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Contabilidad

La contabilidad es esencial para la salud financiera de tu negocio. Aquí encontrarás información sobre cómo gestionar las cuentas, cumplir con las obligaciones fiscales y optimizar la administración de los recursos, garantizando el cumplimiento normativo y la sostenibilidad a largo plazo de tu negocio.


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ejemplo de cuenta de resultados de empresa

La cuenta de resultados, también conocida como cuenta de pérdidas y ganancias, es uno de los documentos contables más importantes de una empresa. Muestra la utilidad o pérdida del negocio durante cierto periodo de tiempo, ya sea un mes o un año, por lo que es esencial para entender su rendimiento, comparar su desempeño con la competencia y tomar decisiones estratégicas de cara al futuro.

La importancia de la cuenta de resultados en una empresa

La cuenta de resultados es uno de los cinco estados financieros  más importantes de una empresa. Revela cómo los ingresos se transforman en beneficio según se restan los gastos. Por consiguiente, proporciona una visión rápida de los gastos más relevantes, para identificar las áreas o procesos en los que se puede recortar para eliminar costes innecesarios.

La cuenta de resultados también es una herramienta muy valiosa para medir la rentabilidad del negocio. Gracias a esa información, podrás saber si tu empresa tiene resultados positivos o negativos y determinar el margen que obtienes en las diferentes áreas. Además, podrás comparar su rendimiento con el de otras empresas del sector para determinar si es necesario aplicar alguna acción correctiva.

Este documento también es muy valioso para los inversores, quienes lo usan para calcular el valor del negocio. Asimismo, las entidades bancarias utilizan la cuenta de resultados para determinar la capacidad de endeudamiento de una empresa y la facilidad con que podría devolver el préstamo.

Los elementos principales de la cuenta de resultados que debes comprender

La cuenta de resultados contiene todas las operaciones y transacciones realizadas en cierto periodo de tiempo. Dado que cada empresa es única, debe operar con información diferente en cuanto al nivel de detalle y clasificación, por lo que es difícil hacer referencia a una estructura o formato estándar para elaborar la cuenta de resultados.

Para tener una información fidedigna que facilite la gestión y el control de tu actividad, la cuenta de resultados debe reflejar todas las líneas de negocio, tipos de clientes, proveedores y, en general, el sector donde opera. No obstante, en sentido general, este documento se estructura alrededor de estos conceptos contables:

  1. Resultados de explotación. Refleja el resultado que genera la actividad habitual del negocio, teniendo en cuenta los ingresos menos los gastos normales de explotación, incluyendo las amortizaciones.
  2. EBITDA. Es el resultado de la explotación directa del negocio antes de restar las amortizaciones, por lo que permite valorar su capacidad para generar beneficios, teniendo en cuenta únicamente su actividad productiva.
  3. Resultado financiero. Refleja el resultado de ingresos y gastos financieros a lo largo de un ejercicio, tomando en consideración aspectos como los intereses de los préstamos, los títulos de renta fija, la tenencia de divisas o los gastos por dividendos de acciones.
  4. Resultado extraordinario. Se refiere a los gastos e ingresos que no tienen relación directa con la actividad habitual de la empresa, pues son el resultado de operaciones no recurrentes, como la compra o venta de un inmueble.
  5. Resultado neto. Es el resultado que obtiene la empresa tras restar al total de ingresos todos los gastos, incluyendo los impuestos y amortizaciones.

El punto de partida para interpretar la cuenta de resultados es comprobar si arroja un resultado positivo o negativo. No obstante, desde el punto de vista financiero, ese resultado no implica que la empresa tenga más o menos liquidez o tesorería, ya que muchas veces los ingresos o los gastos tienen plazos de cobro y pago distintos, y generan posiciones de liquidez que difieren de las cifras indicadas en la cuenta de resultados.

Por esa razón, más allá del saldo positivo o negativo, es fundamental que analices otros indicadores que te permitan comprender cómo mejorar los ingresos y a qué coste. Evaluar los ingresos y gastos de forma desagregada, por ejemplo, te permitirá conocer el umbral de rentabilidad de tu negocio y determinar si la gestión está dando los resultados esperados.

La cuenta de resultados de la empresa también permite comprobar los costes máximos de estructura que puedes mantener, según las ventas y tus costes directos fijos y variables. Si te fijas en los costes financieros del negocio, podrás saber si el endeudamiento está bajo control o es excesivo, en cuyo caso es probable que termine ahogando las ganancias y provocando pérdidas.

Por último, el análisis de la cuenta de resultados también revela los beneficios para que puedas fijar el reparto entre los propietarios o destinarlo a nuevas inversiones que contribuyan al ulterior crecimiento del negocio. Con esa visión general, podrás tomar decisiones estratégicas para optimizar el funcionamiento de tu empresa, minimizando los gastos y pérdidas, y maximizando las ganancias y rentabilidad.

Categoría: Contabilidad
Plan general contable pyme
Tener la contabilidad al día es fundamental para cualquier empresa. No solo te evitará sanciones administrativas, sino que te permitirá conocer la situación de tu negocio en todo momento para que puedas tomar medidas correctivas a tiempo o aproveches nuevas oportunidades para hacerlo crecer. Las pymes tienen la posibilidad de aplicar el Plan General Contable, el cual les permitirá armonizar su información económica y financiera con la normativa europea.

¿Qué es el Plan General Contable para pymes?

Las empresas deben seguir las normas que establece el Plan General Contable, el cual fue creado en 1973, aunque desde entonces ha sido objeto de varias modificaciones, la última de las cuales fue aprobada mediante el Real Decreto 1/2021. Elaborado por el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas, se trata de un documento legal, adaptado a los procedimientos europeos, que persigue el objetivo de uniformar los criterios contables.

Este documento contiene la normativa contable vigente que se aplica a las empresas en España, por lo que se trata de un manual de referencia y consulta al que recurren todos los profesionales contables para aclarar sus dudas y definir procesos. Por consiguiente, el Plan General Contable proporciona un marco legal y normativo para realizar la contabilidad financiera obligatoria de las empresas.

Al definir unos criterios homogéneos para valorar, realizar y presentar las cuentas anuales de las empresas, así como otras operaciones comerciales y financieras, facilita el acceso a una información clara y comprensible que se puede utilizar para comparar el rendimiento de las sociedades, analizar la actividad empresarial y su evolución, así como detectar errores y riesgos financieros. De hecho, su producto, las cuentas anuales, se deposita en el Registro Mercantil, por lo que tiene un carácter público.

Las pymes, en particular, pueden regirse por el Plan General de Contabilidad de Pequeñas y Medianas Empresas, una normativa contable más específica que se adapta mejor a su funcionamiento y que ha sido actualizada recientemente.

El plan de contabilidad para pymes pretende simplificar y agilizar la gestión contable, así como abreviar la presentación de las cuentas anuales, permitiendo, además, que los emprendedores tengan una imagen fiel de la situación económica de su empresa y adquieran más control sobre los indicadores financieros.

¿Cuáles son los requisitos para aplicar el plan de contabilidad en pymes?

El Plan General de Contabilidad para pymes es opcional, pero puedes aplicarlo, en vez de usar la versión general, si cumples al menos dos de estos requisitos durante dos ejercicios consecutivos:

  • No tener más de 50 trabajadores, como media, durante el ejercicio.
  • El total de las partidas del activo no puede superar los 4 millones de euros.
  • El importe neto de la cifra anual de negocios no debe ser mayor de 8 millones de euros.

En el caso de las microempresas, los criterios para aplicar el Plan General Contable cambian:

  • No tener más de 10 trabajadores empleados durante el ejercicio.
  • El total de las partidas del activo no debe superar el millón de euros.
  • El importe neto de la cifra anual de negocios no debe ser mayor de 2 millones de euros.

¿Cómo se estructura el Plan General Contable para pymes?

  • Marco Conceptual de la Contabilidad

  • Esta sección es una de las más importantes del Plan General de Contabilidad, ya que recoge los principios contables, así como las normas de contabilidad y los principales elementos de valoración a la hora de realizar las cuentas anuales. En este marco teórico, se especifican los requisitos de información y los elementos de las cuentas anuales, los criterios de registro y de valoración, además de la normativa aceptada que se debe aplicar.

  • Normas de Registro y Valoración para pymes

  • Se especifican los principios contables que deben aplicar las pymes en diferentes supuestos para registrar y contabilizar sus operaciones económicas y financieras. Esta sección recoge exactamente:

    -       Desarrollo de principios contables.

    -       Inmovilizado material.

    -       Normas particulares sobre el inmovilizado material.

    -       Inversiones inmobiliarias.

    -       Inmovilizado intangible.

    -       Normas particulares sobre el inmovilizado intangible.

    -       Activos corrientes y grupos enajenables mantenidos para la venta.

    -       Arrendamientos y otras operaciones similares.

    -       Instrumentos financieros.

    -       Existencias.

    -       Moneda extranjera.

    -       IVA, IGIC y otros impuestos indirectos.

    -       Impuestos sobre beneficios.

    -       Ingresos por ventas y prestación de servicios.

    -       Provisiones y contingencias.

    -       Pasivos por retribuciones a largo plazo al personal.

    -       Transacciones con pagos basados en instrumentos de patrimonio.

    -       Subvenciones, donaciones y legado recibidos.

    -       Combinaciones de negocios.

    -       Negocios conjuntos.

    -       Operaciones entre empresas del grupo.

    -       Cambios en criterios y estimaciones contables.

    -       Hechos posteriores al cierre del ejercicio.

  • Cuentas Anuales

  • Este apartado del Plan General Contable explica cómo se deben presentar los resultados que ha obtenido la pyme en su actividad económica en el Registro Mercantil. Aclara los criterios para presentar las Cuentas Anuales, con el fin de asegurarse de que se recoja una información relevante y valiosa que refleje fielmente la situación de la empresa.

    Los estados financieros obligatorios que deben quedar reflejados en las cuentas anuales de la empresa son:

    -       Balance General o de Situación.

    -       Cuenta de Resultados o de Pérdidas y Ganancias.

    -       Estado de Cambios en el Patrimonio Neto.

    -       Estado de Flujos de Efectivo (obligatorio únicamente para las grandes empresas).

    -       Memoria Anual del ejercicio.

    Estos documentos, que también deben seguir las líneas del Código de Comercio, muestran varios aspectos del negocio, desde el coste histórico de la empresa hasta las inversiones financieras, las deudas contraídas o el estado de cambios en el patrimonio. Cabe aclarar que las cuentas anuales se deben presentar una vez al año en el Registro Mercantil, un mes después de su aprobación por parte de la junta general de la entidad.

  • Cuadro de Cuentas

  • En esta sección se detalla la información para elaborar el cuadro de cuentas, dividiéndola en una serie de grupos y subgrupos, según los hechos económicos y el tipo de datos contables que se deben registrar en cada cuenta.

    Grupo 1: Financiación Básica. Incluye desde el capital y fondo social hasta las reservas, subvenciones, deudas o pasivos por fianzas.

    Grupo 2: Inmovilizado. Recoge tanto las inmovilizaciones materiales como las inversiones inmobiliarias, las inversiones financieras o la amortización del inmovilizado.

    Grupo 3: Existencias. Prevé tanto los aprovisionamientos como las materias primas, los productos terminados o en curso y su deterioro.

    Grupo 4: Acreedores y deudores. También incluye la información de proveedores, clientes y Hacienda Pública.

    Grupo 5: Cuentas financieras. Debe reflejar los empréstitos, deudas a corto y largo plazo, inversiones, fianzas y, por supuesto, la tesorería.

    Grupo 6: Compras y gastos. Se incluyen, además, los gastos de personal, servicios externalizados, tributos y pérdidas.

    Grupo 7: Ventas e ingresos. También se contabilizan las subvenciones, donaciones y legados.

    Cabe aclarar que cada grupo o subgrupo sirve para consolidar la información contable que se ha registrado en las cuentas o subgrupos inferiores. 

  • Definiciones y Relaciones Contables

  • Este apartado especifica dónde deben ir y cómo se trabajan los elementos patrimoniales de la empresa, explicando la relación entre las diferentes cuentas en el momento de registrar las operaciones y los asientos.

    Indica, por ejemplo, qué cuentas deben colocarse en el “debe” o el “haber”, así como aquellas que son “activo” o “pasivo”. También detalla las cuentas de patrimonio neto y la financiación externa a largo plazo de la pyme, que se destina a financiar el activo no corriente y cubrir cierto margen del corriente, incluyendo, además, aquellas situaciones transitorias en las que se requiera financiación.

Por último, considera que si decides adscribirte al plan de contabilidad para pymes, tendrás que aplicarlo durante, al menos, tres años, a no ser que tu negocio supere los límites establecidos, en cuyo caso tendrás que aplicar el Plan General.

Categoría: Contabilidad
cómo solicitar aval de una SGR

Las pymes y autónomos que necesiten financiación pueden obtener el aval de una SGR para poner en marcha su negocio o mejorar el existente.

La gran cantidad de restricciones e impedimentos que obstaculizan el acceso a la financiación ha llevado a crear otras vías que faciliten y garanticen la obtención del  crédito.

Las empresas de nueva creación, de un determinado sector productivo, que quieren expandirse o ampliar su capital son algunas de las que más necesitan obtener un aval que les garantice el acceso a financiación.

La concesión de avales mediante una SGR ayuda a conseguir financiación con garantías, tanto a la pyme como al autónomo.

Cómo solicitar el Aval de una SGR

Categoría: Contabilidad
Modelo 347

Tanto las empresas como los autónomos deben cumplir una serie de obligaciones tributarias, entre las cuales se encuentra la presentación de diferentes modelos de declaración de sus actividades económicas. El modelo 347 es uno de ellos, una declaración de carácter meramente informativo que se debe presentar cada año.

¿Qué es el modelo 347 y qué operaciones se declaran?

El Modelo 347 de la Agencia Tributaria se refiere a la declaración anual de operaciones con terceras personas en el desarrollo de la actividad empresarial, en el caso de las sociedades o profesional si se trata de autónomos, que facturan más de 3 005,06 euros anuales (IVA incluido) e independientemente de la naturaleza de las operaciones.

En este modelo debes declarar todas las subvenciones y ayudas no reembolsables, los anticipos de clientes y proveedores, los arrendamientos no sujetos a retención, las operaciones de entidades aseguradoras y aquellas inmobiliarias, así como las entregas y adquisiciones de bienes y servicios.

¿Quiénes deben presentar el modelo 347?

Tanto los proveedores como los clientes deben presentar el modelo 347, puesto que este permite a Hacienda cruzar los datos sobre las operaciones económicas que ambos realizan para comprobar que la información declarada es correcta. 

En cambio, quedan exentos de su presentación aquellos cuyas actividades con terceros no superen los 3.005,06 euros anuales y los contribuyentes cuyo domicilio fiscal y establecimiento permanente o sede de la actividad se encuentre fuera de España. También quedan exentas las personas físicas o entidades en régimen de atribución de rentas que tributen en IRPF por estimación objetiva o por el régimen simplificado de IVA.

¿Cómo rellenar el modelo 347?

Antes de presentar el modelo 347, es importante que confirmes con tus clientes y proveedores los importes que han contabilizado, de manera que coincidan con los tuyos, a menos que recibas la factura en un trimestre diferente al de su fecha de emisión, que sería el momento que justifica la operación.

En la primera sección del modelo 347, encontrarás un resumen de los datos en el que se recoge la información del declarante, el ejercicio fiscal en cuestión y si se trata de una declaración complementaria o sustitutiva. En la casilla 01, tendrás que especificar el número de clientes y proveedores con los que has realizado operaciones cuyo importe supere los 3 005,06 euros.

En la casilla 02, debes indicar el importe total de las operaciones que has realizado, incluyendo el IVA. En la casilla 03, tendrás que apuntar el número total de los locales de negocio y la casilla 04 corresponde al importe del alquiler de los locales de negocio que hayas especificado, incluyendo también el IVA.

Por otra parte, tendrás que realizar una relación de declarados identificando debidamente a los clientes y proveedores con los que hayas realizado operaciones. Considera que, en este apartado, la información se desglosa de manera trimestral, teniendo en cuenta la fecha del devengo del IVA para calcular el volumen de las operaciones, ya que delimita el trimestre del ejercicio.

Por cada operación que hayas realizado con terceros, tendrás que especificar detalles como el NIF, nombre o razón social, provincia, tipo de operación y el importe anual de las mismas. Por último, debes hacer una relación de los inmuebles, incluyendo todos los locales de negocio alquilados por un importe superior a los 3 005.06 euros, especificando siempre el NIF del arrendatario, nombre comercial, importe del alquiler y la dirección del local alquilado.

¿Cuándo se presenta el modelo 347?

El modelo 347 se presenta de manera anual en el mes de febrero. Según el calendario fiscal de 2023, este año el plazo de presentación cierra el 28 de febrero. Tendrás que presentar la declaración de forma telemática en la sede electrónica de Agencia Tributaria, usando certificado digital, DNI electrónico o clave PIN. 

Ten en cuenta que, aunque el modelo 347 se usa solo con fines informativos, no presentarlo puede acarrear una sanción que oscile entre los 300 y los 20 000 euros, en dependencia del conjunto de datos omitidos.

Categoría: Contabilidad
Préstamos con aval

La mayoría de los negocios necesitan recurrir a la financiación externa en algún momento de su vida, ya sea al inicio para poner en marcha la actividad, durante su fase de crecimiento para costear inversiones importantes o emprender un proceso de internacionalización, o durante un periodo de crisis para financiar el circulante. Los préstamos con aval son una alternativa de financiación para conseguir el capital necesario.

De hecho, el último informe de CESGAR reveló que en 2021 las pymes experimentaron una necesidad de financiación extraordinariamente alta. Exactamente, el 57,9 % de las pymes españolas necesitaron financiación, sobre todo las empresas más pequeñas, con menos de 10 empleados. La mayoría de las pymes ha solicitado financiación para el circulante, aunque el mayor obstáculo que han encontrado en su camino es precisamente la falta de garantías solicitadas.

¿En qué consisten los préstamos con aval?

Para acceder a un préstamo, las entidades bancarias suelen exigir determinadas garantías, una de ellas es el aval. Los préstamos con aval son, por tanto, productos financieros en los que, para obtener el capital, es necesario presentar un aval como garantía de pago.

El aval es un contrato a través del cual una persona o entidad se compromete a garantizar tu deuda ante el acreedor, ya se trate de un banco, la Administración u otra empresa. En caso de impago, la entidad que te ha financiado reclamará la deuda al avalista.

De hecho, el aval no es más que una garantía de pago para la entidad bancaria o el prestamista, mediante la cual se asegura de que recuperará su dinero, pues si no abonas el préstamo en los términos y condiciones pactados, lo exigirá al avalista. Por tanto, el aval siempre representa un riesgo para la persona o entidad que te avala.

Las ventajas de los préstamos con aval para los negocios

Los préstamos con aval aportan varios beneficios a las pymes y autónomos que necesiten financiación para su negocio:

  • Tipos de interés más bajos. Los préstamos con aval representan un riesgo menor para las entidades bancarias, en comparación con las operaciones financieras que se realizan sin aval, por lo que normalmente pueden aplicar tipos de interés más bajos, lo cual se traduce en un coste menor del préstamo.
  • Ampliar el capital. Generalmente los bancos ofrecen cantidades de dinero mayores cuando la empresa cuenta con un aval, ya que se trata de una operación más segura. Por esa razón, los avales se convierten en una opción muy interesante para ampliar la cuantía de la financiación.
  • Acceso a un préstamo sin historial crediticio. En algunos casos, como las empresas de reciente constitución o aquellas que no disponen de bienes suficientes para garantizar la devolución del préstamo, el aval es una condición imprescindible para acceder a la financiación, ya que la entidad bancaria tomará en cuenta el historial crediticio y/o la capacidad económica del avalista.

Tipos de préstamo con aval

En la actualidad existen diferentes tipos de préstamos con aval a los que puedes recurrir para financiar tu actividad empresarial:

  1. Préstamos con aval personal
  2. En este tipo de préstamos el avalista es una persona, quien responderá por la deuda en caso de impago. Se trata de una situación relativamente frecuente en las empresas de reciente constitución, cuando el emprendedor recurre a la ayuda de amigos y familiares que actúan como avalistas para financiar su proyecto.

    En este caso, la persona que ejerce de avalista responderá ante la deuda que hayas contraído si no puedes devolverla. O sea, si tras solicitar un préstamo no logras pagarlo, la responsabilidad recaerá sobre el avalista, puesto que al firmar el contrato se comprometió a respaldar tu negocio y solventar la deuda con su capital y/o bienes patrimoniales.

    De hecho, en un aval personal los avalistas adquieren las mismas obligaciones que el titular del préstamo y aceptan las mismas condiciones crediticias. Por consiguiente, si no logra pagar la deuda, se expone al riesgo de que embarguen sus bienes y puede aparecer en los listados de morosos. 

  3. Préstamos con garantía
  4. En este tipo de préstamo no existe una persona o entidad que garantice la devolución de la deuda. La propia empresa que solicita el préstamo ofrece como garantía un bien de valor similar o superior al de la deuda que contrae. Normalmente se trata de una propiedad de la empresa, ya sea un local, terreno, nave, oficina o cualquier otro inmueble.

    Una de las principales ventajas de este tipo de préstamos es que no es necesario demostrar ingresos ni facturación de la empresa. Además, el tipo de interés suele ser más alto que el de otros productos financieros y el impago de las cuotas puede suponer la pérdida de la propiedad, ya que el banco se quedará con la misma para recuperar su dinero.

  5. Préstamos con aval financiero
  6. En este tipo de préstamo, la empresa cuenta con el respaldo de una entidad externa que actúa como garante de la deuda y responde en caso de impago ante un tercero. Los bancos pueden emitir un aval a sus clientes para que obtengan créditos o préstamos.

Las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) también brindan avales a las pymes y autónomos que quieran acceder a un préstamo. Las SGR están formadas por socios que aportan fondos según el capital que soliciten, quienes obtienen a cambio un aval que les permite conseguir mejores condiciones de financiación en términos de plazos y tipos de interés con las entidades bancarias. 

Una de las principales ventajas de contar con las SGR es que pymes y autónomos también podrán tener el apoyo de expertos que les asesoren durante todo el proceso de búsqueda de financiación.

¿Cómo solicitar un préstamo con aval?

Cada banco o SGR establece sus propios requisitos para conceder un aval a una empresa, aunque, como norma general, todas deben cumplir dos condiciones básicas: no estar en concurso de acreedores y estar al corriente de los pagos ante la Seguridad Social y la Agencia Tributaria.

Tanto los bancos como las SGR estudiarán la actividad de la empresa. Generalmente, las entidades bancarias realizan un estudio financiero para evaluar la viabilidad económica, mientras que las SGR realizan una valoración más amplia, analizando las perspectivas del negocio y su valor añadido.

En cualquier caso, tendrás que presentar una solicitud formal de aval e información sobre tu negocio, como las escrituras de constitución de la sociedad y la memoria de actividades económicas. También debes presentar el balance de pérdidas y ganancias de los dos últimos ejercicios, así como los documentos que acrediten que la empresa está al día en el pago de impuestos, o en su defecto, un proyecto de negocio que demuestre su viabilidad.

Con esa información, el banco, las SGR u otras instituciones estatales evaluarán el riesgo de la operación y decidirán si avalarte o no. Si te conceden el aval, te informarán acerca de sus costes y comisiones. El documento de formalización del compromiso debe indicar la cantidad avalada que será objeto del préstamo, así como el tipo de interés sobre el capital prestado, el plazo de devolución, las cuotas, comisiones y otros gastos añadidos a la operación u otro tipo de obligaciones. Una vez que lo firmes, podrás obtener el préstamo.

 

Categoría: Contabilidad
Qué son las SGR

La inmensa mayoría de las pymes necesita recurrir a la financiación externa en algún momento de su vida, ya sea para expandir su negocio o para financiar el circulante. De hecho, el 42,3 % de las pymes españolas requirió financiación bancaria en el año 2021, un fuerte incremento de 12 puntos porcentuales con respecto a 2019, según reveló el último informe “La financiación de la pyme en España”, realizado por Cesgar.

Dicho estudio también mostró que el porcentaje de pymes que rechaza la financiación bancaria, debido a condiciones que consideran inaceptables, aumentó ligeramente, situándose en el 2,8 %. Además, se ha apreciado un incremento de las necesidades de garantías o avales para conceder la financiación a las pymes, fundamentalmente aquellas que operan en los sectores de Servicios a las empresas, Comercio y servicios personales y Agricultura.

Un informe del Banco de España confirmó dichas tendencias: se ha producido un incremento de las peticiones de financiación rechazadas, situándose un punto porcentual por encima del conjunto de la Unión Europea. Además, las pymes refirieron un endurecimiento de las garantías requeridas, así como condiciones de los préstamos más negativas.

En un escenario en el que los problemas para acceder a la financiación para autónomos y pymes son las garantías demandadas, el aumento de las comisiones y los gastos asociados a los préstamos o las líneas de crédito, las Sociedades de Garantía pueden ser la solución.

¿Qué son las Sociedades de Garantía?

Las Sociedades de Garantía (SGR) son entidades sin ánimo de lucro, reguladas por el Banco de España, cuyo principal objetivo es facilitar la financiación para pymes y autónomos, mejorando además las condiciones del crédito. Las SGR se encargan de conceder avales financieros para respaldar a las pequeñas y medianas empresas ante la entidad bancaria, actuando como garantes de la deuda.

De hecho, la ley establece que al menos las cuatro quintas partes de sus socios deben ser pequeñas y medianas empresas. Las SGR no solo mejoran las condiciones de plazo y tipo de interés, gracias a los convenios que negocian con las entidades financieras, sino que también ofrecen asistencia y asesoramiento financiero a sus socios.

¿Por qué te conviene contar con al apoyo de las SGR?

Mayor acceso a la financiación, ya que puedes contar con la garantía que aportan las SGR, sobre todo en el caso de las empresas que no disponen de bienes suficientes para garantizar la devolución del préstamo, o las pymes más pequeñas y de reciente constitución que no cuentan con un historial crediticio que las avale.

Mejorar las condiciones de financiación, con la posibilidad de reducir los tipos de interés de la deuda y/o ampliar los plazos de amortización para pagar con mayor comodidad.

Recibir un préstamo o una línea de crédito mayor, ya que las entidades bancarias están más dispuestas a aumentar el capital si la pyme o el autónomo cuentan con un aval. Por consiguiente, el apoyo de una SGR asegura la operación y permite ampliar la financiación.

Tener acceso a todos los servicios que proporcionan las SGR, incluyendo el asesoramiento financiero y un estudio técnico de la operación, así como la tramitación de subvenciones estatales.

¿Cómo puedes obtener el aval de las SGR?

Para conseguir el aval, necesitas convertirte en socio de las SGR, lo cual significa que tendrás que adquirir participaciones en las mismas, en proporción al aval que solicites, pues estas entidades se financian, en parte, con los fondos de las aportaciones que realizan sus socios. Dicho importe será recuperado cuando se cancele el crédito.

Según la SGR, tendrás que pagar una comisión de estudio y, si aceptan tu solicitud, otra comisión de aval anual que dependerá del importe pendiente de amortización.

Para solicitar el aval, tendrás que presentar la operación relacionada con el crédito, así como la documentación empresarial y crediticia necesaria para realizar un análisis de riesgo.

Los expertos de la SGR realizarán un análisis previo de tu actividad empresarial para aprobar o rechazar tu solicitud, se  centrarán  en la viabilidad del proyecto, por lo que te ofrecerán  la solución financiera más adecuada para tu negocio. 

¿Dónde encontrar las SGR?

Las SGR están  representadas por CESGAR, que asume las funciones de coordinación, cooperación y defensa de sus intereses. Actualmente, existen 18 Sociedades de Garantía Recíproca a las que podrás solicitar el aval y presentar la documentación, o bien a través de las 60 sucursales que las SGR tienen en todo el territorio nacional, o bien de manera telemática, a través de su plataforma Con Aval Sí.

Categoría: Contabilidad
Financiación y créditos para expandir tu pyme

La financiación es una herramienta esencial para las pymes que desean expandir su negocio. Durante algunos años, el coste medio de la financiación de las pymes españolas disminuyó, en comparación con la media de los países más solventes de la Unión Europea. Sin embargo, las subidas de tipos que está aplicando el Banco Central Europeo han dado un vuelco a esa tendencia, de manera que el coste de la financiación para las pymes se irá encareciendo hasta 2024, según confirmó el Banco de España. En ese escenario, resulta comprensible que haya caído la proporción de pymes que han solicitado préstamos bancarios, marcando un mínimo histórico desde 2009.

¿Dónde encontrar financiación para pymes?

Sociedades de Garantía

La mayoría de las pymes considera que el mayor obstáculo para acceder a la financiación son las garantías solicitadas. De hecho, las peticiones de financiación rechazadas en el período comprendido entre abril y septiembre de 2021 aumentaron en 2 pp con respecto al observado seis meses antes, situándose en un 7 %, lo cual implica 1 pp por encima del registrado en el conjunto de la Unión Económica y Monetaria.

Las pymes también están constatando un endurecimiento de las garantías requeridas y de las condiciones de los préstamos. En esos casos, las Sociedades de Garantía (SGR) pueden actuar como garantes de la deuda para facilitar el acceso a la financiación Solicitando tu aval a una SGR, podrás negociar condiciones más ventajosas, como reducir los tipos de interés y ampliar los plazos de devolución. También contarás con asesoramiento financiero durante todo el proceso de financiación y te facilitará la tramitación de subvenciones estatales. A través de la plataforma online Con Aval Sí, puedes hacer tu solicitud a la SGR más cercana.


ICO

El Instituto de Crédito Oficial se ha convertido en uno de los mayores apoyos para las pymes durante la crisis y la pandemia, gracias a una serie de líneas de financiación públicas diseñadas para impulsar el emprendimiento, mejorar la liquidez e impulsar el crecimiento de las empresas.

Las Líneas ICO están pensadas para facilitar fondos con la intermediación de las entidades de crédito. A nivel nacional existen hasta 7 líneas ICO, como ICO Empresas y Emprendedores, enfocada en las inversiones productivas, ICO Garantías SGR SAECA o ICO crédito comercial, dirigida a mejorar la liquidez de la pyme. Dentro de estas, también se encuentran tres líneas financiadas con los fondos NextGenerationEU, enfocadas en promover el desarrollo de proyectos sostenibles, y la transformación digital de las actividades económicas.

En cambio, la línea ICO internacional se centra en financiar la internacionalización de la pyme o la actividad exportadora. No obstante, antes de recurrir a las líneas ICO, debes tener claro que las entidades bancarias aplican sus criterios de concesión, ya que son quienes asumen el riesgo de impago.

ENISA

La Empresa Nacional de Innovación, de capital público y adscrita al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, cuenta con cinco líneas de financiación. La Línea ENISA Crecimiento se enfoca en financiar proyectos empresariales de expansión y mejora competitiva que tengan un modelo de negocio viable y rentable, pero quieran cambiar su sistema productivo, ampliar su capacidad productiva o diversificar productos y mercados.

La Línea ENISA Emprendedores se centra en las pymes de reciente constitución, para apoyar a los emprendedores durante los primeros pasos de su negocio. En cambio, la Línea ENISA Jóvenes Emprendedores está dirigida fundamentalmente a las startups innovadoras creadas por jóvenes menores de 40 años, para facilitarles los recursos financieros que necesitan durante las primeras fases de su proyecto empresarial.

También existe la línea ENISA AgroInnpulso, pensada para promover la transformación digital de toda la cadena de valor de las empresas que operan en el sector agroalimentario y el medio rural. De hecho, los fondos de esta línea provienen del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Por último, la línea ENISA Emprendedores Digitales impulsa el emprendimiento digital femenino. Con el apoyo del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, su objetivo es reducir la brecha de género existente en este ámbito.

Cabe aclarar que estos créditos se conceden siguiendo criterios más flexibles y suelen ofrecer condiciones muy ventajosas, como pagar intereses mínimos si el negocio tiene pérdidas.

CDTI

El Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial es una entidad pública empresarial que depende del Ministerio de Ciencia e Innovación, creada con el objetivo de promover la innovación y el desarrollo tecnológico de las empresas españolas canalizando las solicitudes de ayudas económicas. 

En la actualidad, brinda diferentes vías de financiación de proyectos de I+D+i, así como para la creación y consolidación de empresas de base tecnológica. La Línea de Innovación Global, por ejemplo, apoya los proyectos aplicados destinados a mejorar la competitividad de la empresa incorporando las tecnologías emergentes en el sector. Tiene un tipo de interés fijo que se sitúa aproximadamente en torno al 2 % y una cobertura financiera de hasta el 75 % del presupuesto financiable, con un plazo de devolución de 7 años. No obstante, requiere avales al menos por el 50 % del préstamo.

En cambio, la Línea de Expansión tiene como objetivo ayudar a las empresas tecnológicamente innovadoras que potencien la innovación en las regiones de España más desfavorecidas y/o que atraviesan dificultades económicas. Se trata de una ayuda parcialmente reembolsable que puede cubrir hasta el 75 % del presupuesto aprobado y tiene un plazo de devolución de 9 años, con un año de carencia desde que termina el proyecto.

iPyme

iPyme es un organismo dependiente de la Dirección General de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa, que se encuentra subordinada a su vez al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, en el que podrás acceder a crear tu empresa y a las últimas ayudas publicadas, muchas de las cuales están dirigidas a la mejora de la competitividad empresarial.

Básicamente, es un buscador de ayudas y subvenciones para que los emprendedores y las empresas puedan acceder con mayor facilidad a la financiación. Incluye todas las ayudas e incentivos convocados por las administraciones públicas y los organismos relacionados, los programas europeos dirigidos a empresas y aquellos específicos convocados por DGIPYME. Sin embargo, considera que las subvenciones no están aseguradas y que normalmente pasa un periodo de tiempo relativamente largo entre su concesión y el ingreso definitivo.

Otras fórmulas de financiación interesantes para tu negocio

Leasing

Se trata de un contrato de arrendamiento financiero que te permite usar determinados bienes o inmuebles, pagando una renta durante cierto periodo de tiempo. Al terminar el plazo, puedes renovar el contrato o proceder a la compra pagando el precio residual. Esta opción es interesante porque es de fácil concesión y se puede financiar el 100% de la inversión, aunque a la larga suele ser más costosa.

Renting

Es un contrato de alquiler a largo plazo, por lo que la propiedad continúa siendo del arrendador. A cambio de un importe mensual, tendrás derecho a disfrutar del bien durante un período determinado, además de los servicios asociados al mismo, aunque no tendrás opción a compra. Tiene como ventaja que se puede financiar el 100% de la inversión y es completamente deducible.

Factoring

Es un mecanismo de financiación a corto plazo muy interesante cuando se producen retrasos en el cobro que afectan a la liquidez de tu empresa. Consiste en ceder las facturas impagadas a un intermediario comercial o financiero, que te abonará inmediatamente la cantidad acordada, generalmente menor al total de la factura, y se encargará de cobrar al deudor el importe completo. Así podrás reducir los costos administrativos vinculados a la gestión de cobro de las facturas y obtener financiación a partir de las mismas.

Confirming

Te permite cobrar las facturas antes de la fecha de plazo pactada con la empresa. Básicamente, es un servicio de gestión de pagos que corre a cargo de las entidades financieras, que son las que te pagarán de manera anticipada. Por supuesto, la entidad financiera cobrará una comisión por el anticipo y unos intereses en función del tiempo anticipado de cobro.

Forfaiting

Con esta herramienta puedes hacer efectivos inmediatamente los créditos y operaciones con pago diferido, a medio y largo plazo. A diferencia del factoring, lo que cedes son las letras y pagarés y, en caso de impago, la entidad financiera es la que asume la pérdida. De esta manera, mejoras tu liquidez y el ratio de solvencia, además de eliminar el riesgo de impago.

Categoría: Contabilidad
Diferencia entre aval técnico y económico

Los avales son esenciales a la hora de solicitar un crédito o presentar una oferta para un proyecto, pues son una garantía de que una entidad externa responderá por las obligaciones que contraes. Conseguir un aval también brinda más credibilidad a tu empresa y mejora su imagen, lo que aumenta las posibilidades de acceder a proyectos de mayor envergadura que te permitan crecer. 

Para ampliar el horizonte de tu negocio puedes recurrir a dos tipos de avales: el aval técnico o el aval económico, también llamado aval financiero. El aval económico es el más conocido, puesto que es el que suelen solicitar las entidades bancarias para conceder un préstamo o línea de crédito a las empresas o autónomos. Sin embargo, el año pasado el 4,7 % de las pymes requirió avales técnicos para desarrollar su actividad, según el XI Informe sobre “Financiación de la Pyme en España” elaborado por SGR-CESGAR. El 2,8 % de las empresas solicitaron dicho aval para el cobro de subvenciones y el 2,5 % para acceder a procesos de contratación pública.

¿Qué es el aval técnico?

El objetivo principal del aval técnico es garantizar la capacidad de la pyme o el autónomo para cumplir con las obligaciones contractuales que ha contraído. Generalmente, se solicita para participar en concursos y subastas públicas, así como para importar mercancías en régimen temporal, la ejecución de obras y los contratos de suministros.

El aval para licitación, por ejemplo, permite a las empresas garantizar sus obligaciones legales y formales ante los organismos públicos para cumplir con los requerimientos de la legislación vigente. Puede tratarse de avales provisionales cuando responden a una licitación pública en concurso convocada por las administraciones públicas, o definitivos si una vez adjudicado el concurso, se formalizan para garantizar el cumplimiento de dicho contrato de obra o gestión de servicios y suministros.

La entidad que te avale responderá ante tu cliente por el incumplimiento de las obligaciones de carácter no económico. En una obra, por ejemplo, cubrirá posibles desviaciones de plazo, calidad y coste. Si no terminas en tiempo o la calidad final no es satisfactoria, el cliente para el que trabajas tiene derecho a ejecutar el aval y recibir una compensación por los daños causados. Eso no significa que la entidad avalista asumirá tus prestaciones y se encargará de finalizar la obra o solucionar los problemas de calidad, sino que indemnizará económicamente a tu cliente según el perjuicio causado y las condiciones que estipule el contrato del aval.

También existen avales técnicos específicamente diseñados para las empresas que quieran operar en el extranjero, conocidos como aval internacional. Esta garantía permite participar en licitaciones en el mercado internacional, cubriendo las obligaciones legales y formales que adquiera la empresa ante organismos públicos de un país extranjero. En estos casos, lo más habitual es que el banco del país destino conceda un aval bancario con una contragarantía de una SGR, que es la que garantiza en última instancia la actividad la empresa.

Cabe aclarar que los avales técnicos suelen ser una alternativa más conveniente que los seguros de caución para garantizar el cumplimiento del compromiso contraído ante los proveedores o los organismos públicos. De hecho, suelen cubrir cuantías mayores que los seguros de caución y no establecen exclusiones por forma jurídica, de manera que son accesibles para los autónomos y las pymes.

¿Qué es el aval económico?

Los avales económicos se centran en garantizar las operaciones en las que sea necesario pagar una cantidad determinada en un plazo de tiempo específico, cubriendo los compromisos y obligaciones de pago que la pyme o autónomo contraiga con otra persona o empresa. Los avales económicos se dividen a su vez en dos categorías:

1.     Aval comercial

La entidad avala el pago de las sumas derivadas de operaciones de naturaleza comercial, como pueden ser: la compraventa de bienes, el fraccionamiento de pagos o los pagos a cuenta. En algunos casos, se pueden avalar pagos rotativos, como los que se realizan cuando se entregan suministros periódicamente. 

El aval comercial se suele utilizar en las operaciones de compraventa y es habitual anexarlo al contrato. En este caso, la entidad avalista sí asume tus obligaciones, ya que son de tipo económico. De hecho, los avales comerciales suelen tener un carácter solidario, lo cual significa que la entidad avalista responderá por todas tus obligaciones.

2.     Aval financiero

La entidad avalista garantiza el pago del préstamo o crédito que has contraído con otra entidad financiera. Este aval suele ser necesario cuando solicitas un préstamo o crédito, ya que así el banco se asegura de que recibirá el pago.

Al brindar mayor cobertura a los bancos reduciendo el riesgo al que se exponen, los avales financieros suelen mejorar los tipos de interés y plazos de devolución. Además, solo pagarás por los gastos de estudio de la operación de financiación y la comisión por la aceptación del aval, y no se aplican intereses, por lo que suele ser una opción más económica y conveniente que avalar con el patrimonio personal.

Las similitudes entre el aval técnico y económico

En los avales, ya sean técnicos o económicos, participan tres actores bien diferenciados. Por una parte, se encuentra el avalado, la pyme o autónomo que solicita el aval y tiene la obligación de cumplir lo pactado, y por otra parte se encuentra el avalista, la SGR o compañía aseguradora que respalda al avalado pagando la cuantía establecida si este incumple las condiciones del contrato que firmó con el beneficiario, que es la empresa, persona o entidad receptora del aval con potestad para ejecutarlo.

Ambos tipos de avales también deben seguir cierta arquitectura jurídica, una especie de líneas maestras que garantizan la legalidad de la relación y el contrato para todas las partes intervinientes. El Banco de España señala que el texto de los avales que actúen como garantías debe:

-        Permitir su calificación jurídica inequívoca, especificando que se trata de un aval.

-        Posibilitar la identificación del régimen legal aplicable, en particular cuando se trata de garantías sujetas a normas de Derecho especial.

-        Concretar la obligación garantizada, detallando el tipo de aval, la cantidad máxima de dinero que el avalista garantiza y/o el tipo de desviaciones de la obra o servicios por los que se responsabiliza.

-        Fijar la duración o vigencia de la garantía, también conocida en el ámbito legal como plazo de garantía, señala las fechas en las que el beneficiario del aval puede hacer la reclamación y exigir el cumplimiento de las obligaciones a la empresa contratada o, en su defecto, al avalista.

-        Determinar el plazo para su exigibilidad, conocido como plazo de caducidad, se refiere a la fecha de vencimiento de la obligación o fianza después de la cual el avalista queda eximido de sus obligaciones, la cual debe prolongarse durante un período razonable posterior a la duración máxima del plazo de garantía. Cabe aclarar que, aunque el plazo de garantía transcurre de manera ininterrumpida, el plazo de prescripción se interrumpe mediante requerimientos extrajudiciales o la acreditación de que el causante del daño estaba al corriente del mismo.

-        Establecer los requisitos y condiciones para la ejecución del aval que debe cumplir el beneficiario al reclamar la garantía, generalmente mediante la aportación de pruebas de que el avalado ha incumplido sus obligaciones o causado un daño.

¿Cuáles son las principales diferencias entre el aval técnico y económico?

Aunque las figuras jurídicas que participan en los avales coinciden y su estructura legal es bastante similar, los fines de los mismos divergen. La principal diferencia entre el aval técnico y económico es que, mientras que el primero garantiza el cumplimiento de tus obligaciones contractuales, el segundo garantiza los compromisos de índole comercial o financiera que adquieras. Por eso, los avales técnicos se suelen utilizar para presentaciones a concursos o licitaciones para contratos de obras, mientras que los avales económicos se enfocan en garantizar operaciones que demandan el pago de una cantidad de dinero, ya sea a proveedores o entidades bancarias.

Otra de las principales diferencias entre el aval técnico y económico se refiere a sus implicaciones financieras. Con un aval técnico evitas la inmovilización del capital que suele destinarse a la constitución en efectivo de las fianzas mientras dure el contrato. Por tanto, tendrás más libertad para disponer de tus recursos económicos. El aval técnico tampoco exige pignoración de fondos por parte de la empresa, mientras que las entidades bancarias pueden llegar a pedirte que inmovilices gran parte de la garantía solicitada para concederte el aval económico.

Otra diferencia importante es que el aval técnico no se considera un producto financierosegún el Banco de España. Al no pasar por el sistema bancario, no computará en el CIRBE, el registro donde se anotan las obligaciones contraídas con las entidades financieras. Así, podrás mantener libres los límites de riesgo con las entidades de crédito, de manera que tu capacidad crediticia no se vea afectada, lo cual te permitirá utilizar esos recursos bancarios para financiar otros proyectos y lograr que tu negocio siga creciendo.

Por último, recuerda que, si necesitas un aval técnico o económico, puedes solicitarlo online registrándote a través de Con Aval Sí, una plataforma que respalda la financiación de emprendedores, pymes y autónomos para que puedan desarrollar sus proyectos profesionales. 

 

 

Categoría: Contabilidad
Que es el modelo 200

Si estás pensando en abrir una empresa o has comenzado tu propio negocio hace poco, debes saber que tienes una serie de obligaciones contables y fiscales. Conocer la legislación fiscal que se aplica a los diferentes tipos de sociedades mercantiles y saber qué documentos debes presentar es fundamental para no cometer errores que puedan dar pie a sanciones económicas. Una de las principales obligaciones fiscales de las empresas es la presentación del modelo 200.

¿Qué es el modelo 200 de Hacienda?

Todas las sociedades y entidades con personalidad jurídica que tengan su residencia en España deben cumplir los requerimientos de Hacienda. Una de sus principales obligaciones consiste en pagar el impuesto de sociedades, una tasa de carácter directa y personal que grava los beneficios que obtienen las empresas.

Ese impuesto tiene un carácter periódico, puesto que se aplica a cada ejercicio económico de la empresa.

El Modelo 200 sirve, precisamente, para presentar la declaración o liquidación del Impuesto sobre Sociedades.

¿Quién debe presentar el modelo 200?

Todas las sociedades que operen en España deben presentar el modelo 200 a Hacienda, incluyendo las entidades con personalidad jurídica, como las asociaciones y fundaciones, o los entes sin personalidad jurídica, como los fondos de inversión o de pensiones. Por consiguiente, es de presentación obligatoria para:

  • Sociedades Mercantiles limitadas, anónimas, comanditarias, cooperativas, asociaciones…
  • Agrupaciones de interés económico
  • Uniones temporales de empresas
  • Fondos de inversión inmobiliaria (FII)
  • Fondos de capital riesgo (VC)
  • Fondos de pensiones
  • Fondos de activos bancarios

Sin embargo, también se aplican algunas excepciones. Además de los organismos del Estado, las Comunidades Autónomas y las entidades locales, quedan exentos de presentar el modelo 200 el Banco de España, las Reales Academias Oficiales y el Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito.

En otros casos se aplican exenciones parciales, como a las federaciones, colegios profesionales, sindicatos de trabajadores, entidades sin ánimo de lucro, cámaras oficiales, mutuas colaboradoras de la seguridad social y partidos políticos.

¿Cómo presentar el modelo 200?

Puedes presentar el Modelo 200 de Impuesto de Sociedades de manera telemática en la sede electrónica de la Agencia Tributaria. Lo habitual es presentarlo cada año entre los días 1 y 25 de julio, aunque esos plazos pueden variar, ya que la ley indica que se debe presentar 6 meses después de terminar el periodo impositivo, el cual no siempre tiene que coincidir con el año natural.

En dicho modelo tendrás que indicar los detalles del declarante, como el NIF y la razón social, con los correspondientes códigos de identificación. También debes precisar el periodo impositivo y ejercicio, señalando la fecha de inicio y fin, además de especificar si el ejercicio coincide con el año natural o no, o si es inferior a 12 meses.

Tendrás que indicar el código CNAE, que debe corresponder con la actividad que represente el mayor volumen de operaciones. También debes señalar el tipo de entidad, el régimen que se le aplica, el estado de cuentas y el número de empleados.

Debes detallar los saldos de las cuentas principales del Balance y la cuenta de Pérdidas y ganancias a final de ejercicio, con el estado de cambios en el patrimonio neto. En la sección de liquidación tendrás que indicar el resultado de la cuenta de pérdidas y ganancias, el resultado de la cuenta de pérdidas y ganancias antes del Impuesto de Sociedades y realizar las correcciones y ajustes necesarios.

En cuanto a la base imponible, con carácter general es del 25 %, aunque existen algunos tipos especiales, como el que aplica a las empresas de nueva creación, que pueden beneficiarse de un gravamen reducido del 15 % en el primer ejercicio que obtengan un resultado positivo, o las entidades acogidas al régimen Económico y Fiscal de Canarias, a las cuales se les aplica un 4 %. No olvides añadir el resto de bonificaciones y deducciones, así como las donaciones realizadas.

Por último, recuerda que, si el modelo 200 sale a devolver, debes acompañarlo de una domiciliación bancaria. Hacienda tiene un plazo de seis meses para realizar la devolución.

Categoría: Contabilidad
balance de comprobación de una empresa

El objetivo de toda empresa es ser rentable y obtener beneficios. Para lograrlo, necesita dar seguimiento a los movimientos del mercado y a sus operaciones. La contabilidad es su principal herramienta para llevar un registro detallado de los movimientos económicos, de manera que el empresario pueda conocer la situación financiera real del negocio, estar al tanto de los beneficios y pérdidas, así como conocer su solvencia para planificar la estrategia de cara al futuro. El balance de comprobación de sumas y saldos es una pieza esencial para llevar esa contabilidad.

¿Qué es el balance de comprobación de sumas y saldos?

El balance de comprobación, también conocido como balance de sumas y saldos, es una herramienta contable que se utiliza para realizar un resumen del estado financiero y las operaciones de la empresa durante un periodo de tiempo determinado. Refleja la suma del debe y el haber de las distintas cuentas, así como su saldo.

El propio Código de Comercio establece que todas las empresas tienen la obligación de realizar trimestralmente el balance de comprobación e incluirlo en el libro de inventarios. De hecho, el balance de sumas y saldos es muy útil porque refleja la contabilidad de la empresa, facilitando la toma de decisiones estratégicas y la preparación de las cuentas anuales. Permite constatar la fiabilidad de los saldos que se utilizan durante el ejercicio económico y comprueba que no existen asientos descuadrados en la contabilidad. Así, el empresario puede tener la certeza de que todo está en orden.

¿Cómo se realiza el balance de sumas y saldos?

El balance de comprobación de sumas y saldos debe contener el nombre del negocio, la identificación del estado al cual se refiere, así como el periodo o la fecha en que se realiza. También debe indicar el folio de cada cuenta y el nombre de las mismas. Además, debe incluir el total y saldo deudor y acreedor de las cuentas.

Para elaborar el balance de comprobación, es necesario tener registradas todas las operaciones en el Libro Diario y llevar cada asiento en el Libro Mayor, en el cual debe figurar cada cuenta en la que se anotan los importes de todos los cargos realizados en ella, así como los importes de los abonos.

En cada cuenta se suman los importes de los cargos y los importes de los abonos, respectivamente. Luego se calcula el saldo de cada cuenta, extrayendo la diferencia entre la suma de los cargos y la suma de los abonos.

A continuación, se realiza una tabla con una cuenta por fila. En las columnas se colocan la suma de todos los cargos, la suma de todos los abonos, los saldos acreedores y los saldos deudores. En las dos últimas columnas solo se indica el importe del saldo de la cuenta en una de ellas, según sea deudor o acreedor.

Por último, se suman todas las filas de cada columna para comprobar que la suma de los cargos realizados en todas las cuentas concuerda con la suma de todos los abonos hechos en todas las cuentas.

¿Qué hacer si el balance de comprobación no cuadra?

Si el balance de sumas y saldos no cuadra, es probable que se deba a un error en alguno de los asientos del Libro Diario o a un fallo durante la elaboración del propio balance. Por consiguiente, tendrás que repasar cuidadosamente los asientos del Diario en busca de la discrepancia.

Algunos de los errores de contabilidad más habituales son: omitir o repetir alguna cifra o cuenta, anotar de manera equivocada una partida donde no corresponde o un error en las fechas que haga contabilizar una operación antes o después de lo debido.

Categoría: Contabilidad
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