Consentimiento legal de cookies

Utilizamos cookies, propias y de terceros, para mantener sus preferencias y analizar sus hábitos de navegación en nuestra página web, con la finalidad de garantizar la calidad, seguridad y mejora de los servicios ofrecidos a través de la misma. Las cookies pueden ser aceptadas, rechazadas, bloqueadas y borradas, según desee. Ello podrá hacerlo mediante las opciones disponibles en la presente ventana o a través de la configuración de su navegador, según el caso. Más información en el apartado Política de Cookies de nuestra página web o configuralas o recházalas pulsando en nuestro gestor de configuración

Cookies Técnicas Las cookies técnicas sirven para garantizar el correcto funcionamiento del portal web, así como para proporcionar comodidad y fluidez a la navegación del usuario.

Las cookies analíticas o de medición ayudan a los propietarios de páginas web a comprender como interactúan los visitantes con las páginas web reuniendo y proporcionando información de forma anónima.

Cookies para integrar funcionalidades de redes sociales en el sitio Web y compartir contenidos del sitio Web en dichas redes sociales.

Guardar preferencias Rechazar cookies Aceptar todas las cookies

Blog Con Aval Sí

Página 5

Conciliación bancaria

Si tienes un negocio, es importante que sus cuentas estén cuadradas. Un buen control contable te permitirá supervisar las actividades y movimientos para asegurarte de que todo se desarrolla según el plan estratégico que has trazado. Una de las herramientas de control económico más importantes es la conciliación bancaria, pues te permitirá detectar y corregir posibles desviaciones que podrían afectar a la salud financiera de tu negocio.

¿Qué es una conciliación bancaria?

La conciliación bancaria consiste en comprobar los registros de los libros contables de la empresa con los extractos de las cuentas corrientes para detectar potenciales diferencias y realizar las correcciones o ajustes que sean necesarios. A través de esta operación, verificas que la cuenta bancaria refleja fielmente lo que ocurre en la contabilidad de tu empresa.

¿Cuándo debes hacer la conciliación bancaria?

Lo ideal es ir comprobando cada uno de los asientos contables minuciosamente, razón por la cual se recomienda no dejar pasar demasiado tiempo entre una conciliación y otra. Mientras más meses transcurran, más difícil será cuadrar las cuentas. 

Este procedimiento, cuyo principal objetivo es mantener las cuentas y los movimientos bancarios bajo control, debería realizarse al final de cada mes, comparando el extracto de la entidad bancaria con las operaciones registradas de gastos e ingresos durante ese periodo de tiempo. 

No obstante, su frecuencia dependerá de factores como el tamaño de la empresa y el volumen de las transacciones. Si tu negocio realiza muchos movimientos bancarios, deberías hacer la conciliación al menos cada 15 días, pues de lo contrario se convertirá en una tarea bastante engorrosa.  

¿Cómo beneficia la conciliación bancaria a tu pyme?

La conciliación bancaria es mucho más que un simple ejercicio contable, es una práctica que aporta claridad y confianza en la gestión financiera de tu pyme. Cuando alineas tus registros internos con los informes del banco, no solo te aseguras de que cada transacción esté registrada correctamente, sino que también puedes detectar posibles errores antes de que se conviertan en problemas mayores.

  • Mayor control de los recursos económicos. La conciliación bancaria te permitirá comprobar la veracidad de la información contable, de manera que podrás tener una imagen exacta de la situación económica de tu pyme. Tener la contabilidad al día y conocer tu saldo te ayudará a distribuir de manera más eficiente los recursos con los que cuentas para propiciar un crecimiento sostenido y viable a lo largo del tiempo.
  • Detectar los errores contables. La conciliación bancaria evita sorpresas desagradables en la contabilidad de tu pyme. Te permitirá detectar errores en las entradas de los libros de contabilidad, cheques girados que no han sido cobrados, consignaciones registradas en los libros que el banco aún no ha abonado o, al contrario, notas de débito o crédito que el banco ha cargado o abonado, pero que todavía no has registrado en tus libros.
  • Comprobar los pagos y cobros. Si tienes un volumen de negocio considerable, la conciliación bancaria se convertirá en la mejor herramienta para comprobar las transacciones que ha hecho tu pyme. Podrás tener claro a qué proveedores has pagado y mantenerte al día con los cobros, sabiendo la fecha de los vencimientos para reclamar a los clientes el pago de las facturas no abonadas.
  • Prevenir pérdidas. La conciliación bancaria es vital para evitar pérdidas en el negocio. Este procedimiento no solo te permitirá detectar las facturas no cobradas, sino también posibles cargos erróneos. Además, te ayudará a detectar lo que no está funcionando, aquellas áreas que están generando pérdidas económicas, para que puedas replanteártelas.
  • Facilitar la toma de decisiones. Cuanta más información poseas sobre el estado financiero de tu pyme, mejores decisiones podrás tomar. La conciliación de la cuenta bancaria te permitirá tomar decisiones estratégicas, basándote en datos fiables y actualizados, para que puedas potenciar las áreas más exitosas y rediseñar aquellas que no están dando los beneficios esperados.
  • Mayor seguridad ante una inspección. La conciliación bancaria no es obligatoria, pero tendrás que hacerla para presentar los impuestos trimestrales y tus cuentas anuales. Además, tener la contabilidad al día y las cuentas cuadradas te hará sentirte más seguro, sobre todo de cara a una inspección, pues ya habrás detectado y corregido los errores o desajustes. Así, no tendrás problemas fiscales y evitarás sanciones económicas.

¿Qué tipos de conciliación bancaria existen?

Conocer los diferentes tipos de conciliación bancaria te ayudará a elegir la modalidad más adecuada para tu negocio. Así podrás llevar una gestión financiera más eficiente, que te ayude a mantener tus cuentas en orden y prevenir problemas fiscales de cara al futuro.

  • Conciliación individual o aritmética. Es el tipo de conciliación bancaria que más utilizan las empresas y consiste en ir comparando los movimientos cronológicamente. Partiendo del saldo de los libros contables de la empresa, debes encontrar las diferencias con el saldo bancario para hacer los ajustes contables necesarios y actualizar el saldo del libro de bancos, cuya validez depende de que las operaciones mensuales estén verificadas en el extracto bancario.
  • Conciliación conjunta o contable. En este tipo de conciliación bancaria se elabora un documento que contenga toda la información sobre los asientos que no corresponden y se usa para crear las pólizas de corrección (recuerda que, si registras mal una póliza, no puedes cancelarla ni borrar los movimientos, sino que tendrás que realizar una póliza nueva con el movimiento inverso). Las correcciones que sean necesarias estarán a cargo del banco o la empresa, dependiendo de quién es el responsable de los errores.

Las principales causas de los descuadres

Cuando hagas la conciliación bancaria, encontrarás básicamente dos tipos de inconsistencias: temporales o permanentes. Las inconsistencias temporales se deben a un descuadre entre la fecha que reflejan los libros contables y la del extracto bancario. En cambio, las inconsistencias permanentes son errores que comete la empresa o el banco al contabilizar los apuntes en cuestión. 

Existen diferentes razones por las cuales el saldo final del banco no cuadra con la información que contienen los libros contables de tu negocio:

  • Cheques girados por la empresa que los beneficiarios no han cobrado.
  • Consignaciones en los libros contables que el banco no ha abonado. 
  • Notas de débito que el banco carga a la cuenta bancaria, pero que la empresa no ha registrado.
  • Notas de crédito que el banco abona a la cuenta de la empresa, pero que ésta no ha registrado.
  • Diferencia de tiempo en el registro de las partidas, ya que los bancos suelen tardar más en reflejarlas. 
  • Errores de la empresa al registrar los conceptos y valores en sus libros de contabilidad.
  • Cobros por un terminal punto de venta en los que aparecen varias operaciones de venta agregadas, difíciles de vincular a las facturas.
  • Errores de la entidad bancaria en la liquidación de determinados conceptos.

¿Cómo hacer la conciliación de una cuenta bancaria?

Para realizar la conciliación bancaria, necesitas información de dos fuentes contables distintas: los extractos bancarios y los libros contables. Los extractos bancarios recopilan todos los movimientos de las cuentas de tu empresa, indicando su concepto, la fecha y el importe. 

Lo habitual es que cada cierto tiempo, generalmente de manera mensual, el banco te envíe un estado de la cuenta con todos los movimientos registrados. Las entidades bancarias se rigen por la norma 43 de la Asociación Española de Banca, la cual regula las características del archivo en el que se reflejan los movimientos de la cuenta corriente y que usarás para realizar la conciliación bancaria.

Por otra parte, debes consultar:

  • Libro diario, que recoge todas las operaciones comerciales y financieras del negocio en orden cronológico, registradas en términos de “debe” y “haber”.
  • Libro de ventas e ingresos, que refleja las facturas emitidas por orden de numeración.
  • Libro de compras, que reúne las facturas que implican un gasto para la actividad. 
  • Libro de bancos, un registro contable auxiliar donde se registran todas las operaciones relacionadas con las cuentas bancarias.

Para facilitar esta tarea, sobre todo si tienes que lidiar con un gran volumen de operaciones, puedes dividirlas por periodos de días o semanas. Lo habitual es comenzar comprobando el saldo inicial y final para ver si existe alguna diferencia. Si es así, tendrás que revisar y verificar cada uno de los movimientos, punteando las operaciones correctas, para encontrar la diferencia o error.

  1. Compara fechas y movimientos de ingresos

    Revisa la información del libro diario y el libro de ventas para comprobar si concuerda con los movimientos de “Haber” que se han producido en la cuenta empresarial.

  2. Compara fechas y movimientos de gastos

    Constata si los datos del libro diario y el registro de gastos coinciden con los movimientos de “Debe” en la cuenta bancaria del negocio. 

  3. Suma las cantidades

    Además de comprobar la información interna con el registro bancario, realiza la suma de todas las operaciones para asegurarte de que no existen errores.

En cualquier caso, recuerda que no es inusual que los saldos sean diferentes. Los errores más comunes consisten en duplicar un registro u olvidar contabilizar un movimiento. También es habitual equivocarse al colocar una coma o invertir el orden de los dígitos.

La diferencia no siempre es un error, en algunos casos puede deberse a la aplicación de un criterio de devengo diferente. Por ejemplo, la entidad bancaria no registra una operación hasta que no la contabiliza, pero como pyme es posible que ya hayas reflejado esa actividad en tus libros contables. En esos casos, solo tendrás que realizar una anotación contable para dar seguimiento a la diferencia.

También es recomendable llevar un historial de los ajustes que hagas para tener futuras referencias de las discrepancias. Cuando hayas terminado de corregir los errores y realizar los ajustes, tendrás que conciliar nuevamente para verificar que los saldos coinciden y que la información concuerda, es precisa y está completa.

Por último, cabe aclarar que no vale establecer una partida conciliatoria y olvidarte del descuadre. Si acumulas partidas conciliatorias, terminarás con una contabilidad alejada de la situación real de tu pyme y cada vez será más difícil cuadrar las cuentas.

Automatizar la conciliación bancaria

Tanto por motivos legales como prácticos, es recomendable que tengas la información contable de tu negocio al día. Eso significa que tendrás que realizar la conciliación bancaria con cierta periodicidad, un proceso que te llevará tiempo, sobre todo a medida que tu empresa crezca.

La buena noticia es que existen programas específicos de gestión de tesorería que pueden encargarse de esa tarea, garantizando la integridad de los registros contables de tu pyme y una gestión financiera más eficaz.

Softwares como Quipu, Sage o Holded ofrecen soluciones de gestión de facturación, tesorería e impuestos. Normalmente, estos programas centralizan todas las cuentas bancarias de la empresa, lo que implica una gran ayuda si tienes en cuenta que los reportes de cada banco o entidad, así como sus sistemas internos, suelen tener diferentes formatos y aportan datos distintos, lo que dificulta aún más la conciliación bancaria.

Estas soluciones de software también suelen sincronizar en tiempo real los movimientos bancarios y los asocian con las facturas correspondientes o, en el caso de que no existan, crean la factura, ticket o nómina. Algunos, incluso, permiten añadir reglas para agilizar la conciliación de los movimientos recurrentes o brindan propuestas de conciliación masiva para que no tengas que aceptarlas y validarlas individualmente.

Con la tecnología, una tarea que suele ser tediosa y propensa a errores se convierte en un procedimiento más sencillo y rápido que te ahorra tiempo y recursos, mientras te proporciona una visión más clara de la situación financiera de tu negocio en cada momento.

Categoría: Contabilidad
marketing de afiliación

En un mundo cada vez más interconectado, el marketing de afiliación se ha convertido en una alternativa para emprender online. Sin grandes inventarios ni complicadas estructuras logísticas, este sistema te permitirá monetizar tu contenido simplemente recomendando productos o servicios. De hecho, el 83% de los profesionales del marketing ya utilizan programas de marketing de afiliados para aumentar el reconocimiento de marca y se espera que este mercado registre una tasa de crecimiento anual compuesta del 7,7% hasta 2030, según Forbes.

Marketing de afiliados: ¿Qué es y cómo funciona?

El marketing de afiliación consiste en promocionar productos o servicios de una empresa, haciéndolos llegar a un público más amplio. Cada vez que alguien realiza la acción objetivo a través de tu enlace de afiliado, ganas una comisión. Lo más habitual es recibir una cantidad fija o un porcentaje por cada compra, pero también existen otros modelos.

Como afiliado, también puedes cobrar por instalación; o sea, cada vez que un usuario descarga una aplicación móvil o el software de la web del comerciante. Este sistema también prevé una compensación según el potencial de conversión de los usuarios, como cuando rellena un formulario de contacto, se suscribe a un boletín o pide probar un producto.

En otros casos, el marketing de afiliados implica generar tráfico a determinados sitios web para intentar que los usuarios interactúen, por lo que también existen programas de PPC (pago por clic) en los que cobrarás en función del aumento del tráfico web.

Los pros y contras del marketing de afiliación

A primera vista los programas de afiliación pueden parecer lucrativos, pero lo cierto es que antes de abrazar este modelo es importante que conozcas sus luces y sombras.

Ventajas y fortalezas

  • No requiere una gran inversión. La mayoría de los programas de afiliados no demandan un pago por entrar a formar parte de su red, solo tendrás que invertir en crear el canal a través del cual darás a conocer los productos o servicios, ya sea un sitio web, blog o las redes sociales, por lo que no arriesgarás mucho.
  • Gestión sencilla. Muchos de los planes de afiliación proporcionan a sus socios todas las herramientas de marketing necesarias, desde los enlaces hasta los banners publicitarios, por lo que podrás añadirlos fácilmente sin tener conocimientos de diseño o programación.
  • Olvídate de la logística y la gestión de clientes. Asegurar una buena experiencia de compra a los clientes y lidiar con sus quejas y reclamaciones corre a cargo del comerciante, por lo que solo tendrás que enfocarte en optimizar tus estrategias de promoción.

Desventajas y limitaciones

  • Es difícil generar ingresos estables. La mayoría de los programas de afiliación te recompensan en función del rendimiento, por lo que es difícil estimar con exactitud las ganancias y es probable que varíen en dependencia de múltiples factores.
  • No tienes control sobre el programa de afiliación. Uno de los principales problemas de este modelo es que no tienes control sobre la calidad de las promociones, los productos o las recompensas. Además, como afiliado quedas sujeto a las normas del programa, que suelen cambiar cada cierto tiempo.
  • Debes cumplir con los requisitos de pago. Muchos programas de afiliación establecen condiciones para abonar las ganancias, como alcanzar una cantidad determinada. Si un mes no alcanzas esa cifra, tu dinero quedará retenido hasta que alcances el mínimo.

5 pasos para empezar en el marketing de afiliación

  1. Elige un nicho

    Escoge un área que te apasione y que conozcas bien porque tendrás que dedicar muchas horas a crear contenido. Lo ideal es que optes por un tema específico y poco abordado que pueda atraer a una audiencia interesada, ya que así tendrás menos competencia y más probabilidades de vender.

  2. Determina la plataforma de contenido principal

    Contar con una plataforma personal, como un blog o un sitio web, te dará mayor control, aunque también puedes promocionar tus contenidos a través de las redes sociales, una newsletter o, incluso, un podcast. Solo asegúrate de estar donde está tu público objetivo.

  3. Valora diferentes programas de afiliación

    Antes de unirte a un programa de afiliados, investígalo a fondo hasta que comprendas bien su modelo de comisiones, conozcas sus productos o servicios y estés seguro de que se adapta a tu experiencia y conocimientos. El truco consiste en buscar comerciantes cuyos planes conviertan bien.

  4. Crea contenidos de calidad enfocados en tu público

    Solo así podrás labrarte un nombre, generar tráfico y transmitir confianza. La clave radica en crear contenidos que resuelvan problemas reales de tu público y estén bien optimizados para SEO. No olvides colocar los enlaces de manera natural y elegir productos que realmente aporten valor a quienes te siguen.

  5. Amplía tu negocio de marketing de afiliación

    Con el tiempo, puedes hacer crecer tu plataforma de afiliación, ya sea mejorando tu sitio web, abriendo nuevos canales de comunicación con tu audiencia o promocionando nuevos productos. Lo interesante de este modelo es su escalabilidad, por lo que, si lo haces bien, incluso puede convertirse en una fuente de ingresos pasivos muy interesante a lo largo del tiempo.

Categoría: Marketing
persona haciendo un arqueo de caja

La transparencia financiera es fundamental en cualquier negocio. Una divergencia entre los registros contables y los ingresos y gastos reales no solo transmite una imagen distorsionada del funcionamiento de la empresa, sino que esos desajustes económicos también pueden tener repercusiones a nivel legal y fiscal. Por ese motivo, necesitas que cuadren las cuentas.

Arqueo de caja: ¿qué es?

El arqueo de caja es un procedimiento de control que se realiza en la propia empresa para comprobar que el dinero disponible coincide con los registros contables. Su principal objetivo es detectar discrepancias, errores o posibles fraudes. Tendrás que contar físicamente el efectivo de la caja, pero también debes incluir los cheques, vales, tarjetas y otros medios de pago para contrastarlos con las transacciones registradas en el sistema.

Si manejas grandes volúmenes de efectivo, es recomendable que hagas el arqueo de caja a diario. Si tu negocio no factura tanto podrás espaciar un poco más esta tarea, pero nunca dejes pasar más de un mes, ya que cuadrar las cuentas podría convertirse en una misión imposible.

¿Qué funciones cumple el arqueo de caja en una empresa?

  1. Control de los flujos de efectivo. Permite supervisar los ingresos diarios, identificando posibles diferencias entre los registros contables y el dinero físico, por lo que es útil para detectar desajustes y tener una visión clara de la salud financiera del negocio que facilite la planificación financiera a corto y largo plazo.
  2. Conocer las preferencias de pago de los clientes. Brinda información valiosa sobre los métodos de pago más usados en la empresa, lo que será útil para ajustar tu estrategia comercial a las necesidades de los clientes, impulsar determinados sistemas de pago o diseñar estrategias de marketing para captar y fidelizar más clientes en base a sus hábitos.
  3. Detectar posibles irregularidades. El arqueo de caja es una medida preventiva de control interno para identificar y corregir posibles errores en las operaciones cotidianas, desde pequeños descuadres hasta transacciones omitidas. También podría sacar a la luz actividades fraudulentas, por lo que a la larga facilita la transparencia y la responsabilidad.
  4. Cumplimiento fiscal. Llevar un registro detallado del efectivo te ayudará a cumplir tus obligaciones fiscales en materia de auditoría y supervisión interna. Por otra parte, tener las cuentas saneadas también te facilitará la presentación de las declaraciones de impuestos y reducirá el riesgo de sanciones o multas.
  5. Optimizar la gestión operativa. Realizar el arqueo de caja con regularidad te servirá para identificar áreas de mejora, ya que también podría poner de relieve ineficiencias en la forma de gestionar las operaciones diarias, ya sea por falta de capacitación del personal o debido a una metodología de registro de transacciones inadecuada. Eso se traducirá en una mejor administración del tiempo y los recursos.

Arqueo de caja: ¿cómo se hace?

Para hacer un arqueo de caja, debes contar el efectivo que se encuentra en la caja registradora. Luego verifica las otras entradas de dinero, como los pagos con tarjetas de crédito, cheques, tarjetas regalo, vales y cualquier otro método de pago aceptado. Por último, no olvides restar los descuentos que les hayas dado a los clientes o el dinero que hayas sacado de la caja para pagar a tus proveedores o cubrir otros gastos de la empresa.

Comprueba las diferentes partidas de ingresos de manera independiente. Concilia los registros contables con el efectivo real en la caja y haz lo mismo con el resto de los pagos. Si encuentras diferencias, tendrás que repasar todas las transacciones para identificar las causas. Las discrepancias no siempre se deben a robos, en ocasiones son fallos contables, justificantes perdidos o errores al cobrar o pagar.

Por tanto, el arqueo de caja es mucho más que una simple verificación diaria del efectivo. Es una herramienta estratégica que, si se aplica de manera constante y minuciosa, protegerá tus finanzas y te permitirá tomar mejores decisiones que contribuyan a la estabilidad y solidez del negocio.

 

Categoría: Contabilidad
Deducciones e Impuesto de Sociedades

Todas las empresas con sede fiscal en España están obligadas a pagar el Impuesto de Sociedades, cuya recaudación se destina fundamentalmente a sostener el Estado de bienestar. En 2023, por ejemplo, la recaudación de esta tasa supuso 35.060 millones de euros para las arcas públicas, un aumento del 9% en comparación con el año anterior, debido al incremento de los beneficios empresariales y a la subida del tipo efectivo sobre la base imponible del 0,8% en 2022, según datos de la Agencia Tributaria.

Los tipos impositivos que se aplican a las sociedades y las deducciones a las que tienen derecho se regulan mediante diferentes normativas publicadas en el BOE, por lo que las empresas deben mantenerse atentas a los cambios para incorporarlos en su contabilidad y a la hora de presentar sus balances.

¿Qué es el Impuesto de Sociedades?

El Impuesto sobre Sociedades grava las ganancias que obtienen las empresas y entidades jurídicas cuyo domicilio fiscal se encuentre en el territorio español. Este impuesto, que se paga de manera anual, se estructura alrededor de la contabilidad de la organización y se calcula teniendo en cuenta los resultados obtenidos, según la base imponible.

Tiene un carácter personalizado, puesto que la cantidad a pagar depende de las circunstancias específicas de cada empresa y se aplica al ejercicio económico previo de la sociedad, sin sobrepasar los 12 meses.

La necesidad de cambiar los tipos impositivos

En 2017, las grandes compañías tributaron a un tipo efectivo, sobre el resultado contable en el Impuesto de Sociedades, de poco más del 6%, mientras que el resto de las empresas lo hicieron alrededor del 15%. Eso significa que las pymes tuvieron que soportar una carga fiscal que duplicó las obligaciones impuestas a las grandes empresas, según reveló el Informe Anual de Recaudación Tributaria.

En la práctica, lo que ocurre es que las grandes compañías pueden aprovechar diferentes beneficios fiscales, como la libertad para determinar el ritmo de depreciación de sus activos fijos e inversiones inmobiliarias o las deducciones por plusvalías reinvertidas e inversiones en I+D+i.

Por ese motivo, el Ministerio de Hacienda anunció su intención de aumentar el Impuesto sobre Sociedades y poner fin a la desigualdad en el trato fiscal, a menudo amparada por una compleja arquitectura de deducciones que sólo benefician a las grandes sociedades, fijando un tipo impositivo mínimo del 15%, que considera de “justicia social”, por debajo del cual no se podrá aplicar ninguna deducción.

También se propuso ayudar a los pequeños negocios e incentivar el emprendimiento con normativas como la ley de fomento del ecosistema de las empresas emergentes de 2022, con la que ajustó los tipos impositivos para que estos negocios soporten una carga impositiva menos onerosa.

¿Qué tipos impositivos se aplican actualmente?

Para conocer la cuota íntegra a abonar, debes aplicar a la base imponible el gravamen adecuado, de acuerdo con el tipo de empresa.

Tipo general

Es del 25% y se encuentra vigente desde el 1 de enero de 2016. Se aplica a todas las sociedades anónimas y sociedades limitadas.

Tipos especiales

  • Pymes, microempresas y entidades de pequeñas dimensiones. Desde el 1 de enero de 2023, se aplica un tipo reducido del 23%. El requisito para aprovechar esta deducción de carácter indefinido es que la cifra de negocios no supere el millón de euros.
  • Sociedades de nueva creación. Las empresas nuevas pueden tributar al 15% durante el primer período impositivo en que tengan una base imponible positiva y el siguiente, a menos que por sus características puedan tributar a un tipo inferior.
  • Empresas emergentes. Los negocios de nueva creación o que no lleven más de 5 años funcionando, que tengan su sede social y la mayor parte de su plantilla en España, desarrollen una actividad innovadora y escalable, no coticen en el mercado regulado ni hayan repartido dividendos, y su facturación anual no supere los 10 millones de euros, tienen derecho a un tipo del 15% durante el primer período impositivo en que la base imponible sea positiva y durante los tres siguientes, si siguen cumpliendo esas condiciones.
  • Cooperativas fiscalmente protegidas. En este caso, tributarán un tipo del 20% sobre la base imponible de los resultados cooperativos. De hecho, a los resultados cooperativos y extraordinarios se les aplica el tipo general.

Al margen de estos tipos impositivos, existen ulteriores reducciones para entidades especiales:

  • Tipo reducido del 10% para asociaciones y fundaciones, siempre que sean declaradas de utilidad pública, no tengan fines de lucro y estén inscritas en el registro correspondiente.
  • Tipo reducido del 1% para sociedades de inversión, aplicable a todas las sociedades de inversión inmobiliaria, fondos de inversión financieros y sociedades de inversión de capital variable.

¿Cuáles son las novedades en el Impuesto de Sociedades en 2024?

Este año entran en vigor algunas de las modificaciones que se introdujeron en 2023, como la mencionada reducción del 25% al 23% del impuesto de sociedades para pymes y la aplicación de un tipo impositivo del 15% a las empresas emergentes y nuevas sociedades.

También es posible amortizar de manera acelerada las inversiones en vehículos nuevos FCV, FCHV, BEV, REEV o PHEV, que se destinen a la actividad empresarial y entren en funcionamiento en 2023, 2024 y 2025. En ese caso, podrás amortizarlos el doble de rápido de lo que determinan las tablas oficiales. Esta medida no solo refleja de manera más realista el desgaste que sufren los vehículos que se usan de manera intensiva, sino que también reduce la carga fiscal, por lo que podría mejorar el flujo de caja o facilitar la reinversión de esa cantidad en el negocio.

Por otra parte, con el objetivo de contrarrestar la evasión fiscal de las multinacionales y grandes compañías, así como nivelar el campo de juego con las empresas más pequeñas, se seguirá aplicando el tipo mínimo de tributación del 15%. Este ya se había impuesto en España desde 2022 para las sociedades con una facturación superior a 20 millones de euros y todos los grupos de empresas, incluyendo sus filiales en territorio nacional o extranjero.

Sin embargo, a inicios de 2024 se aprobó otro proyecto de ley para transponer la directiva europea que garantiza una imposición mínima global del 15% en el impuesto de sociedades para las multinacionales con una facturación que supere los 750 millones. En este caso, no se aplica sobre la base imponible del impuesto, sino sobre el resultado contable ajustado para evitar la doble tributación.

No cabe duda de que en un entorno empresarial cada vez más complejo y competitivo, mantenerse al tanto de las novedades en materia de deducciones del Impuesto de Sociedades puede marcar la diferencia en la rentabilidad de tu empresa. Las actualizaciones legislativas representan tanto un desafío como una oportunidad, sobre todo si eres capaz de adoptar un enfoque proactivo y las incluyes en tu planificación fiscal para sacarles el máximo provecho.

 

 

Categoría: Contabilidad
Trabajador utilizando Amazon Seller

Amazon es una plataforma excelente para llegar a un gran número de personas en todo el mundo. Durante los primeros seis meses de 2023, 24 millones de clientes de España compraron en su ecommerce. El año anterior, las pymes europeas vendieron más de 2.200 productos por minuto en esta plataforma, según datos de Amazon. Por tanto, podría ser una oportunidad para que tu marca y productos alcance a nuevos clientes e impulsar, así, tu negocio.

Las decisiones clave que debes tomar antes de vender en Amazon

Antes de abrir una cuenta, es importante que tomes algunas decisiones sobre tu relación con Amazon.

  • Amazon Vendor. Disponible para quienes reciban una invitación previa, Amazon comprará tu inventario y se encargará de la venta, por lo que te conviertes en su proveedor. Obviamente, tu operativa estará más restringida y la plataforma decidirá qué precio te paga, por lo que se llevará unos márgenes más elevados.
  • Amazon Seller. En este caso, tendrás control directo sobre tus listas de productos y precios. Podrás gestionar el envío, servicio al cliente y las devoluciones, o dejar que Amazon asuma esas tareas inscribiendo tus productos en el programa de Logística de Amazon.

Recuerda que la logística es un detalle clave, ya que no solo incide en los costes y márgenes de beneficio, sino también en la satisfacción del cliente. Tienes la posibilidad de elegir entre dos opciones:

  • Amazon FBA (Fulfillment by Amazon). Te permite almacenar tus productos en los almacenes de Amazon, que se ocupa de empaquetar, enviar y ofrecer servicio al cliente. Con esta opción, tus productos también serán elegibles para Amazon Prime, lo que podría incrementar tus ventas gracias a la entrega rápida. No obstante, tendrás un control más limitado sobre tus productos y costes más elevados, que reducirán tus márgenes de beneficio.
  • Amazon FBM (Fulfillment by Merchant). Como vendedor, almacenas y envías tus productos directamente, además de gestionar el servicio al cliente. Esta opción te brinda un mayor control sobre tu inventario, podrás elegir soluciones de envío competitivas e, incluso, personalizar la entrega, pero necesitarás una logística sólida y una buena estrategia para competir con el envío rápido que ofrecen los vendedores adscritos al plan FBA.

5 pasos para empezar a vender en Amazon España

  1. Crea una cuenta de vendedor. Puedes abrir una cuenta individual, si no piensas vender más de 40 productos al mes, o apostar por una cuenta profesional, en la que se aplica una tarifa mensual fija, más las comisiones de venta.
  2. Regístrate en Amazon Seller Central. Tendrás que indicar tu información tributaria, un documento que te identifique como persona física o jurídica, así como el número de cuenta bancaria, entre otros datos.
  3. Sube y optimiza los productos. Comienza a subir los productos, ya sea manualmente o de forma masiva importando un archivo. Asegúrate de optimizar el contenido de tus listados, para mejorar la visibilidad de los productos, usando títulos claros y descriptivos con palabras clave relevantes. Incluye descripciones detalladas con toda la información necesaria y utiliza fotografías de calidad que muestren el producto desde diferentes ángulos. Si es posible, carga un vídeo donde se aprecie el uso.
  4. Establece el precio de venta. Fija tus precios intentando ser competitivo , al mismo tiempo que proteges tus márgenes de ganancia. Podrás ajustarlos con regularidad, según el desempeño de los productos o usando herramientas de precio dinámico que cambian automáticamente los precios basándose en la competencia y la demanda.
  5. Publica tus productos. Cuando publiques tus productos, comenzarás a vender en Amazon, pero recuerda que tendrás que monitorizar continuamente su desempeño y, por supuesto, estar atento a las dudas y preguntas de los clientes potenciales.

En cualquier caso, antes de comenzar a vender en Amazon España, es importante que comprendas bien sus políticas y comisiones, así como el funcionamiento de sus algoritmos. Eso te permitirá aumentar tu visibilidad, generar más conversiones y mantener bajo control los costes para tener éxito en un mercado muy activo en constante aumento. Y si aún tienes dudas, puedes consultar la guía detallada de Amazon Seller.

Imagen de tonodiaz

Categoría: Ventas
como tributar los dividendos en el Impuesto de Sociedades

Las sociedades mercantiles recompensan, a través de los dividendos, a aquellas personas físicas o jurídicas que han aportado capital. Cuando las empresas obtienen beneficios, distribuyen una parte de esas ganancias entre sus socios, una manera de recompensarlos por la inversión realizada. Si has invertido en una compañía, es importante que conozcas la forma de tributación de los dividendos en el Impuesto sobre Sociedades.

El primer paso: ¿persona física o jurídica?

Tanto las personas físicas como jurídicas pueden aportar capital a una sociedad y recibir los dividendos. El tratamiento fiscal de esas ganancias diferirá:

  • Si recibes el dividendo como persona física, tendrás que declararlo como rendimiento del capital mobiliario cuando llegue el momento de realizar la declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). 
  • Si percibes el dividendo como persona jurídica, tendrás que tributar a través del Impuesto sobre Sociedades, ya que se cataloga como una renta positiva adicional proveniente de la actividad.

Como nota, es importante aclarar que para la sociedad que paga los dividendos, esos gastos no son deducibles, ya que “representan una retribución de los fondos propios, según indica la Ley del Impuesto sobre Sociedades.

Los dividendos en el Impuesto sobre Sociedades

Las entidades mercantiles deben incluir los dividendos en su resultado contable, incorporándolos a la base imponible del Impuesto sobre Sociedades que tributa con carácter general al 25%

Esa renta se somete a una retención general del 19%, lo que significa que cuando se pagan los dividendos a los socios, la compañía aplica dicha retención para ingresarla a la Agencia Tributaria a modo de pago a cuenta del impuesto del beneficiario del dividendo. No obstante, en algunos casos se implementa una exención a los dividendos en el Impuesto de Sociedades de hasta el 95% de su cuantía.

¿Cuáles son las exenciones a la tributación de dividendos en el Impuesto sobre Sociedades?

La propia Agencia Tributaria explica que estarán prácticamente exentos los dividendos o participaciones en beneficios de entidades cuando se cumplan los siguientes requisitos:

  • El porcentaje de participación, ya sea directa o indirecta, en el capital o en los fondos propios de la sociedad es de, al menos, el 5%.
  • Poseer la participación de manera ininterrumpida durante el año anterior al día en que se distribuye el beneficio, aunque también se podría mantener a posteriori durante el tiempo necesario para completar dicho plazo.

En ese caso, solamente existe la obligación de tributar el 1,25% de la totalidad de los dividendos recibidos.

¿Y si tienes participaciones en el capital o en los fondos propios de entidades fuera de España? En este caso, para aprovechar la exención en la tributación de los dividendos en el Impuesto sobre Sociedades, la entidad participada debe haber estado sujeta a un impuesto extranjero similar al español, cuyo tipo nominal debe haber sido de al menos el 10% durante el ejercicio en que se obtuvieron los beneficios que se reparten o en los que se participa.

Hacienda considera que, si la entidad participada pertenece a un país con el que España ha suscrito algún convenio para evitar la doble imposición internacional que contenga la cláusula de intercambio de información, se cumple este requisito. Sin embargo, la exención a los dividendos en el Impuesto sobre Sociedades no se aplica cuando la entidad participada se encuentra en un país o territorio calificado como paraíso fiscal, a menos que “resida en un Estado miembro de la Unión Europea y el contribuyente acredite que su constitución y operativa responde a motivos económicos válidos y que realiza actividades económicas”, como señala la Agencia Tributaria.

Por último, debes saber que dicha exención por dividendos no se implementa a las participaciones con valor de adquisición superior a 20 millones de euros, siendo del 15% con carácter general y del 10% a las entidades de nueva creación. A pesar de ello, existe un régimen transitorio de 5 años, por lo que, a las participaciones obtenidas antes del 1 de enero de 2021 con un valor de adquisición superior a los 20 millones de euros, pero sin alcanzar el 5%, se les seguirá aplicando el régimen fiscal establecido para evitar la doble imposición económica internacional hasta 2025.


Imagen vía Freepik
Categoría: Contabilidad
Diferencias de Sociedad Anónima y Sociedad Limitada

Si estás pensando en abrir una actividad o pasar de autónomo a sociedad limitadauna de las decisiones más importantes es elegir la figura fiscal adecuada pues no solo repercutirá en los impuestos que graven las ganancias de la empresa, sino también en las obligaciones fiscales que tendrás al frente de la misma.

En España, la sociedad limitada es la forma societaria más extendida. En 2023, había más de un millón de empresas constituidas como sociedades de responsabilidad limitada y poco más de 49.000 sociedades anónimas, según Statista. Sin embargo, el hecho de que sea la figura jurídica más frecuente no siempre significa que sea la más conveniente, sobre todo si pretendes captar a un gran número de inversores.

Características de la Sociedad Anónima y la Sociedad Limitada

Tanto la sociedad limitada como la sociedad anónima tributan por el Impuesto de Sociedades y tienen en común que la responsabilidad se reparte entre los socios, limitándose al capital invertido y a los bienes que se encuentran a nombre de la sociedad. Sin embargo, las semejanzas terminan ahí.

-        Tipo de actividad empresarial

Para elegir la figura fiscal, debes tener en cuenta la actividad que desarrollará tu empresa. Una sociedad limitada puede ejercer prácticamente cualquier tipo de actividad, pero algunos sectores solo están abiertos para una sociedad anónima, como la gestoría de fondos de pensiones, los seguros o la actividad bancaria. Otra diferencia entre la sociedad anónima y la sociedad limitada es que solo la S.A. puede cotizar en el mercado de valores, algo que no está al alcance de una S.L.

-        Capital social mínimo

En la sociedad anónima, el capital mínimo es de 60.000 euros y se divide en acciones. Para su constitución, se exige al menos el 25% del capital, de manera que es necesario desembolsar 15.000 euros en un primer momento. El resto, que se denomina dividendos pasivos, se puede ingresar posteriormente, según indiquen los estatutos de la S.A. 

En cambio, una de las características de la S.L. es que demanda un capital mínimo menor. Como regla general, tendrás que aportar 3.000 euros, que se dividen en participaciones y se deben desembolsar íntegramente en su creación. No obstante, con la aprobación en 2022 de la ley de creación y crecimiento de empresas, en algunos casos será posible crear una sociedad limitada únicamente con un euro de capital social. A pesar de ello, como socio debes tener presente que la reducción del capital inicial no varía la responsabilidad social mínima exigida, que siguen siendo 3.000 euros.

-        Trámites de constitución

Aunque los pasos para crear la sociedad anónima y la sociedad limitada son similares, dado que la S.L. cuenta con un capital inferior, normalmente el proceso de constitución es más sencillo y los estatutos exigen menos previsiones.

Al contrario, en una S.A. el proceso es más complejo y tendrás que recurrir a un experto independiente, designado por el Registro Mercantil, que emita un informe sobre el valor de lo que se pretende aportar. Redactar los estatutos también es más complicado, pues hay que prever un mayor número de aspectos que en una S.L., por lo que normalmente es necesario recurrir a abogados especializados en derecho mercantil o societario.

-        Número de socios

Tanto la sociedad limitada como la sociedad anónima se pueden formar con un solo socio, en cuyo caso se denomina sociedad unipersonal, sin límites específicos de socios. No obstante, la S.L. es una fórmula más adecuada para las empresas con pocos socios que no necesitan aportar un gran capital, mientras que la S.A. suele estar compuesta por un mayor número de socios, ya que suelen estar diseñadas precisamente para facilitar la captación de capital, algo fundamental para empresas que necesitan grandes inversiones o financiamiento a gran escala para desarrollar su actividad.

-        Transmisión de las acciones

En las sociedades, el capital social se divide en partes alícuotas. Una de las características de la S.L. es que ese capital se divide en participaciones, cuya transmisión es más complicada y restringida, pues exige el conocimiento del resto de los socios, los cuales tienen un derecho de adquisición preferente frente a terceros. Esto hace que la S.L. sea una empresa cerrada, mientras que en la S.A. pueden entrar fácilmente más socios.

De hecho, el capital de las sociedades anónimas se divide en acciones y cada accionista tiene libertad para venderlas, de manera que es más fácil que entren nuevos inversores a la empresa. La transmisión de acciones es un proceso más sencillo que se puede realizar ágilmente mediante un acuerdo de compraventa entre las partes.

-        Administración

En la S.L. los trámites para llevar la contabilidad y las cuestiones fiscales son más sencillos, pero en la S.A. se complejizan bastante, lo cual significa asumir un mayor coste, por lo que esta figura fiscal solo se recomienda para proyectos de gran envergadura.

Basta saber que cuando en la S.A. hay que tomar una decisión relevante, se debe realizar una convocatoria previa en anuncios de prensa y en el Boletín Oficial del Registro Mercantil. Otra diferencia entre la sociedad anónima y la sociedad limitada es que, en esta última, el cargo de administrador puede tener un carácter indefinido, pero en una S.A. se limita a un máximo de 6 años.

-        Tributación y deducciones

Tanto la sociedad limitada como la sociedad anónima tributan por el Impuesto de Sociedades (IS) y el Impuesto de Valor Añadido (IVA). No obstante, existen grandes diferencias en las deducciones que pueden aplicar. La clave consiste en que las S.A. tienen una estructura mayor y más compleja, por lo que, aunque tengan acceso a las mismas deducciones generales, pueden calificar para un mayor número de beneficios fiscales o aprovecharlos mejor.

Por ejemplo, en el caso de la amortización de activos, las reglas de deducción de gastos de depreciación de bienes tangibles e intangibles son iguales para ambas entidades, pero, dado que las S.A. suelen tener en su haber más activos y de mayor valor por la propia escala de sus operaciones, podría aplicar mayores deducciones.

¿Qué figura fiscal es más conveniente para tu negocio?

En general, los requisitos y características de la S.A. hacen que sea una figura fiscal interesante para los proyectos muy ambiciosos que van a mover grandes cantidades de capital. La S.L., al contrario, es ideal para sacar adelante proyectos con objetivos más modestos en los que se priorice una gestión ágil y sencilla.

Si piensas tener pocos socios o llevar adelante una empresa familiar, la S.L. es una buena opción, ya que las decisiones y la transmisión de participaciones suelen ser procesos más controlados y cerrados. También implica menos obligaciones formales y administrativas que las S.A., lo que reduce los costes operativos. Asimismo, las S.L. suelen estar sometidas a menos requisitos regulatorios y no tienen que realizar auditorías tan frecuentes, lo que simplifica el cumplimiento normativo.

En cambio, si necesitas atraer muchos inversores, te interesará crear una S.A., ya que las acciones son más fáciles de vender y transferir. Al tener una estructura de propiedad más distribuida y flexible, esta figura fiscal es perfecta para las empresas que deban contar con una base amplia de accionistas.

También es la mejor opción si planeas que tu empresa cotice en la bolsa de valores en el futuro, ya que la S.A. permite la venta pública de acciones. Además, esta figura fiscal es percibida como más formal, estable y profesional, por lo que suele atraer a grandes clientes, proveedores o inversores institucionales. No obstante, recuerda que sus costes y obligaciones son mayores.

En resumen, elige una S.L. si quieres:

  • Emprender un negocio pequeño o mediano
  • Seguir un proceso de constitución más simple
  • Asumir menos costes administrativos
  • Limitar el número de socios

En contraposición, decántate por una S.A. si planeas:

  • Captar una gran cantidad de capital
  • Tener un número elevado de socios
  • Cotizar en bolsa en el futuro
  • Transmitir una imagen más sólida y profesional en el mercado

Emprender un negocio es un viaje lleno de decisiones cruciales, elegir la forma societaria adecuada es una de las más importantes. Ya optes por la flexibilidad y simplicidad que aporta una sociedad limitada o por las oportunidades de expansión y captación de capital que representa una sociedad anónima, lo esencial es que esa elección responda a tus valores y objetivos empresariales.

Analiza tus necesidades y consulta a expertos en la materia que te ayuden a comprender mejor las implicaciones fiscales y legales de cada opción. Tomarte el tiempo para escoger la estructura correcta podrá ahorrarte muchos dolores de cabeza en el futuro y creará el marco adecuado para que tu negocio crezca en la dirección correcta.

Categoría: Legal
¿Qué es una startup?

Las startups son una modalidad de emprendimiento que ha ganado popularidad en los últimos años. España contaba con 12.041 startups en 2022, una cifra que la convierte en el cuarto país europeo con más empresas emergentes, según La Moncloa. Sin embargo, cualquier empresa nueva no puede calificarse como startup.

¿Qué es una startup y en qué se diferencia de una empresa de reciente creación?

Una startup es una empresa de nueva creación o muy joven que tiene un gran potencial de crecimiento y comercializa productos o servicios usando las tecnologías de la información y la comunicación. A diferencia de las pymes convencionales, que suelen tardar más en generar beneficios, las startups salen rápidamente al mercado para atraer inversiones, aunque existen otras características que las distinguen.

  • Innovación. Suelen enfocarse en productos o servicios disruptivos que intentan resolver problemas de manera novedosa o más eficiente. De hecho, el producto o servicio resultante debe satisfacer una necesidad insatisfecha o cubrir un nicho de mercado desatendido.
  • Escalabilidad. Las startups están diseñadas para crecer rápidamente y expandirse a gran escala, generalmente aprovechando la tecnología. Se caracterizan por la velocidad a la que pueden crecer y generar ingresos, que suelen aumentar de manera exponencial.
  • Mayor riesgo, aparejado a mayores recompensas si tienen éxito. Como este tipo de empresas suelen seguir modelos de negocio novedosos que se alejan de lo establecido y tienen un carácter eminentemente experimental, están más expuestas al fracaso.
  • Uso de la tecnología. Mientras que las empresas convencionales suelen tardar en adoptar las nuevas tecnologías, las startups las utilizan para crecer, encontrar financiación, validar su idea de negocio o difundir sus productos y servicios. Gracias a ese enfoque, pueden desarrollar su plan de manera más ágil y con recursos limitados.
  • Gran flexibilidad. El dinamismo intrínseco a las startups les permite pivotar su idea de negocio y corregir los errores con rapidez para adaptarse al mercado o las necesidades del público. Parte de esa flexibilidad se debe a que suele tratarse de equipos pequeños, creativos y multidisciplinarios en los que la estructura jerárquica y los roles no son tan rígidos como en las grandes empresas.
  • Eficiencia. Uno de los principales objetivos de estas empresas es reducir al mínimo los costes durante las fases iniciales del proyecto, no solo porque suelen contar con un presupuesto limitado, sino también para crecer más rápido, aunque luego generan unos ingresos muy altos.

Las etapas de desarrollo de una startup

Las startups, al igual que las empresas convencionales, pasan por diferentes fases, aunque no siempre de la misma manera o en el mismo orden. El éxito en cada etapa dependerá de su capacidad para adaptarse a las necesidades del mercado y las oportunidades que se presenten.

  1. Idea y conceptualización. Se identifica el problema u oportunidad y se concibe la solución, validando la idea y desarrollando el plan de negocio preliminar para comprender cómo se generarán los ingresos.
  2. Desarrollo y validación del producto mínimo viable. Consiste en crear una versión básica del producto con las funcionalidades esenciales para resolver la necesidad identificada, con el objetivo de validar la idea en el mercado real y realizar las mejoras necesarias en base a la retroalimentación.
  3. Lanzamiento. En esta fase se lanza el producto a un mercado más amplio y se ponen en marcha las estrategias de marketing para generar una base de clientes, aunque se sigue recopilando información para realizar nuevas mejoras.
  4. Escalabilidad. Es una etapa de crecimiento rápido en la que se implementan las estrategias para escalar el negocio, aumentar su capacidad operativa y optimizar los procesos. La startup puede expandirse a nuevos mercados geográficos o segmentos de clientes, por lo que suele necesitar una inversión adicional.
  5. Consolidación y madurez. La startup optimiza los procesos internos para ganar en eficiencia y logra estabilizar el flujo de ganancias. También comienza a explorar otras líneas de productos o servicios para diversificar sus fuentes de ingresos.

En algunos casos, las startups son adquiridas por empresas más grandes o se fusionan con otras compañías para ganar cuota de mercado. También pueden salir a bolsa para recaudar más fondos, si han logrado un reconocimiento y demuestran un crecimiento sostenible a largo plazo. Sin embargo, lo cierto es que nueve de cada diez startups fracasan antes de los tres años, de acuerdo con IFFE Business School, por lo que si vas a emprender bajo esta modalidad, es importante que aprendas a gestionar bien los riesgos.

Categoría: Negocios
Errores comunes al darse de alta como autónomo

Darse de alta como autónomo es un proceso rápido, sencillo y sin coste que puedes completar en un solo día. Puedes hacerlo tú mismo en la Agencia Tributaria y la Seguridad Social, pero es importante que te informes bien antes de dar ese paso para que no cometas algunos errores que podrían acabar costándote caro.

Las principales equivocaciones que cometen los autónomos al darse de alta

El sueño de trabajar por cuenta propia y ser tu propio jefe puede convertirse en una pesadilla, si no prestas atención. Desde la elección incorrecta del epígrafe fiscal hasta olvidar algún trámite o elegir el método de tributación menos conveniente, algunos errores pueden tener repercusiones legales y financieras, por lo que es importante que te asegures de comenzar con buen pie.

  1. Retrasar demasiado el alta en Hacienda o la Seguridad Social

    Lo adecuado es comenzar el proceso de alta en la Seguridad Social, en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), y luego tramitar el alta en el Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE) de la Agencia Tributaria o Hacienda Foral. De hecho, un error habitual consiste en que el alta en la Seguridad Social no coincida con la de Hacienda.

    La propia Seguridad Social advierte que “ambas altas debes de realizarlas antes o en el mismo día de la fecha de inicio de la actividad, si lo haces después, perderás el derecho a beneficios sobre la cuota y puede que se aplique algún recargo en tu cuota”. Por tanto, podrías desaprovechar la oportunidad de beneficiarte de la tarifa plana o de solicitar algunas ayudas y bonificaciones que podrían suponer un alivio financiero significativo durante esos primeros meses de actividad.

    Además, si empiezas a trabajar sin estar dado de alta en Hacienda, te expones a una multa que oscila entre 300 y 3.000 euros. Y en caso de que no hayas pagado la cuota de la Seguridad Social, se te aplicará una penalización del 20% sobre las mensualidades pendientes.

  2. Comprar material para el negocio antes de registrarte en Hacienda

    Es probable que necesites adquirir algunos materiales para trabajar, pero si los compras antes de darte de alta como autónomo en Hacienda, no podrás deducirlos como gastos, ya que la factura tiene una fecha anterior. ¿Qué puedes hacer?

    La Agencia Tributaria permite deducir los gastos e inversiones en los que incurras antes de iniciar tu actividad, pero tienes que avisarle con antelación de tu intención de emprender, presentando el modelo 036, en el cual tendrás que marcar la casilla 504 entregas posteriores a adquisiciones, señalando además la fecha de inicio en la casilla 505. Así, podrás deducir las facturas emitidas con fecha posterior a la comunicación. 

  3. Elegir mal el epígrafe en el IAE

    Otro de los errores más comunes al darse de alta como autónomo consiste en no escoger bien los epígrafes que describen tu actividad, una equivocación que puede costarte una sanción de 250 euros. El Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE) para autónomos está dividido en tres grandes grupos: actividades empresariales, actividades profesionales y actividades artísticas, desglosadas a su vez en las diferentes actividades económicas, cada una con su código.

    Es vital que elijas el epígrafe que mejor refleje la naturaleza de tu actividad como autónomo, ya que suele determinar cómo tributarás y las obligaciones fiscales que deberás cumplir. Lo ideal es escoger una sola actividad, ya que simplificará tu declaración. Si no es posible, intenta elegir actividades que tengan los mismos regímenes fiscales a efectos de IVA e IRPF. Recuerda que la elección incorrecta podría llevarte a tributar en un régimen fiscal inadecuado que afecte la rentabilidad de tu negocio.

  4. Escoger el método de tributación menos conveniente

    Una de las decisiones más importantes que tendrás que tomar como autónomo al iniciar tu actividad consiste en elegir entre dos formas de tributación: el régimen de estimación directa y el de estimación objetiva. Tributar en el régimen adecuado te facilitará la declaración para que cumplas correctamente con tus obligaciones fiscales.

    Si elijes la estimación directa, pagarás los impuestos según tus ingresos y gastos reales durante el año fiscal. Si cumples los requisitos y escoges la estimación objetiva, pagarás una cantidad fija que se calcula en función de la supuesta rentabilidad del negocio, estimando sus beneficios sin considerar sus altibajos.

    Cada régimen tiene pros y contras: la estimación objetiva simplificará mucho tu gestión fiscal y contable, pero no es un sistema tan flexible como la estimación directa, que admite una mayor deducción de gastos y brinda más libertad para determinar el valor de los elementos patrimoniales.

  5. No registrar tu vivienda en Hacienda, si trabajas en casa

    Si trabajas en casa, puedes deducir un porcentaje de las facturas del hogar, pero es imprescindible que estén a tu nombre y que hayas reflejado la vivienda en la Agencia Tributaria, en el momento de darte de alta como autónomo, mediante los modelos 036 o 037. Debes indicar cuántos metros cuadrados de la vivienda destinas al trabajo, ya que en base a ellos se calcula la proporción de los gastos del hogar que corresponden al negocio.

    Como norma general, el autónomo que trabaje desde casa y lo haya notificado a Hacienda puede acogerse al 30% de deducción de los suministros de agua, luz y otros de la parte proporcional de la vivienda destinada a la actividad. En cambio, si no lo especificas, no podrás deducir ninguno de esos gastos.

  6. Falta de información en la declaración censal

    Olvidar datos en la declaración censal es otra equivocación habitual de los autónomos al darse de alta en la Seguridad Social y en Hacienda. Indicar adecuadamente el domicilio fiscal, por ejemplo, es fundamental para el IRPF, ya que la Agencia Tributaria lo utiliza para gestionar tus obligaciones fiscales.

    De hecho, omitir detalles importantes, como la provincia en la que vas a realizar tu actividad, puede causarte problemas a largo plazo. Podrías perder parte de la tributación autonómica y las deducciones aplicables, así como imposibilitarte acceder a las ayudas y subvenciones disponibles. Además, recuerda que debes notificar cualquier cambio en tu domicilio fiscal y de actividad, en caso de que difieran.

Tomarte el tiempo necesario para entender los trámites que debes realizar y cumplir correctamente con todos los requisitos legales no solo te ahorrará problemas y gastos futuros, sino que también te proporcionará la tranquilidad de saber que estás cumpliendo con todos los requisitos legales, de manera que podrás enfocarte en hacer crecer tu negocio.

Darse de alta como autónomo es un proceso rápido, sencillo y sin costo que puedes completar en un solo día. Puedes hacerlo tú mismo en la Agencia Tributaria y la Seguridad Social, pero es importante que te informes bien antes de dar ese paso para que no cometas algunos errores que podrían costarte caro.


Categoría: Legal
criterios ESG

En un mundo cada vez más consciente de la importancia de cuidar el medio ambiente y proteger las comunidades, los negocios que quieran tener éxito necesitan incorporar los criterios ESG en su plan empresarial. Con estas prácticas, las organizaciones no solo se enfocan en ser rentables y competitivas, sino también responsables y éticas.

¿Qué son los criterios ESG?

Las siglas ESG (Enviromental, Social y Governance) se refieren a los factores que hacen que una compañía sea sostenible gracias a su compromiso social, ambiental y de buen gobierno, sin descuidar los aspectos financieros.

Su origen se remonta a inicios de la década de los 2000, siendo la evolución de lo que se conocía como Inversión Socialmente Responsable (ISR). Sin embargo, los criterios ESG van un paso más allá al adquirir un enfoque holístico que incluye todos los procesos y áreas de la empresa.

  • Medio ambiente. Alude a la estrategia de sostenibilidad del negocio, incluyendo su gestión de los recursos naturales, la reducción de las emisiones de carbono y el uso de energía renovable. Implica, entre otras acciones, reducir la huella de carbono, implementar programas de reciclaje y limitar el uso de las materias primas necesarias para la producción y la operatividad diaria.
  • Social. Indica el impacto de la empresa en la sociedad, tanto a nivel interno en sus trabajadores como en el plano externo, en las comunidades. Este criterio abarca acciones como promover la inclusión y la diversidad de la fuerza laboral, asegurar unas condiciones de trabajo justas para todos los empleados, respetar los derechos humanos en la organización y promover actividades que tengan un impacto positivo en la comunidad.
  • Buen gobierno. Engloba todas las cuestiones relacionadas con la gestión empresarial, desde la estructura y compensación del consejo de administración hasta las prácticas éticas y el código de conducta. También incorpora las estrategias fiscales, el cumplimiento normativo y la implementación de prácticas transparentes de toma de decisiones para garantizar la integridad de todas las operaciones y la confianza de los stakeholders.

10 beneficios de los criterios ESG para las empresas

La implementación de los criterios ESG tiene un coste, pero a la larga compensa con creces por todos los beneficios que aporta a las organizaciones.

  1. Reducir costes operativos, sobre todo a través de la implementación de prácticas sostenibles que disminuyan el consumo de energía, agua y materias primas. Un informe de McKinsey reveló que las ganancias operativas podrían aumentar hasta un 60% con la aplicación inteligente de los criterios ESG.
  2. Mitigar los riesgos ambientales adoptando prácticas responsables que reduzcan el riesgo de sufrir sanciones regulatorias o incluso daños reputacionales por incumplimientos ambientales.
  3. Atraer y retener el talento, ya que cada vez más profesionales quieren trabajar en empresas que comparten sus valores y se preocupan por el bienestar de sus empleados y comunidades, así como por el cuidado del medio ambiente.
  4. Reforzar la reputación de la marca, ya que los negocios comprometidos con prácticas sociales responsables son vistos de manera más favorable por los consumidores, empleados y la comunidad en general.
  5. Mejorar el rendimiento financiero, debido fundamentalmente a que la buena gobernanza y la gestión responsable conducen a una toma de decisiones más informada y estratégica, lo que estimula el rendimiento financiero a largo plazo.
  6. Atraer inversiones, sobre todo porque los criterios ESG son un factor que inclina cada vez más la balanza: el 89% de los inversores ya los tienen en cuenta a la hora de tomar sus decisiones, según Key ESG.
  7. Cumplimiento normativo, que garantiza que la empresa esté alineada con las normativas actuales, tanto a nivel sectorial como general, evitando multas y sanciones.
  8. Fortalecer las relaciones sociales, ya que invertir en la comunidad y en prácticas laborales justas suele reforzar las relaciones con los grupos de interés locales, lo que promueve un entorno operativo más favorable.
  9. Fomentar la innovación y la eficiencia, ya que adoptar este enfoque suele estimular la búsqueda de soluciones sostenibles novedosas, como el desarrollo de tecnologías limpias, productos ecoeficientes y procesos de producción más sostenibles que, a la larga, mejoran la eficiencia empresarial.
  10. Ganar cuota de mercado, sobre todo teniendo en cuenta que el 76% de los consumidores dejaría de comprar a empresas que descuidan el medio ambiente, a sus empleados o a la comunidad, como se señala en Key ESG.

Además, las empresas que incorporan los criterios ESG tienen más facilidad para acceder a financiación, como las ayudas procedentes de los Fondos Next Generation EU puestas a disposición de las empresas dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Buena parte de esta financiación favorece proyectos de sostenibilidad de las pymes y se está canalizando a través de entidades financieras como las sociedades de garantía o el ICO.

En definitiva, las compañías que implementan los criterios ESG muestran un crecimiento más sostenible y son más resilientes, ya que están mejor preparadas para adaptarse y responder a los cambios en el mercado y los retos externos. Además, ganan una ventaja competitiva que las ayuda a diferenciarse de sus competidores y atraer a más clientes e inversores que valoran la sostenibilidad y la responsabilidad.

Imagen vía freepik

Seguridad Comunicación segura mediante certificado del servidor SSL y el acceso a la información protegida y se almacenada cifrada. Su IP de acceso 217.113.196.213