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Contabilidad

La contabilidad es esencial para la salud financiera de tu negocio. Aquí encontrarás información sobre cómo gestionar las cuentas, cumplir con las obligaciones fiscales y optimizar la administración de los recursos, garantizando el cumplimiento normativo y la sostenibilidad a largo plazo de tu negocio.


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Cash Pooling

En el contexto económico actual, marcado por elevadas tasas de interés, una gran competencia de mercado y un laberinto de opciones de inversión, muchas empresas están reevaluando sus estrategias financieras. Una práctica, en especial, destaca por ser una poderosa herramienta para optimizar la gestión de efectivo y liquidez: el cash pooling.

Cash pooling: definición y usos

El cash pooling es un recurso contable al que suelen recurrir los grupos empresariales para gestionar de forma centralizada su tesorería. También conocido como “caja única” o “agrupación de efectivo”, su principal objetivo es equilibrar las distintas cuentas de las empresas que conforman el grupo.

Las organizaciones que lo aplican pueden aprovechar varios beneficios:

  1. Centralizar el saldo. Consolidar todos los saldos dispersos del grupo empresarial en una cuenta central brinda una visión clara del efectivo disponible y facilita la gestión de los recursos financieros. También evita la existencia de cuentas con fondos ociosos y agiliza el acceso a los mismos.
  2. Optimizar la gestión financiera. Crear una caja única simplifica la administración y contabilidad de la empresa. Refuerza el control sobre los flujos de efectivo, reduce el margen de error en las transacciones financieras y optimiza el uso del capital dentro del grupo empresarial.
  3. Evitar el sobreendeudamiento. Disponer de una cuenta global consolidada asegura una distribución más eficiente de los fondos. Evita las transferencias excesivas y refuerza el control de los niveles de endeudamiento, por lo que resulta más fácil solventar las deudas que algunas empresas hayan podido contraer, contribuyendo a mantener una estructura de capital más saludable.
  4. Reducir los costes por comisiones e intereses. Otra de las grandes ventajas del cash pooling es el ahorro que representa en costes financieros. En vez de pedir préstamos externos, el grupo puede aprovechar su superávit para invertir en las áreas que lo necesiten. Eso reduce la dependencia de fuentes de financiación externas, sorteando los intereses y comisiones bancarias.
  5. Mejorar la capacidad de negociación. Al consolidar los saldos de todas las empresas, el grupo mejora su posición frente a entidades bancarias y otros socios financieros. En vez de negociar con múltiples cuentas con pequeñas cantidades, puede presentar una cuenta única que refleje una mayor fortaleza financiera, lo que mejorará las condiciones de financiación.

¿Cómo se aplica el cash pooling en la contabilidad empresarial?

El cash pooling es un proceso complejo que demanda una gestión meticulosa y una planificación estratégica. De hecho, antes de implementarlo, el grupo empresarial debe clarificar su estructura y la manera en que las entidades gestionarán los fondos.

  1. Abrir una cuenta central. Se determina una cuenta bancaria principal, generalmente de la empresa matriz, que se usará como cuenta de concentración y compensación.
    1. Formalizar los acuerdos legales y contractuales. Todas las entidades negocian los términos y condiciones del cash pooling, delimitando sus responsabilidades.
    2. Configurar los límites y autorizaciones. Se determinan los aspectos prácticos, como los límites de crédito para las cuentas subsidiarias y las autorizaciones necesarias.

    Con esos detalles claros, generalmente al final de cada jornada laboral o un día específico de cada mes, se “barren” los saldos (completos o el límite fijado de antemano) de las cuentas subsidiarias hacia o desde la cuenta central para consolidar los fondos.

    A continuación, se compensan los saldos, aunque en el caso del notional cash pooling se realiza una compensación virtual para el cálculo de intereses, sin mover los fondos, como explica el Banco Central Europeo. Luego, se calculan los intereses sobre los saldos consolidados, lo que puede generar un ahorro neto de costes en términos de intereses para el grupo empresarial.

    Por supuesto, esta herramienta también demanda supervisar constantemente los saldos de todas las cuentas para mantenerlos dentro de los límites establecidos y asegurarse de que la liquidez esté disponible donde y cuando se necesite.

    Por último, cabe recordar que concentrar todo el efectivo aumenta el riesgo, si no se gestiona adecuadamente. Además, una entidad con problemas financieros puede afectar al resto del grupo. No obstante, si se aplica correctamente, el cash pooling permite simplificar procesos, aprovechar mejor los recursos empresariales, reducir costes y mejorar la capacidad de respuesta ante los imprevistos, lo que terminará fortaleciendo la posición financiera del grupo.

    Categoría: Contabilidad
    Conciliación bancaria

    Si tienes un negocio, es importante que sus cuentas estén cuadradas. Un buen control contable te permitirá supervisar las actividades y movimientos para asegurarte de que todo se desarrolla según el plan estratégico que has trazado. Una de las herramientas de control económico más importantes es la conciliación bancaria, pues te permitirá detectar y corregir posibles desviaciones que podrían afectar a la salud financiera de tu negocio.

    ¿Qué es una conciliación bancaria?

    La conciliación bancaria consiste en comprobar los registros de los libros contables de la empresa con los extractos de las cuentas corrientes para detectar potenciales diferencias y realizar las correcciones o ajustes que sean necesarios. A través de esta operación, verificas que la cuenta bancaria refleja fielmente lo que ocurre en la contabilidad de tu empresa.

    ¿Cuándo debes hacer la conciliación bancaria?

    Lo ideal es ir comprobando cada uno de los asientos contables minuciosamente, razón por la cual se recomienda no dejar pasar demasiado tiempo entre una conciliación y otra. Mientras más meses transcurran, más difícil será cuadrar las cuentas. 

    Este procedimiento, cuyo principal objetivo es mantener las cuentas y los movimientos bancarios bajo control, debería realizarse al final de cada mes, comparando el extracto de la entidad bancaria con las operaciones registradas de gastos e ingresos durante ese periodo de tiempo. 

    No obstante, su frecuencia dependerá de factores como el tamaño de la empresa y el volumen de las transacciones. Si tu negocio realiza muchos movimientos bancarios, deberías hacer la conciliación al menos cada 15 días, pues de lo contrario se convertirá en una tarea bastante engorrosa.  

    ¿Cómo beneficia la conciliación bancaria a tu pyme?

    La conciliación bancaria es mucho más que un simple ejercicio contable, es una práctica que aporta claridad y confianza en la gestión financiera de tu pyme. Cuando alineas tus registros internos con los informes del banco, no solo te aseguras de que cada transacción esté registrada correctamente, sino que también puedes detectar posibles errores antes de que se conviertan en problemas mayores.

    • Mayor control de los recursos económicos. La conciliación bancaria te permitirá comprobar la veracidad de la información contable, de manera que podrás tener una imagen exacta de la situación económica de tu pyme. Tener la contabilidad al día y conocer tu saldo te ayudará a distribuir de manera más eficiente los recursos con los que cuentas para propiciar un crecimiento sostenido y viable a lo largo del tiempo.
    • Detectar los errores contables. La conciliación bancaria evita sorpresas desagradables en la contabilidad de tu pyme. Te permitirá detectar errores en las entradas de los libros de contabilidad, cheques girados que no han sido cobrados, consignaciones registradas en los libros que el banco aún no ha abonado o, al contrario, notas de débito o crédito que el banco ha cargado o abonado, pero que todavía no has registrado en tus libros.
    • Comprobar los pagos y cobros. Si tienes un volumen de negocio considerable, la conciliación bancaria se convertirá en la mejor herramienta para comprobar las transacciones que ha hecho tu pyme. Podrás tener claro a qué proveedores has pagado y mantenerte al día con los cobros, sabiendo la fecha de los vencimientos para reclamar a los clientes el pago de las facturas no abonadas.
    • Prevenir pérdidas. La conciliación bancaria es vital para evitar pérdidas en el negocio. Este procedimiento no solo te permitirá detectar las facturas no cobradas, sino también posibles cargos erróneos. Además, te ayudará a detectar lo que no está funcionando, aquellas áreas que están generando pérdidas económicas, para que puedas replanteártelas.
    • Facilitar la toma de decisiones. Cuanta más información poseas sobre el estado financiero de tu pyme, mejores decisiones podrás tomar. La conciliación de la cuenta bancaria te permitirá tomar decisiones estratégicas, basándote en datos fiables y actualizados, para que puedas potenciar las áreas más exitosas y rediseñar aquellas que no están dando los beneficios esperados.
    • Mayor seguridad ante una inspección. La conciliación bancaria no es obligatoria, pero tendrás que hacerla para presentar los impuestos trimestrales y tus cuentas anuales. Además, tener la contabilidad al día y las cuentas cuadradas te hará sentirte más seguro, sobre todo de cara a una inspección, pues ya habrás detectado y corregido los errores o desajustes. Así, no tendrás problemas fiscales y evitarás sanciones económicas.

    ¿Qué tipos de conciliación bancaria existen?

    Conocer los diferentes tipos de conciliación bancaria te ayudará a elegir la modalidad más adecuada para tu negocio. Así podrás llevar una gestión financiera más eficiente, que te ayude a mantener tus cuentas en orden y prevenir problemas fiscales de cara al futuro.

    • Conciliación individual o aritmética. Es el tipo de conciliación bancaria que más utilizan las empresas y consiste en ir comparando los movimientos cronológicamente. Partiendo del saldo de los libros contables de la empresa, debes encontrar las diferencias con el saldo bancario para hacer los ajustes contables necesarios y actualizar el saldo del libro de bancos, cuya validez depende de que las operaciones mensuales estén verificadas en el extracto bancario.
    • Conciliación conjunta o contable. En este tipo de conciliación bancaria se elabora un documento que contenga toda la información sobre los asientos que no corresponden y se usa para crear las pólizas de corrección (recuerda que, si registras mal una póliza, no puedes cancelarla ni borrar los movimientos, sino que tendrás que realizar una póliza nueva con el movimiento inverso). Las correcciones que sean necesarias estarán a cargo del banco o la empresa, dependiendo de quién es el responsable de los errores.

    Las principales causas de los descuadres

    Cuando hagas la conciliación bancaria, encontrarás básicamente dos tipos de inconsistencias: temporales o permanentes. Las inconsistencias temporales se deben a un descuadre entre la fecha que reflejan los libros contables y la del extracto bancario. En cambio, las inconsistencias permanentes son errores que comete la empresa o el banco al contabilizar los apuntes en cuestión. 

    Existen diferentes razones por las cuales el saldo final del banco no cuadra con la información que contienen los libros contables de tu negocio:

    • Cheques girados por la empresa que los beneficiarios no han cobrado.
    • Consignaciones en los libros contables que el banco no ha abonado. 
    • Notas de débito que el banco carga a la cuenta bancaria, pero que la empresa no ha registrado.
    • Notas de crédito que el banco abona a la cuenta de la empresa, pero que ésta no ha registrado.
    • Diferencia de tiempo en el registro de las partidas, ya que los bancos suelen tardar más en reflejarlas. 
    • Errores de la empresa al registrar los conceptos y valores en sus libros de contabilidad.
    • Cobros por un terminal punto de venta en los que aparecen varias operaciones de venta agregadas, difíciles de vincular a las facturas.
    • Errores de la entidad bancaria en la liquidación de determinados conceptos.

    ¿Cómo hacer la conciliación de una cuenta bancaria?

    Para realizar la conciliación bancaria, necesitas información de dos fuentes contables distintas: los extractos bancarios y los libros contables. Los extractos bancarios recopilan todos los movimientos de las cuentas de tu empresa, indicando su concepto, la fecha y el importe. 

    Lo habitual es que cada cierto tiempo, generalmente de manera mensual, el banco te envíe un estado de la cuenta con todos los movimientos registrados. Las entidades bancarias se rigen por la norma 43 de la Asociación Española de Banca, la cual regula las características del archivo en el que se reflejan los movimientos de la cuenta corriente y que usarás para realizar la conciliación bancaria.

    Por otra parte, debes consultar:

    • Libro diario, que recoge todas las operaciones comerciales y financieras del negocio en orden cronológico, registradas en términos de “debe” y “haber”.
    • Libro de ventas e ingresos, que refleja las facturas emitidas por orden de numeración.
    • Libro de compras, que reúne las facturas que implican un gasto para la actividad. 
    • Libro de bancos, un registro contable auxiliar donde se registran todas las operaciones relacionadas con las cuentas bancarias.

    Para facilitar esta tarea, sobre todo si tienes que lidiar con un gran volumen de operaciones, puedes dividirlas por periodos de días o semanas. Lo habitual es comenzar comprobando el saldo inicial y final para ver si existe alguna diferencia. Si es así, tendrás que revisar y verificar cada uno de los movimientos, punteando las operaciones correctas, para encontrar la diferencia o error.

    1. Compara fechas y movimientos de ingresos

      Revisa la información del libro diario y el libro de ventas para comprobar si concuerda con los movimientos de “Haber” que se han producido en la cuenta empresarial.

    2. Compara fechas y movimientos de gastos

      Constata si los datos del libro diario y el registro de gastos coinciden con los movimientos de “Debe” en la cuenta bancaria del negocio. 

    3. Suma las cantidades

      Además de comprobar la información interna con el registro bancario, realiza la suma de todas las operaciones para asegurarte de que no existen errores.

    En cualquier caso, recuerda que no es inusual que los saldos sean diferentes. Los errores más comunes consisten en duplicar un registro u olvidar contabilizar un movimiento. También es habitual equivocarse al colocar una coma o invertir el orden de los dígitos.

    La diferencia no siempre es un error, en algunos casos puede deberse a la aplicación de un criterio de devengo diferente. Por ejemplo, la entidad bancaria no registra una operación hasta que no la contabiliza, pero como pyme es posible que ya hayas reflejado esa actividad en tus libros contables. En esos casos, solo tendrás que realizar una anotación contable para dar seguimiento a la diferencia.

    También es recomendable llevar un historial de los ajustes que hagas para tener futuras referencias de las discrepancias. Cuando hayas terminado de corregir los errores y realizar los ajustes, tendrás que conciliar nuevamente para verificar que los saldos coinciden y que la información concuerda, es precisa y está completa.

    Por último, cabe aclarar que no vale establecer una partida conciliatoria y olvidarte del descuadre. Si acumulas partidas conciliatorias, terminarás con una contabilidad alejada de la situación real de tu pyme y cada vez será más difícil cuadrar las cuentas.

    Automatizar la conciliación bancaria

    Tanto por motivos legales como prácticos, es recomendable que tengas la información contable de tu negocio al día. Eso significa que tendrás que realizar la conciliación bancaria con cierta periodicidad, un proceso que te llevará tiempo, sobre todo a medida que tu empresa crezca.

    La buena noticia es que existen programas específicos de gestión de tesorería que pueden encargarse de esa tarea, garantizando la integridad de los registros contables de tu pyme y una gestión financiera más eficaz.

    Softwares como Quipu, Sage o Holded ofrecen soluciones de gestión de facturación, tesorería e impuestos. Normalmente, estos programas centralizan todas las cuentas bancarias de la empresa, lo que implica una gran ayuda si tienes en cuenta que los reportes de cada banco o entidad, así como sus sistemas internos, suelen tener diferentes formatos y aportan datos distintos, lo que dificulta aún más la conciliación bancaria.

    Estas soluciones de software también suelen sincronizar en tiempo real los movimientos bancarios y los asocian con las facturas correspondientes o, en el caso de que no existan, crean la factura, ticket o nómina. Algunos, incluso, permiten añadir reglas para agilizar la conciliación de los movimientos recurrentes o brindan propuestas de conciliación masiva para que no tengas que aceptarlas y validarlas individualmente.

    Con la tecnología, una tarea que suele ser tediosa y propensa a errores se convierte en un procedimiento más sencillo y rápido que te ahorra tiempo y recursos, mientras te proporciona una visión más clara de la situación financiera de tu negocio en cada momento.

    Categoría: Contabilidad
    persona haciendo un arqueo de caja

    La transparencia financiera es fundamental en cualquier negocio. Una divergencia entre los registros contables y los ingresos y gastos reales no solo transmite una imagen distorsionada del funcionamiento de la empresa, sino que esos desajustes económicos también pueden tener repercusiones a nivel legal y fiscal. Por ese motivo, necesitas que cuadren las cuentas.

    Arqueo de caja: ¿qué es?

    El arqueo de caja es un procedimiento de control que se realiza en la propia empresa para comprobar que el dinero disponible coincide con los registros contables. Su principal objetivo es detectar discrepancias, errores o posibles fraudes. Tendrás que contar físicamente el efectivo de la caja, pero también debes incluir los cheques, vales, tarjetas y otros medios de pago para contrastarlos con las transacciones registradas en el sistema.

    Si manejas grandes volúmenes de efectivo, es recomendable que hagas el arqueo de caja a diario. Si tu negocio no factura tanto podrás espaciar un poco más esta tarea, pero nunca dejes pasar más de un mes, ya que cuadrar las cuentas podría convertirse en una misión imposible.

    ¿Qué funciones cumple el arqueo de caja en una empresa?

    1. Control de los flujos de efectivo. Permite supervisar los ingresos diarios, identificando posibles diferencias entre los registros contables y el dinero físico, por lo que es útil para detectar desajustes y tener una visión clara de la salud financiera del negocio que facilite la planificación financiera a corto y largo plazo.
    2. Conocer las preferencias de pago de los clientes. Brinda información valiosa sobre los métodos de pago más usados en la empresa, lo que será útil para ajustar tu estrategia comercial a las necesidades de los clientes, impulsar determinados sistemas de pago o diseñar estrategias de marketing para captar y fidelizar más clientes en base a sus hábitos.
    3. Detectar posibles irregularidades. El arqueo de caja es una medida preventiva de control interno para identificar y corregir posibles errores en las operaciones cotidianas, desde pequeños descuadres hasta transacciones omitidas. También podría sacar a la luz actividades fraudulentas, por lo que a la larga facilita la transparencia y la responsabilidad.
    4. Cumplimiento fiscal. Llevar un registro detallado del efectivo te ayudará a cumplir tus obligaciones fiscales en materia de auditoría y supervisión interna. Por otra parte, tener las cuentas saneadas también te facilitará la presentación de las declaraciones de impuestos y reducirá el riesgo de sanciones o multas.
    5. Optimizar la gestión operativa. Realizar el arqueo de caja con regularidad te servirá para identificar áreas de mejora, ya que también podría poner de relieve ineficiencias en la forma de gestionar las operaciones diarias, ya sea por falta de capacitación del personal o debido a una metodología de registro de transacciones inadecuada. Eso se traducirá en una mejor administración del tiempo y los recursos.

    Arqueo de caja: ¿cómo se hace?

    Para hacer un arqueo de caja, debes contar el efectivo que se encuentra en la caja registradora. Luego verifica las otras entradas de dinero, como los pagos con tarjetas de crédito, cheques, tarjetas regalo, vales y cualquier otro método de pago aceptado. Por último, no olvides restar los descuentos que les hayas dado a los clientes o el dinero que hayas sacado de la caja para pagar a tus proveedores o cubrir otros gastos de la empresa.

    Comprueba las diferentes partidas de ingresos de manera independiente. Concilia los registros contables con el efectivo real en la caja y haz lo mismo con el resto de los pagos. Si encuentras diferencias, tendrás que repasar todas las transacciones para identificar las causas. Las discrepancias no siempre se deben a robos, en ocasiones son fallos contables, justificantes perdidos o errores al cobrar o pagar.

    Por tanto, el arqueo de caja es mucho más que una simple verificación diaria del efectivo. Es una herramienta estratégica que, si se aplica de manera constante y minuciosa, protegerá tus finanzas y te permitirá tomar mejores decisiones que contribuyan a la estabilidad y solidez del negocio.

     

    Categoría: Contabilidad
    Deducciones e Impuesto de Sociedades

    Todas las empresas con sede fiscal en España están obligadas a pagar el Impuesto de Sociedades, cuya recaudación se destina fundamentalmente a sostener el Estado de bienestar. En 2023, por ejemplo, la recaudación de esta tasa supuso 35.060 millones de euros para las arcas públicas, un aumento del 9% en comparación con el año anterior, debido al incremento de los beneficios empresariales y a la subida del tipo efectivo sobre la base imponible del 0,8% en 2022, según datos de la Agencia Tributaria.

    Los tipos impositivos que se aplican a las sociedades y las deducciones a las que tienen derecho se regulan mediante diferentes normativas publicadas en el BOE, por lo que las empresas deben mantenerse atentas a los cambios para incorporarlos en su contabilidad y a la hora de presentar sus balances.

    ¿Qué es el Impuesto de Sociedades?

    El Impuesto sobre Sociedades grava las ganancias que obtienen las empresas y entidades jurídicas cuyo domicilio fiscal se encuentre en el territorio español. Este impuesto, que se paga de manera anual, se estructura alrededor de la contabilidad de la organización y se calcula teniendo en cuenta los resultados obtenidos, según la base imponible.

    Tiene un carácter personalizado, puesto que la cantidad a pagar depende de las circunstancias específicas de cada empresa y se aplica al ejercicio económico previo de la sociedad, sin sobrepasar los 12 meses.

    La necesidad de cambiar los tipos impositivos

    En 2017, las grandes compañías tributaron a un tipo efectivo, sobre el resultado contable en el Impuesto de Sociedades, de poco más del 6%, mientras que el resto de las empresas lo hicieron alrededor del 15%. Eso significa que las pymes tuvieron que soportar una carga fiscal que duplicó las obligaciones impuestas a las grandes empresas, según reveló el Informe Anual de Recaudación Tributaria.

    En la práctica, lo que ocurre es que las grandes compañías pueden aprovechar diferentes beneficios fiscales, como la libertad para determinar el ritmo de depreciación de sus activos fijos e inversiones inmobiliarias o las deducciones por plusvalías reinvertidas e inversiones en I+D+i.

    Por ese motivo, el Ministerio de Hacienda anunció su intención de aumentar el Impuesto sobre Sociedades y poner fin a la desigualdad en el trato fiscal, a menudo amparada por una compleja arquitectura de deducciones que sólo benefician a las grandes sociedades, fijando un tipo impositivo mínimo del 15%, que considera de “justicia social”, por debajo del cual no se podrá aplicar ninguna deducción.

    También se propuso ayudar a los pequeños negocios e incentivar el emprendimiento con normativas como la ley de fomento del ecosistema de las empresas emergentes de 2022, con la que ajustó los tipos impositivos para que estos negocios soporten una carga impositiva menos onerosa.

    ¿Qué tipos impositivos se aplican actualmente?

    Para conocer la cuota íntegra a abonar, debes aplicar a la base imponible el gravamen adecuado, de acuerdo con el tipo de empresa.

    Tipo general

    Es del 25% y se encuentra vigente desde el 1 de enero de 2016. Se aplica a todas las sociedades anónimas y sociedades limitadas.

    Tipos especiales

    • Pymes, microempresas y entidades de pequeñas dimensiones. Desde el 1 de enero de 2023, se aplica un tipo reducido del 23%. El requisito para aprovechar esta deducción de carácter indefinido es que la cifra de negocios no supere el millón de euros.
    • Sociedades de nueva creación. Las empresas nuevas pueden tributar al 15% durante el primer período impositivo en que tengan una base imponible positiva y el siguiente, a menos que por sus características puedan tributar a un tipo inferior.
    • Empresas emergentes. Los negocios de nueva creación o que no lleven más de 5 años funcionando, que tengan su sede social y la mayor parte de su plantilla en España, desarrollen una actividad innovadora y escalable, no coticen en el mercado regulado ni hayan repartido dividendos, y su facturación anual no supere los 10 millones de euros, tienen derecho a un tipo del 15% durante el primer período impositivo en que la base imponible sea positiva y durante los tres siguientes, si siguen cumpliendo esas condiciones.
    • Cooperativas fiscalmente protegidas. En este caso, tributarán un tipo del 20% sobre la base imponible de los resultados cooperativos. De hecho, a los resultados cooperativos y extraordinarios se les aplica el tipo general.

    Al margen de estos tipos impositivos, existen ulteriores reducciones para entidades especiales:

    • Tipo reducido del 10% para asociaciones y fundaciones, siempre que sean declaradas de utilidad pública, no tengan fines de lucro y estén inscritas en el registro correspondiente.
    • Tipo reducido del 1% para sociedades de inversión, aplicable a todas las sociedades de inversión inmobiliaria, fondos de inversión financieros y sociedades de inversión de capital variable.

    ¿Cuáles son las novedades en el Impuesto de Sociedades en 2024?

    Este año entran en vigor algunas de las modificaciones que se introdujeron en 2023, como la mencionada reducción del 25% al 23% del impuesto de sociedades para pymes y la aplicación de un tipo impositivo del 15% a las empresas emergentes y nuevas sociedades.

    También es posible amortizar de manera acelerada las inversiones en vehículos nuevos FCV, FCHV, BEV, REEV o PHEV, que se destinen a la actividad empresarial y entren en funcionamiento en 2023, 2024 y 2025. En ese caso, podrás amortizarlos el doble de rápido de lo que determinan las tablas oficiales. Esta medida no solo refleja de manera más realista el desgaste que sufren los vehículos que se usan de manera intensiva, sino que también reduce la carga fiscal, por lo que podría mejorar el flujo de caja o facilitar la reinversión de esa cantidad en el negocio.

    Por otra parte, con el objetivo de contrarrestar la evasión fiscal de las multinacionales y grandes compañías, así como nivelar el campo de juego con las empresas más pequeñas, se seguirá aplicando el tipo mínimo de tributación del 15%. Este ya se había impuesto en España desde 2022 para las sociedades con una facturación superior a 20 millones de euros y todos los grupos de empresas, incluyendo sus filiales en territorio nacional o extranjero.

    Sin embargo, a inicios de 2024 se aprobó otro proyecto de ley para transponer la directiva europea que garantiza una imposición mínima global del 15% en el impuesto de sociedades para las multinacionales con una facturación que supere los 750 millones. En este caso, no se aplica sobre la base imponible del impuesto, sino sobre el resultado contable ajustado para evitar la doble tributación.

    No cabe duda de que en un entorno empresarial cada vez más complejo y competitivo, mantenerse al tanto de las novedades en materia de deducciones del Impuesto de Sociedades puede marcar la diferencia en la rentabilidad de tu empresa. Las actualizaciones legislativas representan tanto un desafío como una oportunidad, sobre todo si eres capaz de adoptar un enfoque proactivo y las incluyes en tu planificación fiscal para sacarles el máximo provecho.

     

     

    Categoría: Contabilidad
    como tributar los dividendos en el Impuesto de Sociedades

    Las sociedades mercantiles recompensan, a través de los dividendos, a aquellas personas físicas o jurídicas que han aportado capital. Cuando las empresas obtienen beneficios, distribuyen una parte de esas ganancias entre sus socios, una manera de recompensarlos por la inversión realizada. Si has invertido en una compañía, es importante que conozcas la forma de tributación de los dividendos en el Impuesto sobre Sociedades.

    El primer paso: ¿persona física o jurídica?

    Tanto las personas físicas como jurídicas pueden aportar capital a una sociedad y recibir los dividendos. El tratamiento fiscal de esas ganancias diferirá:

    • Si recibes el dividendo como persona física, tendrás que declararlo como rendimiento del capital mobiliario cuando llegue el momento de realizar la declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). 
    • Si percibes el dividendo como persona jurídica, tendrás que tributar a través del Impuesto sobre Sociedades, ya que se cataloga como una renta positiva adicional proveniente de la actividad.

    Como nota, es importante aclarar que para la sociedad que paga los dividendos, esos gastos no son deducibles, ya que “representan una retribución de los fondos propios, según indica la Ley del Impuesto sobre Sociedades.

    Los dividendos en el Impuesto sobre Sociedades

    Las entidades mercantiles deben incluir los dividendos en su resultado contable, incorporándolos a la base imponible del Impuesto sobre Sociedades que tributa con carácter general al 25%

    Esa renta se somete a una retención general del 19%, lo que significa que cuando se pagan los dividendos a los socios, la compañía aplica dicha retención para ingresarla a la Agencia Tributaria a modo de pago a cuenta del impuesto del beneficiario del dividendo. No obstante, en algunos casos se implementa una exención a los dividendos en el Impuesto de Sociedades de hasta el 95% de su cuantía.

    ¿Cuáles son las exenciones a la tributación de dividendos en el Impuesto sobre Sociedades?

    La propia Agencia Tributaria explica que estarán prácticamente exentos los dividendos o participaciones en beneficios de entidades cuando se cumplan los siguientes requisitos:

    • El porcentaje de participación, ya sea directa o indirecta, en el capital o en los fondos propios de la sociedad es de, al menos, el 5%.
    • Poseer la participación de manera ininterrumpida durante el año anterior al día en que se distribuye el beneficio, aunque también se podría mantener a posteriori durante el tiempo necesario para completar dicho plazo.

    En ese caso, solamente existe la obligación de tributar el 1,25% de la totalidad de los dividendos recibidos.

    ¿Y si tienes participaciones en el capital o en los fondos propios de entidades fuera de España? En este caso, para aprovechar la exención en la tributación de los dividendos en el Impuesto sobre Sociedades, la entidad participada debe haber estado sujeta a un impuesto extranjero similar al español, cuyo tipo nominal debe haber sido de al menos el 10% durante el ejercicio en que se obtuvieron los beneficios que se reparten o en los que se participa.

    Hacienda considera que, si la entidad participada pertenece a un país con el que España ha suscrito algún convenio para evitar la doble imposición internacional que contenga la cláusula de intercambio de información, se cumple este requisito. Sin embargo, la exención a los dividendos en el Impuesto sobre Sociedades no se aplica cuando la entidad participada se encuentra en un país o territorio calificado como paraíso fiscal, a menos que “resida en un Estado miembro de la Unión Europea y el contribuyente acredite que su constitución y operativa responde a motivos económicos válidos y que realiza actividades económicas”, como señala la Agencia Tributaria.

    Por último, debes saber que dicha exención por dividendos no se implementa a las participaciones con valor de adquisición superior a 20 millones de euros, siendo del 15% con carácter general y del 10% a las entidades de nueva creación. A pesar de ello, existe un régimen transitorio de 5 años, por lo que, a las participaciones obtenidas antes del 1 de enero de 2021 con un valor de adquisición superior a los 20 millones de euros, pero sin alcanzar el 5%, se les seguirá aplicando el régimen fiscal establecido para evitar la doble imposición económica internacional hasta 2025.


    Imagen vía Freepik
    Categoría: Contabilidad
    ejemplos terminos contables importantes

    Si vas a iniciar una actividad, no necesitas convertirte en un experto contable, pero tendrás que dominar algunos conceptos imprescindibles para el funcionamiento empresarial. Las finanzas son uno de los pilares del negocio, por lo que muchas de las decisiones que tomes se basarán en los informes contables. Aunque no tengas que elaborarlos, debes saber interpretar sus resultados.

    10 términos contables básicos para mejorar tu cultura empresarial

    1. Activo. Representa todos los bienes y derechos que ha adquirido una empresa, con los que espera obtener beneficios en el futuro. Es un recurso de valor, como una maquinaria, un ordenador o un local, aunque también existen activos financieros, como las inversiones financieras y los derechos de cobro con los clientes. A nivel contable, se divide en activo corriente, que son recursos más líquidos o de corto plazo, y activo no corriente, menos líquidos y a largo plazo.
    2. Pasivo. Indica la financiación de la empresa, los fondos que ha usado para realizar las inversiones necesarias, incluyendo sus deudas y las obligaciones pendientes de pago. Se desglosa en el pasivo no corriente, como los préstamos recibidos que se devuelven a largo plazo, y el pasivo corriente, que abarca las deudas a pagar en el plazo de un año, como las contraídas con proveedores o administraciones públicas.
    3. Ingreso. Son los incrementos en el patrimonio neto de la empresa que no se producen por aportaciones de los propietarios. Por tanto, generalmente se refiere a las ganancias por la venta de un bien o servicio. A efectos contables, los ingresos brutos son aquellos que se reciben sin aplicar deducciones o retenciones, que se convierten en ingresos netos al restar los impuestos y otros gastos.
    4. Gasto. Son decrementos en el patrimonio neto de la empresa que no se destinan a sus socios o propietarios, sino que se deben a la disminución del valor de los activos o el aumento de pasivos. Cabe aclarar que no todos los pagos se contabilizan como gastos, ni todos los gastos se destinan a realizar pagos. Por ejemplo, las nóminas de los empleados, los seguros y los alquileres son pagos, pero no gastos. El gasto sería la compra de un bien o la demanda de un servicio que se va consumiendo.
    5. Patrimonio neto. Procede del beneficio acumulado, las inversiones iniciales de los socios y las reservas del negocio, por lo que revela el valor total de la empresa una vez que ha pagado todas sus deudas. De hecho, se obtiene restando los pasivos al conjunto de activos. Cuando el resultado es un patrimonio neto alto, el negocio tiene una posición financiera sólida.
    6. Balance de situación. Es un informe global del patrimonio de la empresa en un momento determinado, por lo que normalmente se realiza al terminar cada ejercicio contable. Muestra los activos, pasivos y el patrimonio neto, indicando, además, cómo se financia, por lo que refleja la salud económica del negocio y permite tomar decisiones estratégicas de cara al futuro.
    7. Cuenta de resultados. Evalúa un periodo, generalmente entre la apertura y el cierre del ejercicio, recogiendo todos los ingresos y gastos que se han producido. Su principal objetivo es determinar si la empresa ha obtenido beneficios o pérdidas durante ese ejercicio, por lo que es útil para calcular el Impuesto de Sociedades.
    8. Estado de flujos de efectivo. Es un estado contable que analiza la proveniencia de los cobros y el destino de los pagos, por lo que brinda información valiosa sobre la salud financiera del negocio. Clasifica los movimientos por actividades y refleja el flujo de caja dentro de la empresa, así como su capacidad para generar, conservar y gastar el efectivo.
    9. Conciliación bancaria. Es el cotejo de los apuntes contables de la empresa en los que registra los movimientos de dinero de sus cuentas con los extractos bancarios que envía la entidad financiera. Esta operación es esencial para identificar descuadres debido a errores en la contabilidad, abonos no registrados o cheques girados, por lo que permite mantener las cuentas al día.
    10. Financiación. Es el proceso mediante el cual se obtiene el capital necesario para iniciar una actividad, expandirla o incluso salvarla. Esos fondos pueden ser de capital propio o provenir de fuentes externas, como los proyectos de crowdfunding, préstamos bancarios, créditos o subvenciones gubernamentales. Generalmente se destinan a cubrir los gastos operativos, realizar inversiones o saldar deudas pendientes.

    La contabilidad es el lenguaje de los negocios, por lo que, si conoces sus principales términos, podrás navegar con mayor seguridad y precisión por el ámbito empresarial. Familiarizarte con conceptos como activos, pasivos, capital o flujo de caja te permitirá comprender mejor en qué punto se encuentra tu negocio y tomar las decisiones más adecuadas para garantizar su viabilidad y éxito a largo plazo.

    Categoría: Contabilidad
    Chief Financial Officer en una empresa

    Sus nombres no son tan conocidos como los de Elon Musk, Jeff Bezos o Tim Cook, pero las grandes compañías y muchas otras empresas más pequeñas les deben gran parte de su éxito. En el dinámico mundo de los negocios, la figura del CFO (Chief Financial Officer o Director Financiero) tiene un papel protagónico. Estos profesionales no son simples guardianes de las cuentas corporativas, sino auténticos artífices de la estrategia financiera, por lo que contribuyen a moldear el futuro de sus organizaciones.

    ¿Qué es CFO?

    El CFO es uno de los principales puestos directivos en las empresas. Máximo responsable de la planificación económica, desde la búsqueda de financiación hasta la asignación de los recursos económicos y la relación con los inversores, reporta directamente al CEO de la compañía. De su trabajo depende la salud financiera de la entidad, así como su capacidad para crecer y expandirse de manera rentable.

    El amplio perfil del CFO: sus funciones dentro de la empresa

    Con un ojo en la rentabilidad y otro en los riesgos, el Director Financiero analiza cada día una ingente cantidad de datos para tomar decisiones económicas esenciales para la organización, por lo que asume varias responsabilidades:

    • Desarrollar y aplicar la estrategia financiera de la empresa. El CFO es el máximo responsable de diseñar el plan económico de la entidad para lograr los objetivos de negocio a largo plazo, fomentar su crecimiento y aportar valor añadido.
    • Tomar decisiones económicas estratégicas. Al tener un profundo conocimiento del estado contable de la empresa, el Director Financiero, a menudo, debe tomar decisiones importantes sobre las inversiones, adquisiciones, financiamiento u otras cuestiones clave, junto a la junta de dirección. También desempeña funciones de asesoramiento sobre diferentes aspectos fiscales.
    • Supervisar las operaciones financieras de la empresa. El CFO dirige el departamento económico, por lo que se ocupa de supervisar la gestión del flujo de caja y la deuda, la administración de los presupuestos y la utilización efectiva del capital para mejorar la rentabilidad de la organización.
    • Cumplimiento normativo. Todas las empresas están sujetas a una serie de obligaciones fiscales, por lo que es tarea del CFO garantizar que cumplan las leyes y regulaciones financieras. Además, debe implementar los sistemas de control interno necesarios para prevenir el fraude y evitar los errores contables, así como presentar informes precisos y detallados sobre el estado financiero de la entidad.
    • Gestión de riesgos. En el mercado actual, las empresas que quieran sobrevivir necesitan evaluar las amenazas para poder anticiparse a ellas. El Director Financiero es una pieza clave para afrontar los nuevos desafíos, no solo a nivel macroeconómico, sino también los que suponen las transformaciones tecnológicas o el cambio climático. Debe identificar y gestionar los riesgos financieros que podrían afectar a la estabilidad y reputación organizacional, diseñando estrategias de mitigación que garanticen la continuidad del negocio.
    • Relación con los inversores y asignación del capital. El CFO se encarga de mantener el contacto con los inversionistas y partes interesadas, presentando la cuenta de resultados, las oportunidades de crecimiento y las estrategias de inversión. También se ocupa de supervisar las decisiones de asignación de capital, equilibrando la necesidad de invertir en innovación y expansión con el retorno de la inversión para los accionistas. Y, dada la creciente importancia de la transparencia financiera y la sostenibilidad, también debe incorporar los criterios ESG en los objetivos de inversión y la toma de decisiones.

    Obviamente, las responsabilidades y funciones del CFO varían de un negocio a otro, dependiendo de su tamaño, el sector o incluso la estructura organizacional. Sin embargo, no cabe duda de que, debido a las cambiantes condiciones del mercado, la globalización, la inestabilidad geopolítica y la complejidad creciente de las regulaciones financieras, este perfil profesional irá adquiriendo un rol cada vez más protagónico en la configuración de la estrategia empresarial.

    Categoría: Contabilidad
    el flujo de caja

    La estabilidad y salud financiera de un negocio depende, en gran medida, de su flujo de caja. Es un indicador fundamental si necesitas atraer inversores o solicitar un préstamo, además de brindarte una imagen clara de tu empresa, ya que te dará vía libre para emprender nuevos proyectos o, al contrario, lanzará la voz de alarma, señalando un retroceso en la liquidez que debes solucionar cuanto antes.

    ¿Qué es el flujo de caja y por qué es tan importante para las pymes y autónomos?

    El flujo de caja se refiere a las entradas y salidas de dinero que se producen en un negocio durante un período determinado. Brinda información sobre los recursos que produce la empresa y su capacidad para generar riqueza, además de indicar la acumulación neta de activos líquidos durante la etapa analizada.

    Es uno de los factores más importantes en la contabilidad por tres razones fundamentales:

    1. Solvencia empresarial. El flujo de caja revela la liquidez del negocio y su capacidad para hacer frente a las obligaciones financieras que ha contraído.
    2. Evaluación del rendimiento. Es un indicador particularmente útil para analizar el rendimiento del negocio a lo largo del tiempo y compararlo con los beneficios de sus competidores.
    3. Planificación financiera. Permite identificar áreas susceptibles de mejora en la eficiencia operativa, tomar decisiones estratégicas sobre la financiación y planificar las futuras inversiones.

       

    ¿Qué tipos de flujo de caja existen?

    Conocer los diferentes flujos de caja te permitirá tener un mayor control sobre las finanzas de tu empresa, así como planificar mejor la estrategia de crecimiento o decidir si necesitas pedir financiación.

    1. Flujo de caja operativo (FCO). Refleja la capacidad de un negocio para generar efectivo mediante sus operaciones comerciales, sin tener en cuenta los costes de financiación. Se refiere a los ingresos por la venta de productos o servicios y los gastos operativos en los que se incurre, como la compra de materia prima o las operaciones logísticas.
    2. Flujo de caja de inversión (FCI). Indica las entradas y salidas de efectivo destinadas a las inversiones en activos de largo plazo. Incluye la compra de inmuebles, equipos o la inversión en productos financieros que se pueden convertir en liquidez con relativa facilidad.
    3. Flujo de caja de financiación (FCF). Revela cómo la empresa financia sus actividades comerciales e inversiones, por lo que contiene las entradas y salidas de efectivo relacionadas con la financiación. Puede tratarse del pago de dividendos y créditos o la emisión de bonos y acciones.

    ¿Cómo calcular el flujo de caja de una empresa fácilmente?

    Calcular el flujo de caja no es tan difícil como parece, aunque necesitas tener a mano los ingresos y egresos de tu negocio para realizar un balance entre los cobros y los gastos. Aunque existen diferentes métodos, la fórmula general que puedes aplicar es:

    Flujo de Caja = Beneficio Neto + Amortización + Provisiones + Cuentas por Pagar – Cuentas por Cobrar

    Por ejemplo:

    Ingresos. Si durante el mes de mayo has facturado 12.000€ en ventas, a los que añades 2.000€ en términos de amortizaciones y otros 2.000€ por provisiones, tu beneficio será de 16.000€.

    Gastos. Si, durante el mismo mes, tienes que pagar 5.000€ de salario a tus empleados, 500€ de factura de la electricidad, otros 500€ para cubrir los intereses bancarios y 2.000€ a tus proveedores, tendrás unos gastos de 8.000€.

    Flujo de caja. En este punto, tendrás que restar los beneficios de los gastos. Por tanto, tienes un flujo de caja positivo de 8.000€, que es muy favorable.

    Obviamente, si el resultado es negativo, se convierte en una señal de alarma que te indica que debes reducir los gastos o aplicar cambios en tu modelo de negocio para recuperar la solvencia.

    Para tener bajo control el flujo de caja, lo ideal es que tus clientes paguen a tiempo y que renegocies tus créditos con condiciones más favorables. También debes conocer tus costes fijos y asegurarte de tener un colchón para cubrir los imprevistos. Recuerda que una mala gestión del flujo de caja puede afectar a la viabilidad de los negocios, sobre todo cuando son pequeños.

    Categoría: Contabilidad
    CAPEX

    El capital financiero es clave para la viabilidad de una empresa. Ya se trate de una pyme o una multinacional, los recursos y activos económicos impulsan el crecimiento y la innovación, aportando estabilidad en un mercado cambiante. Existen muchos indicadores para evaluar la salud financiera de un negocio, pero uno de los más importantes es el CAPEX.

    ¿Qué es el CAPEX en una empresa y cómo se calcula?

    El CAPEX es un acrónimo de capital expenditure y se refiere a la inversión que se realiza en un activo fijo, ya sean bienes o derechos, que permanecen en la empresa durante al menos un año. Por tanto, existen dos grandes tipologías:

    • CAPEX de mantenimiento. Está destinado a mantener la capacidad productiva del negocio, como la renovación de la maquinaria o los vehículos, por lo que se encuentra vinculado a las amortizaciones.
    • CAPEX de expansión. Se enfoca en incrementar la capacidad de producción e incluye las inversiones en activos fijos nuevos que promuevan el crecimiento empresarial, como la apertura de un nuevo local o planta de producción.

    ¿Cómo calcular el CAPEX?

    Para calcular el CAPEX de tu empresa, debes usar la siguiente fórmula:

    Capex = Inmovilizado Material Neto (año t) – Inmovilizado Material Neto (año t-1) + Amortizaciones (año t)

    Aunque este indicador se calcula con efecto retroactivo, si quieres usarlo para realizar presupuestos o evaluar tus necesidades de inversión y financiación, puedes hacer una predicción recurriendo a un modelo econométrico de regresión u otro que estime las probabilidades de alcanzar cierto CAPEX según los cambios que apliques.

    ¿Cuál es la diferencia entre el CAPEX y el OPEX?

    Muchas personas confunden el CAPEX con el OPEX, pero este último se refiere a los gastos operativos de una empresa, como los salarios de los trabajadores, el alquiler del local, el mantenimiento de los equipos o las licencias necesarias para que el negocio fluya con normalidad.

    Por tanto, el OPEX no influye en la evaluación durante los procesos de inversión, mientras que el CAPEX sí es determinante. Por ese motivo, muchos emprendedores intentan convertir el CAPEX en OPEX externalizando algunos de sus servicios.

    Cuando llegue el momento de priorizar uno u otro, tendrás que considerar las características, necesidades y objetivos de tu empresa. Las inversiones CAPEX consumen gran parte del capital, por lo que suelen ser más adecuadas para empresas mayores o en expansión. En cambio, los gastos OPEX suelen formar parte de las rutinas de trabajo de las pymes, ya que representan un riesgo más bajo y no comprometen gran parte del capital.

    Ratios de CAPEX: ¿es bueno mucho o poco?

    En sentido general, un CAPEX elevado indica que la empresa está realizando inversiones, por lo que suele ser positivo, ya que normalmente conduce a un crecimiento o un aumento de la competitividad.  Sin embargo, si es demasiado alto, también podría ser señal de sobreinversión.

    Por esa razón, para tener una visión más fidedigna del estado financiero del negocio, hay que considerar otros indicadores económicos. Tendrás que recurrir a cocientes que calculan la proporción del CAPEX sobre variables como el flujo de caja operativo, los ingresos, el Ebitda o las ventas. También puedes analizar la ratio CAPEX/activo fijo o la ratio CAPEX/amortizaciones. 

    La importancia del CAPEX para tu pyme

    Este indicador permite identificar el ciclo de vida en el que se encuentra un negocio. Al inicio, por ejemplo, el CAPEX suele ser elevado, pues se realiza una gran inversión en bienes de equipo para garantizar el funcionamiento de la empresa.

    Sin embargo, si el negocio tiene éxito, el valor del CAPEX debe superar las depreciaciones de los activos fijos. Si eso no ocurre o aumenta, significa que se está produciendo una descapitalización y que la pyme no va bien.

    En general, tener un buen CAPEX se considera la mayor prueba de rentabilidad empresarial, por lo que es esencial para atraer a inversores y acceder a la financiación. Un valor demasiado alto suele indicar que la empresa necesita destinar grandes cantidades de capital para mantener sus operaciones o que sus inversiones no han sido inteligentes, lo cual desincentivará las nuevas inversiones.

    Categoría: Contabilidad
    Calendario fiscal 2024 para autónomos y pymes

    Si eres autónomo o tienes una pyme, la llegada de un nuevo año suele suponer cambios fiscales que debes conocer para no incurrir en sanciones debido a despistes o retrasos. Para partir con buen pie, es conveniente que tengas a mano el calendario fiscal 2024, así sabrás cuándo debes presentar cada uno de los modelos en la Agencia Tributaria.

    Los trimestres de autónomos, una pieza clave para cumplir tus obligaciones fiscales

    Los autónomos tienen la obligación de presentar sus declaraciones fiscales de IVA e IRPF cuatro veces al año. Dicho sistema les permite ir saldando cuentas con la Administración Pública en materia de impuestos, además de ayudarlos a mantener al día la contabilidad del negocio y dar seguimiento a su facturación.

    Por tanto, al inicio de cada trimestre, comenzando por enero, tendrás que presentar las declaraciones correspondientes al trimestre anterior. Luego tendrás que volver a entregar la documentación en abril, julio y octubre. Las pymes no son la excepción. Aunque llevan una contabilidad ligeramente diferente, también están sujetas a un calendario fiscal bastante ajustado a lo largo de todo el año.

    Modelos a presentar en enero de 2024

    Hasta el 2 de enero de 2024:

    • Modelos 036 y 037 si quieres renunciar o revocar el régimen de estimación directa simplificada y estimación objetiva de cara a 2024 y los años siguientes.
    • Modelo 303 de autoliquidación de IVA correspondiente a noviembre de 2023.

    Hasta el 22 de enero de 2024:

    • Modelo 039 para comunicar las incorporaciones en diciembre, régimen especial del grupo de entidades de IVA.
    • Modelo 111, declaración trimestral retenciones de personal y profesionales.
    • Modelo 115, declaración trimestral retenciones de alquileres.
    • Modelo 123, pago de los intereses de préstamos, arrendamientos de negocios, bonos, acciones, depósitos a plazo y rendimientos de capital mobiliario.

    Hasta el 30 de enero de 2024:

    • Modelo 130, pago fraccionado del IRPF, ingresos a cuenta de la Renta.
    • Modelo 131, pago fraccionado del IRPF, ingresos a cuenta de la Renta en el Régimen Simplificado.
    • Modelo 303, declaración trimestral de IVA.
    • Modelo 349, declaración informativa de operaciones intracomunitarias.
    • Modelo 390, resumen anual de las declaraciones trimestrales de IVA.

    Hasta el 31 de enero de 2024:

    • Modelo 165, declaración informativa de certificaciones individuales emitidas a los socios o copropietarios de sociedades de nueva o reciente creación.
    • Modelo 179, declaración informativa trimestral de la cesión de uso de viviendas con fines turísticos.
    • Modelo 180, resumen anual de las declaraciones trimestrales del modelo 115 de retenciones de alquileres.
    • Modelo 182, donativos, donaciones y aportaciones recibidas y disposiciones realizadas.
    • Modelo 188, rentas o rendimientos del capital mobiliario procedentes de operaciones de capitalización y de contratos de seguros de vida o invalidez.
    • Modelo 190, resumen anual de las declaraciones trimestrales del modelo 111 retenciones de personal y profesionales.
    • Modelo 233, declaración informativa por gastos en guardería.
    • Modelo 345, modelo anual de planes de pensiones y similares.

    Modelos a presentar en febrero

    Hasta el 20 de febrero de 2024:

    • Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF realizadas a trabajadores, profesionales o empresarios, correspondientes a enero de 2024.
    • Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos, correspondientes a enero de 2024.
    • Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables, correspondientes a enero de 2024.

    Hasta el 29 de febrero de 2024:

    • Modelo 036, inscripción en el Censo de Empresarios y alta en Hacienda, obligatorio para sociedades cuyo ejercicio coincida con el año natural.
    • Modelo 280, declaración informativa anual de planes de ahorro a largo plazo.
    • Modelo 303, autoliquidación de IVA referente a enero de 2024.
    • Modelo 347, declaración anual de operaciones con terceros referida al ejercicio 2023.

    Modelos a presentar en marzo

    Hasta el 20 de marzo de 2024:

    • Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF realizadas a trabajadores, profesionales o empresarios, correspondientes a febrero de 2024.
    • Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos, correspondientes a febrero de 2024.
    • Modelo 349, declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias en febrero de 2024.
    • Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables, referido a febrero de 2024.

    Modelos a presentar en abril

    El 3 de abril comienza el plazo para presentar por Internet el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), el cual estará abierto hasta el 1 de julio de 2024.

    Hasta el 1 de abril de 2024:

    • Modelo 189, declaración informativa de valores, seguros y rentas concerniente al ejercicio 2022.
    • Modelo 303, autoliquidación de IVA referente a febrero de 2024.
    • Modelo 720, declaración informativa sobre bienes y derechos en el extranjero.

    Hasta el 22 de abril de 2024:

    • Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF hechas a trabajadores, profesionales o empresarios referidas a marzo de 2024.
    • Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos correspondientes a marzo de 2024.
    • Modelo 130, pago fraccionado de la Renta del primer trimestre de 2024 por estimación directa.
    • Modelo 131, pago fraccionado de la Renta del primer trimestre de 2024 por estimación objetiva.
    • Modelo 202, primer período del pago fraccionado del Impuesto sobre Sociedades.
    • Modelo 349, declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias referida a marzo de 2024.
    • Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables. Declaración mensual concerniente a marzo de 2024 y declaración trimestral correspondiente al primer trimestre del año.

    Hasta el 30 de abril de 2024:

    • Modelo 303, autoliquidación de IVA referente a marzo de 2024.

    Modelos a presentar en mayo

    El 7 de mayo de 2024 comienza el plazo para la presentación telefónica del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF)

    Hasta el 20 de mayo de 2024:

    • Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF practicadas a trabajadores, profesionales o empresarios correspondientes a abril de 2024.
    • Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos referidas a abril de 2024.
    • Modelo 303, autoliquidación de IVA referente a abril de 2024.
    • Modelo 349, declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias correspondiente a abril de 2024.
    • Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables referida a abril de 2024.

    Modelos a presentar en junio

    A partir del 3 de junio de 2024 se abre el plazo para presentar de manera presencial en la Agencia Tributaria el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

    Hasta el 20 de junio de 2024:

    • Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF hechas a trabajadores, profesionales o empresarios en mayo de 2024.
    • Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos referidas a mayo de 2024.
    • Modelo 349, declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias correspondiente a mayo de 2024.
    • Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables aplicable a mayo de 2024.

    Recuerda que tienes hasta el 26 de junio de 2024 para presentar la Declaración Anual de la Renta y Patrimonio correspondiente a 2023 con resultado a ingresar con domiciliación en cuenta.

    Modelos a presentar en julio

    El 1 de julio de 2024 finaliza el plazo para presentar la Declaración de la Renta 2023 con resultado a devolver, renuncia a la devolución, saldo negativo y la opción de ingresar sin domiciliación del primer plazo.

    Hasta el 1 de julio de 2024:

    • Modelo 303, autoliquidación de IVA referente a mayo de 2024.

    Hasta el 22 de julio de 2024:

    • Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF realizadas a trabajadores, profesionales o empresarios correspondientes a junio de 2024.
    • Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos relativas a junio de 2024.
    • Modelo 130, pago fraccionado de la Renta del segundo trimestre de 2024 por estimación directa.
    • Modelo 131, pago fraccionado de la Renta del segundo trimestre de 2024 por estimación objetiva.
    • Modelo 303, autoliquidación de IVA del segundo trimestre de 2024.
    • Modelo 309, declaración y liquidación no periódica referida al segundo trimestre de 2024.
    • Modelo 349, declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias correspondiente a junio de 2024 y al segundo trimestre de 2024.
    • Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables correspondiente a junio de 2024 y declaración trimestral del segundo trimestre del año.

    Hasta el 25 de julio de 2024:

    • Modelos 200, 206 o 220 para sociedades cuyo periodo impositivo coincida con el año natural.
    • Modelo 282, declaración informativa anual de ayudas recibidas en el marco del régimen económico y fiscal de Canarias u otras del estado por contribuyentes del IRPF o el Impuesto sobre la Renta de no Residentes sin establecimiento permanente.

    Hasta el 30 de julio de 2024:

    • Modelo 303, autoliquidación de IVA referente a junio de 2024.

    Modelos a presentar en agosto

    Hasta el 20 de agosto de 2024:

    • Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF hechas a trabajadores, profesionales o empresarios correspondientes a julio de 2024.
    • Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos referidas a julio de 2024.
    • Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables de julio de 2024.

    Hasta el 30 de agosto de 2024:

    • Modelo 303, autoliquidación de IVA referente a julio de 2024.

    Modelos a presentar en septiembre

    Hasta el 20 de septiembre de 2024:

    • Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF practicadas a trabajadores, profesionales o empresarios en agosto de 2024.
    • Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos, correspondientes a agosto de 2024.
    • Modelo 349, declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias referidas a los meses de julio y agosto de 2024.
    • Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables de agosto de 2024.

    Hasta el 30 de septiembre de 2024:

    • Modelo 303, autoliquidación de IVA referente a agosto de 2024.
    • Modelos 360 y 361 para solicitar la devolución del IVA soportado igual o superior a 400 euros correspondiente al ejercicio 2023.

    Modelos a presentar en octubre

    Hasta el 21 de octubre de 2024:

    • Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF hechas a trabajadores, profesionales o empresarios en septiembre de 2024.
    • Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos referentes a septiembre de 2024.
    • Modelo 130, pago fraccionado de la Renta del tercer trimestre de 2024 por estimación directa.
    • Modelo 131, pago fraccionado de la Renta del tercer trimestre de 2024 por estimación objetiva.
    • Modelo 202, pago a cuenta sobre el Impuesto de Sociedades en caso de que se fraccione.
    • Modelo 303, autoliquidación de IVA del tercer trimestre de 2024.
    • Modelo 309, declaración y liquidación no periódica del tercer trimestre de 2024.
    • Modelo 349, declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias correspondiente a septiembre de 2024 y al tercer trimestre de 2024.
    • Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables referido a septiembre de 2024 y la declaración trimestral del tercer trimestre del año.

    Hasta el 30 de octubre de 2024:

    • Modelo 303, autoliquidación de IVA correspondiente a septiembre de 2024.

    Hasta el 31 de octubre de 2024:

    • Modelo 235, declaración informativa de actualización de algunos mecanismos transfronterizos comercializables.
    • Solicitud de inclusión para el año 2025 en el sistema de Cuenta Corriente Tributaria (CCT).

    Modelos a presentar en noviembre

    Los autónomos que hayan fraccionado el pago de la Declaración de la Renta tendrán hasta el 5 de noviembre de 2024 para pagar la última cuota.

    Hasta el 20 de noviembre de 2024:

    • Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF realizadas a trabajadores, profesionales o empresarios en el mes de octubre de 2024.
    • Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos de octubre de 2024.
    • Modelo 349, declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias correspondiente al mes de octubre de 2024.
    • Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables referido a octubre de 2024.

    Modelos a presentar en diciembre

    Hasta el 2 de diciembre de 2024:

    • Modelo 303, autoliquidación de IVA correspondiente a octubre de 2024.

    Hasta el 20 de diciembre de 2024:

    • Modelo 111, declarar e ingresar las retenciones de IRPF practicadas a trabajadores, profesionales o empresarios referidas a noviembre de 2024.
    • Modelo 115, declarar a Hacienda las retenciones del IRPF sobre los alquileres urbanos correspondientes a noviembre de 2024.
    • Modelo 349, declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias realizadas en noviembre de 2024.
    • Modelo 592, impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables de noviembre de 2024.
    • Modelo 202, pago a cuenta sobre el Impuesto de Sociedades, en caso de que se haya fraccionado.

    Como puedes apreciar, a lo largo del año tendrás que presentar varias declaraciones, tanto si eres autónomo como si administras una pyme. Una buena idea consiste en apuntar las fechas clave y establecer un sistema de recordatorios para evitar sanciones. Puedes consultar el calendario del contribuyente en la propia Agencia Tributaria.

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