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Calendario fiscal 2024 para autónomos y pymes

Si eres autónomo o tienes una pyme, la llegada de un nuevo año suele suponer cambios fiscales que debes conocer para no incurrir en sanciones debido a despistes o retrasos. Para partir con buen pie, es conveniente que tengas a mano el calendario fiscal 2024, así sabrás cuándo debes presentar cada uno de los modelos en la Agencia Tributaria.
Los trimestres de autónomos, una pieza clave para cumplir tus obligaciones fiscales
Los autónomos tienen la obligación de presentar sus declaraciones fiscales de IVA e IRPF cuatro veces al año. Dicho sistema les permite ir saldando cuentas con la Administración Pública en materia de impuestos, además de ayudarlos a mantener al día la contabilidad del negocio y dar seguimiento a su facturación.
Por tanto, al inicio de cada trimestre, comenzando por enero, tendrás que presentar las declaraciones correspondientes al trimestre anterior. Luego tendrás que volver a entregar la documentación en abril, julio y octubre. Las pymes no son la excepción. Aunque llevan una contabilidad ligeramente diferente, también están sujetas a un calendario fiscal bastante ajustado a lo largo de todo el año.
Modelos a presentar en enero de 2024
Hasta el 2 de enero de 2024:
- Modelos 036 y 037 si quieres renunciar o revocar el régimen de estimación directa simplificada y estimación objetiva de cara a 2024 y los años siguientes.
- Modelo 303 de autoliquidación de IVA correspondiente a noviembre de 2023.
Hasta el 22 de enero de 2024:
- Modelo 039 para comunicar las incorporaciones en diciembre, régimen especial del grupo de entidades de IVA.
- Modelo 111, declaración trimestral retenciones de personal y profesionales.
- Modelo 115, declaración trimestral retenciones de alquileres.
- Modelo 123, pago de los intereses de préstamos, arrendamientos de negocios, bonos, acciones, depósitos a plazo y rendimientos de capital mobiliario.
Hasta el 30 de enero de 2024:
- Modelo 130, pago fraccionado del IRPF, ingresos a cuenta de la Renta.
- Modelo 131, pago fraccionado del IRPF, ingresos a cuenta de la Renta en el Régimen Simplificado.
- Modelo 303, declaración trimestral de IVA.
- Modelo 349, declaración informativa de operaciones intracomunitarias.
- Modelo 390, resumen anual de las declaraciones trimestrales de IVA.
Hasta el 31 de enero de 2024:
- Modelo 165, declaración informativa de certificaciones individuales emitidas a los socios o copropietarios de sociedades de nueva o reciente creación.
- Modelo 179, declaración informativa trimestral de la cesión de uso de viviendas con fines turísticos.
- Modelo 180, resumen anual de las declaraciones trimestrales del modelo 115 de retenciones de alquileres.
- Modelo 182, donativos, donaciones y aportaciones recibidas y disposiciones realizadas.
- Modelo 188, rentas o rendimientos del capital mobiliario procedentes de operaciones de capitalización y de contratos de seguros de vida o invalidez.
- Modelo 190, resumen anual de las declaraciones trimestrales del modelo 111 retenciones de personal y profesionales.
- Modelo 233, declaración informativa por gastos en guardería.
- Modelo 345, modelo anual de planes de pensiones y similares.
Modelos a presentar en febrero
Hasta el 20 de febrero de 2024:
- Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF realizadas a trabajadores, profesionales o empresarios, correspondientes a enero de 2024.
- Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos, correspondientes a enero de 2024.
- Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables, correspondientes a enero de 2024.
Hasta el 29 de febrero de 2024:
- Modelo 036, inscripción en el Censo de Empresarios y alta en Hacienda, obligatorio para sociedades cuyo ejercicio coincida con el año natural.
- Modelo 280, declaración informativa anual de planes de ahorro a largo plazo.
- Modelo 303, autoliquidación de IVA referente a enero de 2024.
- Modelo 347, declaración anual de operaciones con terceros referida al ejercicio 2023.
Modelos a presentar en marzo
Hasta el 20 de marzo de 2024:
- Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF realizadas a trabajadores, profesionales o empresarios, correspondientes a febrero de 2024.
- Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos, correspondientes a febrero de 2024.
- Modelo 349, declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias en febrero de 2024.
- Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables, referido a febrero de 2024.
Modelos a presentar en abril
El 3 de abril comienza el plazo para presentar por Internet el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), el cual estará abierto hasta el 1 de julio de 2024.
Hasta el 1 de abril de 2024:
- Modelo 189, declaración informativa de valores, seguros y rentas concerniente al ejercicio 2022.
- Modelo 303, autoliquidación de IVA referente a febrero de 2024.
- Modelo 720, declaración informativa sobre bienes y derechos en el extranjero.
Hasta el 22 de abril de 2024:
- Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF hechas a trabajadores, profesionales o empresarios referidas a marzo de 2024.
- Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos correspondientes a marzo de 2024.
- Modelo 130, pago fraccionado de la Renta del primer trimestre de 2024 por estimación directa.
- Modelo 131, pago fraccionado de la Renta del primer trimestre de 2024 por estimación objetiva.
- Modelo 202, primer período del pago fraccionado del Impuesto sobre Sociedades.
- Modelo 349, declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias referida a marzo de 2024.
- Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables. Declaración mensual concerniente a marzo de 2024 y declaración trimestral correspondiente al primer trimestre del año.
Hasta el 30 de abril de 2024:
- Modelo 303, autoliquidación de IVA referente a marzo de 2024.
Modelos a presentar en mayo
El 7 de mayo de 2024 comienza el plazo para la presentación telefónica del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF)
Hasta el 20 de mayo de 2024:
- Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF practicadas a trabajadores, profesionales o empresarios correspondientes a abril de 2024.
- Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos referidas a abril de 2024.
- Modelo 303, autoliquidación de IVA referente a abril de 2024.
- Modelo 349, declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias correspondiente a abril de 2024.
- Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables referida a abril de 2024.
Modelos a presentar en junio
A partir del 3 de junio de 2024 se abre el plazo para presentar de manera presencial en la Agencia Tributaria el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).
Hasta el 20 de junio de 2024:
- Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF hechas a trabajadores, profesionales o empresarios en mayo de 2024.
- Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos referidas a mayo de 2024.
- Modelo 349, declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias correspondiente a mayo de 2024.
- Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables aplicable a mayo de 2024.
Recuerda que tienes hasta el 26 de junio de 2024 para presentar la Declaración Anual de la Renta y Patrimonio correspondiente a 2023 con resultado a ingresar con domiciliación en cuenta.
Modelos a presentar en julio
El 1 de julio de 2024 finaliza el plazo para presentar la Declaración de la Renta 2023 con resultado a devolver, renuncia a la devolución, saldo negativo y la opción de ingresar sin domiciliación del primer plazo.
Hasta el 1 de julio de 2024:
- Modelo 303, autoliquidación de IVA referente a mayo de 2024.
Hasta el 22 de julio de 2024:
- Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF realizadas a trabajadores, profesionales o empresarios correspondientes a junio de 2024.
- Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos relativas a junio de 2024.
- Modelo 130, pago fraccionado de la Renta del segundo trimestre de 2024 por estimación directa.
- Modelo 131, pago fraccionado de la Renta del segundo trimestre de 2024 por estimación objetiva.
- Modelo 303, autoliquidación de IVA del segundo trimestre de 2024.
- Modelo 309, declaración y liquidación no periódica referida al segundo trimestre de 2024.
- Modelo 349, declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias correspondiente a junio de 2024 y al segundo trimestre de 2024.
- Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables correspondiente a junio de 2024 y declaración trimestral del segundo trimestre del año.
Hasta el 25 de julio de 2024:
- Modelos 200, 206 o 220 para sociedades cuyo periodo impositivo coincida con el año natural.
- Modelo 282, declaración informativa anual de ayudas recibidas en el marco del régimen económico y fiscal de Canarias u otras del estado por contribuyentes del IRPF o el Impuesto sobre la Renta de no Residentes sin establecimiento permanente.
Hasta el 30 de julio de 2024:
- Modelo 303, autoliquidación de IVA referente a junio de 2024.
Modelos a presentar en agosto
Hasta el 20 de agosto de 2024:
- Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF hechas a trabajadores, profesionales o empresarios correspondientes a julio de 2024.
- Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos referidas a julio de 2024.
- Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables de julio de 2024.
Hasta el 30 de agosto de 2024:
- Modelo 303, autoliquidación de IVA referente a julio de 2024.
Modelos a presentar en septiembre
Hasta el 20 de septiembre de 2024:
- Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF practicadas a trabajadores, profesionales o empresarios en agosto de 2024.
- Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos, correspondientes a agosto de 2024.
- Modelo 349, declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias referidas a los meses de julio y agosto de 2024.
- Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables de agosto de 2024.
Hasta el 30 de septiembre de 2024:
- Modelo 303, autoliquidación de IVA referente a agosto de 2024.
- Modelos 360 y 361 para solicitar la devolución del IVA soportado igual o superior a 400 euros correspondiente al ejercicio 2023.
Modelos a presentar en octubre
Hasta el 21 de octubre de 2024:
- Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF hechas a trabajadores, profesionales o empresarios en septiembre de 2024.
- Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos referentes a septiembre de 2024.
- Modelo 130, pago fraccionado de la Renta del tercer trimestre de 2024 por estimación directa.
- Modelo 131, pago fraccionado de la Renta del tercer trimestre de 2024 por estimación objetiva.
- Modelo 202, pago a cuenta sobre el Impuesto de Sociedades en caso de que se fraccione.
- Modelo 303, autoliquidación de IVA del tercer trimestre de 2024.
- Modelo 309, declaración y liquidación no periódica del tercer trimestre de 2024.
- Modelo 349, declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias correspondiente a septiembre de 2024 y al tercer trimestre de 2024.
- Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables referido a septiembre de 2024 y la declaración trimestral del tercer trimestre del año.
Hasta el 30 de octubre de 2024:
- Modelo 303, autoliquidación de IVA correspondiente a septiembre de 2024.
Hasta el 31 de octubre de 2024:
- Modelo 235, declaración informativa de actualización de algunos mecanismos transfronterizos comercializables.
- Solicitud de inclusión para el año 2025 en el sistema de Cuenta Corriente Tributaria (CCT).
Modelos a presentar en noviembre
Los autónomos que hayan fraccionado el pago de la Declaración de la Renta tendrán hasta el 5 de noviembre de 2024 para pagar la última cuota.
Hasta el 20 de noviembre de 2024:
- Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF realizadas a trabajadores, profesionales o empresarios en el mes de octubre de 2024.
- Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos de octubre de 2024.
- Modelo 349, declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias correspondiente al mes de octubre de 2024.
- Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables referido a octubre de 2024.
Modelos a presentar en diciembre
Hasta el 2 de diciembre de 2024:
- Modelo 303, autoliquidación de IVA correspondiente a octubre de 2024.
Hasta el 20 de diciembre de 2024:
- Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF practicadas a trabajadores, profesionales o empresarios referidas a noviembre de 2024.
- Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos correspondientes a noviembre de 2024.
- Modelo 349, declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias realizadas en noviembre de 2024.
- Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables de noviembre de 2024.
- Modelo 202, pago a cuenta sobre el Impuesto de Sociedades, en caso de que se haya fraccionado.
Como puedes apreciar, a lo largo del año tendrás que presentar varias declaraciones, tanto si eres autónomo como si administras una pyme. Una buena idea consiste en apuntar las fechas clave y establecer un sistema de recordatorios para evitar sanciones. Puedes consultar el calendario del contribuyente en la propia Agencia Tributaria.
Los cinco tipos de autónomos en España

En España hay más de 3,3 millones de autónomos, una tendencia que, si bien ha perdido impulso en los últimos meses, no ha evitado que 2023 cerrara sumando 15.966 nuevos trabajadores por cuenta propia, según datos de la ATA. Si tú también estás pensando en emprender, debes conocer que existen diferentes tipos de autónomos. Así podrás elegir la modalidad más adecuada antes de darte de alta.
Autónomos: ¿Qué categorías existen y en qué se diferencian?
Los autónomos son trabajadores independientes que realizan “de forma habitual, personal y directa, una o varias actividades económicas a título lucrativo, siempre que el desempeño de esta o estas actividades no estén sujetas a contrato de trabajo por ninguna empresa”, según indica la propia Seguridad Social. Sin embargo, existen diferentes maneras de llevar el negocio o desarrollar la actividad.
Profesionales autónomos o freelance
Este tipo de autónomo es, probablemente, la figura más emblemática del trabajador por cuenta propia. Se trata de personas que ejercen de forma independiente su profesión, como los escritores, traductores, abogados o veterinarios. Lo más habitual es que no tengan trabajadores dependientes, pero podrían contratarlos.
Dentro de este grupo, la distinción más habitual se realiza entre los colegiados que cotizan su mutualidad de previsión social a través de los Colegios Profesionales como alternativa al Régimen Especial de Trabajadores Autónomo (RETA) y aquellos no colegiados, que se catalogan como “profesionales liberales” en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE).
Autónomos societarios o empresarios
Los trabajadores por cuenta propia también pueden abrir y administrar una sociedad mercantil, generalmente una Sociedad de Responsabilidad Limitada Unipersonal (SLU) o una Sociedad de Responsabilidad Limitada (SL). En esos casos, se trata de una figura a medio camino entre un socio empresarial y un empleado por cuenta ajena pues, aunque es el fundador o socio de la empresa, también trabaja en la misma, generalmente como administrador. Suele ser una evolución natural de los autónomos cuyos negocios crecen y aumentan la facturación, pues a nivel fiscal resulta más ventajoso operar como sociedad.
Autónomos económicamente dependientes (TRADE)
Este tipo de autónomo recibe una gran parte de sus ingresos de un mismo cliente (al menos el 75%). Por ese motivo, es una figura controvertida, ya que en algunos casos se les considera como “falsos autónomos”. Este trabajador no suele tener empleados a su cargo y firma un contrato mercantil con la empresa, por lo que emite factura por sus servicios y debe realizar sus declaraciones de IRPF e IVA, así como pagar las cuotas a la Seguridad Social, como el resto de los autónomos.
Autónomos colaboradores
Este tipo de autónomo se distingue por participar en un negocio familiar. De hecho, debe ser un familiar directo (hasta segundo grado de consanguinidad, afinidad o adopción) del trabajador autónomo titular, con el cual mantiene una relación de jerarquía, ya que le indica las tareas que debe realizar en el día a día. La principal ventaja de esta figura es que no es obligado tributarlo en Hacienda, por lo que no tiene que presentar las declaraciones trimestrales, solo el IRPF anual. Además, puede aprovechar algunas bonificaciones en las cuotas de la Seguridad Social.
Autónomos agrarios
Las personas que trabajan por cuenta propia en el sector agrícola se denominan autónomos agrarios y cotizan a través del Sistema Especial para Trabajadores por Cuenta Propia Agrarios (SETA), que implica una cuota más baja. Cabe aclarar que a este régimen solo se pueden acoger los titulares de la explotación agrícola que trabajen efectivamente en ella y esta les aporte al menos el 50% de su renta total. Además, su rendimiento neto anual no puede superar el 75% del límite máximo de la cotización en el Régimen General.
Más información sobre los autónomos colaboradores en nuestro artículo.
Como puedes apreciar, todos los trabajadores autónomos deben cotizar a la Seguridad Social y emitir factura (con excepción de la figura del autónomo colaborador), pero existen diferencias importantes en cuanto a la fiscalidad y el funcionamiento de su actividad. Para evitar problemas, lo mejor es que elijas la categoría que representa mejor tu actividad y posición en el negocio que vas a emprender.
Protección de datos para PYMES y autónomos

Los datos son el nuevo oro. De la mano de tecnologías como el Big Data, se han convertido en una fuente de información de gran valor para las empresas, tanto para captar nuevos clientes como para fidelizar a los existentes e, incluso, para reducir el riesgo que implica el diseño y lanzamiento de nuevos productos y servicios. Sin embargo, la gestión de la información personal es un proceso sensible sujeto a una férrea normativa.
En 2016, el Parlamento Europeo aprobó el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) con el objetivo de amparar el derecho a salvaguardar la información privada y reforzar el control sobre las personas físicas, jurídicas y organismos públicos que la utilizan. Dos años más tarde, en 2018, dicha legislación pasó a ser de cumplimiento obligatorio para todos los autónomos, pymes y sociedades que estén establecidos u operen en la Unión Europea, monitoricen el comportamiento de las personas y les ofrezcan bienes o servicios.
Los principios básicos que rigen el RGPD
El RGPD gira alrededor de una serie de nociones que regulan la protección, el tratamiento y el envío internacional de los datos personales:
- La información debe ser recabada con claridad y transparencia, de forma que el interesado pueda comprenderla fácilmente.
- La recopilación y el tratamiento de los datos deben ser lícitos, de manera que se debe recabar la menor cantidad de información posible y durante el tiempo estrictamente imprescindible.
- La persona debe dar su consentimiento expreso para que recopilen y usen sus datos, el cual debe ser otorgado mediante una acción voluntaria, inequívoca y granular; o sea, específica para cada una de las finalidades de tratamiento.
- La información debe ser exacta y se debe mantener actualizada y almacenada de manera segura.
- Los datos no deben salir del Espacio Económico Europeo, a menos que sea necesario y se garantice su seguridad en todo momento.
¿Cómo implantar la protección de datos en tu negocio?
El RGPD responde al principio de la responsabilidad proactiva, lo cual significa que debes tomar medidas para proteger la integridad de los datos y evitar intromisiones que puedan ponerlos en riesgo. Para ello, tendrás que:
- Elegir a un delegado de Protección de Datos (DPD), una figura imprescindible si tu negocio se enfoca en el tratamiento de información personal, la necesitas para desarrollar tu actividad o utilizas sistemáticamente a gran escala.
- Llevar un Registro de Actividades de Tratamiento con diferentes ficheros divididos por los tipos de datos que recoges y la finalidad de su tratamiento, en los que incluyas, además, dónde guardas esa información, durante cuánto tiempo necesitas conservarla, si vas a cederla fuera del país y las medidas que has adoptado para garantizar su seguridad.
- Realizar un Análisis de Riesgos en el que evalúes el peligro que representa para las personas el tratamiento de sus datos, así como el riesgo reputacional para tu negocio o las implicaciones legales de una fuga de los mismos. Tendrás que valorar los procesos de tratamiento y almacenamiento de la información que aplicas, así como la sensibilidad del tipo de datos que recopilas, su uso y otros elementos relevantes para identificar las medidas de seguridad que necesitas establecer.
- Llevar a cabo una Evaluación de Impacto, si tratas datos de forma masiva o trabajas con categorías especiales. Tendrás que medir, de manera más específica, el nivel de riesgo que el tratamiento de esa información supone para los derechos y libertades de sus titulares, identificando las principales amenazas, las probabilidades reales de que se materialicen y el impacto que podrían tener.
- Aplicar las medidas de seguridad, técnicas y organizativas necesarias para proteger los datos y garantizar el cumplimiento normativo. También tendrás que elaborar un plan de acción por si se produce una violación de seguridad, y no olvides que tienes un plazo máximo de 72 horas para comunicar a la AEPD cualquier problema que se produzca.
Por último, cabe aclarar que en España se aprobó la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales para transponer las medidas del RGPD. Si la incumples y sufres una brecha de seguridad, las sanciones máximas ascienden a entre 10 y 20 millones de euros o entre el 2 y 4% del volumen de negocio de la empresa.
Consigue un aval para obtener financiación de circulante ¿Cómo cubrir los pagos de tu pyme?

Si tienes un negocio, una de tus principales preocupaciones será encontrar nuevos clientes e incrementar las ventas. Sin embargo, si no reparas en tu política de cobros, es probable que se produzca un desfase temporal entre los pagos a los proveedores y los de los clientes.
En ese caso, el activo circulante de la empresa no será suficiente para cubrir los pagos. Esta situación es más habitual de lo que parece: el 75,9% de las pymes que necesitaron ayuda financiera en 2022, la destinaron precisamente a financiar el circulante, según el XII Informe sobre la Financiación de la Pyme de Cesgar , una necesidad que lleva tres años consecutivos ganando peso.
¿Qué es la financiación de circulante?
La financiación de circulante es aquella que consigue la empresa para hacer frente a sus pagos a corto plazo. Cuando existe una gestión financiera inadecuada, el negocio puede incurrir en un gasto excesivo que le impide afrontar los pagos, por lo que necesita acceder a una fuente de financiación adicional que le permita cumplir con los compromisos económicos contraídos, ya se trate de los pagos a proveedores o los costes de personal.
Tipos de financiación de circulante
La financiación de circulante se utiliza para cubrir diferentes activos a corto plazo, por lo que es importante que elijas la modalidad más conveniente para tu pyme entre las principales fórmulas que se aplican en la actualidad:
- Préstamo a corto plazo
El banco ofrece a la empresa una cantidad fija a devolver en un plazo de tiempo relativamente corto, que no suele superar los 18 meses. Puedes recurrir a este tipo de financiación de circulante para cubrir la compra de existencias, realizar anticipos de clientes, proceder con los pagos de nóminas o satisfacer otras necesidades de liquidez del negocio.
La principal ventaja de esta forma de financiación es la facilidad de acceso, pues, al tratarse de cantidades más pequeñas, se exigen menos requisitos y, en algunos casos, incluso puedes solicitarla online. Aun así, debes tener en cuenta que aumentará el endeudamiento de tu empresa y tendrás que pagar unos intereses elevados.
- Línea de crédito
La empresa puede disponer de los fondos que le concede el banco durante un periodo de tiempo determinado, generalmente durante un año. A diferencia del préstamo, no tienes que utilizar todo el importe, sino tan solo aquel que necesites en cada momento. Por tanto, es una alternativa de financiación ideal cuando no conoces el importe exacto a financiar o careces de ingresos regulares, ya que no tendrás que pagar cuotas periódicas, sino tan solo al final de la vigencia de la línea de crédito.
Más allá de la flexibilidad, inmediatez y comodidad que representa esta solución, debes saber que sus gastos asociados pueden ser más elevados que los de otras vías de financiación. Es cierto que solo pagarás intereses por la cantidad que realmente utilizas, pero en muchos casos también se aplica un pequeño porcentaje por el capital no dispuesto, lo cual se conoce como comisión de disponibilidad. También tendrás que afrontar gastos de formalización y una comisión de apertura.
- Línea de descuento comercial
El banco concede una línea de descuento cuando la empresa presenta títulos de crédito a descontar, ya sean facturas, letras, pagos domiciliados o pagarés antes de su vencimiento. El banco aplica intereses según el plazo de vencimiento y un recargo de devolución cuando el crédito no es atendido.
Este instrumento financiero es muy flexible, puesto que te permite acceder a los recursos a medida que los vayas necesitando. También destaca por su rapidez, una vez que la línea de descuento esté abierta. Pese a ello, suele demandar un esfuerzo económico elevado cuando se suman los costes de la operación, sus intereses y las respectivas comisiones. Otro inconveniente que debes valorar es el riesgo de sobrefinanciación, pues puede ser difícil ajustar los recursos económicos a tus necesidades específicas de financiación.
- Descubierto en cuenta corriente
La entidad bancaria permite que la empresa disponga de cierta cantidad por encima de su saldo. En práctica, cuando tu cuenta se queda en números rojos, el banco te concede una especie de crédito para que puedas evitar los impagos y sigas trabajando con normalidad.
Este tipo de financiación de circulante es muy conveniente para salir de un apuro puntual rápidamente, pero suele estar sujeta a elevadas comisiones e intereses. La posibilidad de seguir operando, generalmente, se grava con una comisión por descubierto que se aplica al saldo adeudado más alto y, si tardas en volver a tener liquidez, estarás sujeto a intereses de demora y una comisión por reclamación de descubierto.
- Anticipo de recibos o facturas
Es una especie de cesión de crédito comercial, ya que el banco anticipa los recibos de la empresa antes de que esta los cobre, de manera que dispones inmediatamente de liquidez. De hecho, es una solución a la que puedes recurrir para compensar el desajuste temporal que suelen causar los clientes que pagan a plazo.
Con este tipo de financiación del circulante podrás sacar partido a la liquidez de tus activos comerciales, ingresando el dinero que han generado tus operaciones lo antes posible. También podrás reducir el ratio de endeudamiento a nivel contable, pero recuerda que esta opción también implica el pago de intereses y comisiones, que pueden llegar a ser elevadas si algunos recibos quedan desatendidos en el momento del vencimiento.
- Factoring
En este caso, se cede el derecho a cobro de los créditos comerciales de la empresa, de manera que el banco se encarga de gestionar su cobro y te los pagará por anticipado para que tengas liquidez. Como norma, podrás recibir por adelantado entre el 80 y el 95% del importe de las facturas, así como los documentos que hayas cedido a la entidad financiera.
Suele ser una opción interesante para los proveedores de grandes empresas que pagan más tarde o como medio de financiación para los negocios en expansión que quieren seguir creciendo. Esta alternativa permite reducir los riesgos financieros y elimina el trabajo burocrático y de gestión de cobros, ayudándote a incrementar tu solvencia. A pesar de ello, suele tener un interés elevado, normalmente mayor que el descuento comercial convencional, y no es raro que se excluyan ciertas operaciones o clientes, lo cual limita tus posibilidades de hacer negocios.
Descubre más sobre el factoring en nuestro artículo.
- Confirming
La empresa cede al banco la gestión de los pagos a proveedores y éste les da la opción de adelantar el importe antes del vencimiento, previo pago de intereses y comisiones. Por tanto, es una especie de factoring inverso. Con este tipo de financiación de circulante ahorrarás costes administrativos, podrás unificar los pagos, mejorar las previsiones de tesorería y, al mismo tiempo, brindar un servicio de financiación a tus proveedores.
En su caso, es una solución para obtener liquidez inmediata anticipando el cobro de sus facturas, lo cual les proporciona más seguridad y reduce el riesgo de impago. No obstante, a pesar de las ventajas para todas las partes implicadas, el confirming suele implicar el cobro de comisiones que aumentarán tus costes operativos. Además, puede generar cierta dependencia financiera en la empresa y limitar su flexibilidad económica ante situaciones imprevistas, por lo que es importante que te asegures de contar con los recursos suficientes para saldar tus compromisos de pago en las fechas previstas.
Conseguir un aval para obtener financiación de circulante
Si necesitas ampliar tu activo circulante, con el respaldo de un avalista podrás negociar mejores condiciones de financiamiento con la banca o, incluso, acceder a una línea de crédito más amplia. Las sociedades de garantía (SGR) ofrecen diferentes tipos de avales, especialmente pensados para facilitar las distintas operaciones a través de las cuales puedes acceder a la financiación de circulante.
Solo tienes que elegir una SGR de la zona en la que opere tu pyme y enviar la documentación necesaria para realizar el análisis de la operación. Si no tienes claro qué tipo de financiación de circulante necesitas, en la propia SGR podrán brindarte un servicio personalizado de asesoramiento financiero.
¿Qué es un aval?

En España existen más de 3 millones de empresas, aunque la inmensa mayoría son pymes, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística. Todos esos negocios generan riqueza y puestos de trabajo, pero, en algunas ocasiones, necesitan financiación externa para llevar a cabo sus proyectos, ya sea en sus inicios, para comenzar la actividad, o más adelante, para ampliar sus operaciones o afrontar una mala racha.
Uno de los principales escollos que encuentran tanto las pymes como los autónomos en su camino hacia la financiación suele ser el aval, un requisito que exigen muchas entidades financieras para proteger su inversión, exigencia también cuando se participaen la licitación de obras y concursos públicos.
¿Qué es un aval exactamente?
El aval es un contrato en el que se refleja el compromiso de cumplimiento de ciertas obligaciones ante un tercero. En práctica, una persona o entidad se compromete a garantizar tu deuda o las obligaciones no dinerarias que hayas contraído ante el acreedor, ya se trate de un banco, la Administración u otra empresa.
También conocido como fianza o afianzamiento, es un elemento complementario al contrato principal y se utiliza para aportar seguridad jurídica a las transacciones antes de llevarlas a cabo. Mediante este instrumento, el prestatario o receptor de los servicios reduce el riesgo al que se expone, pues si faltas a tus obligaciones, reclamará al avalista.
No obstante, para que ese compromiso sea válido, debe existir un contrato por escrito, que se suele oficializar con un aval notarial para proporcionarle un mayor respaldo legal, sobre todo en las transacciones comerciales. En ese caso, interviene un notario en el procedimiento para legitimar las partes, autentificar las firmas y asegurar la legalidad del aval.
¿Qué partes intervienen en un aval?
En un aval intervienen tres figuras perfectamente diferenciadas que cumplen distintos roles legales:
- Avalado. Es quien contrata el aval y se compromete a cumplir con la obligación principal, ya se trate de una pyme, un autónomo o una persona física.
- Beneficiario. Es el receptor del aval, quien ha solicitado la presentación del mismo, generalmente una entidad bancaria o la Administración pública.
- Avalista. Es la empresa u organización, como las Sociedades de Garantía Recíproca, que garantiza por medio del aval que el avalado cumplirá sus obligaciones, respondiendo por este ante el beneficiario en caso de incumplimiento.
Los principales tipos de avales con los que trabajan las empresas
En los ámbitos financiero y comercial en los que se desempeñan las empresas, es fundamental conocer la variedad de avales que existen y comprender su uso en los diferentes contextos para elegir la modalidad más adecuada, según la operación que necesitas garantizar:
Aval provisional
Este tipo de aval se usa, fundamentalmente, para participar en licitaciones públicas o subastas, ya que su objetivo es garantizar que la empresa mantendrá la oferta presentada. Actúa como una fianza provisional, por lo que, si el avalado accede al contrato de obra o suministro, tendrá que presentar otra garantía definitiva.
Aval financiero
Este tipo de aval suele ser necesario cuando solicitas un préstamo o crédito, ya que así el banco se asegura de recibir el pago. Se utiliza para respaldar las obligaciones financieras que contraen las empresas frente a terceros, ya se trate de líneas de crédito, préstamos bancarios o letras financieras.
Como este aval reduce el riesgo al que se expone el beneficiario, suele mejorar las condiciones de financiación para que las pymes y autónomos puedan obtener tipos de interés más bajos y plazos de devolución más amplios. También son una opción válida para cubrir el aplazamiento de pago o los préstamos ante la Administración.
Aval técnico
Estos avales garantizan que cumplirás con los compromisos no dinerarios que hayas contraído. Son comunes para respaldar importaciones y la ejecución de obras. También suelen ser un requisito para participar en concursos públicos y licitaciones, así como para garantizar las obligaciones legales contraídas con la Administración cuando se reciben subvenciones estatales.
La principal diferencia entre el aval técnico y económico radica en que el primero garantiza el cumplimiento de tus obligaciones contractuales, mientras que el segundo cubre tus compromisos de índole financiera.
Aval comercial
Esta modalidad de aval se usa en las compraventas para garantizar el pago de la cantidad acordada. Se puede emplear para avalar todo tipo de bienes, así como el fraccionamiento de los pagos a los proveedores, las sumas que entregas de manera anticipada y los pagos a cuenta.
También se puede utilizar para avalar pagos rotativos, como los que se realizan cuando recibes suministros periódicos. De hecho, es habitual en acuerdos de suministros y en las transacciones entre empresas cuando median sumas elevadas.
¿Cuándo se necesita un aval?
A lo largo de la vida de una empresa, es probable que atraviese diferentes situaciones en las que necesite un aval. En 2022, por ejemplo, el 56,2 % de las pymes españolas necesitaron financiación, según el XII Informe de Financiación de la Pyme, lo cual representa un aumento de 21,4 puntos porcentuales en comparación con los datos prepandemia del 2019.
Sin embargo, el 49,2 % de ellas encontraron obstáculos para acceder al crédito, un 12,5 % más en comparación con 2021. El coste de la financiación es el principal escollo, debido, fundamentalmente, al aumento de la inflación y el consecuente incremento de los tipos de interés, pero la segunda barrera más importante es no poder presentar garantías, un problema que afecta al 18,2 % de las empresas y que ha aumentado en 3,4 puntos porcentuales respecto a 2021.
De hecho, según dicho informe, en 2022 se disparó el número de pymes a las que las entidades bancarias les han solicitado avales, pasando del 37,3 % en 2021 al 43,7 % actual.
La mayoría de las empresas pide avales financieros para acompañar las solicitudes de financiación bancaria al circulante. Generalmente, se trata de préstamos a corto plazo que la empresa utiliza para hacer frente a los pagos.
Los avales técnicos son menos comunes: en 2022 los solicitaron el 2,6 % de las empresas para garantizar la entrega del producto o servicio contratado en tiempo y forma. Es probable que necesites recurrir a estos avales si vas a participar en licitaciones y concursos públicos, ya que la Administración querrá cerciorarse de que puedes cumplir con las obligaciones que contraigas. También los necesitarás para acceder a proyectos de gran envergadura en el sector privado.
Las empresas también suelen solicitar avales para obtener la financiación bancaria imprescindible para realizar inversiones. Esas garantías pueden servirte para mejorar la infraestructura de tu empresa, ampliar el almacén, contratar más personal o, incluso, poner en marcha un proceso de internacionalización.
Los negocios de reciente constitución, que suelen tener más dificultades para acceder a préstamos por la falta de historial crediticio y garantías, también recurren a menudo a los avales para financiar la compra de equipamiento o el alquiler del local.
¿Cómo obtener un aval?
Si necesitas presentar una garantía para impulsar tu negocio o garantizar su funcionamiento, debes tener claro el camino a seguir y los documentos a presentar para agilizar el proceso:
- Cada entidad determina el proceso a seguir para los solicitantes de avales, pero suelen establecer dos requisitos fundamentales: la empresa no puede estar en concurso de acreedores y debe encontrarse al corriente de los pagos en la Seguridad Social y la Agencia Tributaria.
- Tendrás que presentar diferentes documentos, entre ellos la memoria de la actividad económica, donde se reflejen tus principales objetivos de negocio, así como los productos y/o servicios que ofreces. También tendrás que presentar la cuenta de pérdidas y ganancias de los dos últimos ejercicios cerrados y del actual. Si se trata de una empresa nueva, tendrás que presentar el plan de negocio, en el cual debe quedar claro su viabilidad y la estimación de los beneficios, ya que estos serán los que te permitan devolver el préstamo.
- Con esta información en mano, el banco o la SGR evaluará el nivel de riesgo que representa la operación, y decidirá si puede avalarte o no. Si consideran que la operación es viable, te informarán sobre los costes y condiciones ulteriores.
SGR: La vía más sencilla, rápida y económica para conseguir un aval
En 2023, las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) formalizaron avales por valor de 2.568 millones de euros, lo que supuso un incremento del 12% en el importe facilitado a pymes y autónomos con respecto al año anterior. La financiación facilitada por las SGR ya beneficia a 175.616 pequeñas y medianas empresas y contribuye al mantenimiento de 977.577 puestos de trabajo, según datos de CESGAR.
El principal objetivo de estas sociedades es facilitar el acceso a la financiación a pymes y autónomos. El aval de una SGR te sitúa en una posición más ventajosa para negociar con la entidad bancaria, de manera que podrías obtener una reducción de los tipos de interés y/o una ampliación de los plazos de devolución.
La gama de productos de las SGR para autónomos y los avales para pymes es muy amplia. Pueden avalarte tanto si necesitas un microcrédito de 25.000 euros como si solicitas un préstamo de hasta 100.000 euros. También pueden ayudarte si necesitas aplazar el pago de las compras a proveedores, recibir un anticipo de subvenciones, realizar operaciones de leasing o acceder a una Línea ICO.
Una característica que distingue a las SGR del resto de entidades financieras es que financian a largo plazo los proyectos empresariales. El 90 % de los proyectos financiados son a más de 3 años, de los cuales el 45 % son a más de 8 años.
¿Qué coste tiene un aval?
El aval es un producto de riesgo, por lo que siempre tiene un coste para quien lo contrata.
Una de las principales ventajas de los avales de las SGR es que tienen costes más reducidos. Estas sociedades suelen aplicar una comisión de estudio al inicio, que se calcula en base al riesgo de la operación, y una comisión de aval anual, que implica un porcentaje sobre el principal pendiente de amortización.
Cuando acepten tu proyecto, tendrás que adquirir participaciones sociales en proporción al préstamo solicitado para adquirir la condición de socio, pero cuando termine la operación podrás recuperar ese capital.
Atención al cliente a través de redes sociales

Las redes sociales han ido ganando protagonismo en las empresas, no solo en el área del marketing sino también en el departamento de atención al cliente. Estas plataformas se han convertido en un puente de comunicación cercano y ágil con los usuarios a través del cual las marcas aclaran sus dudas, dan seguimiento a las incidencias y solucionan problemas.
Cinco claves para brindar una atención al cliente de calidad en las redes sociales
Las expectativas de los consumidores actuales han cambiado: esperan una atención rápida y soluciones eficientes a sus quejas e inquietudes, por lo que interactuar con ellos mediante las redes sociales es mucho más sencillo y rápido que recurrir a los medios de contacto tradicionales.
Esta vía de comunicación también es más rentable económicamente que utilizar plataformas específicas, ya que no genera grandes costes operativos o logísticos. No obstante, para garantizar una atención de calidad, es necesario tener en cuenta algunos aspectos:
- Elige la red adecuada
Todas las redes sociales no son iguales. Identifica cuáles usan más tus clientes y analiza sus peculiaridades comunicativas. Si ofreces servicios profesionales, es probable que debas enfocarte en LinkedIn, pero si tienes una audiencia joven, deberías decantarte por TikTok o Instagram. Valora, además, la posibilidad de crear un perfil dedicado exclusivamente a la atención al cliente para evitar que esos comentarios e interacciones terminen en la página de marca.
- Diseña protocolos de atención
La atención mediante las redes sociales sigue una dinámica diferente de la que se brinda por teléfono o correo electrónico, por lo que deberías redactar un manual específico. Diseña un “mapa” que incluya pautas de atención y protocolos que ayuden al equipo a abordar las situaciones más habituales, como responder a las preguntas y comentarios de los clientes, atender sus quejas o solucionar incidencias. Y no olvides pedir retroalimentación para actualizar la guía, de manera que puedas ganar en profesionalidad y eficiencia.
- Responde rápidamente
El 32% de las personas que contactan a una marca o empresa a través de las redes sociales espera una respuesta en 30 minutos y el 42% en el plazo de una hora, según una encuesta reportada por Convince & Convert. Por tanto, si quieres garantizar la satisfacción de tus clientes, debes responder rápidamente. Si no es posible, evalúa opciones como instalar un chatbot para gestionar las dudas frecuentes o establecer un horario de atención para moderar las expectativas de quienes te contacten.
- Automatiza los procesos
La tecnología puede convertirse en tu mejor aliada para proporcionar una atención al cliente de calidad a través de las redes sociales. Si incorporas chatbots, podrás reducir los tiempos de espera, responder rápidamente al primer contacto cuando no hay agentes disponibles o solucionar automáticamente las dudas más habituales. También podrás recopilar información sobre los usuarios para comprender mejor sus necesidades y proveer una asistencia más personalizada.
- Integra la información de los clientes
Para ofrecer una atención de calidad a través de las redes sociales, debes evitar los cruces de información. El equipo dedicado a estas tareas debe estar al tanto de todos los cambios en los servicios, productos, condiciones y garantías de la empresa, pero también es necesario integrar las consultas que se realizan mediante estas plataformas para evitar que se produzcan fricciones entre los diferentes canales de comunicación, de manera que los usuarios puedan recibir una respuesta eficiente. Puedes recurrir a plataformas de CRM como HubSpot o Zoho para concentrar en un sitio la información generada por las áreas de atención al cliente, marketing y ventas.
Por último, recuerda que en 2023 ya había 40,7 millones de usuarios de redes sociales en España, lo que significa que el 85% de la población las utiliza, según Holded. Comunicarte a través de esos canales aumentará la satisfacción de tus clientes, mejorará tus tasas de fidelización, impulsará las ventas y te ayudará a proyectar una imagen de marca más cercana.
¿Qué es el IBI y cómo se calcula?

Si eres propietario de un local o una oficina, tendrás que hacer frente a diferentes gastos fijos. Uno de esos gastos es el IBI, que se paga todos los años. Saber cuándo pagar el IBI y cuánto es, te ayudará a evitar multas y a incluirlo en tu presupuesto de negocio para no tener sorpresas.
Tipo de impuesto | Directo |
---|---|
Recaudador | Ayuntamiento |
¿Quién lo tiene que pagar? | Todas las personas físicas y jurídicas que sean titulares de propiedad, superficie, usufructo y concesión administrativa sobre inmuebles, ya sean urbanos, rústicos o de características especiales. |
¿Cómo calcular cuánto tendré que pagar de IBI? | Para calcular el IBI, se necesita el valor catastral del inmueble, que se determina por el valor del suelo y las construcciones en él. |
¿Cómo saber el valor catastral de mi casa? | Se puede obtener en el portal de la Dirección General del Catastro del Ministerio de Hacienda (deberás ser propietario del inmueble). También puedes comprobar el valor catastral a través de tu último recibo del IBI. |
¿Cuál es la fecha de pago del IBI? | El 1 de enero de cada año, pero cada Ayuntamiento decide cómo y cuándo se paga. |
¿Qué es el IBI o Impuesto sobre Bienes Inmuebles?
El Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) es un tributo directo de carácter obligatorio gestionado por los Ayuntamientos, aunque algunos pueden delegar su cobro en otros entes. Este impuesto grava la titularidad de los derechos de propiedad, usufructo, superficie y concesión administrativa sobre inmuebles, ya sean urbanos, rústicos o de características especiales.
La naturaleza de una propiedad, si es rústica o urbana, depende de cómo se clasifica el suelo por la Dirección General del Catastro. Sin embargo, los edificios especiales, como las presas, embalses, túneles de peaje, autopistas, carreteras, puertos comerciales y aeropuertos se clasifican según sus características técnicas. Son conjuntos complejos de uso especializado con diferentes estructuras, considerados como un solo bien inmueble para el catastro.
¿Quién debe pagar el IBI?
Todas las personas naturales o jurídicas que tengan derechos sobre los bienes inmuebles deben pagar el IBI. De hecho, este impuesto no solo se aplica al derecho de propiedad, sino también al derecho de superficie, usufructo o concesión administrativa.
En el caso de las oficinas o locales alquilados, lo habitual es que sea el propietario quien se encargue de pagar el IBI. Si el dueño y el inquilino lo acuerdan en el contrato de alquiler, el propietario puede cobrarle al inquilino el IBI según lo acordado.
Al vender la propiedad, el vendedor paga el IBI porque se aplica desde el primer día del año, cuando el vendedor es el propietario. El vendedor puede ir a los Tribunales para recuperar los días pendientes desde la venta hasta fin de año.
En el caso de los inmuebles con deudas pendientes por IBI, es probable que exijan su pago al nuevo propietario. Por esa razón, antes de adquirir un inmueble es recomendable que investigues si tiene el pago del IBI al día. En la actualidad, los notarios están obligados a pedir esa información y deben facilitarla a los compradores

¿Cuál es la fecha de pago del IBI?
Este impuesto se paga cada año el 1 de enero, pero cada Ayuntamiento decide cómo y cuándo se paga, así como las facilidades para hacerlo. Ten en cuenta que, si pagas fuera de plazo, incurrirás en una sanción tributaria. Te exigirán la deuda por vía ejecutiva con un recargo que varía desde el 5 hasta el 20% sobre la cuota a pagar.
Existen diferentes opciones para realizar el pago. Puedes hacerlo de manera presencial en las sucursales de las entidades bancarias o por cajero electrónico en las entidades colaboradoras. También podrás pagar el IBI por banca telefónica, a través de Internet o puedes recurrir a la domiciliación bancaria.
¿Cómo calcular el IBI?
Para calcular el IBI, se necesita el valor catastral del inmueble, que se determina por el valor del suelo y las construcciones en él.
El Catastro Inmobiliario calcula el valor de un inmueble. Esto se hace considerando su ubicación, valor en el mercado, coste de construcción, antigüedad, uso, valor del suelo y características urbanísticas. Normalmente, ese valor es menor al 50 % del actual valor de mercado del inmueble y se actualiza anualmente, según los Presupuestos Generales del Estado.
La Administración revisa los valores de los inmuebles cada 10 años, lo que suele resultar en subidas en el importe a pagar.
Sobre la base liquidable, los Ayuntamientos aplican un gravamen que distingue entre los bienes urbanos, rústicos o de características especiales. El tipo de propiedad afecta al cálculo del IBI, especialmente la diferencia entre propiedades urbanas y rústicas en cada municipio.
En el caso de los inmuebles urbanos, ese gravamen oscila entre el 0,4 y el 1,1 %, con algunas excepciones que pueden alcanzar hasta el 1,17 %. No obstante, en el caso de los inmuebles rústicos, el gravamen varía entre el 0,3 y el 0,9 %. Aquí puedes comprobar la actualización de los valores catastrales por coeficientes en tu municipio.
Cabe aclarar que el pago del IBI por el local donde se encuentra tu negocio es un gasto fiscalmente deducible. Si eres autónomo y trabajas en casa, puedes deducir parte del IBI. La deducción se calcula según los metros cuadrados notificados a Hacienda y tu porcentaje de propiedad en el inmueble. Esta posibilidad está contemplada en la Ley de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo, aprobada en 2017.
Exenciones y bonificaciones del IBI
Algunas propiedades del Estado, comunidades autónomas y entidades locales están libres de pagar el IBI. Estas propiedades se utilizan para la seguridad ciudadana, defensa nacional, educación o servicios penitenciarios. También están exentos los bienes comunales del Ayuntamiento que utilicen los vecinos, así como los bienes que pertenecen a la Iglesia Católica y la Cruz Roja.
No pagan el IBI los bienes culturales, los bienes comunales y montes vecinales. Tampoco la superficie de los montes poblados con especies de crecimiento lento. Además, no pagan el IBI los terrenos ocupados por vías de tren y carreteras públicas. Por último, también están exentos del pago del IBI aquellos bienes que tienen exenciones internacionales, como las embajadas o consulados.
Además de las bonificaciones al IBI que aprueben los diferentes Ayuntamientos, a nivel nacional se aplica:
● Descuento del 50 al 90 % en propiedades para empresas de construcción, urbanización y promoción inmobiliaria.
● Bonificación del 50 % sobre las viviendas de protección oficial durante los tres primeros años.
● Bonificación del 95 % sobre los bienes rústicos de las cooperativas agrarias o de explotación comunitaria de la tierra.
● Descuento de hasta el 50 % en impuestos para inmuebles con infraestructuras de recarga aprobadas por el Ayuntamiento.
¿Qué son las exenciones rogadas y potestativas?
Las exenciones rogadas son aquellas que se aplican cuando el interesado lo solicita porque el inmueble cumple con los requisitos legales. Los centros docentes acogidos al régimen de concierto educativo pueden solicitar la exención de impuestos para los inmuebles destinados a la enseñanza. Esta exención se aplica a la superficie ocupada por la enseñanza concertada.
Los monumentos y jardines históricos de interés cultural registrados en el Patrimonio Histórico Español pueden solicitar una exención rogada. Esto también aplica a las áreas de montes donde se hacen repoblaciones forestales o regeneración de árboles.
Sin embargo, para poder solicitar esta exención, es necesario tener proyectos aprobados por la Administración forestal. En ese caso, la exención tendrá una duración de 15 años a partir del periodo impositivo siguiente al que se realizó la solicitud.
En cambio, las exenciones potestativas dependen de los Ayuntamientos. Los centros sanitarios públicos, así como algunas propiedades rurales y urbanas, están exentos del IBI, si su cuota líquida no supera la cantidad establecida por la ordenanza fiscal. También se pueden aplicar bonificaciones de hasta el 90 % a las familias numerosas.
Hay exenciones para entidades sin fines de lucro como fundaciones, asociaciones de utilidad pública, federaciones deportivas y asociaciones benéficas.
También se suele eximir del pago del IBI a los inmuebles que han sufrido daños considerables por fenómenos meteorológicos adversos o catástrofes. En ese caso, se aprueban decretos-leyes para ayudar a las zonas afectadas y recuperarse de los daños ocasionados.

¿Qué es el CNAE?

Si te estás planteando emprender una actividad empresarial, tendrás que realizar varios trámites y obtener algunos códigos identificativos que te proporcionen plena competencia jurídica y comercial. Uno de los primeros pasos consiste en elegir el tipo de servicio que proporcionarás o la producción que desarrollarás para determinar el código de la actividad económica que te corresponde.
CNAE: ¿en qué consiste?
La Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE) es un sistema de numeración que agrupa y clasifica todas las empresas y autónomos en base a su actividad económica. A cada unidad se le asigna una letra y cuatro dígitos numéricos, el cual se conoce como Código CNAE. Los dos primeros dígitos se refieren a la división, el tercer número indica el grupo y el cuarto especifica la clase para concretar la actividad desarrollada.
¿Para qué sirve el CNAE?
El código de actividad económica es obligatorio para todas las sociedades. De hecho, es imprescindible para todos los agentes económicos que operen en el mercado europeo, ya sean empresas privadas, instituciones financieras o entes gubernamentales. Esta clasificación se utiliza con diferentes fines:
- Registro y gestión empresarial. Permite llevar un control más exhaustivo y monitorizar de manera efectiva las empresas que operan en España.
- Realizar estadísticas y análisis económicos. Proporciona información detallada sobre la composición de los diferentes sectores, por lo que sirve para recopilar y analizar datos socioeconómicos.
- Elaborar análisis de mercado. En el ámbito empresarial, la información del CNAE también se utiliza para realizar análisis de mercado, identificar oportunidades de negocio y elaborar informes sectoriales.
¿Cómo saber cuál es el CNAE de mi empresa?
El CNAE cuenta con 21 títulos mediante los cuales se intentan cubrir todas las actividades empresariales, divididos en grupos que van de la A a la U. El grupo A, por ejemplo, señala la “Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca” mientras que el grupo U se refiere a las “Actividades de organizaciones y organismos extraterritoriales”.
A su vez, cada una de esas categorías generales se subdivide en varios epígrafes, hasta llegar al cuarto nivel. Cada categoría se representa con una cifra que va detallando la actividad de la empresa u organismo. Por ejemplo, en el grupo J, el número 5811 corresponde a la edición de libros y en el grupo L, el código 6810 alude a la compraventa de bienes inmobiliarios por cuenta propia.
Si tienes una empresa, puedes conocer tu código CNAE accediendo al buscador de actividades económicas de la Agencia Tributaria. Introduce tu actividad, como “marketing” o “libros”, y luego haz clic en “Detalle” para ver el código CNAE que se encuentra dentro de la ficha.
¿Es posible convertir el código de IAE a CNAE?
El código IAE no coincide con el número CNAE y ni siquiera tienen las mismas finalidades, aunque se refieran a actividades económicas similares. El IAE tiene implicaciones fiscales, ya que determina la forma en que tributarás, mientras que el CNAE se utiliza para obtener y unificar datos de todas las empresas de los países miembros de la Unión Europea.
Cuando accedas al buscador de actividades económicas de Hacienda, verás que el IAE se estructura en tres secciones correspondientes a las actividades empresariales, profesionales y artísticas. En cada ficha podrás encontrar tanto los epígrafes IAE como los códigos CNAE equivalentes.
¿Dónde aparece el código CNAE?
El código de actividad económica se utiliza en muchos formularios e impresos, tanto oficiales como a nivel interno en la empresa. Las sociedades deben indicarlo en las escrituras de constitución, sus acuerdos sociales y las cuentas anuales que depositan en los registros públicos.
De hecho, si la empresa cambia su actividad económica en algún momento, tendrá que obtener un nuevo código CNAE y validarlo ante notario con la respectiva escritura pública que acredite el cambio del objeto social. Luego tendrás que asentarlo en el Registro Mercantil.
Por último, cabe aclarar que el código CNAE no vence, a menos que cambies tu actividad económica principal. Por tanto, solo tendrás que gestionarlo una vez, cuando empieces tu negocio.
¿Qué es la automatización en ecommerce?

En los tiempos que corren, contar con una tienda online es imprescindible para seguir siendo competitivos. Sin embargo, su correcto mantenimiento demanda tiempo y recursos. Por suerte, el desarrollo de tecnologías, como el aprendizaje automático, hace que sea cada vez más fácil gestionar un ecommerce. Si automatizas las tareas, podrás reducir costes y ser más eficiente mientras dedicas tu energía a seguir innovando y crear valor.
¿Cómo funciona la automatización de un ecommerce?
La automatización de una tienda online implica utilizar softwares para convertir las tareas manuales en flujos de trabajo automatizados que aumenten tu eficacia operativa. Hoy por hoy, es posible automatizar diferentes procesos, sobre todo en el ámbito del email marketing y la gestión de pedidos:
- Respuestas automáticas de confirmación. Cuando el cliente realiza la compra, puedes enviarle automáticamente una confirmación de su pedido para que sepa que la actividad se ha registrado de manera correcta.
- Seguimiento de pedidos. Los correos electrónicos de seguimiento de pedidos son un ejemplo de automatización particularmente útil para mantener a tus clientes informados sobre el estado de su compra.
- Mensajes de agradecimiento y valoración. Estos correos tienen como objetivo mejorar la experiencia del cliente y fomentar su fidelización, incluyendo notas de agradecimiento por su compra o pidiéndole que valore el producto o servicio prestado.
- Recordatorio de carritos abandonados. Estos mensajes son muy eficaces para recuperar las ventas perdidas recordándoles a los usuarios sus carritos abandonados. Incluso puedes insertar ofertas o descuentos para animarlos a completar la compra.
No solo puedes automatizar emails relacionados con el procesamiento de pedidos, sino también la generación de facturas y la gestión de envíos. Con las herramientas adecuadas, podrás automatizar el control del inventario, la reposición de stock y la actualización de los productos en tiempo real.
5 herramientas muy útiles para automatizar una tienda online
Más allá de las listas inteligentes de email marketing, las respuestas automáticas o los mensajes vinculados a la gestión de los pedidos, hay muchas otras herramientas eficaces que puedes utilizar para automatizar tu ecommerce:
- Reglas de automatización. Son una técnica muy eficaz que puedes usar en la página web o CRM para realizar acciones automáticas cuando un usuario satisface ciertas condiciones. Por ejemplo, podrías enviar un correo de agradecimiento para compras superiores a 50 euros o asignar a los clientes a categorías específicas que puedan interesarles, según sus compras, para futuras campañas de marketing.
- Catálogos inteligentes. Es una de las herramientas de automatización de ecommerce más interesantes, ya que permite sustituir los catálogos fijos por un algoritmo que da seguimiento al comportamiento del consumidor para mostrarle los productos que más podrían interesarle. Así, facilita la navegación, mejora la experiencia de compra y aumenta las probabilidades de realizar una venta.
- Emails de restock o compras recurrentes. La automatización del ecommerce permite, por ejemplo, avisar a los clientes de que un producto vuelve a estar disponible para que pueda comprarlo apenas llegue a tu tienda. También es útil para indicarle a los clientes que realizan compras recurrentes que su stock se está terminando.
- Sistemas de seguridad y anti fraudes. La automatización de la tienda online no solo aumenta las ventas, también puede protegerte de los intentos de estafa y ahorrarte una cantidad de dinero considerable. Existen softwares que se encargan de analizar todas las transacciones para detectar los elementos típicos de una compra fraudulenta y rechazarlas o alertarte.
- Atención al cliente. Los consumidores pueden tener muchas dudas en el momento de comprar online, sobre todo relacionadas con los tiempos de entrega, las condiciones de devolución o las características del envío. Contar con un chatbot preparado para responder inmediatamente las preguntas más habituales podrá ayudarlos a decidirse.
¿Qué ventajas te aporta la automatización del ecommerce?
Como podrás intuir, la automatización del ecommerce aporta numerosas ventajas a las empresas. Enviar automáticamente correos electrónicos a los clientes, en función de ciertas acciones, no solo ahorra tiempo, sino que también optimiza las acciones de email marketing, permitiendo una mayor segmentación y personalización.
Eso se traduce en una mayor tasa de conversión de la tienda online, más ventas y clientes más satisfechos que, probablemente, volverán a comprar. Además, permite medir con mayor precisión los resultados de las campañas publicitarias y analizar la efectividad de los mensajes enviados.
De hecho, la automatización acelera los procesos en el ecommerce, reduce los errores y libera parte de tus recursos para que puedas destinarlos a otras actividades más importantes que hagan crecer tu negocio.

Si durante el ejercicio de tu actividad como autónomo, causas daño a un tercero, estás obligado a remediarlo. El artículo 1902 del Código Civil indica claramente que todo aquel que “por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado”.
Generalmente se trata de una indemnización económica, pero ese desembolso podría poner en peligro tu patrimonio personal o la viabilidad de tu empresa, en caso de daños graves. Para que eso no ocurra, es conveniente contar con un seguro de responsabilidad civil para autónomos.
¿Qué es un seguro de responsabilidad civil?
El seguro de responsabilidad civil es una póliza que cubre las reclamaciones por daños físicos, materiales o morales causados accidentalmente a un tercero, incluidos los propios empleados. En esos casos, la aseguradora garantiza tu responsabilidad como autónomo, asumiendo la compensación económica correspondiente y costeando tu defensa legal.
¿Qué cubre exactamente un seguro de responsabilidad civil para autónomos?
En sentido general, los seguros de responsabilidad civil para autónomos incluyen dos garantías básicas:
- Defensa jurídica y fianzas. Cubre la fianza que puedan imponerte y asume las costas y gastos judiciales que tengas que abonar en caso de afrontar un procedimiento judicial. Muchas aseguradoras también pondrán a tu disposición un servicio de asesoramiento jurídico para que puedas proteger tus intereses y reclamar daños propios sufridos en el ejercicio de tu actividad profesional.
- Responsabilidad civil general o de la explotación. La aseguradora cubre la cuantía de la indemnización por daños causados a terceros durante el desarrollo habitual de la actividad de tu negocio, tanto fuera como dentro de tus instalaciones. Este tipo de póliza también cubre la labor de tus empleados y los problemas que pueda ocasionar el uso de la maquinaria, así como los desperfectos provocados en el edificio donde ejerces tu actividad.
Debido a su flexibilidad, estos seguros permiten contratar diferentes coberturas adicionales, como la responsabilidad civil patronal, si tienes trabajadores a tu cargo, la responsabilidad civil subsidiaria, si recurres a subcontratistas, o la responsabilidad civil de productos, en caso de que fabriques, suministres, vendas o distribuyas cualquier tipo de productos.
¿Cuánto cuesta un seguro de responsabilidad civil para un autónomo?
El precio del seguro de responsabilidad civil depende, en gran medida, del sector donde desarrolles tu actividad, la amplitud de sus garantías y los riesgos cubiertos. No obstante, la prima de este tipo de póliza suele rondar los 575 euros anuales, oscilando entre los 150 € y 600 €, según indicó un informe.
Obviamente, existen grandes diferencias sectoriales. Por ejemplo, el precio de un seguro de responsabilidad civil para los profesionales sanitarios ascendería a 1423 €, mientras que en el sector de los servicios disminuye a 1002 € y 1123 € para los comercios.
¿Los seguros de responsabilidad civil para autónomos son obligatorios?
La contratación de un seguro de responsabilidad civil no es de carácter obligatorio, aunque es muy recomendable para protegerse de los imprevistos que puedan producirse y poder seguir trabajando con normalidad. Sin embargo, en algunos casos es imprescindible contar con este tipo de póliza.
Profesiones y actividades que requieren la contratación de un seguro de responsabilidad civil
Si tienes un bar, restaurante, cafetería, peluquería o centro de estética, tendrás que contar con un seguro de responsabilidad civil, una condición indispensable para obtener la licencia de apertura.
También lo necesitan los abogados, corredores de seguros, gestores, auditores, profesionales sanitarios y responsables de agencias de viajes.
Además, si te dedicas a organizar espectáculos, administras centros deportivos, ofreces servicios de mantenimiento, conduces algún vehículo de transporte o realizas actividades pirotécnicas, también tendrás que contratar un seguro de responsabilidad civil.
Ante cualquier duda, puedes consultar las profesiones y actividades que demandan su contratación en el Registro de Seguros Obligatorios.