad garantiza el pago del préstamo o crédito que has contraído con otra entidad financiera. Este aval suele ser necesario cuando solicitas un préstamo o crédito, ya que así el banco se asegura los pagos.

En el aval financiero solo pagarás por los gastos de estudio de la operación de financiación y la comisión por la aceptación del aval, no se aplican intereses, por lo que suele ser una opción más económica y conveniente que avalar con el patrimonio personal.

Errores al solicitar un préstamo

Ya seas una pequeña empresa (pyme) o un autónomo, es probable que en algún momento necesites un apoyo económico adicional para financiar el circulante, comprar equipos productivos e inmuebles o sacar adelante proyectos de innovación. Solicitar un préstamo puede ser una buena opción, pero debes asegurarte de no cometer algunos errores que, a la larga, podrían salirte muy caros.

Si eres una pyme o un autónomo, ¿qué no debes hacer a la hora de solicitar un préstamo?

1. No buscar opciones.

Si necesitas un préstamo, el primer impulso será acudir a tu banco. Es lógico ya que, al ser cliente, piensas que te darán ciertas ventajas y te facilitarán las condiciones. No siempre es así, por lo que antes de solicitar un préstamo deberías valorar la mayor cantidad de opciones posibles. Es probable que encuentras alternativas más convenientes que no impliquen la mediación de un banco y ofrezcan mejores condiciones de financiación, como el crowdlending o las sociedades de garantía.

2. No presentar un plan de negocios sólido.

Un préstamo siempre representa cierto nivel de riesgo para el inversor, por lo que querrá echar un vistazo a las cifras de tu negocio y saber cómo planeas devolverle su dinero. Además del entusiasmo por el proyecto o tus años de experiencia en el sector, para solicitar un préstamo debes presentar un buen plan de negocios que incluya balances, previsiones de ventas y posibles resultados. Aportar contratos o precontratos con clientes también brinda más seguridad y da una imagen de solvencia.

3. Solicitar el préstamo erróneo.

Un error común que puede conducirte al sobreendeudamiento consiste en pedir un crédito a largo plazo para solucionar problemas a corto plazo. También puede ocurrir lo contrario: solicitar préstamos a corto plazo para financiar activos de largo plazo, un error que puede ahogar tu negocio pues es muy difícil pagar en tres meses un bien que se amortiza en diez años.

Los créditos a corto plazo normalmente se destinan a cubrir necesidades imprevistas como la compra de productos para un nuevo proyecto ya firmado. Los créditos a pagar en un lapso de tres años son adecuados para pequeñas inversiones dirigidas a realizar mejoras y los créditos a largo plazo se deben solicitar solo para realizar inversiones importantes como la compra de un local o bienes muy caros para iniciar o ampliar el negocio.

4. No comprender la letra pequeña.

Algunas entidades publicitan préstamos para autónomos y pymes muy atractivos, pero cuando lees la letra pequeña descubres que en realidad no son tan convenientes. Antes de firmar un préstamo, asegúrate de saber exactamente cuál es la comisión por apertura, si debes pagar el notario, el costo del seguro, la tasa de interés y si se aplica sobre los saldos insolutos. No tengas miedo a preguntar.

5. No presentar los avales necesarios.

El 33,6 por ciento de las pymes consideran que el principal obstáculo para acceder a la financiación son las garantías exigidas, según reveló un informe de CESGAR. Si no cuentas con los avales adecuados, no podrás negociar condiciones más ventajosas. Con la ayuda de iniciativas como Con Aval Sí podrás negociar una reducción de los tipos de interés y la ampliación de los plazos de amortización, así como contar con un asesoramiento financiero durante todo el proceso.

Tarifa plana autónomos 2018: novedades y ampliación

La tarifa plana para autónomos ha allanado el camino a muchas personas que querían emprender. Según datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, gracias a esta medida 1,2 millones de personas se dieron de alta como autónomos y comenzaron a trabajar. El nuevo año llega con otra buena noticia: la ampliación de la tarifa plana para autónomos.

La ampliación de la tarifa plana para autónomos en 2018

A partir del 1 de enero de 2018, la tarifa plana para autónomos se extenderá durante 24 meses, según indica la Ley 6/2017, de 24 de octubre, de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo publicada en el BOE. Durante los primeros doce meses de trabajo, si eres autónomo podrás aprovechar una bonificación del 80 por ciento sobre la base de tu cotización, lo cual significa que pagarás tan solo 50 euros a la Seguridad Social.

Durante los seis meses posteriores, las bonificaciones a los autónomos serán del 50 por ciento, lo cual implica que deberás pagar 137,97 euros al mes. La bonificación durante el último medio año será del 30 por ciento, de manera que tendrás que pagar una cuota de autónomos de 192,79 euros al mes.

Respecto a la ley anterior, esta nueva medida amplía el primer tramo de ayuda, de seis a doce meses, para dar un mayor margen de maniobra a los autónomos y que puedan consolidar su proyecto y cartera de clientes.

Si optas por una base de cotización superior a la mínima, también podrás aprovechar durante tus doce primeros meses de ejercicio una reducción del 80 por ciento sobre la cuota por contingencias comunes. Y si te das de alta a mediados de mes, no tienes que pagar la tarifa plana completa sino tan solo los días efectivos de trabajo.

Los jóvenes de menos de 30 años y las mujeres de menos de 35 años podrán beneficiarse de unas bonificaciones a autónomos adicionales. Cuando finalice el periodo de dos años, podrán aprovechar una bonificación del 30 por ciento en las cuotas a la Seguridad Social durante los doce meses siguientes, lo cual significa que tendrán un periodo de reducción de 36 meses.

Más oportunidades para acceder a las bonificaciones para autónomos

Otro de los cambios más esperados que recoge esta nueva ley es la reducción del tiempo necesario para optar por la tarifa plana para autónomos. La ley anterior exigía no haber estado dado de alta en el RETA en los últimos cinco años, pero la nueva normativa lo ha reducido a los dos años. Significa que puedes volver a emprender aunque hayas fracasado en un negocio reciente anterior. No obstante, si ya has aprovechado algún tipo de bonificación para autónomos, tendrás que esperar tres años, durante los cuales debes haber estado dado de baja en el RETA.

Las mujeres que hayan dejado de trabajar debido a la maternidad, adopción, acogimiento o tutela, también tendrán derecho a la ampliación de la tarifa plana para autónomos de 50 euros durante los doce meses después que se reincorporen al trabajo.

Por último, debes saber que la nueva ley reduce a la mitad los recargos que se aplican por el retraso en el pago de las cuotas a la Seguridad Social, pasando en el primer mes del 20 al 10 por ciento.

Qué es un aval

La financiación para pymes y autónomos suele ser un escollo difícil de superar. Según la Confederación Española se Sociedades de Garantía (SGR-Cesgar), casi el 50 por ciento de las empresas que solicitan un crédito tienen problemas porque no pueden aportar las garantías necesarias. Si ese es tu caso, tendrás que presentar un aval, cuyo objetivo es minimizar el riesgo de la operación.

¿En qué consiste un aval?

El aval es un contrato en el que se refleja el compromiso de cumplimiento de ciertas obligaciones ante un tercero. En la práctica, una persona o entidad se compromete a garantizar tu deuda ante un acreedor. Para que ese compromiso sea válido, debe existir un contrato por escrito, que generalmente se firma ante notario.

Los más comunes son los avales económicos, para garantizar un pago futuro. El avalista puede ser de una persona física o jurídica que actúa en nombre propio y garantiza la operación con todos sus bienes, o puede tratarse de un aval bancario emitido por una entidad financiera. También existen avales técnicos, en los que el avalista garantiza que proporcionarás cierto servicio según las condiciones pactadas, habitualmente ante las administraciones.

SGR: La vía más sencilla, rápida y económica para obtener un aval

El 2016 las Sociedades de Garantía (SGR) concedieron un 13% más de avales que el año anterior. El principal objetivo de estas sociedades sin ánimo de lucro es facilitar la financiación para autónomos y pymes, brindándoles la posibilidad de reducir los tipos de interés de la deuda y ampliar los plazos de financiación.

La gama de productos para autónomos de las SGR y los avales para pymes es muy amplia. Pueden avalarte tanto si necesitas un microcrédito de 25.000 euros, como si solicitas un préstamo de hasta 100.000 euros, ya sea ante entidades bancarias o el ICO. También pueden ayudarte si necesitas aplazar el pago de las compras a proveedores, recibir un anticipo de subvenciones o realizar operaciones de leasing.

¿Qué comisiones debes pagar?

El aval suele tener tres tipos de comisiones. Te cobrarán una sola vez por el estudio y la apertura, y según el acuerdo que hayas firmado tendrás que pagar de manera trimestral, semestral o anual una comisión de riesgo. Debes sumar los gastos de notario, que normalmente ascienden al 0,3 por ciento de la operación. 

En el caso de las SGR, éstas aplican una comisión de estudio y, si aceptan tu proyecto, tendrás que adquirir participaciones en proporción a la deuda que vas a contraer. Además, debes pagar una comisión de aval anual.

Si bien, es un proceso sencillo.

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