Consentimiento legal de cookies

Utilizamos cookies, propias y de terceros, para mantener sus preferencias y analizar sus hábitos de navegación en nuestra página web, con la finalidad de garantizar la calidad, seguridad y mejora de los servicios ofrecidos a través de la misma. Las cookies pueden ser aceptadas, rechazadas, bloqueadas y borradas, según desee. Ello podrá hacerlo mediante las opciones disponibles en la presente ventana o a través de la configuración de su navegador, según el caso. Más información en el apartado Política de Cookies de nuestra página web o configuralas o recházalas pulsando en nuestro gestor de configuración

Las cookies técnicas sirven para garantizar el correcto funcionamiento del portal web, así como para proporcionar comodidad y fluidez a la navegación del usuario.

Las cookies analíticas o de medición ayudan a los propietarios de páginas web a comprender como interactúan los visitantes con las páginas web reuniendo y proporcionando información de forma anónima.

Cookies para integrar funcionalidades de redes sociales en el sitio Web y compartir contenidos del sitio Web en dichas redes sociales.

Guardar preferencias Rechazar cookies Aceptar todas las cookies

Blog Con Aval Sí

Página 4
Vídeos en tu estrategia de redes sociales

Los vídeos contienen una mezcla casi hipnótica de sonido, imágenes, música y otros elementos atractivos, por lo que no es extraño que este formato audiovisual se haya convertido en un elemento crucial en las diferentes plataformas, tanto para las marcas como para los usuarios.

Su influencia a nivel comercial es enorme: el 80 % de los consumidores han decidido comprar después de ver un vídeo de marca, según Digital Business School. Si, además, tienes en cuenta que el 89,6 % de los usuarios consumen vídeos cortos en redes sociales, deberías plantearte seriamente incluir este formato en tu estrategia social media para hacer crecer tu negocio.

5 ideas para usar los vídeos en tu plan de social media marketing

Si vas a incluir los vídeos en tu estrategia de redes sociales, es importante que determines los objetivos que quieres alcanzar. ¿Qué deben lograr tus vídeos? Quizá, tan solo te propongas crear conciencia de marca o ampliar tu público objetivo. O tal vez tengas objetivos más ambiciosos, como educar a los consumidores o generar conversiones. En cualquier caso, el guion y la creatividad de los vídeos deben diseñarse con la vista puesta en esas metas.

  1. Crea vídeos cortos e instructivos que resuelvan un problema

  2. Una excelente manera para promocionar tu marca consiste en realizar vídeos instructivos cortos atemporales que demuestren cómo tu producto puede resolver un problema concreto de tu audiencia. La marca de helados Ben & Jerry’s realiza vídeos de recetas sencillas que incorporan sus productos para, por ejemplo, preparar batidos veganos. Cuando aportas valor en un formato rápido y accesible, las visualizaciones suelen dispararse. Además, los vídeos instructivos suelen ser atemporales, por lo que no caen en el olvido fácilmente.


  3. Graba vídeos originales con potencial viral

  4. Si quieres crear conciencia de marca o aumentar tu alcance, lo ideal es crear vídeos creativos y originales que llamen la atención de los usuarios en las redes sociales. La marca Blendtec, por ejemplo, fue una de las primeras en lanzar una serie de vídeos originales en los que intentaba mezclar todo tipo de productos en sus licuadoras. De hecho, ha sido una de las campañas de vídeo en redes sociales más exitosas en la historia del marketing, obteniendo más de 280 millones de impresiones de marca e impulsando las ventas de Blendtec. La clave fue la originalidad y la diversión, con un enfoque único e interesante para el público.

  5. Comparte vídeos con testimonios de clientes

  6. La prueba social consiste en ofrecer evidencias al usuario de que su decisión de compra está respaldada por personas como él. De hecho, el consumidor actual valora, cada vez más, las opiniones y experiencias de otros clientes, por lo que puedes incluir en tu estrategia de social media vídeos testimoniales para ayudar a tu público a comprender el valor que aporta tu producto o servicio. Este tipo de contenido, que suele ser generado por los propios usuarios y compartido a través de las redes sociales, es tan eficaz que incluso puede generar ventas directas.

  7. Usa los vídeos como canal de servicio al cliente

  8. Una manera original de incluir los vídeos en la estrategia de redes sociales de tu empresa consiste en usarlos como parte del servicio de atención al cliente. Es una de las estrategias más eficaces para conectar con los clientes actuales y potenciales, actuando al mismo tiempo como publicidad. La óptica Warby Parker realiza vídeos en los que muestra sus productos y responde a las personas que necesitan gafas graduadas. Con este formato podrás posicionarte de manera orgánica en los resultados de búsqueda de las redes sociales, respondiendo a las preguntas de los clientes, y, a la vez, dar a conocer tus productos o servicios.

  9. Atrévete con los vídeos personalizados

  10. Si quieres destacar entre tantos vídeos que existen en la red, debes marcar la diferencia. Los consumidores quieren que los sorprendan y esperan que los contenidos de marca les hagan vivir una experiencia única. Por esa razón, los contenidos personalizados son cada vez más comunes en las estrategias de vídeo marketing. Son vídeos con excelentes tiempos de reproducción que consiguen captar la atención de los usuarios creando una experiencia más impactante y llamativa, que no solo sirve para captar leads, sino también para favorecer el recuerdo de marca.

En resumen, los vídeos son un recurso de marketing increíblemente poderoso, sobre todo para las pymes que tienen productos interesantes y un presupuesto limitado, ya que no demandan una gran inversión, pero su impacto puede ser enorme.

Categoría: Marketing y Ventas
Blance de situación en las pymes

Si quieres que tu negocio prospere, necesitas aplicar correcciones a tiempo, antes de que sea demasiado tarde, llevando la contabilidad de la empresa de la forma correcta. El instrumento contable ideal para analizar el estado de tu pyme, conocer su situación actual y su evolución a lo largo del tiempo es el balance de situación, el cual se debe realizar desde el primer año de la empresa, pues también te ayudará a sentar unas bases económicas sólidas que impulsen el crecimiento del negocio.

¿Qué es el balance de situación? 

El balance de situación es una “instantánea” de la empresa en un momento específico. Se realiza en base a la contabilidad de la empresa, analizando tanto los activos como las deudas y obligaciones, así como el patrimonio neto de la sociedad.

Dado que se trata de una imagen fiel de la situación económica de la empresa, es recomendable realizarlo en diferentes momentos a lo largo del año, sobre todo si tu pyme tiene una gran facturación. Por tanto, se puede hacer referencia a diferentes tipos de balances, según el momento en que se realicen:

  • Balance de situación inicial. Se trata de un balance general que se realiza al inicio del ejercicio para establecer un punto de partida de comparación. En este caso, los saldos se presentan agrupados para facilitar la comparación de los datos.
  • Balance de comprobación. Es un balance intermedio, entre el inicio y fin del ejercicio, para valorar el estado de las cuentas y comprobar el correcto funcionamiento de las operaciones mercantiles, evitando sorpresas al final del ejercicio.
  • Balance de cierre de ejercicio. Este balance de situación se realiza al terminar el año con el objetivo de comprobar el funcionamiento de la empresa a lo largo de ese periodo.

¿Quién debe presentar el balance de situación?

Todas las sociedades mercantiles deben presentar un balance de situación. Las pymes y autónomos pueden presentar un balance abreviado, según indica el artículo 257 de la Ley de Sociedades de Capital, siempre que cumplan dos de estas condiciones durante dos ejercicios seguidos:

  • El total del activo no debe superar los cuatro millones de euros.
  • El importe neto de la cifra anual de negocios no debe ser superior a ocho millones de euros.
  • No tener más de 50 empleados durante el ejercicio.

¿Para qué sirve exactamente el balance de situación?

El balance de situación es una especie de radiografía económica de la empresa, por lo que brinda una imagen real de su estado financiero en un periodo de tiempo determinado. Gracias a esta práctica contable, se puede conocer la capacidad actual del capital y determinar la solvencia del negocio. El balance de situación también permite identificar la naturaleza y valor de los activos, así como el alcance de las obligaciones que ha contraído la empresa.

Este documento muestra si la empresa dispone de excedentes o, al contrario, afronta una falta de fondos e inventario. También revela el grado de morosidad que puede soportar sin exponer al negocio, tanto en términos de deudas contraídas como recibidas.

El balance de situación refleja la liquidez de la que dispone la empresa a corto plazo y la calidad de los pasivos, por lo que permite que la Dirección pueda planificar inteligentemente las inversiones de cara al futuro. Así, los emprendedores podrán evitar que el negocio tenga demasiados pasivos a corto plazo y poca liquidez de los activos, de manera que no caigan en una situación de impago que les genere problemas legales y de reputación ante sus acreedores, proveedores o bancos.

Además, como el balance de situación es un documento público, también permite a los proveedores potenciales o posibles inversores evaluar la solvencia de la organización y el volumen de negocio para determinar su capacidad real para afrontar las deudas o el margen de crecimiento. Un resultado positivo demostraría una buena gestión administrativa de los recursos disponibles, por lo que podría facilitar el acceso al crédito, atraer inversores y agilizar las negociaciones con los proveedores.

¿Cuál es la estructura del balance de situación?

La estructura del balance de situación se divide en tres partes: activo, pasivo y patrimonio neto.

Activo

El activo de una empresa incluye tanto los bienes y títulos de propiedad como las deudas por cobrar. Se reflejan de menor a mayor liquidez, según la facilidad para convertirse en efectivo.

Activo no corriente: Representa todos los bienes, propiedades y derechos de la empresa de difícil conversión en efectivo en el plazo de un año.

  • Inmovilizado material. Son los inmuebles y/o maquinarias a nombre de la empresa.
  • Inmovilizado intangible. Son las patentes, diseños industriales y/o derechos de la empresa.
  • Inmovilizado financiero. Son las inversiones de la empresa a largo plazo.

Activo corriente. Se trata de aquellos bienes de la empresa que se pueden convertir fácilmente y a corto plazo en efectivo. 

  • Existencias. Son las mercancías de venta y materias primas objeto de venta o facturación.
  • Realizable. Son los derechos de cobro a clientes por las ventas realizadas o servicios prestados.
  • Disponible. Es la liquidez de la que dispone la empresa en efectivo o en sus cuentas corrientes.

Pasivo

Incluye las fuentes de financiación de la empresa.

  • Pasivo no corriente. Deudas con vencimiento a largo plazo, superior a un año.
  • Pasivo corriente. Deudas que vencen a corto plazo, en menos de un año.

Patrimonio neto

Es el conjunto de capital propio con el que se financia el funcionamiento de la empresa, que incluye tanto las aportaciones de los socios como las ganancias acumuladas. 

¿Cómo interpretar un balance de situación?

El balance de situación refleja muchos datos, por lo que es mejor fijarse en la información que necesitas para tomar decisiones. Por ejemplo, si eres un emprendedor en busca de nuevos clientes, deberías fijarte en el ratio de liquidez, pero si deseas invertir, tendrías que mirar con lupa el nivel de endeudamiento.

Obviamente, no será igual el balance de una multinacional que el de una micropyme o una empresa que opera a nivel nacional. Y también existen diferencias sectoriales que permiten contextualizar esa información contable. No obstante, en sentido general debes prestar atención a tres aspectos clave:

  1. Relación entre el activo corriente y el pasivo corriente
  2. Para que una empresa no tenga problemas de liquidez a corto plazo, el activo corriente debe ser mayor que el pasivo corriente. Lo ideal sería que el disponible (caja y cuentas corrientes) y el realizable (créditos con clientes y deudores) puedan cubrir el pasivo corriente para evitar que el negocio entre en suspensión de pagos. Debes considerar que, aunque tu empresa tenga existencias, quizá no puedas venderlas con suficiente rapidez para cubrir las deudas a corto plazo.

  3. Volumen del patrimonio neto
  4. En la estructura financiera de la empresa, el patrimonio neto debe tener un peso importante. El total de activo debe ser igual al total del pasivo más el patrimonio neto, ya que la proporción de este último en la estructura financiera marca el nivel de endeudamiento del negocio. En todo caso, debes evitar un patrimonio neto negativo, ya que indicaría que la empresa no puede pagar sus deudas ni siquiera liquidando todo su activo, lo cual la conduciría a un escenario de quiebra y disolución de la sociedad.

  5. Fondo de maniobra
  6. El fondo de maniobra es la parte del activo corriente financiada con recursos de carácter permanente, por lo que permite medir la capacidad de la empresa para seguir funcionando a corto plazo. En el balance de situación podrías encontrar tres escenarios.

  7. Cuando el fondo de maniobra es igual a cero indica que el activo corriente se financia con deudas a corto plazo y el activo no corriente o inmovilizado se financia a largo plazo, lo cual puede generar problemas de liquidez.
  8. Cuando el fondo de maniobra es positivo refleja que existen recursos permanentes o fondos a largo plazo que se pueden destinar a financiar los activos corrientes que necesite tu negocio en su día a día, de manera que cuentas con una estructura financiera sólida.
  9. Cuando el fondo de maniobra es negativo señala un problema grave, ya que la empresa no genera suficiente flujo de caja para pagar sus deudas. Es probable que tengas que endeudarte a corto plazo para financiar el inmovilizado o que, incluso, entres en suspensión de pagos.
  10. En resumen, para afirmar que una empresa goza de buena salud económica, el activo corriente debe ser mayor que el pasivo corriente, lo cual evitará problemas de liquidez a corto plazo. Por otra parte, el patrimonio neto debe oscilar entre un 35 y 50 %, en dependencia del tipo de actividad y sector. Estos detalles del balance de situación te permitirán formarte una idea de la capacidad de tu pyme para seguir adelante.

    Categoría: Contabilidad
    organización Data Driven

    En el mundo actual, los datos se han convertido en un activo valioso para las empresas, prácticamente a la par del talento humano, la maquinaria o el capital. Si se utilizan de manera adecuada, son una fuente de crecimiento empresarial que impulsa la eficiencia y competitividad, pero es necesario aprender a separar el grano de la paja en el momento de su recolección, sacarles provecho con inteligencia y generar una cultura organizacional que sea capaz de usar todo su poder.

    Organizaciones data driven, ¿qué son exactamente?

    Muchas organizaciones ya recopilan y analizan datos con regularidad, elaboran informes y toman decisiones basándose en ellos. Sin embargo, ese nivel de gestión no es suficiente para considerarse una empresa data driven.  

    Una compañía data driven es aquella que “trata culturalmente los datos como un activo estratégico y genera capacidades para usarlos, no solo para tomar las decisiones más importantes, sino también para la acción cotidiana en la primera línea”, según Ishit Vachhrajani, estratega corporativo de AWS.

    Una organización data driven es aquella que usa los datos para optimizar su funcionamiento, adaptando su cultura empresarial a un entorno digitalizado. Son empresas que aplican las últimas tecnologías para analizar la información e implementan un sistema de analítica de datos bien estructurado que les permite dar seguimiento a los principales KPI del negocio. Todo con el objetivo de tomar decisiones óptimas que fomenten el éxito empresarial a largo plazo.

    ¿Cuáles son los beneficios de convertirse en una empresa data driven?

    Potencia la eficiencia. Las empresas data driven suelen ser más eficientes que aquellas que no utilizan inteligentemente los datos, ya que estos permiten medir los procesos, detectar tendencias de mercado e identificar problemas con rapidez para reaccionar en consecuencia. Así, las organizaciones también pueden invertir sus recursos de manera óptima en las áreas clave, lo cual conduce a mejores resultados.

    • Mejora la toma de decisiones. Los datos proporcionan una visión global de los elementos que influyen en el funcionamiento de la organización, un conocimiento que se puede aprovechar para tomar mejores decisiones sobre la asignación de recursos, las estrategias de mercado o los cambios internos. Así, las empresas evitan perder un tiempo precioso y pueden eliminar las actividades que no aportan valor.
    • Profundiza en los clientes. Las organizaciones data driven pueden desarrollar una visión más profunda de las necesidades de sus clientes, lo cual les dará una ventaja a la hora de diseñar sus productos y servicios. Los datos también permiten lanzar campañas de marketing más específicas que respondan a las necesidades de los clientes, generando mayores tasas de adquisición y retención. 
    • Incrementa los ingresos. Con el poder de los datos, las empresas pueden aumentar sus ganancias tomando decisiones más informadas sobre los precios, el desarrollo de productos o las campañas publicitarias. Analizar los datos antes de lanzar un producto o servicio, por ejemplo, las ayudaría a estimar si podrían tener éxito para realizar inversiones más seguras.

    La buena noticia es que el desarrollo empresarial basado en datos no es exclusivo de las grandes empresas. Las pymes también pueden aprovechar estas soluciones para mejorar las experiencias de sus clientes y generar valor a partir de sus operaciones. Existen diferentes vías para convertirse en una organización data driven, pero generalmente todo comienza con un proceso de digitalización que incluya iniciativas de Big Data y Business Analytics para ampliar la capacidad de recopilación y análisis de los datos.

    Por supuesto, a lo largo del proceso las empresas tendrán que enfrentar varios desafíos, desde la cantidad y calidad de los datos que gestionan hasta las restricciones de tiempo y presupuesto, pero generalmente el mayor obstáculo no es técnico sino la resistencia al cambio. Por tanto, si quieres aprovechar el potencial de los datos en tu negocio, debes asegurarte de desarrollar la cultura adecuada, de manera que las habilidades de análisis no se circunscriban a los científicos de datos, sino que se extiendan a todos los puestos de la organización.

     

    Mentoring en la empresa

    La capacitación es una necesidad básica de todas las pymes que quieran ser eficientes y competitivas, puesto que en la organización siempre se producen nuevas incorporaciones y ascensos que demandan una formación específica. En ese contexto, el mentoring es una de las estrategias de capacitación más utilizadas, aunque a menudo se aplica de manera informal, sobre todo en las pymes.

    Origen y evolución del proceso de mentoring a lo largo de la historia

    El concepto de mentor es muy antiguo. Sus orígenes se remontan a “La Odisea” de Homero. En este poema griego de unos 3.000 años, Odiseo confía a su joven hijo Telémaco al cuidado de Méntor, su amigo de confianza, cuando se va a luchar en la Guerra de Troya. Durante todos los años que estuvo fuera, Méntor apoyó y orientó al niño, preparándolo para que se convirtiera en el rey de Ítaca.

    Sin embargo, Homero no le confirió a Méntor todas las características que hoy asociamos a la tutoría. Fue el autor francés, François Fénelon, el responsable de desarrollar la visión popular del mentor en su novela de 1699 “Las aventuras de Telémaco”, en la que se refirió a Méntor como un “guía e instructor” u “otro padre”.

    No obstante, en la Edad Media el proceso de mentoring ya se había convertido en una práctica común de los gremios. En aquella época, los comerciantes y artesanos enseñaban a los jóvenes aprendices las habilidades, técnicas y conocimientos que necesitaban para desempeñar la profesión. Entonces, los aprendices debían trabajar para el maestro durante unos 12 años o hasta que cumplieran los 21 años.

    De cierta forma, la llegada de la Revolución Industrial interrumpió el modelo de mentoring, ya que los trabajadores recibían una formación más estandarizada e impersonal, en lugar de ser guiados de manera personalizada por un mentor.

    En la década de 1960 todo comenzó a cambiar, en gran parte debido a un grupo de psicólogos y sociólogos de la Universidad de Yale, quienes publicaron un análisis detallado de la importancia de los mentores para apoyar, orientar y guiar a las personas en la consecución de sus sueños.

    A partir de ese momento, el sector empresarial y los ejecutivos de las grandes compañías comenzaron a reconocer el papel de los mentores en las organizaciones. Desde entonces, el mentoring se utiliza cada vez más en los lugares de trabajo para ayudar a progresar al personal en todos los niveles.

    ¿Qué es el mentoring empresarial exactamente?

    El mentoring es un proceso de enseñanza en el ámbito profesional, una modalidad de capacitación en la que interviene una persona con más experiencia y conocimientos, que asume el rol de mentor, y la persona que recibirá esa formación para ampliar sus habilidades, el mentee

    A diferencia del coaching, que se enfoca en el desarrollo personal trabajando sobre ciertas actitudes, creencias o hábitos limitantes; el mentoring empresarial se centra más en el plano profesional. Es una herramienta de enseñanza práctica para que el trabajador adquiera las competencias y conocimientos que necesita para ejercer sus funciones en el ámbito laboral.

    Las funciones del mentoring empresarial

    • Transmitir el saber hacer. El mentoring es una modalidad de capacitación ideal para transmitir a los nuevos empleados el conocimiento que han acumulado los profesionales más cualificados de la empresa que llevan años trabajando en ella. Ese aprendizaje tiene un componente eminentemente práctico, pues se transmite a través de las experiencias y afrontando los problemas laborales reales.
    • Desarrollar el potencial de los empleados. El mentoring tiene un componente altamente individualizado, que implica reconocer las fortalezas y capacidades del mentee. De hecho, una de las tareas del mentor consiste en identificar las habilidades profesionales más importantes para la empresa y esforzarse por desarrollarlas en el mentee.
    • Acortar la curva de aprendizaje. Una de las principales funciones del mentoring consiste en reducir la curva de aprendizaje de los nuevos empleados, de manera que puedan adaptarse rápidamente a la empresa y dominen las habilidades que necesitan para desempeñar su trabajo con eficiencia.
    • Acompañar a los empleados. El mentoring no se enfoca únicamente en el desarrollo profesional, sino que también es un proceso de acompañamiento de los nuevos empleados en la empresa. Con la ayuda del mentor, el mentee va conociendo las normas de la organización y se va apropiando de la cultura organizacional.
    • Identificar obstáculos para la empresa. El mentoring empresarial suele proporcionar un conocimiento más profundo de los empleados, sus relaciones y nivel de desempeño, por lo que también es una herramienta para identificar aquellos obstáculos que estén limitando el desarrollo profesional del equipo o la organización.

    Los beneficios del mentoring para las pymes

    El mentoring empresarial es provechoso para todos. Al recibir apoyo profesional, el mentee puede desempeñar sus funciones con mayor confianza y seguridad, además de acortar su curva de aprendizaje, lo cual mejorará su productividad y le brindará más oportunidades para seguir creciendo dentro de la empresa. Este trabajador no solo adquirirá las habilidades profesionales necesarias, sino que también compartirá los valores y la visión global de la empresa, desarrollando un mayor sentido de pertenencia.

    El mentor también se beneficia de la enseñanza, puesto que puede seguir desarrollando sus habilidades profesionales y mejorar su liderazgo. Enseñar y orientar a los empleados más inexpertos le permitirá pulir sus habilidades sociales y comunicativas, practicar la escucha activa, ser más empático y mostrarse más receptivo a diferentes perspectivas. Además, representa un reconocimiento profesional a sus conocimientos y/o trayectoria, lo cual mejora su reputación dentro de la empresa y suele influir positivamente en su motivación y desempeño.

    Obviamente, las pymes también se benefician del mentoring, generalmente gracias al entorno de perfeccionamiento que genera este tipo de programa. La tutoría contribuye a crear una cultura laboral basada en el apoyo mutuo, el aprendizaje y el conocimiento compartido. Este proceso de acompañamiento hace que los empleados se sientan apoyados y les brinda la oportunidad de construir relaciones sólidas, facilitando el trabajo en equipo.

    Como resultado, el mentoring potencia la motivación y satisfacción de los trabajadores, conduciendo a un aumento de la eficiencia y la productividad. De hecho, es una excelente estrategia para mejorar la retención de personal. Reemplazar a un empleado puede costar entre 1,5 y 2 veces más que el salario de ese trabajador, según el sector donde opere la empresa, pero las organizaciones que recurren al mentoring ostentan una tasa de retención un 50 % más alta, según mentorcliQ.

    Cuando los empleados perciben que tienen oportunidades de seguir creciendo profesionalmente en una empresa que tiene en cuenta sus necesidades, se sienten más comprometidos y es menos probable que la abandonen. Al retener el talento, este proceso también evita que profesionales cualificados se lleven su conocimiento y capacitación a empresas competidoras.

    Por otra parte, el mentoring es una alternativa particularmente interesante a los programas de capacitación tradicionales para brindar una formación específica que facilite la integración de los nuevos empleados con un coste mínimo para el negocio. El ahorro económico que representa esta estrategia de capacitación puede destinarse a contratar más personal, aumentar los salarios, aportar más beneficios a los trabajadores o, incluso, realizar nuevas inversiones que impulsen el crecimiento del negocio.

    ¿Cómo aplicar un programa de mentoring en tu negocio?

    En las pymes, el mentoring se suele aplicar de manera informal, pero si quieres sacarle el máximo partido, es conveniente que diseñes un programa siguiendo estos pasos:

    1. Determina los objetivos

    Todo programa de mentoring demanda planificación y organización. Por tanto, debe tener unos objetivos claros, centrarse en ciertas áreas y apuntar al desarrollo de determinadas competencias profesionales. Tu programa de mentoring puede enfocarse en la incorporación de nuevos empleados a la empresa, el desarrollo de líderes o la retención del personal.

    En cualquier caso, es importante que tus objetivos sean específicos, medibles, realistas, alcanzables y acotados en el tiempo. De hecho, es conveniente que estimes las horas que se dedicarán a cada acción individual y la duración del programa.

    También debes determinar algunos indicadores medibles que te permitan comprobar la eficacia del mentoring y sus resultados, como la tasa de participación, el nivel de satisfacción de los empleados y el progreso del mentee, sin olvidar variables organizativas como la retención de personal y la productividad en el puesto de trabajo.

    2. Selecciona a los mentores

    El éxito del mentoring depende, en gran medida, del mentor, por lo que es importante que selecciones a personas con experiencia, que tengan habilidades de liderazgo, estén comprometidas con tu empresa y sepan transmitir sus conocimientos.

    Valora la posibilidad de brindarles una formación externa en técnicas de mentoring. La capacitación formal sentará unas bases sólidas para tu programa de mentoring funcione y les proporcionará las herramientas que necesitan para guiar adecuadamente a sus mentees.

    3. Supervisa el proceso

    El seguimiento del plan de mentoring es crucial. Debes ir midiendo tanto el grado de satisfacción de los trabajadores implicados como la evolución de los indicadores relevantes para tu negocio. Por tanto, establece un plan de seguimiento semanal o mensual para verificar que la información fluye correctamente entre el mentor y el mentee.

    Solicita informes de seguimiento para comprobar los avances, aprendizajes y grado de satisfacción, aunque siempre teniendo en cuenta que el proceso de mentoring es confidencial. Analiza las incidencias en el programa y corrige las dificultades o imprecisiones que detectes.

    Ejemplos de mentoring en empresas

    Las grandes empresas son conscientes de la importancia del mentoring, por eso cuentan con programas de capacitación para sus empleados que les ayudan a desarrollar al máximo su potencial profesional, labrarse una carrera en la organización y aportar más valor al negocio.

    • Boeing, por ejemplo, cuenta con un programa de tutoría corporativa para ayudar a sus empleados a desarrollar las habilidades que necesitan para tener éxito en la organización y definir su plan de carrera profesional. En el Centro de Liderazgo de Boeing se empareja a los líderes senior de la empresa con los empleados más jóvenes para que puedan transmitirles sus habilidades de liderazgo.
    • Caterpillar también cuenta con un programa de mentoring empresarial muy robusto. De hecho, su programa es uno de los más largos, ya que se extiende durante dos o tres años. Esta empresa empareja a sus trabajadores más antiguos con los más jóvenes para que les enseñen las habilidades específicas que los mentees necesitan para tener éxito en su área de acción.
    • Intel, la empresa de tecnología estadounidense, también implementa diferentes estrategias de mentoring para sus empleados, desde programas formales relacionados con las especializaciones hasta oportunidades grupales y otras tutorías más informales, que se realizan dentro de la organización para que los nuevos trabajadores desarrollen las destrezas que necesitan y perfilen su trayectoria profesional dentro de la empresa.
    • Sin embargo, uno de los ejemplos de mentoring en empresas más interesantes proviene de General Electric. Esta multinacional ha implementado un programa de tutoría inversa en el cual los empleados más jóvenes son quienes guían a aquellos que tienen más experiencia. De esta forma, los ayudan a desarrollar las nuevas habilidades tecnológicas que necesitan para no quedarse rezagados en un campo en continua transformación.

    En resumen, existen diferentes estrategias y enfoques para desarrollar un programa de mentoring en las empresas. Planificar e implementar las acciones de tutoría requiere esfuerzo, pero las ventajas que aportan exceden con creces los recursos, el esfuerzo y el tiempo invertidos.

    Categoría: RRHH
    ERP para empresas

    En el mercado actual, las empresas que quieran seguir siendo competitivas necesitan agilizar sus operaciones y ganar en eficiencia. Digitalizar sus procesos estratégicos mediante un software ERP les permitirá optimizar el flujo de trabajo, optimizar la comunicación interna y, en última instancia, responder con mayor rapidez para adaptarse a las demandas de sus clientes y los tiempos que corren.

    No es casual que casi la mitad de las empresas estén interesadas en aplicar las soluciones ERP para mejorar la gestión de su negocio. Se trata del software más implantado en España, con un índice de penetración que duplica al del resto de las soluciones informáticas, según el “Estudio anual sobre la demanda de software empresarial en España”.

    ¿Qué es un ERP y para qué sirve?

    La planificación de recursos empresariales (ERP, por sus siglas en inglés) es un sistema de software que permite automatizar los procesos de negocio relacionados con la operatividad y productividad de la empresa, desde las finanzas y los recursos humanos hasta la fabricación, cadena de suministro, compras, marketing o atención al cliente.

    Básicamente, el software ERP es un programa de gestión empresarial que agiliza el trabajo del día a día ya que sirve para conectar los diferentes departamentos y las labores que realizan. Como resultado, permite ahorrar tiempo en el procesamiento de la información y facilita enormemente la gestión empresarial. De hecho, una de sus principales ventajas consiste en que los registros se realizan en una base de datos común, de manera que una vez que se introducen los datos, los otros departamentos pueden acceder a ellos.

    Este tipo de software suele caracterizarse por su flexibilidad y escalabilidad, lo cual significa que contiene módulos que se pueden añadir y configurar para adaptarse a las peculiaridades de la empresa. Existen ERPs generalistas orientados a satisfacer las necesidades básicas de la mayoría de los negocios mientras que otras soluciones son más verticales ya que han sido especialmente creadas para dar respuesta a las demandas de sectores específicos.

    Cinco ventajas de implementar un ERP en las empresas

    1. Automatización de los procesos de gestión empresarial. Con un software ERP podrás automatizar muchas de las tareas rutinarias de tu empresa, desde la emisión de facturas hasta el envío de notificaciones a los clientes. Así agilizarás el flujo de trabajo y liberarás al personal para que pueda encargarse de aquellas tareas que aportan más valor.
    2. Mejora la toma de decisiones. Centralizar la información y tenerla disponible en tiempo real te permitirá analizar los datos rápidamente para que puedas sacar conclusiones más fiables y tomar decisiones estratégicas para tu organización. Como resultado, podrás anticiparte a los problemas o responder con celeridad cuando se produce un fallo conduciendo tu negocio en la dirección correcta.
    3. Aumenta la eficiencia. La implantación de un ERP supone el inicio de una nueva etapa en la que dejarás atrás las formas obsoletas de trabajar que lastraban el crecimiento de tu negocio. Automatizar muchos de los procesos disminuye los errores y reduce los costes, lo cual impacta positivamente en la eficiencia y eficacia organizacional. Como resultado, tu empresa podrá ser más competitiva y tendrá el camino despejado para seguir creciendo.
    4. Mayor control del negocio. En un ERP todas las interacciones quedan registradas, lo cual posibilita un seguimiento más exhaustivo de los diferentes procesos. Ese nivel de control facilita la auditoría y mejora la trazabilidad. También podrás supervisar de manera más sencilla e integral las operaciones de tu empresa para solucionar rápidamente cualquier imprevisto.
    5. Datos más seguros. Con un ERP los datos no solo ganan en coherencia, homogeneidad y calidad sino que, al centralizar toda la información, también es posible protegerla mejor que cuando está dispersa por diferentes servidores u ordenadores. Podrás restringir el acceso a la misma e implementar soluciones de ciberseguridad, además de facilitar las tareas de mantenimiento y backup.

    Por último, cabe aclarar que aunque los softwares ERP suelen ser sencillos, tienen una curva de aprendizaje, por lo que tendrás que formar a tus empleados para que lo usen adecuadamente. También es fundamental que elijas una opción modulable y escalable que pueda ir creciendo con tu empresa, de manera que solo contrates los servicios que realmente necesitas.

    Contabilidad en las pymes

    Para que una empresa tenga éxito, es imprescindible llevar un control de su situación financiera. Los problemas de contabilidad afectan al funcionamiento de un negocio e, incluso, pueden hacerlo fracasar. El 68,8 % de los emprendedores reconoce que la falta de planificación financiera es una de las principales causas del fracaso de las pymes y el 40,6 % piensa que los problemas se originan por incurrir en gastos recurrentes sin tener garantías de ingresos, según indicó una investigación llevada a cabo en la Escuela de Organización Industrial.

    ¿Qué es la contabilidad de una empresa?

    La contabilidad de una empresa es el conjunto de técnicas y procedimientos que se utilizan para recoger los movimientos contables de la organización. En práctica, es el registro de todas y cada una de las operaciones económicas que realiza el negocio para mantener esa información ordenada y agrupada.

    La contabilidad también implica un análisis de las cuentas de la empresa, con el fin de conocer su situación financiera en todo momento. Su principal objetivo es brindar un cuadro real de los beneficios y pérdidas del negocio para proyectar planes a medio o largo plazo que estimulen el crecimiento empresarial.

    Los 10 problemas de contabilidad más comunes en las pymes

    Llevar la contabilidad de una empresa, aunque sea pequeña, no implica únicamente reflejar sus ganancias y beneficios, hay mucho más detrás de los asientos contables, por lo que es fácil cometer errores. Algunos fallos son fáciles de detectar y corregir, pero otros son más serios e, incluso, pueden llegar a afectar la salud financiera del negocio.

    Con el paso del tiempo, las malas prácticas contables pueden distorsionar la verdadera situación económica de la empresa. Los errores en la contabilidad no solo pueden dar pie a costosas sanciones por parte de la Agencia Tributaria, sino que también te impedirán encontrar inversores o acceder al crédito cuando lo necesites e, incluso, podrían poner el negocio al borde de la insolvencia. Los problemas de contabilidad más comunes que debes evitar son:

    1. No organizar bien el trabajo contable

    En la contabilidad, lo ideal es ir por delante del trabajo, no a remolque, lo cual significa que debes asumir un rol proactivo en todo momento. Sin embargo, uno de los principales problemas de contabilidad en las pymes consiste, precisamente, en dejar que el trabajo se acumule. Muchos negocios no cuentan con un sistema de trabajo metódico, debido a la falta de tiempo o porque no disponen inmediatamente de toda la documentación para reflejar en los libros contables.

    Como resultado, se suelen producir desfases y errores entre los documentos y su registro contable, de manera que algunos ingresos y gastos se pierden por el camino. No registrar todos los movimientos de caja, por ejemplo, es un error habitual que puede hacer que termines perdiendo la pista de ese dinero. Si no registras todos los movimientos, cuadrar las cuentas será extremadamente complicado y no podrás conocer la situación económica real de tu empresa.

    1. Ahorrar tiempo con algunas partidas contables

    Otro error común consiste en ahorrar tiempo con algunas partidas contables, sobre todo en los préstamos a largo plazo. Si no los reclasificas en los asientos contables de la empresa todos los meses, sino que esperas hasta el año próximo, a efectos contables tendrás un falso crédito a corto plazo.

    Este problema de contabilidad afecta al balance del negocio, ya que no refleja adecuadamente la deuda. Terminará dañando la imagen de solvencia de tu pyme y dibujará un escenario falso de su funcionamiento real, por lo que puede conducirte a tomar malas decisiones en base a datos económicos que no se ajustan a la realidad.

    1. No conciliar sistemáticamente los libros contables con las cuentas bancarias

    Conciliar las cuentas con frecuencia es fundamental para detectar posibles errores u omisiones contables. Se trata, simplemente, de verificar que el saldo de la cuenta que figura en los libros contables sea exacto y coincida con el saldo real de la cuenta bancaria de la empresa. Si no haces la conciliación bancaria cada mes, los registros se acumularán y cuadrar las cuentas se convertirá prácticamente en una misión imposible.

    La conciliación permite detectar gastos cargados por error, así como recibos o facturas pagadas que no has contabilizado. Así podrás estar seguro de que todas las transacciones se han registrado con precisión y, si no ha sido así, podrás realizar las correcciones o ajustes necesarios en los libros contables antes de que las diferencias se vuelvan enormes y difíciles de rastrear.

    1. Partidas mal asignadas

    Los asientos contables son una herramienta básica para llevar el registro de la actividad de tu negocio y mantener al día el libro diario de compras y ventas. Te permiten mantener las cuentas en orden para presentar las declaraciones de impuestos o ante posibles inspecciones de Hacienda. Sin embargo, existen diferentes tipos de partidas contables, algunas recogen o cierran la situación financiera de la empresa y otras identifican el número de cuentas que intervienen en una transacción. 

    Uno de los problemas de contabilidad más comunes en las pymes consiste en asignar determinadas partidas a cuentas contables que no les corresponden. Los gastos de representación, las multas, los comprobantes de pagos, los gastos extraordinarios y los bienes de inversión son los que más dolores de cabeza causan, sobre todo si no tienes la experiencia o los conocimientos contables suficientes, ya que es probable que no sepas en qué libro de contabilidad debes registrarlos.

    1. Pobre estructura de cuentas

    Otro problema de contabilidad en las pymes es que adolecen del nivel de personalización necesario. Las cuentas no se desglosan con el nivel de detalle suficiente y los conceptos no se separan adecuadamente según la actividad de la empresa.

    En el caso de las startups tecnológicas, por ejemplo, un error común consiste en reflejar facturas de servicios de software en las cuentas “saco” u “otros servicios”, donde también se suelen incluir erróneamente las facturas por la publicidad en las redes sociales. Abusar de la categoría “Extra” para anotar los gastos impedirá que te formes una imagen fiel de la realidad financiera de tu negocio. Por eso, lo ideal es definir categorías para cada gasto y detallar lo máximo posible los gastos e ingresos en los que incurres.

    1. No tener una política de gastos clara

    Para que un negocio funcione, no basta con planificar el presupuesto, debe contar con una política de gastos clara. Se trata de las normas y prácticas que dictan cómo gestionar el dinero, estableciendo los límites que deben seguir tanto los directivos como los empleados, despejando cualquier tipo de dudas respecto a los pagos, consumos y reembolsos. No tener una política de gastos clara es un error común que cometen muchas pymes, que suelen cubrir los gastos más frecuentes recurriendo al efectivo de caja.

    Al final del año, esos gastos pueden llegar a representar un importe considerable, de manera que sin un control adecuado pueden causar problemas a la hora de llevar la contabilidad y realizar la declaración de impuestos. Por tanto, es necesario que registres todos los gastos de tu negocio, por pequeños que sean. Así, podrás saber dónde va el dinero, establecer presupuestos más realistas y tener una imagen más real de tu situación financiera.

    1. No registrar las transacciones pequeñas

    El control presupuestario de una pyme también debe incluir las pequeñas transacciones, lo que se conoce como “gastos hormiga”. Se trata de transacciones muy pequeñas, como el envío de un paquete postal o la compra de papel para la oficina, cuyo impacto unitario en la cuenta de resultados de la empresa es pequeño pero que en conjunto pueden llegar a suponer alrededor del 10 % del gasto total mensual.

    Si no registras esos gastos porque consideras que son irrelevantes, pueden terminar creando problemas en la contabilidad de tu pyme. De hecho, contabilizar todos esos gastos hormiga te ayudará a visualizar su impacto en tu negocio para que puedas eliminarlos o sustituirlos por otros complementarios que te permitan ahorrar. Si te mantienes al tanto de las transacciones pequeñas, te será mucho más fácil administrar las operaciones más grandes.

    1. Pérdida de justificantes

    Los datos económicos que se recogen en las declaraciones y autoliquidaciones que se presentan en cada ejercicio fiscal deben contar con un soporte físico que los justifique. El desorden o la falta de justificantes para respaldar los asientos contables es un problema relativamente habitual en la contabilidad de las pymes.

    Con vistas a una auditoría, inspección fiscal o la declaración de impuestos, debes conservar todos los justificantes y recibos, clasificándolos adecuadamente y asegurándote de que sean fácilmente accesibles, al menos durante los cuatro o seis años que se exigen a efectos fiscales. Por ejemplo, si extravías una factura cuyo importe ya habías incluido en una liquidación, ese gasto dejará de ser deducible. Además, es probable que los efectos de esa pérdida se trasladen a diferentes impuestos y ejercicios fiscales.

    1. No estar al tanto de los cambios en las leyes tributarias

    Las leyes fiscales determinan desde el Impuesto de Sociedades que debe pagar la empresa hasta el IVA que aplica a sus productos y servicios, así como las retenciones del IRPF a los trabajadores a su cargo, las cotizaciones a la Seguridad Social y el derecho a determinadas bonificaciones. Sin embargo, las regulaciones y legislaciones fiscales cambian cada año, algunas veces se trata de cambios menores, pero en otras ocasiones incluyen modificaciones importantes.

    Si no conoces las novedades en materia fiscal, no podrás cumplir correctamente con tus obligaciones tributarias, de manera que no solo podrías exponerte a medidas sancionadoras, sino que las cuentas anuales de tu pyme no serán fiables, puesto que no se ajustan a la realidad fiscal y contable.

    1. Mezclar las finanzas personales con la contabilidad de la pyme

    Dado que las pymes suelen ser sociedades limitadas con capital aportado por los socios, no es inusual que las finanzas personales y de negocios terminen mezclándose. Cuando comienzas un negocio, es habitual que todo lo personal se convierta en empresarial, desde el número de teléfono hasta la cuenta bancaria. También es probable que termines poniendo dinero de tu bolsillo para cubrir los gastos de la empresa o que saques dinero de la empresa para cubrir tus gastos personales.

    Algunos socios, incluso, terminan convirtiéndose en los principales acreedores de su negocio, una práctica que afecta al balance anual, brindando una mala imagen de cara a posibles inversores y haciendo que pierdas tanto el control de tus finanzas personales como el de la contabilidad de la empresa, ya que no podrás saber con exactitud cuáles son los gastos y ganancias reales de tu negocio. Por eso, lo ideal es que tengas una cuenta de empresa que te permita controlar mejor los ingresos y gastos. Al mantener separadas las finanzas personales de las empresariales, podrás detectar fácilmente errores y problemas en la contabilidad para subsanarlos antes de que sea demasiado tarde.

    ¿Por qué es tan importante llevar adecuadamente la contabilidad de una empresa?

    Llevar adecuadamente la contabilidad no solo es un deber fiscal, sino que también te ayudará a tomar decisiones más estratégicas para tu negocio. Tener una imagen fiel del funcionamiento de tu empresa te permitirá evaluar diferentes escenarios comerciales para decidir mejor sobre el desarrollo de productos o los planes de expansión.

    Conocer, en todo momento, tus ingresos y costes, el inventario del que dispones, los beneficios de las inversiones realizadas o el riesgo crediticio al que te expones también te ayudará a optimizar el funcionamiento del negocio y ganar en eficiencia. De hecho, llevar una contabilidad precisa te permitirá administrar mejor el efectivo y detectar los gastos superfluos, para que puedas ahorrar en diferentes partidas.

    Tener las cuentas contables al día aporta otro beneficio importante: mejora la credibilidad de tu empresa, de manera que te resultará más fácil ganarte la confianza de clientes, proveedores u otros socios comerciales, además de atraer a inversores o agilizar el acceso al crédito.

    En resumen, una contabilidad bien hecha actúa como un escudo protector, pues te permitirá ir un paso por delante para prever posibles obstáculos en el camino o aprovechar nuevas oportunidades que impulsen el crecimiento de tu negocio.

    Categoría: Contabilidad
    branding B2B

    En un mercado cada vez más competitivo, el branding B2B sigue ganando protagonismo como una vía para distinguir y humanizar la marca, aunque se trate de negocios entre empresas. En vez de confiar únicamente en el equipo de ventas para captar nuevos clientes, como antaño, el branding B2B es una herramienta poderosa para ganar ventaja sobre los competidores, transmitiendo una imagen de marca más coherente, sólida y profesional.

    Branding B2B: ¿qué es exactamente?

    El branding B2B es un proceso de creación y desarrollo de la marca para darla a conocer a otras empresas y profesionales, promocionando su identidad corporativa, valores y propósito. Por tanto, incluye todas aquellas acciones dirigidas a posicionar la marca y transmitir una imagen positiva que aumente su valor en el mercado.

    Eso significa que el branding B2B va mucho más allá del diseño de un logotipo, la creación de un sitio web o la promoción de un producto, ya que se enfoca en la identidad de la empresa y los aspectos clave que la diferencian de la competencia para ganarse la confianza de los clientes, proveedores y demás actores del mercado.

    ¿Cómo poner en marcha una estrategia de branding B2B en tu empresa?

  11. Identifica los valores de tu empresa
  12. Antes de comenzar a diseñar una estrategia de branding B2B, es importante que tengas claro qué diferencia a tu empresa y los valores sobre los que sustenta su actividad. Quizá destaques por el servicio al cliente, la innovación o la calidad única de tus productos. Determina los valores que conforman el core de tu negocio, con los que deseas que los demás te identifiquen, sin perder de vista que en el ámbito B2B la rapidez, flexibilidad y adaptabilidad son cualidades particularmente apreciadas.

  13. Profundiza en tu público objetivo
  14. La audiencia de las empresas que trabajan en el sector B2B es más pequeña que la de aquellas que venden directamente a los consumidores, pero eso no significa que se pueda descuidar dando por hecho que necesitan los productos o servicios que ofreces. Por esa razón, es importante que profundices en las características, necesidades y expectativas de tus clientes potenciales. Crea tu buyer persona e identifica su problema principal, ya que se convertirá en otro de los pilares de tu estrategia de branding B2B.

  15. Determina tu propuesta de valor
  16. La propuesta de valor es el núcleo de tu ventaja competitiva, ya que resume claramente por qué otros profesionales deberían decantarse por tus servicios o productos en vez de elegir los de la competencia. Para determinar eso que te hace especial, debes conocer las propuestas de tus competidores más cercanos y tener claro cómo lo que ofreces ayuda a tu buyer persona, ya sea facilitándole la gestión de sus operaciones cotidianas, aumentando su productividad o contribuyendo a crear un entorno de trabajo más seguro.

  17. Crea una narrativa de branding atractiva
  18. Toda estrategia de branding debe sustentarse en una narrativa interesante. Puedes contar los orígenes de tu empresa y su historia hasta la actualidad, dejando patente por qué vale la pena decantarse por ella. Esa narrativa también debe exponer tu identidad corporativa, valores fundamentales y visión, sirviendo, además, para afianzar tu reputación empresarial. Y por supuesto, no te olvides de definir la voz de tu marca, una voz que te represente y resuene con tu audiencia.

  19. Desarrolla una identidad de marca distintiva
  20. Toda estrategia de branding B2B demanda una representación gráfica coherente de la marca. Eso significa que debes elegir el diseño, la tipografía y los colores que se utilizarán, tanto en el logo como en la página web, tarjetas de presentación y el resto de los elementos visuales de tu empresa. Esa coherencia visual te ayudará a destacar, ser fácilmente reconocible y reforzar el mensaje que deseas transmitir a tu audiencia.

    Por último, pero no menos importante, debes alinear a tu equipo de trabajo y colaboradores con el branding de tu empresa para que puedan transmitir correctamente el mensaje y la propuesta de valor.

    Categoría: Marketing y Ventas
    aceleradoras de empresas

    Tener una buena idea de negocio no basta para emprender. Poner en marcha una empresa y lograr que sea rentable, en un mercado cada vez más competitivo y saturado, no es fácil, por lo que muchos emprendedores deciden contar con el apoyo de las incubadoras y aceleradoras de empresas. Si estás dando tus primeros pasos, las incubadoras te ayudarán durante el proceso de startup y, si ya has avanzado un poco más, las aceleradoras podrán guiarte en las fases posteriores para que puedas desarrollar tus proyectos y llegues al mercado.

    Lista de las mejores incubadoras y aceleradoras de empresas

    1. Seedrocket. Es la primera aceleradora de base tecnológica creada en España. Desde 2008, ha contribuido al nacimiento, crecimiento y consolidación de más de 400 startups innovadoras en el panorama español, con nombres tan famosos como Chicfy, Habitissimo, Escapada Rural, Deporvillage y Uvinum. Este acelerador de empresas cuenta con un espacio de coworking en el que podrás compartir experiencias con otros emprendedores, aprovechar sinergias y establecer contactos valiosos para tu negocio. Por supuesto, también podrás disponer de la ayuda de los mentores cuando necesites orientación.
    2. Impact Accelerator. Esta incubadora y aceleradora de IEBS-Digitalent apoya proyectos de diferentes países, entre ellos España. Ha acelerado 154 startups, entre las cuales se encuentran nombres tan famosos como Sensei y Parquery. Afirma que cada empresa recibe una media de más de 1 millón de euros tras pasar por su proceso de aceleración, capital más que suficiente para llevar adelante sus proyectos. Actualmente cuenta con tres programas, uno dirigido a la robótica, otro enfocado en los coches conectados y un tercero dedicado al crecimiento empresarial que brinda un programa de aceleración de tres meses, 100 000 euros de capital libre, la opción de recibir inversión privada de uno de sus socios inversores, así como formación y mentoría.
    3. Lanzadera. Esta incubadora y aceleradora de empresas acepta todo tipo de proyectos, no solo aquellos con un enfoque tecnológico. De hecho, ha acelerado a más de 1 000 startups, las cuales han conseguido 700 millones de euros en inversión. Este proyecto facilita las condiciones necesarias para que los emprendedores puedan poner en marcha negocios eficientes, implantando un modelo empresarial sólido. Como resultado, se ha convertido en un gran ecosis­tema empresarial en España, contando además con el vehículo de inversión Angels para abarcar las fases de creación y desarrollo de una empresa.
    4. Intercom. Empresas como Infojobs, Softonic y Niumba han crecido con la ayuda de la que podría calificarse como una de las mejores incubadoras de España. Fundado en 1995, el Grupo Intercom cuenta con una amplia experiencia ayudando a los emprendedores, aunque se ha especializado en el lanzamiento de negocios en Internet y en “venture builder”. Durante todo ese tiempo, ha acompañado a más de 50 emprendedores que han sacado adelante sus proyectos de negocio, llamando la atención de gigantes como Amazon y Tripadvisor.
    5. Ship2B. Es uno de los mejores aceleradores de startups que operan en el ámbito social. De hecho, apuesta por proyectos innovadores que tengan un impacto social y/o medioambiental positivo. Esta incubadora ofrece procesos personalizados de aceleración, relaciones con grandes empresas y acceso a financiación. Ya ha acelerado casi 200 startups y conseguido más de 85 millones de euros en financiación, pues también se encarga de canalizar el capital hacia esas nuevas empresas a través de su red de inversión y fondos de venture philanthropy.

    En sentido general, las mejores aceleradoras e incubadoras no solo ayudan a los emprendedores a definir y validar su idea de negocio, sino que también les brindan acceso a inversores y una valiosa red de contactos. Además, proporcionan apoyo técnico y comercial, facilitan los medios que los emprendedores necesitan y les garantizan una formación y asesoramiento personalizado para que sus proyectos despeguen con éxito.

    Categoría: Nuevos Negocios
    Elaborar un plan de carrera profesional

     

    El talento es el ingrediente más indispensable para tener éxito, pero el éxito también depende de cómo se gestiona ese talento”, escribió Allan Schweyer, especialista en Recursos Humanos. La fuerza de una empresa proviene de sus empleados, por lo que, si tienes trabajadores a tu cargo, debes asegurarte de que se encuentran motivados y comprometidos.

    De hecho, los incentivos económicos no son el único camino para retener el talento. Hoy en día, los profesionales también aprecian otro tipo de beneficios, como una mejor conciliación familiar o la posibilidad de desarrollarse profesionalmente a largo plazo. Por esa razón, el plan de carrera es una excelente herramienta para encauzar tu negocio y motivar a tus empleados, mostrándoles que te preocupa su formación y que estás comprometido con su crecimiento profesional.

    Un informe realizado por PwC reveló que el 65 % de los trabajadores considera que la formación profesional es tanto responsabilidad suya como de la empresa y el 83% se mostró dispuesto a aprender nuevas capacidades o incluso reciclarse por completo, lo cual desvela que cuando se les ofrece la oportunidad, los trabajadores están dispuestos a seguir formándose en el seno de la organización. 

    ¿Qué es un plan de carrera profesional?

    El plan de carrera es un proceso mediante el cual se establecen metas profesionales y se identifican tanto los pasos a dar como los recursos que se deben destinar para alcanzarlas. En el caso de las pequeñas y medianas empresas (pymes), el plan de carrera se pacta con cada uno de los trabajadores, teniendo en cuenta sus objetivos e intereses, así como su trayectoria laboral y competencias profesionales.

    Esa “hoja de ruta” no solo contempla las necesidades formativas de los trabajadores, sino también los objetivos de negocio de la empresa y las características del sector donde opera. En la práctica, hacer un plan de carrera te servirá para identificar el desarrollo que cada empleado puede tener dentro de tu empresa y satisfacer sus aspiraciones profesionales, así como para gestionar de manera más transparente y eficaz tu negocio. 

    Los beneficios de contar con un plan de carrera en tu negocio

    • Armoniza las estrategias de la empresa con los objetivos del personal. El plan de carrera es un instrumento eficaz para potenciar el crecimiento del negocio, a través de la formación y capacitación de sus trabajadores, ayudándoles a avanzar en su carrera profesional y brindándoles estabilidad. Es una estrategia con la que todos ganan, pues esa profesionalización repercute positivamente en los resultados de la empresa. 
    • Aumenta la motivación y el nivel de compromiso de los empleados con la empresa. El plan de carrera proporciona a los trabajadores nuevos retos y responsabilidades que les permitan seguir creciendo profesionalmente, lo cual suele aumentar su motivación y fomenta el vínculo con la empresa, incrementando su lealtad y sentido de pertenencia.
    • Retiene el talento humano y reduce la tasa de rotación de la plantilla. Un plan de carrera proporciona una vía clara de ascenso laboral y ofrece cierta seguridad dentro de la empresa. Si los empleados saben que tienen oportunidades de crecer dentro de la organización, no necesitarán buscarlas fuera, de manera que disminuye la rotación laboral y se retiene el talento, lo cual suele implicar un ahorro de costes, tiempo y esfuerzo para la empresa.
    • Mejora la marca empleadora. Una empresa que se preocupa por el desarrollo profesional de su plantilla y mejora sus condiciones laborales comienza a ser percibida como un lugar de trabajo atractivo. Una cultura corporativa que premia el esfuerzo y la dedicación potencia la marca empleadora y aumenta el reconocimiento a nivel social de la empresa, lo cual atraerá a nuevos talentos y le permitirá diferenciarse de la competencia.
    • Aumenta la productividad. Unos empleados más motivados y satisfechos estarán más comprometidos con la empresa y trabajarán mejor. Es probable que dejen de ver sus tareas como obligaciones y comiencen a percibirlas como pequeños pasos en su carrera profesional, lo cual se terminará reflejando en un mejor clima laboral y un aumento de la productividad. Por tanto, no es casual que los programas de capacitación y formación puedan generar un 218 % más de ingresos por empleado para las empresas. Eso significa que los planes de carrera profesional tienen un excelente retorno de la inversión.

    ¿Cómo hacer un plan de carrera, paso a paso?

    1. Determina las necesidades futuras de tu negocio

    Para elaborar un plan de carrera profesional, debes planificar tu plantilla, considerando el número de empleados actuales y sus cargos. No olvides detalles como el porcentaje de rotación, la tasa de abandono y las jubilaciones. Por ejemplo, si sabes que el encargado de un área se jubilará dentro de cinco años, tendrás que cubrir su puesto, por lo que es recomendable que vayas formando a alguien para que ocupe su lugar.

    Comienza evaluando el talento con el que ya cuentas dentro de tu empresa. Es importante que conozcas las fortalezas y debilidades de los trabajadores para determinar en qué áreas necesitan mejorar, así como sus aspiraciones dentro de la empresa. De esta manera, podrás identificar a los profesionales más capaces y comprometidos, que puedan acceder a puestos de mayor responsabilidad, para que aporten un valor añadido a la organización.

    2. Identifica las competencias necesarias para cada puesto

    Cada puesto de tu empresa tiene un perfil por competencias. Por ejemplo, un comercial debe tener buenas habilidades comunicativas, ser empático, tener iniciativa, saber negociar y llegar a acuerdos. Conocer las competencias de cada puesto te permitirá encontrar a la persona más adecuada para cubrirlo. Puedes comenzar creando un perfil individual de cada uno de tus empleados con estos datos:

    • Nombre del empleado
    • Edad
    • Formación académica
    • Puesto que desempeña
    • Antigüedad en la empresa
    • Puntos fuertes y principales competencias
    • Puntos a mejorar que influyen negativamente en su trabajo
    • Necesidades de capacitación
    • Evaluación de desempeño
    • Posibles puestos a ocupar 

    3. Diseña un posible mapa de carrera

    Con el organigrama en una mano y las descripciones de los puestos de trabajo en otra, puedes diseñar los vínculos entre los diferentes puestos en tu empresa. El objetivo es crear un mapa de carrera que sea transparente, en el que resumas las demandas de cada puesto y el camino a seguir para llegar hasta ellos.

    Así tus empleados tendrán claro, desde el primer momento, cuáles son sus posibilidades de crecimiento dentro de la empresa y qué pasos necesitan dar para ascender y alcanzar las metas profesionales que se han propuesto. Esa transparencia habla bien a favor de la organización y motiva a la plantilla a esforzarse.

    4. Planifica la formación

    En esta fase debes determinar qué tipo de formación necesita cada uno de los empleados para que puedan ascender en tu empresa. Es una buena idea partir de las evaluaciones de desempeño, pues te ayudarán a comprender cuáles son las capacidades y potencialidades de los trabajadores, así como sus puntos débiles y áreas a reforzar. De hecho, debes asegurarte de que la formación sea lo suficientemente desafiante como para motivar a los empleados a aprender algo nuevo y salir de su zona de confort.

    Al mismo tiempo, no pierdas de vista las necesidades de tu empresa, ya que son vitales a la hora de fijar las metas formativas a cumplir en el plan de carrera profesional. Obviamente, también es importante mantener una comunicación fluida con la plantilla y las personas que ocupan puestos directivos, ya que toda la empresa debe conocer las acciones formativas.

    Puedes aprovechar tanto la formación bonificada y los programas de capacitación como la experiencia de otros trabajadores que pueden formar a los empleados más jóvenes. Incluso, puedes hacer rotación de puestos de trabajo para que los empleados vayan conociendo las diferentes áreas de la empresa y se formen una imagen más global de su funcionamiento. Sea cual sea la acción formativa que elijas, asegúrate de que siga un plan bien estructurado, que prevea la posibilidad de que el trabajador asuma puestos intermedios.

    5. Elabora un cronograma de aplicación

    Un plan de carrera profesional sin fechas límite tiene grandes probabilidades de convertirse en papel mojado. Es fundamental que, junto a tus empleados, estiméis un tiempo prudencial para cumplir cada uno de los objetivos. Lo ideal es moverse en diferentes marcos temporales: corto plazo (3 a 6 meses), medio plazo (1 a 2 años) y largo plazo (más de 3 años), los cuales se deben ajustar a las necesidades de tu empresa y la plantilla.

    En cualquier caso, recuerda que los empleados necesitan tener tiempo suficiente para aprender cosas nuevas sin que ello afecte a su desempeño en otras áreas, no solo en la laboral sino también en la esfera familiar. Por esa razón, es recomendable dividir el plan de carrera profesional en objetivos más pequeños, cada uno con fechas límite razonables.

    6. Evalúa y actualiza el plan de carrera

    El progreso del plan de carrera profesional se debe medir y revisar periódicamente, por lo que es importante incluir plazos de evaluación. Así, siempre sabrás en qué punto del camino os encontráis y si es necesario introducir correcciones. El proceso de evaluación y control del plan de carrera profesional suele ser más sencillo si fijas metas anuales y las compruebas al final de cada año, pero también puedes realizar evaluaciones trimestrales o semestrales.

    Es conveniente evaluar las competencias y habilidades que van adquiriendo los empleados, poniéndolas a prueba en la práctica, si su rol dentro de la empresa lo permite como parte de su trabajo. Por supuesto, también es fundamental medir su nivel de satisfacción con la formación, para ir ajustando el plan de carrera a sus necesidades y expectativas.

    En todo caso, recuerda que el plan de carrera profesional no es un documento estático, sino un proyecto en continua evolución que debes mantener siempre actualizado. Así, los empleados podrán avanzar en su carrera profesional y tu empresa podrá responder a los continuos cambios que se producen en el mercado y la sociedad.

    Plan de carrera profesional, ejemplo en el sector turístico

    Marriott International es un buen ejemplo de un plan de carrera profesional. A pesar de operar en un sector que se caracteriza por la elevada rotación de su personal, el grupo hotelero puede presumir de tener uno de los índices más bajos de rotación de personal (18%) y haber sido catalogada como una de las 100 mejores empresas donde trabajar.

    Esta cadena hotelera cuenta con un sólido programa de capacitación y desarrollo de los empleados, que se pone en marcha desde el mismo momento en que contrata a una persona. Cada programa sigue trayectorias diferentes para formar a los empleados en las áreas que más les interesen y que necesite la empresa.

    Marriot prioriza las promociones internas, brindando a cada empleado la oportunidad de avanzar tan lejos como se lo permitan sus habilidades y capacidades. De hecho, la empresa afirma que el 50 % de sus directivos actuales han sido promovidos desde dentro. Así, el plan de carrera les ayuda a construir un liderazgo sólido, perpetuar una cultura organizacional que fomenta el bienestar de los empleados y los alinea con los objetivos de negocio, además de brindarles una ventaja competitiva en el sector.

    Por último, recuerda que la formación suele ser mucho más eficaz cuando se realiza de forma estructurada y reflexiva. Contar con un plan de carrera profesional sólido demostrará a la plantilla que la empresa está dispuesta a apoyar su crecimiento, pero también te permitirá formarte una idea general sobre su progreso y sabrás lo que puedes esperar de cada uno de ellos durante un período de tiempo determinado. Esa transparencia contribuirá a crear un ambiente de trabajo más positivo, planificar proyectos futuros con mayor precisión y diseñar mejores estrategias de reclutamiento que hagan crecer tanto al negocio como a sus trabajadores.


    Categoría: RRHH
    como hacer el cierre contable de tu empresa

    El cierre contable es uno de los procesos más importantes en la contabilidad de una empresa. Revisar y cuadrar las cuentas te permitirá determinar con exactitud si tu negocio ha generado ganancias o pérdidas durante el ejercicio. También podrás cuantificar con precisión los resultados de tu actividad empresarial para tener una panorámica general de su funcionamiento a lo largo del año. Por tanto, no solo es una herramienta valiosa para comprobar la eficacia de la actividad, sino también para tomar decisiones estratégicas de cara al próximo año.

    ¿Qué es el cierre contable?

    El cierre contable es un procedimiento mediante el cual se cuadran y finalizan las cuentas anuales de una empresa dentro de un ejercicio contable, que normalmente implica un periodo de doce meses y se suele asociar al año natural, desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre, haciendo coincidir el fin del año fiscal con el final del año natural.

    No obstante, en algunos casos el ejercicio puede ser más corto de lo habitual, ya que depende de factores como el momento en que se creó la empresa o la fecha de su disolución, aunque en ningún caso puede superar los 12 meses.

    Generalmente, se hace coincidir el año natural con el ciclo económico del negocio, tomándolos como periodo de referencia para comparar la información fiscal, contable y económica, pero las empresas tienen libertad para fijar el periodo de 12 meses naturales que mejor se ajuste a las características de su actividad. Por esa razón, en sectores como la agricultura, el vacacional o la educación se suelen elegir otras fechas para realizar el cierre contable, las cuales reflejan mejor el ciclo natural de la actividad.

    En cualquier caso, independientemente del periodo que elijas para realizar el cierre contable, debes saber que tienes un plazo de seis meses para trasladar esa información a Hacienda, puesto que se trata de la base sobre la que se calculan las obligaciones fiscales correspondientes.

    La importancia del cierre contable para las empresas

    • Conocer los resultados del ejercicio. El cierre contable es muy útil para visualizar y valorar los resultados que ha obtenido tu negocio a lo largo del año. Los valores finales de las cuentas, operaciones e inversiones revelan los niveles de rentabilidad de la actividad y la efectividad en la gestión del capital, brindando un panorama más claro del rendimiento en general.
    • Comprobar la fiabilidad del proceso contable. El cierre contable, junto al balance de comprobación, implican un proceso de evaluación de los registros y conciliaciones, así como la revisión de las facturas y la documentación tributaria, por lo que te permitirá detectar y corregir posibles errores para asegurarte de que la información contable de tu empresa es precisa y fiable.
    • Precisar los cambios en el patrimonio neto de la empresa. Para realizar el cierre contable es necesario analizar los bienes con los que cuenta la empresa, desde los vehículos y locales hasta el mobiliario o la maquinaria. Por consiguiente, es una herramienta particularmente útil para determinar la pérdida de valor de dichos activos y estimar su futura depreciación, así como para tomar decisiones más informadas sobre la necesidad de realizar nuevas inversiones o solicitar líneas de crédito.
    • Resumir la dinámica de los gastos. En el cierre contable de una empresa se desglosan todos los gastos en los que ha incurrido, por lo que brinda información detallada sobre la evolución de cada uno y el capital que demandan. Así, también podrás estimar los costos operativos para el próximo ejercicio y aplicar cambios para reducirlos si es necesario.
    • Auditar el inventario y su gestión. Para realizar el cierre contable, es necesario analizar el inventario de existencias, por lo que aporta información actualizada sobre su valor contable y los gastos que genera su gestión. Así, podrás formarte una idea más específica sobre esta área de tu negocio y su eficiencia para que puedas proyectar estrategias de gestión más adecuadas que te permitan ahorrar.
    • Dotar a la empresa de provisiones. El cierre contable no solo sirve para analizar el ejercicio que acaba de terminar, sino también para proyectarse al futuro y garantizar la estabilidad del negocio. Te permite determinar con mayor precisión el monto que debes asignar a las provisiones para cubrirte las espaldas en caso de emergencias, riesgos y gastos inesperados.
    • Reflejar la evolución histórica de la empresa. El cierre contable no solo es una obligación fiscal, sino que también sirve para dar seguimiento a la evolución del negocio. Sus resultados son indicadores fiables para que puedas comparar el rendimiento de la actividad a lo largo de los años e introducir los cambios que sean necesarios para corregir su curso.

    Como resultado, el cierre contable te permitirá comenzar el nuevo ejercicio con una visión más clara del funcionamiento de tu negocio. Aporta la base organizativa contable para la toma de decisiones, ayudándote a evitar posibles riesgos para su continuidad y planificar estrategias más eficientes que fomenten su crecimiento.

    Cierre contable paso a paso

    Antes de comenzar el cierre contable de la empresa, hay que cuadrar la contabilidad. Por tanto, tendrás que comprobar que los datos coincidan con lo que reflejan los libros contables de tu negocio y realizar los ajustes necesarios para seguir adelante con el asiento de cierre contable. 

    1. Hacer el balance de comprobación de sumas y saldos. Al comprobar la suma del debe y el haber de las diferentes cuentas y el saldo correspondiente, podrás conciliar el libro mayor con la estructura económica y financiera de la empresa. Esta operación también permite detectar posibles errores en los mayores contables de alguna cuenta del libro diario.
    2. Comprobar el plan general contable. Verifica que no hay errores en la contabilidad de los siguientes grupos o cuentas: Financiación básica, Activo no corriente, Existencias, Acreedores y deudores por operaciones comerciales, Cuentas financieras, Compras y gastos, Ventas e ingresos y Gastos e ingresos imputados al patrimonio neto.
    3. Revisar el recuento de existencias. Tendrás que restar las existencias no consumidas de las compras realizadas a lo largo del año, como las mercancías y las materias primas que se utilizan para fabricar productos. Esa cifra debe cuadrar con el número de existencias que tienes en la actualidad. De hecho, una variación de existencias afectará al resultado de la empresa, originando un ingreso o gasto.
    4. Reclasificar deudas y créditos. Debes reclasificar las obligaciones pendientes del año contable y expresarlas como deudas a corto plazo, según la cuantía a pagar en el ejercicio siguiente. Lo mismo se aplica a los créditos a cobrar de manera total o parcial durante el próximo ejercicio contable.
    5. Aplicar los ajustes contables por periodificación. Según el principio de devengo, todos los gastos e ingresos no se tienen en cuenta para realizar el cierre contable, por lo que debes realizar un ajuste en las cuentas. Los gastos que se anticipan para el año próximo o los pagos por adelantado de clientes no se pueden incluir en el ejercicio de ese año.
    6. Regularizar el asiento de pérdidas y ganancias. En este paso del cierre contable debes regularizar las cuentas de pérdidas y ganancias, analizando la diferencia entre ingresos y gastos. También debes regularizar las cuentas de patrimonio neto, el resultado de los gastos imputados al patrimonio neto y los ingresos imputados al patrimonio neto.
    7. Realizar el asiento de amortización del inmovilizado material. Para realizar el cierre contable de la empresa, también debes tener en cuenta el precio, estado y valor de compra del inmovilizado material, aplicando los coeficientes de amortización correspondientes.
    8. Cerrar el libro de inventarios y las cuentas anuales. En este libro debe quedar reflejado el balance inicial al comienzo del ejercicio, los balances de comprobación de sumas y saldos, el inventario de cierre y las cuentas anuales.
    9. Asiento de regularización. Para terminar el cierre contable de la empresa, debes calcular la diferencia entre ingresos y gastos durante el año. Así, sabrás si se han generado pérdidas o ganancias. Luego tendrás que aplicar la cuota de impuesto de sociedades que corresponda, contrastándola con los pagos a cuenta y retenciones durante el ejercicio. Además, debes volver a calcular el asiento de regularización, incluyendo el gasto en impuesto de sociedades.
    10. Asiento de cierre. El último paso en el cierre contable del ejercicio consiste en saldar todas las cuentas abiertas. Tendrás que cargar las que tengan saldo acreedor y abonar las que tengan saldo deudor. A partir de este momento se dejan de registrar las operaciones de este periodo.

    Por último, recuerda que si retrasas el cierre del ejercicio, te expones a que los saldos bancarios o de acreedores y deudores alteren tu balance. Además, no podrás conocer la situación real de tu empresa, lo cual podría llevarte a tomar malas decisiones que pongan en riesgo su continuidad.

    Por otra parte, no depositar las cuentas anuales dentro del plazo de tiempo establecido te impide inscribir cualquier tipo de documento en el Registro Mercantil e implicará una sanción económica, cuya cuantía dependerá de la dimensión de la empresa, el importe total de las partidas del Activo y las ventas del último ejercicio declarado a Hacienda.

    Categoría: Contabilidad
    Seguridad Comunicación segura mediante certificado del servidor SSL y el acceso a la información protegida y se almacenada cifrada. Su IP de acceso 217.217.161.174