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modelo 220

Las empresas que operan en España deben cumplir una serie de obligaciones con la Agencia Tributaria, entre las que se encuentra el pago del Impuesto sobre Sociedades. Para estar al día con este tributo no solo debes tener en orden las cuentas de tu empresa, sino que también necesitas conocer los procedimientos a seguir, respetar los plazos y presentar los modelos adecuados.

¿Cuál es el modelo 220 de la AEAT?

El modelo 220 se utiliza para presentar la declaración-liquidación del Impuesto sobre Sociedades de las empresas que se han acogido al régimen de tributación de los grupos de sociedades. Es importante que no lo confundas con los modelos 200 y 202, que también se utilizan para liquidar el Impuesto de Sociedades.

El modelo 200 tiene carácter general y se usa para presentar el Impuesto de Sociedades. Todas las empresas, personas jurídicas y entidades no jurídicas como fondos de inversión o capital de riesgo, deben presentarlo anualmente, aunque no hayan tenido actividad o rentas durante el ejercicio.

En cambio, el modelo 202 solo se usa cuando la empresa fracciona el pago del Impuesto sobre Sociedades. Este modelo se presenta tres veces al año, aunque no todas las empresas pueden acogerse al pago fraccionado, ya que deben cumplir ciertos requisitos relacionados con el importe neto de su cifra de negocio.

¿Quién está obligado a presentar el modelo 220 y para qué sirve?

Los grupos de sociedades que tributen en el régimen de consolidación fiscal están obligados a presentar el modelo 220. También es obligatorio para “los grupos de sociedades cooperativas a que hace referencia el Real Decreto 1345/1992”, como señala la propia Agencia Tributaria.

La consolidación fiscal, de carácter opcional, es un Régimen Especial en el Impuesto sobre Sociedades. Permite que diferentes entidades mercantiles sean consideradas como un único sujeto pasivo de cara a sus obligaciones tributarias. Por tanto, solo las empresas que ostenten el control de otra o varias sociedades, ya sea de forma directa o indirecta, deben presentar el modelo 220.

En sentido general, se hace referencia a un grupo de entidades cuando existe una sociedad dominante que posee la mayor parte de los derechos al voto y tiene capacidad para nombrar o destituir a los miembros del órgano de administración de las otras empresas.

El objetivo de este régimen y, por consiguiente, del modelo 220 de la AEAT es que varias empresas tributen de manera conjunta como una sola sociedad para que puedan compensar las pérdidas entre las distintas entidades y reduzcan el coste financiero de las retenciones en cualquier pago de intereses o cánones. No obstante, los requisitos para aplicar las deducciones y bonificaciones también se aplican a todo el grupo.

¿Cuándo hay que presentar el modelo 220?

El plazo de presentación del modelo 220 se extiende durante los 25 días naturales posteriores a los 6 meses después de terminar el periodo impositivo de la empresa representante del grupo. Por ejemplo, si el ejercicio económico de la entidad dominante coincide con el año natural, tendrá que presentar el modelo 220 entre los días 1 y 25 de julio del año siguiente. No obstante, si el resultado del modelo 220 es a ingresar y la sociedad opta por la domiciliación bancaria, el plazo de presentación se acorta, finalizando 5 días antes del general.

¿Cómo se presenta el modelo 220?

El modelo 220 solo se puede presentar telemáticamente a través de Internet, utilizando el sistema de identificación y autentificación basado en el certificado electrónico reconocido por la AEAT. En la propia Agencia Tributaria podrás encontrar las instrucciones del modelo 220 para cumplimentarlo de manera adecuada.

Tanto los obligados tributarios como sus representantes legales o los representantes voluntarios, con poderes o facultades para presentar electrónicamente la información contable de la empresa, pueden realizar la presentación telemática del modelo 220 en la AEAT.

Cabe aclarar que, si el resultado del modelo es a ingresar y no eliges la domiciliación bancaria, tendrás que realizar el ingreso en una sucursal de una entidad colaboradora y usar el Número de Referencia Completo (NRC) que aparece en el justificante de pago para presentar el modelo 220. En cambio, si el resultado es negativo o te decantas por la domiciliación bancaria, podrás acceder directamente al trámite en la Sede Electrónica de la Agencia Tributaria.

Categoría: Contabilidad
Incoterms

Antes de abrirse al comercio exterior, las pymes necesitan atar muchos cabos sueltos, sobre todo en lo que respecta al envío de mercancías. ¿En qué momento dejas de ser responsable de esos productos? ¿Hasta dónde debes costear su envío? ¿Quién paga las tasas aduaneras y se encarga del papeleo? Los Incoterms responden a todas esas preguntas, convirtiéndose en un aspecto clave de las negociaciones comerciales.

¿Qué son los Incoterms?

La palabra Incoterms se refiere a International Comercial Terms (términos comerciales internacionales), por lo que se trata de una serie de obligaciones y responsabilidades del comprador y vendedor, definidas por la Cámara de Comercio Internacional y aceptadas por el mercado mundial, que se suelen incorporar en los contratos de venta.

Son un conjunto de reglas que resumen los términos más habituales por los que se rigen las transacciones comerciales a nivel internacional, reflejando las  prácticas más comunes en el transporte de mercancías entre los países.

¿Para qué sirven los Incoterms exactamente?

Los Incoterms son cláusulas estandarizadas que sirven para reducir la incertidumbre en las transacciones comerciales entre diferentes países y evitar posibles litigios, pues distribuyen de manera clara las funciones y responsabilidades a lo largo del proceso de exportación e importación.

Cuando se crearon, uno de sus principales objetivos era simplificar los contratos comerciales, que solían ser muy largos y minuciosos, ya que debían reflejar punto por punto cada uno de los términos y condiciones. El uso de los Incoterms, cuyas siglas tenían un significado conocido por las partes contratantes, aclaraba los acuerdos y responsabilidades, reduciendo el papeleo y los malentendidos.

En la actualidad, los Incoterms regulan el comercio internacional asegurándose de:

1.     Distribuir los gastos logísticos y aduaneros entre vendedor y comprador, de manera que cada uno sepa hasta qué momento y lugar debe pagar los costes derivados del contrato de compraventa que ha firmado.

2.     Especificar quiénes deben encargarse del transporte internacional y nacional de la mercancía, así como de su embalaje, marcado, carga y descarga para que el envío fluya de la manera más rápida posible y afronte menos contratiempos.

3.     Determinar cuándo el vendedor transfiere los riesgos de pérdida, deterioro o hurto de las mercancías al comprador, de forma que cada empresa pueda tomar las medidas necesarias para minimizar sus pérdidas económicas.

4.     Establecer quién debe obtener los documentos para la importación y exportación de las mercancías, incluyendo los trámites aduaneros, para evitar retrasos o sobrecostes debido a la falta de documentación.

5.     Especificar el lugar de entrega de la mercancía, señalando el lugar exacto donde el vendedor debe depositar los productos y el comprador recogerlos, eliminando posibles malentendidos.

¿Cuándo se comenzaron a usar los Incoterms?

Tras la Primera Guerra Mundial, un grupo de comerciantes e industriales se reunieron para determinar un marco común que facilitara el comercio internacional. En 1919, fundaron la Cámara de Comercio Internacional (CCI), que se encargaría de resolver los problemas en materia de contratación internacional.

Después de algunos años, la CCI se planteó redactar unos términos comerciales generales que sirvieran para evitar malentendidos y simplificaran los acuerdos comerciales. Tras estudiar diferentes países, en 1936 crearon los primeros Incoterms, inspirados en el Código escandinavo de compraventa y los American Foreign Trade Definitions.

En aquel momento, los Incoterms solo incluían 6 términos de uso común, pero poco a poco se fueron enriqueciendo para adaptarse a las transformaciones que se producían en el comercio internacional. El uso de nuevos medios de transporte, por ejemplo, condujo a la inclusión de nuevos términos para regular el transporte de mercancías por ferrocarril y carretera.

Más adelante se incorporaron otros Incoterms para el transporte aéreo y dar respuesta a los cambios en los tipos de contratos de compraventa internacional y las formas en las que se realiza el desaduanamiento de las mercancías. De hecho, las diferentes revisiones de la CCI pretenden garantizar que los Incoterms mantengan su actualidad, adaptándose a las necesidades cambiantes del comercio internacional.

Por esa razón, los Incoterms ya han pasado por 8 revisiones, la última de las cuales fue publicada en 2020. Aunque, inicialmente, solo se aplicaron en 13 países, en la actualidad estas reglas se usan en más de 140 países, por lo que, de cierta forma, reflejan el desarrollo de la economía y el comercio global.

Clasificación de los Incoterms: 4 grupos y 11 tipos

La Cámara de Comercio Internacional clasifica los Incoterms en cuatro categorías, considerando el sitio donde se realiza la entrega de las mercancías y la repartición de las responsabilidades entre el vendedor y el comprador:

Grupo E: Entrega directa a la salida

EXW: Entrega en fábrica (lugar acordado). El vendedor entrega la mercancía en sus instalaciones o en aquellas que haya designado. Por tanto, no tiene la obligación de cargar la mercancía en el vehículo que venga a recogerla ni tendrá que despacharla para la exportación, reduciendo al mínimo sus responsabilidades. Estas tareas corren a cargo del comprador, quien también asume todo el riesgo desde ese punto hasta el destino.

Grupo F: Sin pago del transporte principal

FCA: Franco transportista (lugar acordado). El vendedor entrega la mercancía al transportista o la persona designada por el comprador en el lugar acordado. Si el intercambio se produce en las instalaciones del vendedor, la mercancía se entrega con su carga en el medio de transporte del comprador. Si es otro sitio, la mercancía se entrega cuando está preparada para la descarga sobre el medio de transporte del vendedor en el punto acordado. El vendedor debe despachar la mercancía para exportación, pero el despacho de la mercancía de importación, el pago de los derechos de importación y los trámites aduaneros de importación corren a cargo del comprador.

FAS: Franco al costado del buque (puerto de carga acordado). El vendedor entrega la mercancía colocándola al costado del buque en el muelle del puerto de embarque convenido. Por tanto, asume todos los gastos hasta la entrega, incluidos los trámites aduaneros de exportación. El comprador se encarga de la estiba y flete de la mercancía, así como de los gastos hasta que se entrega en el destino, incluido el despacho de importación y el seguro.

FOB: Franco a bordo (puerto de carga acordado). El vendedor deja la mercancía a bordo del buque en el puerto de embarque acordado. Por consiguiente, asume todos los riesgos hasta que los productos están a bordo, corriendo también con los gastos de origen y de despacho de exportación. En cambio, el comprador asume los costes del flete, descarga, trámites de importación, entrega en destino y seguro.

Grupo C: Con pago del transporte principal

CFR: Coste y flete (puerto de destino acordado). El vendedor asume los gastos en origen y el flete para llevar la mercancía hasta el puerto de destino acordado, responsabilizándose, además, por el despacho de exportación y los costes de descarga. Por consiguiente, el comprador solo se encarga de los trámites de importación y el transporte interno de la mercancía hasta el destino final.

CIF: Coste, seguro, flete (puerto de destino acordado). El vendedor corre con todos los gastos hasta que la mercancía llega al puerto de destino, además de asumir el seguro desde el origen hasta el puerto. El comprador, en cambio, asume los gastos y los riesgos a partir del momento en que recoge la mercancía en el puerto.

CPT: Transporte pagado hasta (lugar de destino acordado). El vendedor asume todos los gastos hasta que deja la mercancía en el lugar acordado con el vendedor, de manera que corre con los gastos de origen, despacho de exportación, pago del transporte principal y gastos de destino como el transporte interno. El comprador, por su parte, se encarga de los trámites de importación y el seguro, si lo contrata.

CIP: Transporte y seguros pagados hasta (lugar de destino acordado). El vendedor asume los gastos de la entrega de los productos en el destino acordado, mientras que el comprador se ocupa de los trámites de importación y el seguro, que en este caso es obligatorio.

Grupo D: Entrega directa en el punto de llegada

DAT: Entrega en terminal. El vendedor entrega la mercancía descargada en la terminal de destino convenida. Por tanto, asume los gastos de origen, el flete y el transporte interior. En caso de contratar el seguro, también correría a su cargo. El comprador, por consiguiente, solo asume el despacho de importación y los gastos de descarga.

DAP: Entrega en lugar. El vendedor lleva la mercancía hasta el lugar acordado con el comprador, por lo que corre con todos los gastos de origen y aquellos asociados a la carga y descarga, así como de los medios de transporte empleados.

DDP: Entregado con derechos pagados (lugar de destino acordado). El vendedor se encargará de entregar la mercancía en el lugar de destino acordado, asumiendo todos los gastos, desde el embalaje de la mercancía y su verificación en el almacén hasta que los productos lleguen a su destino final, incluyendo los despachos de importación y exportación, flete y seguro, si se contrata. Por tanto, el comprador solo se encarga de recibir la mercancía y descargarla.

¿Es obligatorio usar los Incoterms?

Cuando se redacta un contrato internacional, es importante hacer referencia a la forma en que se entregará la mercancía, pues eso delimitará las obligaciones del comprador y el vendedor, así como los derechos, responsabilidades y riesgos de cada uno respecto a los bienes objeto del contrato.

Los Incoterms facilitan esa tarea, pero su uso no es obligatorio en los contratos de compraventa internacionales. Hay que tener en cuenta que los Incoterms no son fuente de derecho, puesto que no emanan de ningún poder u órgano legislativo, además de no estar incluidos en ningún ordenamiento jurídico nacional.

Las partes intervinientes pueden realizar modificaciones a las cláusulas pactadas para adaptarlas mejor a sus necesidades, siempre evitando que esos cambios desvirtúen el sentido del término comercial, pues en caso de litigio, las expresiones ambiguas que se aparten de los Incoterms generarán inseguridad para las partes y, probablemente, alargarán el conflicto, aumentando su coste.

Por esa razón, lo mejor es usar los Incoterms de forma consensuada con la otra parte interviniente. En ese caso, es fundamental reflejarlos correctamente en el contrato, eligiendo el término más adecuado para cada operación e indicando siempre la versión utilizada, ya que los Incoterms suelen editarse cada cierto tiempo y en ocasiones incluyen cambios relevantes.

¿Cómo usar los Incoterms adecuadamente?

Indica en el contrato la revisión que usas. Dado que en el comercio internacional coexisten diferentes revisiones de los Incoterms, es importante que en el contrato de venta indiques el año de las reglas que aplicas, como “Incoterms 2020”, que es la versión más reciente recomendada.

Selecciona la regla que mejor se adapte a las mercancías y medio de transporte. Para elegir el Incoterm más adecuado al tipo de mercancía y medio de transporte, debes conocer el significado de cada regla y su sigla correspondiente. Existen reglas, como la EXW y FCA, que se suelen utilizar al transporte aéreo, por carretera o combinado. Otras, como la FAS y FOB, solo se aplican al envío marítimo y fluvial.

Señala el lugar de entrega con precisión. Lo ideal es que menciones el sitio de entrega convenido en el contrato de venta, ya se trate de un puerto o una fábrica. Considera que en algunos Incoterms el lugar designado no es el mismo que el sitio de entrega, sino el destino hasta donde pagaste el transporte. Para evitar cualquier equívoco que dé pie a reclamaciones, es mejor que indiques el lugar de entrega exacto, como puede ser: “FCA APM Terminals Barcelona, muelle Sud, España, Incoterms 2020”. Cuando proceda, no olvides especificar la fecha máxima de recogida, pues si el comprador la incumple, cualquier daño que sufra la mercancía será responsabilidad suya.

Determina qué ley se aplica. En caso de disputa, es conveniente que ambas partes tengan claro qué ley de comercio exterior se aplicará. Se puede elegir el derecho del país exportador o importador, o eliminar los nacionalismos jurídicos escogiendo un tercer país. Generalmente se recomienda el derecho suizo, pues se trata de un Estado neutro cuyas leyes suelen ser más favorables para el exportador.


Categoría: Internacionalización
Vídeos en tu estrategia de redes sociales

Los vídeos contienen una mezcla casi hipnótica de sonido, imágenes, música y otros elementos atractivos, por lo que no es extraño que este formato audiovisual se haya convertido en un elemento crucial en las diferentes plataformas, tanto para las marcas como para los usuarios.

Su influencia a nivel comercial es enorme: el 80 % de los consumidores han decidido comprar después de ver un vídeo de marca, según Digital Business School. Si, además, tienes en cuenta que el 89,6 % de los usuarios consumen vídeos cortos en redes sociales, deberías plantearte seriamente incluir este formato en tu estrategia social media para hacer crecer tu negocio.

5 ideas para usar los vídeos en tu plan de social media marketing

Si vas a incluir los vídeos en tu estrategia de redes sociales, es importante que determines los objetivos que quieres alcanzar. ¿Qué deben lograr tus vídeos? Quizá, tan solo te propongas crear conciencia de marca o ampliar tu público objetivo. O tal vez tengas objetivos más ambiciosos, como educar a los consumidores o generar conversiones. En cualquier caso, el guion y la creatividad de los vídeos deben diseñarse con la vista puesta en esas metas.

  1. Crea vídeos cortos e instructivos que resuelvan un problema

  2. Una excelente manera para promocionar tu marca consiste en realizar vídeos instructivos cortos atemporales que demuestren cómo tu producto puede resolver un problema concreto de tu audiencia. La marca de helados Ben & Jerry’s realiza vídeos de recetas sencillas que incorporan sus productos para, por ejemplo, preparar batidos veganos. Cuando aportas valor en un formato rápido y accesible, las visualizaciones suelen dispararse. Además, los vídeos instructivos suelen ser atemporales, por lo que no caen en el olvido fácilmente.


  3. Graba vídeos originales con potencial viral

  4. Si quieres crear conciencia de marca o aumentar tu alcance, lo ideal es crear vídeos creativos y originales que llamen la atención de los usuarios en las redes sociales. La marca Blendtec, por ejemplo, fue una de las primeras en lanzar una serie de vídeos originales en los que intentaba mezclar todo tipo de productos en sus licuadoras. De hecho, ha sido una de las campañas de vídeo en redes sociales más exitosas en la historia del marketing, obteniendo más de 280 millones de impresiones de marca e impulsando las ventas de Blendtec. La clave fue la originalidad y la diversión, con un enfoque único e interesante para el público.

  5. Comparte vídeos con testimonios de clientes

  6. La prueba social consiste en ofrecer evidencias al usuario de que su decisión de compra está respaldada por personas como él. De hecho, el consumidor actual valora, cada vez más, las opiniones y experiencias de otros clientes, por lo que puedes incluir en tu estrategia de social media vídeos testimoniales para ayudar a tu público a comprender el valor que aporta tu producto o servicio. Este tipo de contenido, que suele ser generado por los propios usuarios y compartido a través de las redes sociales, es tan eficaz que incluso puede generar ventas directas.

  7. Usa los vídeos como canal de servicio al cliente

  8. Una manera original de incluir los vídeos en la estrategia de redes sociales de tu empresa consiste en usarlos como parte del servicio de atención al cliente. Es una de las estrategias más eficaces para conectar con los clientes actuales y potenciales, actuando al mismo tiempo como publicidad. La óptica Warby Parker realiza vídeos en los que muestra sus productos y responde a las personas que necesitan gafas graduadas. Con este formato podrás posicionarte de manera orgánica en los resultados de búsqueda de las redes sociales, respondiendo a las preguntas de los clientes, y, a la vez, dar a conocer tus productos o servicios.

  9. Atrévete con los vídeos personalizados

  10. Si quieres destacar entre tantos vídeos que existen en la red, debes marcar la diferencia. Los consumidores quieren que los sorprendan y esperan que los contenidos de marca les hagan vivir una experiencia única. Por esa razón, los contenidos personalizados son cada vez más comunes en las estrategias de vídeo marketing. Son vídeos con excelentes tiempos de reproducción que consiguen captar la atención de los usuarios creando una experiencia más impactante y llamativa, que no solo sirve para captar leads, sino también para favorecer el recuerdo de marca.

En resumen, los vídeos son un recurso de marketing increíblemente poderoso, sobre todo para las pymes que tienen productos interesantes y un presupuesto limitado, ya que no demandan una gran inversión, pero su impacto puede ser enorme.

Categoría: Marketing y Ventas
Blance de situación en las pymes

Si quieres que tu negocio prospere, necesitas aplicar correcciones a tiempo, antes de que sea demasiado tarde, llevando la contabilidad de la empresa de la forma correcta. El instrumento contable ideal para analizar el estado de tu pyme, conocer su situación actual y su evolución a lo largo del tiempo es el balance de situación, el cual se debe realizar desde el primer año de la empresa, pues también te ayudará a sentar unas bases económicas sólidas que impulsen el crecimiento del negocio.

¿Qué es el balance de situación? 

El balance de situación es una “instantánea” de la empresa en un momento específico. Se realiza en base a la contabilidad de la empresa, analizando tanto los activos como las deudas y obligaciones, así como el patrimonio neto de la sociedad.

Dado que se trata de una imagen fiel de la situación económica de la empresa, es recomendable realizarlo en diferentes momentos a lo largo del año, sobre todo si tu pyme tiene una gran facturación. Por tanto, se puede hacer referencia a diferentes tipos de balances, según el momento en que se realicen:

  • Balance de situación inicial. Se trata de un balance general que se realiza al inicio del ejercicio para establecer un punto de partida de comparación. En este caso, los saldos se presentan agrupados para facilitar la comparación de los datos.
  • Balance de comprobación. Es un balance intermedio, entre el inicio y fin del ejercicio, para valorar el estado de las cuentas y comprobar el correcto funcionamiento de las operaciones mercantiles, evitando sorpresas al final del ejercicio.
  • Balance de cierre de ejercicio. Este balance de situación se realiza al terminar el año con el objetivo de comprobar el funcionamiento de la empresa a lo largo de ese periodo.

¿Quién debe presentar el balance de situación?

Todas las sociedades mercantiles deben presentar un balance de situación. Las pymes y autónomos pueden presentar un balance abreviado, según indica el artículo 257 de la Ley de Sociedades de Capital, siempre que cumplan dos de estas condiciones durante dos ejercicios seguidos:

  • El total del activo no debe superar los cuatro millones de euros.
  • El importe neto de la cifra anual de negocios no debe ser superior a ocho millones de euros.
  • No tener más de 50 empleados durante el ejercicio.

¿Para qué sirve exactamente el balance de situación?

El balance de situación es una especie de radiografía económica de la empresa, por lo que brinda una imagen real de su estado financiero en un periodo de tiempo determinado. Gracias a esta práctica contable, se puede conocer la capacidad actual del capital y determinar la solvencia del negocio. El balance de situación también permite identificar la naturaleza y valor de los activos, así como el alcance de las obligaciones que ha contraído la empresa.

Este documento muestra si la empresa dispone de excedentes o, al contrario, afronta una falta de fondos e inventario. También revela el grado de morosidad que puede soportar sin exponer al negocio, tanto en términos de deudas contraídas como recibidas.

El balance de situación refleja la liquidez de la que dispone la empresa a corto plazo y la calidad de los pasivos, por lo que permite que la Dirección pueda planificar inteligentemente las inversiones de cara al futuro. Así, los emprendedores podrán evitar que el negocio tenga demasiados pasivos a corto plazo y poca liquidez de los activos, de manera que no caigan en una situación de impago que les genere problemas legales y de reputación ante sus acreedores, proveedores o bancos.

Además, como el balance de situación es un documento público, también permite a los proveedores potenciales o posibles inversores evaluar la solvencia de la organización y el volumen de negocio para determinar su capacidad real para afrontar las deudas o el margen de crecimiento. Un resultado positivo demostraría una buena gestión administrativa de los recursos disponibles, por lo que podría facilitar el acceso al crédito, atraer inversores y agilizar las negociaciones con los proveedores.

¿Cuál es la estructura del balance de situación?

La estructura del balance de situación se divide en tres partes: activo, pasivo y patrimonio neto.

Activo

El activo de una empresa incluye tanto los bienes y títulos de propiedad como las deudas por cobrar. Se reflejan de menor a mayor liquidez, según la facilidad para convertirse en efectivo.

Activo no corriente: Representa todos los bienes, propiedades y derechos de la empresa de difícil conversión en efectivo en el plazo de un año.

  • Inmovilizado material. Son los inmuebles y/o maquinarias a nombre de la empresa.
  • Inmovilizado intangible. Son las patentes, diseños industriales y/o derechos de la empresa.
  • Inmovilizado financiero. Son las inversiones de la empresa a largo plazo.

Activo corriente. Se trata de aquellos bienes de la empresa que se pueden convertir fácilmente y a corto plazo en efectivo. 

  • Existencias. Son las mercancías de venta y materias primas objeto de venta o facturación.
  • Realizable. Son los derechos de cobro a clientes por las ventas realizadas o servicios prestados.
  • Disponible. Es la liquidez de la que dispone la empresa en efectivo o en sus cuentas corrientes.

Pasivo

Incluye las fuentes de financiación de la empresa.

  • Pasivo no corriente. Deudas con vencimiento a largo plazo, superior a un año.
  • Pasivo corriente. Deudas que vencen a corto plazo, en menos de un año.

Patrimonio neto

Es el conjunto de capital propio con el que se financia el funcionamiento de la empresa, que incluye tanto las aportaciones de los socios como las ganancias acumuladas. 

¿Cómo interpretar un balance de situación?

El balance de situación refleja muchos datos, por lo que es mejor fijarse en la información que necesitas para tomar decisiones. Por ejemplo, si eres un emprendedor en busca de nuevos clientes, deberías fijarte en el ratio de liquidez, pero si deseas invertir, tendrías que mirar con lupa el nivel de endeudamiento.

Obviamente, no será igual el balance de una multinacional que el de una micropyme o una empresa que opera a nivel nacional. Y también existen diferencias sectoriales que permiten contextualizar esa información contable. No obstante, en sentido general debes prestar atención a tres aspectos clave:

  1. Relación entre el activo corriente y el pasivo corriente
  2. Para que una empresa no tenga problemas de liquidez a corto plazo, el activo corriente debe ser mayor que el pasivo corriente. Lo ideal sería que el disponible (caja y cuentas corrientes) y el realizable (créditos con clientes y deudores) puedan cubrir el pasivo corriente para evitar que el negocio entre en suspensión de pagos. Debes considerar que, aunque tu empresa tenga existencias, quizá no puedas venderlas con suficiente rapidez para cubrir las deudas a corto plazo.

  3. Volumen del patrimonio neto
  4. En la estructura financiera de la empresa, el patrimonio neto debe tener un peso importante. El total de activo debe ser igual al total del pasivo más el patrimonio neto, ya que la proporción de este último en la estructura financiera marca el nivel de endeudamiento del negocio. En todo caso, debes evitar un patrimonio neto negativo, ya que indicaría que la empresa no puede pagar sus deudas ni siquiera liquidando todo su activo, lo cual la conduciría a un escenario de quiebra y disolución de la sociedad.

  5. Fondo de maniobra
  6. El fondo de maniobra es la parte del activo corriente financiada con recursos de carácter permanente, por lo que permite medir la capacidad de la empresa para seguir funcionando a corto plazo. En el balance de situación podrías encontrar tres escenarios.

  7. Cuando el fondo de maniobra es igual a cero indica que el activo corriente se financia con deudas a corto plazo y el activo no corriente o inmovilizado se financia a largo plazo, lo cual puede generar problemas de liquidez.
  8. Cuando el fondo de maniobra es positivo refleja que existen recursos permanentes o fondos a largo plazo que se pueden destinar a financiar los activos corrientes que necesite tu negocio en su día a día, de manera que cuentas con una estructura financiera sólida.
  9. Cuando el fondo de maniobra es negativo señala un problema grave, ya que la empresa no genera suficiente flujo de caja para pagar sus deudas. Es probable que tengas que endeudarte a corto plazo para financiar el inmovilizado o que, incluso, entres en suspensión de pagos.
  10. En resumen, para afirmar que una empresa goza de buena salud económica, el activo corriente debe ser mayor que el pasivo corriente, lo cual evitará problemas de liquidez a corto plazo. Por otra parte, el patrimonio neto debe oscilar entre un 35 y 50 %, en dependencia del tipo de actividad y sector. Estos detalles del balance de situación te permitirán formarte una idea de la capacidad de tu pyme para seguir adelante.

    Categoría: Contabilidad
    organización Data Driven

    En el mundo actual, los datos se han convertido en un activo valioso para las empresas, prácticamente a la par del talento humano, la maquinaria o el capital. Si se utilizan de manera adecuada, son una fuente de crecimiento empresarial que impulsa la eficiencia y competitividad, pero es necesario aprender a separar el grano de la paja en el momento de su recolección, sacarles provecho con inteligencia y generar una cultura organizacional que sea capaz de usar todo su poder.

    Organizaciones data driven, ¿qué son exactamente?

    Muchas organizaciones ya recopilan y analizan datos con regularidad, elaboran informes y toman decisiones basándose en ellos. Sin embargo, ese nivel de gestión no es suficiente para considerarse una empresa data driven.  

    Una compañía data driven es aquella que “trata culturalmente los datos como un activo estratégico y genera capacidades para usarlos, no solo para tomar las decisiones más importantes, sino también para la acción cotidiana en la primera línea”, según Ishit Vachhrajani, estratega corporativo de AWS.

    Una organización data driven es aquella que usa los datos para optimizar su funcionamiento, adaptando su cultura empresarial a un entorno digitalizado. Son empresas que aplican las últimas tecnologías para analizar la información e implementan un sistema de analítica de datos bien estructurado que les permite dar seguimiento a los principales KPI del negocio. Todo con el objetivo de tomar decisiones óptimas que fomenten el éxito empresarial a largo plazo.

    ¿Cuáles son los beneficios de convertirse en una empresa data driven?

    Potencia la eficiencia. Las empresas data driven suelen ser más eficientes que aquellas que no utilizan inteligentemente los datos, ya que estos permiten medir los procesos, detectar tendencias de mercado e identificar problemas con rapidez para reaccionar en consecuencia. Así, las organizaciones también pueden invertir sus recursos de manera óptima en las áreas clave, lo cual conduce a mejores resultados.

    • Mejora la toma de decisiones. Los datos proporcionan una visión global de los elementos que influyen en el funcionamiento de la organización, un conocimiento que se puede aprovechar para tomar mejores decisiones sobre la asignación de recursos, las estrategias de mercado o los cambios internos. Así, las empresas evitan perder un tiempo precioso y pueden eliminar las actividades que no aportan valor.
    • Profundiza en los clientes. Las organizaciones data driven pueden desarrollar una visión más profunda de las necesidades de sus clientes, lo cual les dará una ventaja a la hora de diseñar sus productos y servicios. Los datos también permiten lanzar campañas de marketing más específicas que respondan a las necesidades de los clientes, generando mayores tasas de adquisición y retención. 
    • Incrementa los ingresos. Con el poder de los datos, las empresas pueden aumentar sus ganancias tomando decisiones más informadas sobre los precios, el desarrollo de productos o las campañas publicitarias. Analizar los datos antes de lanzar un producto o servicio, por ejemplo, las ayudaría a estimar si podrían tener éxito para realizar inversiones más seguras.

    La buena noticia es que el desarrollo empresarial basado en datos no es exclusivo de las grandes empresas. Las pymes también pueden aprovechar estas soluciones para mejorar las experiencias de sus clientes y generar valor a partir de sus operaciones. Existen diferentes vías para convertirse en una organización data driven, pero generalmente todo comienza con un proceso de digitalización que incluya iniciativas de Big Data y Business Analytics para ampliar la capacidad de recopilación y análisis de los datos.

    Por supuesto, a lo largo del proceso las empresas tendrán que enfrentar varios desafíos, desde la cantidad y calidad de los datos que gestionan hasta las restricciones de tiempo y presupuesto, pero generalmente el mayor obstáculo no es técnico sino la resistencia al cambio. Por tanto, si quieres aprovechar el potencial de los datos en tu negocio, debes asegurarte de desarrollar la cultura adecuada, de manera que las habilidades de análisis no se circunscriban a los científicos de datos, sino que se extiendan a todos los puestos de la organización.

     

    Mentoring en la empresa

    La capacitación es una necesidad básica de todas las pymes que quieran ser eficientes y competitivas, puesto que en la organización siempre se producen nuevas incorporaciones y ascensos que demandan una formación específica. En ese contexto, el mentoring es una de las estrategias de capacitación más utilizadas, aunque a menudo se aplica de manera informal, sobre todo en las pymes.

    Origen y evolución del proceso de mentoring a lo largo de la historia

    El concepto de mentor es muy antiguo. Sus orígenes se remontan a “La Odisea” de Homero. En este poema griego de unos 3.000 años, Odiseo confía a su joven hijo Telémaco al cuidado de Méntor, su amigo de confianza, cuando se va a luchar en la Guerra de Troya. Durante todos los años que estuvo fuera, Méntor apoyó y orientó al niño, preparándolo para que se convirtiera en el rey de Ítaca.

    Sin embargo, Homero no le confirió a Méntor todas las características que hoy asociamos a la tutoría. Fue el autor francés, François Fénelon, el responsable de desarrollar la visión popular del mentor en su novela de 1699 “Las aventuras de Telémaco”, en la que se refirió a Méntor como un “guía e instructor” u “otro padre”.

    No obstante, en la Edad Media el proceso de mentoring ya se había convertido en una práctica común de los gremios. En aquella época, los comerciantes y artesanos enseñaban a los jóvenes aprendices las habilidades, técnicas y conocimientos que necesitaban para desempeñar la profesión. Entonces, los aprendices debían trabajar para el maestro durante unos 12 años o hasta que cumplieran los 21 años.

    De cierta forma, la llegada de la Revolución Industrial interrumpió el modelo de mentoring, ya que los trabajadores recibían una formación más estandarizada e impersonal, en lugar de ser guiados de manera personalizada por un mentor.

    En la década de 1960 todo comenzó a cambiar, en gran parte debido a un grupo de psicólogos y sociólogos de la Universidad de Yale, quienes publicaron un análisis detallado de la importancia de los mentores para apoyar, orientar y guiar a las personas en la consecución de sus sueños.

    A partir de ese momento, el sector empresarial y los ejecutivos de las grandes compañías comenzaron a reconocer el papel de los mentores en las organizaciones. Desde entonces, el mentoring se utiliza cada vez más en los lugares de trabajo para ayudar a progresar al personal en todos los niveles.

    ¿Qué es el mentoring empresarial exactamente?

    El mentoring es un proceso de enseñanza en el ámbito profesional, una modalidad de capacitación en la que interviene una persona con más experiencia y conocimientos, que asume el rol de mentor, y la persona que recibirá esa formación para ampliar sus habilidades, el mentee

    A diferencia del coaching, que se enfoca en el desarrollo personal trabajando sobre ciertas actitudes, creencias o hábitos limitantes; el mentoring empresarial se centra más en el plano profesional. Es una herramienta de enseñanza práctica para que el trabajador adquiera las competencias y conocimientos que necesita para ejercer sus funciones en el ámbito laboral.

    Las funciones del mentoring empresarial

    • Transmitir el saber hacer. El mentoring es una modalidad de capacitación ideal para transmitir a los nuevos empleados el conocimiento que han acumulado los profesionales más cualificados de la empresa que llevan años trabajando en ella. Ese aprendizaje tiene un componente eminentemente práctico, pues se transmite a través de las experiencias y afrontando los problemas laborales reales.
    • Desarrollar el potencial de los empleados. El mentoring tiene un componente altamente individualizado, que implica reconocer las fortalezas y capacidades del mentee. De hecho, una de las tareas del mentor consiste en identificar las habilidades profesionales más importantes para la empresa y esforzarse por desarrollarlas en el mentee.
    • Acortar la curva de aprendizaje. Una de las principales funciones del mentoring consiste en reducir la curva de aprendizaje de los nuevos empleados, de manera que puedan adaptarse rápidamente a la empresa y dominen las habilidades que necesitan para desempeñar su trabajo con eficiencia.
    • Acompañar a los empleados. El mentoring no se enfoca únicamente en el desarrollo profesional, sino que también es un proceso de acompañamiento de los nuevos empleados en la empresa. Con la ayuda del mentor, el mentee va conociendo las normas de la organización y se va apropiando de la cultura organizacional.
    • Identificar obstáculos para la empresa. El mentoring empresarial suele proporcionar un conocimiento más profundo de los empleados, sus relaciones y nivel de desempeño, por lo que también es una herramienta para identificar aquellos obstáculos que estén limitando el desarrollo profesional del equipo o la organización.

    Los beneficios del mentoring para las pymes

    El mentoring empresarial es provechoso para todos. Al recibir apoyo profesional, el mentee puede desempeñar sus funciones con mayor confianza y seguridad, además de acortar su curva de aprendizaje, lo cual mejorará su productividad y le brindará más oportunidades para seguir creciendo dentro de la empresa. Este trabajador no solo adquirirá las habilidades profesionales necesarias, sino que también compartirá los valores y la visión global de la empresa, desarrollando un mayor sentido de pertenencia.

    El mentor también se beneficia de la enseñanza, puesto que puede seguir desarrollando sus habilidades profesionales y mejorar su liderazgo. Enseñar y orientar a los empleados más inexpertos le permitirá pulir sus habilidades sociales y comunicativas, practicar la escucha activa, ser más empático y mostrarse más receptivo a diferentes perspectivas. Además, representa un reconocimiento profesional a sus conocimientos y/o trayectoria, lo cual mejora su reputación dentro de la empresa y suele influir positivamente en su motivación y desempeño.

    Obviamente, las pymes también se benefician del mentoring, generalmente gracias al entorno de perfeccionamiento que genera este tipo de programa. La tutoría contribuye a crear una cultura laboral basada en el apoyo mutuo, el aprendizaje y el conocimiento compartido. Este proceso de acompañamiento hace que los empleados se sientan apoyados y les brinda la oportunidad de construir relaciones sólidas, facilitando el trabajo en equipo.

    Como resultado, el mentoring potencia la motivación y satisfacción de los trabajadores, conduciendo a un aumento de la eficiencia y la productividad. De hecho, es una excelente estrategia para mejorar la retención de personal. Reemplazar a un empleado puede costar entre 1,5 y 2 veces más que el salario de ese trabajador, según el sector donde opere la empresa, pero las organizaciones que recurren al mentoring ostentan una tasa de retención un 50 % más alta, según mentorcliQ.

    Cuando los empleados perciben que tienen oportunidades de seguir creciendo profesionalmente en una empresa que tiene en cuenta sus necesidades, se sienten más comprometidos y es menos probable que la abandonen. Al retener el talento, este proceso también evita que profesionales cualificados se lleven su conocimiento y capacitación a empresas competidoras.

    Por otra parte, el mentoring es una alternativa particularmente interesante a los programas de capacitación tradicionales para brindar una formación específica que facilite la integración de los nuevos empleados con un coste mínimo para el negocio. El ahorro económico que representa esta estrategia de capacitación puede destinarse a contratar más personal, aumentar los salarios, aportar más beneficios a los trabajadores o, incluso, realizar nuevas inversiones que impulsen el crecimiento del negocio.

    ¿Cómo aplicar un programa de mentoring en tu negocio?

    En las pymes, el mentoring se suele aplicar de manera informal, pero si quieres sacarle el máximo partido, es conveniente que diseñes un programa siguiendo estos pasos:

    1. Determina los objetivos

    Todo programa de mentoring demanda planificación y organización. Por tanto, debe tener unos objetivos claros, centrarse en ciertas áreas y apuntar al desarrollo de determinadas competencias profesionales. Tu programa de mentoring puede enfocarse en la incorporación de nuevos empleados a la empresa, el desarrollo de líderes o la retención del personal.

    En cualquier caso, es importante que tus objetivos sean específicos, medibles, realistas, alcanzables y acotados en el tiempo. De hecho, es conveniente que estimes las horas que se dedicarán a cada acción individual y la duración del programa.

    También debes determinar algunos indicadores medibles que te permitan comprobar la eficacia del mentoring y sus resultados, como la tasa de participación, el nivel de satisfacción de los empleados y el progreso del mentee, sin olvidar variables organizativas como la retención de personal y la productividad en el puesto de trabajo.

    2. Selecciona a los mentores

    El éxito del mentoring depende, en gran medida, del mentor, por lo que es importante que selecciones a personas con experiencia, que tengan habilidades de liderazgo, estén comprometidas con tu empresa y sepan transmitir sus conocimientos.

    Valora la posibilidad de brindarles una formación externa en técnicas de mentoring. La capacitación formal sentará unas bases sólidas para tu programa de mentoring funcione y les proporcionará las herramientas que necesitan para guiar adecuadamente a sus mentees.

    3. Supervisa el proceso

    El seguimiento del plan de mentoring es crucial. Debes ir midiendo tanto el grado de satisfacción de los trabajadores implicados como la evolución de los indicadores relevantes para tu negocio. Por tanto, establece un plan de seguimiento semanal o mensual para verificar que la información fluye correctamente entre el mentor y el mentee.

    Solicita informes de seguimiento para comprobar los avances, aprendizajes y grado de satisfacción, aunque siempre teniendo en cuenta que el proceso de mentoring es confidencial. Analiza las incidencias en el programa y corrige las dificultades o imprecisiones que detectes.

    Ejemplos de mentoring en empresas

    Las grandes empresas son conscientes de la importancia del mentoring, por eso cuentan con programas de capacitación para sus empleados que les ayudan a desarrollar al máximo su potencial profesional, labrarse una carrera en la organización y aportar más valor al negocio.

    • Boeing, por ejemplo, cuenta con un programa de tutoría corporativa para ayudar a sus empleados a desarrollar las habilidades que necesitan para tener éxito en la organización y definir su plan de carrera profesional. En el Centro de Liderazgo de Boeing se empareja a los líderes senior de la empresa con los empleados más jóvenes para que puedan transmitirles sus habilidades de liderazgo.
    • Caterpillar también cuenta con un programa de mentoring empresarial muy robusto. De hecho, su programa es uno de los más largos, ya que se extiende durante dos o tres años. Esta empresa empareja a sus trabajadores más antiguos con los más jóvenes para que les enseñen las habilidades específicas que los mentees necesitan para tener éxito en su área de acción.
    • Intel, la empresa de tecnología estadounidense, también implementa diferentes estrategias de mentoring para sus empleados, desde programas formales relacionados con las especializaciones hasta oportunidades grupales y otras tutorías más informales, que se realizan dentro de la organización para que los nuevos trabajadores desarrollen las destrezas que necesitan y perfilen su trayectoria profesional dentro de la empresa.
    • Sin embargo, uno de los ejemplos de mentoring en empresas más interesantes proviene de General Electric. Esta multinacional ha implementado un programa de tutoría inversa en el cual los empleados más jóvenes son quienes guían a aquellos que tienen más experiencia. De esta forma, los ayudan a desarrollar las nuevas habilidades tecnológicas que necesitan para no quedarse rezagados en un campo en continua transformación.

    En resumen, existen diferentes estrategias y enfoques para desarrollar un programa de mentoring en las empresas. Planificar e implementar las acciones de tutoría requiere esfuerzo, pero las ventajas que aportan exceden con creces los recursos, el esfuerzo y el tiempo invertidos.

    Categoría: RRHH
    ERP para empresas

    En el mercado actual, las empresas que quieran seguir siendo competitivas necesitan agilizar sus operaciones y ganar en eficiencia. Digitalizar sus procesos estratégicos mediante un software ERP les permitirá optimizar el flujo de trabajo, optimizar la comunicación interna y, en última instancia, responder con mayor rapidez para adaptarse a las demandas de sus clientes y los tiempos que corren.

    No es casual que casi la mitad de las empresas estén interesadas en aplicar las soluciones ERP para mejorar la gestión de su negocio. Se trata del software más implantado en España, con un índice de penetración que duplica al del resto de las soluciones informáticas, según el “Estudio anual sobre la demanda de software empresarial en España”.

    ¿Qué es un ERP y para qué sirve?

    La planificación de recursos empresariales (ERP, por sus siglas en inglés) es un sistema de software que permite automatizar los procesos de negocio relacionados con la operatividad y productividad de la empresa, desde las finanzas y los recursos humanos hasta la fabricación, cadena de suministro, compras, marketing o atención al cliente.

    Básicamente, el software ERP es un programa de gestión empresarial que agiliza el trabajo del día a día ya que sirve para conectar los diferentes departamentos y las labores que realizan. Como resultado, permite ahorrar tiempo en el procesamiento de la información y facilita enormemente la gestión empresarial. De hecho, una de sus principales ventajas consiste en que los registros se realizan en una base de datos común, de manera que una vez que se introducen los datos, los otros departamentos pueden acceder a ellos.

    Este tipo de software suele caracterizarse por su flexibilidad y escalabilidad, lo cual significa que contiene módulos que se pueden añadir y configurar para adaptarse a las peculiaridades de la empresa. Existen ERPs generalistas orientados a satisfacer las necesidades básicas de la mayoría de los negocios mientras que otras soluciones son más verticales ya que han sido especialmente creadas para dar respuesta a las demandas de sectores específicos.

    Cinco ventajas de implementar un ERP en las empresas

    1. Automatización de los procesos de gestión empresarial. Con un software ERP podrás automatizar muchas de las tareas rutinarias de tu empresa, desde la emisión de facturas hasta el envío de notificaciones a los clientes. Así agilizarás el flujo de trabajo y liberarás al personal para que pueda encargarse de aquellas tareas que aportan más valor.
    2. Mejora la toma de decisiones. Centralizar la información y tenerla disponible en tiempo real te permitirá analizar los datos rápidamente para que puedas sacar conclusiones más fiables y tomar decisiones estratégicas para tu organización. Como resultado, podrás anticiparte a los problemas o responder con celeridad cuando se produce un fallo conduciendo tu negocio en la dirección correcta.
    3. Aumenta la eficiencia. La implantación de un ERP supone el inicio de una nueva etapa en la que dejarás atrás las formas obsoletas de trabajar que lastraban el crecimiento de tu negocio. Automatizar muchos de los procesos disminuye los errores y reduce los costes, lo cual impacta positivamente en la eficiencia y eficacia organizacional. Como resultado, tu empresa podrá ser más competitiva y tendrá el camino despejado para seguir creciendo.
    4. Mayor control del negocio. En un ERP todas las interacciones quedan registradas, lo cual posibilita un seguimiento más exhaustivo de los diferentes procesos. Ese nivel de control facilita la auditoría y mejora la trazabilidad. También podrás supervisar de manera más sencilla e integral las operaciones de tu empresa para solucionar rápidamente cualquier imprevisto.
    5. Datos más seguros. Con un ERP los datos no solo ganan en coherencia, homogeneidad y calidad sino que, al centralizar toda la información, también es posible protegerla mejor que cuando está dispersa por diferentes servidores u ordenadores. Podrás restringir el acceso a la misma e implementar soluciones de ciberseguridad, además de facilitar las tareas de mantenimiento y backup.

    Por último, cabe aclarar que aunque los softwares ERP suelen ser sencillos, tienen una curva de aprendizaje, por lo que tendrás que formar a tus empleados para que lo usen adecuadamente. También es fundamental que elijas una opción modulable y escalable que pueda ir creciendo con tu empresa, de manera que solo contrates los servicios que realmente necesitas.

    Contabilidad en las pymes

    Para que una empresa tenga éxito, es imprescindible llevar un control de su situación financiera. Los problemas de contabilidad afectan al funcionamiento de un negocio e, incluso, pueden hacerlo fracasar. El 68,8 % de los emprendedores reconoce que la falta de planificación financiera es una de las principales causas del fracaso de las pymes y el 40,6 % piensa que los problemas se originan por incurrir en gastos recurrentes sin tener garantías de ingresos, según indicó una investigación llevada a cabo en la Escuela de Organización Industrial.

    ¿Qué es la contabilidad de una empresa?

    La contabilidad de una empresa es el conjunto de técnicas y procedimientos que se utilizan para recoger los movimientos contables de la organización. En práctica, es el registro de todas y cada una de las operaciones económicas que realiza el negocio para mantener esa información ordenada y agrupada.

    La contabilidad también implica un análisis de las cuentas de la empresa, con el fin de conocer su situación financiera en todo momento. Su principal objetivo es brindar un cuadro real de los beneficios y pérdidas del negocio para proyectar planes a medio o largo plazo que estimulen el crecimiento empresarial.

    Los 10 problemas de contabilidad más comunes en las pymes

    Llevar la contabilidad de una empresa, aunque sea pequeña, no implica únicamente reflejar sus ganancias y beneficios, hay mucho más detrás de los asientos contables, por lo que es fácil cometer errores. Algunos fallos son fáciles de detectar y corregir, pero otros son más serios e, incluso, pueden llegar a afectar la salud financiera del negocio.

    Con el paso del tiempo, las malas prácticas contables pueden distorsionar la verdadera situación económica de la empresa. Los errores en la contabilidad no solo pueden dar pie a costosas sanciones por parte de la Agencia Tributaria, sino que también te impedirán encontrar inversores o acceder al crédito cuando lo necesites e, incluso, podrían poner el negocio al borde de la insolvencia. Los problemas de contabilidad más comunes que debes evitar son:

    1. No organizar bien el trabajo contable

    En la contabilidad, lo ideal es ir por delante del trabajo, no a remolque, lo cual significa que debes asumir un rol proactivo en todo momento. Sin embargo, uno de los principales problemas de contabilidad en las pymes consiste, precisamente, en dejar que el trabajo se acumule. Muchos negocios no cuentan con un sistema de trabajo metódico, debido a la falta de tiempo o porque no disponen inmediatamente de toda la documentación para reflejar en los libros contables.

    Como resultado, se suelen producir desfases y errores entre los documentos y su registro contable, de manera que algunos ingresos y gastos se pierden por el camino. No registrar todos los movimientos de caja, por ejemplo, es un error habitual que puede hacer que termines perdiendo la pista de ese dinero. Si no registras todos los movimientos, cuadrar las cuentas será extremadamente complicado y no podrás conocer la situación económica real de tu empresa.

    1. Ahorrar tiempo con algunas partidas contables

    Otro error común consiste en ahorrar tiempo con algunas partidas contables, sobre todo en los préstamos a largo plazo. Si no los reclasificas en los asientos contables de la empresa todos los meses, sino que esperas hasta el año próximo, a efectos contables tendrás un falso crédito a corto plazo.

    Este problema de contabilidad afecta al balance del negocio, ya que no refleja adecuadamente la deuda. Terminará dañando la imagen de solvencia de tu pyme y dibujará un escenario falso de su funcionamiento real, por lo que puede conducirte a tomar malas decisiones en base a datos económicos que no se ajustan a la realidad.

    1. No conciliar sistemáticamente los libros contables con las cuentas bancarias

    Conciliar las cuentas con frecuencia es fundamental para detectar posibles errores u omisiones contables. Se trata, simplemente, de verificar que el saldo de la cuenta que figura en los libros contables sea exacto y coincida con el saldo real de la cuenta bancaria de la empresa. Si no haces la conciliación bancaria cada mes, los registros se acumularán y cuadrar las cuentas se convertirá prácticamente en una misión imposible.

    La conciliación permite detectar gastos cargados por error, así como recibos o facturas pagadas que no has contabilizado. Así podrás estar seguro de que todas las transacciones se han registrado con precisión y, si no ha sido así, podrás realizar las correcciones o ajustes necesarios en los libros contables antes de que las diferencias se vuelvan enormes y difíciles de rastrear.

    1. Partidas mal asignadas

    Los asientos contables son una herramienta básica para llevar el registro de la actividad de tu negocio y mantener al día el libro diario de compras y ventas. Te permiten mantener las cuentas en orden para presentar las declaraciones de impuestos o ante posibles inspecciones de Hacienda. Sin embargo, existen diferentes tipos de partidas contables, algunas recogen o cierran la situación financiera de la empresa y otras identifican el número de cuentas que intervienen en una transacción. 

    Uno de los problemas de contabilidad más comunes en las pymes consiste en asignar determinadas partidas a cuentas contables que no les corresponden. Los gastos de representación, las multas, los comprobantes de pagos, los gastos extraordinarios y los bienes de inversión son los que más dolores de cabeza causan, sobre todo si no tienes la experiencia o los conocimientos contables suficientes, ya que es probable que no sepas en qué libro de contabilidad debes registrarlos.

    1. Pobre estructura de cuentas

    Otro problema de contabilidad en las pymes es que adolecen del nivel de personalización necesario. Las cuentas no se desglosan con el nivel de detalle suficiente y los conceptos no se separan adecuadamente según la actividad de la empresa.

    En el caso de las startups tecnológicas, por ejemplo, un error común consiste en reflejar facturas de servicios de software en las cuentas “saco” u “otros servicios”, donde también se suelen incluir erróneamente las facturas por la publicidad en las redes sociales. Abusar de la categoría “Extra” para anotar los gastos impedirá que te formes una imagen fiel de la realidad financiera de tu negocio. Por eso, lo ideal es definir categorías para cada gasto y detallar lo máximo posible los gastos e ingresos en los que incurres.

    1. No tener una política de gastos clara

    Para que un negocio funcione, no basta con planificar el presupuesto, debe contar con una política de gastos clara. Se trata de las normas y prácticas que dictan cómo gestionar el dinero, estableciendo los límites que deben seguir tanto los directivos como los empleados, despejando cualquier tipo de dudas respecto a los pagos, consumos y reembolsos. No tener una política de gastos clara es un error común que cometen muchas pymes, que suelen cubrir los gastos más frecuentes recurriendo al efectivo de caja.

    Al final del año, esos gastos pueden llegar a representar un importe considerable, de manera que sin un control adecuado pueden causar problemas a la hora de llevar la contabilidad y realizar la declaración de impuestos. Por tanto, es necesario que registres todos los gastos de tu negocio, por pequeños que sean. Así, podrás saber dónde va el dinero, establecer presupuestos más realistas y tener una imagen más real de tu situación financiera.

    1. No registrar las transacciones pequeñas

    El control presupuestario de una pyme también debe incluir las pequeñas transacciones, lo que se conoce como “gastos hormiga”. Se trata de transacciones muy pequeñas, como el envío de un paquete postal o la compra de papel para la oficina, cuyo impacto unitario en la cuenta de resultados de la empresa es pequeño pero que en conjunto pueden llegar a suponer alrededor del 10 % del gasto total mensual.

    Si no registras esos gastos porque consideras que son irrelevantes, pueden terminar creando problemas en la contabilidad de tu pyme. De hecho, contabilizar todos esos gastos hormiga te ayudará a visualizar su impacto en tu negocio para que puedas eliminarlos o sustituirlos por otros complementarios que te permitan ahorrar. Si te mantienes al tanto de las transacciones pequeñas, te será mucho más fácil administrar las operaciones más grandes.

    1. Pérdida de justificantes

    Los datos económicos que se recogen en las declaraciones y autoliquidaciones que se presentan en cada ejercicio fiscal deben contar con un soporte físico que los justifique. El desorden o la falta de justificantes para respaldar los asientos contables es un problema relativamente habitual en la contabilidad de las pymes.

    Con vistas a una auditoría, inspección fiscal o la declaración de impuestos, debes conservar todos los justificantes y recibos, clasificándolos adecuadamente y asegurándote de que sean fácilmente accesibles, al menos durante los cuatro o seis años que se exigen a efectos fiscales. Por ejemplo, si extravías una factura cuyo importe ya habías incluido en una liquidación, ese gasto dejará de ser deducible. Además, es probable que los efectos de esa pérdida se trasladen a diferentes impuestos y ejercicios fiscales.

    1. No estar al tanto de los cambios en las leyes tributarias

    Las leyes fiscales determinan desde el Impuesto de Sociedades que debe pagar la empresa hasta el IVA que aplica a sus productos y servicios, así como las retenciones del IRPF a los trabajadores a su cargo, las cotizaciones a la Seguridad Social y el derecho a determinadas bonificaciones. Sin embargo, las regulaciones y legislaciones fiscales cambian cada año, algunas veces se trata de cambios menores, pero en otras ocasiones incluyen modificaciones importantes.

    Si no conoces las novedades en materia fiscal, no podrás cumplir correctamente con tus obligaciones tributarias, de manera que no solo podrías exponerte a medidas sancionadoras, sino que las cuentas anuales de tu pyme no serán fiables, puesto que no se ajustan a la realidad fiscal y contable.

    1. Mezclar las finanzas personales con la contabilidad de la pyme

    Dado que las pymes suelen ser sociedades limitadas con capital aportado por los socios, no es inusual que las finanzas personales y de negocios terminen mezclándose. Cuando comienzas un negocio, es habitual que todo lo personal se convierta en empresarial, desde el número de teléfono hasta la cuenta bancaria. También es probable que termines poniendo dinero de tu bolsillo para cubrir los gastos de la empresa o que saques dinero de la empresa para cubrir tus gastos personales.

    Algunos socios, incluso, terminan convirtiéndose en los principales acreedores de su negocio, una práctica que afecta al balance anual, brindando una mala imagen de cara a posibles inversores y haciendo que pierdas tanto el control de tus finanzas personales como el de la contabilidad de la empresa, ya que no podrás saber con exactitud cuáles son los gastos y ganancias reales de tu negocio. Por eso, lo ideal es que tengas una cuenta de empresa que te permita controlar mejor los ingresos y gastos. Al mantener separadas las finanzas personales de las empresariales, podrás detectar fácilmente errores y problemas en la contabilidad para subsanarlos antes de que sea demasiado tarde.

    ¿Por qué es tan importante llevar adecuadamente la contabilidad de una empresa?

    Llevar adecuadamente la contabilidad no solo es un deber fiscal, sino que también te ayudará a tomar decisiones más estratégicas para tu negocio. Tener una imagen fiel del funcionamiento de tu empresa te permitirá evaluar diferentes escenarios comerciales para decidir mejor sobre el desarrollo de productos o los planes de expansión.

    Conocer, en todo momento, tus ingresos y costes, el inventario del que dispones, los beneficios de las inversiones realizadas o el riesgo crediticio al que te expones también te ayudará a optimizar el funcionamiento del negocio y ganar en eficiencia. De hecho, llevar una contabilidad precisa te permitirá administrar mejor el efectivo y detectar los gastos superfluos, para que puedas ahorrar en diferentes partidas.

    Tener las cuentas contables al día aporta otro beneficio importante: mejora la credibilidad de tu empresa, de manera que te resultará más fácil ganarte la confianza de clientes, proveedores u otros socios comerciales, además de atraer a inversores o agilizar el acceso al crédito.

    En resumen, una contabilidad bien hecha actúa como un escudo protector, pues te permitirá ir un paso por delante para prever posibles obstáculos en el camino o aprovechar nuevas oportunidades que impulsen el crecimiento de tu negocio.

    Categoría: Contabilidad
    branding B2B

    En un mercado cada vez más competitivo, el branding B2B sigue ganando protagonismo como una vía para distinguir y humanizar la marca, aunque se trate de negocios entre empresas. En vez de confiar únicamente en el equipo de ventas para captar nuevos clientes, como antaño, el branding B2B es una herramienta poderosa para ganar ventaja sobre los competidores, transmitiendo una imagen de marca más coherente, sólida y profesional.

    Branding B2B: ¿qué es exactamente?

    El branding B2B es un proceso de creación y desarrollo de la marca para darla a conocer a otras empresas y profesionales, promocionando su identidad corporativa, valores y propósito. Por tanto, incluye todas aquellas acciones dirigidas a posicionar la marca y transmitir una imagen positiva que aumente su valor en el mercado.

    Eso significa que el branding B2B va mucho más allá del diseño de un logotipo, la creación de un sitio web o la promoción de un producto, ya que se enfoca en la identidad de la empresa y los aspectos clave que la diferencian de la competencia para ganarse la confianza de los clientes, proveedores y demás actores del mercado.

    ¿Cómo poner en marcha una estrategia de branding B2B en tu empresa?

  11. Identifica los valores de tu empresa
  12. Antes de comenzar a diseñar una estrategia de branding B2B, es importante que tengas claro qué diferencia a tu empresa y los valores sobre los que sustenta su actividad. Quizá destaques por el servicio al cliente, la innovación o la calidad única de tus productos. Determina los valores que conforman el core de tu negocio, con los que deseas que los demás te identifiquen, sin perder de vista que en el ámbito B2B la rapidez, flexibilidad y adaptabilidad son cualidades particularmente apreciadas.

  13. Profundiza en tu público objetivo
  14. La audiencia de las empresas que trabajan en el sector B2B es más pequeña que la de aquellas que venden directamente a los consumidores, pero eso no significa que se pueda descuidar dando por hecho que necesitan los productos o servicios que ofreces. Por esa razón, es importante que profundices en las características, necesidades y expectativas de tus clientes potenciales. Crea tu buyer persona e identifica su problema principal, ya que se convertirá en otro de los pilares de tu estrategia de branding B2B.

  15. Determina tu propuesta de valor
  16. La propuesta de valor es el núcleo de tu ventaja competitiva, ya que resume claramente por qué otros profesionales deberían decantarse por tus servicios o productos en vez de elegir los de la competencia. Para determinar eso que te hace especial, debes conocer las propuestas de tus competidores más cercanos y tener claro cómo lo que ofreces ayuda a tu buyer persona, ya sea facilitándole la gestión de sus operaciones cotidianas, aumentando su productividad o contribuyendo a crear un entorno de trabajo más seguro.

  17. Crea una narrativa de branding atractiva
  18. Toda estrategia de branding debe sustentarse en una narrativa interesante. Puedes contar los orígenes de tu empresa y su historia hasta la actualidad, dejando patente por qué vale la pena decantarse por ella. Esa narrativa también debe exponer tu identidad corporativa, valores fundamentales y visión, sirviendo, además, para afianzar tu reputación empresarial. Y por supuesto, no te olvides de definir la voz de tu marca, una voz que te represente y resuene con tu audiencia.

  19. Desarrolla una identidad de marca distintiva
  20. Toda estrategia de branding B2B demanda una representación gráfica coherente de la marca. Eso significa que debes elegir el diseño, la tipografía y los colores que se utilizarán, tanto en el logo como en la página web, tarjetas de presentación y el resto de los elementos visuales de tu empresa. Esa coherencia visual te ayudará a destacar, ser fácilmente reconocible y reforzar el mensaje que deseas transmitir a tu audiencia.

    Por último, pero no menos importante, debes alinear a tu equipo de trabajo y colaboradores con el branding de tu empresa para que puedan transmitir correctamente el mensaje y la propuesta de valor.

    Categoría: Marketing y Ventas
    aceleradoras de empresas

    Tener una buena idea de negocio no basta para emprender. Poner en marcha una empresa y lograr que sea rentable, en un mercado cada vez más competitivo y saturado, no es fácil, por lo que muchos emprendedores deciden contar con el apoyo de las incubadoras y aceleradoras de empresas. Si estás dando tus primeros pasos, las incubadoras te ayudarán durante el proceso de startup y, si ya has avanzado un poco más, las aceleradoras podrán guiarte en las fases posteriores para que puedas desarrollar tus proyectos y llegues al mercado.

    Lista de las mejores incubadoras y aceleradoras de empresas

    1. Seedrocket. Es la primera aceleradora de base tecnológica creada en España. Desde 2008, ha contribuido al nacimiento, crecimiento y consolidación de más de 400 startups innovadoras en el panorama español, con nombres tan famosos como Chicfy, Habitissimo, Escapada Rural, Deporvillage y Uvinum. Este acelerador de empresas cuenta con un espacio de coworking en el que podrás compartir experiencias con otros emprendedores, aprovechar sinergias y establecer contactos valiosos para tu negocio. Por supuesto, también podrás disponer de la ayuda de los mentores cuando necesites orientación.
    2. Impact Accelerator. Esta incubadora y aceleradora de IEBS-Digitalent apoya proyectos de diferentes países, entre ellos España. Ha acelerado 154 startups, entre las cuales se encuentran nombres tan famosos como Sensei y Parquery. Afirma que cada empresa recibe una media de más de 1 millón de euros tras pasar por su proceso de aceleración, capital más que suficiente para llevar adelante sus proyectos. Actualmente cuenta con tres programas, uno dirigido a la robótica, otro enfocado en los coches conectados y un tercero dedicado al crecimiento empresarial que brinda un programa de aceleración de tres meses, 100 000 euros de capital libre, la opción de recibir inversión privada de uno de sus socios inversores, así como formación y mentoría.
    3. Lanzadera. Esta incubadora y aceleradora de empresas acepta todo tipo de proyectos, no solo aquellos con un enfoque tecnológico. De hecho, ha acelerado a más de 1 000 startups, las cuales han conseguido 700 millones de euros en inversión. Este proyecto facilita las condiciones necesarias para que los emprendedores puedan poner en marcha negocios eficientes, implantando un modelo empresarial sólido. Como resultado, se ha convertido en un gran ecosis­tema empresarial en España, contando además con el vehículo de inversión Angels para abarcar las fases de creación y desarrollo de una empresa.
    4. Intercom. Empresas como Infojobs, Softonic y Niumba han crecido con la ayuda de la que podría calificarse como una de las mejores incubadoras de España. Fundado en 1995, el Grupo Intercom cuenta con una amplia experiencia ayudando a los emprendedores, aunque se ha especializado en el lanzamiento de negocios en Internet y en “venture builder”. Durante todo ese tiempo, ha acompañado a más de 50 emprendedores que han sacado adelante sus proyectos de negocio, llamando la atención de gigantes como Amazon y Tripadvisor.
    5. Ship2B. Es uno de los mejores aceleradores de startups que operan en el ámbito social. De hecho, apuesta por proyectos innovadores que tengan un impacto social y/o medioambiental positivo. Esta incubadora ofrece procesos personalizados de aceleración, relaciones con grandes empresas y acceso a financiación. Ya ha acelerado casi 200 startups y conseguido más de 85 millones de euros en financiación, pues también se encarga de canalizar el capital hacia esas nuevas empresas a través de su red de inversión y fondos de venture philanthropy.

    En sentido general, las mejores aceleradoras e incubadoras no solo ayudan a los emprendedores a definir y validar su idea de negocio, sino que también les brindan acceso a inversores y una valiosa red de contactos. Además, proporcionan apoyo técnico y comercial, facilitan los medios que los emprendedores necesitan y les garantizan una formación y asesoramiento personalizado para que sus proyectos despeguen con éxito.

    Categoría: Nuevos Negocios
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