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Cinco ideas de marketing para Halloween
Halloween se ha convertido en el pistoletazo de salida para uno de los períodos más lucrativos del comercio. A partir del Día de Todos los Santos comienzan dos meses de descuentos importantes marcados por algunos de los grandes hitos comerciales del año: el Black Friday y la campaña navideña. Sin embargo, si quieres aprovechar al máximo esta celebración, tendrás que preparar con antelación tu plan de marketing para Halloween.
¿Truco o trato? Estrategias eficaces para impulsar las ventas en Halloween
Lo primero es lo primero: customiza tu imagen de marca
El espíritu de Halloween se transmite mejor si customizas tu imagen de marca. Por tanto, plantéate un rediseño visual en el que des espacio a calabazas, fantasmas, telarañas y otros elementos típicos de esta celebración. Puedes incluirlos en el logo de tu empresa o, incluso, en el diseño de tu página web o e-commerce para darle un toque más terrorífico.
También puedes customizar tus redes sociales y, si tienes un negocio físico, decorarlo con elementos en sintonía con Halloween y tus nuevas ofertas. Ese ambiente especial atraerá a más clientes y puede aumentar tus ventas.
Lanza productos de edición limitada inspirados en Halloween
Halloween es una ocasión especial para implementar una estrategia de marketing basada en la customización de productos. Podrías producir una edición limitada de algunos de tus productos más populares o lanzar una oferta especial que llame la atención de tus clientes actuales y despierte el interés de un nuevo público.
En 2017, por ejemplo, Coca-Cola puso en marcha una gran campaña publicitaria de cara a Halloween rediseñando la imagen de las latas Fanta, las cuales también incluían códigos QR especiales que los clientes podían escanear para acceder a filtros y lentes para Snapchat, como una muñeca china derramando lágrimas de Fanta.
Regala cupones para las compras de Halloween
Si realmente quieres aumentar las ventas en Halloween, podrías repartir cupones para futuras compras. Los cupones son una estrategia de promoción muy eficaz que suele animar a los clientes a comprar. Solo tienes que asegurarte de que los cupones sean fáciles de usar y tengan una fecha de vencimiento clara para que los clientes se motiven a usarlos de inmediato.
Puedes ofrecer cupones con un porcentaje de descuento en la próxima compra o un artículo gratis con una compra mínima. Incluso puedes vincular los cupones a tu programa de fidelización y ofrecer a los clientes un 10 % de descuento adicional en su próxima compra, si utilizan su tarjeta de fidelización para comprar productos de Halloween.
Lanza un sorteo por Halloween
Halloween no solo es una oportunidad para aumentar las ventas, también es una buena ocasión para generar conciencia de marca o, incluso, aumentar tu alcance potencial. Para ello, nada mejor que organizar un sorteo. De hecho, casi el 50 % de los consumidores quieren que las marcas les brinden la posibilidad de ganar recompensas en los programas de fidelización, según un estudio.
Puedes usar las redes sociales vinculadas a tu negocio para difundir el sorteo, de manera que no solo llegue a tus seguidores, sino que se extienda más allá. Si tienes un negocio relacionado con los animales, por ejemplo, podrías lanzar un concurso de disfraces de Halloween para mascotas. Cuanto más original, divertido e interactivo, mayor será su potencial viral.
Refuerza la fidelización con descuentos para los clientes leales
Halloween también representa una oportunidad para reforzar la fidelización. Recuerda que mantener a los clientes actuales cuesta menos que ganar nuevos clientes y, a veces, bastan pequeños gestos para generar satisfacción y demostrarles que son importantes para ti.
Puedes hacer una lista de tus clientes más leales y enviarles un código único con un descuento para mostrar tu agradecimiento por su apoyo. El 79 % de los consumidores tienen más probabilidades de volver a comprar una marca gracias a su programa de fidelización, según el citado estudio. Ir un paso más allá que la competencia en términos de servicio y atención al cliente podría marcar la diferencia para tu negocio.
En cualquier caso, no olvides que la clave para que tu campaña de marketing por Halloween funcione es preparar las ofertas y acciones con antelación. Así podrás llegar a tu audiencia en el momento adecuado y lo verás reflejado en tus ventas.
Tipos de beneficios fiscales para el autónomo
Emprender una actividad por cuenta propia tiene muchos beneficios: más autonomía, flexibilidad para organizar la jornada y una mejor conciliación de la vida familiar. No es casual que el 57 % de los autónomos reconozca sentirse muy satisfecho con su trabajo y el 56,7% lleve más de cinco años con su actividad, según reveló una encuesta.
Obviamente, no todo es perfecto. El peso que suponen los pagos a la Seguridad Social es insostenible para el 51,6 % de los autónomos y se convierte en una de las principales preocupaciones para quienes siguen trabajando. El 71,1 % también reconoce que no se siente protegido por la Seguridad Social o las Mutuas y el 96 % piensa que su pensión al jubilarse será demasiado pequeña.
A pesar de ello, el 14,4 % de los autónomos ha recibido ayudas para poner en marcha su negocio. De hecho, si estás pensando en emprender por cuenta propia, es importante que conozcas los diferentes tipos de beneficios fiscales que puedes aprovechar para que esos primeros años no se te hagan demasiado cuesta arriba y puedas hacer crecer tu negocio.
¿Qué son los beneficios fiscales?
Los beneficios fiscales son todas aquellas ventajas desde el punto de vista tributario que se aplican a las empresas, pymes, autónomos y particulares, con el objetivo de reducir la carga impositiva a la que están sometidos.
Las ventajas fiscales están reguladas por ley y, normalmente, se otorgan cuando las personas físicas o jurídicas realizan ciertas prácticas positivas, ya sea a nivel social, laboral o medioambiental. También se aplican como parte de programas para incentivar la creación de empleo, por ejemplo, o cuando se desean premiar algunas prácticas de mercado.
¿Cuáles son los tipos de beneficios fiscales para el autónomo?
Existen diferentes tipos de beneficios fiscales, dependiendo de su procedencia y actividad. Si eres autónomo, estas son las principales ventajas fiscales que puedes aprovechar:
Deducciones
Implican una reducción de la base imponible de un impuesto, de manera que disminuyen los ingresos que quedan sujetos a gravamen, siempre y cuando el autónomo cumpla ciertos requisitos.
En el caso del IRPF, los autónomos tienen derecho a una serie de deducciones. Por ejemplo, puedes deducir todos los consumos de explotación relacionados con tu actividad profesional, los salarios de los trabajadores, las cuotas a la Seguridad Social, los arrendamientos y cánones y las primas de los seguros. También podrás deducir los costes de los servicios bancarios, incluidos los gastos financieros que representan los préstamos y créditos.
Particularmente interesantes son las deducciones por los servicios de los profesionales independientes a los que recurras. Las facturas que emitas a personas sometidas a la obligación de retener, como otros profesionales o personas jurídicas, implican una retención del 15 %. Sin embargo, la Agencia Tributaria recorta esa retención al 7 % cuando inicies tu actividad profesional. Dicha reducción se aplicará durante el periodo impositivo en que comiences a trabajar como autónomo y durante los dos siguientes, siempre que no hayas ejercido ninguna actividad profesional durante el año anterior.
Exenciones
Las exenciones tributarias eximen al autónomo de soportar la carga fiscal que le correspondería. En algunos casos existe una obligación tributaria, pero esta se condona o reembolsa, como ocurre con la doble imposición internacional. En otros casos, aunque existe el hecho imponible, no se genera una obligación tributaria, como ocurre con las prestaciones públicas por nacimiento, parto o adopción de la Seguridad Social, las Comunidades Autónomas o las entidades locales.
Algunas actividades profesionales también quedan exentas de IVA, como las clases particulares sobre materias que formen parte del currículo del sistema educativo o las colaboraciones periodísticas. También estarías exento de esta tasa si brindas servicios de asistencia sanitaria o enfocados en la ayuda social. Algunas actividades artísticas y ciertos servicios inmobiliarios quedan exentos de IVA.
Bonificaciones
Estos beneficios fiscales implican una reducción en el importe de la base para calcular el impuesto o una deducción en el importe a ingresar por parte del autónomo.
La tarifa plana en la cuota de la Seguridad Social para los nuevos autónomos es una de las bonificaciones más conocidas, aunque existen otras, como los tipos reducidos de IVA y en la retención en el IRPF durante los primeros años de inicio de la actividad. También se aplican bonificaciones para los autónomos colaboradores, en cuyo caso se bonifica el 100 % de la cuota durante un año para el cuidado de menores de doce años o personas dependientes, y existen bonificaciones para la formación.
Aplazamiento de impuestos
Hacienda considera que el aplazamiento del pago o la posibilidad de fraccionar las deudas tributarias es otro tipo de beneficio fiscal, ya que produce una merma de sus ingresos, aunque no implica una reducción de la cantidad a pagar; de hecho, conlleva unos intereses de demora.
Esta ventaja fiscal es conveniente si enfrentas un periodo de falta de liquidez o se te acumulan los pagos y no puedes hacer frente a tus obligaciones tributarias. Si la deuda es inferior a 30.000 euros, puedes solicitar un aplazamiento del pago del IRPF e IVA, con un plazo límite de 12 meses, sin necesidad de justificar las cuotas repercutidas impagadas. Hacienda suele aprobar la mayor parte de estas solicitudes casi automáticamente y con bastante rapidez.
En caso de que la deuda supere los 30.000 euros, la Agencia Tributaria te pedirá un aval, garantía hipotecaria o seguro de caución. Tendrás que justificar el impago de las cuotas repercutidas aportando las facturas de los clientes que reflejen la cuantía e indiquen la fecha de vencimiento. No obstante, recuerda que debes ingresar la parte de la deuda correspondiente a las cuotas repercutidas que has cobrado.
Subvenciones
Además de los beneficios fiscales que se aplican a la actividad por cuenta propia, también existe un programaa nivel nacional dirigido a las personas desempleadas, el cual es gestionado por las Comunidades Autónomas. En práctica, las personas desempleadas que estén inscritas como demandantes de empleo pueden acceder a una subvención para emprender por cuenta propia con una cuantía de referencia de hasta 7.500 euros, según las dificultades para el acceso al empleo.
En este caso, existen diferentes tipos de subvenciones y bonificaciones. Por ejemplo, podrías recibir una ayuda directa destinada a financiar las inversiones para crear y poner en marcha tu negocio, con un límite del 50 % del coste de adquisición y una cuantía máxima de 9 000 euros. También podrías optar por una ayuda financiera sobre el préstamo para financiar dichas inversiones, la cual consiste en una reducción de hasta 4 puntos del interés que aplique la entidad que te conceda el préstamo, con un tope de 9 000 euros.
Además, este programa prevé una ayuda destinada a la asistencia técnica que necesites para poner en marcha tu empresa. La cuantía es de hasta el 75 % del coste de los servicios prestados, con un máximo de 2 000 euros, que puedes dedicar lo mismo a servicios externos que a la realización de estudios de viabilidad o comercialización. Y si necesitas formarte con cursos de dirección y gestión empresarial o nuevas tecnologías de la información y comunicación, también se cubrirá hasta el 75 % del coste de los mismos hasta 2 400 euros.
En resumen, aunque emprender no es fácil, conocer las diferentes ayudas y beneficios fiscales a los que tienes derecho como autónomo te allanará el camino para que puedas consolidar tu negocio y hacerlo crecer cada año.
La publicidad digital cambia constantemente para adaptarse a las tendencias e integrar las nuevas tecnologías, de manera que sus formatos están en continua evolución.
El advergaming es uno de los ejemplos más recientes, puesto que, aunque la idea no es completamente novedosa, en los últimos años ha ganado protagonismo debido al interés que han despertado los videojuegos. Basta pensar que la facturación de este sector aumentó un 2,75 % el año pasado, hasta alcanzar los 1 795 millones de euros en España.
¿Qué es el advergaming exactamente?
El advergaming es una técnica publicitaria no invasiva que utiliza la gamificación; o sea, recurre a los videojuegos para publicitar marcas o productos. Su principal objetivo es llegar a una audiencia específica de forma atractiva y memorable, generando un elevado nivel de interacción que dé paso a la conversión.
Es importante realizar una distinción entre el advergaming y la publicidad que se inserta en un videojuego. En el advergaming, la presencia de marca no queda relegada a un papel secundario, sino que adquiere protagonismo, ya que constituye la esencia del juego. En cambio, en las inserciones publicitarias o product placement, la marca o producto solo aparece en la historia del juego, por lo que es más similar a la publicidad convencional.
Magnum, por ejemplo, lanzó una campaña multiplataforma de advergaming con la que atrajo a 7 millones de personas. Diseñó un juego en el que los consumidores debían ayudar a la protagonista a recoger chocolates en sitios populares como Spotify y YouTube, mientras aprovechaba las redes sociales para expandirse y ampliar su audiencia.
Las principales ventajas del advergaming para las empresas
Fortalece la imagen de la marca
En un mercado cada vez más saturado, donde los consumidores están bombardeados continuamente por anuncios publicitarios, el advergaming permite a los usuarios interactuar con los productos o la marca en un entorno desenfadado que genera una asociación positiva. Esta técnica no solo mejora el recuerdo de marca, sino que también permite transmitir de manera clara los valores de la empresa para conectar con lo que es realmente importante para su audiencia.
Mayor eficacia
El advergaming no suele producir conversiones inmediatas, pero a largo plazo es una técnica publicitaria muy rentable y eficaz. Una investigación realizada en la Universidad de Sevilla reveló que, mientras que un anuncio televisivo sólo logra captar la atención del consumidor durante un máximo de 30 segundos, un usuario puede dedicar entre 15 y 30 minutos al advergame, un tiempo inimaginable para la mayoría de los formatos publicitarios. Gracias a esa interacción, la marca tiene más posibilidades de posicionarse en el top of mind de los usuarios para convertirse en una de sus opciones por defecto cuando necesiten sus productos o servicios.
Apto para todo tipo de negocios
Otra ventaja del advergaming es que se puede aplicar en todo tipo de negocios, independientemente del sector donde operen. Los advergames son adecuados lo mismo para una marca de cosméticos que para una empresa de alimentos o que venda productos para mascotas. Siempre que el juego sea interesante, los usuarios disfrutarán de la experiencia y, con cada pequeño logro, tendrán una percepción más positiva de su experiencia con la marca.
¿Cómo las pymes pueden usar el advergaming?
Básicamente, el advergaming propone que los consumidores jueguen mientras conocen la marca o exploran sus productos. Por tanto, se trata de un formato muy interesante para presentar la publicidad de forma no intrusiva. Las pymes pueden usarlo para promocionar un producto o servicio directamente, sobre todo cuando se trata de nuevos lanzamientos para darlos a conocer al público.
También pueden utilizarlo para transmitir los valores de la marca, pues este tipo de publicidad genera una mayor conexión y un sentimiento de pertenencia en los consumidores. Puedes asociar los valores de tu marca con los conceptos clave del videojuego. Por ejemplo, si quieres asociar tu marca a la sostenibilidad, puedes crear un juego en el que los desafíos y recompensas estén vinculados al cuidado del medioambiente.
Por último, recuerda que los juegos más eficaces en el advergaming no son muy sofisticados. Un juego minimalista tiene más probabilidades de volverse viral y tener más éxito, pues puede llegar a una audiencia más amplia.
En los tiempos que corren, los consumidores están expuestos a un bombardeo publicitario constante, por lo que muchos recurren a soluciones como los bloqueadores de publicidad y otros desarrollan una auténtica ceguera a los anuncios. En ese contexto, las marcas necesitan encontrar estrategias menos invasivas para conectar con su público objetivo y transmitirles sus valores. El branded content (contenido de marca) es una de esas alternativas.
Según el último informe “Content Scope”, el branded content ya es imparable. La inversión destinada a este tipo de marketing ha crecido un 19% en los dos últimos años en España. La estrategia de contenidos se trabaja cada vez más a largo plazo, muestra de ello es que el número de empresas que cuentan con equipos especializados en branded content casi se ha duplicado desde 2019.
¿Qué es el branded content?
El branded content es una pieza esencial del inbound marketing, ya que consiste en generar contenidos vinculados a la marca que faciliten la conexión con el público. Esta estrategia de marketing no intenta vender un producto o servicio directamente, como en los anuncios publicitarios, su principal objetivo es transmitir los valores de la marca para generar una respuesta positiva en el público.
El branded content es una herramienta de marketing muy flexible que permite trabajar tanto con contenidos para los medios de comunicación convencionales, como para las redes sociales y otros medios digitales. No solo acepta diferentes formatos, sino que también persigue diferentes objetivos.
Los contenidos informativos, por ejemplo, son un tipo de branded content con un estilo más periodístico que profundizan en aspectos destacados de la marca, mientras que los contenidos educativos sirven para posicionar la marca como un referente en cierto ámbito del conocimiento.
El branded content también admite contenidos enfocados en el entretenimiento, que captan la atención del público y favorecen la interacción, mientras que los contenidos perceptivos buscan establecer una conexión emocional.
Ventajas del branded content para tu negocio
- Generar engagement
- Conseguir leads de calidad
- Mejorar el posicionamiento de marca, generando una conexión emocional
Crear contenidos de valor te permitirá conectar con tu público objetivo e involucrarlo con tu marca. A diferencia de los anuncios tradicionales que se consumen de manera pasiva, el branded content busca generar respuestas en los usuarios para aumentar su nivel de implicación y compromiso con la marca.
Esta estrategia de marketing intenta que los consumidores tengan un papel activo e interactúen con la marca, identificándose con sus valores y desarrollando una relación de confianza. Un excelente ejemplo de branded content que potencia el engagement es el “Consultorio Nivea” de la conocida marca de cosméticos, donde los usuarios pueden plantear sus dudas a una dermatóloga profesional.
El branded content también es una técnica eficaz para lograr registros. Una buena campaña de contenido de marca puede llevar tráfico a tu web, de manera que podrás comenzar el proceso de lead nurturing para convertir a esos usuarios en clientes o, incluso, fans de tu marca.
La clave radica en proporcionar contenidos que el público realmente quiera consumir porque aportan valor. Un buen ejemplo de branded content es la aplicación Runtastic de Adidas. Con millones de descargas en todo el mundo, la marca acompaña a los usuarios en sus actividades deportivas y les ayuda a cumplir sus objetivos.
Un contenido de valor hará que tu marca destaque sobre la competencia, te permitirá ganar notoriedad o, incluso, convertirte en un referente en tu sector. El branded content va más allá de un simple eslogan, cuenta una historia que emociona a la audiencia.
Podrás vincular esas emociones positivas a tu marca, ser más memorable y entrar en el Top of Mind de los consumidores. Es lo que ha hecho Balay, una marca que ha dejado de anunciar electrodomésticos para centrarse en las historias de sus trabajadores. Su ejemplo de branded content demuestra cómo humanizar una marca y crear una conexión emocional con el público.
5 claves para implementar una estrategia de branded content eficaz
- Cuenta tu historia de manera original
- Conecta con tu audiencia
- No cuentes tus valores, muéstralos
- Crea contenido con el que tu audiencia se identifique
- Aporta valor con contenido útil
El branded content no se puede concebir sin contar la historia de la marca, pero tienes que hacerlo de manera que capte la atención de tu público objetivo. El contenido debe mostrar los valores de tu marca y su propósito central, pero sin resultar invasivo.
La estrategia de branded content de Red Bull, por ejemplo, gira en torno a su propósito: “Red Bull te da alas”. Sus contenidos y anuncios publicitarios se estructuran alrededor de esa idea, mostrando experiencias e historias con las que su público puede identificarse. Así ha desarrollado una narrativa única, convincente e inspiradora, mediante la cual desdibuja los límites entre el entretenimiento y el marketing.
El branded content convierte al consumidor en protagonista. Su objetivo principal es conectar con la audiencia en un nivel más profundo para que establezca un vínculo emocional con la marca. Para lograrlo, puedes recurrir a la parte más humana de tu empresa y mostrar cómo mejora la vida de las personas.
Balay, por ejemplo, ha usado este tipo de marketing en su campaña “Tengo un amigo en Balay”. La empresa, que siempre se ha caracterizado por su carácter cercano y familiar, explora las relaciones de amistad con personas reales, transmitiendo la idea de que es una marca en la que se puede confiar pues, a fin de cuentas, es un amigo que te conoce, sabe cómo tratarte y se anticipa a tus necesidades.
Los consumidores se informan cada vez más y toman sus decisiones de compra en base a los valores de las marcas. Por eso, es importante que en tu estrategia de branded content no te limites a enumerar los valores que defiendes, muéstrale a tu audiencia lo que haces realmente y lo que te distingue.
Por ejemplo, en vez de crear un anuncio en el que afirmes que tu marca está comprometida con la protección del medioambiente, crea un contenido más natural donde muestres las acciones concretas y las prácticas respetuosas que sigues en las instalaciones de tu empresa. Ese tipo de contenido genera un mayor impacto emocional y es más convincente.
Los consumidores actuales eligen marcas con las cuales se sienten identificados. Les gusta comprar productos de marcas en las que creen. Por esa razón, si ven personas con las cuales pueden identificarse, es más probable que conecten con tu marca, lo cual aumenta las probabilidades de que se conviertan en clientes. Pero debes ir más allá de los testimonios convencionales.
Incluye en tu estrategia de branded content historias reales de personas que utilizan tus productos. GoPro, la marca de cámaras personales de alta definición, ha usado esta estrategia a través del desafío “GoPro Awards” mediante el cual anima a los usuarios a enviar las imágenes más impresionantes grabadas con sus cámaras para ganar un premio y, de paso, generar contenido de marca con gran potencial viral.
El branded content también tiene un lado más práctico que pueden explotar los negocios que brinden servicios o productos diseñados para resolver necesidades específicas. Puedes publicar guías prácticas y tutoriales para mostrar tu experiencia y ayudar a tus seguidores a resolver algún problema. En ese caso, puedes usar plataformas como YouTube o TikTok.
También puedes crear contenido analítico como parte de tu estrategia de contenido de marca. Es probable que tu público te agradezca tener a mano datos, cifras y comparaciones actualizados y fáciles de entender sobre un tema que les interese, desde el mercado inmobiliario hasta el sector tecnológico. Si tu contenido es preciso y bien documentado, podrás ganarte su confianza.
En resumen, experimenta con diferentes tipos de contenido y busca retroalimentación para identificar lo que mejor funciona para tu audiencia. Con el tiempo, descubrirás lo que buscan y encontrarás la voz de tu marca. El branded content puede atraer a tu público y generar confianza a lo largo del tiempo, por lo que es una inversión que vale la pena.
El cambio climático, el colapso de los sistemas de salud, la falta de recursos naturales y los conflictos armados son algunos de los principales problemas a los que se enfrenta el mundo en la actualidad. No cabe duda de que las transformaciones sociales, económicas y ambientales que se han producido en las últimas décadas representan retos significativos que demandan medidas urgentes, tanto a nivel gubernamental como empresarial. Para intentar darles respuesta han surgido los ODS.
¿Qué son los ODS? Descubriendo sus huellas y relevancia a nivel mundial
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son una serie de prioridades a nivel mundial que fueron establecidas en 2015 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Incluidos en la Agenda 2030, representan un marco de desarrollo global mucho más ambicioso que los Objetivos de Desarrollo del Milenio, de los cuales son herederos directos.
De hecho, en el año 2000 ya se había aprobado la Declaración del Milenio, cuyas metas se conocieron como los Objetivos de Desarrollo del Milenio (OMD), aunque en realidad no se trataba de un programa completamente nuevo, sino más bien del intento de aunar todos los esfuerzos bajo un enfoque holístico que permitiera hacer frente a la pobreza de manera más eficaz y promover el desarrollo económico y social.
Objetivos como reducir la pobreza y el hambre, lograr que la enseñanza primaria sea universal y promover la igualdad de género siempre han ocupado un lugar prioritario en el programa de Naciones Unidas. De una forma u otra, la ONU lleva más de 60 años trabajando para lograr esas metas.
En 1961, por ejemplo, proclamó el “Decenio de las Naciones Unidas para el Desarrollo” para incentivar una tasa mínima de crecimiento anual del 5 % en los países en vías de desarrollo mientras lanzaba el Programa Mundial de Alimentos (PMA) en colaboración con la FAO para poner a disposición de estas naciones la mayor cantidad posible de excedentes de alimentos para combatir el hambre.
Una década más tarde, en 1974, la Asamblea General también enumeró 20 principios sobre los que debía basarse el nuevo orden económico internacional realizando propuestas para reformar el sistema monetario y financiar los objetivos de desarrollo de los países que más lo necesitaban.
Los actuales ODS concentran todos esos esfuerzos, actividades, compromisos e iniciativas con un fin común, destacando su interrelación y la necesidad de avanzar en todas las direcciones para lograr cualquiera de esas metas. Estos 17 objetivos intentan garantizar un ritmo de desarrollo que satisfaga nuestras necesidades sin comprometer el futuro de las nuevas generaciones. Gobiernos de 193 países se han comprometido con su puesta en marcha:
- Erradicar la pobreza
- Poner fin al hambre
- Promover la salud y el bienestar de todos
- Garantizar una educación de calidad
- Lograr la igualdad de género
- Garantizar el agua limpia y el saneamiento
- Proporcionar una energía asequible y no contaminante
- Promover un crecimiento económico sostenible e inclusivo
- Modernizar la industria y las infraestructuras
- Reducir las desigualdades sociales
- Desarrollar ciudades y comunidades seguras y sostenibles
- Promover una producción y consumo responsables
- Combatir el cambio climático
- Preservar los océanos y la vida marina
- Proteger la biodiversidad de los ecosistemas terrestres
- Promover la paz, justicia e instituciones sólidas
- Revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible son “un llamamiento universal a la acción para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y mejorar las vidas y las perspectivas de las personas en todo el mundo”, como reconoce Naciones Unidas.
Son una exhortación a todos los países, independientemente de su nivel socioeconómico, para que promulguen y apliquen medidas encaminadas a promover la prosperidad de sus ciudadanos mientras protegen el planeta y gestionan mejor los recursos de los que disponen. Sin embargo, esta tarea no es exclusiva de los gobiernos, sino que también implica un compromiso de las organizaciones sociales y las empresas.
¿Cómo están impactando los ODS en las empresas?
Todas las empresas, independientemente de su tamaño, el sector en el que operan y su enclave geográfico, deben cumplir con la ley, respetar los estándares mínimos reconocidos a nivel internacional y proteger los derechos universales de sus trabajadores y grupos con los que interactúa. Por tanto, a medida que los ODS se extiendan, irán cambiando la manera de operar de los negocios.
Las empresas pueden usar los ODS como un marco general para proyectar, dirigir y comunicar sus estrategias de negocios, objetivos y actividades. De hecho, en la actualidad casi todas las grandes empresas han puesto en marcha medidas para alinearse con los ODS. En España, 9 de cada 10 organizaciones están trabajando en algunos de los ámbitos que señalan los ODS, según reveló el Pacto Mundial de Naciones Unidas.
Más allá de los activos que la empresa posee o controla, uno de los mayores impactos de los ODS se concentra en la cadena de valor, que se convierte en el punto de partida para analizar su influencia a nivel empresarial y redefinir las prioridades. Por tanto, es necesario reevaluar la base del suministro y la logística de entrada a lo largo de la producción y las operaciones hasta la distribución, uso y fin de la vida útil de los productos.
No es casual que el 38 % de las empresas españolas ya tenga en cuenta los ODS vinculados a la economía circular y la acción climática en el desarrollo de sus productos y servicios. En este sentido, la sostenibilidad ha ido ganando protagonismo en la estructura empresarial, hasta el punto que los criterios ambientales, sociales y de gobernanza están cada vez más presentes en su día a día.
La apuesta por la sostenibilidad no se limita a un departamento o profesional que supervisa estos temas, sino que se está integrando en el ADN empresarial. En España, el 41 % de los negocios poseen una estrategia de sostenibilidad, el 78 % de las cuales están alineadas con los ODS.
¿Cómo aplicar los ODS en las empresas?
Una vez que la empresa haya establecido sus nuevos objetivos, prioridades estratégicas e indicadores de rendimiento, tendrá que lograr que su actividad principal sea sostenible. Es probable que tenga que aplicar transformaciones importantes en diferentes áreas de su actividad principal, incluyendo su oferta de productos y servicios, segmentos de clientes, gestión de la cadena de suministro, elección y uso de materias primas, redes de transporte y distribución y gestión del producto al final de su vida útil. Las empresas también tendrán que contar con equipos de sostenibilidad e invertir mucho más en I+D.
No obstante, estos cambios tienen recompensa, ya que los ODS pretenden redirigir los recursos de las inversiones públicas y privadas a nivel mundial hacia las empresas que puedan ofrecer soluciones innovadoras, por lo que representan una ocasión para identificar nuevas oportunidades de negocio. También se reforzarán los incentivos económicos para que las empresas utilicen los recursos de forma más eficiente o cambien a alternativas más sostenibles.
En realidad, existen muchas maneras de aplicar los ODS en las empresas. Un informe reciente del Ministerio de Asuntos Exteriores señaló varios ejemplos de aplicación de los ODS en empresas españolas. BBVA se comprometió a movilizar 100 mil millones de euros para frenar el cambio climático y utilizar el 70% de energía renovable en 2025. También ha desarrollado un Plan Global de Diversidad e Inclusión para fomentar la diversidad en su plantilla y ha desembolsado 13.697 millones de dólares a través de su Fundación Microfinanzas BBVA para ayudar a 6,8 millones de personas con pocos recursos a emprender en América Latina.Sin duda, las empresas que se alineen con los ODS podrán fortalecer su relación con los clientes, empleados y otras partes interesadas. Así podrán seguir creciendo de manera sostenible mientras mejoran su imagen de marca y employer branding. En cambio, los negocios que no se alineen quedarán más expuestos a riesgos legales y de reputación. Por tanto, a la larga, aplicar los ODS en las empresas aportará una gran ventaja competitiva.¿Qué es y quién debe presentar el modelo 206?
Tener residencia fiscal en España o en el extranjero implica obligaciones tributarias diferentes. Sin embargo, las personas que no residen en España, pero tienen actividades económicas en el territorio español, no están exentas de ciertas obligaciones fiscales, de manera que la Agencia Tributaria no dudará en llamar a su puerta para que declaren las rentas que han obtenido en el territorio nacional.
Durante los últimos años, el Gobierno ha ido aprobando una serie de leyes para regular el Impuesto sobre la Renta de no Residentes (IRNR) con el objetivo de mejorar el control y garantizarles la máxima seguridad jurídica, transparencia y proporcionalidad, en consonancia con los acuerdos tomados en la Unión Europea y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). El modelo 206 es uno de los documentos más importantes que debes conocer si no resides en España, pero tienes un negocio en el país.
¿Qué es el modelo 206?
El modelo 206 es un documento de la Agencia Tributaria (AEAT) que se utiliza para declarar y pagar impuestos en España. Específicamente, se trata de un documento de ingreso o devolución del Impuesto sobre la Renta de no Residentes.
Puede equipararse con el modelo 200, que se usa para la declaración o liquidación del Impuesto sobre Sociedades, pero a diferencia de este, es exclusivo para los no residentes que tengan rentas en España. De hecho, la Administración aclara que “el modelo de declaración es el mismo que para los contribuyentes del Impuesto sobre Sociedades, pero utilizando el modelo 206”.
Modelo 206: ¿para qué sirve?
El IRNR se rige por el principio de territorialidad, el cual reconoce que un Estado tiene derecho a gravar las rentas que se obtienen en su territorio, independientemente del país de residencia fiscal de su perceptor. Por tanto, este impuesto se asegura de que una parte de la riqueza generada se quede en el territorio.
El Modelo 206 se utiliza, fundamentalmente, para declarar la situación de las rentas y retenciones fiscales de entidades, sociedades y personas físicas, con el fin de identificarlas como contribuyentes en España, aunque tengan su residencia fiscal en otro país.
¿Quién debe presentar el modelo 206?
En general, todos los contribuyentes no residentes en España que obtengan rentas mediante establecimientos ubicados permanentemente en el país, así como aquellas entidades en régimen de atribución de rentas constituidas en el extranjero que tengan presencia en territorio español deben presentar el modelo 206. Eso significa que se aplica tanto a las personas físicas como jurídicas.
Cabe aclarar que un establecimiento permanente es aquel que tiene una personalidad jurídica, por lo que este concepto se aplica tanto a sedes de dirección, sucursales, oficinas, fábricas, talleres, almacenes y tiendas como a cualquier otro establecimiento donde se realice una actividad que genere beneficios económicos. También aplica a las explotaciones agrícolas o ganaderas, las minas y canteras, así como a las obras de construcción, instalación o montaje que duren más de seis meses.
¿Cuándo se presenta el modelo 206?
El modelo 206 se presenta seis meses después de cerrar el periodo impositivo, durante los 25 días naturales siguientes. El período impositivo debe coincidir con el ejercicio económico declarado y no puede superar los 12 meses. A menos que declares un periodo impositivo diferente cuando presentes la primera declaración de este impuesto, la Agencia Tributaria aplicará el año natural.
No obstante, la ley indica que la conclusión anticipada del período impositivo acorta el plazo de presentación del modelo 206 en la AEAT a 20 días naturales en los meses de abril, julio, octubre y enero, según el trimestre en que se produzca alguna de las siguientes circunstancias:
- Cesa la actividad del establecimiento.
- Desafectación de la inversión realizada en el establecimiento.
- Transmisión del establecimiento a otra persona o entidad.
- Traslado de residencia de la casa central.
- Fallecimiento del titular del establecimiento.
Por último, cabe aclarar que la presentación de este modelo se realiza por vía telemática con tu respectivo número de identificación fiscal (NIF) y que el impuesto se devenga el último día del período impositivo.
¿Qué es el modelo 220 y quién debe presentarlo?
Las empresas que operan en España deben cumplir una serie de obligaciones con la Agencia Tributaria, entre las que se encuentra el pago del Impuesto sobre Sociedades. Para estar al día con este tributo no solo debes tener en orden las cuentas de tu empresa, sino que también necesitas conocer los procedimientos a seguir, respetar los plazos y presentar los modelos adecuados.
¿Cuál es el modelo 220 de la AEAT?
El modelo 220 se utiliza para presentar la declaración-liquidación del Impuesto sobre Sociedades de las empresas que se han acogido al régimen de tributación de los grupos de sociedades. Es importante que no lo confundas con los modelos 200 y 202, que también se utilizan para liquidar el Impuesto de Sociedades.
El modelo 200 tiene carácter general y se usa para presentar el Impuesto de Sociedades. Todas las empresas, personas jurídicas y entidades no jurídicas como fondos de inversión o capital de riesgo, deben presentarlo anualmente, aunque no hayan tenido actividad o rentas durante el ejercicio.
En cambio, el modelo 202 solo se usa cuando la empresa fracciona el pago del Impuesto sobre Sociedades. Este modelo se presenta tres veces al año, aunque no todas las empresas pueden acogerse al pago fraccionado, ya que deben cumplir ciertos requisitos relacionados con el importe neto de su cifra de negocio.
¿Quién está obligado a presentar el modelo 220 y para qué sirve?
Los grupos de sociedades que tributen en el régimen de consolidación fiscal están obligados a presentar el modelo 220. También es obligatorio para “los grupos de sociedades cooperativas a que hace referencia el Real Decreto 1345/1992”, como señala la propia Agencia Tributaria.
La consolidación fiscal, de carácter opcional, es un Régimen Especial en el Impuesto sobre Sociedades. Permite que diferentes entidades mercantiles sean consideradas como un único sujeto pasivo de cara a sus obligaciones tributarias. Por tanto, solo las empresas que ostenten el control de otra o varias sociedades, ya sea de forma directa o indirecta, deben presentar el modelo 220.
En sentido general, se hace referencia a un grupo de entidades cuando existe una sociedad dominante que posee la mayor parte de los derechos al voto y tiene capacidad para nombrar o destituir a los miembros del órgano de administración de las otras empresas.
El objetivo de este régimen y, por consiguiente, del modelo 220 de la AEAT es que varias empresas tributen de manera conjunta como una sola sociedad para que puedan compensar las pérdidas entre las distintas entidades y reduzcan el coste financiero de las retenciones en cualquier pago de intereses o cánones. No obstante, los requisitos para aplicar las deducciones y bonificaciones también se aplican a todo el grupo.
¿Cuándo hay que presentar el modelo 220?
El plazo de presentación del modelo 220 se extiende durante los 25 días naturales posteriores a los 6 meses después de terminar el periodo impositivo de la empresa representante del grupo. Por ejemplo, si el ejercicio económico de la entidad dominante coincide con el año natural, tendrá que presentar el modelo 220 entre los días 1 y 25 de julio del año siguiente. No obstante, si el resultado del modelo 220 es a ingresar y la sociedad opta por la domiciliación bancaria, el plazo de presentación se acorta, finalizando 5 días antes del general.
¿Cómo se presenta el modelo 220?
El modelo 220 solo se puede presentar telemáticamente a través de Internet, utilizando el sistema de identificación y autentificación basado en el certificado electrónico reconocido por la AEAT. En la propia Agencia Tributaria podrás encontrar las instrucciones del modelo 220 para cumplimentarlo de manera adecuada.
Tanto los obligados tributarios como sus representantes legales o los representantes voluntarios, con poderes o facultades para presentar electrónicamente la información contable de la empresa, pueden realizar la presentación telemática del modelo 220 en la AEAT.
Cabe aclarar que, si el resultado del modelo es a ingresar y no eliges la domiciliación bancaria, tendrás que realizar el ingreso en una sucursal de una entidad colaboradora y usar el Número de Referencia Completo (NRC) que aparece en el justificante de pago para presentar el modelo 220. En cambio, si el resultado es negativo o te decantas por la domiciliación bancaria, podrás acceder directamente al trámite en la Sede Electrónica de la Agencia Tributaria.
Incoterms: Las claves del comercio exterior
Antes de abrirse al comercio exterior, las pymes necesitan atar muchos cabos sueltos, sobre todo en lo que respecta al envío de mercancías. ¿En qué momento dejas de ser responsable de esos productos? ¿Hasta dónde debes costear su envío? ¿Quién paga las tasas aduaneras y se encarga del papeleo? Los Incoterms responden a todas esas preguntas, convirtiéndose en un aspecto clave de las negociaciones comerciales.
¿Qué son los Incoterms?
La palabra Incoterms se refiere a International Comercial Terms (términos comerciales internacionales), por lo que se trata de una serie de obligaciones y responsabilidades del comprador y vendedor, definidas por la Cámara de Comercio Internacional y aceptadas por el mercado mundial, que se suelen incorporar en los contratos de venta.
Son un conjunto de reglas que resumen los términos más habituales por los que se rigen las transacciones comerciales a nivel internacional, reflejando las prácticas más comunes en el transporte de mercancías entre los países.
¿Para qué sirven los Incoterms exactamente?
Los Incoterms son cláusulas estandarizadas que sirven para reducir la incertidumbre en las transacciones comerciales entre diferentes países y evitar posibles litigios, pues distribuyen de manera clara las funciones y responsabilidades a lo largo del proceso de exportación e importación.
Cuando se crearon, uno de sus principales objetivos era simplificar los contratos comerciales, que solían ser muy largos y minuciosos, ya que debían reflejar punto por punto cada uno de los términos y condiciones. El uso de los Incoterms, cuyas siglas tenían un significado conocido por las partes contratantes, aclaraba los acuerdos y responsabilidades, reduciendo el papeleo y los malentendidos.
En la actualidad, los Incoterms regulan el comercio internacional asegurándose de:
1. Distribuir los gastos logísticos y aduaneros entre vendedor y comprador, de manera que cada uno sepa hasta qué momento y lugar debe pagar los costes derivados del contrato de compraventa que ha firmado.
2. Especificar quiénes deben encargarse del transporte internacional y nacional de la mercancía, así como de su embalaje, marcado, carga y descarga para que el envío fluya de la manera más rápida posible y afronte menos contratiempos.
3. Determinar cuándo el vendedor transfiere los riesgos de pérdida, deterioro o hurto de las mercancías al comprador, de forma que cada empresa pueda tomar las medidas necesarias para minimizar sus pérdidas económicas.
4. Establecer quién debe obtener los documentos para la importación y exportación de las mercancías, incluyendo los trámites aduaneros, para evitar retrasos o sobrecostes debido a la falta de documentación.
5. Especificar el lugar de entrega de la mercancía, señalando el lugar exacto donde el vendedor debe depositar los productos y el comprador recogerlos, eliminando posibles malentendidos.
¿Cuándo se comenzaron a usar los Incoterms?
Tras la Primera Guerra Mundial, un grupo de comerciantes e industriales se reunieron para determinar un marco común que facilitara el comercio internacional. En 1919, fundaron la Cámara de Comercio Internacional (CCI), que se encargaría de resolver los problemas en materia de contratación internacional.
Después de algunos años, la CCI se planteó redactar unos términos comerciales generales que sirvieran para evitar malentendidos y simplificaran los acuerdos comerciales. Tras estudiar diferentes países, en 1936 crearon los primeros Incoterms, inspirados en el Código escandinavo de compraventa y los American Foreign Trade Definitions.
En aquel momento, los Incoterms solo incluían 6 términos de uso común, pero poco a poco se fueron enriqueciendo para adaptarse a las transformaciones que se producían en el comercio internacional. El uso de nuevos medios de transporte, por ejemplo, condujo a la inclusión de nuevos términos para regular el transporte de mercancías por ferrocarril y carretera.
Más adelante se incorporaron otros Incoterms para el transporte aéreo y dar respuesta a los cambios en los tipos de contratos de compraventa internacional y las formas en las que se realiza el desaduanamiento de las mercancías. De hecho, las diferentes revisiones de la CCI pretenden garantizar que los Incoterms mantengan su actualidad, adaptándose a las necesidades cambiantes del comercio internacional.
Por esa razón, los Incoterms ya han pasado por 8 revisiones, la última de las cuales fue publicada en 2020. Aunque, inicialmente, solo se aplicaron en 13 países, en la actualidad estas reglas se usan en más de 140 países, por lo que, de cierta forma, reflejan el desarrollo de la economía y el comercio global.
Clasificación de los Incoterms: 4 grupos y 11 tipos
La Cámara de Comercio Internacional clasifica los Incoterms en cuatro categorías, considerando el sitio donde se realiza la entrega de las mercancías y la repartición de las responsabilidades entre el vendedor y el comprador:
Grupo E: Entrega directa a la salida
EXW: Entrega en fábrica (lugar acordado). El vendedor entrega la mercancía en sus instalaciones o en aquellas que haya designado. Por tanto, no tiene la obligación de cargar la mercancía en el vehículo que venga a recogerla ni tendrá que despacharla para la exportación, reduciendo al mínimo sus responsabilidades. Estas tareas corren a cargo del comprador, quien también asume todo el riesgo desde ese punto hasta el destino.
Grupo F: Sin pago del transporte principal
FCA: Franco transportista (lugar acordado). El vendedor entrega la mercancía al transportista o la persona designada por el comprador en el lugar acordado. Si el intercambio se produce en las instalaciones del vendedor, la mercancía se entrega con su carga en el medio de transporte del comprador. Si es otro sitio, la mercancía se entrega cuando está preparada para la descarga sobre el medio de transporte del vendedor en el punto acordado. El vendedor debe despachar la mercancía para exportación, pero el despacho de la mercancía de importación, el pago de los derechos de importación y los trámites aduaneros de importación corren a cargo del comprador.
FAS: Franco al costado del buque (puerto de carga acordado). El vendedor entrega la mercancía colocándola al costado del buque en el muelle del puerto de embarque convenido. Por tanto, asume todos los gastos hasta la entrega, incluidos los trámites aduaneros de exportación. El comprador se encarga de la estiba y flete de la mercancía, así como de los gastos hasta que se entrega en el destino, incluido el despacho de importación y el seguro.
FOB: Franco a bordo (puerto de carga acordado). El vendedor deja la mercancía a bordo del buque en el puerto de embarque acordado. Por consiguiente, asume todos los riesgos hasta que los productos están a bordo, corriendo también con los gastos de origen y de despacho de exportación. En cambio, el comprador asume los costes del flete, descarga, trámites de importación, entrega en destino y seguro.
Grupo C: Con pago del transporte principal
CFR: Coste y flete (puerto de destino acordado). El vendedor asume los gastos en origen y el flete para llevar la mercancía hasta el puerto de destino acordado, responsabilizándose, además, por el despacho de exportación y los costes de descarga. Por consiguiente, el comprador solo se encarga de los trámites de importación y el transporte interno de la mercancía hasta el destino final.
CIF: Coste, seguro, flete (puerto de destino acordado). El vendedor corre con todos los gastos hasta que la mercancía llega al puerto de destino, además de asumir el seguro desde el origen hasta el puerto. El comprador, en cambio, asume los gastos y los riesgos a partir del momento en que recoge la mercancía en el puerto.
CPT: Transporte pagado hasta (lugar de destino acordado). El vendedor asume todos los gastos hasta que deja la mercancía en el lugar acordado con el vendedor, de manera que corre con los gastos de origen, despacho de exportación, pago del transporte principal y gastos de destino como el transporte interno. El comprador, por su parte, se encarga de los trámites de importación y el seguro, si lo contrata.
CIP: Transporte y seguros pagados hasta (lugar de destino acordado). El vendedor asume los gastos de la entrega de los productos en el destino acordado, mientras que el comprador se ocupa de los trámites de importación y el seguro, que en este caso es obligatorio.
Grupo D: Entrega directa en el punto de llegada
DAT: Entrega en terminal. El vendedor entrega la mercancía descargada en la terminal de destino convenida. Por tanto, asume los gastos de origen, el flete y el transporte interior. En caso de contratar el seguro, también correría a su cargo. El comprador, por consiguiente, solo asume el despacho de importación y los gastos de descarga.
DAP: Entrega en lugar. El vendedor lleva la mercancía hasta el lugar acordado con el comprador, por lo que corre con todos los gastos de origen y aquellos asociados a la carga y descarga, así como de los medios de transporte empleados.
DDP: Entregado con derechos pagados (lugar de destino acordado). El vendedor se encargará de entregar la mercancía en el lugar de destino acordado, asumiendo todos los gastos, desde el embalaje de la mercancía y su verificación en el almacén hasta que los productos lleguen a su destino final, incluyendo los despachos de importación y exportación, flete y seguro, si se contrata. Por tanto, el comprador solo se encarga de recibir la mercancía y descargarla.
¿Es obligatorio usar los Incoterms?
Cuando se redacta un contrato internacional, es importante hacer referencia a la forma en que se entregará la mercancía, pues eso delimitará las obligaciones del comprador y el vendedor, así como los derechos, responsabilidades y riesgos de cada uno respecto a los bienes objeto del contrato.
Los Incoterms facilitan esa tarea, pero su uso no es obligatorio en los contratos de compraventa internacionales. Hay que tener en cuenta que los Incoterms no son fuente de derecho, puesto que no emanan de ningún poder u órgano legislativo, además de no estar incluidos en ningún ordenamiento jurídico nacional.
Las partes intervinientes pueden realizar modificaciones a las cláusulas pactadas para adaptarlas mejor a sus necesidades, siempre evitando que esos cambios desvirtúen el sentido del término comercial, pues en caso de litigio, las expresiones ambiguas que se aparten de los Incoterms generarán inseguridad para las partes y, probablemente, alargarán el conflicto, aumentando su coste.
Por esa razón, lo mejor es usar los Incoterms de forma consensuada con la otra parte interviniente. En ese caso, es fundamental reflejarlos correctamente en el contrato, eligiendo el término más adecuado para cada operación e indicando siempre la versión utilizada, ya que los Incoterms suelen editarse cada cierto tiempo y en ocasiones incluyen cambios relevantes.
¿Cómo usar los Incoterms adecuadamente?
Indica en el contrato la revisión que usas. Dado que en el comercio internacional coexisten diferentes revisiones de los Incoterms, es importante que en el contrato de venta indiques el año de las reglas que aplicas, como “Incoterms 2020”, que es la versión más reciente recomendada.
Selecciona la regla que mejor se adapte a las mercancías y medio de transporte. Para elegir el Incoterm más adecuado al tipo de mercancía y medio de transporte, debes conocer el significado de cada regla y su sigla correspondiente. Existen reglas, como la EXW y FCA, que se suelen utilizar al transporte aéreo, por carretera o combinado. Otras, como la FAS y FOB, solo se aplican al envío marítimo y fluvial.
Señala el lugar de entrega con precisión. Lo ideal es que menciones el sitio de entrega convenido en el contrato de venta, ya se trate de un puerto o una fábrica. Considera que en algunos Incoterms el lugar designado no es el mismo que el sitio de entrega, sino el destino hasta donde pagaste el transporte. Para evitar cualquier equívoco que dé pie a reclamaciones, es mejor que indiques el lugar de entrega exacto, como puede ser: “FCA APM Terminals Barcelona, muelle Sud, España, Incoterms 2020”. Cuando proceda, no olvides especificar la fecha máxima de recogida, pues si el comprador la incumple, cualquier daño que sufra la mercancía será responsabilidad suya.
Determina qué ley se aplica. En caso de disputa, es conveniente que ambas partes tengan claro qué ley de comercio exterior se aplicará. Se puede elegir el derecho del país exportador o importador, o eliminar los nacionalismos jurídicos escogiendo un tercer país. Generalmente se recomienda el derecho suizo, pues se trata de un Estado neutro cuyas leyes suelen ser más favorables para el exportador.
Los vídeos contienen una mezcla casi hipnótica de sonido, imágenes, música y otros elementos atractivos, por lo que no es extraño que este formato audiovisual se haya convertido en un elemento crucial en las diferentes plataformas, tanto para las marcas como para los usuarios.
Su influencia a nivel comercial es enorme: el 80 % de los consumidores han decidido comprar después de ver un vídeo de marca, según Digital Business School. Si, además, tienes en cuenta que el 89,6 % de los usuarios consumen vídeos cortos en redes sociales, deberías plantearte seriamente incluir este formato en tu estrategia social media para hacer crecer tu negocio.
5 ideas para usar los vídeos en tu plan de social media marketing
Si vas a incluir los vídeos en tu estrategia de redes sociales, es importante que determines los objetivos que quieres alcanzar. ¿Qué deben lograr tus vídeos? Quizá, tan solo te propongas crear conciencia de marca o ampliar tu público objetivo. O tal vez tengas objetivos más ambiciosos, como educar a los consumidores o generar conversiones. En cualquier caso, el guion y la creatividad de los vídeos deben diseñarse con la vista puesta en esas metas.
Crea vídeos cortos e instructivos que resuelvan un problema
Graba vídeos originales con potencial viral
Comparte vídeos con testimonios de clientes
Usa los vídeos como canal de servicio al cliente
Atrévete con los vídeos personalizados
Una excelente manera para promocionar tu marca consiste en realizar vídeos instructivos cortos atemporales que demuestren cómo tu producto puede resolver un problema concreto de tu audiencia. La marca de helados Ben & Jerry’s realiza vídeos de recetas sencillas que incorporan sus productos para, por ejemplo, preparar batidos veganos. Cuando aportas valor en un formato rápido y accesible, las visualizaciones suelen dispararse. Además, los vídeos instructivos suelen ser atemporales, por lo que no caen en el olvido fácilmente.
Si quieres crear conciencia de marca o aumentar tu alcance, lo ideal es crear vídeos creativos y originales que llamen la atención de los usuarios en las redes sociales. La marca Blendtec, por ejemplo, fue una de las primeras en lanzar una serie de vídeos originales en los que intentaba mezclar todo tipo de productos en sus licuadoras. De hecho, ha sido una de las campañas de vídeo en redes sociales más exitosas en la historia del marketing, obteniendo más de 280 millones de impresiones de marca e impulsando las ventas de Blendtec. La clave fue la originalidad y la diversión, con un enfoque único e interesante para el público.
La prueba social consiste en ofrecer evidencias al usuario de que su decisión de compra está respaldada por personas como él. De hecho, el consumidor actual valora, cada vez más, las opiniones y experiencias de otros clientes, por lo que puedes incluir en tu estrategia de social media vídeos testimoniales para ayudar a tu público a comprender el valor que aporta tu producto o servicio. Este tipo de contenido, que suele ser generado por los propios usuarios y compartido a través de las redes sociales, es tan eficaz que incluso puede generar ventas directas.
Una manera original de incluir los vídeos en la estrategia de redes sociales de tu empresa consiste en usarlos como parte del servicio de atención al cliente. Es una de las estrategias más eficaces para conectar con los clientes actuales y potenciales, actuando al mismo tiempo como publicidad. La óptica Warby Parker realiza vídeos en los que muestra sus productos y responde a las personas que necesitan gafas graduadas. Con este formato podrás posicionarte de manera orgánica en los resultados de búsqueda de las redes sociales, respondiendo a las preguntas de los clientes, y, a la vez, dar a conocer tus productos o servicios.
Si quieres destacar entre tantos vídeos que existen en la red, debes marcar la diferencia. Los consumidores quieren que los sorprendan y esperan que los contenidos de marca les hagan vivir una experiencia única. Por esa razón, los contenidos personalizados son cada vez más comunes en las estrategias de vídeo marketing. Son vídeos con excelentes tiempos de reproducción que consiguen captar la atención de los usuarios creando una experiencia más impactante y llamativa, que no solo sirve para captar leads, sino también para favorecer el recuerdo de marca.
En resumen, los vídeos son un recurso de marketing increíblemente poderoso, sobre todo para las pymes que tienen productos interesantes y un presupuesto limitado, ya que no demandan una gran inversión, pero su impacto puede ser enorme.
Si quieres que tu negocio prospere, necesitas aplicar correcciones a tiempo, antes de que sea demasiado tarde, llevando la contabilidad de la empresa de la forma correcta. El instrumento contable ideal para analizar el estado de tu pyme, conocer su situación actual y su evolución a lo largo del tiempo es el balance de situación, el cual se debe realizar desde el primer año de la empresa, pues también te ayudará a sentar unas bases económicas sólidas que impulsen el crecimiento del negocio.
¿Qué es el balance de situación?
El balance de situación es una “instantánea” de la empresa en un momento específico. Se realiza en base a la contabilidad de la empresa, analizando tanto los activos como las deudas y obligaciones, así como el patrimonio neto de la sociedad.
Dado que se trata de una imagen fiel de la situación económica de la empresa, es recomendable realizarlo en diferentes momentos a lo largo del año, sobre todo si tu pyme tiene una gran facturación. Por tanto, se puede hacer referencia a diferentes tipos de balances, según el momento en que se realicen:
- Balance de situación inicial. Se trata de un balance general que se realiza al inicio del ejercicio para establecer un punto de partida de comparación. En este caso, los saldos se presentan agrupados para facilitar la comparación de los datos.
- Balance de comprobación. Es un balance intermedio, entre el inicio y fin del ejercicio, para valorar el estado de las cuentas y comprobar el correcto funcionamiento de las operaciones mercantiles, evitando sorpresas al final del ejercicio.
- Balance de cierre de ejercicio. Este balance de situación se realiza al terminar el año con el objetivo de comprobar el funcionamiento de la empresa a lo largo de ese periodo.
¿Quién debe presentar el balance de situación?
Todas las sociedades mercantiles deben presentar un balance de situación. Las pymes y autónomos pueden presentar un balance abreviado, según indica el artículo 257 de la Ley de Sociedades de Capital, siempre que cumplan dos de estas condiciones durante dos ejercicios seguidos:
- El total del activo no debe superar los cuatro millones de euros.
- El importe neto de la cifra anual de negocios no debe ser superior a ocho millones de euros.
- No tener más de 50 empleados durante el ejercicio.
¿Para qué sirve exactamente el balance de situación?
El balance de situación es una especie de radiografía económica de la empresa, por lo que brinda una imagen real de su estado financiero en un periodo de tiempo determinado. Gracias a esta práctica contable, se puede conocer la capacidad actual del capital y determinar la solvencia del negocio. El balance de situación también permite identificar la naturaleza y valor de los activos, así como el alcance de las obligaciones que ha contraído la empresa.
Este documento muestra si la empresa dispone de excedentes o, al contrario, afronta una falta de fondos e inventario. También revela el grado de morosidad que puede soportar sin exponer al negocio, tanto en términos de deudas contraídas como recibidas.
El balance de situación refleja la liquidez de la que dispone la empresa a corto plazo y la calidad de los pasivos, por lo que permite que la Dirección pueda planificar inteligentemente las inversiones de cara al futuro. Así, los emprendedores podrán evitar que el negocio tenga demasiados pasivos a corto plazo y poca liquidez de los activos, de manera que no caigan en una situación de impago que les genere problemas legales y de reputación ante sus acreedores, proveedores o bancos.
Además, como el balance de situación es un documento público, también permite a los proveedores potenciales o posibles inversores evaluar la solvencia de la organización y el volumen de negocio para determinar su capacidad real para afrontar las deudas o el margen de crecimiento. Un resultado positivo demostraría una buena gestión administrativa de los recursos disponibles, por lo que podría facilitar el acceso al crédito, atraer inversores y agilizar las negociaciones con los proveedores.
¿Cuál es la estructura del balance de situación?
La estructura del balance de situación se divide en tres partes: activo, pasivo y patrimonio neto.
Activo
El activo de una empresa incluye tanto los bienes y títulos de propiedad como las deudas por cobrar. Se reflejan de menor a mayor liquidez, según la facilidad para convertirse en efectivo.
Activo no corriente: Representa todos los bienes, propiedades y derechos de la empresa de difícil conversión en efectivo en el plazo de un año.
- Inmovilizado material. Son los inmuebles y/o maquinarias a nombre de la empresa.
- Inmovilizado intangible. Son las patentes, diseños industriales y/o derechos de la empresa.
- Inmovilizado financiero. Son las inversiones de la empresa a largo plazo.
Activo corriente. Se trata de aquellos bienes de la empresa que se pueden convertir fácilmente y a corto plazo en efectivo.
- Existencias. Son las mercancías de venta y materias primas objeto de venta o facturación.
- Realizable. Son los derechos de cobro a clientes por las ventas realizadas o servicios prestados.
- Disponible. Es la liquidez de la que dispone la empresa en efectivo o en sus cuentas corrientes.
Pasivo
Incluye las fuentes de financiación de la empresa.
- Pasivo no corriente. Deudas con vencimiento a largo plazo, superior a un año.
- Pasivo corriente. Deudas que vencen a corto plazo, en menos de un año.
Patrimonio neto
Es el conjunto de capital propio con el que se financia el funcionamiento de la empresa, que incluye tanto las aportaciones de los socios como las ganancias acumuladas.
¿Cómo interpretar un balance de situación?
El balance de situación refleja muchos datos, por lo que es mejor fijarse en la información que necesitas para tomar decisiones. Por ejemplo, si eres un emprendedor en busca de nuevos clientes, deberías fijarte en el ratio de liquidez, pero si deseas invertir, tendrías que mirar con lupa el nivel de endeudamiento.
Obviamente, no será igual el balance de una multinacional que el de una micropyme o una empresa que opera a nivel nacional. Y también existen diferencias sectoriales que permiten contextualizar esa información contable. No obstante, en sentido general debes prestar atención a tres aspectos clave:
- Relación entre el activo corriente y el pasivo corriente
- Volumen del patrimonio neto
- Fondo de maniobra
Para que una empresa no tenga problemas de liquidez a corto plazo, el activo corriente debe ser mayor que el pasivo corriente. Lo ideal sería que el disponible (caja y cuentas corrientes) y el realizable (créditos con clientes y deudores) puedan cubrir el pasivo corriente para evitar que el negocio entre en suspensión de pagos. Debes considerar que, aunque tu empresa tenga existencias, quizá no puedas venderlas con suficiente rapidez para cubrir las deudas a corto plazo.
En la estructura financiera de la empresa, el patrimonio neto debe tener un peso importante. El total de activo debe ser igual al total del pasivo más el patrimonio neto, ya que la proporción de este último en la estructura financiera marca el nivel de endeudamiento del negocio. En todo caso, debes evitar un patrimonio neto negativo, ya que indicaría que la empresa no puede pagar sus deudas ni siquiera liquidando todo su activo, lo cual la conduciría a un escenario de quiebra y disolución de la sociedad.
El fondo de maniobra es la parte del activo corriente financiada con recursos de carácter permanente, por lo que permite medir la capacidad de la empresa para seguir funcionando a corto plazo. En el balance de situación podrías encontrar tres escenarios.
En resumen, para afirmar que una empresa goza de buena salud económica, el activo corriente debe ser mayor que el pasivo corriente, lo cual evitará problemas de liquidez a corto plazo. Por otra parte, el patrimonio neto debe oscilar entre un 35 y 50 %, en dependencia del tipo de actividad y sector. Estos detalles del balance de situación te permitirán formarte una idea de la capacidad de tu pyme para seguir adelante.