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España es uno de los países de la Unión Europea con más autónomos: a inicios de 2025 había más de 3,3 millones de afiliados al RETA, lo que representó un incremento del 1,22% con respecto al mismo periodo del año anterior, de acuerdo con el Ministerio de Trabajo. Y es que, trabajar por cuenta propia es cada vez más interesante, sobre todo por la libertad que brinda para organizar la jornada laboral.
Con la ley de medidas de apoyo al emprendedor aprobada en 2013, el gobierno puso en marcha una serie de cambios dirigidos a incentivar el autoempleo y facilitar el emprendimiento, entre ellos la aplicación de una tarifa plana para los autónomos.
En aquel momento, el RETA ganó 44.000 cotizantes solo durante el primer semestre, lo que supuso un incremento del 2,2 %, según publicó Cinco Días. Ese dato confirmó que la medida animó a muchas personas a poner en marcha su propio negocio, por lo que se ha mantenido a lo largo del tiempo, aunque con algunas variaciones.
¿Qué es la tarifa plana para autónomos?
La tarifa plana para autónomos consiste en una reducción del pago mensual en las cuotas a la Seguridad Social. En vez de abonar la totalidad de cotización que te correspondería según tus ingresos, sólo tendrás que pagar una parte del importe.
Al inicio, eran 50 euros mensuales durante el primer año de emprendimiento, aunque en la actualidad ha aumentado a 80 euros, a los cuales hay que añadir la cotización correspondiente al Mecanismo de Equidad Intergeneracional (0,8%), por lo que asciende a un total de 87,60 euros, como explica la Seguridad Social.
No obstante, sigue siendo una bonificación muy interesante porque disminuye bastante los costes que debes afrontar como autónomo cuando des tus primeros pasos. En 2025, la base mínima por la que tendrías que cotizar es de 653,59 euros, aunque podría ser mayor según tus ingresos.
En el caso de que cotizaras por el tramo más bajo, sin la tarifa plana tendrías que pagar todos los meses 205,23 euros. La bonificación te ahorraría 125,23 euros mensuales, para un total de 1.502 euros al cabo de un año o incluso más, si puedes disfrutar del periodo de ampliación.
¿Cuáles son las condiciones de la tarifa plana para autónomos?
Los requisitos de la tarifa plana para autónomos han ido cambiando para permitir que más personas puedan beneficiarse de ella, de manera que ya no se aplica únicamente a los menores de 30 años, sino a todos aquellos que comiencen una actividad por cuenta propia y cumplan las siguientes condiciones:
- No haber estado dado de alta como autónomo en los últimos dos años, o tres si ya habías disfrutado de esta bonificación en el pasado. Existe una excepción: las mujeres que hayan cesado su actividad debido a la maternidad, proceso de adopción, guarda con fines de adopción, acogimiento y tutela que quieran retomar su negocio profesional, siempre que no hayan pasado más de dos años desde el día del cese.
- No trabajar como autónomo colaborador, ya que para ese perfil existen bonificaciones específicas, aunque la tarifa plana sí aplica a las cooperativas de trabajo asociado.
- Si estás en condición de pluriactividad; es decir, trabajas por cuenta propia y ajena, tendrás que elegir entre la tarifa plana para autónomos o las bonificaciones por pluriactividad.
- No tener deudas pendientes con la Seguridad Social y la Agencia Tributaria.
La buena noticia es que, aunque tengas trabajadores a tu cargo, podrás disfrutar de la tarifa plana, algo imposible en el pasado.
¿Y si eres autónomo societario?
Desde 2020, los autónomos que tengan una sociedad mercantil también pueden optar por la tarifa plana. En un principio, la ley los excluía, pero unas sentencias del Tribunal Supremo sentaron jurisprudencia y ahora estos profesionales pueden solicitarla cumpliendo sólo dos requisitos:
- Si es la primera vez que te das de alta en el RETA o han transcurrido 2 años sin haber trabajado como autónomo (3 años en el caso de que ya hubieras aprovechado la tarifa plana).
- No tener deudas con la Seguridad Social y Hacienda.
Los autónomos societarios, incluso, tienen la posibilidad de solicitar la tarifa plana con efecto retroactivo, siempre que el alta fuera posterior a septiembre de 2016.
¿Cuánto dura la tarifa plana?
La tarifa plana se aplicará durante un periodo de 12 meses, que puedes prorrogar por otros 12 meses adicionales, en el caso de que tus rendimientos económicos no superen el salario mínimo interprofesional. Obviamente, tendrás que acreditarlo con la declaración sobre la previsión de tus rendimientos netos.
No obstante, existen algunas situaciones que prevén una reducción específica, como señala la Seguridad Social. En estos casos, la tarifa plana se aplicará inicialmente por 24 meses y existe la posibilidad de prorrogarla durante otros 36 meses, siempre que la previsión de los rendimientos netos sea inferior al salario mínimo interprofesional.
- Personas con discapacidad. Tendrán que acreditar un grado de discapacidad igual o superior al 33% con una resolución del órgano competente o del INSS.
- Víctimas de violencia de género. Deberán demostrar su condición de víctima de violencia de género, presentando una certificación de los Servicios Sociales o una orden del Ministerio Fiscal, así como una sentencia condenatoria por dicho delito, una orden de protección u otra resolución judicial que refleje una medida cautelar a favor de la víctima.
- Víctimas de terrorismo. Será necesario certificar la condición de víctima de terrorismo con el Certificado del Ministerio del Interior.
Comunidades autónomas con cuota cero para autónomos
Desde hace algunos años, varias comunidades autónomas han puesto en marcha lo que se conoce como “cuota cero” para sus nuevos autónomos. Se trata de una ayuda con la que se bonifica el 100% de la cuota de los trabajadores por cuenta propia que inicien su actividad. Las comunidades que han confirmado su renovación en 2025 son:
- Andalucía.
- Aragón
- Baleares
- Cantabria
- Castilla-La Mancha
- Extremadura
- Galicia
- Madrid
- Murcia
Esa ayuda puede aplicarse durante 1 o 2 años, en dependencia de las bases reguladoras y los requisitos específicos, los cuales difieren de una comunidad autónoma a otra. Por tanto, si emprendes en alguna de esas comunidades, no tendrás que pagar la cuota de seguridad social.
Cotización por tramos: ¿cómo influye en la tarifa plana?
Antes de aprobar las cuotas por tramos, un sistema de cotización en función de los ingresos reales, la tarifa plana se iba eliminando gradualmente, aplicando bonificaciones del 50 y el 30% hasta completar los dos años. Con el nuevo sistema, una vez finalizada la tarifa plana, la cuota a pagar dependerá directamente de los rendimientos netos mensuales que declares.
También debes saber que, si te decantas por la tarifa plana, cotizarás por lo mínimo durante el primer año. Eso aliviará tu carga económica al comienzo del negocio, pero las prestaciones serán menores. No obstante, tienes la posibilidad de renunciar en cualquier momento a la cotización reducida, y el mes próximo comenzarás a cotizar en el tramo que te corresponda, según tus ingresos reales.
¿Cómo solicitar la tarifa plana para autónomos?
Si cumples con los requisitos para acceder a la tarifa plana para autónomos, debes darte de alta en la Agencia Tributaria, rellenando el modelo 037, y en la Seguridad Social bajo el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, mediante el modelo TA-0521. Si tienes un certificado digital, podrás realizar estos trámites por vía telemática.
Cuando te des de alta en la Seguridad Social, se aplicará automáticamente la tarifa plana sin que tengas que hacer nada más. Cuando termine el primer año, si tus rendimientos no superan el salario mínimo interprofesional, tendrás que presentar una segunda solicitud para seguir disfrutando de la cotización reducida, la cual irá acompañada de la declaración sobre los ingresos de los ejercicios correspondientes.
Proyección financiera: ¿qué es y cómo hacerla?

En un entorno económico marcado por la incertidumbre y la volatilidad, la capacidad de adaptación es clave, pero no suficiente. Las empresas que prosperan son capaces de complementar esa flexibilidad con herramientas de anticipación estratégica. En ese contexto, la proyección financiera se convierte en una herramienta esencial para estimar el desempeño de la organización de cara al futuro.
¿Qué es la proyección financiera de un negocio y para qué sirve?
La proyección financiera es una estimación del rendimiento económico de una empresa en el futuro. Ese pronóstico, basado en datos históricos, permite prever los ingresos, gastos y ganancias en un período determinado, generalmente el próximo año o durante los siguientes cinco o diez años. Funciona como un “termómetro financiero” que la empresa puede utilizar de diferentes maneras para garantizar su sostenibilidad y crecimiento a lo largo del tiempo.
- Toma de decisiones estratégicas. La proyección financiera ayuda a simular escenarios favorables o adversos para tomar mejores decisiones basadas en datos. Por tanto, reduce la vulnerabilidad del negocio y preserva su estabilidad operativa.
- Optimización de recursos. Facilita una asignación más eficiente del capital y los recursos en áreas prioritarias, por lo que contribuye a evitar gastos superfluos y optimiza el retorno de la inversión.
- Acceso a la financiación. Contar con una proyección financiera sólida aumenta la credibilidad ante bancos e inversionistas, por lo que la empresa parte de una postura más sólida para negociar mejores condiciones crediticias.
- Control financiero proactivo. Tener una hoja de ruta financiera brinda la posibilidad de detectar rápidamente las desviaciones entre lo planificado y la realidad para ajustar las operaciones y tomar medidas correctivas antes de que los problemas escalen.
- Planificación a largo plazo. Visualizar el futuro del negocio en horizontes de 3, 5 o incluso 10 años facilita la planificación de reinversiones, fondos de reserva y estrategias de salida para que la pyme no se limite a mantenerse a flote, sino que prospere a lo largo del tiempo.
- Ventaja competitiva. En entornos empresariales dinámicos, la capacidad de proyectar el futuro proporciona una clara ventaja sobre quienes operan sin un forecast financiero. Una empresa con proyecciones sólidas podrá aprovechar rápidamente las oportunidades y resistir mejor las crisis.
¿Cómo se realizan las proyecciones financieras?
Elaborar proyecciones financieras es un ejercicio de planificación estratégica complejo, que requiere articular variables macroeconómicas e indicadores sectoriales con las capacidades operativas internas para llegar a un modelo financiero integrado que permita evaluar la viabilidad de las estrategias de negocio.
- Recopilación de datos históricos. Parte de los estados financieros de los últimos 3 o 5 años de tu negocio y fíjate en los ingresos, gastos, flujo de caja o inversiones realizadas. Con esa información, calcula el crecimiento anual y el margen de beneficio.
- Define los supuestos clave. En base al contexto macroeconómico y los movimientos del mercado, plantea hipótesis realistas sobre aspectos como la demanda en tu sector, tu capacidad operativa o los cambios regulatorios que podrían producirse.
- Proyección de ingresos. Estima cuánto dinero generará tu negocio teniendo en cuenta tu crecimiento anual y margen de beneficio, sin olvidar las tendencias del mercado y los supuestos más probables.
- Estima los gastos. Calcula cuáles podrían ser los gastos fijos y variables en los que incurrirá tu negocio, así como las inversiones que podría necesitar, ya sea en equipo, ampliación de espacios o I+D+i.
- Proyecta el flujo de caja. Ten en cuenta las entradas y las salidas actuales para estimar qué liquidez necesitará tu empresa en el futuro para seguir haciendo frente a sus obligaciones.
Con esa información, elabora un estado de resultados futuro o cuenta de pérdidas y ganancias proyectada, para saber si tendrás utilidades o pérdidas en el periodo. También conviene crear el balance proyectado, una especie de foto anticipada de los activos, pasivos y patrimonio en una fecha futura. Y no olvides realizar un análisis de escenarios en los que pruebes tres versiones: optimista, pesimista y realista.
Por último, recuerda que la proyección financiera se debe hacer anualmente. Aunque, si operas en un sector muy dinámico o en gran crecimiento, deberías realizarla más a menudo. Además, es recomendable que monitorees los resultados y ajustes las previsiones trimestralmente o cuando se produzcan cambios disruptivos.
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En España, el sistema de la Seguridad Social se sustenta en las aportaciones periódicas que realizan tanto las empresas como sus empleados y autónomos. A cambio, los trabajadores tienen derecho a recibir asistencia sanitaria y ciertas prestaciones económicas cuando lo necesiten. Esa cotización engloba diferentes conceptos, pero uno de los más importantes son las contingencias comunes.
Contingencias comunes en la nómina: ¿qué es?
Las contingencias comunes son aportaciones periódicas que realizan la empresa y el trabajador para poder acceder a determinadas coberturas cuando se produzcan ciertas circunstancias. Básicamente, se destinan a cubrir los casos de incapacidad laboral que no estén directamente relacionados con el trabajo, pues para garantizar la protección ante enfermedades profesionales o accidentes laborales, existen las contingencias profesionales.
Por ejemplo, una neumonía o una fractura en una pierna debida a un accidente doméstico, que obliguen al empleado a quedarse en casa, así como una enfermedad degenerativa, se encuentran dentro de las contingencias comunes. En cambio, un accidente al ir o al volver del trabajo o como resultado de la actividad que se desempeña se consideran contingencias profesionales.
Obviamente, las contingencias comunes influyen en la nómina del empleado, ya que se deducen del salario neto, aunque la empresa también tiene la obligación de contribuir a la seguridad social de sus trabajadores.
¿Qué cubren las contingencias comunes exactamente?
Esta prestación comprende diferentes situaciones en las que el trabajador no puede desempeñar sus funciones con normalidad, según la Seguridad Social:
- Incapacidad laboral temporal por enfermedad común o accidente no laboral
- Baja de maternidad y paternidad
- Riesgos y complicaciones durante el embarazo y la lactancia
- Jubilación
- Asistencia sanitaria
- Prestaciones farmacéuticas
- Incapacidad laboral permanente total, absoluta y gran invalidez
- Protección a la familia: prestaciones de viudedad, orfandad, pensión y subsidio a favor de familiares y auxilio por defunción.
Cabe aclarar que las contingencias comunes no cubren la prestación por desempleo, ya que esta se abona como un concepto independiente en la cotización.
¿Cómo se calculan las contingencias comunes en la nómina?
La base de cotización por contingencias comunes se obtiene sumando tres elementos: el salario base, los complementos salariales y la prorrata de las pagas extras, por lo que la fórmula sería:
Base de cotización por contingencias comunes = Salario base + Complementos salariales + Pagas extraordinarias.
Al resultado se le debe aplicar el porcentaje establecido por el régimen de la Seguridad Social al que pertenezca el trabajador, que tiene en cuenta el tramo salarial y el puesto de trabajo.
No obstante, como regla general laSeguridad Social señala que, en 2025, un trabajador por cuenta ajena tendrá que aportar el 4,7% de su base de cotización a la Seguridad Social para contingencias comunes y la empresa contribuirá con el 23,6%. En el caso de los autónomos, la diferencia radica en que deben cotizar el total (28,30%) de su base de cotización.
Por ejemplo, para un trabajador con un salario base de 1.500 €, que cobra dos pagas extra al año de 1.500 € cada una y un plus de disponibilidad de 200 € mensuales, habrá que
- Prorratear las pagas extraordinarias: (1.500 x 2) / 12 = 250 €
- Calcular la base de cotización de contingencias comunes, sumando todos los conceptos: 1.500 + 200 + 250 = 1.950 €
En ese caso, el empleado tendría que abonar el 4,7% de 1.950 €, lo que equivaldría a 91,65 €. La empresa, en cambio, debe pagar 460,20 € porque asume el 23,60%. En total, por ese trabajador se pagaría 551,85 € por concepto de contingencias comunes a la Seguridad Social.
Por último, es importante destacar que la empresa debe deducir de la nómina de sus trabajadores las cotizaciones por contingencias comunes y los otros conceptos que componen la cuota de la Seguridad Social. En el caso de los autónomos, son los responsables directos de abonar sus cotizaciones a la Seguridad Social.
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Jornada Intensiva: qué es, horarios y beneficios

El mundo laboral ha cambiado mucho en los últimos años, aguijoneado en gran medida por las nuevas expectativas y necesidades de los trabajadores. Hoy, la flexibilidad laboral es una condición necesaria para el 45% de los empleados y el 37% incluso se plantearía cambiar de empleo si la organización no les ofreciera un trabajo flexible, según Randstad. Para satisfacer esas demandas, muchas empresas están aplicando diferentes fórmulas, como la jornada intensiva.
¿Qué es la jornada intensiva?
También conocida como jornada continuada, es aquella jornada laboral que se completa sin realizar pausas largas en el ritmo de trabajo, por lo que el empleado concentra su labor en un periodo de tiempo más corto.
Sin embargo, eso no significa que no existan pausas. El Estatuto de los Trabajadores indica que “siempre que la duración de la jornada diaria continuada exceda de seis horas, deberá establecerse un periodo de descanso durante la misma de duración no inferior a quince minutos”.
Por tanto, la gran distinción entre la jornada intensiva y la jornada partida es que no hay pausa para comer. Así, la franja laboral se reduce una hora. Si dos trabajadores entran a las 8:00, el de jornada partida saldrá a las 17:00 debido al descanso para comer, mientras que el de la jornada continuada terminaría a las 16:00.
¿Cuáles son los horarios de la jornada continuada?
Típicamente, este tipo de jornada arranca temprano y acaba al inicio de la tarde. Hay distintos horarios, pero lo habitual es que discurra de 8:00 a 16:00. En cambio, la jornada intensiva en verano suele abarcar de 8:00 a 15:00, aunque algunas empresas comienzan antes, a las 7:00. Estos horarios suelen aplicarse de julio a agosto o septiembre.
No obstante, existen diferentes variantes. En la jornada intensiva flexible, por ejemplo, los trabajadores tienen cierta libertad para ajustar su horario de entrada y salida dentro del marco de tiempo que ha definido la empresa, que suele empezar entre las 7:00 y las 9:00.
Otras organizaciones aplican una jornada intensiva parcial, limitada solo a algunos días, generalmente los viernes. Así, los trabajadores disponen de más tiempo libre antes del fin de semana y los lunes vuelven al trabajo más descansados.
Los beneficios de la jornada intensiva para la empresa y los trabajadores
La jornada continuada no solo es una fórmula para salir antes de la oficina, sino también una estrategia organizativa que mejora el bienestar de los empleados y optimiza el rendimiento. Cuando se aplica adecuadamente, todos ganan.
- Mayor productividad. Trabajar de manera continua elimina la pausa para comer y evita el descenso de energía de la tarde. Eso facilita un ritmo de trabajo más constante y concentrado, lo que suele traducirse en una mayor productividad y calidad.
- Mejora el bienestar y la conciliación. Terminar antes la jornada permite a los trabajadores disponer de más tiempo libre por la tarde para dedicarlo a hacer ejercicio, cuidar de su familia o simplemente descansar. A la larga, eso favorecerá su bienestar y salud mental.
- Reducción del absentismo y el estrés. Una jornada más compacta reduce la fatiga acumulada y elimina desplazamientos innecesarios. Los trabajadores descansan más, lo que contribuye a reducir las bajas médicas por agotamiento o enfermedades relacionadas con el estrés.
- Ahorro económico para las empresas. Menos horas en la oficina suele implicar menos consumo, ya sea de electricidad o climatización. También reduce los gastos asociados a comedores o dietas. A largo plazo, estos ahorros pueden llegar a ser significativos, sobre todo en las grandes empresas.
- Mejora el clima laboral y atrae talento. Un horario más flexible mejora la marca empleadora al reforzar el compromiso de la empresa con sus trabajadores. De hecho, esa medida permite atraer y retener talento, sobre todo en las nuevas generaciones, que priorizan la conciliación y la flexibilidad laboral.
Si estás pensando en implementar la jornada continuada en tu negocio, empieza analizando su viabilidad, según el tipo de actividad que desarrollas y los picos de demanda. Habla con tu equipo para conocer sus necesidades y diseña un plan piloto para ir adaptando los horarios a lo que mejor funcione. A fin de cuentas, la jornada intensiva es mucho más que un cambio de horario: es una transformación en la cultura organizativa.
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En un entorno que cambia las reglas del juego constantemente, las empresas necesitan saber adaptarse. Sin embargo, tomar decisiones sin datos claros es como conducir en la oscuridad: te mueves, pero no sabes si vas por el camino correcto. En ese contexto, el cuadro de mando integral es un instrumento fundamental para tener una visión completa del negocio.
Cuadro de mando integral: ¿qué es?
El cuadro de mando integral (CMI) o balanced scorecard es una herramienta de gestión empresarial que proporciona una visión global del rendimiento del negocio. Inicialmente solo incluía los indicadores financieros, pero con el paso del tiempo ha evolucionado incorporando otras áreas clave.
- Perspectiva financiera
Esta dimensión analiza los ingresos, márgenes, beneficios, rentabilidad o eficiencia financiera para asegurar que las decisiones estratégicas se reflejen positivamente en los resultados económicos de la empresa. Por ejemplo, si una pyme implementa un nuevo canal de ventas y aumenta sus ingresos, el CMI lo reflejará con claridad. Esa información es imprescindible para saber si las acciones realmente están generando el valor previsto.
- Perspectiva del cliente
Esta área se centra en la relación de la empresa con sus clientes y cómo satisface sus expectativas y necesidades. Incluye información sobre la satisfacción, la fidelidad o la rentabilidad de los distintos segmentos de clientes. Estos datos no solo permiten entender cómo se percibe un producto o servicio, sino también detectar oportunidades de mejora o puntos de contacto en los que sea necesario reforzar la relación. Una caída en la fidelidad, por ejemplo, puede anticipar problemas económicos que aún no se han reflejado en los ingresos.
- Perspectiva de procesos internos
Los negocios que sobreviven y crecen son aquellos capaces de optimizar sus procesos internos para ser más competitivos. Esta dimensión analiza cómo se llevan a cabo las operaciones del día a día: desde la atención al cliente hasta la innovación de productos, la gestión logística o la responsabilidad corporativa. Evaluar estos aspectos permite identificar cuellos de botella, reducir ineficiencias que pueden estar frenando el crecimiento y asegurarse de que los procesos realmente están alineados con los objetivos estratégicos empresariales.
- Perspectiva de aprendizaje y crecimiento
Este punto se enfoca en los activos intangibles de la empresa, que sostienen e impulsan su rendimiento a largo plazo, como el capital humano, en especial todo lo relacionado con su formación, competencias y motivación. También incorpora la cultura corporativa y la capacidad organizativa, así como la disposición a innovar y aprovechar las ventajas de la tecnología. Es una forma de tomarle el pulso al negocio y medir su potencial de cara al futuro.
¿Para qué sirve el cuadro de mando integral?
Muchas organizaciones cuentan con informes financieros, encuestas de clientes o métricas internas, pero carecen de una estructura que conecte toda esa información con la estrategia. El cuadro de mando integral agrupa y organiza todos los indicadores clave para fomentar la eficiencia.
- Tener una visión global del negocio. El CMI reúne información de distintas áreas relevantes para mostrar una imagen completa y actualizada del estado de la empresa, lo que permite entender qué está funcionando y qué necesita más atención.
- Facilitar la planificación y toma de decisiones. Tener una visión general del negocio y contar con datos actualizados de la operativa cotidiana posibilita reaccionar rápidamente ante situaciones que requieren acciones inmediatas, así como diseñar estrategias sólidas a largo plazo.
- Reducir riesgos y anticipar tendencias. El análisis continuo de los indicadores del CMI permite detectar patrones y anticiparse a cambios del mercado, lo que contribuye a minimizar riesgos, prepararse mejor ante posibles escenarios adversos o aprovechar tendencias incipientes, anticipándose a la competencia.
- Mejorar la comunicación interna. Al compartir objetivos e indicadores de forma clara, el cuadro de mando integral favorece el entendimiento entre departamentos y mejora la coordinación interna para que todos remen en la misma dirección.
- Implicar al personal en la estrategia empresarial. El CMI también pone el foco en las personas, por lo que ayuda a detectar áreas de mejora y diseñar estrategias de formación o bienestar laboral que fomenten la retención del talento y motiven al equipo. Además, cuando los empleados entienden cómo contribuyen al crecimiento empresarial, su nivel de compromiso y satisfacción aumenta.
Por tanto, el cuadro de mando integral es un recurso valioso para evaluar el éxito de la estrategia empresarial. Esa capacidad de evaluación continua es esencial para corregir el rumbo cuando sea necesario y reforzar lo que está funcionando, en aras de seguir creciendo.
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¿Qué es el número de referencia NRC?

En un entorno fiscal cada vez más digitalizado, es imprescindible que sepas cómo funcionan los instrumentos que garantizan la seguridad y validez de tus operaciones con la Agencia Tributaria. Uno de los elementos más desconocidos y, a la vez, importantes, es el NRC, un código que puede marcar la diferencia entre un pago bien hecho y una notificación inesperada.
¿Qué es el NRC?
“El NRC (Número de Referencia Completo) es el código que se genera como justificante para identificar un ingreso tributario”, según explica Hacienda. Está compuesto por 22 caracteres alfanuméricos que incluyen de forma cifrada datos como:
- NIF del declarante
- Importe a pagar
- Modelo fiscal al que hace referencia
- Ejercicio y periodo fiscal
Este código es necesario en las declaraciones y autoliquidaciones que demanden un ingreso, así como en aquellas en las que no se haya seleccionado como método de pago la domiciliación bancaria.
¿Para qué sirve el NRC?
En un sistema fiscal que recibe pagos de millones de personas, autónomos y empresas, es fundamental garantizar el control y la trazabilidad de cada operación. En ese punto, entra en juego el NRC, una pieza clave para que todo funcione con precisión y brindar garantías a los contribuyentes. De hecho, sus principales funciones son:
- Confirmar los pagos. El NRC es una especie de “justificante digital” único que certifica el pago de un impuesto o tasa y garantiza su transferencia a la Administración.
- Seguimiento y trazabilidad. Mediante el NRC es posible dar seguimiento a los pagos efectuados. Tanto el contribuyente como la Agencia Tributaria pueden consultar ese identificador para verificar que el pago ha sido procesado, lo que facilita el control fiscal y contribuye a evitar incidencias como pagos duplicados o no reconocidos.
- Vincular los pagos con las declaraciones. Cada NRC está asociado a una declaración tributaria o tasa concreta, lo que permite a Hacienda conectar el pago que realiza el contribuyente con la obligación fiscal correspondiente y comprobar que ha cumplido en tiempo y forma.
- Facilitar los trámites administrativos. Al ser un identificador único, el NRC permite automatizar la verificación de pagos y agilizar la gestión de expedientes, lo que reduce la carga burocrática, evita errores de imputación y mejora la eficiencia tanto para el usuario como para la Administración.
¿Cómo obtener el NRC?
El NRC permite pagar a la Agencia Tributaria de forma sencilla a través de las entidades colaboradoras. Esta forma de pago apura el plazo de presentación y pago de los impuestos o tasas, en comparación con la domiciliación bancaria, por lo que es conveniente que sepas cómo usarla.
- Prepara la declaración del impuesto o la tasa a pagar rellenando los formularios correspondientes, como el modelo 100 para la declaración de la renta.
- Accede a la plataforma bancaria que colabora con la Agencia Tributaria para realizar el pago, ya que son estas quienes emiten el código NRC.
- Selecciona la opción de pago de impuestos dentro de la banca electrónica e introduce los datos de la declaración, como el importe a pagar, el modelo específico, tu NIF, el periodo impositivo y otra información relevante necesaria.
- Genera el NRC. Cuando hayas introducido esos datos, la plataforma bancaria generará el NRC automáticamente. El código aparecerá en la pantalla o podrías recibirlo en tu correo electrónico.
- Confirma y paga. Valida el pago una vez que hayas comprobado que los datos son correctos. El NRC se genera cuando el pago es procesado correctamente, dejando constancia del mismo.
Por último, no olvides registrar el NRC en el modelo correspondiente, un paso esencial para que Hacienda vincule el pago con la declaración presentada. Si te equivocas, y el NRC que indicas no coincide con el pago registrado, la Agencia Tributaria no podrá validar tu declaración, así que tendrás que volver a presentarla con el código correcto. Y si lo extravías, puedes solicitar una copia en tu entidad bancaria.
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La inteligencia artificial (IA) ha llegado para equilibrar las reglas del juego. Ahora, las pymes pueden utilizar esta tecnología para aumentar su eficiencia, mejorar el servicio al cliente y ser más competitivas sin incurrir en costes elevados ni contratar personal adicional. No es casual que el 72% de las empresas españolas se plantee aumentar su inversión en IA en 2025.
Aunque la mayor adopción se concentra en el área de IT y ciberseguridad, los departamentos de Recursos Humanos también están comenzando a aprovechar el potencial de esta tecnología para automatizar tareas repetitivas, procesar un mayor volumen de datos y tomar decisiones de forma más ágil e imparcial. ¿Cómo la están usando exactamente?
Selección y reclutamiento
La IA es muy útil para automatizar el proceso de búsqueda de candidatos en fuentes de datos internas y externas, como LinkedIn. Puede promocionar la oferta de empleo y enviar mensajes personalizados a los candidatos potenciales, invitándolos a participar en el proceso de selección.
A continuación, puede encargarse de uno de los mayores desafíos del departamento de Recursos Humanos: encontrar al candidato ideal sin perder semanas revisando cientos de currículums. Herramientas como ATS (Applicant Tracking Systems) analizan automáticamente los currículos para identificar los perfiles más adecuados.
Además, los chatbots con IA pueden responder preguntas frecuentes a los candidatos, programar entrevistas y proporcionar actualizaciones sobre el proceso de selección. Eso mejora la experiencia del candidato y, al mismo tiempo, reduce la carga de trabajo del equipo de RR. HH.
Onboarding y formación
La IA también puede agilizar la integración y formación de los nuevos empleados. Plataformas como Docebo o TalentLMS utilizan la inteligencia artificial para personalizar los procesos de aprendizaje, ajustándose al perfil, rol y carencias del empleado. Así, los trabajadores reciben contenido adaptado a sus necesidades, lo que acelera el proceso de capacitación.
Además, los chatbots pueden actuar como asistentes virtuales durante las primeras semanas, respondiendo dudas sobre políticas internas, procesos o herramientas de trabajo. Eso reduce la dependencia de los supervisores y permite a los nuevos empleados adaptarse a la empresa con mayor autonomía y rapidez.
Evaluación de desempeño y clima laboral
La capacidad de la IA para analizar grandes volúmenes de información combina diferentes fuentes de evaluación, desde datos en tiempo real sobre la productividad y feedback de los compañeros hasta métricas de cumplimiento de los objetivos para generar informes que brinden una imagen más completa y objetiva del rendimiento de los trabajadores.
Además, la IA es capaz de realizar evaluaciones continuas, contribuyendo a identificar rápidamente las fortalezas y debilidades de los empleados para actuar en consecuencia. Detectar a los trabajadores más talentosos, por ejemplo, permite desarrollar un plan de carrera profesional adecuado para que puedan seguir creciendo dentro de la organización.
Por otro lado, plataformas como Peakon y Leapsome analizan los comentarios de los empleados y las encuestas de clima laboral para detectar su nivel de satisfacción. Eso ayuda a los líderes de RR. HH. a identificar patrones y anticiparse a problemas como la desmotivación o la rotación de personal para implementar acciones correctivas antes de que sea demasiado tarde.
Automatización de las tareas administrativas
El departamento de RR. HH. se encarga de muchas tareas administrativas que podrían automatizarse con la implementación de la inteligencia artificial para que el personal pueda dedicarse a funciones que aporten más valor a la empresa.
Las herramientas de automatización agilizan la creación y procesamiento de documentos como los contratos laborales, formularios de incorporación y plantillas de beneficios. Por otro lado, los chatbots con IA pueden responder rápidamente a las consultas de los empleados sobre políticas internas, vacaciones y más, mientras facilitan la asignación de turnos o la gestión de solicitudes de días libres.
En cualquier caso, la implantación de la IA en RR. HH. no busca reemplazar a los equipos humanos, sino proporcionarles herramientas más potentes para que tomen mejores decisiones y se enfoquen en lo que realmente importa: las personas. Su uso ayuda a atraer y retener el talento, crear un mejor clima laboral, aumentar la satisfacción de los empleados y ser más eficiente, por lo que es una apuesta con la que todos ganan.
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Como cada año, se acerca el momento de presentar la declaración de la renta para pymes y autónomos, una de las obligaciones fiscales más importantes para los contribuyentes en España. Sin embargo, la normativa que rige todo lo relacionado con el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) no es estática, por lo que es esencial conocer los cambios que entrarán en vigor, de manera que puedas presentarla en tiempo y forma. De hecho, en esta campaña se han vuelto a incluir modificaciones significativas.
¿Qué autónomos están obligados a presentar la declaración de la renta del ejercicio 2024?
Hace unos años, no todos los autónomos tenían la obligación de realizar la declaración anual del IRPF. En 2006, se había aprobado una ley sobre el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas que indicaba que solo tenían que presentarla quienes hubieran obtenido rendimientos netos a través de sus actividades económicas o rentas inmobiliarias que superaran los 1.000 euros.
Sin embargo, con la entrada en vigor del nuevo sistema de cotización por ingresos reales, ese límite se ha eliminado. El decreto, mediante el cual se estableció el nuevo sistema de cotización para los trabajadores por cuenta propia, modificó la normativa del IRPF indicando que “estarán, en cualquier caso, obligadas a declarar todas aquellas personas físicas que, en cualquier momento del período impositivo, hubieran estado de alta como trabajadores por cuenta propia, en el Régimen Especial de Trabajadores por Cuenta Propia o Autónomos o en el Régimen Especial de la Seguridad Social de los Trabajadores del Mar”.
Por tanto, todos aquellos que han estado dados de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) están obligados a presentar su declaración de la renta, independientemente de los ingresos obtenidos. Por extensión, también deben hacerlo sus “familiares colaboradores”. Los únicos autónomos que podrían quedar exentos de esta obligación fiscal son los que se dieron de alta este año, lo que significa que no desarrollaron ninguna actividad económica por cuenta propia durante el ejercicio pasado.
Tramos de la declaración del IRPF 2024
El porcentaje de la renta que se abona a la Agencia Tributaria depende de varios factores. La renta procedente del ahorro, por ejemplo, tributa a un porcentaje más bajo, mientras que la general se rige por una escala progresiva. Este año, Hacienda confirmó que no modificará los tramos, por lo que la suma del estatal y el autonómico se mantienen en:
- Desde 0 hasta 12.450 euros: retención del 19%
- Desde 12.450 hasta 20.199 euros: retención del 24%
- Desde 20.200 hasta 35.199 euros: retención del 30%
- Desde 35.200 hasta 59.999 euros: retención del 37%
- Desde 60.000 hasta 299.999 euros: retención del 45%
- Más de 300.000 euros: retención del 47%
Dichos porcentajes se van aplicando escalonadamente, comenzando por el inferior, de manera que a la totalidad de tus ingresos no se le imputa el tipo de retención más alto. Por ejemplo, si como autónomo ingresas 25.000 euros brutos al año, no pagarás el 30% del total. Se aplicará un 19% a los primeros 12.450 euros, los siguientes 7.750 euros tributarán dentro del segundo tramo, por lo que se tasarán con un 24%, mientras que los 4.801 euros restantes quedarán sujetos al 30% del tercer tramo.
Fechas clave para la campaña de declaración de la renta 2024
Esta campaña de declaración de la renta seguirá una estructura bastante parecida a la anterior, comenzará el 2 de abril y finalizará el 30 de junio.
- El 2 de abril los contribuyentes podrán acceder a su borrador de la renta a través de internet, mediante el sistema Renta Web, de manera que podrás confirmar el borrador por Internet o incluso por el móvil si no necesitas modificar los datos que aporta la Agencia Tributaria.
- Si quieres solicitar ayuda por teléfono, tendrás que esperar hasta el 6 de mayo, siempre con cita previa, la cual estará disponible a partir del 29 de abril y hasta el 27 de junio.
- En caso de que desees presentar la declaración de la renta de manera presencial en las oficinas de la Agencia Tributaria, podrás hacerlo a partir del 2 de junio. La solicitud de cita comienza el 29 de mayo y se encontrará disponible hasta el 27 de junio.
Es importante que tengas en cuenta que presentar la declaración de la renta fuera de plazo conlleva una multa, cuya cuantía depende del retraso. En esta campaña, las sanciones serán del 1% del importe a pagar por cada mes de dilación. Si tardas más de 12 meses en presentar tu declaración, el recargo sumará el 15% más intereses de demora. De hecho, aunque el resultado de la declaración sea a devolver, se aplicará una sanción de 100 euros por presentarla fuera de plazo.
Guía para presentar la declaración de la renta sin acudir a la Agencia Tributaria
Si no quieres ir presencialmente a Hacienda, tienes tres opciones para hacer la declaración de la renta: por teléfono, mediante el programa Renta Web o usando la aplicación móvil. Recuerda que, antes de descargar los datos fiscales, tendrás que ratificar o cambiar tu domicilio fiscal, aunque sólo quieras solicitar cita previa o acceder al borrador. El sistema te mostrará automáticamente la vivienda con referencia catastral.
- Llamada telefónica
Para presentar la declaración de la renta vía telefónica, tendrás que pedir cita por Internet o llamando a los teléfonos automáticos: 91 535 73 26 / 901 12 12 24 o al servicio: 91 553 00 71 / 901 22 33 44, los cuales están disponibles de 9 a 19 horas, de lunes a viernes.
Es importante que tengas a mano todos los datos necesarios: el número de referencia del titular de la declaración, el DNI de todas las personas que figuren en la declaración, el IBAN de cuenta bancaria y las referencias catastrales de todos los inmuebles de tu propiedad o en los que vivas de alquiler.
- Presentación online con Renta Web
Si vas a presentar la declaración online, tendrás que acceder a Renta Web. Seleccionas “Servicio de tramitación borrador/declaración” y te identificas indicando el DNI o NIE y el número de referencia, la cl@ve PIN o el certificado electrónico.
Para obtener tu número de referencia, tendrás que indicar en la página web de Hacienda tu NIF y la fecha de caducidad del DNI o NIE. También tendrás que introducir el importe de la casilla 505 de la declaración del IRPF correspondiente a 2023. Si no la realizaste, debes indicar un número de cuenta bancaria (IBAN) de la que seas titular.
En este punto, ya podrás acceder a tus datos fiscales. Debes corroborarlos porque la Agencia Tributaria dispone de una información limitada sobre tus gastos e ingresos como autónomo y no suele estar al corriente de los cambios en tu estatus familiar.
Cuando los datos estén correctos, genera la declaración y presiona en presentar. Si sale a devolver, debes indicar la cuenta bancaria para recibir el ingreso. Si la declaración de la renta sale a pagar, puedes seleccionar la opción de domiciliar el pago y fraccionarlo en dos plazos.
- Presentación a través de la App
También tienes la posibilidad de presentar la declaración de la renta 2024 a través de la aplicación de la Agencia Tributaria. Tendrás que identificarte, al igual que para acceder a Renta Web. Una vez dentro, podrás consultar tus datos fiscales, modificar la información y presentar la declaración de la renta.
Al igual que otros años, la aplicación cuenta con un sistema guiado de identificación para facilitar el acceso según las preferencias individuales. Si tu declaración es muy sencilla, tienes la opción de “presentar la declaración con un solo clic”, pero en este caso no podrás modificar los datos. Comprueba bien todos los datos antes de enviarlos para que luego no tengas que hacer una declaración complementaria.
La App incorpora la posibilidad de permitir el registro en Cl@ve sin acudir a una oficina, mediante una vídeo llamada. En ese caso, tendrás que acceder a la sala de espera y tener a mano tu documento de identidad para mostrárselo al operador que te atenderá, así como el teléfono móvil que usarás para introducir la Cl@ve.
Novedades fiscales para la declaración de la renta 2024-2025 de los autónomos
Este año llega con algunos cambios en la presentación del IRPF para los trabajadores por cuenta propia:
- Se reduce la deducción por gastos de difícil justificación, volviendo a ser del 5%, tanto para los autónomos en régimen de estimación directa como por módulos.
- Se incrementa la tributación del tipo marginal máximo para las rentas del ahorro en dos puntos porcentuales, pasando del 28 al 30% para los ingresos por inversiones o ahorros superiores a los 300.000 euros. El resto de tramos se mantiene igual.
- Se prorrogan hasta el 31 de diciembre de 2025 las deducciones en vigor por obras de mejora de eficiencia energética en las viviendas y por la adquisición de vehículos eléctricos e instalación de puntos de recarga.
- Se aplican deducciones fiscales a las contribuciones destinadas a los Planes de Pensiones de Empleo Simplificados. Específicamente, el límite de la aportación deducible es de 4.250 euros al año.
- Se modifica la imputación de las rentas inmobiliarias al 1,1% en el caso de los inmuebles situados en municipios con valores catastrales revisados, que hayan entrado en vigor desde 2012. En el resto de los inmuebles, la imputación se mantiene al 2%.
- Existe la posibilidad de pagar la declaración de la renta a través de Bizum, una opción pensada para simplificar y agilizar el pago.
- Aumenta el primer tramo deducible de las donaciones de 150 a 250 euros, mientras que el porcentaje general se incrementa del 35 al 40%, con incentivos al mecenazgo.
También debes recordar que, a partir de 2025, el único sistema para corregir las declaraciones de la renta es la autoliquidación rectificativa. Eso agiliza el proceso de corrección fiscal, ya que podrás modificar, completar o rectificar su declaración sin tener que esperar la resolución administrativa.
¿Hay que declarar las prestaciones económicas del Estado?
En el caso de los autónomos, la mayoría de las subvenciones o ayudas se catalogan como ganancias patrimoniales o rendimientos de la actividad económica, lo cual significa que tributan a efectos del IRPF y debes incluirlas en la declaración de la renta.
Así como existe la obligación de declarar las prestaciones recibidas por un ERTE, los autónomos que recibieron una ayuda por cese de actividad también deben cuantificarla y presentar la declaración de la renta. Además, hay que declarar la recepción del ingreso mínimo vital, con independencia de la cuantía de los ingresos pues, aunque la ayuda es una renta exenta, es necesario presentar la declaración.
De hecho, una de las novedades de la campaña de la renta 2024-2025 es que incluso los parados que reciban una prestación por desempleo tendrán que presentar la declaración, independientemente del importe que perciban. La gran excepción son las ayudas DANA concedidas por la Generalitat Valenciana y el Gobierno, que en su mayoría quedan exentas de tributación en el IRPF.

Emprender una actividad por cuenta propia implica asumir riesgos y, en muchas ocasiones, hacer malabares para cubrir los gastos fijos. Cuota de autónomos, impuestos, gestoría, material, alquiler del local… La lista de gastos parece no tener fin y cuando estás arrancando, cada euro cuenta. Por suerte, existen distintas ayudas para nuevos autónomos que pueden marcar la diferencia durante esos primeros meses de actividad.
¿Qué subvenciones y ayudas para nuevos autónomos puedes aprovechar?
En España, hay casi 3,4 millones de trabajadores autónomos, un incremento del 1,19% en comparación con 2024, según datos oficiales. Eso significa que, a pesar de los innegables obstáculos, el emprendimiento en solitario sigue siendo una opción interesante. Si te animas a dar ese paso, existen algunas ayudas y subvenciones para nuevos autónomos que te facilitarán el camino.
- Cuotas reducidas de la Seguridad Social
Desde 2013, los nuevos autónomos se benefician de una tarifa plana si, en las cuotas a la Seguridad Social. En 2025, dicha cuota es de 87,6 euros al mes durante un año, prorrogables si cumples ciertas condiciones, como no superar el salario mínimo interprofesional. Cabe aclarar que algunas comunidades autónomas bonifican por completo la cuota de los nuevos autónomos que inicien su actividad, durante un periodo de uno a dos años.
- Capitalización del desempleo para comenzar una actividad
Si, tras quedarte en paro, quieres emprender una actividad como autónomo, puedes solicitar el 100% de la prestación por desempleo en un pago único. Otra alternativa consiste en utilizar ese importe para compensar las cuotas mensuales a la Seguridad Social, hasta que se agote. Para acceder a esta subvención para nuevos autónomos, no puedes haber cobrado otro pago único en los cuatro años anteriores y tendrás que empezar a trabajar al mes siguiente, entre otros requisitos.
- Subvención de hasta 10.000 euros para emprender
Esta ayuda está pensada para darte el empujón inicial que necesitas. Su importe va desde los 2.000 hasta los 10.000 euros, y se dirige a desempleados en general, aunque la cuantía varía en el caso de personas con discapacidad, jóvenes de menos de 30 años y mujeres. Para acceder a esta subvención para nuevos autónomos, debes realizar una inversión en inmovilizado o activos de al menos 5.000 euros y comprometerte a trabajar por cuenta propia durante los 2 o 3 años siguientes.
- Reducción en la retención del IRPF
Cuando emitas facturas, tendrás que aplicar la retención de IRPF, un importe que el cliente “descuenta” del total de la factura e ingresa en la Agencia Tributaria a tu nombre. Como nuevo autónomo, la retención de IRPF aplicable es del 7%, en vez del 15% habitual, durante los tres primeros años. Eso no significa que pagarás menos IRPF al final del año, pero tendrás más liquidez disponible durante las primeras etapas del negocio.
- Subvención financiera
Si has pedido un préstamo a una entidad pública o privada para iniciar un negocio, con esta ayuda podrás reducir el interés hasta en 4 puntos, con un tope de 10.000 euros, aunque en algunas comunidades autónomas la cuantía máxima es de 6.500 euros. No obstante, tendrás que dedicar, al menos, el 75% del capital solicitado a financiar las inversiones en inmovilizado fijo y deberás mantenerte activo durante, al menos, los tres años siguientes.
- Ayuda para asistencia técnica
Si al inicio de tu actividad necesitas contratar servicios externos, ya sea para realizar estudios de viabilidad, recibir algún tipo de asesoramiento o por cuestiones de organización y comercialización, esta ayuda para nuevos autónomos cubre el 75% de los costes que estos supongan. La cuantía máxima suele ser 2.000 euros, pero en algunas comunidades autónomas es menor. En este caso, la concesión de la ayuda también está condicionada a que te mantengas activo durante, al menos, tres años.
Además de esas ayudas estatales, el ICO también ofrece distintas líneas de préstamos para autónomos y empresas de reciente creación o que se planteen desarrollar nuevos productos, servicios o procesos organizativos. Por su parte, las sociedades de garantía recíproca (SGR) cuentan con diferentes líneas de financiación dirigidas a autónomos, tanto para que puedan poner en marcha un proyecto como para impulsar el crecimiento de su negocio.
Asimismo, las comunidades autónomas han puesto en marcha diferentes subvenciones para fomentar el emprendimiento y el autoempleo. Y si quieres comenzar digitalizando el negocio, puedes solicitar las ayudas de hasta 2.000 euros para los autónomos del Kit Digital.
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¿Cómo hacer una carta de recomendación laboral?

El mercado laboral es cada vez más competitivo. De media, en 2023 se postularon 48 personas por cada vacante, según un informe de InfoJobs, lo que representa un ligero repunte de la competencia con respecto al año anterior, cuando la cifra se situó en 45 aspirantes para cada puesto ofertado. Que haya más candidatos supone un doble reto: los departamentos de Recursos Humanos deben analizar más perfiles y los aspirantes se ven obligados a destacar entre la multitud. En ese contexto, una carta de recomendación puede marcar la diferencia.
Carta de referencia laboral: ¿qué es y por qué es tan importante?
La carta de recomendación laboral es un complemento del curriculum vitae y recoge las aptitudes, habilidades y logros de un candidato en su anterior puesto de trabajo. Es una opinión profesional sobre su aptitud para un rol específico y una “certificación” de sus habilidades para desempeñar cierta actividad laboral.
Obviamente, el hecho de que un candidato sea “recomendado” por su antiguo empleador brinda más garantías a la nueva organización, por lo que le permitirá destacar sobre el resto de los aspirantes. Asimismo, Recursos Humanos tendrá una visión más completa de tu trayectoria y habilidades, lo que les permitirá entender mejor cómo podría encajar en el equipo. Así, evitará contratar a personas que no se ajusten a las necesidades del puesto, lo que supone un ahorro de tiempo y recursos.
¿Cómo hacer una carta de recomendación laboral en 5 pasos?
Una buena carta de referencia laboral debe tener un estilo directo, claro y específico. Y aunque debe enfocarse en el desempeño profesional, es conveniente no descuidar la parte humana del candidato recomendado. ¿Cómo redactarla?
- Encabezado y datos básicos. Empieza con la fecha y tus datos, incluyendo tu nombre, cargo y la empresa en la que trabajas o trabajaste con la persona que vas a recomendar. Si la carta está dirigida a alguien en particular, agrega sus datos y el nombre de la empresa destinataria. Si es una carta abierta, un “A quien corresponda” es perfectamente válido.
- Presentación y relación con el recomendado. Explica quién eres y en qué contexto trabajaste con el candidato que estás apoyando. Especifica tu cargo, el tiempo que colaboraron y el tipo de relación laboral que mantuvieron. Esa información es importante porque otorga credibilidad a la carta y permite poner en contexto la recomendación.
- Descripción del candidato. Resalta las habilidades, logros y competencias de la persona que sean más relevantes para el puesto al que aspira o aquellas que demuestren su valor profesional en distintos entornos laborales. Menciona ejemplos concretos de su desempeño y contribuciones para aportar solidez a la recomendación. Y no olvides incluir algunas de las características personales que reflejen su carácter y lado más humano, como su capacidad de liderazgo, adaptación, actitud proactiva, entusiasmo o disposición a trabajar en equipo.
- Cierre con recomendación clara. Expón directamente por qué recomiendas al candidato. Puedes destacar su nivel de compromiso, habilidades técnicas o cualidades personales que lo hacen valioso para cualquier empresa. Una recomendación bien formulada es vital para respaldar la candidatura.
- Despedida y datos de contacto. Cierra la carta de referencia laboral con una despedida profesional y deja tus datos de contacto, ya que la empresa podría necesitar verificar la información o ampliar detalles sobre el candidato. Incluir tu nombre, cargo y medios de contacto refuerza la credibilidad de la recomendación y aporta transparencia.
Una carta de recomendación bien escrita puede inclinar la balanza en un proceso de selección de personal, permitiendo que el candidato destaque y facilitando la labor de los reclutadores. Por tanto, no solo estarás ayudando a un profesional, sino que también contribuirás a que las empresas puedan encontrar rápidamente el talento que necesitan.
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